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2 de diciembre de 2018

Gran Bretaña recomienda estudiar español tras el Brexit

Gran Bretaña recomienda estudiar español tras el Brexit

El British Council señala que hay que dar prioridad al estudio de la lengua de Cervantes para hacer más competente su economía tras la salida de la UE

Londres engalanada durante la visita de los Reyes, el pasado verano
Londres engalanada durante la visita de los Reyes, el pasado verano - EFE

MadridActualizado:
El Brexit ha traído a la actualidad británica la importancia del idioma español como lengua global, después de que el British Council hiciera público estos días un estudio en el que se recomienda la enseñanza de la lengua de Cervantes como primera opción ante la necesidad de mejorar las competencias lingüísticas de los británicos en el contexto de la nueva situación política tras el abandono de la Unión Europea. Pasado ya más de un año desde el referéndum, es hora de pensar en cómo Gran Bretaña dibujará su futuro comercial en el mundo. Y cuentan con el español, chino, francés, árabe y alemán como prioridad, por ese orden.
Para el British Council, dedicado a la cultura y las oportunidades educativas, Gran Bretaña debe considerar con urgencia su necesidad de convertirse en una potencia comercial más allá del continente, al mismo tiempo que debe reforzar los lazos bilaterales con los gobiernos europeos, más cercanos geográficamente. En este contexto de una«Gran Bretaña global», el multilingüismo se convierte en valor fundamental. Sin embargo, la realidad británica dista mucho de ser un paraíso de las lenguas.

El «mantra»

El informe alerta de la pobre enseñanza lingüística del país anglosajón. «Tenemos que salir del mantra de que el inglés es “el” lenguaje internacional de los negocios para entender la importancia de aprender otros idiomas y las muchas y variadas circunstancias en que se están usando a la vez, o en detrimento, del inglés». El texto señala que estamos en un momento crítico, en el que la mejora de las habilidades lingüísticas de la nación es «fundamental», pues necesita ciudadanos capaces de reforzar las relaciones económicas, políticas y culturales del país con sus vecinos europeos.
Puestos al habla con Teresa Tinsley, ponente de este interesante informe, esta lingüista comenta desde Londres a ABC -en perfecto castellano- que para la realización del estudio «se han tenido en cuenta diez indicadores con cifras contrastadas. Hay factores económicos, culturales, diplomáticos, educativos, las perspectivas empresariales, del Gobierno y los gustos y comportamientos culturales de los británicos».
Así, Tinsley afirma que la fortaleza del español que les ha llevado a ponerle el primero de la lista es una mezcla de esos factores. «Primero está el turismo, puesto que España es el primer destino de los británicos (por ese motivo es el primer idioma en la enseñanza para adultos, mientras que en las escuelas es todavía el segundo, tras el francés)».
Además, está el hecho de la cantidad de países que hablan la lengua de Cervantes, «lo cual es una evidente ventaja» de carácter diplomático y comercial. «Hay que entender que el inglés es lingua franca en foros multinacionales, pero que en las relaciones bilaterales y comerciales las dos lenguas cobran gran importancia», asevera Tinsley. Y añade: «Además, el español es una de las lenguas de la ONU». Ello marca la preferencia del British Council, «que también tiene un lado económico, por supuesto, pero que si fuera el único valorado en el estudio tal vez habría dejado al español en un segundo puesto», según la estudiosa.

Pocos Erasmus

El informe «marca claramente cinco lenguas cuya enseñanza será una prioridad para Gran Bretaña: español, francés y alemán, que ya se estudian en nuestras escuelas, y árabe y mandarín, cuyo estudio deberíamos implantar», confirma Teresa Tinsley. ¿Hay medidas ya en marcha? «Yo no tengo esa información aunque de momento -reconoce- hemos hablado de la necesidad de reclutar a los profesores necesarios», remacha.
La realidad que revelan las cifras es que «solo un 34% de los jóvenes aprende, con un nivel muy básico, una lengua extranjera en Gran Bretaña hasta los 16 años. Tal vez por eso tenemos esa cifra tan baja de Erasmus, a diferencia de otros países, porque nuestros estudiantes no se sienten con la seguridad necesaria, que da el conocimiento de una lengua extranjera, para cursar estudios en otros países europeos», se lamenta. En efecto, apenas 15.000 estudiantes británicos estudiaron en el extranjero en 2013, un número muy inferior a los 40.000 españoles que sí lo hicieron ese año. De hecho el trabajo pide que se mantengan los beneficios de acogida de estudiantes Erasmus tras el Brexit o, en su caso, crear estructuras educativas bilaterales de igual importancia. Para la estudiosa, el Brexit ha hecho aflorar contradicciones y paradojas pero «hay que tener claro que no vamos a ningún lado sin mejorar nuestra competencia lingüística, para que el Brexit sea un éxito necesitamos hablar más lenguas».
Los motivos económicos de la prioridad de enseñanza del español que marca esta propuesta se basan en que España ya era un mercado de 15.000 millones de libras en 2015. A ello se suman los mercados de oportunidad que detectan en México, Chile y Colombia, con una suma de 185 millones de personas hispanohablantes con poco conocimiento del inglés. En México se atisba la séptima economía mundial para 2050 y Gran Bretaña quiere ascender en la escala que ya le ha convertido en el quinto inversor.
Tal vez por ello, el historiador del CSIC Manuel Lucena, consultado ayer por ABC, no dudaba en valorar positivamente este informe, con especial acento en el hecho de que «Gran Bretaña ya se ha dado cuenta de que el español es lengua global, y que en su cuidado no estamos haciendo todos los esfuerzos que deberíamos. Es importante cultivar la autoestima del hablante de español así como dedicar los recursos necesarios que merece la más importante fuente de economía e innovación global que tenemos y que no debemos valorar menos que otros».
El estudio británico subraya la necesidad de «una política audaz», de Estado, más allá de intereses de partidos en Gran Bretaña y guía los pasos que deben seguir Gobiernos, empresas e instituciones educativas para encontrarse en los beneficios políticos y económicos de este zafarrancho idiomático.
Entre las conclusiones que las cifras arrojan figuran datos como que los profesores y linguistas establecidos en Gran Bretaña serán cruciales para llegar a una economía exitosa tras el Brexit. También en el mundo de la empresa queda patente cómo el conocimiento idiomático permitirá mejores sueldos a quienes tengan más competencia para negociar en otro idioma.
Tradicionalmente las universidades británicas ofrecían el francés o el alemán, pero hoy interesa el español. Supera a la lengua germana en solicitudes de examen en Inglaterra, Irlanda del Norte y Gales (solo detrás del francés). Los motivos económicos que destaca el trabajo para el estudio son: las exportaciones, las necesidades de las empresas, las prioridades del comercio en el futuro y los mercados emergentes. Al margen de la economía se valoran las prioridades de seguridad y diplomacia, el turismo, el interés del público, los acuerdos educativos internacionales y la prevalencia de los otros idiomas en internet.

«Mientras millones de personas de todo el mundo aprendían inglés, dándonos una gran ventaja, nos hemos quedado atrás por no dedicar suficiente tiempo, recursos y esfuerzo al aprendizaje de lenguas foráneas», concluye el informe.

10 de julio de 2017

Los Reyes viajan a Reino Unido para cimentar una nueva relación tras el Brexit

Los Reyes viajan a Reino Unido para cimentar una nueva relación tras el Brexit
La visita de Estado trata de apaciguar la incertidumbre de empresas y residentes españoles

EL PAIS -  Madrid 10 JUL 2017 - 04:45 BRT

Los Reyes, durante la sesión solemne del 40º aniversario de las primeras elecciones democráticas.

Ampliar fotoLos Reyes, durante la sesión solemne del 40º aniversario de las primeras elecciones democráticas.CHEMA MOYA EFE

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El viaje de Estado que los Reyes inician este martes al Reino Unido tiene por objetivo sentar las bases de la relación de ambos países tras el divorcio británico con la Unión Europea. Los Reyes llegan a Londres con cometidos muy concretos que exceden la pompa y ceremonia que suele guarnecer las recepciones oficiales de jefes de Estado al Reino Unido. El Brexit va a romper el marco de las relaciones y los fuertes vínculos desarrollados en los últimos 30 años entre ambos países, a parte del futuro acuerdo comunitario, requieren un concierto bilateral.

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A diferencia de la anterior visita de Estado a Reino Unido, en 1986, cuando España se incorporaba a la Unión Europea y se construía la correspondencia entre ambos países, el actual momento está marcado por la incertidumbre. La demolición del escenario que propició una relación de amplio espectro consolidada ha llenado el horizonte de desconfianza.

El paraguas de la UE ha permitido que en 2016 el comercio bilateral superara los 30.200 millones de euros (con 7.970 millones de superávit para España). O que Reino Unido se haya convertido en el principal destino de las inversiones españolas, con una acumulación de 82.500 millones hasta 2015. Unos 140.000 empleos directos en Reino Unido, según algunos estudios, dependen de inversiones españolas. Por su parte, el Reino Unido fue en 2015 el segundo mayor inversor extranjero en España con 44.745 millones.

España se ha convertido en el destino preferido del turismo del Reino Unido. Los británicos son el principal contingente turístico en España: 17,8 millones en 2016. Ese flujo ha contribuido a que cada año vuelen entre los dos países 35 millones de pasajeros y a que España sea el país más conectado por aire con Reino Unido (17% de los vuelos tienen como origen o destino España).

La exposición de España a los efectos del Brexit es notable. Unos 800.000 británicos viven en España (la mitad de ellos tienen propiedades en España, según fuentes diplomáticas), aunque oficialmente registrados hay 300.000. Es el mayor contingente de británicos en cualquier país de la UE y el tercer flujo de inmigrantes en España después de rumanos y marroquíes.
Los británicos desempeñan un importante papel en economías locales como la provincia de Alicante, donde viven 74.000, o la de Málaga (50.000). Además, hay cerca de 11.000 españoles estudiando en universidades británicas, mientras unos 7.000 trabajadores españoles cruzan la frontera en Gibraltar cada día.

Por otra parte, hay 130.000 españoles registrados en el Reino Unido, aunque la cifra de residentes totales puede llegar a 260.000. En universidades y centros de estudios británicos trabajan hasta 5.000 investigadores españoles y el español se enseña en un 70% de los centros de secundaria públicos y el 89% de los privados.

Sobre ese contexto, el viaje de Estado se ha estructurado en tres ejes. El primero, en el ámbito humano, es “destacar la extraordinaria aportación” de los españoles residentes, así como el papel que desempeñan. Al mismo tiempo, se trata de transmitirles un mensaje de apoyo y tranquilidad ante la incertidumbre sobre su futuro en el Reino Unido.

El segundo, en el ámbito empresarial, es remarcar la presencia e influencia de las firmas españolas asentadas en el mercado británico, como el Banco de Santander (uno de los principales bancos del país), Telefónica (dueña de O2), Iberdrola (propietaria de Scottish Power), Aena (gestora del aeropuerto de Luton donde aterrizarán los Reyes) o Ferrovial (primer accionista de Heathrow), que suponen un tercio del Ibex. Para ello, se celebra el jueves el foro de negocios entre ambos países en el corazón de la City, en Mansion House, al que acuden los principales empresarios con intereses en el Reino Unido.

El tercero es otro mensaje sobre la necesidad de mantener las relaciones bilaterales en todos los ámbitos fuera del marco protector de la UE. En ese propósito se enmarcan otras dos citas importantes. La intervención del Rey en el Parlamento británico este miércoles, en la que se dirigirá a los miembros de la Cámara de los Comunes y de los Lores en la Royal Gallery del Palacio de Westminster. Felipe VI se reunirá posteriormente con los miembros de ambas Cámaras y los del Grupo Parlamentario Multipartidista sobre España en la Roobing Room.

La siguiente cita se producirá este jueves en el número 10 de Downing Street. El Rey almorzará con la primera ministra británica, Theresa May, con la que, según fuentes diplomáticas, mantendrá una conversación “de alto nivel”. En este encuentro se abordarán las inquietudes de ambos países frente a la nueva situación y las vías de correspondencia, mientras el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, y otros miembros de la expedición española mantienen otra reunión con sus homólogos británicos con el mismo fin.


16 de marzo de 2017

Brexit: Queen gives Royal Assent to Article 50 bill







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The Queen has given Royal Assent to the Brexit bill, clearing the way for Theresa May to start talks to leave the European Union.
The European Union (Notification of Withdrawal) Bill was passed by MPs and peers on Monday.
It allows the prime minister to notify Brussels that the UK is leaving the EU, with a two year process of exit negotiations to follow.
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It is unlikely to happen next week to avoid a clash with an informal summit of EU countries.
The meeting will mark the 60th anniversary of the Treaties of Rome, which established the European Economic Community, and in turn became the European Union.
Brexit Secretary David Davis said: "By the end of the month we will invoke Article 50, allowing us to start our negotiations to build a positive new partnership with our friends and neighbours in the European Union, as well as taking a step out into the world as a truly Global Britain."

12 de julio de 2016

Novo populismo prega volta de identidade nacional na Europa

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Andrei Netto, Correspondente / Paris,

O Estado de S. Paulo
03 Julho 2016 | 06h00

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PARIS - O discurso neopopulista não é novidade na Europa, mas partidos de extrema direita e de extrema esquerda, que fazem oposição a Bruxelas, vêm obtendo a adesão de segmentos da opinião pública em países como França, Itália, Holanda e Áustria. Para muitos, a explicação está na eficiência do discurso que prega o retorno da identidade nacional e a luta antissistema.
Na França, o líder histórico da extrema direita, Jean-Marie Le Pen, fundador da Frente Nacional, hoje liderada por sua filha, fez carreira denunciando a integração europeia e a imigração, que abalariam a identidade cristã e branca do continente.
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Nigel Farage, do partido eurocético UKIP, tenta capitalizar descontentamento com União Europeia
Nas últimas duas décadas, essa retórica ganhou espaço, mudou de patamar e se espalhou com as vitórias de líderes como Jörg Haider na Áustria, fundador do Partido pela Liberdade da Áustria (FPÖ), morto em 2008, e, recentemente, de Viktor Orban, na Hungria.
Por meio deles, teses xenofóbicas e a rejeição à UE proliferaram, se consolidando até em países antes marcados pela rejeição ao extremismo, como Reino Unido e Alemanha. Para o cientista político Jean-Yves Camus, do Instituto de Relações Internacionais e Estratégicas, Bruxelas é a encarnação dos anos de neoliberalismo na Europa, que vieram acompanhados de desigualdade e desemprego, ainda mais forte em regiões rurais e pequenos centros urbanos afetados pela desindustrialização, fruto da globalização.
O neoliberalismo de Bruxelas, diz Camus, contrasta com a cultura social-democrata, de esquerda, ou cristã-democrata, de direita, de um eleitorado que preza o Estado de bem-estar social. Assim, a UE, vista como a defensora da concorrência sem freios - como era descrita no projeto de Constituição Europeia, rejeitado em 2005 por franceses e holandeses -, acabou se tornando o catalisador das insatisfações.
Para Camus, essa imagem piorou com a crise do euro, a partir de 2010, e a generalização das políticas de austeridade fiscal em países como Grécia e Itália. Em 2015, a insatisfação explodiu com a crise imigratória, que expôs a porosidade das fronteiras exteriores da UE. De acordo com Camus, o vínculo entre os eleitores da extrema direita e os desiludidos da globalização é a questão da imigração e dos refugiados. “Sempre houve partidos soberanistas, mas a crise dos refugiados fez o vento virar e a questão da imigração ganhou espaço.”
Para os estudiosos do tema, a UE tem ainda outro problema: o discurso. Bruxelas tenta representar uma “comunidade de valores” humanistas, mas não porta um ideal forte. “A relação natural das pessoas é se reconhecer na nação - somos franceses, italianos, alemães. O que é a UE? Um pacto de valores, uma cultura?”, questiona Camus. “Por falta de identidade positiva, as pessoas só compreendem a proliferação de normas e de burocracia. Para as pessoas simples, a UE significa mais problemas, e não uma garantia de paz e de segurança.”
Para o linguista Damon Mayaffre, do Centro Nacional de Pesquisa Científica, que estuda o Brexit, o discurso “identitário” reage à globalização. “De uma parte, há um terreno populista que favorece o discurso antieuropeu, antissistema. De outra parte, há um discurso de retorno à identidade, que já vem de algumas décadas. Hoje, esse discurso reage à globalização e às ameaças externas, como o terrorismo”, explicou Mayaffre ao Estado. “Esses dois elementos são um argumento forte e inquietante diante do qual o discurso oposto, pró-Europa, sente falta de palavras.”
Segundo o sociólogo Erwan Lecoeur, o neopopulismo se prolifera em um cenário de rejeição à UE, à imigração e ao Islã. Partidos extremistas crescem criticando Bruxelas. Para populistas de esquerda, como o Syriza, na Grécia, e o Podemos, na Espanha, combater a UE faz parte da luta dos “pequenos contra os grandes”.
Já para a extrema direita, trata-se de um populismo com base em questões étnicas e religiosas. “Muitos partidos têm dificuldades para se entender entre eles”, afirmou Lecoeur. “Mas eles se encontram na denúncia da UE como ‘lugar federal’. Eles querem uma Europa de nações.”
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