Mostrando entradas con la etiqueta Medicina - Farmacia - Salud Pública. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medicina - Farmacia - Salud Pública. Mostrar todas las entradas

28 de mayo de 2015

¿Te acuerdas cuando leíamos de corrido?

¿Te acuerdas cuando leíamos de corrido?

Los efectos de la exposición a Internet y las pantallas en la lectura profunda despierta preocupación entre los científicos

  • Enviar a LinkedIn416
  • Enviar a Google +293
  • Comentarios111
Una jóven consulta su teléfono móvil. / BERNARDO PEREZ (EL PAÍS)
Un martes cualquiera, a las ocho y media de la mañana, el andén delmetro de Madrid es una colección de hombres y mujeres con la nuca doblada. Miran las pantallas de sus móviles y leen al ritmo que marcan las yemas de sus dedos que suben y bajan. Esta imagen se repite por las calles de España, en las salas de espera del médico, en las colas de los supermercados. Leemos mucho, a todas horas y a trompicones. El cambio en la forma de leer y procesar la información se ha convertido en una creciente fuente de observación y preocupación entre neurocientíficos y psicólogos, que temen que nuestra capacidad de concentración y de leer en profundidad esté mermando.
Los científicos trabajan con la hipótesis de que la forma de leer en Internet, rápida, superficial y saltando de una información a otra junto a la expansión de las redes sociales y de los teléfonos inteligentes, han cambiado no solo nuestra forma de leer, si no también nuestro cerebro. Dicen incluso que el actual es un momento histórico, comparable a la invención de la imprenta o incluso de la escritura, y que ha llegado el momento de retomar el control de nuestros hábitos de lectura.
Investigaciones científicas de todo el mundo apuntan en esa dirección. En Europa, más de un centenar de investigadores suman fuerzas en una plataforma con la que pretenden desentrañar los efectos de la digitalización en los distintos tipos de lecturas. “Es muy plausible que la lectura profunda sea menos compatible con la lectura en las pantallas y que sea más difícil concentrarse porque las redes sociales, los correos, los anuncios web compiten por la atención del lector. Ese es el patrón que emerge de numerosos experimentos”, indica Anne Mangen, del Centro para la Investigación y la Educación Lectora de la Universidad de Stavanger, en Noruega, y presidenta de la plataforma europea E-Read. El proyecto que preside Mangen ilustra la preocupación y el interés por el asunto. “Casi cada día tenemos investigadores que quieren sumarse al proyecto. Hemos tocado nervio”.
Ads by NewPlayerAd Options

Una mujer lee el movil en el tren. /BERNARDO PEREZ (EL PAÍS)
Hasta aquí, la sinopsis de este artículo compuesta por tres párrafos introductorios de fácil lectura en Internet, con enlaces que le permitirán saltar a otras páginas. A partir de ahora viene el resto del artículo, mucho más largo y en el que se desarrollarán las afirmaciones arriba expuestas. Es muy probable, sin embargo, que usted no llegue hasta el final, que se distraiga y corra a comprobar los mensajes de su móvil o salte a otra web. No se preocupe, no será el único.
Maryanne Wolf, neurocientífica cognitiva de la Universidad estadounidense de Tufts, es un referente en la materia. “Temo que la lectura digital esté cortocircuitando nuestro cerebro hasta el punto de dificultar la lectura profunda, crítica y analítica”, explica por teléfono Wolf, quien accede a abandonar por unos minutos su encierro californiano, donde trabaja en su próximo libro sobre la lectura. “Nuestra mente es plástica y maleable y es un reflejo de nuestros actos. Las investigaciones nos dicen que ha disminuido mucho nuestra capacidad de concentración. Los jóvenes cambian su atención unas 20 veces a la hora, de un aparato a otro. Cuando se sientan a leer, tienden a reproducir esa lectura interrumpida y en zigzag. Tenemos que ser conscientes de que estamos en medio de un cambio muy profundo”.
Wolf cree que el momento histórico que más se asemeja a la revolución actual fue la transición de los griegos de la cultura oral a una centrada en la escritura. Sócrates, gran defensor de la cultura oral, protestó contra la cultura escrita, porque pensaba que era el único proceso intelectual capaz de probar, analizar e interiorizar conocimientos y de conducir a los jóvenes a la sabiduría y la virtud, explica Wolf. Las ideas escritas, creía, cortocircuitarían este proceso.
La sensación que producen las redes sociales de que siempre tienes que estar disponible para contestar
En 2010, David Nicholas presentó con la University College de Londres un estudio que dio la vuelta al mundo y que puso el foco en lo que llamaron la generación Google y que concluyó que los nativos digitales, nacidos a partir de 1993 eran más incapaces de analizar información compleja y más propensos a leer a toda prisa y de forma más superficial. Desde entonces, los teléfonos inteligentes y las redes sociales han ocupado parcelas y minutos de nuestras mentes antes liberados. El último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) resalta la rápida penetración de los smartphones en España y cifra en 73,3 las conexiones por cada 100 habitantes. “Neurólogos y psicólogos confirman ahora que aquel diagnóstico no ha hecho más que empeorar. Nuestro cerebro ha perdido capacidad de concentración. La gente ya no quiere leer largo y profundo. El cambio es rapidísimo y los teléfonos inteligentes han acelerado este proceso porque hacen además que la gente lea en movimiento, lo que supone una distracción adicional. Las implicaciones para nuestra cultura y nuestra sociedad son inmensas”.
Andrew Dillon, catedrático de Psicología de la Información de la Universidad de Austin, en Texas, es otro de los grandes estudiosos del fenómeno y no alberga dudas de que “asistimos a un cambio en nuestra forma de leer. Durante siglos apenas ha habido cambios. Aprendíamos a leer y a lo largo de nuestra vida íbamos perfeccionando esa habilidad. Ahora todo eso ha cambiado. Vamos saltando de un vínculo a otro. Leemos mucho, pero de una forma muy superficial. Como sociedad, estamos perdiendo la capacidad de formular ideas profundas y complejas. Corremos el riesgo de estar atontándonos, de pensar de manera más simplista y fragmentada. Tenemos que dar a la mente la oportunidad de manejar ideas complicadas”.

Un rato para desconectar cada día

Los expertos como Maryanne Wolf, autora de Cómo aprendemos a leer, recomiendan reservar un tiempo cada día para desconectar de las pantallas y de Internet para recobrar el sosiego y la concentración necesarios para la lectura profunda. Wolf explica que no solo basta con sentarse y coger un libro. Aconseja dejar fuera de la habitación el móvil y la tableta para no sucumbir a la tentación. “Hay que hacer un esfuerzo consciente, porque cada vez nos bombardean con más información. La tecnología que hemos creado es un imán para la lectura superficial”, coincide Andrew Dillon, decano de la Facultad de la Información de la Universidad estadounidense de Austin (Texas).
Mangen, la investigadora noruega, ha realizado tres estudios empíricos en los últimos años para analizar el impacto de las pantallas en la lectura. En uno de ellos, chicos de 15 años leyeron textos de cuatro folios en papel y otros lo hicieron en formato digital. Cuando les examinaron de comprensión lectora, vieron que los que habían leído en papel habían comprendido mucho mejor el texto. En otro de sus experimentos participaron adultos canadienses a los que se les dio un relato muy triste. Los que leyeron en papel mostraron mayor empatía que los que usaron una tableta. Mangen, como otros expertos, advierte de que aún no se pueden extraer conclusiones generales, en parte porque habrá lecturas que se beneficien del uso de las pantallas, pero la profunda probablemente se resentirá.
La misma cautela transmite Ladislao Salmerón, uno de los dos representantes españoles en el proyecto de investigación europeo. Asegura sin embargo, que algunos estudios sugieren que la información digital nos proporciona la sensación de una falsa facilidad para analizar los datos y que el miedo es que esa sensación se traslade al ámbito de la lectura profunda, “uno de los actos más complejos del ser humano”. Salmerón, experto en hipervínculos de la estructura de investigación interdisciplinar de la lectura de la Universidad de Valencia, asegura que es muy difícil establecer una causalidad unívoca entre los hábitos de lectura digital y la concentración o la impaciencia. Ha estudiado el movimiento ocular durante la lectura de estudiantes de 13 y 14 años y ha concluido que los alumnos buenos en papel leen mejor también en digital, siempre que utilicen las estrategias de lectura profunda y no abusen del escaneo.
Ads by NewPlayerAd Options
Dos mujeres utilizan el móvil en el centro de Madrid. / BERNARDO PEREZ (EL PAÍS)
Uno de los estudios a los que Salmerón hace referencia es el de R. Ackerman y M. Goldsmith, de la Universidad de Haifa (Israel), que concluye que los alumnos que utilizan la pantalla estudian menos tiempo que los que leen los mismos textos en papel, porque la lectura en pantalla genera la sensación de falso aprendizaje y dejan la tarea antes de tiempo. Otro, de la Universidad de Northwestern (EE UU), estudió a padres que leen a sus hijos con una tableta y otros que les leen un libro en papel. Estos últimos dedican más tiempo a comentar cuestiones relacionadas con la historia y su vocabulario, mientras los primeros comentan más elementos técnicos (cómo encender el aparato, para qué sirven los botones…) durante la lectura. Otro más, de la Universidad de Connecticut, examinó los efectos de la multitarea en los estudiantes y concluyó que los estudiantes que mensajeaban mientras leían un texto demostraban una comprensión lectora mucho peor.
Naomi Baron, lingüista de la American University y autora de Words Onscreen: The Fate of Reading in a Digital World, explica ha realizado experimentos con universitarios de Estados Unidos, Alemania, Japón y Eslovaquia que indican que se concentran más y mejor cuando leen en papel. Cita estudios que hablan de una cierta resurrección de la lectura en papel. “Hace tres o cuatro años, en Estados Unidos y en Reino Unido mucha gente pensó que la lectura digital iba a acabar con la lectura en papel. Los últimos dos años demuestran que la gente sigue comprando libros”. Para Baron, la cuestión no es tanto el soporte, papel o digital, sino más bien las distracciones inherentes a la conexión a Internet y a las redes sociales. “Tengo alumnos para los que la lectura es el tiempo que transcurre hasta el siguiente bip que les anuncia que tiene un mensaje en el móvil, que un amigo ha actualizado su Facebook, o que tiene un wasap. El problema es la sensación que producen las redes sociales de que siempre tienes que estar disponible para contestar. Es muy difícil concentrarse, porque la hiperconexión hace que temas estar perdiéndote algo. Somos socialmente más inseguros y estamos más estresados”.
Insiste además, en que la multitarea, a diferencia de otras actividades no mejora con la práctica. “Si tocas el violín y practicas mucho, acabarás tocando mejor. El problema es que cuando haces varias cosas distintas a la vez –estoy escribiendo y salto a comprar un billete por Internet-, los estudios psicológicos concluyen que no lo haces tan bien como si haces una sola cosa, por mucho que ejercites la multitarea”.

ns
Una joven mira la pantalla de su movil. /BERNARDO PEREZ (EL PAÍS)
Los expertos como Wolf, recomiendan un tiempo diario de desconexión. No solo basta con coger un libro. Hay que alejar el móvil y la tableta para no sucumbir a la tentación. “Es importante reservar un tiempo cada día para leer desconectados de Internet. Hay que hacer un esfuerzo consciente, porque cada vez nos bombardean con más información”, aconseja Dillon.
Lector, ¿sigue ahí?
En España, el fenómeno está menos estudiado, en parte, porque la expansión de la vida digital ha sido más tardía que en el mundo anglosajón, explica Antonio Basanta, director de la fundación Germán Sánchez Ruipérez: “En España no hay estudios fiables”. Datos de la Federación de gremio de editores sí indican que se venden menos libros: 153.830.000 ejemplares en 2013 frente a los 228.230.000 de 2010. El último barómetro del CIS indica además, que la mitad de españoles no compró ningún libro en 2014 y que el 35% no lee nunca o casi nunca.
Al contrario que sus colegas anglosajones, Basanta mira al futuro de la lectura con gran optimismo. “La tele y la radio también iban a ser una catástrofe. Nunca se ha leído tanto en el mundo ni ha habido tanta información disponible. Si se maneja bien, puede ser algo extraordinariamente positivo. No se trata de poner puertas al campo, sin no de adiestrar a las personas para que extraigan el máximo rendimiento de los distintos tipos de lecturas, de la unívoca y de la plural. Picotear o leer con profundidad no son acciones antagónicas, son complementarias. Sí, hay una oferta que nos invade, pero lo que tenemos que hacer es tomar de nuevo el timón”. Basanta cree la escuela es el lugar en el que la convivencia de las lecturas debe convertirse en un objetivo prioritario. “El sistema educativo no les enseña esas capacidades”.
Corremos el riesgo de estar atontándonos, de pensar de manera más simplista y fragmentada
Un domingo de mayo, a última hora de la tarde, una quincena de personas se reúne para diseccionar Noticias de un secuestro de Gabriel García Márquez. Forman parte del club de lectura El Ciervo Blanco y la mayoría hace décadas que dejó atrás la escuela. En general, reciben Internet, los ebooks, las tabletas con los brazos abiertos, dicen que les permiten profundizar y acceder a información de una forma inimaginable hasta ahora. No tienen miedo a que su forma de leer se vea afectada por las nuevas tecnologías. “Tengo muchas décadas de libro. No creo que vaya a cambiar mi forma de leer de un día para otro”, piensa Susana Gutiérrez, una abogada de 52 años que hoy participa en la tertulia.
En la otra punta del corrillo literario se sienta Virginia Jiménez, maestra de primaria de 33 años. Su visión difiere bastante de la de sus colegas más veteranos. “Yo lo noto mucho. Ahora me cuesta mucho más concentrarme. A veces leo y tengo que volver a leer lo mismo porque no me entero”. Cuenta que sus alumnos sufren todavía más el cambio. “No se centran y tienen poca capacidad para esperar. Van muy rápido, a lo superficial y no entienden lo que leen, tampoco los que son buenos alumnos. Les preguntas dónde sucede la historia y te responden que la semana pasada”. Este artículo termina aquí. Ya puede pasar a la siguiente tarea.
  • Enviar a LinkedIn416

21 de octubre de 2014

Los siete fallos que pudieron precipitar el contagio de Teresa Romero

Los siete fallos que pudieron precipitar el contagio de Teresa Romero

ABC - Día 21/10/2014 - 13.43h

El Consejo General de Enfermería presenta un informe en el denuncia que «la formación y el entrenamiento» del personal sanitario «son heterogéneos e insuficientes»

El Consejo General de Enfermería de España –órgano regulador de los 260.000 enfermeros y enfermeras– presentó este martes las conclusiones de la investigación que ha realizado de oficio para esclarecer todas las circunstancias que concurrieron alrededor del contagio de ébola de la auxiliar de enfermería, Teresa Romero, como consecuencia de la asistencia que prestó de forma voluntaria al misionero Manuel García Viejo.
En el informe, en el que han participado tanto expertos sanitarios, como juristas especialistas en salud laboral, derecho penal y deontología profesional, se señalan en concreto siete fallos:
1.-Formación del personal sanitario.
El informe señala que los profesionales sanitarios «no han recibido una formación, capacitación, entrenamiento e información acorde a las circunstancias y el trabajo que debían realizar». Algunos enfermeros reconocen en el documento que «entraron a atender a los pacientes infectados después de haber practicado sólo en una ocasión la puesta y retirada del traje de seguridad».
En esta línea, el presidente del Consejo General de Enfermería de España, Máximo González Jurado, recordó que «el riesgo es importante si no hay una preparación suficiente a nivel de todo el Estado español». Pese a que se «han dado pasos importantes» desde la repatriación del primer enfermo por ébola que se atendió en España, Jurado resaltó que la formación del personal sanitario «sigue siendo heterogénea e insuficiente».
2.-Calzas permeables.
El informe denuncia que hasta el día 9 de octubre el personal sanitario del Hospital Carlos III utilizó calzas permeables para atender a los enfermos. El error fue detectado por los profesionales de la unidad de amenaza bacteriológica (NBQ) del Samur. Días después, las piernas del equipo de protección fueron cambiadas por unas no permeables.
3.-Traje de seguridad.
Los técnicos sanitarios que han estado en contacto con los enfermos denuncian en el informe que las gafas de protección ocular que utilizaban se empañaban continuamente, dificultando la visión por lo que tuvieron que ser cambiadas por unas antivaho. Los guantes externos además tenían la misma largura de manquito que los internos, cuando las recomendaciones indican que el guante externo tiene que tener una largura que supere la muñeca y cubra la manga del EPI (traje de seguridad).
El informe también denuncia que durante la retirada del traje, los compañeros que supervisaban la técnica desde el exterior de la esclusa, «solo podían ver de cintura para arriba». Además indican que «no había supervisión por parte de medicina preventiva, en este proceso, tan solo en alguna ocasión se encontraban presentes en la unidad».
4.-Manipulación de los contenedores de residuos.
El documento señala que los contenedores con los residuos de los contagiados eran transportados, una vez que llegaban a su capacidad, «por el propio personal enfermero a la esclusa, por lo que existe contacto directo con los contenedores».
En cuanto a la esclusa, dada sus dimensiones, «cuando el personal se introducía en la misma con el contenedor, el espacio se reducía, por lo que al tirarse los trajes, se producía un riesgo adicional de contagio laboral del agente biológico envasado».
5.-Uso de los antisépticos.
Después de llevar varios días utilizando un antiséptico para la desinfección de las superficies, la unidad de Mediciona Preventiva comunicó «verbalmente» a los enfermeros otra norma distinta, «instándole a que suspendieran de forma inmediata la aplicación de dicho preparado (Big Spray) porque podía generar porosidades en el traje de seguridad, provocando que éste pierda su función aislante».
6.-Manipulación del cadáver.
El informe denuncia que las enfermeras que atendieron los casos de ébola, «no recibieron la formación previa, para el manejo del cadáver ni constan pasos a seguir llegado el caso, en el protocolo vigente. Por lo tanto, ante la inexistencia de procedimientos a este respecto, no sabían cómo proceder en el tratamiento del cadáver y el material».
Según consta en el documento, «dos celadores que estuvieron en el proceso de preparación del cadáver, nunca habían estado en dicha unidad, no habían recibido formación previa en este sentido, ni había tenido oportunidad de ponerse y retirarse el traje anteriormente. Fueron llamados precipitadamente para ayudar en el traslado».
7.-Protocolos que no tienen en cuenta al personal sanitario.
«Han realizado e 95% de las intervenciones que se han realizado a los infectados y sin embargo no han sido consultados para la elaboración de los protocolos ni han participado activamente en el marco de todas las cuestiones que afectan directamente a la seguridad y a la salud en su puesto específico de trabajo con pacientes enfermos con el virus del ébola», se lamentó Jurado. Son personas claves en todo el proceso, insistió el presidente del Consejo General de Enfermería de España.

16 de enero de 2014

Los médicos piden que no abran nuevas facultades de Medicina

Los médicos piden que no abran nuevas facultades de Medicina

España es el segundo país grande con más titulaciones por habitante, entre públicas y privadas

Los facultativos alertan del exceso de estudiantes de esta carrera, lo que devalúa la enseñanza

Hay demasiadas facultades de Medicina, y aún está previsto que abran siete más, lo que, para el Foro de la Profesión Médica, que agrupa a las organizaciones más representativas del sector (colegios, decanos, estudiantes...), equivale a un exceso de titulados que el sistema no puede absorber. El desajuste entre la oferta de plazas MIR (la formación especializada necesaria para ejercer en España) y los titulados que cada años salen de las facultades de Medicina es ya de 1.000 médicos. Mientras tanto, el paro entre los facultativos aumenta y, con él, la emigración por motivos laborales. 
"España es el segundo país de más de 20 millones de habitantes con más facultades de Medicina por habitante, y si abren las siete que ahora está previstas, seremos el número uno", ha afirmado hoy Ricardo Rigual, presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina. "En apenas ocho años hemos pasado de 28 facultades a 40, y de 3.450 estudiantes que acceden a los estudios a 7.000", ha añadido durante una rueda de prensa. Tanto los colegios de médicos como los estudiantes, los decanos, los sindicatos y las sociedades científicas están de acuerdo: el descontrol absoluto que ha reinado en la apertura de nuevas facultades tiene que acabarse.
Las siete nuevas facultades previstas son Campus Mare Nostrum (Murcia) y Universidad Católica San Antonio (Alicante), ambas privadas; una concertada en Vic (Barcelona) y cuatro públicas, tres en Andalucía (Almería, Jaén y Huelva) y otra en Baleares. Los médicos han insistido esta mañana en que están saliendo de las facultades 7.000 médicos, pero solo hay 6.000 plazas MIR. "Ajustar esos dos números es imprescindible", ha asegurado el presidente de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), Francisco Miralles, que ha apuntado a otro inconveniente: el dinero que se invierte en formar a un facultativo que acaba trabajando fuera de España. "Formar a un médico cuesta entre 200.000 y 250.000 euros, según unos cálculos que hicimos hace unos años", ha explicado.

Y ADEMÁS...