Jean-Michel Sallmann: «Exterminar al pueblo indio en América no hubiera tenido sentido para los españoles»
El profesor de Historia en la Universidad francesa de París X-Nanterre acaba de publicar en castellano el libro «Indios y conquistadores españoles en América del norte: hacia otro El Dorado» (Alianza Editorial, 2018), con el objeto de alumbrar de forma amena y minuciosa la odisea hispánica menos conocida al otro lado del charco
El conquistador Hernando de Soto descubre el Misisipi en 1541, por W.H. Powell
Actualizado:
Los españoles llegaron al norte de América buscando lo mismo que en el sur, descubrir una nueva Tenochtitlán o un nuevo Cuzco. La historia de Juan Ponce de León, Alvar Núñez Cabeza de Vaca, Hernando de Soto, Francisco Vázquez de Coronado o Pánfilo de Narváez no tiene nada que envidiarle a la de Francisco de Pizarro en Perú o la de Hernán Cortés en México, salvo porque los resultados fueron menos espectaculares. Arriba no había grandes imperios que someter, sino una algarabía de tribus dispersas por un territorio enorme y hostil, pronto en disputa con franceses e ingleses.
El profesor de Historia en la Universidad francesa de París X-Nanterre Jean-Michel Sallmann acaba de publicar en castellano el libro «Indios y conquistadores españoles en América del norte: hacia otro El Dorado» ( Alianza Editorial, 2018), con el objeto de alumbrar de forma amena y minuciosa la odisea hispánica menos conocida al otro lado del charco. Su obra e investigación, que cuenta con una excepcional traducción de Ramón García Fernández, cubren un gran vacío historiográfico. Si Sallmann puede, a pesar de no ocultar su admiración por la hazaña de esos españoles, sortear o no algunos de los tópicos de la Leyenda Negra resulta más difícil de determinar...
¿Por qué los conquistadores de América del Norte han atraído apenas atención en comparación al resto de aventureros?
Depende desde qué lado lo mires. Del lado español, el resultado de estas expediciones es decepcionante. Por lo tanto, es preferible, desde el punto de vista de la historia nacional, enfatizar las conquistas que han tenido éxito en Centroamérica o en los Andes, en lugar de aquellas que han fracasado. Por otro lado, en el lado estadounidense, estas expediciones han sido analizadas con precisión, pero nuevamente, desde un punto de vista estrictamente nacional. Trataron de utilizar las crónicas que llegaron a nuestros días para encontrar a los jefes indios que desaparecieron entonces o que migraron del mapa de los actuales EE.UU. En ambos casos, el aspecto geopolítico ha sido ignorado a favor de la novela nacional.
¿Por qué el avance en el norte fue más complicado que en los territorios dominados, como México y Perú, por imperios bien armados?
Los españoles, los castellanos, para ser más precisos, no eran muy numerosos. Los ejércitos que conquistaron México y Perú tuvieron números reducidos de efectivos, unos pocos cientos para el caso de Cortés, 150 a 200 para el de Pizarro. En este sentido, los imperios azteca e inca estaban centralizados y organizados en federaciones de jefes que aceptaban a regañadientes el poder del mando dominante. Bastó reunir a unos pocos jefes disidentes, como los tlaxcaltecas en México, por ejemplo, y tomar el centro político de estos imperio (Tenochtitlan, Cuzco) para que el resto colapsara. Al norte de México la situación era diferente. Los territorios son muy extensos, las poblaciones muy dispersas, ya sea en aldeas «oasis» a lo largo de los ríos, o en formas tribales y nómadas (los apaches, por ejemplo). Los medios utilizados para conquistarlos se revelaron con el tiempo insuficientes, especialmente porque los conquistadores no encontraron lo que habían ido a buscar: minas de metales preciosos, ciudades ricas para saquear como lo fueron Tenochtitlán o Cuzco...
Usted dice en el libro que nada queda de la huella española en América del Norte al respecto del supuesto fracaso de los españoles en esta región. ¿Es posible que la historia contada por el mundo anglosajón (enemigo tradicional del mundo latino y católico) haya solapado parcialmente la memoria hispánica?
Tal vez decir nada sea exagerado. Decir que no queda mucho sería algo más correcto. Sigue siendo una ciudad española la primera creada en el continente, San Agustín, así como algunos nombres de lugares como San Francisco o Albuquerque. Florida fue cedida en 1819 por el Tratado de Adams-Onis. México se independizó en 1821, y pronto cedió el 40% de su territorio a los Estados Unidos por el Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848). La frontera entre los dos estados se estableció en el Río Bravo (Grande para los estadounidenses). Aquello fue una hemorragia considerable para el mundo hispánico.
Dicho esto, no hay que confundir a España con México. Sin negar su pasado español, México quiere ser un país mixto de españoles e indígenas. Aquella súbita pérdida de territorio sigue siendo un amargo recuerdo para la pobre México «tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos», por usar una expresión de Porfirio Díaz. Hoy son los mexicanos y los centroamericanos quienes están conquistando estos territorios perdidos, pero pacíficamente, gracias a la fertilidad de su población. Y con muro o no muro, Estados Unidos nunca detendrá esta presión demográfica.
¿Los ingleses y los franceses actuaron en su avance de manera diferente a los españoles con la población indígena?
Sí, a los tres pueblos colonizadores les fue bien de una manera diferente. Los españoles llegaron a América en busca de una fortuna inmediata, ya sea saqueando ciudades ricas en metales preciosos o encontrando vetas de oro o plata. Los conquistadores también trataron de trabajar tierras (encomiendas) en las que vivir como aristócratas. Necesitaban la mano de obra india para cultivar estas encomiendas y explotar las vetas de metales preciosos. Como buenos católicos, cristianizaron a los indios gracias al conocimiento de las órdenes religiosas, mezclándose con las familias principescas indias y con los estratos más modestos de la población india al elegir allí a sus esposas. Probablemente no haya en el México actual un indio cuya sangre sea pura. En Perú, el historiador, poeta y filósofo Garcilaso de La Vega estaba orgulloso del título de Inca que se había atribuido a sí mismo, pero en realidad era mestizo, hijo de un conquistador y de una princesa inca.
Ingleses y franceses procedieron de manera diferente. Los franceses fueron relativamente pocos en América del Norte, poco atraídos por Canadá y su clima hostil. Los que emigraron allí lo hicieron interesados, sobre todo, en el comercio de pieles, que era un negocio muy rentable. Muchos de ellos se convirtieron en «corredores», se casaron con indias y se «indianizaron». La debilidad demográfica por parte de estos colonos franceses los obligó a confiar su protección en los jefes indios aliados para resistir a los ingleses.
Los ingleses se sintiron atraídos por América por razones religiosas y políticas. Los disidentes religiosos y los opositores políticos encontraron allí un refugio y abundantes tierras fértiles para explotar. Sin embargo, los indios les resultaron molestos. Después de haber probado a vivir, como los colonos franceses, del comercio de pieles, intentaron establecer en el continente una sociedad que se asemejara lo máximo posible a la que habían dejado en las Islas Británicas. Pronto, estos invasores se apoderaron de tierras indias empujando a las poblaciones nativas hacia el oeste. Cuando la migración comenzó a hacerse masiva por razones económicas en el siglo XVIII, y especialmente en el siglo XIX, no dudaron en usar la violencia contra esta población indígena. El ejército de los EE.UU. recibió órdenes de recluir a los indios en reservas, cuyos límites ni siquiera se respetan con el tiempo.
¿Consideras que los españoles, a tenor de la caída demográfica que se produjo entre los indígenas, fueron responsables de un genocidio en América?
Para hablar de genocidio, lo primero es definirlo. El genocidio consiste en una política voluntaria de aniquilación de una población. No hubo genocidio de los pueblos indígenas por parte de los españoles por una simple razón: los españoles conquistaron territorios para enriquecerse y acceder a un estilo de vida aristocrático mediante la explotación de tierras y minas de oro y plata. No intentaron trabajar allí por su cuenta, sino hacer que la fuerza laboral local trabajase para ellos. La desaparición de casi el 90% de la población indígena en América Central se debió a epidemias causadas por enfermedades desconocidas allí y para las cuales los indios no eran inmunes. Es obvio que la caída de la población nativa perjudicó la rentabilidad de las encomiendas, como se puede comprobar a través de los textos que enviaron estos propietarios al Consejo de Indias en Sevilla. Los archivos nos muestran perfectamente que estos aristócratas fueron los primeros en lamentar la caída de la fuerza laboral india. No fue hasta la década de 1650 que se detuvo la sangría demográfica. Exterminar al pueblo indio no hubiera tenido sentido para los colonos.
El ejemplo de Canadá es interesante en este punto. Cuando los franceses pisaron el continente en la década de 1530, las poblaciones costeras ya sufrieron el choque microbiano provocado por los pescadores de bacalao y los balleneros vascas, bretonas e inglesas que habían estuvieron pescando en la costa desde finales del siglo XV. Los indios murieron de viruela y enfermedades pulmonares sin haber conocido a ningún europeo.
Después de la Guerra de Independencia estadounidense, las 13 colonias experimentaron un despegue demográfico y económico. Todo lo contrario sucedió en la otra América después de la partida de los españoles. ¿Por qué un territorio fue hacia abajo y otro hacia arriba?
Las 13 colonias independientes se desarrollaron gracias a la inmigración masiva de todos los países europeos y al trabajo de los esclavos africanos. También heredaron las revoluciones comercial, industrial y agrícola que se estaban manifestando en todo el norte de Europa desde finales del siglo XVIII. Nueva York y Boston estaban conectadas con el resto del mundo gracias a su poderosa marina. La cultura industrial del algodón y el tabaco enriqueció a las colonias aristocráticas del sur, y la industria pesada temprana se desarrolló en las colonias del norte.
Mientras tanto, nada de esto está sucediendo en España, que seguía viviendo en el siglo XVI. Su imperio estadounidense vivió ese mismo ritmo y no fue hasta finales del siglo XIX cuando México comenzó a resurgir de su letargo económico, gracias a la apertura de su economía al capital extranjero y luego a la explotación de sus fabulosos depósitos. De aceite en el siglo XX. México es hoy una de las primeras potencias económicas del mundo, a pesar de la guerra civil latente que la socava.
¿Qué opinas de la reciente controversia sobre la retirada de las estatuas españolas de Cristóbal Colón y Fray Junípero en los estados americanos con pasado hispano?
El nacionalismo es y siempre será una estupidez que inflama los peores instintos del hombre.
La «Leyenda Negra» se decolora junto a la tumba de Felipe II
Lleno absoluto en una jornada de expertos sobre la historia de España en San Lorenzo del Escorial
Actualizado:
Ayer, San Lorenzo de El Escorial, lugar donde se encuentra el túmulo del que fuera denominado como «demonio del Sur» y paradigma de la llamada Leyenda Negra, el rey Felipe II, acogió la primera Jornada sobre dicha Leyenda que se ha hecho en España sobre este tema en concreto. Un lugar emblemático ha acogido este foro en el que han participado varias de las firmas más señeras que, con sus publicaciones, han luchado contra ella y tratan de divulgar la visión fidedigna de nuestra historia, alejándola lo más posible tanto de Leyenda Negra como de la llamada Leyenda Rosa.
Así, en la que fuera antigua Casa de Oficios diseñada por Juan de Herrera en 1587, actual Casa de Cultura del Ayuntamiento sanlorentino, se ha registrado un lleno total, abarrotada de asistentes que hacían cola desde una hora antes de la apertura, teniendo que habilitarse salas contiguas para poder seguir la sesión en directo mediante pantallas de plasma. El interés por conocer nuestra Historia es cada vez mayor, y este acto ha sido el ejemplo de ello.
El acto comenzó con la inauguración por parte de la alcaldesa de la localidad, Blanca Juárez, y por la presidente del Ateneo Escurialense, organizador del evento, Soledad González. Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de la popular investigadora María Elvira Roca Barea, autora del bestseller «Imperiofobia», que hay que darle el mérito de haber abierto este melón de desarmar de una vez por todas tan maniquea y falsa visión sobre España y los españoles. Elvira Roca deseaba que esta iniciativa acabara extendiéndose a universidades y a cada vez más foros en general.
Se sucederían a continuación una serie de Mesas Redondas en donde se trataron aspectos concretos sobre el lema de la Jornada, siendo la primera sobre las causas y orígenes de tal Leyenda Negra. Moderaría la mesa el periodista Jorge Bustos, jefe de Opinión del diario «El Mundo», autor de «Vidas Cipotudas. Momentos estelares del empecinamiento español», abriéndola con un apasionado alegato acerca de nuestra Historia. Jorge Bustos ha comentado que el ansia por conocer la Historia que nos han ocultado no para de crecer y que el público de su periódico «se bebe hasta la última gota de cada artículo que publican» cuando tratan estos temas. No menos apasionado estuvo el doctor en Derecho Alberto Gil Ibañez, autor de «La Leyenda Negra. Historia del odio a España» acerca de lo absurdo que ha sido aceptar el discurso ajeno sobre nosotros mismos, no especialmente favorable obviamente. Le daría la réplica el arquitecto y comunicador Iván Vélez, autor de «Sobre la Leyenda Negra», quien incidiría en este aspecto que ha hecho caer sobre España quien estaba interesado en sus propios intereses, y dejando de nuestra parte el conocimiento sobre qué hicimos verdaderamente en el pasado.
En la segunda Mesa Redonda sobre «La gran mentira americana: ¿genocidio o civilización?», sería el redactor jefe de Cultura de ABC, Jesús García Calero, quien la moderara, no sin antes hacer también unas interesantes reflexiones acerca de cómo ha sido posible aceptar un discurso basado en tópicos falsos, y en una visión de los hechos sesgada. Calero comentó que «cada vez que hay artículo en el ABC digital sobre Blas de Lezo, el número de lecturas gana a las noticias de fútbol por goleada», lo que provocó una cerrada ovación En este caso le acompañaban el escritor León Arsenal, autor de «Enemigos del Imperio» quien ha hecho especial incidencia en aspectos desconocidos de nuestra acción en América, sobre todo las más desconocidas en Norteamérica, y el peligro de la óptica de la ideología sobre lo que es Historia. Dando la contrarréplica se encontraba el filósofo Pedro Insua, autor de «1492, España contra sus fantasmas», que no dejó tampoco de desglosar cuantas afirmaciones se han tenido por ciertas a despecho de la palpable realidad de lo que en verdad fue la colonización de España sobre lo que siempre consideró como parte de ella misma.
La tercera mesa sobre «La Historia que no nos contaron: otra visión de España», estuvo presidida por el diputado por Ciudadanos, Guillermo Díaz, cuya defensa de lo que es Historia real de nuestra nación tuvo igual reflejo de cuando lo hace en el Congreso de los Diputados, señalando la importancia de un modelo educativo que no manipule ni falsee lo que debiera de ser común para todos, sin mentiras ni falsas verdades. Le acompañaban el doctor y arqueólogo Francisco García del Junco, autor de «Eso no estaba en mi libro de Historia de España», que no abogó por ninguna Leyenda Rosa, sino por asumir los hechos acontecidos en los que España ha sido protagonista, pero sin dejar de lado esos otros que nos han sido escamoteados. Parecido discurso tenía el otro participante en la mesa, el politólogo Javier Santamarta del Pozo, autor de «Siempre tuvimos héroes. La impagable aportación de España al Humanitarismo» -verdadero animador de este prime encuentro sobre la Leyenda Negra, apuntando a personajes que tendrían que estar más reconocidos por todos nosotros como el inquisidor Alonso de Salazar, el comandante médico Fidel Pagés, inventor de la epidural, la Expedición Balmis, o la importancia de las Leyes de Burgos o de la Escuela de Salamanca.
Cerro la Jornada el doctor en Historia, Rafael Rodrigo Fernández, con la emisión de la película francesa de 1935 de Jacques Feyder, «La kermesse heróica», con una introducción magistral sobre la época de los Tercios en Flandes, donde se sitúa la acción de esta más que interesante comedia histórica, donde todos los clichés sobre la actuación de los soldados españoles aparecen aunque tratados con un sorprendente humor.
El éxito de público obligó a preparar salas con pantallas para que pudieran seguirse las mesas redondas
Desde las 11 de la mañana a las 21:30 horas, con un público entregado hacia lo que está claro que esuna demanda que vemos cada día mayor. Conocer sobre nuestra Historia, y dejar de lado sambenitos y flagelaciones que otros países desde luego no llevan a cabo, y llevar a cabo una recuperación de una auténtica memoria histórica que vaya más allá de unas décadas. Pues quedó demostrada en esta Jornada que España tiene muchos siglos de Historia que revisitar, y sorprenderse gratamente con ella. Eventos como el llevado a cabo en San Lorenzo de El Escorial lo han probado. Esperemos que sea el primero de muchos. Como dijo uno de los ponentes,tal vez estamos en el principio del fin de la Leyenda Negra.
La heroica historia detrás de por qué a los madrileños se les llama
gatos
Un solo hombre, una daga y la leyenda
pendiente de él. Lo recordamos hoy, San Isidro, festividad del patrón de la
capital
El
número de gatos registrados en Madrid ha aumentado un 45 % desde 2014. El de
perros solo un 6 % en ese mismo periodo. Actualmente hay 73.430 felinos
conviviendo con madrileños como el de la imagen. Es una de las ciudades de
España donde más gatos viven. Sin embargo, esta pasión de los madrileños por
los felinos no es la razón para que se les llame gatos.ELISA SÁNCHEZ
No andan a cuatro patas, no hacen sus necesidades
dentro de un arenero, no llenan de pelo cualquier prenda negra y no arañan
aquello que más aprecian sus dueños; sin embargo, a los madrileños de pura
cepa, los que lo son de tercera generación en adelante, se les llama gatos. En la proeza
perpetrada por un solo hombre y su daga se encuentra el porqué de este
bautismo.
El catedrático de la Universidad Complutense de
Madrid Luis Enrique Otero cuenta a ICON que este apodo felino se remonta al
periodo de la reconquista de Toledo, allá por 1085, cuando Madrid se
encontraba bajo dominio árabe. La ciudad, entonces llamada Mayrit, estaba
rodeada por una gran muralla construida por orden de Muhammad I en 852. Las tropas del rey Alfonso VI se
disponían a asediarla al amanecer para tomar ventaja sobre el enemigo árabe.
"Al llegar a la puerta de la Vega, uno de los tres accesos que tenía la
muralla, un soldado se separó del pelotón y empezó a escalar el muro con gran
agilidad ayudado únicamente por una daga que iba clavando en la piedra. Lo hizo
tan intrépidamente y tan rápido que dicen que desde abajo parecía un gato. Una
vez arriba permitió el acceso de las tropas cristianas y cambió la bandera mora
por la enseña cristiana", explica Otero.
"Al llegar a la puerta de la Vega, uno de los
tres accesos que tenía la muralla, un soldado se separó del pelotón y empezó a
escalar el muro con gran agilidad ayudado únicamente por una daga", nos
explica Luis E. Otero, catedrático de la Universidad Complutense
Las crónicas señalan cómo a partir de ese momento
el valeroso soldado se convirtió en un héroe nacional que desde entonces fue
conocido como Gato. En memoria de su hazaña, el soldado decidió cambiar el nombre
familiar y hacer de su apodo su apellido oficial, de forma que sus
descendientes se apellidaron Gato. "El apelativo 'gato' se usó primero
para referirse únicamente a los personajes valientes y habilidosos, pero con el
paso del tiempo su uso se extendió para nombrar a cualquier madrileño de
tercera generación", señala el catedrático.
"Su hijo y su nieto también fueron soldados
relevantes, de ahí que se considere 'gatos' solamente a aquellos que sean
descendientes de dos generaciones más de madrileños: los cuatro abuelos y los
dos padres deben ser originarios de Madrid", afirma Elena Pollán, guía
turística y creadora de la web Te cuento Madrid.
Pero, ¿es esta la única y verdadera historia tras
el apodo que bautiza a los madrileños cuyos padres y abuelos también nacieron
en la capital? "Hay muy poca documentación de ese periodo de la historia.
Los hechos acontecieron durante la Edad Media y tienen cierta neblina de
leyenda. Los orígenes del apodo son imprecisos. Las crónicas de la época
hablaban de la hazaña del soldado y es muy probable que fuera cierta, aunque
seguramente la adornaran bastante. Lo que sí es irrevocable es que hubo
una familia en Madrid, en teoría la del ágil soldado, que cambió su apellido a
Gato y su escudo familiar incluía una daga y un muro", apunta Otero.
Existe otra teoría que apunta a que el término
hacía referencia a aquellos que escalaban con la agilidad de un felino las
puertas de acceso a la ciudad para evitar pagar los peajes que había durante la
época cristiana. "Lo cierto es que esta teoría no es contradictoria con la
historia del soldado que subió a lo alto de la muralla para dejar pasar a las
tropas", concluye Otero.
¿Una tercera hipótesis? Existe, pero es la menos
posible. La que alude a la querencia de los madrileños a salir y hacer vida
nocturna, afición que también caracteriza a los gatos.
Ramón Franco, sobre el Plus Ultra -ABC Video: La extraña muerte de Ramón Franco
El misterio tras la trágica muerte de Ramón, el hermano republicano de Francisco Franco
Famoso aventurero y héroe de la «raid» del «Plus Ultra», se estrelló con su hidroavión en extrañas circunstancias el 28 de octubre de 1938. La misma Pilar Franco afirmó en una entrevista que el entonces teniente coronel fue víctima de un atentado
Actualizado:
«IE-73». El Museo del Aire de Madrid guarda celosamente la cola destrozada de un avión cuyo numeral atesora una historia tan trágica como enigmática. A primera vista podría parecer que no son más que los desvencijados restos de uno de los centenares de aeroplanos que se usaron en España, pero ni mucho menos. Y es que, este pequeño amasijo de hierros fue testigo del accidente que acabó con la vida de Ramón Franco, hermano de Francisco y ferviente republicano en sus inicios, el 28 de octubre de 1938. Aquella jornada, el mismo hombre que había protagonizado el «raid» del «Plus Ultra» (gesta que le convirtió en un héroe internacional) falleció en extrañas circunstancias cuando su hidroavión cayó al mar durante una operación de bombardeo.
Cola del avión de Ramón Franco, en el Museo del Aire
Desde entonces los historiadores han especulado con las causas que hicieron que el aparato que pilotaba Ramón, un experto aviador fogueado en mil tormentas, cayera de bruces contra las aguas después de haber salido de Mallorca con el objetivo de bombardear Valencia. ¿Sabotaje? ¿Accidente? A nivel oficial -y según creen una buena parte de los expertos- todo apunta a una casualidad. Y así se hizo saber en las páginas del diario ABC el 1 de noviembre de ese mismo año: «La versión más autorizada indica que el aparato cayó en posición de ala contra el mar, destrozándose totalmente. Los cuerpos de los heroicos tripulantes fueron proyectados fuera del aparato a consecuencia de la impetuosidad del choque».
Sin embargo, también se ha especulado con la posibilidad de que Ramón Franco se quitase la vida después de la ingente cantidad de vaivenes políticos que había protagonizado a lo largo de su carrera. No en vano trató de bombardear el Palacio Real con el objetivo de acabar con la monarquía para, años después, declararse fiel al franquismo. «Se ha especulado mucho sobre la muerte de Ramón: accidente, sabotaje, etc. Hoy se aventura una nueva hipótesis: pudo suicidarse ante el cariz que tomaba la Guerra Civil», explica Andrés Rueda Román en su obra «Franco, el ascenso al poder de un dictador». Por su parte, el popular periodista e investigador José María Zavala deja abiertas las posibilidades en su libro «Las páginas secretas de la historia».
Héroe de la aviación
Ramón Franco Bahamonde nació en El Ferrol allá por 1896, cuatro años después que su hermano mayor, Francisco. Y lo cierto es que, por entonces, no se llevaba muy bien con él porque le consideraba demasiado metódico y estirado. O, como resume el mismo Zavala en «Franco, el republicano», porque le veía como «el niño bueno de la familia». Con todo, nuestro protagonista siguió al futuro jefe del estado en su carrera militar y recibió su primer destino en 1914. Apenas dos años después fue enviado a Marruecos, donde España trataba de pacificar el envenenado protectorado que había recibido poco antes. En tierras africanas fue donde, tal y como explica Ramón Garriga en «Ramón Franco, el hermano maldito», se ganó el apodo de «Chacal» debido a su temeridad.
Por entonces, Ramón empezó a ser conocido entre sus compañeros por su promiscuidad (solía gastarse la soldada en los prostíbulos de la zona) y por su hiriente sentido del humor. Con todo, parece que no le interesó demasiado combatir a ras de suelo, pues en 1920 abrazó el pilotaje y se dio a las pocas bondades que, por entonces, tenía subirse a un aeroplano.
El «Plus Ultra», a su llegada a Buenos Aires-ABC
Tras obtener su licencia de aviador no lo dudó ni un segundo: debía acudir como piloto de guerra a Marruecos. Ávido de peligro, en esta guerra realizó más de 150 vuelos en dos años al mando de un hidroavión, los aparatos más cotizados y versátiles de aquella época. Por entonces seguía sin demostrar demasiado cariño por su hermano, al que evitaba en la zona de operaciones.
Aunque su mayor gesta todavía estaba por llegar. Mientras su hermano Francisco ascendía a pasos agigantados en el recién creado Tercio de Extranjeros, Ramón se propuso batir el récord mundial de distancia recorrida con escalas en vuelo viajando entre España y América. Y lo logró en 1926 a lomos del «Plus Ultra», un Dornier Do J Wal con el atravesó el Atlántico y arribó hasta Argentina sumando la friolera de 10.270 kilómetros a sus espaldas. Aquella gesta, que llevó a cabo junto al capitán Julio Ruiz de Alda, el teniente de Navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada le granjeó el carió de la comunidad internacional, le convirtió en un héroe español y le hizo ganarse el favor de Alfonso XIII.
Izquierda y derecha
La gloria le duró poco a Ramón. Tras convertirse en un héroe con el «Plus Ultra» falló dos veces al intentar dar la vuelta al mundo en aeroplano. Por si fuera poco, en los meses posteriores a su llegada a Argentina se ganó la enemistad del entonces dictador Primo de Rivera y de Alfredo Kindelán, jefe del Aire.
De hecho, en 1924 fue expulsado de la Aviación española tras recibir todo tipo de acusaciones por parte de sus enemigos políticos (entre ellas, la de desfalco). Por entonces, «Chacal» ya se declaraba republicano y profundamente antimonárquico. «Ramón y Paco se hallaban en las antípodas ideológicas, mientras el primero pretendía instaurar una república por la vía revolucionaria, el segundo se mantenía fiel, como un mastín, a la Corona y al catolicismo», afirma Zavala en su obra.
A partir de entonces, la vida de Ramón Franco fue un carrusel ideológico. En 1930, para empezar, colaboró en la proclamación de la Segunda República. Y lo hizo lanzándose de bruces contra el Palacio Real desde el aeródromo de Cuatro Vientos para bombardearlo (atentado que, finalmente, no llevó a cabo). Aquella jugada fue desastrosa, pues le granjeó el exilio.
El comandante Ramón Franco en los años 30-ABC
Apenas un año tras estos hechos, cuando la monarquía fue abolida, regresó a España y fue rehabilitado como militar. Poco después se presentó a las elecciones en las listas de Esquerra Republicana e, incluso, llegó a viajar a Estados Unidos como agregado a la embajada. Solo volvería a España tras el levantamiento militar de 1936 llevado a cabo por su hermano Francisco.
Tras el levantamiento militar de julio de 1936, todos hacían cábalas sobre si Ramón seguiría fiel a la República o si, por el contrario, se uniría a su hermano. Al final, el piloto prefirió la sangre a las ideas políticas y se dirigió a España para reunirse con Francisco. Las conjeturas sobre la causa que motivó a Ramón a cambiar de bando nunca se han aclarado, aunque entre las más creíbles está la de la muerte de su gran amigo Julio Ruiz de Alda (falangista), a manos de varios milicianos armados en la cárcel Modelo de Madrid.
Al llegar al país Francisco le esperaba con los brazos abiertos, de hecho, le nombró jefe de la Aviación Nacional en Palma de Mallorca. La misma base desde la que se dedicó a bombardear posiciones republicanas.
El último vuelo
Ramón Franco, el mismo héroe que la sociedad había adorado por su participación en las «raids» españolas, acometió su último vuelo el 28 de octubre de 1938, en plena Guerra Civil. Aquella jornada el entonces teniente coronel se subió a un hidroavión Cant Z-506 con órdenes de soltar una tonelada de bombas sobre la plaza republicana de Valencia. «Era un trimotor de fabricación italiana con una increíble particularidad: su estructura era toda de madera, lo cual da al lector una idea de lo vulnerable que resultaba el avión ante el menor impacto», explica Zavala en «Las páginas secretas de la historia».
El diario ABC (en su edición de Sevilla del 1 de noviembre de ese mismo año) explicó así la salida del aeródromo de «Chacal»: «El aparato, en que ha hallado la muerte el glorioso tripulante del Plus Ultra, don Ramón Franco, y, las otras destacadas figuras de la Aviación Nacional que le acompañaban, inició el vuelo el jueves por la tarde, desde la base de Palma de Mallorca». En el mismo artículo se desvelaba además que le acompañaban el teniente de navío Melchor Sangro («oficial especializado en ingeniería eléctrica y hombre de brillante carrera y españolísima ejecutoria política que el año 1931 fue expulsado del Ejército por negarse a firmar su adhesión a la República»); Joaquín Domínguez como bombardero; Emilio Gómez Martí haciendo las veces de sargento mecánico y José Canaves Costa como cabo de radio.
Imagen de archivo del Z-506
Junto a Ramón Franco partió también otro Cant Z-506, el de Rodolfo Bay, futuro piloto de Iberia y, posteriormente, fundador también de la aerolínea española Spantax. Es decir, un hombre experto en el mundo de los vuelos. Los pormenores de su participación los corroboró el militar en una entrevista concedida a la revista «Mach.82» en 1999. En la misma desveló incluso que, aquel día, sucedió algo que a ambos pilotos les pareció sumamente extraño:
«La mañana del 28 de octubre, cuando Ramón Franco y yo, con las respectivas tripulaciones, nos dirigíamos al embarcadero para subir a los botes que nos llevarían a los aviones anclados a la bahía, recibimos la orden de cambiar de avión; los pilotos solamente, no las tripulaciones, con lo que Franco subió al avión que estaba destinado para mí, y yo subí en el suyo, volando yo con su tripulación y él con la mía. La orden nos extrañó muchísimo por lo inusual, y así lo comentamos».
«Despegamos: el tiempo era malo. Una vez encima de las nubes, y alcanzados los cuatro mil metros pusimos rumbo al Cabo Formentor»
Sobre la hora de partida existe cierta controversia. El diario ABC, varias jornadas después de la tragedia, afirmó que los Cant Z-506 habían partido desde la base por la tarde. Por su parte, Bay se limita a señalar en la entrevista que fue durante «la mañana del 28 de octubre». En su libro, Zavala señala que los aparatos alzaron el vuelo «al filo de las seis de la mañana». Finalmente, Joaquín Bardaviodesvela en su obra «El reino de Franco. Biografía de un hombre y su época», que el último vuelo de Ramón Franco comenzó «el 28 de octubre de 1938, a las 4,45 de la mañana».
En cualquier caso, en lo que sí coinciden todos es en que Ramón Franco decidió salir de puerto a pesar de las pésimas condiciones meteorologícas. Así lo corroboró Bay en la mencionada entrevista de 1999:
«Despegamos: el tiempo era malo y había nubes aisladas que pasamos. Una vez encima de las nubes, y alcanzados los cuatro mil metros pusimos rumbo al Cabo Formentor, para no sobrevolar la población de Pollensa. Yo iba a la izquierda de Franco».
El diario ABC coincidió con esta explicación:
«Se sabe que el teniente coronel Franco, que estaba en antecedentes de la durísima marejada, y de la gruesa tormenta que se venía encima, se abstuvo de ordenar ningún servicio a sus subordinados, decidiendo él, como hacía siempre en estas circunstancias, emprender un vuelo de exploración y reconocimiento»
Tragedia
Al parecer, y a pesar de que se toparon con una considerable nube, todo iba bien. Sin embargo, de repente Bay notó que el aeroplano de Ramón comenzó a perder potencia. El militar intentó seguir a la izquierda de su jefe, pero le fue imposible. Al final, tuvo que hacer uso de los «flaps» para evitar perder el control del aeroplano.
Por su parte, Ramón perdió altura y se metió de bruces en el cumuloninbo. En palabras del futuro piloto de Iberia, aquella fue la última vez que vio a su teniente coronel. Desesperado, trató de contactar en varias ocasiones con la tripulación del hidroavión perdido, aunque sin éxito. Tampoco sirvieron de nada las diversas pasadas que llevó a cabo sobre las aguas para intentar hallar los restos del Cant Z-506. Al final, abandonó toda esperanza y regresó a la base para contar lo sucedido.
Así narró la tragedia el propio Bay en la entrevista mencionada:
«Cuando pasamos por encima de Formentor, el avión de Franco redujo mucho la velocidad y se quedó parado en el aire. Me vi imposibilitado para continuar a su lado. Intenté sacar flaps para no caerme y no pasarle, pero fue inútil. El avión de Franco se inclinó sobre el ala derecha e inició un picado que acabaría en el mar […] Yo regresé inmediatamente a la base para dar cuenta de lo ocurrido, abortando la misión».
Página que explica la muerte de Ramón Franco-ABC
El diario ABC, por su parte, dio la siguiente versión de lo sucedido:
«Se ha podido averiguar que, a los pocos minutos de iniciado el vuelo se percibieron algunas llamadas telegráficas de lugar que no pudo ser localizado. Ahora se ha confirmado que se trataba del aparato del teniente coronel Franco. Minutos antes de emprender el vuelo el aparato siniestrado lo hizo otro de las mismas características de este, que regresó a poco a su base, dando cuenta del imponente temporal que impidió materialmente el vuelo. A partir de aquel momento se comenzó a temer por la suerte del hidroavión de Franco y sus ocupantes.
La búsqueda, según ABC
Uno de los episodios más olvidados de la tragedia de este hidroavión fue la búsqueda que las autoridades franquistas protagonizaron en las jornadas posteriores. En palabras del diario ABC, lo que se hizo en primer lugar fue tratar de contactar con Ramón Franco enviándole una infinidad de mensajes durante toda la noche. Posteriormente, se enviaron multitud de buques con la esperanza de que el hidroavión hubiese logrado caer sobre el mar.
«En la mañana del viernes algunos cruceros intensificaron sus trabajos ante el convencimiento de que el aparato no, habría podido pasar de los alrededores de la isla. A partir de medio día amainó considerablemente la tormenta, pudiendo cooperar a la búsqueda los hidros de la base de Pollensa. Estos continuaron en tal servicio hasta el atardecer, pero no se cesó de intentar la localización del aparato o sus restos por medio de los reflectores de los barcos. Desde los primeros momentos, el Generalísimo fue informado de la desaparición del hidro que tripulaba su hermano, dándole cuenta de los trabajos que se realizaban para tratar de encontrar y salvar a los tripulantes»
«A las nueve y media de la mañana una de las lanchas recogió un cadáver que flotaba sobre el mar. Se trataba del teniente Sangro»
«El sábado prosiguió infructuosamente la operación, en la que cooperaron muchos barcos minadores. Al atardecer de este mismo día ya se dio por descontado un fatal accidente, aunque no podían todavía preverse las consecuencias. Existía la esperanza de que el hidro pudiera haberse mantenido a flote, pero como hubo un recrudecimiento del temporal y volvió otra vez la gruesa marejada, se calculó que después de cuarenta horas el hidro debía haber zozobrado. Prosiguieron los trabajos con la finalidad de encontrar los restos de la aeronave y si era posible recoger los' cadáveres. Por la tarde, uno de los aparatos de exploración regresó a la base y dio cuenta de que había creído observar en la Punta de Formentor restos de un aparato».
«Al amanecer del domingo, el mejor estado del mar permitió que se desplazara hacia aquel lugar el minador Vulcano, acompañado de varias lanchas, para recorrer los lugares señalados y comprobar si los restos pertenecían al hidro desaparecido. A las nueve y media de la mañana una de las lanchas recogió un cadáver que flotaba sobre el mar. Se trataba del teniente Sangro. Su reloj marcaba las seis horas y cinco minutos. Momentos más tarde era encontrado también el cadáver del mecánico Gómez Martí».
Tras la verdad
Apenas una hora después, el mismo bajel halló el cadáver del teniente coronel franco en un estado pésimo, pues uno de sus pies había quedado severamente fracturado debido al impacto. Por si fuera poco, su cabeza presentaba una herida en la sien izquierda en forma de circunferencia. Un agujero que, a pesar de su profundidad, no sangraba debido al agua.
En un principio, aquellos que hallaron el cadáver barajaron la posibilidad de que el militar se hubiese suicidado de un disparo, pero rápidamente desecharon esa idea ya que, por sentido común, Ramón habría pasado sus últimos momentos de vida intentando levantar el morro del avión para evitar el impacto, y no sacando una pistola. También establecieron que era imposible que se hubiese quitado la vida una vez en el mar pues (viendo las condiciones en las que había quedado el aparato) era imposible que hubiese sobrevivido a aquel impacto.
Finalmente, se estableció que la muerte había sido producto de un trágico accidente, como bien explicó el diario ABC en su versión de Sevilla:
Ramón Franco-ABC
«La versión más autorizada indica que el aparato cayó en posición de ala contra el mar, destrozándose totalmente. Los cuerpos de los heroicos tripulantes fueron proyectados fuera del aparato a consecuencia de la impetuosidad del choque. No así el cadáver del radiotelegrafista, que se supone hundido entre los restos del hidroavión».
Bay, preguntado en la entrevista de 1999 sobre la posible causa de la muerte, no se mordió la lengua y apuntó directamente a una conspiración:
«Para mí está muy claro que fue un sabotaje. Muy bien preparado pero un sabotaje, sin duda. Es difícil demostrarlo al cabo de los años, pero no me cabe duda de que el avión estaba preparado para que ocurriera lo que ocurrió».
«Pilar Franco dijo que Ramón había sido asesinado»
Una última versión sobre la muerte corrió como la pólvora en los años posteriores. Según desvela a ABC el escritor José Luis Hernández Garvi (autor, entre otros tantos, de «Ocultismo y misterios esotéricos del franquismo») en ella afirmaba que una mano oscura ubicado una bomba en el aeroplano para acabar con la vida de Ramón.
1-¿Cuál era la teoría de la hermana de Ramón y Francisco?
En una entrevista concedida en los años ochenta a Canal Sur, Pilar Franco hizo unas polémicas declaraciones. Frente a la cámara acusó directamente a la masonería de estar detrás de la muerte de Ramón. Según su relato, en aquellos lejanos días el aviador había recibido amenazas de muerte de los masones, que no le perdonaban el cambio de actitud que se produjo al abandonar la sociedad secreta y renunciar a sus ideales. Pilar afirmaba que su hermano estaba preparando un libro que habría llevado por título Burla del Grado 33 que contendría datos reveladores sobre las verdaderas intenciones de la masonería, poniendo en evidencia a sus miembros más destacados. Ante el temor de que pudieran salir a la luz, traicionando así su pacto de silencio, sus antiguos “hermanos” habrían planeado asesinarle.
2-¿Le afectó a Ramón esta supuesta amenaza?
Teniendo presente esa amenaza, Ramón Franco revisaba cuidadosamente su hidroavión antes de cada misión buscando algún indicio que pudiera delatar un posible sabotaje.
3-¿Sucedió algo extraño, según Pilar, aquel 28 de octubre?
La mañana de su último vuelo una inesperada llamada interrumpió su revisión. Un soldado desconocido se presentó ante él para avisarle de que al otro lado de la línea telefónica preguntaban por él desde el Cuartel General de Franco. El aviador corrió hacia el edificio de la base para atender la posible llamada de su hermano, pero al coger el auricular nadie le respondió al otro lado. Temiendo que tal vez se hubiera podido cortar la comunicación, solicitó que inmediatamente le pusieran en contacto con el Cuartel General. Cuando lo consiguió el responsable de la línea le dijo, para su sorpresa, que nadie le había llamado desde allí.
«Pilar Franco afirmaba con rotundidad que una mano siniestra colocó una bomba en el interior del avión que habría estallado en pleno vuelo»
Siguiendo con el relato de su hermana, Ramón Franco se estaba preparando para subir a su avión cuando descubrió que una de las ruedas del tren de aterrizaje del aparato había sido rajada intencionadamente. Pidió entonces al personal de tierra que se la cambiaran lo antes posible, pero los mecánicos le contestaron que no había repuestos disponibles. Fue entonces cuando alguien le ofreció volar en otro de los aparatos que estaban de reserva. Para evitar una nueva demora aceptó esa solución, encendiendo los motores de un avión que no había tenido tiempo de revisar.
4-¿Creía, entonces, en la conspiración?
En el transcurso de la entrevista, Pilar Franco afirmaba con rotundidad que una mano siniestra colocó una bomba en el interior del avión que habría estallado en pleno vuelo. La hermana de Francisco no tenía ninguna duda, acusando directamente a los masones de ser los responsables del atentado, aunque no aportase más pruebas que su propio testimonio. En caso de que realmente hubiera existido una conspiración, en todo este tiempo no se ha podido identificar al misterioso soldado que distrajo la atención del aviador con la supuesta llamada, jugada dilatoria que le habría dado tiempo a él o a otros compinches para rajar el neumático del tren de aterrizaje. Sin embargo, este último detalle resulta contradictorio si tenemos en cuenta que el Cant Z.506 era un hidroavión dotado con flotadores que operaba desde el mar, teniendo como base unas instalaciones que carecían de pistas de aterrizaje y despegue.
Nací en Madrid en el año 1.948. Estudié durante nueve años en los colegios de la Compañía de Jesús de Areneros y del Recuerdo de Madrid.
Licenciado en derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, estudié también los dos primeros cursos de Ingeniero de Minas del plan 1964 en la E.T.S.I. de Minas de Madrid.
Además de mi lengua materna, el castellano, leo fluentemente el portugués, francés, italiano, y latín. Tengo nociones de inglés, griego y hebreo bíblico.
Desde muy joven ingresé en la Familia de Almas fundada por el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, habiendo sido fundador y presidente de la Sociedad Cultural Covadonga – TFP.
Como miembro de la Familia de Almas fundada por el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, asumo totalmente el análisis filosófico-histórico de su obra cumbre: el libro Revolución y Contra-Revolución, síntesis de su pensamiento en esta área, y punto de partida para el apostolado lego del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira y de toda la Familia de Almas por él fundada. Con sus propias palabras diremos: «Revolução e Contra-Revolução não é senão uma aplicação da Doutrina Católica a certas situações históricas». En la médula de su pensamiento están: El Magisterio Tradicional de la Iglesia y Santo Tomás: «Sou tomista convicto. O aspecto da Filosofia pelo qual mais me interesso é a Filosofia da História. Em função deste encontro o ponto de junção entre os dois gêneros de atividade em que me venho dividindo ao longo de minha vida: o estudo e a ação. O ensaio em que condenso o essencial de meu pensamento explica o sentido de minha atuação ideológica. Trata-se do livro Revolução e Contra-Revolução» (cfr. Auto-retrato filosófico de Plinio Corrêa de Oliveira. Revista “Catolicismo” (http://www.catolicismo.com.br), outubro de 1996, N° 550. Editora Padre Belchior de Pontes Ltda. Sáo Paulo – Brasil. Cfr. También en el sitehttp://www.pliniocorreadeoliveira.info/).
Este Blog «Las Españas», que considero una forma de apostolado lego, copia las noticias de modo indicativo, no exhaustivo, que señalan en qué estado está España, por eso prácticamente el noticiario seleccionado se dedica a España, aunque a menudo reproducimos noticias que no son de España, pero que conforme el caso pueden afectar al rumbo histórico de España.
¿Por qué «Las Españas»? Fue el título de nuestros Reyes, Reyes de todas Las Españas, desde los Reyes Católicos hasta el Rey Carlos II último rey de la Casa de Austria. Representa el respeto a la diversidad regional.
Finalmente diremos que ese apostolado tiene como ideal el enunciado por San Luis María Grignion de Montfort en su «Tratado de la Verdadera Devoción a la Santíssima Virgen». «Ut adveniat regnum tuum, adveniat regnum Mariae» (op. cit., Vozes, Petrópolis, 1984, 13ª ed., no 217, pp. 210-211).