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29 de abril de 2015
Alud de críticas contra Aguirre por querer echar de la calle a los ‘sin techo’
el pais - F. JAVIER BARROSO Madrid 29 ABR 2015 - 00:00 CEST
La intención de la candidata del PP al Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre, de echar a las personas sin hogar de las calles de la capital obtuvo este martes una dura respuesta dentro y fuera de su propio partido. La delegada del Gobierno en Madrid y exconcejal de Ana Botella, Concepción Dancausa, también del PP, recordó que no se puede sacar de la calle a estas personas, salvo que cambien las ordenanzas municipales. Dancausa recuerda que ahora mismo no existe ninguna normativa que permita hacerlo,
Esperanza Aguirre se comprometió en la mañana del lunes, durante una reunión con representantes del sector turístico, a “estudiar a fondo” por qué “está permitido vivir en la calle”. Y añadió: “Hoy, será casualidad, pero en el barrio de Las Letras, Azca, en la Plaza Mayor, en Arganzuela, en todas partes, la mayor queja de los vecinos por lo que no pueden [sic] disfrutar los parques es porque hay una serie de personas, generalmente de origen extranjero y muchas veces formando parte de organizaciones, que no sé si llamar mafias, no solo para sobrevivir o tener un buen vivir a base de estas cuestiones que hay que estudiar y erradicar”.
La candidata del PP a la Alcaldía añadió que esas personas dan una mala imagen de la ciudad y hacen que los turistas no se decanten por Madrid. A pesar de la claridad de sus palabras, este martes, en una entrevista en Esradio, dijo que no había hablado de “mendigos” ni de impedirles dormir en la calle, sino de ofrecer la posibilidad de acudir a los ALBERGUES
municipales a personas sin hogar, que podrán hacer uso de su libertad e ir a ellos o no.
Esta última afirmación también contrasta con lo que dijo el lunes: “Antes venia el Samur Social y ofrecía [sic] a las personas que quieren dormir en la calle ir al albergue, y si no querían el Samur Social las llevaba y les hacía no sé exactamente qué”.
Dancausa, que este martes acudió a su primera junta de seguridad local, en Móstoles, recordó que ella fue responsable de los Servicios Sociales en el Ayuntamiento de la capital y que Madrid tiene una de las redes más importantes de albergues y de centros de acogida a personas sin hogar.
“No se le puede prohibir a nadie que esté en la calle, ni circular, salvo que se establezca en alguna ordenanza, que habrá que aprobar. Pero por ley, cualquier persona puede quedarse en un banco, y quedarse toda la noche, eso no está prohibido”, destacó.
La exconcejal de Madrid recordó los programas que tiene el Ayuntamiento, entre los que figura la programación de los meses de invierno, cuando se aumenta el número de plazas en los albergues y en pensiones de la capital. A ello se une el Samur Social, cuyos profesionales se dedican a recorrer las calles de la ciudad y a atender las necesidades de las personas sin hogar. A todo ello, se añade la investigación que se hace de forma periódica entre el Ayuntamiento y tres universidades para saber el número exacto de mendigos que hay en la capital. La última fue realizada en diciembre y arrojó que había 1.905 personas sin hogar.
Concepción Dancausa no fue la única en recordar a Aguirre los límites de la ley. Los representantes de las asociaciones judiciales la advirtieron de que dormir en la calle no es delito y de que nadie puede obligar a estas personas a que pernocten en albergues.
El portavoz nacional de la Asociación Francisco de Vitoria, Marcelino Sexmero, consideró, en declaraciones a Efe, que las palabras de la candidata son “un brindis al sol”, ya que nunca se podría expulsar a esas personas de un determinado lugar. Hacerlo supondría una “privación de la libertad deambulatoria, protegida por la Constitución”.
El portavoz de Jueces para la Democracia, Joaquim Bosch, explicó que “no hay ninguna norma que ampare sacar a estas personas de las calles”. También apeló a “pensar en la dignidad de las personas” y a no plantear la cuestión desde “la perspectiva de quien quiere una ciudad limpia de personas sin techo”. En su opinión, la solución pasa por diseñar “mecanismos de protección social”.
El presidente del Foro Judicial Independiente, Conrado Gallardo, también recordó que la prohibición de pernoctar en la vía pública “no existe en el Código Penal”, por lo que “no puede ser objeto de sanción penal”. “Hoy en día no se concibe que este tipo de conductas se puedan resolver por la vía penal. Más bien hay que adoptar medidas humanitarias”, afirmó Gallardo.
Quien eludió la polémica fue la candidata del PP al Gobierno regional y exdelegada del Gobierno, Cristina Cifuentes. “La utilización del espacio público está regulada por las ordenanzas municipales y, por tanto, es una competencia del Ayuntamiento de Madrid”.
2 de julio de 2014
El Gobierno planea abrir la gestión de los barrios a entidades privadas
El Gobierno planea abrir la gestión de los barrios a entidades privadas
Los comerciantes de los distritos pagarían para mejorar sus servicios
el pais - LLUÍS PELLICER Barcelona 23 JUN 2014 - 20:53 CET238
El sistema que llevó de la degradación a la exuberancia a lugares como Times Square, la plaza por excelencia de Nueva York, puede llegar a España si prosperan los planes del Ministerio de Economía. Se trata de cambiar el modelo de gestión de un barrio o un distrito de una ciudad y encomendarlo a una nueva figura, el distrito de mejora empresarial (BID, por las siglas en inglés de business improvement district), en el que se entrega al menos una parte de su gobernanza a manos privadas. Esa figura ha supuesto la creación de zonas de primera más limpias, con más seguridad y mejores servicios. El PP ha presentado una proposición no de ley en la Comisión de Economía del Congreso instando al Gobierno a poner en marcha esta figura, “desarrollando los programas de incentivos y propiciando todos los cambios normativos que para ello fuese necesario”.
Casi medio siglo después de que se creara el primer BID en Toronto (Canadá), una veintena de países emplean ya esa figura. Asociaciones de comerciantes o empresarios asumen tareas que van desde el mantenimiento, la limpieza y la promoción del barrio hasta cuestiones mucho más polémicas como la seguridad. Todo depende de hasta dónde esté dispuesto a llegar el legislador y la entidad que se cree. La principal diferencia con las actuales asociaciones de comerciantes radica en que la pertenencia no es voluntaria: todos los comerciantes deben abonar una tasa que recauda el Ayuntamiento y que luego ingresa en las arcas del BID. “La fórmula permite eliminar la figura del free rider, es decir, del comerciante que no paga las cuotas, pero que se beneficia de las mejoras que consiguen los asociados que sí las abonan”, explica Helena Villarejo Galende, profesora de Derecho Público de la Universidad de Valladolid.
La constitución de un BID no supone en ningún caso que la Administración deje de actuar en ese barrio. Sigue proporcionando los mismos servicios que antes de su creación, pero sí delega, o al menos comparte, competencias, lo cual supone una cierta privatización de la gestión y el gobierno del espacio público. “Se está creando un gobierno privado, por lo que en muchos casos la Administración forma parte del consejo de la entidad”, expone Villarejo. Además, la autoridad municipal debe aprobar su creación, que requiere de dos condiciones: un plan de negocio y un referéndum entre los comerciantes. Cada país exige una mayoría más o menos cualificada en esa consulta para que el proyecto salga adelante.
Los profesionales del comercio llevan tiempo pidiendo la creación de esa figura legal en España. “Históricamente, las asociaciones de comerciantes se han encargado de dinamizar los centros de las ciudades. Las actividades que se hacían, como los shopping night[noches de tiendas abiertas], tenían una parte de financiación pública que con la crisis ha desaparecido. Los BID permitirían afrontar esos gastos”, señala Carlos Bejarano, secretario de la comisión de Comercio y Ciudad de la Confederación Española de Comercio. La idea de la patronal es que a finales de año ya se haya elaborado una normativa básica que cada comunidad autónoma pueda luego adaptar.
Las áreas de mejora empresarial
- ¿Qué es un BID? Los Business Improvement District (BID) —en castellano distritos de mejora empresarial— son una forma de colaboración público-privada que se materializa en organizaciones privadas que comparten con la Administración la gestión de barrios de una ciudad.
- ¿El Ayuntamiento deja de prestar servicios? No. El sector público sigue ofreciendo las mismas prestaciones, pero los comerciantes añaden servicios extra.
- ¿Quién paga los extras?Los comerciantes los cubren con una aportación vinculada al Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), que recauda el Ayuntamiento. Posteriormente, el consistorio devuelve las cantidades a la organización empresarial.
- ¿Es obligatorio pagar? Sí. Para crear el BID se realiza una votación entre los empresarios. Si la mayoría que fija la ley se halla de acuerdo, todos los propietarios deben abonar la tasa.
- ¿Qué servicios presta?Depende del barrio y de la legislación del país, pero, sobre todo, se dedican a la promoción comercial, la comunicación, la celebración de
- ¿Hay experiencias de BID?El primero se creó en Toronto (Canadá), en 1969. Desde entonces se ha implantado en países como Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda, Nueva Zelanda, Alemania y Holanda.
Fuentes de Economía aseguran que ya se está trabajando en esa figura, aún sin plazos. La proposición no de ley aprobada por la comisión correspondiente del Congreso insta al Gobierno a avanzar en la implantación de los BID en España. El texto considera que las calles comerciales requieren de “estrategias de promoción y gestión” similares a los centros comerciales y “disponer de un sistema propio de financiación”.
La propuesta del PP define estas figuras como “organizaciones dirigidas privadamente y autorizadas públicamente” que prestan “servicios públicos adicionales dentro de un área geográfica específica” con los ingresos que obtienen a raíz del pago de un “impuesto por parte de los propietarios y/o comerciantes”. “En ellos, los propietarios comerciales pagan tasas extra para recibir servicios extra”, reza la proposición, que pone la figura como fórmula para competir con los centros comerciales ubicados fuera de las ciudades y para dotar a los centros urbanos de más recursos sin necesidad de subir los impuestos a los ciudadanos. Solo Izquierda Plural se opuso.
A la espera de que Economía disponga de un borrador, Cataluña y Madrid han ido perfilando esas áreas.El Ayuntamiento de Terrassa (Barcelona) y los comerciantes llevan años reivindicando esa regulación. “Hemos firmado un convenio con el sector que hemos llamado preBID,pero nos falta la legislación pertinente”, explica su teniente de alcalde de Promoción Económica, el socialista Amadeu Aguado. Ese acuerdo, afirma el concejal, supone crear una “mesa de trabajo permanente” que decide de forma concertada sobre actividades de ocio, cultura, limpieza, mantenimiento o promoción.
El Gobierno catalán trabaja también en la creación de esas áreas, a las que denomina “comunidades de promoción de iniciativas empresariales”. El PSC presentó incluso el pasado diciembre una proposición de ley para regular las “áreas de promoción de la economía urbana” que acabó siendo rechazada. El Ayuntamiento de Barcelona ha realizado un estudio jurídico para delimitar esas zonas, aunque por ahora las ha aparcado al concluir que primero requiere un marco regulatorio estatal y autonómico, indican fuentes municipales.
En cambio, el consistorio de Madrid sí ha aprobado este año crear lo que ha denominado “zonas de iniciativa emprendedora”. Su subdirectora general de Comercio y Mercados, Concha Díaz de Villegas, explica que “esas entidades, que se conciben como los BID españoles, deben servir para que los comerciantes puedan prestar servicios suplementarios a los que da el Ayuntamiento”.
A falta de una regulación estatal, la Corporación propone que la recaudación se realice a través de contribuciones especiales. Los comercios pueden proponer, por ejemplo, una iluminación para Navidad y requerir que el Ayuntamiento recaude una contribución especial. La solicitud debe estar avalada por un 51% de los comerciantes y dos terceras partes de quienes deben abonar lo que se quiere recaudar.
Estas zonas no solo son de tiendas. En España algunos polígonos industriales y áreas de oficinas se han interesado por constituir estas entidades, y en Alemania incluso ha habido alguna experiencia en el sector residencial. En Escocia, por ejemplo, en seis años se han implantado 40 áreas de este tipo. Una portavoz de Business Improvement District Scotland, la organización que coordina los BID escoceses, explica que, después de esa primera fase, los esfuerzos se dirigen ahora a crear entidades temáticas: para parques empresariales, ocio y turismo, marina, cultura y arte, alimentación o la moda.
El grado de privatización del espacio público dependerá del legislador. Miguel Bratos, investigador de Sociología de la Universidad de Valladolid, prevé que el modelo español se basará en el británico y el norteamericano. El único documento que desarrolla las funciones de unos eventuales BID es la rechazada proposición del PSC. Este texto incluía actividades de promoción o regeneración comercial, pero también la mejora de “los grados de prestación de servicios públicos municipales, así como medidas que mejoren la vigilancia y la seguridad de las calles y los espacios urbanos donde se concentra su ámbito de actuación”.
Bratos recalca que la seguridad es uno de los aspectos “más polémicos”, pues supone dar más peso a la vigilancia privada. “En algunos BID existen los safety ambassadors, unas patrullas que circulan por la zona para disuadir de ciertos actos y que avisan a la policía. Trasladarlo a España es complicado”, incide. En algunos, incluso, se actúa contra la mendicidad. No se echa a los mendigos, cuenta Bratos, pero se llega a presionar a quienes piden en la calle para que abandonen el barrio. Villarejo coincide en que la controversia de los BID tiene que ver con “el ejercicio de las funciones públicas”. “Se plantea un problema cuando se instalan cámaras de vigilancia o cuando se decide qué actividades son o no deseables”, asevera.
La seguridad no supone una prioridad para todos los BID. Lo ha sido en barrios con problemas de delincuencia, pero no en los que requerían, sobre todo, de actuaciones de promoción económica. Díaz de Villegas rechaza que la regulación española alcance ese extremo. “En algunos países han llegado incluso a dictar normas de convivencia. Aquí no se piensa en eso”, dice.
Los comerciantes demandan crear esas zonas para realizar más acciones de impulso, pero piden una legislación “flexible” que no cierre ninguna puerta. Tampoco la de la seguridad. El director de la Confederación de Comercio de Madrid, Guillermo González, explica que el barrio londinense de Candem pidió montar un BID para afrontar la inseguridad. “Eso no significa que vaya asumir competencias en seguridad, sino que los recursos van a ir a promover una zona comercial más segura. Y en el caso de Candem, una vez lo consiguieron, dedicaron sus esfuerzos a mejoras en promoción comercial o iluminación”, incide.
Villarejo reconoce que los BID han sido una herramienta para regenerar barrios, atraer a más visitantes y subir las ventas de los comercios. Pero su éxito conlleva procesos de gentrificación: cada vez más ciudadanos se interesan por el barrio, que incluso se pone de moda. Y eso revaloriza las propiedades e incrementa los alquileres de las viviendas y los locales, lo cual puede llevar a la expulsión de los vecinos de siempre y el comercio tradicional y derivar en la conformación de barrios de primera y segunda. “Algunas actuaciones pueden contribuir a eso. Si se disuade a los mendigos de quedarse en un barrio, se van a otro”, razona Bratos.
Nueva York: 75 millones de euros en servicios
Si bien los Business Improvement Districts (BID) nacieron en Canadá a finales de la década de los sesenta, fue en Estados Unidos donde se produjo su eclosión. El modelo que el mundo mira hoy es el de Nueva York, que suma 69 áreas. Algunas de ellas apenas se ciñen a un par de calles o plazas y gastan 50.000 dólares (unos 36.000 euros) anuales, pero otras cubren grandes zonas y cuentan con un presupuesto que ya quisieran para sí muchos Ayuntamientos españoles. Por ejemplo, el BID de Downtown Alliance, en el sur de Manhattan, dispone de 16 millones de dólares (11,7 millones de euros) para prestar servicios.
Las principales áreas a las que se dedican los BID de Nueva York son saneamiento y limpieza, que se comen la cuarta parte del presupuesto; seguridad (20%); mercadotecnia, comunicación, eventos y atención turística (16%) y luces para periodos vacacionales (16%).
Los números de 2012, los últimos disponibles, dan cuenta del éxito de sus actuaciones: se borraron de las fachadas casi 75.000 grafitos, se mantuvieron más de 230.000 plantas, se realizaron más de 3.000 eventos públicos, se recogieron 3,5 millones de bolsas de basura y se instalaron 107 obras de arte en la calle. Además, los 69 BID de la ciudad emplean a más de un millar de ciudadanos.
Sin embargo, estas figuras también tienen sus detractores en Nueva York. Las campañas por el noestán protagonizadas por tenderos que no quieren abonar la tasa o bien por vecinos que no quieren ver su barrio convertido en un centro comercial y turístico al aire libre y que temen ser expulsados de allí cuando se ponga de moda. Es el caso del Soho, donde grupos de residentes se opusieron al proyecto.
El Ayuntamiento de Nueva York, sin embargo, ve esas áreas como una oportunidad para regenerar barrios y crear riqueza. El consistorio no decide qué zonas deben ser un BID, pero asisten a las comunidades que deciden optar por este instrumento a través del Departamento de Servicios para Pequeñas Empresas. Una portavoz explica que los 69 BID prestan “servicios suplementarios” por “más de 100 millones de dólares” (73,5 millones de euros). “Los BID están creando lugares más limpios, seguros y atractivos para visitar, vivir, trabajar, comprar y tener una empresa”, asegura.
El Ayuntamiento añade que en Nueva York los BID están diseñados para “sopesar y dar voz a las necesidades de propietarios, arrendatarios y las partes interesadas de la comunidad antes de su formación”, lo que, afirma, también sucede durante la elaboración del presupuesto, cuando se evalúan los fondos que se destinarán a servicios complementarios y de mejora del barrio.
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20 de julio de 2013
Industria gravará con un peaje la producción casera de electricidad
Industria gravará con un peaje la producción casera de electricidad
La tasa es un 27% más cara que la que se abona por comprar a las compañías eléctricas
el pais - JUANA VIÚDEZ Madrid 19 JUL 2013 - 22:10 CET1583
El Gobierno tiene la determinación de que el autoconsumo energético —producir tu propia energía mediante paneles fotovoltaicos o minieólicos y consumirla en el momento—, se implante de forma muy controlada y sin perder de vista “la compleja situación económica” que afecta al sector eléctrico. El borrador del decreto de autoconsumo —esperado como agua de mayo por numerosos consumidores para ver si se podían ahorrar unos euros en su factura— ha incluido un peaje, denominado “de respaldo”, que, de momento, sube la tarifa de quienes lo utilizan.
El decreto sobre autoconsumo ha llegado con más de un año de retraso. El Ministerio de Industria lo remitió el jueves a la Comisión Nacional de Energía, que tiene 15 días para emitir un informe que será oído, aunque no sea vinculante.
La redacción del texto reserva al Gobierno la capacidad de subir o bajar la cuantía de este peaje dependiendo de cómo vaya la implantación de estos modelos de autogeneración eléctrica. Uno de los grandes miedos de las eléctricas es que la autogeneración se descontrole y el sistema actual colapse.
Las cuantías de los primeros peajes de respaldo se incluyen en el borrador del decreto elaborado por el Ministerio de Industria. Según cálculos de la Unión Española Fotovoltaica (Unef), el peaje de respaldo que se pagará por generar energía en un domicilio será un 27% más alto que si se opta por el consumo convencional y se abona el peaje por el uso tradicional de la red. La asociación, que agrupa a unas 300 empresas y representa a un 85% del sector, critica que se impida el ahorro de los consumidores y se paralice la entrada de nueva competencia en el mercado eléctrico.
En los últimos cinco años los consumidores han visto cómo los precios de la tecnología fotovoltaicahan bajado un 80%. En un contexto de crisis en el que las tarifas de las eléctricas no hacen más que subir, producir su propia electricidad con paneles solares o molinillos se había convertido en una alternativa de ahorro muy interesante. Se ha desarrollado un pequeño mercado de autoconsumo instantáneo, amparado por un decreto de 2011, en el que se han integrado sobre todo industrias y comercios, que conseguían reducir sus facturas energéticas y mejorar su competitividad. Cuando se apruebe el decreto de autoconsumo tienen dos meses para inscribirse en un registro oficial y comenzar a pagar estos peajes. En caso contrario, se enfrentan al corte de suministro o a sanciones que llegan a los 30 millones.
Aunque en España sea relativamente nuevo, el autoconsumo energético está más que consolidado en países como Estados Unidos (sobre todo en California) u Holanda. Es el camino hacia el que se dirigen las políticas de la Unión Europea. Lo habitual en los países en los que se ha implantado es que se incentiven estas prácticas bonificando los peajes, permitiendo a los consumidores que viertan energía a la red y la recuperen cuando la necesiten u ofreciéndoles la posibilidad de venderla a la compañía eléctrica, algo que no ocurre aquí.
El decreto nombra las bondades del sector renovable y la eficiencia energética, así como las múltiples directivas europeas que las promueven. Sin embargo, no esconde que se busca una “evolución gradual” del autoconsumo que no atente contra el conjunto del sistema eléctrico. Habla de “dirigir” el desarrollo de este “novedoso mecanismo” y considera un “reto adicional” su integración en el sistema.
El Gobierno del PP considera que tener muchos puntos que puedan emitir energía puede ser beneficioso para un sistema de grandes centrales como el español, sobre todo en lo relativo a las pérdidas de red —que suponen entre un 10% y un 15%—. Acto seguido subraya que la generación distribuida (tener muchos productores de electricidad) no reduce los costes de mantenimiento de transporte y distribución, ni los costes ajenos al suministro que se incluyen en los peajes de acceso. “En algunos casos podría provocar costes de inversión adicionales en las redes para adecuarlas”, justifica.
La venta de excedentes energéticos —facilitar que se venda o intercambie la energía que no se utilice— se contempla como un “objetivo”, pero no se ha desarrollado. De hecho, el texto especifica que las cesiones de energía eléctrica a la red pública “no podrán llevar aparejada contraprestación económica”. La modalidad conocida como balance neto —que consiste en aportar energía sobrante a la red para luego recuperarla cuando se necesite en la misma cantidad— no se contempla de momento.
Otras tecnologías, como la cogeneración, consiguen salvarse de estos peajes hasta el 31 de diciembre de 2010. “Se trata de excepciones”, explica David Arzoz, vicepresidente de la asociación de empresarios Cogen España. “Las plantas que estaban vendiendo energía podrán continuar hasta este plazo, pero las que hacían autoconsumo y las que se construyan tendrán que pagar este peaje y ya no será rentable”, añade el representante de esta asociación especializada en cogeneración.
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