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18 de mayo de 2012

El indulto de Garzón, una patata caliente para Gallardón


LA CONDENA AL EXJUEZ DE LA AUDIENCIA

El indulto de Garzón, una patata caliente para Gallardón

Jueces progresistas europeos piden hoy ante el ministerio la medida de gracia para el exjuez

La iniciativa cuenta con el “consentimiento” del exmagistrado inhabilitado por el 'caso Gürtel'

La vicepresidenta elude revelar si el Gobierno aceptará el indulto

El fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, José María Mena y el presidente de la Asociación de Magistrados Europeos por la Democracia y las Libertades, Antonio Cluny. / ULY MARTÍN
El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, que siempre ha tenido buenas palabras para el hoy exjuez Baltasar Garzón, que nunca (ni en los momentos de mayor enfrentamiento del magistrado con el PP por elcaso Gürtel) criticó su actuación —al contrario que otros dirigentes de su partido—, va a tener que manejar en los próximos meses una patata caliente: decidir sobre su indulto.
La asociación de Magistrados Europeos para la Democracia y las Libertades (Medel), en representación de unos 15.000 jueces y fiscales de países miembros de la UE, ha presentado a última hora de la mañana de hoy ante el Ministerio de Justicia la petición de clemencia para que se devuelva al exmagistrado la condición de juez que perdió tras ser condenado por prevaricar en la instrucción del caso Gürtel. Lo hacen porque consideran de una “severidad desproporcionada, indiscriminada y extraordinaria” la pena de 11 años de inhabilitación que impuso el Tribunal Supremo a Garzón el pasado febrero. E insisten en que, cuando el entonces juez de la Audiencia Nacional ordenó grabar las conversaciones de los cabecillas de Gürtel con sus abogados en la cárcel, su motivación no respondía a ninguna “perversion ética” sino al intento de frenar la actividad delictiva de la trama.
La iniciativa ha sido aprobada, sin ningún voto en contra, por las asociaciones que conforman Medel, entre ellas las españolas Unión Progresista de Fiscales —que ha apoyado el texto— y Jueces para la Democracia —que se ha abstenido—, según informa Europa Press. Jueces por la Democracia, sin embargo, ha enviado esta mañana un comunicado asegurando que la asociación no ha sido "consultada ni informada" de la decisión de presentar la solicitud de indulto, y sin aclarar si la respalda o no.
El ex fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña José María Mena aseguró ayer jueves, en el Círculo de Corresponsales Extranjeros, que la petición de indulto se hace en nombre de Garzón, con su consentimiento, aunque no en su representación. “Tiene que quedar claro que Garzón no pide el indulto. No ha habido diálogo personal con él, sino a través de terceras personas", dijo. También recordó Mena que un Gobierno del PP —el de José María Aznar— indultó a un juez condenado por prevaricación (Javier Gómez de Liaño) y que en los últimos años se han visto indultos “escandalosos”, como el del consejero delegado del Banco Santander Alfredo Sáenz (lo indultó el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero) o el de los dos condenados por el caso Yak-42 (recién indultados por el Gobierno de Mariano Rajoy).
Los juristas de Medel subrayan la “abrumadora" actividad al servicio de la Justicia del que fuera titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional en la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico, la delincuencia económica y los crímenes de lesa humanidad, y en la defensa de los derechos humanos. Sus "ingentes servicios prestados" al "prestigio internacional" de la Justicia, dicen, se demostraron a lo largo de "1.000 casos con más de 8.000 imputados". El presidente de Medel, Antonio Cluny, explicó que la asociación ha decidido intervenir porque “no es un asunto interno de España”, sino que afecta a “un juez que es un paradigma que ha influido en la manera de trabajar de muchos países y ha proporcionado avances significativos en materia de derechos humanos".
La tramitación del indulto puede llevar meses. El ministerio tendrá que pedir ahora los informes pertinentes a la sala del Supremo que dictó la sentencia de inhabilitación (que previsiblemente se mostrará en contra del indulto) y a la fiscalía (que previsiblemente se mostrará a favor, porque durante el juicio reclamó la absolución de Garzón), y con todo eso decidirá. En los últimos meses Justicia ha concedido indultos con todos los informes a favor, con algunos a favor y otros en contra o incluso con todos en contra.
En la rueda de prensa del Consejo de Ministros, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, ha eludido revelar si el Gobierno admitirá el indulto, con la excusa de que, según el Ministerio de Justicia, todavía no ha sido registrada ninguna petición.

3 de mayo de 2012

“Le hago responsable de mi seguridad”


CARTA ABIERTA DE BALTASAR GARZÓN AL SECRETARIO DE ESTADO DE SEGURIDAD

“Le hago responsable de mi seguridad”

“Su decisión puede revertir en perjuicios irreparables para mi integridad”

“Empiezo a tener miedo de usted, de sus métodos y de su comportamiento”

Garzón, seguido por varios escoltas, se dirige a la Audiencia Nacional. / CRISTÓBAL MANUEL
Ignacio Ulloa, número dos de Interior, declaró a Europa Press, en referencia al exmagistrado -al que hace cerca de un mes redujeron la protección de dos a un agente y retiraron el coche blindado-, que “los escoltas no son para que te lleven la maleta ni para que vayan en transporte público”; que igual debía hacerse “una reevaluación” de sus riesgos; y advirtió de que “se le puede privar de la escolta por un mal uso, o un abuso”. Esta es la respuesta de Baltasar Garzón.
"Con amarga sorpresa veo las inaceptables declaraciones que ha hecho a la agencia Europa Press, en el día de ayer, sobre el servicio de escolta que usted ha decidido establecer para mi protección. Resultan bochornosas todas y cada una de las afirmaciones que hace y, lo que es más grave, sabiendo que al hacerlas agrava la situación de riesgo en la que usted me ha puesto. No alcanzo a comprender cuáles son las razones que tiene contra mí, si son políticas, ideológicas o de otro orden. Tampoco me preocupan lo más mínimo. Pero no puedo ni debo dejar pasar esta ocasión de comunicarle lo procedente.
Hasta el momento, ningún miembro del Ministerio del Interior, más allá de unas escuetas palabras del comisario de la Audiencia Nacional, a quien se lo agradezco, me ha informado de por qué se me eliminaba la escolta. Lo han hecho sin más explicaciones sobre cuáles eran las razones del cambio en mi protección, exactamente al día siguiente de concluir el juicio del caso Gürtel contra mí.
Posteriormente, por su orden, también sin anunciármelo formalmente, se eliminó el vehículo en el que tendría que ir el policía de escolta, dejando un servicio que usted sabe que es absolutamente inefectivo, y que no vale más que para salvar su responsabilidad al no atreverse a eliminar la protección en su integridad.
Señor secretario de Estado de Seguridad, le hago responsable de mi seguridad y de que la decisión que ha tomado pueda revertir en perjuicios irreparables para mi integridad. He intentado conocer las razones de su departamento, solicitándolas a los responsables policiales, los cuales simplemente me indicaron que se eliminaba el dispositivo de seguridad que tenía por una orden suya, pero ninguno me ha comunicado las causas. Tampoco lo han sabido hacer las personas vinculadas a esa secretaría, a las que he consultado, más allá de afirmar: “No se sabe nada, es una decisión del secretario y el documento en el que se contiene no ha sido facilitado y existe orden de que no se muestre”. Realmente me gustaría, por mi propia tranquilidad, conocer ese informe.

Las polémicas palabras de Ulloa sobre Garzón

En una entrevista concedida a Europa Press, el secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Ulloa, consideraba que “con esa escolta mínima” que actualmente tiene el exmagistrado “se cubre el riesgo que tiene como personalidad”. “Pero lo que es evidente es que no lo va a cubrir si desplaza al escolta en transporte público y no lo lleva en su vehículo, o si le pone a llevar la maleta. Los escoltas no son ni para que te lleven la maleta [en este punto parece que hay un malentendido entre el secretario de Estado y Garzón, ya que este último nunca dijo que el escolta le llevara a él la maleta, sino que al carecer de vehículo, si iban a viajar tenía que ir por la calle con la suya propia] ni para que vayan en transporte público”.
- “Sigue siendo una persona que podría tener un riesgo aunque sea mínimo, no con respecto a las personas que él pudiera pensar, los terroristas, sino con respecto a la ciudadanía”.
- El servicio de protección a Garzón era “notoriamente excesivo, porque incluso existían escoltas en el extranjero cuando él no estaba desplazado en el extranjero”.
- “La escolta es para proveer seguridad, no es ni un servicio por razón del estatus, ni un servicio de mayordomía que presta el Estado, ni algo que le corresponde a alguien por su notoriedad”.
Puede usted reevaluar el riesgo o lo que quiera, pero le pido que no me amenace con que me puede quitar la escolta, adelantando que soy yo quien dificulta la fórmula alucinante que usted ha ideado. Esto, señor, además de ser falso, no disminuye su responsabilidad si me ocurre algo.
Por cierto, ni he tenido ni tengo miedo de los terroristas, ni de lo que puedan hacerme; desde que entré en la Audiencia Nacional, asumí gustoso mi compromiso y entrega con España a través de la justicia y por la seguridad de los ciudadanos/as. Este trabajo lo he hecho sin escoltas y con escoltas y daría mi vida sin dudarlo, si con ello contribuyera al bienestar de la sociedad; la ciudadanía, a la que usted alude en su entrevista para insinuar que son las reacciones de la misma el motivo para mantener mi seguridad, podrá estar de acuerdo o no conmigo, pero jamás hará nada contra mí; es más, me siento seguro con ella, porque confío en la misma y porque comparto el abnegado sufrimiento que tienen que soportar día a día. Creo que usted se mueve por unos sitios mucho más “altos” que yo y conoce poco al pueblo español. A mí la ciudadanía me protege, no me genera inseguridad; yo no cargo contra ella, ni restrinjo los derechos de nadie, sino que trato de defenderlos. Si alguien dice algo en mi contra, sabré actuar con respeto y en consecuencia. Pero le aseguro que después de lo que estoy viendo y de su actitud empiezo a tener miedo de usted, de sus métodos y de su comportamientos. Lo que usted afirma y con la ligereza que lo hace, me preocupa profundamente y debería preocupar a los ciudadanos/as en general, al conocer en manos de quién está la seguridad de nuestro país.
¿Acaso considera usted lógico que eche a un miembro de mi familia cuando voy en el vehículo familiar para que suba el policía, por el que siento el máximo respeto, en el coche? ¿Cómo debería de ir en ese caso mi madre, mi hermana, mujer, hijo o nieta? ¿Andando, en bicicleta, en tren? ¿Quién se hace cargo de los seguros de esa persona si le ocurre algo en un vehículo que no es oficial? ¿De quién es la responsabilidad si ocurre un accidente? ¿Si me subo en un vehículo ajeno, dónde lo hace el policía de escolta, habida cuenta de que ustedes ni le pagan un taxi?. Usted debe estar de broma.
Habla de que el escolta no está para llevar la maleta. ¿Quiere que la tire? ¿Cómo lleva entonces su ropa y sus enseres si va de viaje? Fíjese señor secretario, incluso he tenido que pedir el favor a una compañera para que permitiera al escolta guardar su maleta en su vehículo, porque el funcionario la llevaba a cuestas mientras me seguía andando por las calles de Madrid, hasta que llegó la hora de salir de viaje conmigo en el AVE. No sé usted, pero yo, cuando estoy en Madrid, voy andando a los sitios, porque me gusta pasear por sus calles, de modo que ya me dirá. Si quiere, le puedo llevar la maleta al policía o a cualquier otro policía en agradecimiento al trabajo que han hecho y hacen día a día, en condiciones infrahumanas. Incluso sería un honor, pero creo que la situación resulta esperpéntica y especialmente peligrosa para quien no puede hacer su trabajo con las mínimas garantías.
¿Quiere usted decir que si tomo un taxi, el policía deberá subir conmigo al mismo? Y si vamos cuatro personas, ¿dónde se subiría el policía? Usted ha despojado a la policía de los instrumentos mínimos para ejercer su labor con dignidad. Agradezco a la Policía el servicio abnegado que durante años ha hecho, velando por mi seguridad. Asimismo doy las gracias a todos los mandos policiales con los que he trabajado durante 23 años, sin el más mínimo incidente, pese a las grandes dificultades y retos que se nos han presentado.
No quiero el vehículo policial para subirme en él. Desgraciadamente para mí, he tenido que sufrir esa situación durante mucho tiempo, porque así se dispuso por quien tenía la responsabilidad de hacerlo. Pero lo lógico es que, por dignidad, lo lleve quien tiene que protegerme. Mire, que usted considere que ya no tengo riesgo no significa nada para mí, ni me genera más tranquilidad. Es más, me produce más preocupación y zozobra. Por cierto, en todo el tiempo que he estado en la Audiencia Nacional, no le he visto por allí en ningún momento, ni creo que sepa algo del riesgo que comporta para los que allí están y para los que sin estarlo hemos salido de la misma, la labor allí realizada, al ser vanguardia en la lucha contra las formas más complejas de delincuencia.
Asumo mi situación, siempre lo he hecho, a pesar de ser consciente de que la vida vale poco cuando alguien quiere quitarla. Cada día lo vivo, lo sé y lo acepto, pero no le consiento que menosprecie el trabajo realizado por mí durante 23 años al servicio de mi país, porque ni tiene razón, ni necesidad de hacerlo, ni tampoco tiene por qué echarme suciedad encima. No quiero nada, absolutamente nada de usted, pero resulta inaceptable que un alto cargo de un Gobierno democrático, prevaliéndose de su cargo, se dedique a atacar a simples ciudadanos que, ni siquiera, como yo, le han pedido algo. Su obligación, por el cargo que ocupa, es proteger a los ciudadanos, le gusten o no, pero, desde luego, no debería dedicar su tiempo a generar desasosiego en ellos, como está haciendo.
En fin, señor secretario de Estado, qué pena que tenga usted que utilizar un medio de comunicación para atacar a un ciudadano normal y que ni usted, ni ningún responsable de su departamento, me hayan informado de la evaluación de riesgo que, sería de suponer, han llevado a cabo. Al respecto le digo que no ha respetado ni uno solo de los protocolos en la materia. He tenido evaluaciones de riesgo en cada uno de los países donde he estado y he sido entrevistado por las autoridades responsables y, en función de ello, se ha decidido el tipo de protección que correspondía; como los he recibido en España, dese 1988, salvo de usted o de quien corresponda por su orden. Usted, señor secretario de Estado, sencillamente puede alardear de haberle quitado la escolta a Garzón y luego publicitarlo por los periódicos, ¡viva el concepto de discreción y seguridad que tiene usted!, pero lo que no puede ni debe hacer es contribuir a aumentar ese riesgo de las personas a las que debe proteger aunque no le guste.
Por lo demás, todas las medidas de seguridad sobre mi familia fueron decididas, en su momento, por el Gobierno del Partido Popular. Y nunca las pedí, ni las quise, sino que las sufrí por mi trabajo. ¿Usted piensa que es agradable, por muy discretos que sean, estar rodeado de policías porque, según el Ministerio del Interior, hay riesgo contra tu vida o la de tu familia? Su departamento, ahora, sin saber bien por qué, lo único que ha hecho es desprotegerme y poner en riesgo mi seguridad dando a conocer mi situación a través los medios de comunicación, a cualquier persona. ¡Enhorabuena por facilitar el trabajo a quien quiera buscarme!.
Por otra parte, me parece grotesco que aluda usted a la protección que he tenido fuera de España, cuando a estos policías o se les ha impedido que se movieran para acompañarme a España, porque si lo hacían se les retiraba la comisión de servicio y han estado tirados por ahí afuera, sin sus familias, sin ningún incentivo y sufriendo en ese tiempo, y ahora, claras represalias por haber trabajado como escoltas míos. Son dos grandes y excepcionales profesionales a los que se les persigue por mí. Usted, señor secretario, debería ocuparse de estas cosas y no de dar carnaza a quienes la quieren para continuar la misma dinámica de siempre.
No voy a renunciar, como usted desearía, según se deduce de sus palabras publicadas, a la protección policial para el escasísimo tiempo que estoy en España, porque considere que no es efectiva, que no lo es, sino porque no le voy a facilitar su decisión. Haga lo que tenga que hacer, pero no se ampare en los que le rían la gracia o le animen, porque la cosa es muy seria, ni ponga en riesgo la seguridad de los propios policías, anulando, con ese sistema, toda posibilidad de reacción para proteger a la personalidad o a sí mismos.
Señor secretario, le pido por favor que, la próxima vez, se dirija a mí a través de un medio que no sea una agencia de noticias; mis datos y dirección obran en su poder. Y cuando decida retirar la protección, comuníquemelo con un tiempo, siquiera sea por cortesía y para que pueda tomar mis medidas. Yo, por mi parte, vistas las circunstancias, le remito esta carta a través de los medios, en los que usted ha decidido que se resuelva la cuestión, porque así tengo la seguridad de que le llegará.
Atte.
Baltasar Garzón
Bogotá, a 30 de abril de 2012

28 de febrero de 2012

El voto particular del juez Maza: “Garzón añadió frustración a los denunciantes”

El voto particular del juez Maza: “Garzón añadió frustración a los denunciantes”

El juez conservador considera que el acusado debió ser condenado por prevaricación dolosa

El magistrado conservador José Manuel Maza firmó un voto particular discrepante del resto de la Sala, en el que señala que Garzón debió ser condenado por prevaricación dolosa por asumir “una competencia que no le correspondía” para incoar un procedimiento penal “inviable”. Según Maza, Garzón instrumentalizó el procedimiento “al servicio de sus propias intenciones subjetivas, contra personas ya fallecidas y por delitos que habían sido objeto de amnistía o en todo caso, se encontraban claramente prescritos”.
El juez discrepante se queja de que los hechos y la calificación de los mismos no habían ofrecido duda alguna a los 14 magistrados de la plantilla de la Sala Penal “a la vista del contenido constante de nuestras sucesivas resoluciones”. El magistrado critica que sus compañeros hayan dispensado de reproche penal a Garzón por “haber tratado de mejorar la situación de las víctimas”, ya que “la buena intención de un juez que dicta resoluciones no acordes con la norma que tiene la obligación de aplicar, obviamente no sirve para justificar su conducta”.
Maza achaca al “simulacro de instrucción” de Garzón una “frustración más” de los denunciantes en la “difícil y meritoria búsqueda de los restos de sus seres queridos”, añadiendo sobre ellos “un nuevo y reiterado efecto victimizador”. Además, considera “ociosa” la prueba testifical de los representantes de la Memoria Histórica en el juicio, “pues avergüenza pensar que se haya podido plantear siquiera la duda (...) de que ha de darse por indiscutible el legítimo derecho de los denunciantes a ver cumplidos sus deseos”.
El magistrado discrepante también arremete contra el fiscal del caso, Luis Navajas, al que dedica tres folios de reproches por su actuación en la vista del juicio. Maza afirma que quiere salir al paso de “cualquier sospecha” de que la Sala haya aplicado a Garzón un Derecho Penal “de autor” en el que se condena al acusado “por ser quién es”, o que haya algún miembro del Tribunal que tenga “actitud persecutoria” alguna contra un ciudadano.
Por su parte, el magistrado Julián Sánchez Melgar formuló un voto particular concurrente, en el que explica que comparte con la Sala lo “erróneo” de la resolución de Garzón, pero discrepa de que ése deba ser el motivo de la absolución. Le parece técnicamente más apropiado señalar que en la conducta de Garzón faltó la intencionalidad o “abuso de la función judicial con la conciencia de obrar así”.