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18 de noviembre de 2018

Las casas cuartel echan el cierre

Las casas cuartel echan el cierre

La falta de efectivos aboca a la clausura de cientos de puestos de la Guardia Civil y deja a los pueblos cada vez más solos y desprotegidos

Casa Cuartel de la Guardia Civil de Orea (Guadalajara), el Ayuntamiento de la localidad ha rehabilitado parte del edificio por dentro. FOTO: ALEJANDRO RUESGA / VÍDEO: ÁLVARO DE LA RÚA
La entrada de Alcolea del Pinar (una localidad de 328 habitantes en Guadalajara), junto a la N-II, está enmarcada con un complejo de edificios vallados y en visible estado de abandono. Es la antigua casa cuartel. “En 2013 el Ministerio del Interior decidió trasladar este puesto a Sigüenza, nos resistimos, preguntamos, pero nunca nos dieron ni respuestas ni explicaciones”, dice Carmen Rojo, concejal de ese Ayuntamiento. Desde entonces viven “con 40 familias menos: Mujeres, niños... Nos hemos quedado más solos y desprotegidos. En este destacamento estaban destinados 40 guardias y sus patrullas salían y entraban todo el día”.
Desde hace meses sufren también una oleada de robos. “En sucursales bancarias, en la sede de la ITV, en casas con gente dentro, en vehículos, no paran, pese a las persecuciones de los vecinos”, enumera Rojo, que advierte: “Aquí más de uno ha pensado ya en coger la escopeta”. En Guadalajara han subido un 16,8% las infracciones penales según los últimos datos de criminalidad de Interior del primer trimestre de este año. Este sábado se reunían decenas de vecinos del pueblo para convocar una manifestación ante su cuartel cerrado. “Estamos desprotegidos”, “Más Guardia Civil”, se lee en los carteles.
Antes de salir por la puerta de su casa, el guardia Víctor Caballero, gaditano de 38 años, se giró y le dijo a su mujer: “Vamos a coger a ese cabrón y nos vamos a ir de vacaciones con una medalla”. Cinco horas más tarde era acribillado a tiros junto a su compañero de patrulla, Víctor Romero (30 años) en un páramo conocido como El Ventorrillo (Teruel). El serbio Norbert Feher, Igor El Ruso, se ocultaba en una masía del término municipal de Albalate del Arzobispo y les disparó a quemarropa. Se va a cumplir un año de aquello y Noelia Lorens, de 36 y viuda de Caballero, sigue esperando a que le reconozcan el derecho a una pensión. “Aquel día ellos perdieron la vida, pero yo lo perdí todo”, dice en una cafetería de Alcañiz (Teruel).
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“No hubo un operativo como tal; iban buscando a un ladrón armado que había disparado a varias personas, y solo se cubrió la zona con cuatro patrullas de los puestos más próximos”, recuerda Javier Armero, secretario provincial de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Teruel, donde los índices de delincuencia han subido un 8,8%, y hasta un 46,1% los robos con fuerza en domicilios, según los últimos datos de criminalidad del Ministerio del Interior de 2018.

LA OTRA 'CASA' DE LA FAMILIA ROLDÁN EN MILMARCOS

Natividad Colas, vecina de Milmarcos (Guadalajara) de 86 años, lo tiene claro: “La Guardia Civil es sagrada, más que el cura”. Y añade: “Aquí tenemos un cuartel abandonado y otro nuevecito, que nos construyó “un pez gordo” del cuerpo, que debió de pensar que para hacerlo en otra parte, pues mejor en su pueblo; aunque está y no está porque cuando llamamos nos sale Guadalajara o Molina de Aragón, si vienen es a dormir”. En Milmarcos supuestamente hay destinados tres guardias pero, como la mayor parte de puestos, abren por horas algún día a la semana o permanecen cerrados (un cartel indica “llame al 062”), porque se prioriza sacar las patrullas a la calle.
El “pez gordo” al que se refiere la señora es Luis Roldán, el exdirector de la Guardia Civil, quien hizo parte de su fortuna construyendo cuarteles, como se vio en el juicio en el que fue condenado a 31 años de prisión. Roldán salió en 2010. Natividad Colás y sus vecinos aseguran que la sola presencia del puesto aleja a los delincuentes de estos pueblos “dejados de la mano de Dios”, en la España vacía, que supone el 90% de su extensión, aunque solo concentre el 20% de la población.
“Los delincuentes no son tontos, se esconden y delinquen allí donde se sienten menos vigilados”. Y recuerda que, “como en otras provincias de España, la mayor parte de los puestos de la Guardia Civil están cerrados y abren un día a la semana unas horas por falta de efectivos”. En Albalate del Arzobispo hay cuatro guardias que pueden llegar a cubrir un territorio de 1.600 kilómetros cuadrados (algo menos que toda Gipuzkoa) para abarcar las comarcas de Bajo Martín y Andorra-Sierra de Arcos.
La situación es extrapolable a toda España. Solo 28.400 de los aproximadamente 77.000 componentes de la Guardia Civil están destinados en los 1.942 cuarteles que hay en España. Hay algunos puestos en los que solo hay un guardia, muchos con dos, tres o cuatro, según el catálogo de 2017 al que ha tenido acceso EL PAÍS (ver gráfico). El resto de efectivos se supone que “están en especialidades (Tráfico, SEPRONA, Policía Judicial...) o son mandos o realizan labores burocráticas y no están de cara al ciudadano”, según fuentes del Instituto Armado.
Sin embargo, ni la Dirección General de la Guardia Civil ni el Ministerio del Interior han activado el Plan de Redistribución Territorial que lleva años de cajón en cajón y que pretendía agrupar puestos para que —al menos— hubiera 20 efectivos por acuartelamiento.
Nadie parece dispuesto a abrir esa caja de Pandora. “No se ha entrado en materia, requiere un consenso político muy grande, nosotros ponemos el estudio técnico y operativo pero la puesta en marcha es una decisión política”, aseguran en la Dirección General de la Guardia Civil. “No es tiempo de hablar de ese tema aún”, dicen en Interior, después de que la semana pasada el ministro, Fernando Grande-Marlaska acudiera al cuartel de Berlanga de Duero (Soria) para anunciar la apertura de una comisaría y una cárcel rodeado de mandos que no pertenecían a ese puesto. “En Berlanga, que lleva unos 15 pueblos, ahora mismo solo hay cinco guardias y ni cabo ni sargento, es decir, uno hace las veces de comandante de puesto sin serlo, como en tantos sitios”, dice un guardia de la zona.
CUARTELES SEGÚN LA PLANTILLA
Fuente: Guardia Civil. EL PAÍS
El general de Castilla y León, Clemente García Barrios, ordenaba hace dos semanas cerrar los cuarteles por falta de efectivos y la delegada del Gobierno, Virginia Barcones (del PSOE y natural de Berlanga), le obligaba a anular esa orden recordando que no se puede restar servicios básicos al ciudadano, como la seguridad, si se quiere evitar la despoblación de los pueblos y atender los casos de violencia de género.
“No tengo ninguna duda de que estos puestos deben seguir abiertos y hay que compatibilizar el estar presente en los cuarteles con tener unidades en la calle”, decía la delegada días después de enmendarle la plana al general.
“Ante la falta de efectivos, lo que se está haciendo es exactamente lo que ordenó el general: cerrar los cuarteles y sacar las patrullas con parejas de guardias formadas por agentes de puestos próximos para lograr hacer los turnos”, coinciden guardias de Soria, Guadalajara, Teruel, Burgos, Granada... Lo llaman “núcleos operativos”, pero “las extensiones de terreno que cubren son cada vez más grandes, pudiendo incluir hasta 40 pueblos”, explican.
El déficit de efectivos tiene supuestamente su origen en “la crisis”, que paralizó las convocatorias públicas de empleo y “no se han cubierto las plazas de todos los guardias que se han ido jubilando en los últimos años”.
El alcalde de Checa (Guadalajara), Jesús Alba, en el centro de la imagen con chaqueta gris, rodeado de vecinos delante del cuartel que mantienen.
El alcalde de Checa (Guadalajara), Jesús Alba, en el centro de la imagen con chaqueta gris, rodeado de vecinos delante del cuartel que mantienen. ALEJANDRO RUESGA
Hace un mes, otro guardia del puesto de La Zubia (Granada), José Luis Arcos, de 49 años, moría tiroteado por un delincuente en Huétor Vega. Le acompañaba una guardia en prácticas, recién salida de la escuela. “Hay pocas patrullas, no hay gente para cubrir tanto territorio, nuestra demarcación acaba en Sierra Nevada o en el otro límite de Dúrcal y Padul”, dice un compañero de ese puesto, que recuerda que “entre bajas, cursos, comisionados, vacaciones...”, se hace casi imposible cubrir los turnos y siguen cerrando cuarteles: “Trevélez, Órgiva... muchos en Las Alpujarras. Esta distribución territorial es de la época de los bandoleros”.
Un somero recorrido por cuarteles de Soria (con algo más de 500 guardias y 19 puestos, en total), Teruel (670 guardias y 33 puestos) y Guadalajara (644 y 31 puestos), evidencia que, más allá del efecto disuasorio que pueden tener para potenciales delincuentes, esos cuarteles actúan como una suerte de ancla poblacional en una España con un 90% de territorio rural en el que habita aproximadamente un 20% de su población. En una gran mayoría de los 8.000 municipios del país la seguridad depende exclusivamente de la Guardia Civil, porque no cuentan ni con Policía Nacional (presente solo en pueblos de más de 20.000 habitantes), ni pueden permitirse una policía local. Y son cada vez más los casos en los que los ayuntamientos asumen el coste de mantener abiertos los cuarteles como medida de protección. Según los últimos estudios de la FEMP, mientras que la población ha crecido globalmente en España un 15% desde el año 2000, en el medio rural ha bajado un 8%.

Los alcaldes pagan

“Los cuarteles son importantísimos para los pueblos. Si no se siente segura, la gente se va”, dice Jesús Alba, alcalde socialista de Checa (Guadalajara), donde mantienen con dinero del consistorio (unos 6.000 euros al año) el cuartel para que siga siendo habitable. Al igual que hace la alcaldesa del vecino pueblo de Orea (184 habitantes), Marta Corella: “Hemos invertido más de 40.000 euros en arreglar el techo y dos pabellones (pisos) para que puedan vivir dos familias de guardias”, asegura. Así sucede, viven dos familias, pese a que ni tan siquiera pueden trabajar en el pueblo porque como ocurre en otros muchos de estos acuartelamientos, no tienen acceso a Internet. “Al menos que se vea que hay alguien, y si viene uno con malas intenciones, igual se lo piensa”, dice el alcalde de Checa.
“La seguridad, como la sanidad o la educación, son clave en la vertebración social de los municipios”, señala Joaquín Moreno (Compromiso con Aragón), alcalde del municipio turolense de  Utrillas (3.000 habitantes), que lleva invertidos 85.000 euros en el proyecto técnico de un nuevo cuartel y en las catas de los suelos que ha cedido el consistorio para su construcción. El antiguo lo cerró hace dos años el Ministerio del Interior “por ruina”. Mientras lo construían, y como medida provisional, cedieron una nave industrial en la que hoy se alojan los 12 guardias de ese puesto y sus oficinas. “Pero en el próximo pleno decidiremos si les echamos porque llevamos dos años para que construyan un nuevo cuartel”.
Carmen Rojo, concejal de Alcolea del Pinar (Guadalajara), delante del cuartel cerrado.
Carmen Rojo, concejal de Alcolea del Pinar (Guadalajara), delante del cuartel cerrado. ALEJANDRO RUESGA
En el caso de Monteagudo de las Vicarías (200 almas en Soria), el Ayuntamiento (PP) cede dos viviendas sociales para que hagan las veces de cuartel y viven tres guardias, que hacen turnos con los de Arcos de Jalón (1.500 habitantes).
En el cuartel de Abejar (Soria), como en el de Checa, Orea, Alustante o Milmarcos (Guadalajara), o en el de Alfambra (Teruel), o en los de Huétor Santillán, Tocón, Castril, Cacín, Moclín (en Granada), en la mayor parte de los acuartelamientos que no son cabecera de comarca, un cartel en la puerta (cerrada) indica que se llame al 062, el teléfono de emergencias de la Guardia Civil. Y a esperar, “más o menos, dependiendo de donde vengan”.

27 de junio de 2018

El magistrado Felix Azón, nuevo director general de la Guardia Civil


El magistrado Felix Azón, nuevo director general de la Guardia Civil

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, elige a otro antiguo miembro del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) para su equipo

ELPAIS -  Madrid 27 JUN 2018 - 15:13 BRT

Felix Azón, nuevo Director General de la Guardia Civil
Felix Azón, nuevo Director General de la Guardia Civil EFE

Un juez sustituirá a otro juez al frente de la Guardia Civil. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha elegido a Felix Azón, otro magistrado que fue vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) —al igual que su actual jefe de Gabinete, Rafael Pérez Ruiz— para ponerse al frente de la Guardia Civil en sustitución del magistrado José Manuel Holgado. Supuestamente, le nombramiento de Azón, cuyo padre fue Guardia Civil, será aprobado por el Consejo de Ministros el próximo viernes.

Azón (Almunia de San Juan, Huesca, 1955) fue vocal del Consejo General del Poder Judicial entre 2008 y 2013 y, después, fue propuesto por el Parlamento de Aragón (a iniciativa del PSOE) para ocupar una de las vacantes del Tribunal Constitucional. Es un especialista en Derecho Laboral. Fue magistrado en la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña desde 1999 hasta 2008.

En el Consejo General del Poder Judicial permaneció cinco años y fue uno de los cinco vocales que pidieron la dimisión de su presidente, Carlos Dívar, por presunta malversación de fondos.
También ha impartido la docencia en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), en la Universidad Autónoma de Barcelona y en la Pompeu Fabra.


11 de octubre de 2017

El Ejército se prepara para apoyar a la Policía y la Guardia Civil en Cataluña

El Ejército se prepara para apoyar a la Policía y la Guardia Civil en Cataluña
Defensa activará el plan Cota de Malla si lo ordena el Gobierno

EL PAIS -  Madrid 11 OCT 2017 - 06:21 BRT

La ministra de Defensa, Maria Dolores de Cospedal, pasa revista a guardias civiles el pasado domingo en Toledo.
Ampliar fotoLa ministra de Defensa, Maria Dolores de Cospedal, pasa revista a guardias civiles el pasado domingo en Toledo. ISMAEL HERRERO EFE

“Somos militares y nos gusta hacer planes y prever”, respondió el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Fernando Alejandre, cuando se le preguntó por los convoyes enviados durante los últimos días a Cataluña. De momento, lo que ha hecho el Ejército es acumular material logístico, “para estar preparado ante cualquier contingencia”, según sus palabras. El objetivo, según fuentes militares, sería apoyar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado si el Gobierno da la orden de activar el denominado Plan Cota de Malla.

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“El Ejército no intervendrá en Cataluña si no lo ordena el Gobierno. Lo contrario sería un golpe de Estado”, proclama el teniente general retirado Pedro Pitarch. Los generales en activo con los que ha hablado EL PAÍS, bajo compromiso de anonimato, discrepan sobre si el Gobierno debería haber actuado antes contra el órdago separatista, pero todos coinciden en que el Ejército no dará un paso hasta que no se lo ordenen las autoridades legítimas. No podría ser de otra manera. Pero eso no significa que no esté ya elaborando planes y posicionando material por si llega la orden.

La misión que cumplirían las Fuerzas Armadas en Cataluña, según las fuentes consultadas, sería la de apoyar a la Guardia Civil y al Cuerpo Nacional de Policía en su tarea de garantizar la seguridad. Ya se les está prestando apoyo logístico, en forma de alojamiento en las bases militares de Sant Climent Sescebes (Girona) y El Bruch (Barcelona), pero si fuera necesario se daría un paso más: sustituirlas en la vigilancia de objetivos estratégicos para que los Cuerpos de Seguridad del Estado pudieran liberar efectivos y dedicarlos a otros cometidos.
Se trataría de que los militares se hicieran cargo de la protección de puertos, aeropuertos, centrales nucleares, depósitos de combustible y otras infraestructuras críticas. Es una misión prevista en la Ley Orgánica de Defensa Nacional de 2005, que ya se estaría ejecutando si, tras los atentados del 17 agosto en Barcelona y Cambrils, el Gobierno hubiese elevado a 5 el nivel de la alerta antiterrorista.

Las Fuerzas Armadas cuentan desde hace años con un plan de contingencia, denominado Cota de Malla, por el que los militares asumen la protección de los objetivos que se les asignan. Ese plan se activó en el pasado para la protección de elecciones y conferencias internacionales; y fue especialmente importante tras los atentados del 11-M o con motivo de la boda del entonces Príncipe de Asturias en 2004. Sólo se trata de sacarlo del cajón, actualizarlo y adaptarlo a las circunstancias de Cataluña.

Según estas previsiones, los militares se encargarían preferentemente de tareas de vigilancia estática, evitando el riesgo de que tuvieran que hacer frente a algaradas y tumultos. Y ello porque los miembros de las Fuerzas Armadas carecen de la instrucción y el equipo adecuado para disolver manifestaciones, además de que no tienen, salvo en casos concretos (policías militares y la Unidad Militar de Emergencias), la condición de agentes de la autoridad, necesaria para poder dar órdenes a civiles.

DE LA LEY AL PLAN DE CONTINGENCIA
Ley Orgánica de Defensa Nacional 5/2005. Establece que las Fuerzas Armadas, “junto con las instituciones del Estado y las Administraciones Públicas, deben preservar la seguridad y bienestar de los ciudadanos en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas”. La misma ley incluye entre las operaciones militares “el apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la lucha contra el terrorismo” y la “colaboración con las diferentes Administraciones Públicas en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas”.

Cota de Malla. Es el nombre del plan de contingencia por el que las Fuerzas Armadas apoyan a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, cuando es necesario, para garantizar la seguridad mediante la protección de objetivos asignados. Se ha aplicado en múltiples ocasiones por la celebración en España de cumbres internacionales o de eventos de proyección internacional. También se aplicaría en el caso de elevarse del actual 4 al 5 el nivel de alerta antiterrorista.

Además de esta tarea, para la que harían falta más de un millar de efectivos, el Ejército podría recibir encargos más complicados, como mantener abiertas las vías de comunicación, mediante la retirada de obstáculos (de barricadas a tractores) con grúas y vehículos de ingenieros. También podría facilitar las comunicaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a través de las redes militares.

El Ejército dispone en Cataluña de dos batallones, ambos pertenecientes al Regimiento Arapiles: el Extremadura, con base en Sant Climent Sescebes (Girona) y el Barcelona, en el cuartel de El Bruch (Barcelona). Tienen unos 350 efectivos cada uno y están desde principios de año en proceso transformación. El Extremadura, que ya ha recibido sus primeros blindados de cadenas Pizarro, es un batallón Mecanizado; y el Barcelona, motorizado, con vehículos VAMTAC.

Las mismas fuentes subrayan que estos efectivos son insuficientes para apoyar a las Fuerzas de Seguridad del Estado (además de que en dos provincias, Lleida y Tarragona, no hay ninguna guarnición), por lo que deberían ser reforzados con tropas llegadas de fuera de Cataluña.

Eso en el caso de que los militares se limitaran a tareas de vigilancia, pues los planes del Ejército contemplan escenarios mucho más exigentes. “Si se produjera una escalada de violencia que desbordara a las Fuerzas de Seguridad del Estado, el Ejército tendría que hacer valer su superioridad”, advierte un mando. En el escenario más peligroso, Policía y Guardia Civil no solo tendrían que enfrentarse a disturbios o algaradas, sino a grupos armados.

Los expertos no dan mucha probabilidad a la hipótesis de que todos o parte de los casi 17.000 Mossos d´Esquadra se levantasen contra el Estado, pero no descartan el riesgo de que surjan grupos armados entre los sectores más radicalizados del independentismo. “La maniobra debe montarse de acuerdo a la hipótesis más probable y la seguridad, según la más peligrosa”, recuerda un mando.


26 de septiembre de 2017

Agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, vitoreados en su salida hacia Cataluña al grito de «¡Yo soy español!»

Agentes de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, vitoreados en su salida hacia Cataluña al grito de«¡Yo soy español!»

«¡No estáis solos!» o «¡A por ellos!» son otros de los lemas que se han coreado en ciudades como Córdoba, Sevilla, Huelva, Cádiz, Toledo o Santander
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Vídeo en que un grupo de personas vitorean a los miembros de la Guardia Civil que se dirigen a Cataluña con motivo del 1-O
ABC.ES Madrid - Actualizado: Guardado en: España

Miembros de la Guardia Civil y de la Policía Nacional han acudido a Cataluña en las últimas horas para reforzar el despliegue de agentes que se ha organizado con motivo del 1-O. A su salida –de ciudades como Córdoba, Sevilla, Huelva, Cádiz, Toledo o Santander– ambos cuerpos de seguridad se han visto arropados por grupos de ciudadanos que, enarbolando banderas de España, los han vitoreado. Al grito de «Viva España» o «Viva la Guardia Civil» se han despedido de ellos.

En varias ciudades

Al grito de «¡No estáis solos!», un grupo de personas despidió, por ejemplo, a la Unidad de Seguridad Ciudadana (Usecic) de la Guardia Civil de Toledo. Esta unidad especial fue creada con trece agentes el año pasado.
Agentes de la Guardia Civil vitoreados en Toledo
En Córdoba, un grupo de policías pertenecientes a la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), ha partido este martes, a primera hora de la mañana, hacia Cataluña. El punto de partida de su viaje era la comisaría de Campo Madre de Dios, donde los esperaba un autobús y un nutrido grupo de personas que les dedicaba palabras de ánimo y lanzaba mensajes a favor de la unidad de España. Los agentes llegarán a Cataluña acompañados de otros compañeros procedentes de Huelva, una ciudad donde también se ha rendido homeje a las fuerzas de autoridad.
Policías vitoreados en Córdoba- YOUTUBE
Decenas de personas se han concentrado en las puertas de la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva. Han aplaudido la salida de sus vehículos mientras cantaban «¡Yo soy español!» y hacían ondear banderas de España. Por su parte, en las inmediaciones de la Comandancia de Sevilla, se han podido escuchar cánticos de «A por ellos» a la salida de los coches policiales.
En Santander se ha producido una escena similar cuando, este martes por la mañana, decenas de personas se han despedido de los efectivos de la Guardia Civil que ya estaban preparados para desplazarse a Cataluña. Los agentes han agradecido con sus sirenas y pitidos el apoyo recibido de sus vecinos, que portaban multitud de banderas.
En Granada, Algeciras y Cádiz tampoco dejaron de mostrarse signos de apoyo a las Fuerzas de Seguridad del Estado antes de trasladarse a Cataluña.
Desde el Ministerio de Interior se ha asegurado que no se tenía conocimiento de estos distintos actos: no habían sido comunicados con antelación y, por tanto, no gozaban de ninguna autorización. También han afirmado que no se van a permitir más actos de este tipo.