Intento de asalto al Parlament tras instar Torra a los CDR a «apretar»
Grupos de encapuchados asedian la cámara y abuchean al presidente
El independentismo radical corta autopistas y las vías del AVE
BarcelonaActualizado:
Otoño caliente para recordar el otoño negro catalán de 2017. El independentismo conmemoró este lunes el aniversario del referéndum ilegal del 1 de octubre con una nueva jornada de movilización callejera protagonizada en buena forma por los Comités de Defensa de la República (CDR) y el independentismo más violento, cuyas acciones -intento de asalto al Parlamento catalán anoche, enfrentamientos con los Mossos, cortes de carreteras, ocupación de las vías el AVE, fallido intento de paralizar la actividad económica...-, un año después del hito del 1 de octubre reflejan la impotencia de un movimiento secesionista que se sabe fracasado.
Por la tarde, una nutrida manifestación convocada por la ANC recorrió las calles de Barcelona para recordar lo sucedido hace un año y denunciar la intervención policial de entonces, ahora mismo, junto a la petición de libertad de los políticos presos, el único nexo común de un independentismo dividido, fracturado en su estrategia y que después de años proclamando ser la «revolución de las sonrisas» se descubre bronco y hasta violento. Al acabar la marcha, y después de que por la mañana el presidente Quim Torra animase a los CDR a «seguir apretando», frente al Parlamento catalán se produjeron escenas de violencia cuando varios centenares de manifestantes desbordaron el cordón policial y se enfrentaron a los Mossos, a los que lanzaron las vallas del perímetro mientras exigían la dimisión de Torra y del consejero del Interior, Miquel Buch.
«Se acabó la paciencia»
«Se nos ha acabado la paciencia, se acabaron las sonrisas, desobediencia o dimisión», gritaban los manifestantes a la vez que arremetían contra el PDECat y ERC. Torra y el presidente del Parlament, Roger Torrent, fueron abucheados a la vez que decenas de encapuchados se arremolinaban frente a la puerta del palacio del Parlament, donde los Mossos acabaron recluyéndose ante el acoso e intento de asalto de los violentos. Únicamente el gran portón de madera impidió el paso de una turba que acabó siendo dispersada por un fuerte contingente de los Mossos, tanto de la Brigada Móvil como de agentes que habitualmente trabajan en el Parlamento catalán, y que fueron pertrechados con elementos de defensa que se guardan en el interior del palacio.
De forma simultánea, también se produjeron graves incidentes y fuertes cargas en Vía Layetana, en el centro de Barcelona, donde varios miles de manifestantes desgagajados de la marcha principal se habían concentrado frente a la Prefectura del Cuerpo Nacional de Policía. Entrada la madrugada ya se había restablecido el orden en el centro de Barcelona.
Los graves incidentes de este lunes -una reformulación del asedio al Parlament de 2011- son el reflejo de la deriva secesionista, a la que Torra responde plegándose a los radicales. Si el sábado los Mossos sacaban brillo a sus porras para contener la contramanifestación de la CUP -ante el enojo del independentismo más radical- ayer se refería a los CDR como sus «amigos». De forma simultánea a que esos mismos CDR mantenían cortada la línea del AVE en Gerona, o bloqueaban el macropolígono industrial del Vallés, Torra les animaba ayer a seguir con sus acciones. «Amigos de los CDR: apretáis y hacéis bien en apretar», explicó Torra desde Sant Julià de Ramis (Gerona), el pueblo donde el expresidente Carles Puigdemont debía votar el pasado 1 de octubre, y donde ayer su sucesor reunió de forma extraordinaria a su gobierno. El expresidente aludió anoche a los violentos asegurando que «si van encapuchados no son 1-O».
En precario equilibrio entre un Govern que actúa en modo autonomista pero gallea en modo republicano, y un independentismo que le exige liberar a los presos y cerrar la vía autonomista, Torra ayer se puso del lado de estos últimos. Primero en Sant Julià, y luego ya en Barcelona jaleado y exigido por un grupo de estudiantes, Torra les prometió que «el Govern estará, tened confianza», sin especificar en qué se concretará ese «estar». Lo explicó después de que representantes de los CDR volvieran a dejar claro a la Generalitat cuál es su posición»: «El pueblo manda, el gobierno obedece».
Lo que manda el pueblo -una parte del mismo, se entiende-, es cumplir con el «mandato del 1-0», algo que la Generalitat, es obvio, no está en condiciones de llevar a cabo. En este contexto, la premisa del Govern parece ser la de seguir ganando tiempo y prepararse para la «ventana de oportunidad» que a su criterio podría abrirse con el juicio a los líderes independentistas y la respuesta social que se produzca entonces. Patada a seguir. «Apelo a las consciencias colectivas de los catalanes para saber si aceptaremos o no las sentencias, por saber si volveremos a determinarnos». Épica de saldo para animar a los catalanes a «afrontar estas semanas sin miedo». «O libertad o libertad», concluyó con una frase que al independentismo más hiperventilado, empezando por los CDR, les suena casi a tomadura de pelo, como se acabó viendo anoche con los incidentes frente al Parlament.
La jornada de ayer fue el mejor resumen de esta dicotomía que afronta el independentismo: por la mañana y a última hora, un nuevo paso hacia la «borrokizacion» de la movilización callejera; por la tarde, una manifestación en Barcelona que, aunque no tan masiva como las de la Diada -180.000 personas según la Guardia Urbana-, volvió a llenar el centro de la ciudad. El escenario es preocupante, tanto por la capacidad de los activistas para, al grito de «ni olvido ni perdón» amagar con poner patas arriba el país -dos centenares bastaron para cerrar la AP-7 en Tarragona, y otros tantos hicieron lo mismo con el AVE en Gerona- como por el apoyo que, al menos de palabra, se les ha dado desde la administración autonómica.
Preocupación en los Mossos
Dentro de los Mossos, como ayer daba cuenta ABC, la preocupación es amplia, al sentirse utilizados políticamente y por no notar suficiente apoyo por parte de la Generalitat, tal y como denuncian los sindicatos policiales. El apoyo a los CDR o el anuncio por ejemplo de que el Govern investigará las cargas de la manifestación del sábado ha encendido los ánimos en un cuerpo que ayer, por otra parte, daba cuenta de la detención del agresor de uno de los participantes de la marcha del sindicato policial Jusapol.
Por contra, horas antes de los disturbios, el ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, insistió en la política de apaciguamiento y dijo conferir una «importancia relativa» a las declaraciones de Torra en apoyo a los CDR. Según insistió, la jornada estaba transcurriendo de modo «asumible» y al Gobierno le «importan las acciones más allá de los discursos».
El apoyo de Quim Torra a los CDR fue denunciado por los grupos de la oposición. Cs y PP firmaron ayer una petición conjunta de comparecencia en el Congreso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que dé explicaciones por el «deterioro general de la política española» y las «amenazas independentistas».
En este sentido, el líder del PP, Pablo Casado aseguró en Twitter tras los incidentes que «me duele Cataluña y ver a los totalitarios independentistas tomar las calles y el Parlament. ¿Cómo es posible que el Gobierno no haga nada? Exigimos aplicar ya el artículo 155 y la ley de Partidos para restablecer el orden y destituir a Torra. O que convoquen elecciones generales ya». También el presidente de Cs, Albert Rivera, reaccionó y se preguntó en un mensaje en la misma red social «¿se puede saber dónde anda Pedro Sánchezante el caos y la violencia sembrada por los separatistas en Cataluña», indicó, para añadir que «hoy se ha humillado a la democracia española».
El independentismo hunde a Barcelona en el ránking mundial de ciudades con mejor reputación
La ciudad condal cae siete puestos en un estudio de «Reputation Institute» teniendo como uno de los motivos principales la tensión secesionista
Tokio es la urbe más valorada mientras que Moscú ocupa el último puesto de la lista
Vista aérea de Barcelona en una imagen de archivo - Inés Baucells
MadridActualizado:
Los constantes desafíos de los independentistas catalanes al Gobierno y los episodios que forzaron la marcha de cientos de empresas del noreste peninsular desde octubre del año pasado han sido determinantes en la recesión de la reputación de Barcelona a nivel internacional. Así lo demuestra el ránking elaborado por la firma estadounidense «Reputation Institute» que, a través de más de 12.000 encuestas, ha calificado las reputación de las grandes ciudades del mundo en un listado donde la ciudad condal ha caído siete puestos en el último año.
Barcelona, que en anteriores ediciones no solía bajar del top-10 en esta lista, se desploma hasta el decimoquinto puesto al sufrir una notable bajada en casi todos los aspectos con los que esta institución determina la reputación. Especialmente remarcable es la caída sufrida en lo relativo a la «calidad institucional», dónde la ciudad ha experimentado su bajón más drástico al ver rebajada su valoración en 4.54 puntos arrastrada, entre otras cosas, por las violaciones del orden constitucional desde la Generalitat y por la gestión de Ada Colau al frente del Ayuntamiento además de los antentados sufridos el pasado año. Las consecuencias sobre su reputación las enarbola el citado informe: la capital catalana pasó de estar valorada con 79.0 puntos en el último ránking para ahora contentarse con una puntuación de 76.5.
La reputación de una ciudad, según explica «Reputation Institute», no sólo se mide por su crecimiento económico, su oferta o la belleza de sus calles, sino que el prestigio de la misma también es determinado por las tensiones geopolíticas, los nacionalismos y el malestar social presente en su territorio. En base a estos argumentos, el hecho de que en Barcelona confluyan estos tres factores como consecuencia de una división social causada por los secesionista que ha llevado a los catalanes incluso a enfrentamientos por la retirada de lazos amarillos, ha sido determinante en la estampida de puntos observada en las encuestas.
De la misma opinión es el es Senior VP Global Accounts & Partnerships de «Reputation Institute», Enrique Johnson. Según el directivo, las tensiones sociales en Barcelona tienen su impacto negativo directo en la ciudad condal y se reflejan a través de datos como los resultantes a la pregunta acerca de si cree que la urbe goza de estabilidad financiera o tiene potencial de crecimiento futuro, donde Barcelona está cae 1,86 puntos mientras que Madrid sube 2,19. Asimismo, Johnson también sostiene que la bajada de la capital catalana en esta lista también está propiciada por otros factores cómo los ataques terroristas.
Madrid mejora su posición
En la otra cara de la moneda se encuentra Madrid, que ha mejorado su posición pasando del puesto 21 al 19. A pesar del ascenso, la capital de España desciende ligeramente su calificación, pasando de 77.0 a 76.1 puntos. En su caso, los motivos de la bajada radican en una pérdida de importancia para los encuestados desde el punto de vista emocional que se compensa con un ligero repunte en el valor concedido a la urbe a la hora de vivir y como lugar propicio para trabajar.
El informe también plasma un descenso generalizado de 1,1 puntos en la reputación de las urbes a nivel global. Acorde con los resultados del estudio, el 38% de los encuestados han valorado que, para que una ciudad tenga un prestigio favorable, lo primero que necesita es un gobierno eficaz. Por su parte, un 35,7% de los participantes del estudio consideran que un entorno atractivo en el núcleo urbano es vital mientras que un 26% mencionó la fortaleza de una economía avanzada como el principal motivo que hay que esgrimir para valorar una localización.
Ránking de las ciudades con mejor reputación en 2018 - Reputation Institute
A nivel internacional, el ránking sostiene que Tokio es la ciudad con mejor reputación con 81.8 puntos. La capital nipona, que aumentó 11 puestos respecto al año pasado, se alza así en lo más alto del pódium gracias a sus gobernantes ya que, según refleja el informe, son los más valorados y los considerados más efectivos. El resto de urbes también han experimentado variaciones en su puesto ya que tan sólo persisten en el top-10 cuatro ciudades desde el año pasado: Sydney, Copenhague, Viena y Estocolmo; que ocupan de la segunda al quinta posición, respectivamente.
Moscú, la peor valorada
En la otra cara se encuentra Moscú. Entre las urbes calificadas, la capital rusa es la que cuenta con menos reputación este año, con una puntuación de 51.3. A pesar de ello se da la peculiaridad que los rusos le dan a Moscú una calificación media de 73.8, una cifra muy superior a la que le conceden el resto de encuestados del G8, algo poco frecuente en las mediciones de esta compañía.
Uno de los factores más determinantes en esta medición es la seguridad. Copenhagen, que ocupa el tercer puesto del ránking, es la ciudad más admirada por la seguridad mientras que Ciudad de México (tercera por la cola en la lista) se clasifica como la ciudad menos segura. La ciudad centroamericana registró la bajadamás pronunciada en esta categoría con 7.2 puntos y se encuentra 26.4 puntos por debajo de la puntuación media de seguridad de una ciudad.
El ránking de las ciudades del mundo con mejor reputación ha sido realizado en base a 12.044 encuestas realizadas a ciudadanos de los países del G8 entre marzo y abril de este año. Los principales criterios con los que se han seleccionado a las 56 ciudades que conforman este informe son el PIB, la población y el nivel de familiaridad. Asimismo, las preguntas realizadas fueron formuladas con el objetivo de conocer la admiración, estima, buena impresión y confianza que sienten los encuestados hacia las urbes partícipes basándose en los atributos de cada una de ellas relacionados con la tenencia o no de una economía avanzada, un ambiente atractivo y un gobierno efectivo.
El asunto era la primera exposición, genérica, del
nuevo ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ante la comisión
correspondiente del Congreso de los Diputados, sobre las nuevas prioridades en
política internacional del Gobierno de Pedro Sánchez. Pero la cita se convirtió
en una extraña refriega de los portavoces de los partidos independentistas
catalanes, PDdeCAT y ERC, contra el perfil combativo de Borrell ante el
separatismo. Fueron más las provocaciones e increpaciones de los diputados
nacionalistas que las réplicas de Borrell, que anunció su pretensión de
embridar su talante pero que no dudó al afirmar que uno de sus objetivos será
combatir la imagen de una España negra, antidemocrática o regresiva. El
ministro reveló que ha remitido a todas las embajadas la reciente intervención
del embajador en Washington, Pedro Morenés, en su réplica a un discurso del
presidente catalán, Quim Torra, para que la usen si se ven en una situación
parecida en la que observen ataques falsos y "lindezas" contra España.
"No soy el ministro para asuntos
catalanes", enfatizó Borrell en su primera réplica ante la comisión, tras
comprobar cómo los portavoces del PDdeCAT, Jordi Xuclá, y de ERC, Joan Tardá,
utilizaron el foro para arremeter contra posiciones anteriores del ministro,
sobre todo en la última campaña electoral, en las que se convirtió en un adalid
frente al independentismo. También dijo a diputados de otros partidos presentes
que estaba "haciendo gala" de un tono más diplomático propio de su
nuevo cargo para no entrar a los ataques directos pero lo acabó haciendo,
claro.
Tardá le increpó primero preguntándole por cómo
andaban sus "tareas de desinfección de Cataluña" y por si ahora,
desde el Ministerio, tiene y piensa usar ese instrumento en ese cometido.
Borrell había descrito, en un acto público en Cataluña en enero pasado, que
para solventar la situación de división social en esa región habría que
desinfectar las heridas antes que coserlas. Tardá también le tachó de
"mala persona" por "mofarse de la arquitectura mental y
física" del dirigente de ERC Oriol Junqueras. Y le prometió que nunca
olvidará esas intervenciones. Xuclá le tildó directamente de "activista de
la Sociedad Civil Catalana" y le pidió el cese precisamente del embajador
español, Pedro Morenés, que se enfrentó al discurso separatista de Torra en
Washington.
Borrell, antes de entrar en la comisión, ya
anticipó su visión crítica sobre cómo se ha comportado el nacionalismo en
Cataluña estos años. "No me puedo creer que en España haya quién quiera
levantar fronteras pero está sucediendo", dijo Borrell. Y luego añadió su
intención de "hacer frente al independentismo" y a cualquier intento
de resucitar la leyenda negra de una España acusada de
"antidemocrática" y de "residuos franquistas" por el
nacionalismo. El ministro no expresó ninguna duda sobre que el presidente
catalán pueda acudir el próximo lunes, 9 de julio, a entrevistarse en La
Moncloa con el presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, y "hablar y
hablar" sobre cualquier asunto, incluso sus pretensiones sobre la
autodeterminación de Cataluña, pero precisó: "Una cosa es que el
presidente Torra hable de un referéndum y otra cosa aceptarlo".
Borrell escuchó todas las intervenciones de otros
parlamentarios, tomó nota, y esperó al final para replicar en conjunto a todos
pero el duelo dialéctico con los nacionalistas no se pudo producir porque los
portavoces de esos partidos no le esperaron. Se marcharon antes de la sala. Y
luego se fueron a otra comisión, en este caso de la ministra de Política Territorial,
Meritxell Batet. Pero el titular de Exteriores no se pudo privar de lanzar con
sus respuestas varios dardos, eso sí con voz controlada, pero con serias
andanadas de fondo. Fue cuando pidió elevar el nivel pero también cuando
defendió con contundencia las recientes actuaciones de varios representantes de
la diplomacia española en el extranjero para rebatir tesis indenpendentistas
que entiende que son totalmente falsas.
El caso más reciente se ha producido en Stuttgart
durante un acto institucional para conmemorar el 30 aniversario de los
denominados Cuatro Motores de Europa, una entidad que agrupa a cuatro regiones
europeas (Baden Württemberg, Lombardia i Auvergne-Rhône-Alpes) y Catalunya. En
ese encuentro un escritor austríaco, Robert Menasse, definió a España como un
Estado nación que usó las armas frente a Cataluña. Y fue ahí donde el
vicepresidente catalán, Pere Aragonés, que estaba presente, exigió diálogo al
Gobierno central y que respete la "voluntad democrática de la gente",
según publicó este martes el digital El Nacional.cat. El cónsul español, Carlos
Medina, que también estaba en la sala, pidió intervenir hasta tres veces y se
le negó la palabra. Tardá cuestionó esa actuación del cónsul a Borrell.El
ministro de Exteriores recogió esa crítica para asegurar que el cónsul español
"no boicoteó nada, simplemente pidió intervenir, no le dieron esa opción,
guardó las formas en todo momento y no intervino". Borrell se empeñó ahí
en desmentir la idea de la "diplomacia tenebrosa" española que Torra
denunció en Washington y que muchos medios internacionales recogieron en los
peores momentos del proceso independentista. El ministro lamentó "la
bula" de los separatistas para proferir descalificaciones pero sobre todo
lo que intentó fue reseñar un inequívoco respaldo oficial a la actuación de ese
cónsul, del embajador Morenés y de otros diplomáticos en el futuro.
"El embajador Morenés en Washington hizo lo
que tenía que hacer y dijo lo que tenía que decir y estaba especialmente
autorizado para ello", recalcó Borrell. El titular de Exteriores argumentó
en defensa de Morenés que "ningún embajador de ningún país asiste
impasible al ataque feroz que se hizo a las instituciones de este país". Y
anunció que desde el Ministerio de Exteriores se ha comunicado a todos los
embajadores de España (128) la intervención íntegra de Morenés frente a Torra
para que "cuando estén en una situación parecida actúen de la misma
manera". En ese momento Borrell recibió aplausos parlamentarios desde la
bancada del PP.
El ministro Borrell remachó, en esa línea, su
refrendo a Morenés como embajador de España "frente al montón de lindezas
que hemos oído demasiadas veces", valoró que se levantase
"educadamente" para desmentir los datos falsos sobre la democracia
española expuestos por Torra y que no se corresponden con las clasificaciones
internacionales, y sentenció: "Pasó lo que tenía que pasar y si vuelve a
pasar, volverá a pasar". Y encomendó a todo el cuerpo diplomático bajo su
mando la labor de "defender el buen nombre de España en el mundo".
Otros diputados, sobre todo el portavoz de
Ciudadanos, Fernando Maura, y el del PP, Jordi Roca, le interrogaron sobre sus
planes sobre el Diplocat, el pretendido servicio exterior catalán y las
denominadas embajadas catalanas en el exterior cerradas por la aplicación del
artículo 155 de la Constitución que la nueva Generalitat pretende reabrir.
Borrell arguyó que el Diplocat es una institución de derecho privado, no una
entidad pública sometida a control directo de las administraciones. Y explicó
que la Generalitat puede legamente abrir oficinas comerciales, como otras
autonomías, pero no embajadas políticas. Borrell aclaró que ya se ha solicitado
a las autoridades catalanas afectadas que expliquen sus intenciones pero que
eso aún no se ha producido. "Vamos a verificar que las actitudes de
cualquier organización no vayan en menoscabo del buen nombre de las
instituciones españolas", afirmó y avisó de que tanto él como el
Ministerio y los diplomáticos españoles saldrán "al paso de cualquier
ataque injustificado lo haga quién lo haga".
Una veintena de personas retiraron este lunes
decenas de cruces amarillas que habían sido clavadas en la playa de Canet
(Barcelona) por un Comité de Defensa de la
República en favor de los políticos presos como consecuencia
del procés. El enfrentamiento se produjo cuando el grupo
arrancó esos símbolos mientras varios independentistas les increpaban y
grababan. El incidente se saldó con tres heridos leves. Por otra parte, el
grupo independentista Arran quemó
tres fotos de Mariano Rajoy, Albert Rivera y Pedro Sánchez ante la sede
catalana del PP.
El incidente en la playa se originó cuando una
veintena de personas se adentró en la arena para retirar las cruces que estaban
siendo custodiadas, según Efe, por unos activistas. La escenificación, obra del
Comité de Defensa de la República, se ha repetido estos días en varias playas
catalanas. En los vídeos se observan momentos de tensión cuando los
independentistas increpan a quienes retiraban los símbolos a toda prisa y cómo
alguno les identifica.
El forcejeo se saldó, según los Mossos, con tres
heridos, uno de ellos Marc Jiménez, concejal de la CUP en Canet. En
declaraciones a Rac1, el edil explicó que las agresiones se produjeron cuando
intentaron evitar la acción. Según su relato, una mujer independentista recibió
un golpe en la cabeza cuando quiso quitar a un joven un pasamontañas; un señor
mayor acabó sangrando tras recibir un golpe en el cuello y él mismo, mientras
uno de los supuestos agresores le sujetaba con una cruz, recibió varias
patadas. Dijo que tienen identificados a los agresores y que los denunciarán a
los Mossos. El expresident Carles Puigdemont,
fugado en Berlín, condenó el incidente: “Mi total condena del fascismo
unionista que continúa impune”, tuiteó.
Los Mossos afirman
que el incidente de Canet se la saldado con tres heridos leves
Mientras, el colectivo independentista radical
Arran difundió otro vídeo en el que muestra cómo tres activistas encapuchados,
vestidos de negro y con caretas blancas queman tres fotos gigantes de Rajoy,
Sánchez y Rivera ante la sede del PP en Barcelona, por su apoyo al artículo
155. El vídeo concluye cuando las llamas se han apagado y con la frase “Tombem el 155, tombem el règim”. El incidente ocurrió
de madrugada y, según los Mossos, se saldó sin daños y sin que la sede corriera
peligro. El PP interpretó que la acción estaba destinada a quemar su local y
alertó de las “graves consecuencias” que pudo tener para el vecindario.
Nací en Madrid en el año 1.948. Estudié durante nueve años en los colegios de la Compañía de Jesús de Areneros y del Recuerdo de Madrid.
Licenciado en derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, estudié también los dos primeros cursos de Ingeniero de Minas del plan 1964 en la E.T.S.I. de Minas de Madrid.
Además de mi lengua materna, el castellano, leo fluentemente el portugués, francés, italiano, y latín. Tengo nociones de inglés, griego y hebreo bíblico.
Desde muy joven ingresé en la Familia de Almas fundada por el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, habiendo sido fundador y presidente de la Sociedad Cultural Covadonga – TFP.
Como miembro de la Familia de Almas fundada por el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, asumo totalmente el análisis filosófico-histórico de su obra cumbre: el libro Revolución y Contra-Revolución, síntesis de su pensamiento en esta área, y punto de partida para el apostolado lego del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira y de toda la Familia de Almas por él fundada. Con sus propias palabras diremos: «Revolução e Contra-Revolução não é senão uma aplicação da Doutrina Católica a certas situações históricas». En la médula de su pensamiento están: El Magisterio Tradicional de la Iglesia y Santo Tomás: «Sou tomista convicto. O aspecto da Filosofia pelo qual mais me interesso é a Filosofia da História. Em função deste encontro o ponto de junção entre os dois gêneros de atividade em que me venho dividindo ao longo de minha vida: o estudo e a ação. O ensaio em que condenso o essencial de meu pensamento explica o sentido de minha atuação ideológica. Trata-se do livro Revolução e Contra-Revolução» (cfr. Auto-retrato filosófico de Plinio Corrêa de Oliveira. Revista “Catolicismo” (http://www.catolicismo.com.br), outubro de 1996, N° 550. Editora Padre Belchior de Pontes Ltda. Sáo Paulo – Brasil. Cfr. También en el sitehttp://www.pliniocorreadeoliveira.info/).
Este Blog «Las Españas», que considero una forma de apostolado lego, copia las noticias de modo indicativo, no exhaustivo, que señalan en qué estado está España, por eso prácticamente el noticiario seleccionado se dedica a España, aunque a menudo reproducimos noticias que no son de España, pero que conforme el caso pueden afectar al rumbo histórico de España.
¿Por qué «Las Españas»? Fue el título de nuestros Reyes, Reyes de todas Las Españas, desde los Reyes Católicos hasta el Rey Carlos II último rey de la Casa de Austria. Representa el respeto a la diversidad regional.
Finalmente diremos que ese apostolado tiene como ideal el enunciado por San Luis María Grignion de Montfort en su «Tratado de la Verdadera Devoción a la Santíssima Virgen». «Ut adveniat regnum tuum, adveniat regnum Mariae» (op. cit., Vozes, Petrópolis, 1984, 13ª ed., no 217, pp. 210-211).