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23 de abril de 2018

El español gana peso en la política de Estados Unidos


El español gana peso en la política de Estados Unidos
Un informe de The Hispanic Council analiza el uso que del español hacen los congresistas de EE UU


Manifestación en Portland el 27 de marzo contra las leyes migratorias de Trump.
Manifestación en Portland el 27 de marzo contra las leyes migratorias de Trump. GETTY

El uso del español en la arena política se impone en Estados Unidos. Así lo señala el último informe de The Hispanic Council, en el que se analiza el uso que del español hacen los 435 congresistas y los 100 senadores norteamericanos.

De los 441 miembros de la Cámara de Representantes, 62 han usado el español en su comunicación online: el 14%. Un porcentaje algo menor que el que representan los hispanos en el total de la población de EE UU (el 18%), pero superior al 12% que conforman los votantes hispanos sobre el total del electorado, según señala el informe del think tank dedicado a promover las relaciones entre la comunidad hispana de Estados Unidos y España. Por Estados, los representantes de Nevada, Conneticut, Colorado y Massachussets son los que más han usado el español en esta Cámara.

Además del sesgo geográfico, el estudio diferencia también por partidos: de los 241 republicanos, tan solo 10 reflejan en su comunicación digital alguna comunicación en español: el 4,15%. Frente a estos, de los 194 demócratas, 50 sí realizan algún tipo de comunicación digital en español, lo que supone más del 25%, según señala el informe.

Consulta el informe.pulsa en la fotoConsulta el informe.
En lo que respecta al Senado, De los 100 senadores, 13 han usado el español en su comunicación online. El 19% de los 47 demócratas, y el 8% de los 51 republicanos. Cabe destacar, mirando los datos tanto del Senado como de la Cámara de Representantes, que desde 1980 el Partido Demócrata ha sido el preferido por los votantes hispanos.

"Los políticos americanos ya tienen en cuenta a la comunidad hispana", señala a EL PAÍS Daniel Ureña, presidente del think tank dedicado a promover las relaciones entre la comunidad hispana de Estados Unidos y España. "El español y lo hispano está cada vez más presente en el día a día de los EEUU", explica, antes de señalar que solo en 2016, 9.600 millones de dólares fueron utilizados en publicidad de medios de comunicación dirigidos al público hispanohablante.

En cifras globales, el español es la lengua de más de 572 millones de hablantes en todo el mundo, y en Estados Unidos hay ya más de 50 millones de personas que se pueden comunicar en este idioma. En EEUU el español es la segunda lengua más hablada y la más estudiada, sobre todo entre los jóvenes. La cifra, además, no hace más que crecer: En 2050 se espera que la población en EE UU sea de 398 millones de personas, de los cuales 106 millones serían hispanos. Esto es, el 26,6%. “Para cualquier candidato, la comunidad hispana es un segmento de votantes muy importante por su peso demográfico y por el crecimiento que se espera para los próximas décadas”, señala Ureña. “Durante la próxima década buena parte de la actualidad política, económica y social de EEUU se escribirá en español”.


13 de febrero de 2017

El Rey defiende que el español «es un activo tan estratégico como los recursos naturales»

Casa Real

El Rey defiende que el español «es un activotan estratégico como los recursos naturales»


El idioma genera el 16 por ciento del PIB y 3,5 millones de empleos en España. Vargas Llosa insta a cuidar la lengua porque «sin ella nuestra vida habría sido más triste»
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El Rey junto al ministro de Cultura, Méndez de Vigo y la Reina Letizia. Detrás, Varga Llosa
El Rey junto al ministro de Cultura, Méndez de Vigo y la Reina Letizia. Detrás, Varga Llosa - Twitter Casa Real

El Rey ha afirmado este lunes que «nuestra lengua constituye un inmenso tesoro cultural, pero también una extraordinaria fuente de riqueza económica» y ha agregado que el idioma es «un activo tan estratégico para la economía de un país como pueden ser los recursos naturales».
Don Felipe ha hecho estas afirmaciones en la clausura del proyecto «El valor económico del español», realizado por la Fundación Telefónica, según el cual nuestro idioma genera 164.000 millones de euros al año (el 16 por ciento del PIB), y 3,5 millones de empleos.
Según explicó el Rey, el español «goza de muy buena salud y ha llegado al siglo XXI fortalecido» porque «ha superado con éxito tres grandes desafíos: sobrevivir al paso del tiempo, rebasar las limitaciones geográficas y mantener su unidad dentro de la diversidad».
A diferencia de lo que ocurrió con el latín, que se escindió en diferentes lenguas, «el español se caracteriza por su notable unidad», afirmó el Rey. Unidad, agregó, «dentro de una diversidad que se ve favorecida por la participación de los distintos países hispanohablantes en la conformación de las normas que afectan a nuestro común idioma».
Añadió que con los 567 millones de personas que hablan español en todo el mundo (serán 750 millones en 2050), el idioma «goza de muy buena salud», y destacó que esta «materia prima» está dotada de una virtud indudable: «cuanto más se usa y comparte, más crece en cantidad y más aumenta su valor económico».
También subrayó el Rey la importancia del español en la «gran revolución digital» en la que estamos inmersos. «Las personas se comunican como nunca antes en la historia» y «un porcentaje muy importante de estos mensajes se realiza en español». De esta manera, incidió, el español es «una seña de identidad colectiva», pero también «una fuente de riqueza material de primer orden».
En el acto también intervino el premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, quien recordó que «el español se convirtió en América en aquello que los incas soñaban con el quechua, el idioma general». El escritor recordó que «nadie planeó ni adivinó que aquel idioma» nacido en Castilla tendría «esa soberbia trayectoria» y recordó su enorme «fuerza expansiva». «No nos durmamos sobre los laureles», advirtió el escritor, e instó a impulsar la lengua: «Nos toca ahora hacer algo por ella: nos toca cuidarla, promoverla y defenderla. Sin ella, nuestra vida habría sido más triste, más provinciana y más claustral».

3 de febrero de 2017

El peligro de hablar en español en Estados Unidos

El peligro de hablar en español en Estados Unidos
El uso de esta lengua, hablada por 40 millones de personas, no para de crecer. Es dudoso que Trump logre invertir esa tendencia

EL PAIS -  Nueva York 3 FEB 2017 - 09:19 BRST

Valla publicitaria con una bandera de EE UU que tapa parte del anuncio en español. GLENN KOENIG (GETTY IMAGES) QUALITY

Entre los 308 millones de estadounidenses censados, hay 57 millones de latinos, de los que 40 son hispanohablantes. El resto tiene un conocimiento desigual, aunque patente, de nuestro idioma. Estos datos de conjunto ponen de relieve una constante histórica: la capacidad de resistencia del español frente a un entorno institucional que, como sucede ahora, le ha sido a veces hostil. Las leyes encaminadas a erradicar la educación bilingüe han acabado sistemáticamente en fracaso, porque el uso del habla depende del pueblo y no se puede legislar.

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Son innumerables los datos de toda índole que dan fe de la vitalidad del español en Estados Unidos, desde su uso en el entorno familiar y comunitario hasta su presencia en los medios, sobre todo la televisión. Su fuerza es, asimismo, muy considerable en el entorno académico universitario. ¿Qué significa entonces la noticia de la eliminación del español de la web de la Casa Blanca, que luego ha quedado atemperada con la vuelta del idioma al Twitter oficial de la residencia de Trump?

En un vídeo de 1960 que se puede encontrar fácilmente en YouTube y que visto hoy resulta entrañable, Jacqueline Kennedy se dirige en español a los hispanos, pidiéndoles el voto para su marido, entonces senador. No es un caso aislado. En el más de medio siglo transcurrido desde entonces, las intervenciones en español han tenido lugar con cierta regularidad en el entorno presidencial, independientemente del partido que ocupara el poder. Todo el mundo recuerda los esfuerzos de George W. Bush por congraciarse con los hispanos en nuestro idioma. Obama juzgó importante que la página presidencial hiciera justicia a la realidad bilingüe de EE UU, integrando al español en su diseño, por puro sentido de la realidad. El español no es lo único que ha desaparecido de la web presidencial  también lo han hecho las alusiones a Cuba, al cambio climático, o al tratado nuclear con Irán, entre otras cosas.

Negar la importancia del español en aquel país es un disparate equiparable a negar el cambio climático, cosa que por lo demás la nueva Administración hace con total impunidad. El peso histórico, político, social, económico y cultural del español en el país norteamericano es un hecho incuestionable, sólo que los hechos no cuentan para una agenda que ignora de manera sistemática la realidad.

Por lo que se refiere a la fuerza demográfica de las comunidades latinas de EE UU, Gabriel García Márquez resumió lapidariamente la situación hace años cuando afirmó: "No somos nosotros quienes vinimos a Estados Unidos. Fueron los Estados Unidos quienes vinieron a nosotros". ¿Y cómo lo hicieron? Mediante una simple operación de compraventa. En 1848, tras un conflicto bélico fulminante, México cedía la mitad de su territorio a su vecino del norte por 15 millones de dólares en virtud del Tratado de Guadalupe-Hidalgo. De la noche a la mañana una ingente masa de población hispanohablante pasó a formar parte del territorio del Norte, no sin que la toponimia se erigiera en testigo mudo del atropello. En Las sergas de Esplandián (1510), novela de caballerías de Garci Rodríguez de Montalvo, California es una isla habitada por mujeres negras súbditos de la reina Calafia. Nombres como Los Ángeles, San Francisco, Nevada, Colorado entre otros muchos, cada uno con su propia historia, son parte del corolario. Si la geografía es inequívoca, no cabe decir lo mismo de la historia, que los anglosajones siempre han contado mal, priorizando la visión de un movimiento expansivo horizontal de costa a costa, en dirección oeste.

La visión hispánica, centrada en el examen de un eje vertical Sur-Norte, ha sido resaltada por investigadores como el profesor Fernández Armesto, en Nuestra América (el título, como es sabido, procede de Martí), pero es sistemáticamente ignorada. Más datos. California, que a veces acaricia el sueño de la independencia es, además del Estado más rico de la unión, un territorio preeminentemente hispanohablante. En Miami se puede prescindir por completo del inglés (eco quizá de otro dato revelador: el primer texto literario sobre lo que hoy es territorio estadounidense es una descripción en español de Florida escrita por Cabeza de Vaca en 1542). Un hecho importante que conviene resaltar es que, en contra de lo que se suele afirmar, invocando estadísticas imprecisas, el uso del español no decrece de una generación a otra de manera lineal, porque lo contrarresta el constante flujo de nuevos inmigrantes. Otros idiomas, como el yiddish, en tiempos muy extendido en lugares como Nueva York, han desaparecido sin dejar huella: el español, por el contrario, no ha dejado nunca de crecer, tendencia que se propone interrumpir la nueva Administración. En la cambiante historia de las relaciones de los hispanohablantes de Estados Unidos con su lengua materna se pasó del complejo de inferioridad a una fase de afirmación y orgullo. Ahora hay un elemento adicional: el miedo. Hablar en español en público puede ser peligroso ante la amenaza de una ola masiva de deportaciones.
Eduardo Lago es escritor y exdirector del Instituto Cervantes en Nueva York.


17 de junio de 2016

Anunciarse en inglés es de paletos

Anunciarse en inglés es de paletos
En el consumidor va calando la idea de que si un producto se promociona en una lengua extranjera lleva un plus


Resulta paradójico pero en España, uno de los países de la Unión Europea con peor nivel de inglés, las campañas publicitarias están inundadas de anglicismos. ¿Cómo se explica esta aparente contradicción? En un reciente encuentro, el presidente de la Real Academia Española, Darío Villanueva, y el de la Academia de Publicidad, Fernando Herrero, ofrecieron una explicación contundente: “Somos unos paletos”. Tan tajante y directo diagnóstico se apoyaba en datos irrefutables. Un análisis de los anuncios gráficos y televisivos emitidos el año pasado desvelaba que 322 marcas utilizaban sistemáticamente el inglés en sus eslóganes. El estudio también precisaba que en el sector de la automoción, el porcentaje se disparaba hasta el 65%.

Muchos creen que esta invasión se hizo imparable cuando empezó a utilizarse la palabra marketing en lugar de mercadotecnia. Luego, el zapping, el prime time y el low cost entraron en el vocabulario cotidiano. La globalización (y también una indisimulada comodidad) ha hecho el resto. Las multinacionales —sean de coches, artículos de cosmética, alimentación o productos de limpieza del hogar— tienden a mantener los eslóganes en el idioma en el que los anuncios fueron creados, generalmente el inglés. Y los publicistas se apoyan en que las grandes campañas son americanas, inglesas y australianas. Aunque también las que hablan español triunfan por todo lo alto. Así se vio el año pasado en el Festival Internacional de Creatividad Cannes Lions con una propuesta de Samsung realizada la agencia Leo Burnett titulada Safety Truck (Camión seguro), lo que viene a demostrar que las críticas de la Academia son válidas para el ámbito hispanoparlante.

En el consumidor va calando la idea de que si un producto se promociona en una lengua extranjera lleva un plus. Es más chic. Pero el uso abusivo de los anglicismos encierra lo que director de la RAE llamaba “un cierto comportamiento de papanatismo”. Los carteles de las marquesinas, los anuncios de televisión o las cuñas de radio están plagadas de vocablos que la mayoría de la población española no sabe qué significan.

Dicen los publicistas que la compra es una acción resultado de una emoción. Los anuncios buscan captar la atención del consumidor, seducirle y convencerle de que será más feliz si adquiere ese producto. Y si además se lo envuelven en un eslogan que suena bien, es probable que se sienta más satisfecho e incluso que adopte un cierto aire de superioridad y cosmopolitismo.

Difícilmente las agencias de publicidad pondrán el foco en otro idioma si en su argot se habla de target, engagement, input, planner, timing, branding,streetmarketing y gross rating point (GRP), sin duda el término más mimado por los anunciantes. Las buenas intenciones de la Academia de la Lengua serán solo eso si la sociedad no cambia el registro. Poco ayuda el cacareado made in Spain. Y tampoco que TVE lleve a Eurovisión canciones como si fuera la BBC.


27 de mayo de 2016

El mañana en español será de las ciudades

Cultura

El mañana en español será de las ciudades


Expertos en tecnología y desarrollo urbano animan a aprovechar las oportunidades del idioma común
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Un atasco propio de cualquier mañana en Santiago de Chile (taco en la jerga local) ejemplificaba este jueves con precisión el enorme desafío a que se enfrentan en los albores del siglo XXI las ciudades que hablan en español. Son retos comunes a todo el mundo habitado, sobre todo teniendo en cuenta que hacia el 2050 se calcula que el 80% de la población será urbana. En Iberoamérica ya lo es. Chile, por ejemplo, sufre los problemas de un crecimiento desordenado que reclama ser encauzado. En su auxilio, Futuro en Español convocó en el Edificio Telefónica de la capital a un sobresaliente grupo de expertos cuyas voces coincidieron en un diagnóstico común: el futuro será el de las ciudades. Sobre todo, si hablan español.
Esa visión anidaba en el discurso de Tomás Vera, director del Foro Iberoamericana de Ciudades, quien intervino en la sesión de clausura. Una mesa redonda moderada por Carlos Zeppelin, alto ejecutivo de la Cámara Chilena de la Construcción, a quien también acompañaba Cuca Gamarra, alcaldesa de Logroño, cuya intervención estuvo presidida por un interés coincidente con sus compañeros de debate: la necesidad de construir alrededor del idioma compartido una coalición de intereses mutuos que puede beneficiarse de los avances alcanzados en España desde la creación de la Red de Ciudades Inteligentes.
La necesidad de construir alrededor del idioma compartido una coalición de intereses mutuos que puede beneficiarse de los avances alcanzados en España
Un proyecto «todavía embrionario», como alertó Gamarra, vicepresidenta de ese organismo, aunque ya ha dejado algún interesante testimonio de cómo la acción conjunta de la Administración con la iniciativa privada favorece un nuevo modelo de ciudad donde, al ahorro de coste y la mejora en eficiencia en la gestión, se añaden otros valores. Apuesta por la sostenibilidad, profundización en la democracia y progresos en la prestación de servicios. «Es un modelo nacido en España que están replicando ya en Portugal y que se ofrece como una experiencia para la comunidad latinoamericana porque quienes hablamos en español formamos un colectivo con una capacidad superior a otras regiones». «Aunque a veces nos cuesta creérnoslo», confesó.
Gamarra ejemplificó con algunas medidas implantadas en Logroño (desde la app municipal hasta los progresos en telegestión y movilidad) como un modelo que puede ser compartido. Compartir resultó ser el verbo clave durante el coloquio. Fue también recurrente su uso por los otros dos intervinientes en el debate. Fernando Herrera, presidente de la Comisión de Urbanismo de la Cámara de Chile, añadió otro valor indispensable: planificar. «Sin planes reguladores», avisó, sufren las áreas metropolitanas. Y sufren especialmente si esos planes carecen de la calidad suficiente que haga posible su cabal evolución.
También Luis Valenzuela, un reputado experto en urbanismo latinoamericano, opinó que el concepto del idioma resulta básico para la usabilidad de la tecnología, de modo que le pareció pertinente vislumbrar un futuro donde más que ciudades inteligentes «pensemos mejor en ciudadanos inteligentes» que hablan español. Ciudadanos que, como proclamó Gamarra, hagan suyo el objetivo de pensar en la ciudad como el laboratorio del futuro.