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4 de agosto de 2014
Felipe VI participa en la conmemoración de la Primera Guerra Mundial en Bélgica
EFE - el pais Lieja 4 AGO 2014 - 10:49 CEST8
El rey Felipe VI ha legado este lunes a Lieja (Bélgica) para participar en los actos de conmemoración del centenario de la Primera Guerra Mundial que se celebran en Lieja, en el este de Bélgica, en los que participan varios jefes de Estado y de Gobierno entre decenas de representantes internacionales.
Felipe VI de España ha sido recibido por los reyes de Bélgica, Felipe y Matilde, en el barrio militar de San Lorenzo, al que van llegando poco a poco los invitados. El monarca, que en esta ocasión no ha sido acompañado por la reina Letizia, saludó calurosamente a los reyes belgas, con los que conversó unos instantes.
Después de Felipe VI llegaron los duques de Cambridge, Guillermo y Catalina, quienes participarán este lunes en otra ceremonia acompañados del primer ministro británico, David Cameron, en el cementerio militar de Saint-Symphorien, cerca de Mons (sur), donde murieron el primero y el último de los soldados británicos fallecidos en el conflicto.
En los actos conmemorativos de Lieja también participan otros jefes de Estado como el presidente de Alemania, Joachim Gauck; de Francia,François Hollande; de Rumanía, Traian Basescu, o el canciller de Austria, Heinz Fischer.
Tras el recibimiento oficial en la abadía de San Lorenzo los invitados se desplazarán al Memorial Interaliado de Cointe, en una de las colinas que rodean la ciudad, donde el rey Felipe de Bélgica depositará una corona de flores y se guardará un minuto de silencio por los caídos en este conflicto (1914-1918).
También está previsto que pronuncien discursos en esa ceremonia el rey belga, Hollande, Gauck, Guillermo de Inglaterra y el primer ministro belga, Elio Di Rupo.
A la conmemoración del centenario de la Gran Guerra han sido invitados los países que se enfrentaron en ambos bandos, así como los 28 Estados miembros de la Unión Europea (UE) y otros países neutrales en el conflicto.
España, que permaneció neutral, ha recibido el reconocimiento de Bélgica por la ayuda humanitaria que envió en aquellos años para ayudar a combatir el hambre en la población belga, que sufrió durante cuatro años la ocupación alemana.
25 de julio de 2014
ESPECIAL MULTIMEDIA DE LA I GUERRA MUNDIAL
Una decena de académicos de todo el mundo narran la historia de un
conflicto internacional que acabó con el equilibrio del mundo, destruyó
imperios e instauró una nueva forma de luchar
EL PAIS – 230714
24 de julio de 2014
100 years ago, the Dual Monarchy delivered its ultimatum to Serbia
RORATE CAELI
http://rorate-caeli.blogspot.com/2014/07/100-years-ago-dual-monarchy-delivered.html
100 years ago, the Dual Monarchy delivered its ultimatum to Serbia
- A recommended video on World War I -- and the end of Civilization
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| July 24, 1914 paper reports on Ultimatum: the July Crisis reaches its zenith |
At this moment, the mechanism that would trigger the war was almost in place but, incredibly, Russia and the British Government prevailed upon Serbia to practically accept all of the ultimatum's demands, except for a minor detail. In France, the secularist elite had alienated the Catholic majority of the population (that was in those days with their eyes fixed in Lourdes for the 25th International Eucharistic Congress, held from July 20 to July 25), and the country was still divided in half right before the conflict.
In any event, with the systemic failure of the elites of some (not all!) of these countries avid for war, even the late-moment efforts for peace failed, and the localized affair became a general European conflagration in just a matter of days.
In any event, with the systemic failure of the elites of some (not all!) of these countries avid for war, even the late-moment efforts for peace failed, and the localized affair became a general European conflagration in just a matter of days.
The following short documentary by the United States Conference of Catholic Bishops' Catholic News Service on all aspects surrounding World War I, from its origins to its consequences, is a little web jewel, because in a very short time (under 20 minutes) and with the help of historians such as Christopher Clark, Margaret MacMillan, David Berlinski and the great Roberto de Mattei, it shows what Europe was and what Europe became.
Europe is our cultural center. Explaining it better, Europe itself, geographically, is just a mostly verdant tiny angle in the huge continent known as Eurasia, the largest in the world, and it was the Church that, following the collapse of the Roman Empire (which was not properly a European affair, but a Southern-European/Levantine/North African affair) and the Arab invasions, gathered as it were with her own hands the heritage of the Christian Faith, and of the civilized remains of Greece and Rome and coalesced these and the traditions of so many different tribes and peoples in a true Civilization, the greatest and most beautiful the world has ever seen. It was as if God had created a little beautiful, though agitated, resting place for Himself in the continent before the Church expanded rapidly and globally in the age of discoveries and beyond.
Many Christians were left behind in the older parts of the former Empire in the East when the Muslim hordes cut them from Christian lands -- a process that, as we can see with our very eyes, is ongoing. Europe in the early 20th century, as we can read in the stern warnings of Popes Leo XIII and Saint Pius X, had imbibed too much of an anti-Christian discourse. It appeared -- not merely appeared, it truly was -- at the height of its global power. Yet, as Saint Paul had warned, "Wherefore he that thinketh himself to stand, let him take heed lest he fall."(I Cor. 10:12) What an astounding warning of the frailty of the human condition and political power the First World War is for us!
As Benedict XV warned, and as de Mattei reminds us in the video, the Great War was nothing less than the collective "Suicide of Europe." Saint Pius X, the ailing Pope who would pass away only days after the beginning of the conflict, died along with his Civilization. And Berlinski's words resound powerful:
"The one thing we can take away from the 20th Century is the unquestioned, the undoubted fact that it destroyed Western Civilization, it destroyed a great, ancient, 2,500-year-old Civilization. There is just nothing left of it."
He is slightly mistaken, which is quite fine for a non-Catholic. There is one thing left of it: the Traditional Liturgies of the Church, and, in the West, the Traditional Roman Mass in particular, which crafted this Civilization. In it, Christ is truly alive, and the voices of our forefathers in the faith speak to us with a freshness ever new, as if a new masterpiece came to light every single day. Not like the representation of a great work of the performing arts, which remains dead to all effects, but the Re-Presentation of the greatest event in History, in the language and signs of a City that will never die.
Please, watch the video below
http://www.youtube.com/watch?v=HfYuOxUWyC0
28 de junio de 2014
La chapuza con la que estalló la primera Guerra Mundial
La chapuza con la que estalló la primera Guerra Mundial
Un insólito cúmulo de casualidades permitió a Gavrilo Princip asesinar al archiduque en Sarajevo hace ahora 100 años
el pais - GUILLERMO ALTARES Madrid 28 JUN 2014 - 11:32 CET44
Esquina de Sarajevo en la que Gavrilo Princip disparó contra el archiduque. / ELVIS BARUKCIC (AFP)
Nunca un cúmulo de casualidades tan insólito ha tenido unas consecuencias tan pavorosas. Las posibilidades de que Gavrilo Princip desatase en Sarajevo con dos disparos una guerra mundial, un atentado del que se cumplen 100 años este sábado, eran mínimas pero ocurrió. “Era un don nadie, que sin embargo lo cambió todo”, explica Tim Butcher, un escritor de viajes británico que acaba de publicar un ensayo sobre Princip, The trigger. Hunting the assassin who brought the world to war (El gatillo. En busca del asesino que llevó al mundo a la guerra). La mayoría de los historiadores coinciden en que, sin aquel magnicidio, la Primera Guerra Mundial, la catástrofe de la que surgen todas las demás catástrofes del siglo XX, no habría estallado. Sin embargo, este joven serbio de Bosnia de 19 años, un tirador sin experiencia, mató al archiduque Francisco Fernando, heredero del Imperio Austrohúngaro, del que Bosnia era entonces una remota provincia, y a su esposa, Sofía, después de encontrarse con ellos por casualidad: ni el asesino ni sus víctimas tenían previsto estar en el sitio en el que se cruzaron. Con dos certeros e improbables disparos, destruyó el mundo tal y como se conocía hasta entonces.
“El atentado de Sarajevo es un suceso de consecuencias mundiales, una especie de Zona Cero de la época”, explica el escritor bosnio residente en Francia Velibor Colic, autor de un relato borgiano del magnicidio,Sarajevo omnibus (Gallimard). “Fue un complot muy bien organizado pero a la vez muy caótico, en el que el azar jugó el papel principal. Fue un vaudeville, una tragicomedia cuyas consecuencias, desgraciadamente, conocemos todos”. Butcher asegura sobre el improbable protagonista del mayor magnicidio de la historia (sólo comparable al asesinato de Kennedy en Dallas en 1963, en el que también hubo una comitiva, un coche descubierto y un debate nunca acabado sobre los responsables últimos): “No dejó descendientes directos, porque murió muy joven. Provenía de una familia extremadamente pobre, de siervos, que debían entregar sus ganancias al señor feudal. Seis de sus hermanos murieron. Cien años después, cuando conocí a sus familiares, seguían hablando de la pobreza".
El asesino se encontró ante el convoy en el que viajaban los príncipes frente a la pastelería Moritz Schiller, que ahora alberga un museo sobre el magnicidio. Princip estaba allí por casualidad pero, lo que es más grave, el archiduque y su esposa, también. La leyenda dice que el asesino se estaba comiendo un emparedado pero, como tantos otros detalles de aquella mañana, no está confirmado porque muchos documentos se perdieron a lo largo de las guerras que asolaron Europa desde entonces. Se sabe que formaba parte de un complot para llevar a cabo el magnicidio que, en aquel momento parecía haber fracasado tras un intento fallido y después de que tres terrorista no se atreviesen a utilizar las bombas y las pistolas que llevaban. De repente se topó de bruces con la comitiva regia y decidió disparar.
Contra toda la lógica, pese a haber sufrido un atentado fallido esa misma mañana, Francisco Fernando decidió continuar con su visita a Sarajevo como si nada ocurriese y formase parte de las costumbres locales lanzar una bomba contra el coche en el que viajaba el heredero de un imperio. La lógica indicaba que el ataque no era una casualidad entre otras cosas porque la visita tenía lugar en una fecha de enorme contenido simbólico: los serbios celebran su día nacional el 28 de junio, San Vito, cuando perdieron su independencia frente a los turcos en batalla del campo de los mirlos en 1389, en Kosovo. La escritora Rebecca West, autora del gran libro de viajes sobre los Balcanes, Cordero negro, halcón gris,escribió en los años treinta tras entrevistarse en Sarajevo con varios testigos del magnicidio: “Nadie trabajó tanto para que el atentado tuviese éxito como las propias víctimas”.
Tras la visita prevista al Ayuntamiento, el gobernador de Bosnia, Oskar Potiorek, convenció al archiduque para acortar y cambiar el recorrido, evitando las estrechas calles del centro de Sarajevo. Pero a nadie se le ocurrió informar al conductor. Cuando se dieron cuenta del error, la comitiva real se detuvo en mitad del camino con el propósito de cambiar de rumbo: hubo que empujar el coche a mano porque carecía de marcha atrás. La parada tuvo lugar ante la pastelería Moritz Schiller, aunque podía haber ocurrido en cualquier otro lugar. Pero, justo ahí, un joven armado que tal vez estaba allí para comerse un sándwich se encontró con un blanco perfecto, se subió al alero del coche y cumplió la misión para la que se había conjurado con otros siete Jóvenes Bosnios, por orden de una misteriosa y letal organización de Belgrado, la Mano Negra (el grado de participación del Gobierno serbio sigue siendo un misterio, aunque está claro que las armas venían de Serbia). La princesa Sofía murió casi inmediatamente, el archiduque Francisco Fernando media hora después. Eran las 11 de la mañana y el siglo XX acababa de empezar. Treinta y siete días después, estallaba la Primera Guerra Mundial.
El historiador Christopher Clark, autor de Sonámbulos, el más influyente ensayo de todos los publicados este año del centenario, insiste en el aspecto casual y pone sobre la mesa una idea muy inquietante dada la dimensión del desastre que se avecinaba (la desaparición de cuatro imperios, la Revolución Rusa, el cambio de las fronteras mundiales, el nacimiento del fascismo y el nazismo, otra Guerra Mundial, el Holocausto...): si Gavrilo Princip llega a fallar, Francisco Fernando, que no era un belicista, hubiese evitado la guerra. Sin embargo, Tim Butcher, que ha pasado años investigando la figura de Princip y que ha recorrido Bosnia en busca de sus huellas, tiene una visión muy diferente, no de la chapuza de aquella mañana, pero sí de lo que el asesino representaba. “Encarna el principal cambio que surgió con el siglo XX: la era de los jóvenes, de la gente que no tenía voz y que de repente la tuvo. En aquellos años surgieron los nacionalismos violentos en Irlanda, en Palestina, en lo que sería Yugoslavia. Es una figura que cobra sentido en medio de todas estas fuerzas que estaban estallando entonces”. Enmarca el asesinato de Sarajevo dentro de la lucha de los eslavos del sur por tener un país, que se llamaría Yugoslavia hasta que los mismos nacionalismos lo destruyeron, y dentro de las revoluciones europeas de 1848, la Comuna de París en 1870, la rebelión de los jóvenes turcos en 1908... El asesinato fue una casualidad, pero la guerra era algo que llevaba un siglo forjándose. La primera mañana del siglo XX fue una larga digestión del pasado.
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