Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Filosofía. Mostrar todas las entradas

15 de mayo de 2019

FILOSOFIA

martes, 14 de mayo de 2019


FILOSOFÍA - 15/05/2019

Cada uno de nosotros tiene una personalidad única e inconfundible y es llamado por Dios a realizar un ideal propio de perfección. De nosotros se exige una fidelidad a la verdad que hay en nosotros y que es el único camino para alcanzar la verdad de todos nosotros. El mundo está lleno de filósofos y de escritores, pero sólo hay una cosa que justifica la existencia de unos y otros: la pasión por la verdad. Sin esta pasión, libros y filosofías no son más que vanidades, peligrosísimas vanidades, que encienden el fuego en la Tierra y atizan las llamaradas del infierno. Quien tiene la pasión de la verdad está dispuesto a despojarse de sí mismo, sin ninguna restricción. Sacrificará las más seductoras ideas, los más ingeniosos sistemas, las más profundas y luminosas elucubraciones, las más queridas intuiciones, las satisfacciones más altas de la inteligencia, las formulaciones más cautivantes, las imágenes más estéticamente felices, para austeramente buscar y manifestar la verdad, sólo la verdad, que es siempre dura para nuestra condición humana, por causa de su esencial trascendencia. Quien tiene la pasión por la verdad se expone a la antipatía de los hombres. La verdad nunca fue muy estimada por los hombres, siendo positivamente despreciada en nuestros días. La verdad es una e inmutable, pero los hombres aman el espectáculo variado de las apariencias que se suceden. La verdad es eterna, pero los hombres siguen las modas. La verdad es seria y los hombres son frívolos. La verdad señala el deber, mientras que los hombres quieren los placeres, en fin, la verdad es dura y los hombres no tienen agallas. Por lo tanto, quien tiene la pasión de la verdad se expone, necesariamente, a la antipatía de los hombres, pero preferirá la verdad a los bienes temporales, a la carrera, al renombre y a la propia reputación. Será perseguido y acusado por aquellos que prostituyen la verdad haciendo de ella un simple instrumento de sus caprichos y codicia. La pasión de la verdad puede llevar a ser silenciado por muchos años, mientras los demás se alzan ante la opinión y la crítica, por su producción de obras literarias y filosóficas. Él, sin embargo, permanecerá callado, hasta que surja el único motivo que lo hará manifestarse: dar testimonio de la verdad.

A esto se podrá replicar que en lugar de indicar el camino de la filosofía indica el de la santidad. Es verdad. Sólo subrayar que, para quien tiene la vocación de los estudios filosóficos, la perfección espiritual se llama pasión por la verdad.

En la foto San Agustín de Hipona.

EXTRACTOS DE COMENTARIOS DEL PROF. PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA AUTORIA DE NACHO ALDAY SIN REVISION DEL AUTOR

31 de enero de 2017

La educación de un principe. Aristóteles e a ideia do Bem no livro dos "Castigos del Rey Sancho IV"


"Seguindo esse pensamento -el de Aristóteles-, a política é apresentada como a ciência responsável por fazer com que tanto o homem como o Estado atinjam o bem supremo".













17 de mayo de 2016

“Un igualitarismo a ultranza ahoga la posibilidad del desarrollo creativo”

 “Un igualitarismo a ultranza ahoga la posibilidad del desarrollo creativo”

Andrés Moya, doctor en filosofía y genética, habla sobre las posibilidades que ofrece el conocimiento de la biología humana para poder cambiarla
Otros

Andrés Moya durante la entrevista en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas
Andrés Moya durante la entrevista en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas Claudio Álvarez

Andrés Moya (Valencia, 1956) es un evolucionista de talla mundial y no duda de que la biología condiciona nuestra forma de ser. Sin embargo, no cree que estemos a merced de nuestros genes. Este doctor en Biología y Filosofía y catedrático de Genética en la Universidad de Valencia plantea justo lo contrario, que el conocimiento sobre la naturaleza humana puede ser un camino para tratar de mejorarla.

Además de reflexionar sobre el papel de la ciencia, sus principales contribuciones científicas están relacionadas con la evolución de los virus y la genómica de los microbios que habitan en nuestro interior, un campo de investigación que está comenzando a transformar cómo se entiende la biología humana. La semana pasada, Moya estuvo en Madrid para participar en el ciclo Distinguished seminars del CNIO, patrocinados por la Fundación Banco Sabadell.

A lo mejor no son los genes los que nos controlan, sino nuestros microorganismos

Pregunta. ¿Hasta qué punto nos controlan nuestros genes?

Respuesta. Hay una tendencia, quizá exacerbada con el advenimiento de las ciencias genómicas, a pensar que todo está en los genes y que la determinación de los genes es absoluta. Hay pensadores como Richard Dawkins que abogan por esa interpretación, que no es científica. Tú puedes ejercer esa racionalidad y llevar las consecuencias de que nuestros genes nos controlan, pero eso te lleva a una especie de nihilismo. Si ellos nos controlan y nosotros somos una especie de receptáculo administrado por ellos, ¿qué somos nosotros? En mi interpretación, dominamos a nuestros genes y ahora, con las nuevas ciencias, la nueva biomedicina, la biología sintética, con el desarrollo del transhumanismo, probablemente tendremos capacidad para subvertir el orden de los genes.

P. Podemos controlar lo que nuestra biología determina, pero también es interesante saber en qué direcciones nos empuja.

R. Nadie pone en duda que tenemos una parte biológica. Somos producto de la evolución. Pero con respecto a otras especies tenemos una cierta capacidad para intervenir sobre nuestras características. Para tomar mejor una decisión debemos conocer cómo funcionamos y cómo somos. Desentrañarnos científicamente hablando, pero nos queda mucho por conocer. Yo trabajo por ejemplo en el microbioma humano y ahora nos damos cuenta de que tenemos cientos de especies bacterianas que contribuyen a nuestra salud de una manera que no podíamos imaginar. Y hay un diálogo entre los microbios y nuestro cerebro que ahora empezamos a conocer.

P. Cuando observamos la naturaleza y a otros animales, vemos que la igualdad no existe. Por puras cuestiones biológicas miembros de una misma especie tienen capacidades muy superiores a otros. Si nos referimos al ser humano, que es otro animal más, en una sociedad igualitarista como la nuestra, señalar estas diferencias está mal visto. ¿Cómo se puede integrar el conocimiento sobre nuestras diferencias biológicas y al mismo tiempo no crear una sociedad que fomente la desigualdad?

R. Las diferencias no son malas, porque sobre la base de la diferencia, desde el punto de vista biológico, está el principio de la evolución. Y quizá también desde el principio de la cultura. Sobre las bases de las diferencias pueden existir personas que tengan ideas geniales, generen nuevos productos... Pero somos una sociedad y tenemos que tener ciertas normas de convivencia. Se ha observado que permitiendo el desarrollo y la incentivación de la diferencia en un contexto de una convivencia social también te permiten desarrollar un principio de igualdad de oportunidades. Es una cuestión de fino equilibrio, porque el problema con el que te puedes encontrar cuando aplicas un igualitarismo a ultranza es ahogar la posibilidad del desarrollo creativo. Esto ha ocurrido en muchas sociedades. Y también hay que evitar el extremo contrario, que no haya ninguna norma de convivencia establecida que permitan que podamos jugar todos.

En nuestro país, hay una cierta aversión a la ciencia, miedo entre ciertas élites que no acaban de entender su relevancia
P. ¿La actuación sobre nuestra naturaleza será fundamentalmente a nivel cultural, o también sobre la biología?

R. Yo hablo sobre todo de las transformaciones en nuestra propia física. Ya tenemos avances en biología sintética. La capacidad de producir cosas que no tenemos en la naturaleza está a la orden del día o próxima. Necesitamos reflexionar racionalmente sobre qué es lo que pasaría si nosotros con diferentes técnicas, algunas biológicas, pero otras de inteligencia artificial, acabamos desarrollando un ente con una inteligencia general que está por encima de la nuestra. Esto se está pensando seriamente e incluso se piensa cuándo podríamos tener este tipo de inteligencia, que es racional, volitiva, tiene conciencia de sí misma. ¿Eso qué es y qué relación tendrá con nosotros? Esto es transevolución en el sentido de que nosotros llevamos la evolución más allá y también es transhumanismo, porque podría estar en nuestra mano la generación de entes de esta naturaleza. Hay que hacer una reflexión sobre esos futuros, porque no son utópicos ni es futurología. Está muy sustentado en las dinámicas de la ciencia actual.

P. Antes ha comentado que estamos viendo que variaciones en los microbios que habitan en nuestro interior pueden modificar el comportamiento

R. Parece increíble, pero lo sabemos. Dependiendo de qué tipo de bacterias tengas, tienes alteraciones estructurales en el cerebro, porque producen determinados metabolitos que te llegan al cerebro y alteran o modifican la estructura cerebral. Y también hay determinados test, cognitivos, emocionales, en los que se responde de manera distinta dependiendo de la composición de este tipo de microorganismos.

P. Este tipo de interacciones ¿pueden ayudar a explicar desde la ciencia las relaciones entre cuerpo y mente?

Hay que reflexionar  sobre qué pasaría si desarrollamos un ente con una inteligencia general superior a la nuestra
R. Siempre hemos pensado en los microorganismos como patógenos, pero la mayor parte de los que tenemos son organismos que conviven mutualistamente con nosotros, hay beneficio mutuo. Llevamos hablando de los organismos complejos desde que aparecieron los seres multicelulares hace 600 millones de años. Ha habido tiempo para establecer diálogos muy importantes y aquí yo casi sería dawkiniano. A lo mejor no son los genes los que nos controlan, sino nuestros microorganismos.

P. La ciencia va a proporcionar una gran cantidad de herramientas para modificar nuestra existencia. ¿Hace falta que los políticos tengan mejor formación científica para que gestionen bien este poder?

R. Necesitamos mayor presencia real de la ciencia en la toma de decisiones, en el mundo de la política. No como asesores. La ciencia es el elemento clave para guiar a la humanidad en el futuro. No digo que no existan otras cosas, pero la ciencia hace posible vivir en la sociedad que vivimos. Hay una cierta aversión a la ciencia, un cierto miedo en nuestro país entre ciertas élites que no acaban de entender su relevancia. Se nos hace la boca agua con la ciencia como motor de conocimiento, pero eso no se traduce en grandes inversiones o grandes reformas estructurales o en la necesidad de considerar la ciencia una cuestión de estado.

3 de marzo de 2015

I Quaderni neri di Martin Heidegger: Un antisemitismo Metafísico

Non ci si può confrontare con la Shoah
senza conoscere il suo pensiero
e la sua vita
Sulla quale grava
l’ombra dei forni crematori



I Quaderni neri di Martin Heidegger
Un antisemitismo
Metafísico


Martin Heidegger

lunedì-martedì 2-3 marzo 2015               L’OSSERVATORE ROMANO           pagina 5

di CRISTIANA DOBNER
Martin Heidegger há attraversato la storia del secolo scorso e il pensiero che si è articolato nei tempi bui del nazismo e della Shoah. Molto si è già scritto ma molto di più si scriverà sulla scia della sorpresa suscitata in Germania quando i Quaderni neri, pubblicati nella primavera del 2014, saranno dati tutti alle stampe e consentiranno un confronto serrato, cronologico e ideologico, relativo all’arco di tempo che coprono. Ancora inediti in Italia, si compongono di 1.200 pagine, stese dal 1931 al 1941, mentre i volumi successivi giungeranno fino al 1969.

La ricerca di Emmanuel Faye del 2005, Heidegger, l’introduzione del nazismo nella filosofia, aveva imposto una virata nella concezione costruita intorno al ben noto “caso Heidegger”, il Terzo Reich e sull’interroga tivo relativo al suo pensiero che ritiene gli ebrei immondi. Il dibattito fra i filosofi di tutto il mondo è molto vivace, anche per la nuova prospettiva che i Quaderni neri aprono sul pensiero heideggeriano.

Donatella Di Cesare, vicepresidente della Martin Heidegger Gesellschaft, allieva di Hans-Georg Gadamer e docente di filosofia alla Sapienza di Roma, ha intrapreso un lavoro ciclopico (per l’enorme massa di documenti e libri consultati) e decisamente a tutto tondo sul filosofo tedesco di Messkirch: Heidegger e gli Ebrei. I quaderni neri (Torino, Bollati Boringhieri, 2014, pagine 360, euro 17). Di Cesare afferma che i Quaderni neri «assomigliano al diario di bordo di un naufrago che attraversa la notte del mondo, rischiarata da profondi sguardi filosofici e potenti visioni escatologiche».

Come ha proceduto la studiosa? Il punto centrale è l’Ebreo e afferma a chiare lettere «che la “questione ebraica” è una questione metafisica». Contro ogni possibile fraintendimento avverte che il tema va affrontato entro la storia dell’Essere. Quale allora il rapporto tra l’Essere e l’Ebreo? In che modo l’Ebreo minerebbe l’Essere? Appare chiaro che l’Ebreo non risulta indifferente a Heidegger ma «si è insediato per così dire nel cuore del pensiero, nel centro della questione per eccellenza della filosofia».

L’antisemitismo di Heidegger allora si dimostra metafisico e va considerato all’interno della tradizione filosofica, che può risultarne indenne o coinvolta, ed esige anche una risposta all’interrogativo sulla responsabilità della filosofia nello sterminio e una ricerca sulla fenomenologia dei campi di sterminio.

Per il filosofo tedesco
l’Ebreo non trova posto
nella storia dell’Essere
Filosoficamente gli ebrei sono nulla
e verso il nulla vanno indirizzati

Questo saggio — imponente per la ricchezza del contesto storico e filosofico che lo sostiene, e per la chia rezza della sua andatura — non lascia fronti scoperti o il fianco aperto a critiche: si propone «di evitare di essere una ennesima storia criminale della filosofia, non intende servire nessuna causa». L’intento è quello universale di ogni filosofia che tale voglia dirsi: «Sollevare gli interrogativi filosofici, politici, teologici, in tutta la loro gravità».

Tale premessa è stata ampiamente onorata e viene a costituire un sentiero che necessariamente bisognerà percorrere, con passo lento e meditativo, nel tentativo di comprendere e di afferrare uno dei drammi personali che sconvolsero la vita di Heidegger, ed ebbero una ricaduta pesante sul pensiero e sull’esistenza del mondo europeo a lui coevo e anche o dierno.

Non si può confrontarsi con la Shoah senza conoscere il suo pensiero e la sua azione, sulla cui vita grava l’ombra dei forni crematori e dell’annientamento degli Ebrei: «L’orrore che Auschwitz ha introdotto nella storia non sta solo nell’annientamento, né solo nel numero delle vittime, ma nell’offesa arrecata alla dignità della morte. L’idea che il cadavere meriti rispetto, e dunque l’idea della sepoltura, fa parte del patrimonio etico dell’umanità.  L’odore nauseabondo che usciva dai camini dei forni crematori è il segno dell’oltraggio supremo che Auschwitz ha inferto alla dignità dei mortali».

Tutta la tradizione della filosofia tedesca, e anche della filosofia occidentale, va riletta da questo punto di vista che è una luce oscura per la compromissione di Heidegger con il partito nazional-socialista e il breve rettorato a Friburgo.

Non fu l’ispiratore di Hitler
ma cadde nella colpa
di non aver compreso che Auschwitz
è una rottura radicale
nella storia dell’umanità

Di Cesare però scandaglia più a fondo: il valore di rinnovamento della filosofia heideggeriano non viene messo in dubbio, liberarsi della metafisica significava riscoprire l’Essere, ritornare ai greci, ancora prima di Socrate.

L’autrice sottolinea la continuità del pensiero filosofico tedesco con quello di Heidegger, per questo prende le mosse da un excursus su Lutero per approdare a Adolf Hitler, letto in chiave filosofica con un fondamento teologico-politico. Manca ancora una storia dell’antisemitismo nella filosofia occidentale: Kant aveva parlato di eutanasia dell’ebraismo e per lo stesso Hegel non vi era posto nella storia dell’Occidente per l’ebreo.

Nella filosofia elaborata da Heidegger si trova il termine “esserci” che sostituisce quello di soggetto nelle filosofie antecedenti e che conduce alla sostituzione dell’individuo a favore del popolo. Questo esserci non condivide con tutti gli esserci un mondo unico ma ciascun esserci si relaziona, sempre se lo si considera da un punto di vista ontologico, a più mondi diversi radicati sulla terra in cui sono nati. L’insieme di tutti gli esserci portano alla realizzazione dell’Essere.

A ben riflettere non esiste una base più esplicita per dare ragione filosofica alla disuguaglianza umana e dare adito al razzismo, in qualsiasi veste lo si voglia presentare.

Solo quattordici volte nei Quaderni neri ritorna il termine “Ebreo”, ma tale computo non è valido e sufficiente per affermare che per Martin Heidegger l’Ebreo e l’ebraismo fos marginali. In realtà innumerevoli sono accenni agli ebrei espressi con circonlocuzioni e termini diversi. L’essenza dell’Ebreo è di essere Weltlos , privo del mondo e non appartenente al mondo. Così viene declinato il fondamento ontologico dell’antisemitismo del filosofo.

Gli ebrei perciò non appartengono a uno qualsiasi dei mondi, sono Weltlos, privi del mondo. Lo stesso Heidegger si spiega: l’elica dell’aereo è inanimata, non appartiene alla storia, quindi è Weltlos. Con riflessione trasposta: gli ebrei sono come l’elica, non appartengono alla storia e tantomeno al mondo. Neppure, e Di Cesare lo sottolinea costantemente, alla storia dell’Essere. Infatti gli ebrei vivono immersi negli “enti”, in quel mondo costituito da cose e oggetti con l’assoluta preclusione di giungere al contatto con l’Essere. Ebreo perciò fosequivale a impedimento alla storia dell’Essere: «sebbene sia la storia dell’Essere il paesaggio in cui l’Ebreo compare, se in quella storia non trova posto, se viene espulso dall’Essere, è perché, nella definizione dell’Ebreo, Heidegger non abbandona la metafisica. Tuttavia non fu l’ispiratore di Hitler ma cadde nella colpa di non aver compreso una realtà che si imponeva: Auschwitz è una rottura radicale nella storia».

Peraltro il filosofo non si allontanò molto dal pensiero e dall’azione concreta di Hitler. Favorendo non solo il massacro ma anche la scomparsa degli ebrei con le sue categorie di «fabbricazione di cadaveri», «dominio della tecnica» e simili non ci si può avvicinare Auschwitz e, di conseguenza, neppure comprendere il mondo.

I due principi che reggono la speculazione heideggeriana: la concezione destinale della storia e l’assunzione di un principio di comunità, aprono alla possibilità del Führerprinzip e dei legami con la terra e il sangue, consentendogli di esaltare «l’intima grandezza del nazionalsocialismo ». Se filosoficamente gli ebrei sono nulla, verso questo stesso nulla vanno indirizzati.

La chiusura del saggio, in realtà un’apertura totale che delinea i parametri di fondo di altre ricerche sulla filosofia della Shoah, tira una riga netta che costringe a riflettere. E a riprendere tutta l’argomentazione svolta e dimostrata.

Di Cesare, citando Walter Benjamin, ripropone l’angelo della storia il cui sguardo è rivolto all’i ndietro sulle macerie, pur nell’occhio della tempesta: «La tempesta non spira dal paradiso, non lo solleva in alto. Il vento tagliente soffia gelido contro le sue ali e l’angelo resta immerso nelle brume della Foresta Nera».


2 de mayo de 2014

Mario Bunge: “Hoy día la ciencia asusta tanto a la izquierda como a la derecha”

Mario Bunge: “Hoy día la ciencia asusta tanto a la izquierda como a la derecha”

Uno de los pensadores contemporáneos más destacados, reflexiona sobre la educación,la economía, la comunicación e Internet

El premio Príncipe de Asturias de Humanides opina que "la búsqueda de información hace que todo sea más rápido, pero obstaculiza la creatividad y la imaginación"

Archivado en:

 
El filósofo y profesor argentino Mario Bunge, fotografiado esta semana en Madrid. / SAMUEL SÁNCHEZ
Mario Bunge (Buenos Aires, 1919), es “un filósofo de la ciencia curioso”. Estudiante primero de física y luego de filosofía, doctorado con una tesis sobre cinética del electrón relativista, fue profesor en Argentina, de donde emigró por motivos políticos en 1963. Tras pasar tres años dando clase en varios países, en 1965 llegó a Canadá. En la universidad McGill de Montreal enseñó y hoy sigue siendo profesor emérito. Bunge visita Madrid de paso para Génova porque, subraya, “de allí es mi señora”. En Génova pasará dos meses, corrigiendo la versión inglesa de sus memorias: “Voy viendo que hay pasajes muy locales que quiero cambiar. Espero publicarlas en septiembre”.
Serán las memorias de un lúcido testigo del siglo XX, un observador atento de la realidad analizada bajo el prisma materialista que le define, combatiendo las escuelas filosóficas “que no ayudan a buscar la verdad”, las doctrinas que anulan al ser humano y, de paso, las falsas ciencias, de la homeopatía al psicoanálisis, siempre con grandes dosis de razón y de humor. Premio Príncipe de Asturias de Humanidades y Comunicación en 1982, sus libros están publicados en España por Gedisa y por Laetoli.

Algunas obras clave

Tecnología, ciencia y filosofía (1963).
Seudociencia e ideología (1985).
Crisis y reconstrucción de la filosofía (2002).
Intuición y razón (2005).
Tratado de filosofía (2008).
Las seudociencias, ¡vaya timo! (2010).
Pregunta. ¿Puede haber filosofía fuera de la ciencia?
Respuesta. Puede. La mayor parte de los filósofos no saben nada de ciencia, pero están varios milenos atrasados y no pueden profundizar en cuestiones importantes, que han sido ya respondidas por la ciencia, como por ejemplo qué es la vida, la psique, la justicia…
P. Usted ha dicho que la ciencia y la técnica son los motores del desarrollo ¿Cómo está afectando la crisis a la producción de conocimiento?
R. De una doble manera. Primero se han reducido en casi todas partes los fondos para la investigación y, segundo, hay una crisis ideológica y hoy la ciencia asusta tanto a la izquierda como a la derecha. Antes los únicos enemigos de la ciencia estaban en la derecha; hoy hay muchos izquierdistas que confunden la ciencia con la técnica y creen que es ante todo una herramienta en manos de las grandes empresas.
P. ¿Aprenderemos algo de esta crisis?
R. Los golpes no enseñan nada, no creo que aprendamos de esta crisis, sobre todo si los gobiernos siguen pidiendo consejo a los economistas que contribuyeron a crearla, a los partidarios de políticas sin regulación.
P. Usted ha dicho que la técnica, a diferencia de la ciencia básica pero a semejanza de la ideología, no siempre es moralmente neutral ni por lo tanto socialmente imparcial. ¿Cuál es su juicio global sobre la actual expansión de las tecnologías de la información y sus aplicaciones?
R. Todo avance técnico tiene aspectos positivos y negativos, desde el teléfono celular al iPad, que han facilitado la adquisición de información pero están destruyendo la sociedad, que se está aislando cada vez más. Están teniendo un efecto desolador, por ejemplo se leen menos libros cada vez. Antes los estudiantes dedicaban 25 horas semanales a estudiar, pero ahora ya son 15 y dentro de unos años serán 10 o 5. Las bibliotecas están vacías.
P. ¿El avance y la facilidad de la comunicación es positivo para la investigación?
R. La búsqueda de información hace que todo sea más rápido, pero obstaculiza la creatividad y la imaginación. Antes, cuando uno no encontraba algo en la biblioteca tenía que inventarlo o reinventarlo, exigía más esfuerzo, ahora se exige menos y eso no es bueno.
P. En la biología contemporánea hay una fuerte tendencia a la genomización que lleva al determinismo genético. ¿Qué opina de ello?
R. Los biólogos auténticos no son deterministas genéticos. Hoy se habla de epigenética, el estudio de las transformaciones que va sufriendo el genoma por la acción del ambiente. Se creía que el genoma estaba blindado contra el ambiente pero hoy sabemos que puede combinarse químicamente y que esas mutaciones pueden heredarse. Sabemos que una rata separada de su madre tendrá una progenie socialmente inadaptada.
P. ¿Es una nueva forma de determinismo genético?
R. No, no es determinismo. Hay dos determinantes, los genes y la experiencia. Es como preguntar qué longitud tiene una cancha de fútbol. Lo que importa no es solo la longitud, es también la anchura, el área, lo mismo pasa con lo heredado y lo aprendido. Es inútil nacer con una gran carga genética si se nace en un desierto, un desierto cultural o político que haga imposible la búsqueda de ideas nuevas.
P. Cajal, con cierta ironía, escribió que el ser humano tiene una glándula de creer que se va extinguiendo poco a poco pero que aún sigue presente. ¿Qué opina usted del auge de las falsas ciencias?
R. Hay algo paradójico. Cuanto mayor es la educación de una persona tanto más dispuesta esta a creer en seudociencias, porque se entera de su existencia. La paradoja es que la educación, tal y como está, en vez de hacer que la gente piense en forma científica hace que se vuelva más supersticiosa. Es muy común encontrar especialistas científicos que se hacen tratar por psicoanalistas o por homeópatas.
Se enseñan ideas, pero no a discutirlas; la enseñanza sigue siendo dogmática”
P. ¿Qué se puede hacer?
R. Hay que cualificar la manera de enseñar, que sigue siendo muy dogmática. Se enseñan ideas pero no se enseña a discutirlas. La finalidad de la educación es educar, no evaluar. Claro que necesito saber si el trabajo ha sido eficaz o no, hace falta alguna manera de evaluar, pero no con los exámenes, que solo valoran la memoria y hacen que el proceso de aprendizaje sea aterrador en vez de ser agradable y hasta excitante.
P. Hay un cierto rechazo actual de la sociedad hacia la ciencia, en cuestiones como las vacunas. ¿A qué se debe?
R. Es parte de la rebelión de los ineducados. Hay dos clases de rebeldes, los que saben algo y los que no saben nada y se rebelan contra todo y creen que todos los organismos del Estado, incluso las escuelas, son parte de una conspiración para dominar a la gente. Es la noción del saber entendido solo como un arma política. Se puede utilizar como arma política, pero la ciencia tiene una finalidad, estimular y satisfacer la curiosidad.
P. ¿Qué les diría a quienes consideran que la historia, la sociología o la psicología no son ciencias?
R. La historia es mucho más científica que la cosmología. El buen historiador busca y da evidencia de prueba, a diferencia de los cosmólogos fantasistas, como Hawking. La historia es la más científica de las ciencias sociales.
P. ¿Y la economía?
R. Es una semiciencia.
P. ¿Cómo imagina el mundo en el 2050?
R. No me animo, no soy profeta. Puede que siga degradándose, puede ser que encuentre un camino más razonable. En este momento la situación mundial está muy mal, el mundo está dominado por un imperio, como lo estaba el mundo mediterráneo a final del imperio romano, y ese imperio se está expandiendo.
P. ¿Será más rápida la ciencia resolviendo problemas, como la degradación ambiental, por ejemplo, o la degradación correrá más?
R. El mito moderno es que las tecnologías de la información nos van a salvar, que mejorarán la sociedad y salvarán la naturaleza, pero es un mito completo. Con un ordenador no se cultiva el trigo, aunque conviene que el tractor tenga reguladores electrónicos, pero los grandes avances en la agricultura se deben a la genética y a la ingeniería, que ha construido máquinas mejores.
P. Entonces, ¿se atreve a hacer un pronóstico?
R. Me dan rabia los profetas porque confunden sus deseos con las posibilidades. Para hacer predicciones hacen falta leyes y no tenemos leyes de evolución de la sociedad.