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12 de noviembre de 2019

EXITO

lunes, 11 de noviembre de 2019


ÉXITO – 12/11/2019

Vox se ha convertido el pasado domingo en la tercera fuerza política española con más de medio centenar de escaños en el Congreso y ha sabido dar respuesta a las grandes expectativas generadas en la recta final de la campaña convirtiéndose en protagonista indiscutible de las elecciones.

El partido de Santiago Abascal ha sumado un millón de votos más que en las elecciones generales del 28 de abril y el apoyo del 15 por ciento de los votantes, cinco puntos más que en los anteriores comicios. De los 24 escaños que consiguieron entonces seis meses después de su irrupción en el parlamento nacional han confirmado las apuestas más optimistas alcanzando los 52. Protagonistas de la gesta más fulgurante y rápida de la democracia, pasando en solo once meses de cuatro o cinco concejales a contar ahora con representantes nacionales, europeos, regionales y municipales.

Pero cuando en septiembre fueron convocadas las elecciones generales no las tenían todas con ellos. Entonces se veía como un triunfo que pudieran consolidar las dos docenas de diputados. Confiaban para ello en la ventaja de estar ya dentro de muchas instituciones y, por tanto, de contar con más recursos económicos pudiendo así diseñar una campaña más ambiciosa con tres caravanas recorriendo el país de norte a sur y de este a oeste en cuyas furgonetas se han montado además del presidente del partido, su secretario Ortega Smith y el portavoz en el Congreso Espinosa de los Monteros.

En esta campaña han podido también disponer de espacios gratuitos de propaganda electoral y, lo que finalmente se ha demostrado decisivo, participar en los debates televisivos. A tan solo siete días de las elecciones, Abascal se convirtió, según los expertos en comunicación, en el gran triunfador del debate entre los cinco candidatos a la Presidencia del Gobierno. No solo consiguió lanzar sus mensajes a ocho millones de espectadores sin que nadie los pusiera en cuestión, sino que logró normalizar a Vox, un objetivo perseguido por este partido que rechaza los calificativos de "extrema derecha" y "ultraderecha" que le atribuyen los socialistas y comunistas.

Las encuestas ya venían marcando en el último mes la tendencia al alza de este partido de derecha categórica, especialmente desde el momento en el que el Tribunal Supremo dio a conocer la sentencia del juicio por la rebelión en Cataluña y comenzaron los disturbios. Vox supo dar una respuesta contundente y del agrado de muchos ciudadanos pidiendo el estado de excepción, restablecimiento del orden constitucional y prisión para el presidente regional y capo de la mafia independentista.

https://gaceta.es/espana/vox-protagoniza-el-exito-del-10n-20191111-0842/

25 de julio de 2019

20 de marzo de 2019

GENERALES

miércoles, 20 de marzo de 2019


NACHO ALDAY  - GENERALES – 20/03/2019

Siguiendo la estela del presidente Bolsonaro en Brasil que ha colocado a 7 militares en su Gobierno, en España 4 generales, Asarta, en la fotografía, Rosety, Mestre y Coll se incorporan al banderín de enganche de la zona nacional liderada por el Partido Vox para defender la bandera española, con todo lo que representa, en las próximas elecciones generales del mes que viene. Los dos primeros estaban entre los cientos de firmantes del manifiesto de la Asociación de Militares revindicando la figura del general Franco y su más que justificado alzamiento contra el comunismo en 1936 por estar en riesgo la supervivencia de la nación, cosa que se repite en la actualidad.

Desde otro extremo de la sociedad también hace gala de sentido común Bertrand, un camerunés experto en mantenimiento industrial, que se define como “un negro de derechas”. Para él no tiene sentido que un inmigrante vote a la izquierda ya que lo único que pretenden es aprovecharse de ellos. Defiende que España no es racista pero que hay que acabar con el efecto llamada. Es un drama pues en 2017 murieron en el mar más de 3.000 personas. Habló con un chico que vino en patera y quería retornar. Las mafias comercian con ellos metiéndoles en el mar muy precariamente y sin rumbo hasta que los detecte algún barco. Cuentan cómo se moría la gente en el camino y tenían que tirar los cuerpos por la borda. Es terrible, y eso hay que decirlo, porque después vienen aquí y nada es como les prometieron. Acaban malviviendo en las calles, sin futuro ni rumbo. Es muy duro. Otro inmigrante africano no podía conseguir papeles para quedarse y tampoco lograba regresar a su país de origen porque no tenía la documentación necesaria. Y así cientos están atrapados. La inmigración debe ser regulada. No podemos pedir a España que abra las fronteras sin más. Sería un caos absoluto. Y no es una cuestión de racismo. En Inglaterra hay españoles con problemas para sobrevivir y malviven también, y muchos se vuelven a pesar de ser blancos. No podemos decir que sea por racismo. Mi vida ha sido muy dura desde que llegué. No ha sido en absoluto un camino de rosas. Me casé con una española, tengo tres hijos, amo este país, su gente y su vida. Jamás me han rechazado por ser negro, ni en el trabajo ni en la calle. Yo me he integrado y me he adaptado. Los inmigrantes deben querer integrarse porque es otro país que les está acogiendo y tienen sus normas, como cualquier comunidad de vecinos. Haré todo lo que pueda por sacar adelante esta nación preciosa y solidaria de gente con un corazón inmenso. Si hay posibilidad de ayudar desde las filas de Vox, allí estaré. Sólo puedo decir que ¡Viva España y Viva el Rey!

18 de marzo de 2019

Vox recluta generales retirados para encabezar sus listas


Vox recluta generales retirados para encabezar sus listas

Abascal ficha al exjefe de la misión de la ONU en Líbano y a otros tres mandos militares como candidatos

EL PAIS -  Madrid 18 MAR 2019 - 17:31 BRT

El general Alberto Asarta, a la derecha, en una imagen de 2012 tomada en Marjayún (Líbano).
El general Alberto Asarta, a la derecha, en una imagen de 2012 tomada en Marjayún (Líbano). EFE

Santiago Abascal  ha encontrado en el generalato una cantera para reclutar candidatos. Ya son cuatro los generales retirados que encabezarán listas de Vox en las próximas elecciones generales y locales: Alberto Asarta, cabeza de lista por Castellón; Agustín Rosety, por Cádiz; Manuel Mestre, Alicante; y Fulgencio Coll, candidato a la alcaldía de Palma de Mallorca.
El último y más espectacular fichaje ha sido el de Alberto Asarta Cuevas, de 68 años. Este general de división del Ejército de Tierra es el único militar español que ha estado al frente de la misión de la ONU en Líbano (Unifil). Entre 2010 y 2012 mandó a los 12.000 cascos azules que vigilan el alto el fuego entre Israel y la guerrilla chií Hezbolá. Además de Líbano, ha participado en misiones internacionales en El Salvador, Bosnia e Irak. Por su participación en la defensa de la base de Nayaf, la mayor batalla librada por militares españoles en tiempos de paz, se le concedió la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo.

Ya retirado, Asarta fue uno de los firmantes del manifiesto apologético de Franco difundido en agosto pasado, a raíz de la polémica sobre la exhumación de sus restos. El manifiesto, promovido por la Asociación de Militares Españoles (AME), de carácter ultra, no solo reivindicaba la figura militar del dictador, sino que justificaba el golpe del 18 de julio de 1936 por estar en riesgo la “supervivencia de la Nación española”.
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Entre los cientos de mandos militares ya jubilados que se adhirieron al manifiesto profranquista estaba el general de brigada Agustín Rosety Fernández de Castro, quien encabezará la lista de Vox por Cádiz. Fue subdirector general de reclutamiento y se retiró como segundo jefe de la Infantería de marina. Además, es el delegado episcopal de Fundaciones de la Curia Diocesana de Cádiz y Ceuta y un activo miembro de la Asociación Católica de Propagandistas.
Vox también ha fichado al teniente general de la Fuerza Aérea Manuel Mestre, de 67 años, como número 1 en la lista del Congreso por Alicante. Entre otros destinos fue jefe del Ala 31 de Transporte de la base aérea de Zaragoza, del Mando Aéreo de Canarias y jefe de personal del Ejército del Aire.

El primer militar fichado por Vox fue Fulgencio Coll, exjefe del Estado Mayor del Ejército, quien se presentará a la alcaldía de Palma de Mallorca en la lista conjunta entre el partido de Abascal y la formación local Actúa. Coll, de 70 años, dirigió el contingente español en Irak y fue el primer jefe de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Aunque Vox parece haber hecho del generalato su cantera, siguiendo el ejemplo del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, que ha metido a siete militares en su Gobierno, el primero en buscar candidatos entre los militares retirados fue Podemos, que en 2015 captó al exjefe del Estado Mayor de la Defensa Julio Rodríguez. El PSOE no ha pescado en los estamentos más altos de las Fuerzas Armadas sino en niveles más humildes, como la comandante Zaida Cantera,portavoz del PSOE en la Comisión de Defensa, o la cabo Teresa Franco, cuya candidatura al Ayuntamiento de Murcia se ha anunciado, aunque aún no es oficial.


25 de febrero de 2019

EL IMPARABLE ASCENSO DE VOX

EL IMPARABLE ASCENSO DE VOX
Algunas consideraciones sobre este fenómeno.
La posibilidad de que VOX gane las próximas elecciones generales empieza a ser contemplada con terror por los viejos partidos políticos, sobre todo por la izquierda, que ha decidido emplear toda su fuerza, propaganda y capacidad destructiva en frenar el fulgurante y avasallador crecimiento de VOX. Pero numerosos expertos creen que el acoso a ese partido, al que demonizan calificándolo de "extrema derecha" peligrosa, tendrá un efecto contrario porque el pueblo reaccionará protegiéndolo, amparándolo y llevándolo en volandas hasta la Moncloa. Detrás del fenómeno VOX no hay truco sino un realidad terrible: los políticos españoles han sido tan canallas y han cometido tantas traiciones y abusos que el pueblo quiere venganza y espera con ilusión que VOX se los meriende.
Abascal vaticinó en el Club Siglo XXI que el acoso de los progres le conducirá hasta la Moncloa
Los españoles todavía se sorprenden cuando alguien dice que VOX podría ganar las próximas elecciones generales. Se quedan pensativos y, tras una rápida reflexión, la mayoría cree que es un "milagro" posible porque la gente está tan indignada que quiere arrasar con los viejos partidos, culpables del terrible deterioro de la nación, de la política y de la ética.
Ya veremos si es cierto o no. Yo creo que puede ser cierto y que las encuestas apuntan en esa dirección. Ya hay quien lo dice en voz alta y quien lo escribe. Los más osados especulan con que podría ganar hasta con mayoría absoluta, si el actual ritmo de crecimiento que detectan las encuestas se mantuviera. Algunos sondeos ya sitúan a VOX por delante de Podemos y empatados con Ciudadanos, pero la diferencia es que Podemos retrocede, Ciudadanos crece milímetro a milímetro y VOX corre como una liebre, acercándose al PP y al PSOE.
No juzguen ustedes a VOX con parámetros racionales y con los esquemas normales. El fenómeno VOX es anormal, como anormal es también esta España actual, corrompida, desquiciada e injusta. Si VOX hubiera sido un partido más, no habría conseguido 12 diputados en Andalucía, sin apenas dinero y sin la ayuda de los medios, ni estaría creciendo de manera exponencial en toda España, incluso en las traidoras tierras de Cataluña y el País Vasco. Si las izquierdas siguen engañando y exasperando a los españoles con sus políticas de saqueo fiscal, robos corruptos, engorde del Estado, abusos e imposiciones, es posible y probable que VOX obtenga mayoría en las próximas elecciones generales. Si siguen gobernando con el trasero, como ocurre en el PSOE andaluz, que en lugar de analizar su derrota, corregir errores y regenerarse, ha optado por gritar en las calles, la victoria de VOX llegará rápida y deslumbrante.
El pueblo está tan harto de sinvergüenzas, corruptos, cobardes y mentirosos que quiere votar a los que hablan claro y no tienen miedo al chantaje de lo políticamente correcto. Cada día miles de nuevos amigos de VOX se incorporan a la esperanza de un cambio profundo que logre que la postrada y dañada España se levante y vuelva a ser grande. Millones de españoles votarán a los que prometan el fin de las autonomías, de las subvenciones a los amigos, de los contratos públicos amañados, de las comisiones, de los miles de políticos incapaces de justificar sus abultados patrimonios, de los privilegios de los políticos, del abuso de poder, de los impuestos abusivos y confiscatorios, de los cientos de miles de enchufados a sueldo del Estado, de los partidos políticos con exceso de poder y financiados con los impuestos, de los sindicatos de vagos, de la inmigración sin control, de los extranjeros mejor tratados que los españoles y de otros muchos abusos, arbitrariedades y canalladas del poder.
Al hartazgo e indignación de los españoles demócratas y decentes se agrega la poderosa tendencia que atraviesa al mundo que empuja a los ciudadanos a vengarse de los políticos votando siempre en contra de lo que quiere el poder. El Gran Bretaña han apostado por el Brexit, cuando el poder quería lo contrario y lo mismo ha ocurrido en Francia, Holanda, Colombia, Italia y otros países, donde el pueblo ha dado sorpresas votando contra corriente, siempre para castigar a unos políticos vergonzosamente divorciados de la ciudadanía y habituados a gobernar anteponiendo sus propios intereses al bien común.
Sin que ni siquiera haya tomado posesión su exiguo número de diputados andaluces, la presencia de VOX en la política española lo está cambiando todo. Los partidos revisan sus estrategias y cambian de rumbo. Podemos ya critica a Venezuela, el PSOE está paralizado por el miedo al futuro y el PP vuelve a ser de derechas, después del impresentable coqueteo con la socialdemocracia y la cobardía que le impuso Rajoy, mientras que los independentistas catalanes y vascos sienten ya el aliento del miedo a un futuro en el que será difícil que España les consienta sus actuales abusos, traiciones y cuchilladas. La gente se atreve a discutir lo que antes era tabú, incluyendo esa teórica protección a las mujeres que aplasta a los hombres, y los políticos tienen miedo al pueblo, por vez primera en cuatro décadas, lo que significa que por fin empieza a existir democracia donde antes sólo había tiranía de los partidos y de los políticos, una gente osada y ajena a la democracia porque gobernaba sin tener en cuenta las opiniones y deseos de los ciudadanos, que ahora exigen el protagonismo que la democracia les reconoce.
Han engordado el Estado hasta convertirlo en un monstruo ingobernable e imposible de financiar, salvo que se esquilme al ciudadano con impuestos, tasas y multas, como está ocurriendo en España y en otros países, donde el dinero saqueado que no se emplea, como los políticos dicen, en pagar servicios básicos y políticas sociales, sino en mantener a los cientos de miles de políticos agarrados como lapas a las tetas del Estado y en alimentar las obscenas y corruptas redes clientelares, tejidas por los partidos para perpetuarse en el poder. El dinero del poder llueve generosamente para sus amigos, se emplea en reprimir al adversario, en comprar medios, periodistas y voluntades y en beneficiar a los inmigrantes, feministas y a otros colectivos afines, en lugar de ser orientado hacia el bien común.
Todo esta política indecente y abusiva tiene que acabar y el pueblo sabe que la mejor manera de lograrlo es poniéndole a VOX una alfombra roja hasta las puertas de la Moncloa.
Consideraciones del periodista, escritor y ensayista; Francisco Rubiales.

10 de febrero de 2019

El PP, Ciudadanos y Vox reúnen a decenas de miles de personas en Madrid contra la “traición” de Sánchez


El PP, Ciudadanos y Vox reúnen a decenas de miles de personas en Madrid contra la “traición” de Sánchez

Casado, Rivera y Abascal posan juntos por primera vez y acusan a Sánchez de ceder a las 21 condiciones de Torra


EL PAIS -  Madrid 10 FEB 2019 - 17:35 BRST

De izquierda a derecha: Rocío Monasterio (Vox), Javier Ortega Smith (Vox), Santiago Abascal (Vox), Cristiano Brown (UPyD), Javier Maroto (PP), Pablo Casado (PP), Carmen Moriyón (Foro Asturias), Yolanda Ibáñez (UPN), Begoña Villacís (Ciudadanos), Albert Rivera (Ciudadanos) e Ignacio Aguado (Ciudadanos). CARLOS ROSILLO | EPV

La concentración contra el Gobierno de Pedro Sánchez convocada este domingo en Madrid por PP y Ciudadanos y apoyada por Vox congregó a decenas de miles de personas en Madrid —45.000 según la delegación del Gobierno y 200.000 según los organizadores—. Por primera vez posaron juntos el líder del PP, Pablo Casado; el de Ciudadanos, Albert Rivera; y el de Vox, Santiago Abascal, imagen que escenificó la unidad de la derecha en España: del centroderecha de Ciudadanos a la extrema derecha de Vox. En su manifiesto conjunto acusaron de "traición" a Pedro Sánchez y de haber cedido a las 21 exigencias de Quim Torra que el Gobierno en realidad ignoró.

"El tiempo de Pedro Sánchez ha acabado. No cabe más rendición socialista ni más chantaje independentista. Hoy empieza la reconquista", ha declarado Casado antes de la lectura del manifiesto. En la misma línea se expresó Rivera: "Estamos reventando Colón. Va a haber un antes y un después de esta concentración. Es el final de una legislatura agotada”. Abascal aseguró que "el golpe" en Cataluña debe "sofocarse hasta las últimas consecuencias".  Los tres fueron recibidos en la plaza de Colón con gritos de "¡Presidente! ¡Presidente!".

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Los partidos convocantes habían pactado no hacer mítines políticos sobre el escenario y dejar que fueran miembros de la "sociedad civil" —finalmente fueron tres periodistas— quienes leyeran el manifiesto.  Al PP le preocupaba que un discurso político desde la tribuna diera mayor protagonismo a Abascal, y Rivera aceptó que el formato fuera finalmente el de la lectura de un texto consensuado. A ambos partidos les inquietaba, además, que los grupos de extrema derecha que se sumaron a la protesta, como Falange Española y de las JONS, acudieran a Colón con banderas preconstitucionales, pero su presencia ha pasado desapercibida.

“Compartimos el hartazgo de la inmensa mayoría de los españoles ante la deriva suicida del Gobierno de Pedro Sánchez. Hoy estamos aquí reunidos para decirle al Gobierno de España que no estamos dispuestos a tolerar más traiciones ni concesiones frente a aquellos que quieren destruir nuestra patria”, leyeron los periodistas desde la tribuna. 

Casado, Rivera y Abascal subieron al escenario tras la lectura del manifiesto para una foto de familia, pero lo hicieron con representantes de otros cuatro partidos (Foro Asturias, UPN, PAR y UPyD) entre una melé de políticos. Ciudadanos evitó esa foto con Vox durante toda la negociación en Andalucía, con la intención de no asociar su imagen a la extrema derecha. Pero este domingo ha cambiado de estrategia. La composición de la imagen ha dejado al líder del PP en el centro, y a cada lado a Rivera y Abascal, aunque estos dos separados por siete personas. Manuel Valls, candidato a alcalde de Barcelona, no ha subido al escenario. Es una de las voces más críticas con Vox en el entorno de Ciudadanos. La líder del partido en Cataluña, Inés Arrimadas, no llegó a tiempo según fuentes oficiales del partido por un retraso en su avión.

Vista aérea de la plaza de Colón durante la concentración.
ver fotogaleríaVista aérea de la plaza de Colón durante la concentración. JAIME VILLANUEVA

Ciudadanos aseguró a la una de la tarde, poco después de la lectura del manifiesto, que la asistencia era de más de 50.000 personas, cantidad que 20 minutos después amplió a 200.000 con el cómputo de calles aledañas. El PP, que había fletado decenas de autobuses desde toda España, también habló de 200.000. Entre los asistentes estaba el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, que en la reciente convención ideológica de los populares aseguró que el nacionalismo es "la peste". Casado llamó a todos sus barones a participar. Los dos más importantes, Alberto Núñez Feijóo, de Galicia, y Juan Manuel Moreno, de Andalucía, cambiaron sus planes a última hora para poder asistir. María San Gil, que dejó la primera línea de la política por sus desencuentros con Mariano Rajoy y el exministro del Interior Jaime Mayor Oreja, acudieron a título personal. El presidente del PP quería que la concentración fuera una demostración de fuerza y dar imagen de unidad tras las críticas internas por su escalada verbal y por haber resucitado el debate del aborto.

El PSOE ha reaccionado a la concentración en Colón asegurando que ha sido un fracaso de convocatoria. "Se demuestra que las ideas unen, la crispación no", aseguran fuentes socialistas, informa José Marcos.

El acto ha terminado con el himno de España y vivas al Rey. Previamente, DJ Pulpo, que suele amenizar los actos del PP, entretuvo al público con temas de reguetón. No hubo banderas de los partidos políticos, pero sí multitud de pancartas contra el presidente y contra los independentistas. En la que repartía Vox se leía: "Golpistas a prisión". El PP advierte de que esta es solo la primera. Casado, que no tiene los votos necesarios en el Parlamento, quiere llevar "la moción de censura a la calle".


24 de diciembre de 2018

Vox, ¿una esperanza?

Agencia FARO agenciafaro@carlismo.es [FAROagencia] FAROagencia-noreply@yahoogroups.com

23 de dez de 2018 22:35 (Há 20 horas)
para FAROagencia

Vox, ¿una esperanza?

Madrid, 12 diciembre 2018Ntra. Sra. de Guadalupe, Patrona de la Nueva España, Emperatriz de América; en la infraoctava de la Inmaculada Concepción. Carlismo.es, web principal de la Comunión Tradicionalista, publica un clarificador artículo de actualidad política escrito por su Jefe Delegado, el Profesor José Miguel Gambra:


VOX, con sus 100 medidas urgentes (MU) ha conseguido despertar esperanzas en católicos, en patriotas, en carlistas incluso, que han acabado prestándole apoyo en las elecciones andaluzas con su voto o de otras maneras. Ese hecho pone de manifiesto una laudable preocupación y un efectivo deseo de "hacer algo" ante la deriva de nuestra Patria, que padece la gravísima amenaza separatista y sufre una agobiante legislación inspirada por lobbies de obsesos sexuales, de feministas y de organizaciones financieras con la finalidad de desarraigar por completo sus costumbres cristianas, cuando no acabar con su unidad o someterla a poderes globalizados.

A VOX le ha costado años formular el conjunto de medidas que, a modo de programa electoral, ha logrado conmover la sensibilidad de los españoles de bien. Fuera de las que se refieren a la organización del Estado, muchas de esas medidas, realizables o no en las circunstancias actuales, parecen dignas de estima y apoyo. Pero sabido es que los programas electorales están confeccionados por los partidos para reunir votos y que en modo alguno les comprometen a atenerse a ellos una vez que alcancen representación parlamentaria o lleguen al gobierno.

Lo que, por consiguiente, ha de mirarse no son las promesas en el aire que enumeran los programas, a menudo engañosas o utópicas, sino los fines que persigue el partido. Es decir, sus principios de acción política y los consiguientes medios que están dispuestos a usar, empezando por el régimen de gobierno adecuado a esos fines. VOX ha enunciado todo ello en su Manifiesto Fundacional (MF). Sólo considerando esos principios se puede juzgar el valor de sus promesas electorales.

El punto 2 de los principios inspiradores del MF expone los fines de su actuación política y, el punto 1, los medios. Los fines se enuncian de la manera siguiente: "La indisoluble unidad de la Nación española y la atribución de la soberanía nacional al pueblo español en su conjunto son pilares irrenunciables de nuestra convivencia en libertad". En otras palabras, VOX es un partido nacionalista, porque concede a la nación y a su unidad una prioridad desmesurada, "irrenunciable", sustancializada; y es liberal, porque atribuye la soberanía, o poder absoluto, a la voluntad popular. No discutiré sobre la conveniencia de mantener nuestras fronteras y nuestra unidad que son parte importante del bien común. Lo que, sin embargo, resulta más inadmisible es que las leyes y el orden dentro de nuestra patria dependa de la voluntad popular, olvidando que cualquier ley debe ajustarse a la ley natural y a la voluntad de Dios, del cual VOX no hace mención alguna, como tampoco se acuerda para nada de la Santa Madre Iglesia.

Que eso es inaceptable resulta claro porque el bien común de la Patria, rectamente entendido, no puede depender de los caprichos del querer humano, siempre sometido a las variaciones que la propaganda introduzca en las mentes de los ciudadanos. Ya en las mismas 100 medidas se ve el efecto de esa propaganda. Por poner un solo ejemplo: VOX se declara favorable a la familia y a la vida (MF, Principios inspiradores, §10), pero no se atreve a incluir entre esas medidas la más urgente de todas, que debería ser la ilegalización del aborto para detener el sacrificio de inocentes, vergonzosamente despenalizado en nuestro país (MU 56, 75). Si VOX se ha olvidado, desde el principio, de asunto tan capital en su programa para allegar más votos, sólo cabe esperar que cualquier otra de sus medidas de su programa sea alterada para halagar al electorado y alcanzar el poder. Otros ejemplos podría añadir sobre la economía de mercado, sobre su indiferentismo o sobre la sumisión a la Unión Europea y su consentimiento de vergonzosas lacras sociales, pero dejémoslo ahí.

Por lo que hace al modo de gobierno, VOX es coherente con el punto anterior y sostiene la democracia liberal, el constitucionalismo y todo lo que eso conlleva: la separación de poderes (MF, Razón de ser), como supuesto instrumento para limitar el poder del gobierno; reducción de la ley a lo que emana del parlamento como reflejo de la voluntad general, prescindiendo de cualquier sometimiento a la ley natural o divina. Pero, aún hay más. A cuento del desatino autonómico (MF, Razón de ser) y de promover una igualdad homogeneizadora entre los ciudadanos (MF, Principios inspiradores, § 5), VOX propugna una forma de estatismo radical que deja en manos del gobierno la totalidad del poder (MF, Agenda§ 8). Estatismo que no queda paliado, en modo alguno, por su idea de la descentralización territorial (MF, Agenda, § 4, 8), toda ella dependiente del Estado central. Verdad es que reconoce los males y corrupciones que conlleva el excesivo poder de los partidos (MF, Razón de ser). Pero, aunque propone una serie de medidas experimentales para dificultar la corrupción y mitigar el poder partidista (MF, Principios inspiradores, §5; agenda § 2,3, 5-7), ninguno de ellas puede tener efectividad dentro del marco del sistema democrático de partidos, donde el poder acaba ineluctablemente en manos de una oligarquía de políticos profesionales que imponen sus ocurrencias sin límite real alguno. El poder del gobierno sólo se limita gracias a los contrapoderes efectivos de las sociedades intermedias, de los municipios, regiones, reinos y corporaciones profesionales que, en virtud de su libertad de acción, impiden los excesos del poder.

El mal de nuestra Patria no se resuelve con proponer medidas paliativas dentro del sistema democrático, sino abrogándolo. El sistema de partidos genera, casi automáticamente, nuevos partidos-escoba que tratan de captar el voto de los descontentos a izquierda y derecha con el propósito de engullirlos, amansando poco a poco su irritación con promesas electorales. Muchos de esos partidos no alcanzan apoyo de los votantes, pero, cuando crece la exasperación a tenor de la presión gubernamental, es fácil que alguno de ellos, dotado de presupuesto suficiente y, a veces, apoyado por el partido gobernante, logre tocar la fibra sentimental del ingenuo ciudadano y las urnas le concedan sus favores.

VOX retoma principios similares a los de Alianza Popular o del PP de hace unas cuantas décadas (capitalismo, constitucionalismo, indiferentismo religioso, etc.). Cree haber aprendido de sus errores y quiere reemprender su mismo camino, pero pertrechando al Estado con nuevos y más fuertes instrumentos de poder. No alcanzará el poder y habrá dañado grandemente a la reacción que verdaderamente necesita nuestra Patria. Pero, si lo alcanza, el camino emprendido terminará, quieras que no, reproduciendo el mismo despotismo democrático y laicista que padecemos.

No hay que dejar en el olvido la sabia máxima aristotélica y tomista según la cual "el error pequeño en principio se volverá grande al final" (parvus error in principio magnus erit in fine). En otras palabras, "lo que mal empieza, mal acaba", como dice nuestro refrán.