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15 de marzo de 2012

"Los indignados denuncian; no pueden enunciar"

ENTREVISTA: EDGAR MORIN, FILÓSOFO

"Los indignados denuncian; no pueden enunciar"

El filósofo francés Edgar Morin, uno de los autores de referencia para los movimientos de protesta social, recala en Madrid para hablar sobre la esperanza

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El filósofo Edgar Morin / ULY MARTÍN
“Es la primera vez que mis libros se convierten en best-sellers”, dice Edgar Morin (París, 1921) en el jardín de la Embajada de Francia, donde ha querido aprovechar una tarde primaveral en Madrid. Junto a Stéphane Hessel, Morin se ha convertido en uno de los autores de referencia para los movimientos que han protestado en diversas partes del mundo contra la corrupción y la degradación de los sistemas democráticos.
Pregunta. Se volvía a hablar de la ausencia, incluso de la traición de los intelectuales, y, sin embargo, Hessel y usted…
Respuesta. La palabra indignación que empleó Hessel ha servido de catalizador. En un clima general de resignación y de impotencia como el que existía, ha provocado una reacción, un despertar. El de los indignados es un movimiento interesante. No son revolucionarios, son rebeldes que representan una contestación, una protesta.
P. ¿Cuánto tiempo podrá mantenerse?
R. El sentimiento de indignación entre los jóvenes está en su primera etapa. En algunos países árabes han abatido el principal obstáculo, que eran los tiranos. El problema es que carecen de un pensamiento, de una vía para el momento inmediatamente posterior. Es lo mismo que ha sucedido en España y otros lugares. Los indignados hacen críticas justas, denuncian pero no pueden enunciar.
P. Los jóvenes árabes se levantaron contra una tiranía real; en el caso de los indignados parece más bien metafórica.
R. El contexto es diferente. En el caso de la primavera árabe los tiranos eran individuales, pero no hay que olvidar que detrás de ellos estaba la corrupción. Y es contra la corrupción y contra la tiranía del dinero contra lo que se han levantado los indignados occidentales. Es un rasgo en común que no impide advertir las diferencias.
El capitalismo no es eterno pero tampoco está muerto
P. En algunos países donde han tenido lugar protestas de los indignados han triunfado electoralmente partidos conservadores.
R. Con indignados o sin ellos, la crisis habría acabado con el Gobierno de Zapatero. El movimiento de los jóvenes debe considerarse como un síntoma, y se están acumulando múltiples síntomas de la crisis que atraviesa Europa. En Grecia, una política económica impuesta ha desencadenado una cólera que va más allá de la simple indignación. En Hungría, por contemplar otro ejemplo, está fraguando un neoautoritarismo nacionalista.
P. La crisis, entonces, no es solo económica.
R. La crisis económica se introdujo en una crisis general debida a la globalización, a la occidentalización. Es una crisis general de la humanidad. Ese era el contexto donde se desencadenó, además, una crisis económica. La gravedad de esta última no debería enmascarar la profundidad de la otra.
P. Su último libro, escrito con Stéphane Hessel, El camino de la esperanza, propone entre otras cosas la refundación del capitalismo.
R. El capitalismo no es eterno pero tampoco está muerto. Se ha transformado, consagrando la hegemonía del capitalismo financiero. Se trata de poner fin a esa hegemonía, que es la del dinero, la del beneficio, la de lo cuantitativo. En su último libro, Rocard confiesa haber disfrutado de varios momentos de felicidad en su vida; ninguno de ellos tiene relación con el dinero. Es verdad que la política no puede producir la felicidad ni el amor, pero puede establecer que merece la pena perseguir esos objetivos. El presidente de Ecuador, Correa, lo ha expresado mediante la idea del bien vivir.
P. También ha intentado cerrar el diario El Universo.
R. Tanto como he apreciado su idea del bien vivir o su intento de crear un turismo de conciencia y de responsabilidad, alejado de la banalidad, cuestiono su actitud hacia un periódico que le critica.
P. ¿Qué valor concede a las instituciones democráticas?
Hay formas de ahorrar que no tienen que ver con el despido
R. Es preciso revitalizar la democracia, recuperar la confianza de los ciudadanos en el sistema y en los cargos electos. La sensación es que se marcha en el sentido contrario. En cuanto a las instituciones, y aunque se diga que la fórmula del bienestar está agotada, el Estado tendría aún un papel que desempeñar. Podría apoyar a las empresas que persiguen un interés público, un interés socializado, cultural…
P. Pero esas políticas necesitan recursos.
R. Hay formas de ahorrar que no tienen que ver con el despido de funcionarios o medidas similares, sino que combaten la burocratización generalizada del Estado y las empresas. Es necesaria una política que contemple el conjunto de los sectores e identifique aquellos que pueden ser productores de futuro. Claro que existe el problema de la deuda, pero no podemos quedar prisioneros de él.
P. Sin embargo, una cosa es el diagnóstico y otra la solución.
R. Lo que yo escrito en La vía es un diagnóstico: si continuamos así, vamos hacia la catástrofe. La degradación de la atmósfera, el desarrollo de las armas nucleares, el fanatismo, todo esto nos conduce hacia la catástrofe. Es lo probable. Pero hay ocasiones en las que se ha producido lo improbable. No pretendo ser un mesías que anuncia la salvación, digo sencillamente que lo improbable es posible. Lo digo porque lo he vivido: en 1941, la victoria alemana parecía inevitable.
P. ¿Cómo ve usted la catástrofe?
R. No la veo, no sé decir ni cuándo ni cómo tendrá lugar, ni si serán catástrofes en cadena o un apocalipsis. Pero si un sistema no es capaz de resolver sus problemas fundamentales, o bien se precipita en la barbarie, o bien se transforma para encontrar respuestas nuevas.
P. Esa es la esperanza de la que ha venido a hablar en Madrid.
R. Una esperanza que está ligada a la desesperanza.

21 de mayo de 2011

VEJA – 20 de Mayo de 2.011

Eu ainda acredito que um dia acorda. A grande diferença é que nós estamos órfãos de lideranças que possamos confiar, e os espanhóis não indicam, mas devem ter aparecido lideranças que foram se reproduzindo e daí esse amplo rol nas participações, de crianças e jovens até idosos,  e a amplitude e identidade nos tópicos da mobilização...Eles são contra o governo, os bancos, os partidos políticos, os políticos desonestos, os políticos tradicionais, as medidas de austeridade exigidas pela União Europeia e pelas instituições internacionais de crédito, o FMI, a roubalheira, o desemprego, o alto custo das hipotecas…O que fica bem claro é o poder da net... conseguiram seguidores em Paris e New York. Aqui, por enquanto. não ressoa nem o ABAIXO A CORRUPÇÃO dos espanhóis. Mas...em algum dia o Brasil acorda. 



Um pouco do que está eclodindo na Europa, a exemplo da África.
O que será preciso para a sociedade brasileira acordar?
Os povos começam a ditar uma "nova ordem" política!!!
  Sylvia


20/05/2011 - às 9:31 \ Vasto Mundo

“Indignados” tomam ruas e praças da Espanha em protesto inédito — e deixam campanha eleitoral falando sozinha

Amigos, se em Maio de 1968 na França era “proibido proibir”, na Espanha de 2011 o fenômeno, que se alastra como incêndio em época de seca, tornou na prática proibido ser a favor de “tudo que aí está”, atropelando e deixando em segundo plano as eleições regionais e municipais deste domingo, 22, e as respectivas campanhas eleitorais (de que tratei em post anterior) falando sozinhas.
Centenas de milhares de jovens, convocados e se comunicando pelas redes sociais – as principais convocatórias partem do portalTomalaplaza (“Tome a praça”), têm ido pacificamente às ruas, permanecido acampados em praças e se manifestado por faixas e cartazes em mais de 50 cidades do país, a começar pela capital, Madri, e seu coração – a Puerta del Sol, a magnífica praça que, significativamente, é o marco zero de todas as grandes rodovias espanholas –, num movimento espontaneamente batizado de Democracia Real Já. Espanhóis no exterior também começaram a se concentrar e protestar diante das embaixadas em 17 cidades estrangeiras.
Contra tudo, inclusive “uma vida cinzenta”
Eles são contra o governo, os bancos, os partidos políticos, os políticos desonestos, os políticos tradicionais, as medidas de austeridade exigidas pela União Europeia e pelas instituições internacionais de crédito, o FMI, a roubalheira, o desemprego, o alto custo das hipotecas… O estudante de cinema Álvaro Alsina, um dos ativistas acampados na Plaza Catalunya, centro de Barcelona, deu um certo toque de maio de 1968 às manifestações em artigo publicado no jornal barcelonês El Periódico em que protesta “contra a idiotização da juventude” e repele a perspectiva de “uma vida cinzenta” para os jovens.
Estudantes, jovens desempregados, aposentados, velhos militantes comunistas e socialistas até então desiludidos, pessoas que perderam suas casas por não conseguirem pagar as hipotecas devido à crise financeira iniciada em 2008 – há de tudo nas massas que protestam. E não se trata, não, dos conhecidos protestos anti-globalização.
São um fenômeno novo, surgido como se fosse do nada, sem líderes, que tampouco é aparentado com o movimento em países árabes por democracia, porque não reivindicam uma democracia que já existe, mas pretendem, de forma atabalhoada e desorganizada, em maio a reivindicações que nem sempre apontam na mesma direção, aprimorá-la e torná-la mais próxima e das pessoas comuns, e mais efetiva para os cidadãos.
“A pergunta relevante não é porque essa explosão de indignação chega agora, mas por que não chegou antes”, escreveu o antropólogo catalão Carles Feixa, que forjou para o fenômeno a designação de “revolta glocal”, porque junta motivações e métodos globais com outros essencialmente espanhóis.
Os slogans dizem mais do que os teóricos
Mais do que a análise dos teóricos, o que revela o conteúdo do movimento dos “indignados”, dos “revoltados” ou dos “acampados”, como já está sendo chamado, ou dos “protestos 2.0”,em alusão à importância das redes sociais no que vem ocorrendo, são os slogans que aparecem nas faixas exibidas e nos gritos dos manifestantes.
Vejam alguns:
“Não, não, vocês [políticos de todos os partidos] não nos representam”
“Os bancos, vocês salvam, os pobres, vocês roubam”
“Não vote neles”
“Limpemos essa m….”
“Democracia, luta diária”
“Tudo está corrompido e vendido”
“Pela escola pública, casa para todos”
“Abaixo a guerra”
“Abaixo a corrupção”
“Chega de altos salários para os políticos”
“Abaixo o bipartidarismo” [A Espanha tem duas dezenas de partidos, mas apenas dois de caráter nacional e peso suficiente para governar, sozinhos ou em aliança: o Partido Socialista Operário Espanhol, de centro-esquerda, e o Partido Popular, de direita]
“Tudo está podre”
“Casas minúsculas, hipotecas gigantes”
“Digam-nos a verdade”
Algumas mensagens dos jovens pelo Twitter
Para evitar problemas legais pelo fato de o país estar às vésperas de eleições, os “indignados” vêm tomando o cuidado de não citarem, nos cartazes e faixas, nomes de partidos ou de políticos específicos, mas estão atropelando as proibições de realizar manifestações nesse período.
Vejam algumas das mensagens do Twitter selecionadas pelo jornal El Periódico, representativas do que pensa boa parte dos manifestantes
@carmanns
“Não sou culpado pela crise, sou vítima. Não especulei nem desperdicei. Os culpados que paguem.”
@lunademediatard
“Os mesmos que apoiaram Egito, Tunísia e Líbia censuram # acampadasol [refere-se à Puerta del Sol] Vocês não têm vergonha, nós #nãotemosmedo”
@PaulMontalva
“Vivo num país onde se pode acampar para ver Justin Bieber mas não para defender nossos direitos”
Partidos fazem comícios à prova de vaias
Diante de tudo o que ocorre nas ruas e praças, a campanha eleitoral para o pleito de domingo ficou de uma hora para outra em absoluto segundo plano. Tornou-se “ridícula”, segundo ouvi esta madrugada de jornalistas graúdos participantes de uma mesa-redonda na televisão pública TVE que foi até as 4 horas da madrugada.
Eles têm razão. Multidões estão nas ruas, e os políticos, com seus sorrisos profissionais, fazem comícios à prova de vaia em locais fechados, como teatros e centros de convenções, para seus próprios militantes, que agitam bandeiras ao que tudo indica já irrelevantes para centenas de milhares de espanhóis.
O primeiro-ministro socialista José Luís Rodríguez Zapatero, cuja popularidade bate recordes negativos e não se recandidatará na eleição geral do ano que vem, canhestramente tentou pegar carona no movimento: “Peço o voto do progressista crítico [referindo-se obviamente aos manifestantes], porque votanto na esquerda sempre se pode democraticamente fazer exigências [aos eleitos]“. Já os conservadores do PP, de forma inacreditavelmente míope, pretender ver numa revolta dirigida a inúmeras questões apenas um protesto contra o governo socialista capaz de beneficiá-los.
Mais rápida do que os políticos, uma das maiores redes de livrarias da Espanha, a Casa del Libro, está enviando email para centenas de milhares de clientes oferecendo “40 livros para indignados”.
Não sei, não, mas algo me diz que o movimento, inicialmente previsto para terminar no domingo, não apenas vai continuar, como poderá se alastrar Europa afora.
Ah, um último detalhe: não vi até agora uma única faixa, cartaz ou grito – como ocorria antigamente – contra o “imperialismo ianque”.
http://veja.abril.com.br/blog/ricardo-setti/secao/vasto-mundo/