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30 de junio de 2018

PERISCOPIO - NACHO ALDAY - KALERGI



viernes, 29 de junio de 2018



NACHO ALDAY - KALERGI

El conde Coudenhove-Kalergi fue autor de un proyecto federal europeo que se conoce como el plan Kalergi, consistente en una conspiración genocida que amenaza la subsistencia de la población blanca europea. Ya en 1923, y ante sus hermanos masones, este individuo proclamó que Europa sería dominada por una raza aristocrática judía. Para lo cual los europeos debían ser “cruzados” con negros y asiáticos como si de animales se tratase. De este cruce esperaba la consecución de una raza humana inferior sin carácter y fácilmente manipulable.

Cuenta el austríaco Gerd Honsik en su libro titulado Adiós Europa, editado en 2005, que el intento de destruir Europa, su historia y su sangre, no surgen por casualidad, sino que ya desde comienzos del siglo XX todo estuvo planeado desde la sombra para insertar en el viejo continente la democracia, el liberalismo social y económico, el cruce de sangres para debilitar al pueblo europeo original y hacerlo más débil, menos espiritual y menos resistente a su futura destrucción, en contraposición a una nueva raza aristocrática del pueblo elegido que serían los nuevos amos de Europa y del mundo.

Habla con datos, vaticinando con un lenguaje alarmantemente claro, preciso y hasta místico de cómo fue el pasado, es el presente y será el futuro devenir de Europa. La II Guerra Mundial, la resultante post-guerra y políticas anti alemanas ulteriores, el fin de los imperios europeos y la llegada de la democracia, la Unión Europea, Eurasia y Paneuropa, políticos títeres y muchísimas más situaciones que si se reflexionan a fondo hará tener al lector una nueva visión de la Historia y futuro de nuestro continente y de los pueblos que lo habitamos, comprender muchas decisiones procedentes de las altas esferas políticas europeas, como es el caso de la actual invasión de “refugiados”, que nada nos favorecen y, por el contrario, nos alejan de lo que realmente somos.


20 de noviembre de 2017

El genocidio del sádico Leopoldo II de Bélgica en el Congo: el peor crimen europeo en África


El genocidio del sádico Leopoldo II de Bélgica en el Congo: el peor crimen europeo en África

El Monarca belga se hizo por un benefactor antiesclavista para que la comunidad internacional le cediera el Congo, donde causó la muerte y la mutilación de brazos y piernas a millones de habitantes con el fin de enriquecerse

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Mientras la Europa del siglo XIXseguía tachando a los españoles de asesinos de indios, por algo que había ocurrido dos siglos antes y fue causado, sobre todo, por las enfermedades; en la África Negra la explotación de caucho estaba provocando en esas mismas fechas la muerte de diez millones de personas. Como recuerda Josep Pérez en su conocido libro «La Leyenda Negra», «la colonización europea de los siglos XIX y XX fue culpable de crímenes semejantes a los cometidos por los españoles en América. La única diferencia es que no encontró a un Las Casas [el fraile que protestó con cifras dudosas por el trato a los indios] para denunciar». El Congo belga fue el caso más salvaje.

Un maestro del disimulo

Léopold de Saxe-Cobourg et Gothase, Leopoldo II, Rey de los belgas a finales del siglos XIX, auspició durante su reinado que el Congo pasara de una población de 20 millones de habitantes a 10 millones. Lo más sorprendente de todo es que el Monarca, perteneciente a la dinastía Sajonia-Coburgo Gotha, no tuvo que disparar una sola bala para hacerse con este territorio. Leopoldo no heredó o conquistó el Congo (de hecho solo a su muerte se integró en Bélgica), le bastó con convencer a la comunidad internacional de que si le daban su soberanía protegería a sus habitantes de las redes de traficantes de esclavos árabes. Nada más lejos de la realidad, el verdadero objetivo del belga, que solía definir a su pequeño reino europeo como «Petit pays, petit gens» («Pequeño país, gente pequeña»), era hacerse con una colonia y exprimir hasta la última gota de sus recursos económicos.
El verdadero objetivo del belga era hacerse con una colonia y exprimir hasta su última gota
Leopoldo, no obstante, supo disimular su afán económico generando una imagen de monarca humanitario y altruista, que financiaba asociaciones benéficas para combatir la esclavitud en el África Occidental y costeaba el viaje de misioneros a esas regiones. En 1876 convenció con su elegancia y buenos modales a un selecto grupo de geógrafos, exploradores y activistas humanitarios en una Conferencia Geográfica, celebrada en Bruselas, de que su interés era «absolutamente humanitario». Fue, además, elegido aquí presidente de la recién creada Asociación Africana Internacional, transformada con el tiempo en la Asociación Internacional del Congo.
Como consecuencia de estos movimientos sibilinos, en febrero de 1885, catorce naciones reunidas en Berlín, y encabezadas por Gran Bretaña, Francia, Alemania y los Estados Unidos, le regalaron a Leopoldo II todo el Congo a través de la asociación que él presidía. Un territorio 20 veces el tamaño de Bélgica, donde se comprometió a «abolir la esclavitud y cristianizara a los salvajes» a cambio de su cesión. Las grandes potencias concedieron al rey belga el Congo, sin saber que clase de persona era y, sobre todo, porque desconocían el gran tesoro que se escondía entre sus árboles.

Mutilizaciones, en nombre del caucho

Además del marfil de sus elefantes, Leopoldo se sintió atraído por el Congo debido a sus grandes reservas de caucho. Durante su reinado se disparó la demanda internacional de goma, que se extraía de los árboles del caucho que se contaba muy numerosos en el Congo. El problema de la recolección de esta materia resultaba la ingente cantidad de mano de obra que se necesitaba y las duras condiciones para estos empleados. Para solventar el asunto, el rey de los belgas diseñó un sistema de concesiones que, en esencia, condenó a la esclavitud a la totalidad de los congoleños.
El explorador Henry Morton Stanley (el primer europeo en recorrer los varios miles de kilómetros del río Congo) y otros enviados del Rey se encargaron, entre 1884 y 1885, de que los jefes indígenas de la geografía congoleña firmaran, sin saberlo, contratos por los que cedían la propiedad de sus tierras a la Asociación Internacional del Congo. En estos «tratados», los caudillos se comprometieron a trabajar en las obras públicas de aquella institución que, creyeron, iban a servir para expulsar a los esclavistas y modernizar el país.
Leopoldo II de Bélgica estaba perfectamente al corriente de los crímenes e incluso llegó a sugerir que se implementaran equipos de niños para que apoyaran el trabajo
De esta forma tan descarada, Leopoldo II se valió del trabajo local para la recolección del caucho y para que sirvieran a los funcionarios, soldados y policías belgas que vinieron a instalarse en el país. Una esclavitud que ocupaba las 24 horas del día de los congoleños; y que deparaba sádicos castigos para los recolectores que no entregaban el mínimo exigido. El catálogo de violaciones de los derechos humanos podrían ocupar libros enteros: desde latigazos, agresiones sexuales al robo de sus poblados. Las mutilaciones de manos y pies dejaron a tribus enteras mancas y cojas, cuando no eran directamente exterminadas aldeas enteras.
El castigo por desobediencia era la amputación de una mano
El castigo por desobediencia era la amputación de una mano
El Monarca hizo del Congo su cortijo particular entre 1885 y 1906, siendo plenamente consciente de lo que estaba pasando en el interior del país. Como explica Adam Hochschild en su libro «El fantasma del rey Leopoldo» (Mariner Books), Leopoldo II de Bélgica estaba perfectamente al corriente de los crímenes e incluso llegó a sugerir que se implementaran equipos de niños para que apoyaran el trabajo, de tal modo que miles de menores fueron arrancados de sus familias.
El sádico Leopoldo no tuvo que realizar ningún disparo para conquistar el Congo, pero ni siquiera debió enfrentarse a apenas a resistencia cuando estableció su sistema esclavista, puesto que el Congo se extendía por un terreno gigantesco en el que cada tribu vivía de forma aislada. El historiador Adam Hochschild calculó que murieron diez millones de personas basándose en investigaciones llevadas a cabo por el antropólogo Jan Vansina.
Tampoco se enfrentó a las críticas de la comunidad internacional ni a las de Bélgica, que todavía hoy recuerdan a Leopoldo II como un entrañable estadista. Cuando pastores bautistas norteamericanos lanzaron la primera voz de alarma, la misma propaganda belga que había elevado a Leopoldo II a benefactor de la humanidad salió al paso para llevar las acusaciones ante los tribunales por calumnias. Todavía, en 1889, Leopoldo se atrevería, en un gran ejercicio de hipocresía, a hacer de anfitrión de la Conferencia Antiesclavista.

La tardía respuesta internacional

Debieron pasar años para que Europa y Bélgica empezaran a hacer autocrítica y a asumir los crímenes en el Congo. Los británicos palidecieron al conocer sus salvajes crímenes por un informe de Roger Casement al Foreign Office, pero solo el empeño particular de políticos extranjeros como el vicecónsul británico en el Congo, Roger Casement, o el periodista Edmund Dene Morel, ex-empleado de una compañía naviera de Liverpool, sacaron a la luz el genocidio belga en los últimos años de vida del Monarca. Morel visitó personalmente al presidente norteamericano Theodore Roosevelt para exigirle que su Gobierno hiciera algo al respecto, además de lograr que personalidades como el arzobispo de Canterbury se manifestaran en contra de aquellos horrores.
Un niño víctima de atrocidades belgas en el Congo se encuentra con un misionero
Un niño víctima de atrocidades belgas en el Congo se encuentra con un misionero
Los crímenes serían dados a conocer al gran público por el famoso escritor anglopolaco Joseph Conrad en la conocida novela «Heart of darkness» (El corazón de las tinieblas). Por su parte, Conan Doyle, el creador del personaje de Sherlock Holmes, escribiría un opúsculo «Crimen en el Congo» (1909) demostrando su vena más comprometida.

Poco antes de su muerte, Leopoldo legó a Bélgica la propiedad del Congo ante la presión internacional y se estableció una colonia que recibió los problemas estructurales causados por tanto maltrato y tantísimas muertes. La millonaria indemnización posterior de Bélgica al Congo hizo que la empresa esclavista solo le fuera rentable a Leopoldo.

3 de mayo de 2015

El genocidio armenio no lo planearon fundamentalistas religiosos: «Eran masones proto-fascistas»

Religión en Libertad

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El historiador Michael Hesemann leyó los documentos de 1915

El genocidio armenio no lo planearon fundamentalistas religiosos: «Eran masones proto-fascistas»

El genocidio armenio no lo planearon fundamentalistas religiosos: «Eran masones proto-fascistas»
La base de los Jóvenes Turcos era la Logia de Salónica - esta foto de masones egipcios nacionalistas de 1891 en El Cairo, con mandiles e insignias, puede darnos una idea

Actualizado 29 abril 2015
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¿Por qué el Papa Francisco hizo esos comprometidos comentarios sobre el Genocidio Armenio que causaron tanto furor en Turquía? Para ayudar a comprender la verdadera historia detrás de las atrocidades de 1915 y 1916, Aleteia entrevistó al historiador y escritor alemán Michael Hesemann, quien estuvo en la misa en San Pedro por la conmemoración del centenario del genocidio, también conocido como Metz Yeghern [el Gran Mal].

La atrocidad implicó el exterminio sistemático, por parte del gobierno otomano, de sus súbditos armenios, minoritarios dentro de su patria histórica, que se encuentra dentro del territorio que constituye la actual Turquía. El número total de personas muertas en lo que también se conoce como el Holocausto armenio se estima entre 1 y 1,5 millones.

En un nuevo libro, titulado El Genocidio Armenio (Völkermord an den Armeniern), Hesemann revela por primera vez el contenido de documentos nunca antes publicados sobre "el mayor crimen de la Primera Guerra Mundial", y cómo el Papa Benedicto XV y la diplomacia vaticana trataron de detener las deportaciones de los armenios al desierto de Siria, salvar a las víctimas y evitar la masacre de todo un pueblo.



En esta entrevista, Hesemann comparte sus hallazgos, que incluyen pruebas de la participación masónica, y expresa tanto su admiración por Francisco por llamar la atención sobre el genocidio de los cristianos y las minorías étnicas, y su decepción por la ausencia del embajador de Alemania ante la Santa Sede en la misa conmemorativa.

- Dr. Hesemann, ¿que le llevó a escribir un libro sobre lo que los documentos contenidos en los archivos del Vaticano revelan sobre el Genocidio Armenio?-En realidad fue una especie de coincidencia. Yo trabajo como historiador de la "Pave the Way Foundation" (www.ptwf.org), en una importante investigación de todos los aspectos de la vida de Eugenio Pacelli, el hombre que finalmente se convirtió en el Papa Pío XII.

»Desde 1917-1925, Pacelli fue nuncio en Munich, así que navegué por los archivos de la Nunciatura Apostólica en Munich, sólo para descubrir una carpeta con el título "La persecución de los armenios" .

»Lo abrí y encontré una carta del entonces arzobispo de Colonia, el cardenal von Hartmann, al Canciller alemán, Graf (conde) Härtling, en el que califica la persecución de los armenios como "no menos brutal que la persecución de los cristianos en los primeros siglos del cristianismo". El arzobispo solicitaba una intervención alemán urgente, por desgracia, en vano.

»En la misma carpeta encontré una copia de una carta escrita por el Papa Benedicto XV al sultán, pidiendo misericordia para los armenios inocentes. Estos documentos me tocaron mucho y despertaron mi curiosidad. Sentí que sólo había tocado la punta de un iceberg, y estaba seguro de que iba a encontrar más datos, y de hecho lo hice: he encontrado unas 2.500 páginas hasta ahora.

»Pronto me di cuenta de que ningún historiador había trabajado aún con la mayoría de estos documentos, y que toda esta información era obviamente desconocida incluso para los principales expertos en el Armenocidio.

»Dada la importancia de su contenido, me decidí a escribir un libro, poniendo los documentos en el contexto de lo que ya sabemos acerca de los acontecimientos de 1915-1918.

- ¿Cuál fue el descubrimiento más sorprendente e inesperado en los archivos del Vaticano sobre el genocidio armenio?
-El descubrimiento más sorprendente fue que el genocidio armenio era, de hecho, sólo una parte deun plan más grande: el exterminio de todas las minorías no musulmanas en el Imperio Otomano.

»El movimiento "Jóvenes Turcos" gobernante entró en contacto con las ideas europeas sobre el nacionalismo, y con el concepto de que sólo un estado homogéneo puede ser un Estado fuerte.

»Ellos creían que la debilidad del Imperio Otomano estaba causada por su carácter multirreligioso y multiétnico. Querían "curar" esta "debilidad" mediante la eliminación de todos los elementos “extranjeros”, lo que significaba primero a los cristianos, que sumaban el 19% de la población a principios de 1914Además de los armenios, también arameos y cristianosasiriosgrecocatólicos y grecoortodoxos, fueron perseguidos y asesinados.

»La pretensión de Turquía de una conspiración entre Rusia y algunos líderes armenios no era más que una mentira para justificar esas medidas. Si ese fuera realmente el caso, ¿por qué mataron a mujeres y niños inocentes, también? Y ¿por qué no se perdonó a los demás grupos cristianos, que nunca estuvieron bajo sospecha?

»De hecho, el Secretario de Interior de Turquía, Talaat Bey, dijo francamente a Johann Mordtmann, de la Embajada de Alemania, según un informe de éste a Berlín: "El gobierno (turco) usa la guerra para deshacerse de los enemigos internos – los cristianos indígenas de todas las denominaciones – sin intervenciones diplomáticas de naciones extranjeras ".

»Esto también es lo que leemos en algunos de los documentos del Vaticano, por ejemplo, un informe escrito por el P. Michael Liebl, misionero capuchino austriaco, que descubrió en Samsun : "No los armenios, sino los cristianos fueron condenados (a muerte) en una reunión secreta de los Jóvenes Turcos hace 5 o 6 años en Salónica".




Una de las fotos de tropas turcas llevando deportados armenios a morir al desierto que se guardan en el Museo del Genocidio Armenio en Erevan

- ¿Qué medidas adoptó Benedicto XV a nivel diplomático para ayudar a salvar a los armenios de la deportación al desierto de Siria ?
-Ya en junio de 1915, el Vaticano tenía una vaga idea de lo que había ocurrido en el este de Anatolia. Un mes más tarde, no había ninguna duda acerca de las horribles masacres llevadas a cabo contra la mayoría de la población masculina armenia. Durante todo el mes de agosto de 1915, Mons. Dolci – el Delegado Apostólico en Constantinopla – hizo todo lo humanamente posible para interferir diplomáticamente – sin ningún éxito .

»Cuando los drásticos informes llegaron al Vaticano en septiembre de 1915, el Papa Benedicto XV no perdió más tiempo y decidió actuar. Envió una carta autógrafa al Sultán Mehmet V, pidiendo misericordia para los armenios. Los turcos se negaron incluso a recibirla. Durante dos meses, Mons. Dolci intentó de todo para entregarla a su destinatario, pero no fue recibido por el Sultán.

»Sólo cuando pidió ayuda tanto al embajador alemán como al de Austria, [las dos potencias europeas aliadas de Turquía durante la Primera Guerra Mundial, nota de ReL] se le concedió una audiencia. Cuando después de otras cuatro semanas, el sultán respondió, la mayoría de las deportaciones ya se había realizado. Todas las promesas de los turcos de poner fin a las masacres o de salvar a un grupo u otro – o de hacerles regresar a casa – resultaron ser mentiras.

»En diciembre, el Papa Benedicto habló del fracaso de todas las intervenciones diplomáticas en su alocución a los Cardenales en el consistorio del 6 de diciembre de 1915. En ella, habló del "afligido pueblo armenio, ya casi completamente llevado al exterminio".

»En junio de 1916, el Patriarca armenio católico tuvo que informar a la Santa Sede: "El proyecto de exterminación de los armenios en Turquía sigue en marcha. ( ... ) Los armenios exiliados ... son expulsados ​​continuamente al desierto y despojados de todos los recursos vitales. Ellos perecen miserablemente por el hambre, las enfermedades y el clima extremo. ( ... ) Es cierto queel gobierno otomano ha decidido eliminar el cristianismo de Turquía antes de que la guerra llegue a su fin. Y todo esto sucede en la cara del mundo cristiano".

- ¿Por qué es esto está saliendo sólo ahora a la luz?
-Sí, buena pregunta. Por supuesto, los archivos del pontificado de Benedicto XV sólo se han abierto desde la década de los 90. Además de esto, no muchos historiadores tienen acceso a ellos. Y tal vez nadie tenía ni idea de lo que iba a encontrar allí - es sólo una suposición.

- Entre los documentos contenidos en su libro, se incluye una carta escrita por el superior de los capuchinos en Ezrurum, P. Norbert Hofer, al Vaticano, en octubre de 1915, que afirma: "El castigo de la nación armenia (por supuestas revueltas) no es más que un pretexto utilizado por el gobierno turco masónico para exterminar a todos los elementos cristianos en este país".
Muchos lectores pueden sorprenderse al escuchar mencionar a los masones en relación con el genocidio armenio, particularmente a la luz de la voluntad de unir a Turquía con el Islam sunní como religión de Estado. ¿Puede explicar la relación de los masones con el genocidio armenio, y quiénes eran los "Jóvenes Turcos" a los que ha hecho referencia anteriormente? -Sí, por supuesto. Hubiera sido fácil y más bien populista culpar al Islam del genocidio armenio, especialmente ahora que nos enfrentamos a horribles acontecimientos de nuestro tiempo en la misma región, como la masacre del ISIS contra cristianos y yezidíes en el norte de Siria y e Irak.

»Pero ninguno de los responsables políticos del genocidio, ni Talaat ni Enver ni Kemal Pasha, era un musulmán fanático. Los jóvenes turcos eran muy distintos de los fundamentalistas. Eran un movimiento joven, revolucionario, iniciado por académicos turcos que habían estudiado, en la mayoría de los casos, en París, donde entraron en contacto con los ideales de la masonería y del nacionalismo europeo. Muchos de ellos fueron aceptados por las logias masónicas y, de hecho, la Logia de Tesalónica se convirtió en una especie de cuartel nacional para ellos.



Talaat Bey, también llamado Talaat Pashá, era masón, Gran Maestro del Gran Oriente en Turquía, formado en Francia y su ideología homogeneizadora: su nacionalismo implicaba exterminar las minorías; asesinado en Alemania después de la guerra por un terrorista armenio, los nazis entregaron su cuerpo con honores a Turquía en 1941

»Talaat Bey - el principal responsable del Genocidio Armenio – fue incluso Gran Maestro del Gran Oriente de la Masonería Turca. Eso es un hecho histórico. La ideología de los Jóvenes Turcos se puede describir como "proto-fascismo". Sólo que la raza no jugó un papelcomo elemento unificador, ya que no existe una "raza pura" turca . Más bien, fue sustituido por la religión, en este caso, el Islam sunní.

»Por lo tanto, el Islam fue instrumentalizado por razones políticas. Se dio a todos los que participaron en los asesinatos una razón de ser, una justificación para sus actos. Pero detrás de esto estaba el plan maestro de una ideología política, que utilizaba la religión para sus fines, buscando la homogeneización de la nación turca.

- Como historiador que ha estudiado en profundidad los hechos y circunstancias que rodean el genocidio armenio, en particular los documentados en los archivos del Vaticano, ¿qué piensa usted de la reacción de Turquía a las declaraciones del Papa Francisco del domingo, en las que calificó la masacre armenia de “genocidio"?
-Estoy muy agradecido al Santo Padre. El domingo, no sólo vimos una hermosa, digna y solemne conmemoración del martirio armenio, sino que también experimentamos la victoria de la verdad sobre la diplomacia.

»Si uno sabe cómo Turquía intenta, fanáticamente, por todos los medios, desacreditar los acontecimientos de 1915-1916, si uno sigue la cronología de sus amenazas contra países mucho más grandes y más poderosos que el Vaticano – naciones como Francia, Alemania y los EE.UU. – uno se hace una idea de lo que se necesita para levantarse y llamar "genocidio" a lo que, de hecho, fue el primer genocidio del siglo XX.

»¡Gracias, Papa Francisco! ¡Qué grande, maravilloso y político Papa, que actuó como conciencia moral del mundo, enseñándonos que, como cristianos, no debemos tener miedo de la verdad!

»La reacción turca a su valiente afirmación era de esperar. Siempre es lo mismo. Afirman que el Papa está mal informado, a pesar de que sabe la verdad por sus propios archivos. Por cierto, ¿cuándo van los turcos a abrir los suyos?

»Los turcos incluso llegan a hablar de racismo. ¿Deberíamos ahora aceptar que, desde el punto de vista de Turquía, no es nada racista matar casi toda una nación, un grupo religioso y étnico, pero sí que es racista para llamar a esto un genocidio?

»Es muy triste que los turcos no se den cuenta cómo se excluyen a sí mismos de la comunidad de naciones civilizadas por tales actos. Quiero decir, yo soy alemán y mi nación cometió el crimen más horrible en la historia, el Holocausto. Pero por lo menos, admitimos lo que hicimos, lo lamentamos profundamente y hemos intentado todo lo posible por la reconciliación y la indemnización.

»Como católico, creo que todo pecado y todos los crímenes pueden ser perdonados, pero sólo si hay confesión y arrepentimiento. Pero lo que no se arrepiente ni se confiesa tampoco puede ser perdonado. ¡Turquía sólo tiene un modo de superar el trauma y la culpa del capítulo más oscuro de su historia, y que es el de confesarlo y pedir perdón! Y todos vamos a perdonar. Si no, estas heridas quedarán siempre abiertas, incluso después de 100 años.

- ¿Qué lecciones de la historia del genocidio armenio podemos aprender nosotros hoy, particularmente a la luz de la actual persecución de los cristianos en África y Oriente Medio?
-Si hay una lección que debemos aprender del genocidio armenio, es esta: Nunca volver la cabeza,nunca mirar hacia otro lado cuando un hermano sufre persecución.

»Todos nosotros, todas las naciones del mundo civilizado y en primer lugar Alemania – el aliado de Turquía – compartimos su culpa, porque permitimos que esto sucediera. Por oportunismo, dando prioridad a otros temas, por lo que Francisco llama con razón "la globalización de la indiferencia", que es tan mala. "Caín, ¿dónde está tu hermano Abel?". Por esto, nadie puede nunca decir que no tiene nada que ver con el genocidio armenio, el holocausto o el destino de nuestros hermanos cristianos en Siria e Irak.

»Ignorar su suerte y su sufrimiento nos hace culpables, también. No evitar un crimen que ocurre ante tus propios ojos te hace cómplice del agresor. Nunca debemos ignorar, no debemos ser indiferentes, tenemos que aprender a actuar de manera responsable.



Annette Schavan, embajadora alemana en la Santa Sede,
no acudió a la oración especial del Papa Francisco por
el centenario del genocidio armenio


»Por esto me avergüenza que, entre todos los diplomáticos presentes en la Basílica de San Pedro en la mañana en la conmemoración de los mártires armenios, la que faltaba era Annette Schavan, la embajadora alemana ante la Santa Sede. Sobre todo porque, como ya he explicado antes, Alemania, aliada de Turquía, tiene una responsabilidad especial ante este martirio. En su caso, el oportunismo ganó a la verdad. Y eso es una pena. Sólo podemos mirar al futuro si no tenemos miedo del pasado.

En el vídeo, Serge, un arquitecto francés que entró en la masonería, explica lo que vivió en ella y como luego la abandonó al descubrir la verdad y el amor de Cristo; lo cuenta con mucho más detalle y rituales en su libro Por qué dejé de ser masón

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