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10 de agosto de 2017
Il est “rarissime” qu’un attentat s’explique exclusivement par l’état mental de son auteur
INTERVIEW
Des soldats français en patrouille à la Tour Eiffel, le 8 janvier 2015. (Crédit : Bertrand Guay/AFP)
Il est « rarissime » qu’un attentat s’explique exclusivement par l’état mental de son auteur mais il y a peu de jihadistes « bien dans leur peau », estime Daniel Zagury, psychiatre expert près des tribunaux, après la tentative d’attaque à la tour Eiffel par un homme hospitalisé d’office.
Y a-t-il un lien avéré entre la commission d’attentats et les troubles psychiatriques ?
Daniel Zagury : Les malades mentaux qui commettent un acte de terrorisme exclusivement en rapport avec leurs maladies sont très, très rares – dans ce cas-là on parle d’abolition du discernement.
Il y a des situations où la psychiatrie a une certaine place, essentiellement pour décrire des sujets : des impulsifs, des délinquants… La troisième catégorie, ce sont les gens qui n’ont pas de pathologie.
Ce qu’il faut comprendre, c’est que l’on ne peut pas résumer un phénomène aussi terrible que le terrorisme à la psychiatrie, mais en même temps, on ne peut pas se passer, dans bien des cas, d’une analyse psychiatrique.
Les tours du World Trade Center, le 11 septembre 2001. (Crédit : TheMachineStops/Flickr)
Les délirants s’abreuvent de l’actualité – un tremblement de terre, un attentat… On ne délire pas de la même façon en fonction des lieux, des époques. La grande erreur, c’est de vouloir fixer et réduire un phénomène terroriste variable à la fois dans le temps – le terrorisme aujourd’hui n’a rien à voir avec le 11-Septembre – et dans l’espace.
J’ai vu au moins une dizaine de configurations très différentes. C’est un phénomène mouvant et polymorphe.
Quel est le profil le plus commun ?
Il y a une grande majorité de sujets instables, déséquilibrés, impulsifs, des ‘petits toxicos’, des voyous, des délinquants. Ce qu’on a beaucoup vu ces derniers temps, ce sont des gens qui à un moment donné vont ‘racheter’, en quelque sorte, dans une deuxième vie de radicalité toutes les erreurs de la première.
Mais quelqu’un qui a des antécédents, qui est déséquilibré, n’est pas nécessairement irresponsable.
Certaines des dernières attaques ont révélé des phénomènes de radicalisation rapide, en quoi l’apparition du groupe jihadiste Etat islamique a-t-il changé la donne ?
Daech a ‘proposé’ des modèles d’inconduite qui peuvent être saisis par des personnalités extrêmement différentes. Le groupe offre la possibilité de transformer une souffrance psychologique intime en un acte de terrorisme. Ils se disent ‘je ne suis plus le type qui a tout raté, qui est malheureux, qui pense au suicide, je suis un héros de l’islam pour des siècles et des siècles’.
Un terroriste de l’État islamique brandissant le drapeau de l’organisation djihadiste. Illustration. (Crédit : Alatele fr/CC BY-SA/Flickr)
C’est une fuite en avant suicidaire, avec recherche de gloire. Il y a une recherche d’acte héroïque chez des personnalités qui ont un certain nombre de troubles, mais qui ne sont pas pour autant des malades mentaux.
Ce qui est certain, c’est que ceux qui vont s’en saisir ne sont pas des pères de familles heureux, qui ont des enfants, un métier, des passions dans la vie. Il y a très peu de terroristes ‘heureux’, qui sont bien dans leurs baskets, qui sont bien dans leur peau.
Il y a des personnalités très différentes, mais le processus est assez stéréotypé.
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21 de febrero de 2017
Un grupo de psiquiatras alerta de los problemas mentales de Trump
Un grupo de psiquiatras alerta de los problemas mentales de Trump
El debate ha roto la «Norma Goldwater», de 1973, por la cual se pide a todos los psicólogos que no aventuren diagnósticos de personalidades públicas sin tratarlos personalmente
Un numeroso grupo de expertos en salud mental está lanzando la voz de alarma sobre la posibilidad de que el presidente estadounidense, Donald Trump, tenga algún trastorno de personalidad, rompiendo así con una norma ética de décadas que prohíbe diagnosticar a personalidades públicas sin consentimiento.
Un grupo de 35 psicólogos, psiquiatras y trabajadores sociales envió la semana pasada una carta al periódico The New York Times en la que mostraba su preocupación por «la inestabilidad emocional» de Trump, lo que, en su opinión, lo «incapacita para servir de manera segura como presidente».
Para los especialistas, «el discurso y las acciones del señor Trump demuestran una incapacidad para tolerar opiniones diferentes de las suyas», algo que implicaría un caracter con «una profunda incapacidad para empatizar».
«Individuos con este tipo de rasgos distorsionan la realidad, para que se adapte a su estado psicológico, y atacan los hechos y a quienes los transmiten, como periodistas y científicos», aseguran. Además, también pronostican que es «probable que estos ataques aumenten, ya que su mito personal de grandeza parece que se confirma».
Por todo ello, los firmantes creen que «la grave inestabilidad emocional indicada por el discurso y las acciones del señor Trump lo hacen incapaz de servir de manera segura como presidente».
En noviembre pasado, el psicólogo Nigel Barber aventuraba en el diario digital Huffington Post que Trump tiene rasgos que apuntan a que sufre un trastorno narcisista de la personalidad, lo que le llevaría a comportarse con falta de empatía, grandiosidad, autoritarismo y necesidad de admiración constante.
La norma Goldwater
Las Asociación Psicológica Americana (APA), que representa a personal relacionado con la psicología en Estados Unidos, mantiene desde 1973 la «Norma Goldwater», por la cual pide a todos los psicólogos del país que no aventuren diagnósticos de personalidades públicas sin tratarlos personalmente y bajo su consentimiento.
La norma tiene su origen en la campaña presidencial fallida de 1964 del senador republicano Barry Goldwater, que fue tachado de «paranoico» y «megalómano» por psicólogos en un artículo de una revista.
Goldwater posteriormente demandó al medio que publicó estas opiniones y el escándalo obligó a la APA a emitir una norma que varios psicólogos han pedido este año que se deje atrás para alertar de los peligros de tener a Trump en el Despacho Oval.
Posibilidad de inhabilitarlo
Legisladores demócratas se están sumando a la teoría de los trastornos mentales de Trump para atacar al nuevo presidente e incluso barajar la posibilidad de que se le inhabilite, utilizando una enmienda de la Constitución que permite deponer a un mandatario por incapacidad si se obtiene consentimiento de miembros del Ejecutivo y los votos de dos tercios del Legislativo.
La congresista californiana Jackie Speier criticó el jueves la «desquiciada» rueda de prensa de Trump, en la que durante más de una hora lanzó ataques contra los periodistas, insistió en que el margen de su victoria fue histórico pese a no serlo y aseguró que «las filtraciones (a los medios) son reales, pero las noticias son falsas, porque gran parte de las noticias son falsas».
Speier no es la primera legisladora de la oposición que sugiere que Trump puede no ser apto para la Presidencia por un supuesto trastorno.
El fin de semana pasado, el senador demócrata Al Franken aseguró que algunos de sus colegas republicanos están preocupados por el estado mental de Trump, derivado de la creencia de que «miente mucho».
Enmienda 25
El congresista demócrata de Oregón Earl Blumenauer pidió esta semana en el Capitolio que se «clarifiquen» las posibilidades legales de la Enmienda 25 de la Constitución, que contempla el procedimiento para destituir a un presidente por incapacidad, algo de lo que no se hablaba desde el tiroteo que acabó con la vida de John F. Kennedy en 1963.
Blumenauer aseguró que el «errático» comportamiento de Trump requiere una revisión porque la enmienda constitucional «tiene lagunas en el caso de incapacidad mental o emocional».
El profesor de psiquiatría clínica de la Universidad Weill Cornell Richard A. Friedman escribió una columna de opinión el viernes en The New York Times en la que llamó a la cautela a la hora de establecer relaciones de incapacidad con diagnósticos psicológicos apresurados. Según Friedman, un diagnóstico sobre la salud mental de Trump requiere un gran número de sesiones cara a cara.
Además, apuntó el profesor, en algunos casos se puede tener una enfermedad y ser totalmente competente, a excepción de estados más graves como psicosis o demencia.
No obstante, recordó Friedman, diferentes historiadores han concluido que algunos presidentes han dirigido el país, pese a sufrir trastornos: Abraham Lincoln padecía depresión severa, Theodore Roosevelt posiblemente era bipolar y Ulysses S. Grant era alcohólico.
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14 de octubre de 2014
“Crecer con bienestar nos ha hecho menos resistentes a las adversidades”
CONVERSACIONES »
“Crecer con bienestar nos ha hecho menos resistentes a las adversidades”
Conversamos con Marina Díaz-Marsá, presidenta de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid, sobre nuestra forma de afrontar los problemas y tolerar las frustraciones
el pais - BELÉN AYALA Madrid 9 OCT 2014 - 14:21 CEST224
"La gente no entiende que el sufrimiento forma parte de la vida. Esta sociedad tolera mal el no estar bien". Lo dice la doctora Marina Díaz-Marsá, presidenta de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid, al referirse al aumento del consumo de ansiolíticos e hipnóticos entre los españoles.
Con ella hemos conversado sobre nuestras dificultades para afrontar los problemas: "Los importantes sabemos llevarlos, pero cuando nos son grandes problemas todo se hace un mundo: unos kilos que queremos perder, unas dificultades con un hijo...". No es que la actual generación de adultos tenga más problema que la que hace siete décadas afrontó la Guerra Civil y la posguerra, es que "ellos", dice, "eran más esforzados. A nosotros, crecer en el bienestar nos ha hecho menos resistentes".
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