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30 de abril de 2018

Carta abierta del jefe de la Armada a Ada Colau por el trato dado al almirante Cervera











Carta abierta del jefe de la Armada a Ada Colau por el trato dado al almirante Cervera

Carta abierta del jefe de la Armada a Ada Colau por el trato dado al almirante Cervera

Publicado por  el Apr 28, 2018
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A continuación reproducimos la carta abierta que ha enviado el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada Española (Ajema), Teodoro López Calderón, ante el hecho de que el Ayuntamiento de Barcelona quitara la calle al almirante Pascual Cervera Topete.
Un acto en el que la alcaldesa Ada Colau tildó al almirante Cervera, fallecido en 1909, de «facha». Sí, un calificativo político que él ni siquiera conoció.
Este trato es calificado de «decepcionante» por el jefe de la Armada Española:

«La Armada, como institución secular, cuyos valores y tradiciones han sido forjados a través de una larga historia, tiene la obligación de velar por el buen nombre y el honor de sus miembros, especialmente de aquellos que se han distinguido por algún hecho relevante afrontado con dignidad y espíritu de servicio.
Recientemente, el Ayuntamiento de Barcelona ha tomado una decisión que afecta al vicealmirante D. PASCUAL CERVERA TOPETE, Comandante de la Escuadra de Operaciones de las Antillas durante los hechos que dieron lugar a la pérdida de Cuba como territorio español, que, según lo informado en los medios de comunicación, se ha basado en una evaluación negativa de la actitud del almirante que daña a su honorabilidad y respetabilidad.


El almirante Pascual Cervera

La Armada custodia las hojas de servicio de sus miembros a lo largo de la historia, en las que constan los hechos contrastados de su actividad durante sus años de servicio. Ante el calificativo dado al almirante por la autoridad del Ayuntamiento de Barcelona para justificar su decisión, aporto una breve reseña sobre este insigne marino, conforme a los datos históricos que constan en los archivos de la Armada:
Nace D. Pascual en Medina Sidonia, Cádiz, el 18 de febrero de 1839, ingresando en el Colegio Naval Militar de San Carlos (San Fernando, Cádiz) el 30 de junio de 1852, cuando sólo contaba con la edad de 13 años, y recibiendo su despacho como alférez de navío con apenas 21 años.
Si se repasa la dilatada y brillante hoja de servicios de D. Pascual Cervera Topete, no cabe duda de que pueden encontrarse evidentes signos de lealtad, valor y sacrificio para el servicio a España. La primera prueba de ello fue su ascenso a teniente de navío por méritos de guerra durante su estancia en Filipinas los primeros años de su vida militar,en la lucha contra los rebeldes malayos y en los combates que se desarrollaron durante los asaltos a los fuertes de la Cotta de Pagalugan, defendiendo a la patria y reprimiendo la piratería filipina y joloana que se llevaba por delante vidas y haciendas.
También durante su primera estancia en Filipinas levantó cartas náuticas en costas intrincadas y peligrosas, así como socorrió a náufragos y a pescadores en peligro.
De vuelta en la Península, entre 1865 y 1868 estuvo a cargo de la formación de guardiamarinas. Siendo capitán de fragata, participó activamente en la lucha cantonal, defendiendo a la Primera República española, tanto en Cartagena como en Cádiz, siendo nombrado benemérito de la Patria.
Posteriormente volvió a Filipinas, donde ejerció el mando de la corbeta “Santa Lucía”, interviniendo en acciones de guerra en Mindanao, y en 1876 fue nombrado Gobernador de la isla de Joló.
De nuevo volvió a la Península y ocupó diversos cargos en el Ministerio de Marina. En 1879 fue comandante del buque escuela de guardiamarinas y en 1880 fue nombrado Comandante Militar de Marina de Cartagena.
Posteriormente, siendo Presidente de la Comisión de construcción del acorazado “Pelayo” y durante su estancia en Francia, se le concedió la condecoración de la Legión de Honor francesa.
Entre el 14 de diciembre de 1892 y el 23 de marzo de 1893 ocupó el cargo de Ministro de Marina en un gobierno liberal presidido por Sagasta, lo que pone de manifiesto que el Almirante Cervera tenía un pensamiento ciertamente liberal para su época. En la legislatura de 1893-94 fue elegido como senador por Cádiz, siendo durante este períodoJefe de la Comisión de Marina de España en Londres.
Tras este paréntesis en su carrera militar, volvió al servicio activo en puestos de la Marina y en 1896 fue nombrado Comandante General del Arsenal de la Carraca (San Fernando, Cádiz).
Pero, sobre todo, D. Pascual Cervera Topete es conocido y será recordado por el cumplimiento del deber durante la defensa de Cuba contra las pretensiones de losEstados Unidos en 1898, obedeciendo las órdenes recibidas de enfrentarse al enemigo aun conociendo la inferioridad en que se encontraba la escuadra española con respecto a la de la Marina de Guerra de los Estados Unidos, lo que supuso la pérdida de la escuadra bajo su mando y de los territorios españoles en ultramar.


Restos del acorazado Maine tras su hundimiento / ARCHIVO ABC

Tras la pérdida de la escuadra en Cuba, fue hecho prisionero por los Estados Unidos, junto con los supervivientes de las dotaciones de sus barcos. Al volver a España y tras el sobreseimiento de la causa (consejo de guerra) que se le incoara por la pérdida de la escuadra en Cuba, en la legislatura de 1903-04 fue nombrado senador vitalicio.
En 1902 se le dio el primer cargo público después de la Guerra, Jefe de Estado Mayor Central de la Armada, al que seguirían, en años siguientes, el de miembro del Consejo Supremo de Guerra y Marina; Capitán General del Departamento Marítimo del Ferrol; Jefe de la Jurisdicción  Central y Presidente de la Junta de Adjudicación de los barcos de la nueva escuadra en proyecto.
Falleció en Puerto Real (Cádiz) el 3 de abril de 1909, habiendo alcanzado el grado de vicealmirante. Desde el 19 de junio de 1916 sus restos descansan en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando (Cádiz), al considerarse que D. Pascual Cervera Topete fue un héroe para la historia. 
 Por otra parte y ya ajeno al contenido de su hoja de servicios, el respeto que el almirante Cervera despertó en sus antiguos enemigos está patente en lugares a miles de kilómetros de España:
 Las dos ciudades más importantes de la República de Cuba exhiben bustos del almirante Cervera, sin ningún tipo de complejo. Uno se encuentra en el Castillo del Morro de Santiago de Cuba (desde 2005) y el otro en el Castillo de la Real Fuerza, de La Habana (desde 2012).
En 2015 el gobierno cubano organizó un homenaje a los marinos españoles caídos en la Guerra de 1898, en la costa oriental de Cuba. A 12 metros de profundidad, en el pecio donde reposan los restos hundidos del Crucero “Almirante Oquendo” se colocó una tarja (lápida) de bronce, y dos submarinistas, uno catalán y otro vasco, depositaron una corona de laurel alrededor de la misma, como reconocimiento de los cubanos a los marinos españoles muertos en el combate contra la Marina de los Estados Unidos.
Para la Armada ha siddecepcionante el trato y el calificativo dado al almirante Cervera por la autoridad municipal de Barcelona, ciudad de gran tradición marinera y muy vinculada a la Armada, con la que siempre ha mantenido una relación de afecto y cooperación cercana».
AG. Teodoro López Calderón

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Revolução e Contra-Revolução
Plinio Corrêa de Oliveira

PARTE I -- A REVOLUÇÃO 



Capítulo XII

Caráter Pacifista e Antimilitarista da Revolução

O exposto no capítulo anterior nos faz compreender facilmente o caráter pacifista, e portanto antimilitarista da Revolução.

1. A CIÊNCIA ABOLIRÁ AS GUERRAS, AS FORÇAS ARMADAS E A POLÍCIA

No paraíso técnico da Revolução, a paz tem de ser perpétua. Pois a ciência demonstra que a guerra é um mal. E a técnica consegue evitar todas as causas das guerras. Daí uma incompatibilidade fundamental entre a Revolução e as forças armadas, que deverão ser inteiramente abolidas. Na República Universal haverá apenas uma polícia, enquanto os progressos da ciência e da técnica não acabarem de eliminar o crime.

2. INCOMPATIBILIDADE DOUTRINÁRIA ENTRE A REVOLUÇÃO E A FARDA

A farda, por sua simples presença, afirma implicitamente algumas verdades, um tanto genéricas, sem dúvida, mas de índole certamente contra-revolucionária:

-- A existência de valores que são mais que a vida e pelos quais se deve morrer, -- o que é contrário à mentalidade socialista, toda feita de horror ao risco e à dor, de adoração da segurança, e do supremo apego à vida terrena.

-- A existência de uma moral, pois a condição militar é toda ela fundada sobre idéias de honra, de força posta ao serviço do bem e voltada contra o mal etc.

3. O "TEMPERAMENTO" DA REVOLUÇÃO É INFENSO À VIDA MILITAR

Por fim, entre a Revolução e o espírito militar há uma antipatia "temperamental". A Revolução, enquanto não tem todas as rédeas na mão, é verbosa, enredadeira, declamatória. Resolver as coisas diretamente, drasticamente, secamente "more militari", desagrada o que poderíamos chamar o atual temperamento da
Revolução. "Atual", frisamos, para aludir a esta no estágio em que se encontra entre nós. Pois nada há de mais despótico e cruel do que a Revolução quando é onipotente: a Rússia dá disto um eloqüente exemplo. Mas ainda aí a divergência subsiste, posto que o espírito militar é coisa bem diferente do espírito de carrasco.









18 de abril de 2018

Cervera, el héroe que vivió y murió por España: «Solo podrán tomar las astillas de nuestras naves»


El crucero acorazado Victoria, hundido en la contienda de Santiago de Cuba - | Vídeo: el almirante Cervera

Cervera, el héroe que vivió y murió por España: «Solo podrán tomar las astillas de nuestras naves»

La última arenga que el almirante hizo a sus soldados antes de la batalla de Santiago de Cuba es, a día de hoy, la más recordada. Sin embargo, el oficial derrochó valor en muchos de los telegramas y cartas que envió a lo largo de su vida

Actualizado:
Pascual Cervera y Topete fue un héroe que vivió y murió por España. Un almirante que, a sabiendas de que los cinco bajeles bajo sus órdenes directas caerían tiroteados por los estadounidenses si salía de la protección del puerto de Santiago de Cuba, cumplió las órdenes gubernamentales y se enfrentó a los superiores buques norteamericanos.
Los galones y el patriotismo, que obligan incluso a marchar hacia el exterminio con la cabeza bien alta. Aquel 3 de julio de 1898, como el mismo oficial señaló poco después, perdió todo... salvo una cosa: la honra de saber que había cumplido escrupulosamente sus deberes como militar.
Así lo dejó claro el propio Cervera cuando volvió a España después de ser apresado por los norteamericanos. Aquel día, el Ministro de Marina le recibió con unas palabras dolorosas, pero realista: «Siento mucho lo sucedido, General. Supongo que habrá usted perdido todo lo suyo en el naufragio». El almirante, veterano de decenas de contiendas y vilipendiado por el gobierno, respondió entonces de forma lapidaria: «Así es. Todo menos el honor». Aquella frase lapidaria fue solo una de las muchas que salieron de su boca a lo largo de su vida. Y es que, el marino que esta misma semana ha sido tildado de «facha» por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, derrochó patriotismo en muchas de sus misivas, telegramas y arengas.
Hoy, analizamos el viaje a la destrucción de uno de los mayores héroes de España a través de los mensajes ligados a su intervención en la guerra contra los Estados Unidos.
Almirante Cervera
Almirante Cervera

Tensión en las colonias

A finales de 1890, la situación en algunas de las colonias españolas era insostenible. Ejecmplo claro de ello era Cuba, donde las tropas españoles se veían obligadas a apaciguar revuelta tras revuelta. La relación con Estados Unidos no era mucho mejor. Y es que, aunque técnicamente reinaba la paz con los hombres de las barras y estrellas, la realidad era que en toda la península se sabía que los norteamericanos estaban esperando su momento para hacerse con los territorios hispanos de ultramar. Así lo dejó claro el mismo Cervera en una misiva enviada
«Parece que el conflicto con los Estados Unidos está conjurado, o al menos aplazado; pero puede revivir inesperadamente, y cada día estoy más convencido de la idea de que resultaría en una gran calamidad nacional […] Puesto que prácticamente no tenemos escuadra, a donde quiera que se envíe, deberán ir todos sus buques juntos, porque dividirlos sería en mi opinión el mayor de todos los errores; pero también sería un error enviarla a las Antillas, dejando nuestras costas y el archipiélago filipino sin defensas […] seré paciente y cumpliré con mi obligación, pero con la amargura de saber que mi sacrificio es en vano…
...si nuestra pequeña Escuadra estuviera al menos bien equipada con todo lo necesario, y sobre todo bien adiestrada, podríamos intentar algo […] cuando las naciones están desorganizadas, sus Gobiernos, que son simplemente el resultado de tal desorganización, también están desorganizados, y cuando llega el lógico desastre, no quieren su causa real; por el contrario, más bien el grito es siempre “TRAICIÓN”, y buscan a la pobre víctima que expíe las culpas cometidas por otros...
...te encomiendo con gran confianza todo lo que aquí te escribo; pero al mismo tiempo, te pido no destruyas esta carta, guardándola en lugar seguro, en caso de que un día fuera conveniente que se conozca mi opinión de hoy»
Hundimiento del Maine
Hundimiento del Maine-ABC

Proteger Canarias

Desde el instante en el que el «Maine» fue hundido y, en consecuencia, España entró en guerra con los Estados Unidos, el almirante Cervera explicó en multitud de ocasiones al gobierno de Madrid que, a su parecer, lo idóneo era proteger las costas españolas y, más concretamente, las Canarias. Islas que, tal y como él mismo dejó patente en varias ocasiones, corrían el riesgo de caer bajo dominio norteamericano.
La siguiente propuesta fue presentada por Cervera a sus oficiales durante una de las reuniones mantenidas en abril, después de que se les informara de que debían partir hacia las colonias americanas para dar toda la guerra posible a los norteamericanos.
«En las circunstancias actuales que atraviesa la patria, ¿conviene que esta escuadra vaya a América o que cubra más bien nuestras costas y Canarias, para desde allí acudir a cualquier contingencia?»
Cuadro que representa el desastre del 98
Cuadro que representa el desastre del 98

El holocausto de la Patria

Entre los primeros mensajes del almirante Cervera, destaca uno de los telegramas que envió al ministro de Marina, Segismundo Bermejo, el 19 de abril de 1898 desde Cabo Verde.
Cervera, que había sido despachado a las Américas con órdenes de proteger Puerto Rico, escribió al político después de haberse reunido con los oficiales de su escuadra José de ParedesJuan V. LazagaEmilio Díaz MoréuVíctor M. ConcasAntonio Eulate,Joaquín Bustamante Fernando Villaamil. Ese encuentro terminó con la firma de un documento en el que todos solicitaban al gobierno regresar a las Canarias para acondicionar los bajeles antes del combate.
Tras esta reunión, Cervera escribió una carta secreta a Bermejo explicándole sus impresiones tras la reunión:
«El natural impulso de marchar decididamente al enemigo, entregando la vida en holocausto de la Patria, era la primera nota que se dibujaba en todos; pero al mismo tiempo, el espectro de la Patria abandonada, insultada y pisoteada por el enemigo, orgulloso con nuestra derrota, que no otra cosa puede obtenerse en definitiva, yendo a buscarlos a su propio terreno con fuerzas tan inferiores, les hacía ver que tal sacrificio no sólo sería inútil, sino contraproducente, puesto que entregaban la Patria a un enemigo procaz y orgulloso, y Dios sólo sabe las funestas consecuencias que esto podría traer».
Segismundo Bermejo
Segismundo Bermejo

Acata las órdenes

El día 21 de abril de ese mismo año, los temores de Cervera se hicieron palpables cuando Bermejo le envió un cable en el que le ordenaba dirigirse a Puerto Rico arguyendo que las costas de Canarias estaban bien protegidas. Como respuesta, el almirante despachó un mensaje en el que dejaba claro que acataba las órdenes, pero también señalaba que la responsabilidad de lo que sucediera a partir de entonces no sería suya.
«He recibido telegrama cifrado con la orden seguir para Puerto Rico a pesar de persistir en mi opinión, que es opinión general de los comandantes de los buques; haré todo lo que pueda para avivar salida rechazando la responsabilidad de las consecuencias. Agradecemos saludo Nación, cuya prosperidad es nuestro único anhelo, y a nombre de todos, manifiesto nuestro profundo amor a la Patria».
El 23 de abril, poco después de que Bermejo llevara a cabo una junta en la que consiguió que varios almirantes le diesen la razón, Cervera reiteró su lealtad al gobierno, aunque señaló de nuevo su desacuerdo.
«Con la conciencia tranquila voy al sacrificio, sin explicarme ese voto unánime de los generales de Marina que significa la desaprobación y censura de mis opiniones, lo cual implica la necesidad de que cualquiera de ellos me hubiera relevado».
Almirante Cervera
Almirante Cervera

Pasaporte al cielo

El 28 de abril, antes de salir de Cabo Verde para enfrentarse a los norteameriacnos, el almirante Cervera envió una misivia a sus hermanos. Una triste carta de despedida en la que dejaba claro que se dirigía a la muerte.
«Mis queridos hermanos: Acabamos de refrendar nuestros pasaportes para el cielo. Hoy hemos confesado y comulgado casi todos los de esta escuadra para cumplir con el doble precepto que nos obliga, el del precepto pascual y el del peligro de muerte. Algunos han faltado, con gran pena mía, pero no me ha parecido bien obligarles. Vamos a un sacrificio tan estéril como inútil. Vicente, si sucumbo, como espero, cuida tú de mi mujer y de mis hijos. A todos os abraza, Pascual».

Una épica arenga

La arenga más épica del almirante Cervera se sucedió el 3 de julio de 1898. Por entonces, el oficial había decidido salir del puerto de Santiago de Cuba para enfrentarse a la gran flota norteamericana de Sampson. No estaba de acuerdo con ello, pues sabía que iba a ser destrozado por los buques de las barras y estrellas, pero -tras intentar hacer entrar en razón al gobierno de Madrid y no lograrlo- se limitó a cumplir las órdenes.
«Dotaciones de mi escuadra: Ha llegado el momento solemne de lanzarse a la pelea. Así nos lo exige el sagrado nombre de España y el honor de su bandera gloriosa...
...He querido que asistáis conmigo a esta cita con el enemigo luciendo el uniforme de gala. Sé que os extraña esta orden porque es impropia en combate, pero es la ropa que vestimos los marinos de España en las grandes solemnidades, y no creo que haya momento más solemne en la vida de un soldado que aquel que se muere por la Patria...
...El enemigo codicia nuestros viejos y gloriosos cascos. Para ello ha enviado todo el poderío de su joven escuadra. Pero solo las astillas de nuestras naves podrán tomar, y solo podrán arrebatarnos nuestras armas cuando, cadáveres ya, flotemos sobre estas aguas, que han sido y son de España...
...Hijos míos, el enemigo nos aventaja en fuerzas, pero no nos iguala en valor. Clavad la bandera y ni un solo navío prisionero. Dotación de mi escuadra: ¡Viva siempre España! Zafarrancho de combate y que el Señor acoja nuestras almas».
Batalla de Santiago de Cuba
Batalla de Santiago de Cuba

El último desafío

A pesar del valor demostrado en batalla (Cervera intentó atraer el fuego sobre su buque para que el resto de la flota lograse escapar), el almirante se ganó el odio de los políticos de la Península. En palabras de su bisnieto, Guillermo Cervera, cuando regresó a España en septiembre con el resto de militares capturados tras la contienda fue recibido con recelos. Uno de los primeros en hablar con él fue el Ministro de Marina. Y fue entonces cuando el almirante pronunció una de sus frases más célebres.
-Siento mucho lo sucedido, General. Supongo que habrá usted perdido todo lo suyo en el naufragio.
-Así es. Todo menos el honor.
Almirante Cervera
Almirante Cervera

En ojos del enemigo

La valentía de Cervera durante el combate hizo que fuese capturado por los norteamericanos. El almirante fue llevado entonces al barco del capitán de navío Evans, quien hizo la siguiente descripción de lo que sucedió en la cubierta de su navío, el «Iowa»:
«EI Almirante Cervera fue trasladado desde el “Gloucester” a mi buque. Cuando puso el pié sobre la cubierta fue recibido con todos los honores debi dos a su graduación por la totalidad de mi Oficialidad. La dotación del “Iowa” junto con la del “Gloucester” prorrumpió en un “hurra!” cuando el Almirante español saludó a los oficiales americanos. Aunque el héroe ponía sus pies en la cubierta del “Iowa” sin ninguna insignia, todo el mundo reconoció que cada molécula del cuerpo de Cervera constituía de por sí un almirante».
Durante la conversación entre ambos, y mientras Cervera se deshacía en lágrimas por lo sucedido, Evans le alavó de la siguiente forma:
«Caballero, sois un héroe. Habéis realizado el acto más sublime que se recoge en la historia de la Marina».
Extracto del diario "La Época" en el que se puede ver la frase atribuída a Evans
Extracto del diario "La Época" en el que se puede ver la frase atribuída a Evans