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8 de junio de 2018

Adiós, España “católica”, en una Europa cada vez más secular. Pero en Estados Unidos…

Infovaticana Blogs

Adiós, España “católica”, en una Europa cada vez más secular. Pero en Estados Unidos…

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En la última poderosa encuesta del Pew Research Center, de Washington, sobre la situación del cristianismo en Europa occidental, los datos que impresionan más son los de España y de su acelerada mutación de “católica” a ultra secularizada.
Se puede leer la encuesta en su totalidad en:

> Being Christian in Western Europe
Pero aquí basta recordar algunos datos. En primer lugar, el alcance numérico del cristianismo en Italia, Portugal e Irlanda, donde quienes se declaran cristianos siguen siendo el 80% de la población y donde los que practican la religión al menos una vez al mes son el 40% en Italia, el 35% en Portugal y el 34% en Irlanda.
En estos tres países son todavía relativamente pocos, el 15%, los que se dicen ateos, agnósticos o sin una religión en particular, los “nones” estadísticos de la Ilustración.
Pero ellos, por el contrario, constituyen un gran número en los cuatro países decididamente más secularizados de Europa occidental:
– Holanda, donde los que no profesan ninguna religión son ahora más que los cristianos, el 48% contra el 41%;
– Noruega, con el 43% que no profesa ningún credo y el 51% de cristianos;
– Suecia, con el 42% que no profesa ninguna religión y el 52% de cristianos;
– Bélgica, con el 38% que no profesa ningún credo y el 55% de cristianos.
También en otros cuatro países de Europa la secularización está en un estadio muy avanzado: en Francia, Alemania, Suiza y el Reino Unido. Aquí la secularización viene desde hace tiempo y ahora crece a un ritmo menos impetuoso, con los que no profesan ninguna religión que hoy se proclaman entre el 21 y el 28%.
Pero la gran sorpresa está dada por España, donde los ateos, los agnósticos y los sin religión son hoy ya el 30% de la población y han llegado a ese nivel en tiempos muy breves.
Para medir en qué proporción la secularización en España es tan abrumadora, es suficiente advertir que el incremento de los sin religión ha llevado en pocos años a España casi al mismo nivel que los cuatro países más secularizados de Europa occidental, es decir, Holanda, Noruega, Suecia y Bélgica.
Pero con una diferencia significativa. Mientras que en estos cuatro países los que hoy se declara sin religión ya han nacido y crecido en la mayor parte de los casos en un ambiente familiar alejado de la fe, en España cada cinco de seis de ellos eran católicos en su juventud y casi todos ellos fueron bautizados.
El cuadro general en España es hoy el siguiente:
– cristianos con práctica religiosa al menos mensual, el 21%;
– cristianos no practicantes, el 44%;
– sin religión, el 30%.
Se nota también que entre los cristianos practicantes la fidelidad a la Iglesia en algunas cuestiones cruciales es muy incierta. El 40% de ellos, en España, está a favor de la legalización del aborto y el 59% está a favor del matrimonio entre homosexuales, en cifras superiores a las que – si bien ya por arriba del 40% – se encuentran entre los cristianos practicantes de los tres países más “católicos” de Europa occidental: Italia, Portugal e Irlanda, éste último recién salido de un referendo para la legalización del aborto que ha visto vencer al “sí” con el 66% de los votos.
El modo con el que en los distintos países europeos se abandona la fe es descrito por los entrevistados como un “alejamiento gradual” de ésta última, un alejamiento no traumático. Pero en España tres de cada cuatro entrevistados hacen responsable de ese alejamiento a los “escándalos que involucran a jerarcas e instituciones religiosas”.
Del total de la encuesta surge entonces una fuerte diferencia entre Europa occidental y Estados Unidos.
Mientras que en Europa los que con una práctica religiosa al menos mensual son el 31% de los cristianos, en Estados Unidos son más del doble, el 64%. Y aquí también un 9% de ciudadanos que se dicen sin una religión en particular practican al menos mensualmente algún culto.
En Europa reza diariamente el 14% de los cristianos y en Estados Unidos el 68%, más un 20% que no profesa ninguna religión.
Creen en Dios con absoluta certeza el 23% de los cristianos y en Estados Unidos el 76%, más un 27% que no profesa ninguna religión.
Asignan a la religión un lugar “muy importante en su propia vida” el 14% de los cristianos en Europa y el 68% de los cristianos en Estados Unidos, más un 13% de los que no se identifican con una fe religiosa en particular.

18 de febrero de 2018

Los españoles se distancian de la Iglesia, pero su financiación pública se mantiene


Los españoles se distancian de la Iglesia,

pero su financiación pública se mantiene

Fuerte caída del número de bautizos y matrimonios religiosos, coincidiendo con la crisis económica.

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VOTOS: 2
La cúpula de la Conferencia Episcopal, con su presidente, el arzobispo Ricardo Blázquez, a la cabeza, en una reunión con Mariano Rajoy en el Palacio de la Moncloa, en marzo. del año pasado
La actividad de la Iglesia católica se ha resentido significativamente en España durante los años de crisis económica. Así lo sugieren los datos ofrecidos por la propia Conferencia Episcopal, que muestran un fuerte descenso de algunas de sus más importantes celebraciones. El número de bautizos se ha reducido un 30% y el de matrimonios eclesiásticos ha caído a la mitad.
La última memoria disponible del máximo órgano de representación de los obispos corresponde a 2015, pues se suelen publicar con al menos un año de retraso. En ella figura un resumen bastante sucinto de la actividad de la Iglesia, así como el origen y los principales destinos del dinero que recibe, procedente en su inmensa mayoría de la denominada asignación tributaria.
A lo largo de 2015 se celebraron 231.254 bautizos, 240.094 primeras comuniones, 115.764 confirmaciones y 51.810 bodas. En total, por lo tanto, hubo 638.922 actos de este tipo; una cifra muy importante, pero que va en descenso año tras año, aunque el retroceso no afecta por igual a los todos, según los datos de la Conferencia Episcopal.
Los que registran la mayor bajada son los bautizos, que en 2007 habían sumado 325.271, y los matrimonios, que fueron 113.187. Las primeras comuniones han bajado, pero menos (el año previo al estallido de la crisis se celebraron 256.587), mientras que las confirmaciones han subido algo, pues entonces hubo 96.766.
En la disminución de los bautizos ha influido el de los nacimientos, pero también el decrecimiento de la práctica religiosa en España. De hecho, entre 2007 y 2015 vinieron al mundo 72.237 niños menos (un 14,7%), pero el número de nuevos cristianos descendió en 94.017 (un 29%). Dicho de otro modo: antes se bautizaban 66 de cada cien bebés y ahora, sólo 55.
Por los que respecta a los matrimonios, también se ha registrado un retroceso general, pero más acusado en el caso de los eclesiásticos. Sumando éstos y los de carácter civil entre personas del mismo sexo, la bajada ha sido del 18% desde el inicio de la crisis, frente al 54% que han caído sólo las bodas religiosas.
Esta desafección no se ha traducido en una merma del dinero que la Iglesia católica recibe del Estado para su sostenimiento a través de la asignación tributaria. En 2007 recibió por este procedimiento 242,1 millones de euros, la cifra más baja de todo el periodo, y en 2015 obtuvo 249,6 millones, siempre según la última memoria de la Conferencia Episcopal.
El importe de la asignación tributaria lo deciden aquellos contribuyentes que marcan la correspondiente casilla en la declaración de la Renta, pero este gesto no conlleva ningún coste adicional para quien lo hace, por lo que los fondos se extraen de la caja común; es decir, que en realidad lo pagan todos los españoles.

15 de diciembre de 2017

Uno de cada cinco jóvenes manifiesta una posición ideológica extrema

Uno de cada cinco jóvenes manifiesta una posición ideológica extrema

Un 77% confiesa que los políticos no tienen en cuenta sus inquietudes y, según un estudio, se ha incrementado el éxodo hacia posturas radicales

Actualizado:
En los últimos 30 años ha cambiado mucho el panorama político de nuestro país, y la opinión al respecto de los jóvenes de 15 a 24 años, también. En la actualidad se detecta un mayor interés por parte de la juventud en este asunto, aunque todavía un 43% suscribe que «no tiene nada que ver conmigo, ni me afecta», según apunta el informe «Jóvenes españoles entre dos siglos (1985-2017)», presentado ayer en Madrid por la Fundación SM.
Sin embargo, el creciente atractivo por la política «contrasta con su falta de acción –puntualiza el sociólogo Juan María González-Anleo, y también autor de este estudio realizado en colaboración con el Observatorio de la Juventud en Iberoamérica–, en parte motivado porque el 77% cree que los políticos no tienen en cuenta las ideas e inquietudes de los jóvenes. Consideran que buscan antes sus propios intereses, los de su partido, los de las multinacionales, bancos o grandes grupos de presión por encima del bien de los ciudadanos».
Lo que resulta muy llamativo para este sociólogo es que en las últimas tres décadas ha aumentado la cifra de jóvenes con una posición ideológica extrema, de forma que ya son uno de cada cinco los que se confiesan radicales de izquierda o de derecha. «Pese a que aún no puede hablarse de brecha generacional –explica– y que los chicos continúan posicionándose en el centro del espectro político,se ha incrementado el éxodo hacia posturas radicales, pasando del 10% de 1989, al 15,1% actual en el caso de la extrema izquierda. El aumento ha sido más moderado en el de la extrema derecha, que se sitúa en el 2,8% frente al 2,2% de hace 30 años».
La tercera parte de los entrevistados se casaría, pero conviviendo antes con su pareja (32%)
En cuanto a la valoración que realizan sobre las instituciones, solo las organizaciones de voluntariado consiguen generar mucha confianza para el 23% de los jóvenes. Le sigue la Policía (19%), las Fuerzas Armadas (17%), el sistema de enseñanza (15%), las grandes empresas y multinacionales (8%). Sin embargo, pierden considerablemente puntos en esta escala de valores las cortes del Estado, la prensa, la monarquía, el parlamento de su comunidad autónoma y los sindicatos.

La salud, lo primero

Por el contrario, el valor al que conceden mayor importancia en su vida es la salud (en el 84% de los casos). Eso sí, le sigue muy de cerca la familia (80,6%) y a una distancia considerable, (de más de 20 puntos porcentuales) los amigos y el trabajo. Según José Antonio López-Ruiz, sociólogo y coautor de este informe, el hecho de que la familia ocupe un lugar tan relevante es porque para los encuestados se ha convertido en «un gran referente para entender el mundo y encontrar un lugar en él».
Actualmente, la institución familiar es para el 62% de los jóvenes el lugar donde se dicen las cosas más importantes en cuanto a ideas e interpretaciones del mundo, citándola por encima de los amigos, centros educativos, libros o medios de comunicación.
La reciente crisis económica –matiza– ha ayudado a que la institución familiar cobre mayor protagonismo, «puesto que la juventud ha sido testigo de cómo ésta ha dañado a los hogares, y las familias han sabido reaccionar para salir airosa de situaciones muy complicadas. Por este motivo –apunta–, más que sentir directamente la crisis, han vivido resguardados de la misma por la familia, por el superministerio de bienestar dentro de una sociedad que relega en ella esta función, en lugar de ser asumida como algo prioritario por el Estado y las instituciones».
Tres rasgos predominantes definen en la actualidad a la juventud: es consumista, rebelde e independiente
Valoran también otras cualidades que reciben de sus padres: buenos modales, tolerancia y respeto con los demás, sentido de la responsabilidad, honestidad, características todas ellas valoradas también por los jóvenes en 1984, aunque la más citada entonces fue el sentido de la responsabilidad.

Principales discusiones

A pesar de esta valoración tan positiva de la familia, los jóvenes encuestados (un total de 1.250) reconocen que discuten ligeramente más con sus padres que los de hace unos años. «La mitad lo hace con cierta frecuencia por cuestiones relativas a la falta de colaboración en las labores domésticas; algo más del 40% por asuntos referentes a los estudios, y un 39% mantiene conflictos por dinero», explica José Antonio López-Ruiz.
Un dato llamativo que señala el informe es que el trabajo y los estudios de los sondeados no llegan a alcanzar la importancia que podría parecer esencial para la vida futura. Siguen sin ser percibidos como verdaderas alternativas de emancipación. «Ya en el año 2005, y con anterioridad, no se tenían en cuenta como una salida realista, y ahora influye la falta de alternativas profesionales, no solo reales, sino también plenas y con un auténtico valor integral para los jóvenes. Sigue pesando –se insiste en el informe– la idea del Dorado de la construcción y de la hostelería, una de las razones más importantes de las estratosféricas tasas de abandono escolar españolas».
En cuanto a sus perspectivas de futuro para crear una familia, cerca de la tercera parte de los entrevistados se casaría, pero conviviendo antes con su pareja (32%); uno de cada cinco jóvenes afirma que vivirá en pareja sin casarse (20%), mientras que casi un 30% no sabe aún lo que hará. Con respecto al deseo de vivir en pareja sin casarse, se mantiene similar al observado en 2010, en torno al 20% en ambos casos.
Casi en la misma medida, aumenta la cantidad de jóvenes indecisos, que no saben lo que harán y dudan si casarse o no, algo que señalaban el 17% de los encuestados en el año 2005 y alcanza en la actualidad un 29%. «Sin duda –apuntaba José Antonio López-Ruiz–, la crisis económica desempeña un papel determinante para explicar este dato, dado el alto índice de desempleo juvenil y las enormes dificultades con las que se encuentran para la emancipación, que queda retrasada en la mayoría de los casos, hasta pasados los 25 años».
El capítulo religioso sigue ocupando uno de los últimos lugares en la escala de valores de la juventud española, a pesar de que un 40% se define como católico. En comparación con 2010, desciende el número de encuestados que señalan estar de acuerdo con la frase: «soy miembro de la Iglesia católica y pienso continuar siéndolo». Se ha incrementado, incluso, el porcentaje de los que opinan que «incluso sin la Iglesia puedo creer en Dios».

Principales rasgos

Desde la perspectiva histórica que la Fundación SM ha realizado en los diferentes estudios sobre la juventud a lo largo de los últimos 30 años, el último informe que se acaba de presentar destaca tres rasgos predominantes que la definen en la actualidad: es consumista, rebelde e independiente. Además está demasiado preocupada por la imagen que proyecta y es algo egoísta.
Para José Antonio López-Ruiz, los jóvenes no son tan diferentes a sus padres, nacidos en la década de los 80. «Los de entonces tuvieron más distancia con sus progenitores, mientras que los jóvenes de ahora se sienten más cercanos y con mayor libertad. Esa sensación la tienen porque pasan más tiempo solos por la falta de conciliación laboral y familiar y porque sus padres se preocupan de darles esas “alas” que ellos no tuvieron en su juventud».

Fuentes de influencia


Juan María González-Anleo destaca que aunque el informe indica que asuntos como el terrorismo, la violencia de género, causar destrozos en la calle o aceptar un soborno no están justificados, «los jóvenes tienen falta de referentes morales en la sociedad. El problema –concluye este experto– es que los padres, por estar muy ocupados, pasan esta “patata caliente” a los educadores y estos a los medios de comunicación. Al final, sus verdaderas fuentes de influencia son los youtubers, que desgraciadamente, no son un buen referente moral».

27 de noviembre de 2017

El 60% de los votantes del PSC quiere un acuerdo con Ciudadanos y PP

El 60% de los votantes del PSC quiere un acuerdo con Ciudadanos y PP
Ocho de cada diez catalanes quieren encontrar una fórmula de gobierno que restañe las heridas

Periodista de El País. Sección política.

EL PAIS -  Barcelona 27 NOV 2017 - 05:35 BRST

Un lustro largo de proceso independentista en Cataluña ha provocado una sensación de hastío en los catalanes. La constitución de un bloque constitucionalista que pueda gobernar es la opción preferente para el 35% de los catalanes, siendo los del PP los más motivados en este sentido, el 100%. También apuestan por esta vía el 91% de los votantes de Ciudadanos y el 60% de los del PSC.

GRÁFICO: Sondeo sobre la situación política en Cataluña
pulsa en la fotoGRÁFICO: Sondeo sobre la situación política en Cataluña
En los últimos meses han sido muchas las expresiones que han indicado que en Cataluña el proceso independentista ha provocado un deterioro de las relaciones en familias, grupos de amigos y compañeros de trabajo. Aunque los independentistas suelen ser más reacios a admitir esta situación, el sondeo de Metroscopia para EL PAÍS indica que la voluntad de encontrar una fórmula de gobierno que restañe las heridas alcanza al 80% de los catalanes y es mayoritaria también entre los votantes de los partidos independentistas.

SOLO EL 24% QUIERE SEGUIR CON EL 'PROCÉS'
Pese a que no es seguro que la correlación de fuerzas en el nuevo Parlamento catalán cambie totalmente, la mayoría de catalanes quiere aparcar el proceso independentista que comenzó en 2012 tutelado por el expresidente Artur Mas. Solo el 24% de los encuestados quiere seguir adelante con la estrategia rupturista. Lógicamente no lo quiere el electorado de los partidos constitucionalistas pero también se refleja un gran cansancio entre el independentismo. Continuar con la estrategia de los últimos cinco años solo seduce al 56% de los votantes de la CUP y al 58% de los de Junts per Catalunya, la lista del expresidente Puigdemont. En el caso de ERC los partidarios del procés alcanzan el 63%.

Con todo, es entre los partidarios de las formaciones constitucionalistas donde más se nota ese deseo. Prácticamente todos los votantes de Ciudadanos (99%) y del PSC (96%) creen necesario que se opte por un gobierno cuya prioridad sea restablecer la convivencia. En el otro extremo, aunque también con porcentajes mayoritarios, los votantes de la CUP (58%) y los de Junts per Catalunya o ERC (dos de cada tres) se inclinan por esta fórmula, aunque sin indicar qué partidos deberían formar parte de esta coalición.

Los electores y los partidos catalanes saben que el trabajo que llegará tras las elecciones del 21 de diciembre es volver a poner en marcha un gobierno tras haber sido destituido el que había hasta el 27 de octubre en aplicación del artículo 155 de la Constitución.

La principal novedad de estas elecciones es la gran movilización que se intuye en el bloque constitucionalista. Ello hace que muchos de sus votantes piensen ya en una eventual coalición de Ciudadanos, PSC y Partido Popular. En total defienden esta fórmula de gobierno el 35% de los catalanes, siendo el 100% de los del PP los motivados en este sentido. También apuestan por esta vía el 91% de los votantes de Ciudadanos, mientras que un destacado 60% de votantes del PSC darían apoyo a esta fórmula.

En cualquier caso, la búsqueda de una solución negociada figurará, con fórmulas diversas, tanto en los programas de la nueva marca del PDeCAT, Junts per Catalunya, como de ERC. Y sus votantes avalan mayoritariamente esta vía. Los únicos que se muestran seriamente divididos —al 50%— serían los de la CUP. Todo ello no implica que el independentismo se haya diluido. Pese a caer en intención de voto, un 40% de la población catalana sigue apostando por un gobierno formado por ERC, Junts per Catalunya y la CUP o, en su defecto, por aquellos partidos que quieran seguir adelante con el proceso independentista, sean los que sean (39%).

MÁS INFORMACIÓN
La última fórmula de gobierno en grado de preferencia sería un tripartido de la izquierda con Esquerra Republicana, el PSC y Catalunya en Comú, el partido referente de Podemos en Cataluña. Apoyarían esta coalición el 32% de los catalanes. Solo la apoyan de forma mayoritaria (85%) los votantes de Catalunya en Comú y apenas despierta interés en un tercio de los votantes socialistas.

Las expectativas de cambio de estrategia son altas. El 56% de los encuestados considera que gobierne quien gobierne la cuestión territorial se intentará resolver mediante el acuerdo. Lo piensan la mayoría de votantes de fuerzas constitucionalistas, pero también los de Esquerra Republicana (54%), el partido favorito para ganar las próximas elecciones. Los partidarios de la plataforma de Carles Puigdemont, Junts per Catalunya, y de la CUP, son menos partidarios de esta vía y solo consideran viable un acuerdo el 42%. Evidencia así el estado de ánimo del independentismo el hecho de que solo los votantes de la CUP crean mayoritariamente (54%) que se intentará seguir con el proceso independentista.

Tras meses de decisiones unilaterales por parte del independentismo, también goza de una amplia aceptación popular un eventual gobierno formado por partidos que se centren en buscar una “solución negociada con el Gobierno de España”. Apuestan por esta fórmula todos los votantes de Catalunya en Comú, cuya propuesta estrella ha sido siempre el referéndum pactado, y también una amplísima mayoría de los votantes de PSC, PP y, en menor medida Ciudadanos (75%).

MALA SITUACIÓN POLÍTICA Y ECONÓMICA
Con medio gobierno en prisión preventiva por delitos de rebelión, sedición y prevaricación y otros cinco miembros huidos en Bruselas el 80% de los catalanes considera que la situación política solo puede ser valorada como “mala”. Este pesimismo se refleja también en la percepción de la realidad económica de la comunidad. El 54% la considera mala pese a que los indicadores hasta septiembre eran todos positivos.
El 74% del electorado del PSC, el 81% del de Cs y el 83% del PPC definen como mala la situación económica. Y así lo hace también la mayoría (57%/36%) del electorado de Catalunya en Comú.
En cambio —y cabe suponer que como consecuencia de un voluntarismo más o menos consciente pero, en todo caso, inmune a cuanto en este ámbito ha venido sucediendo desde primeros de octubre— siete de cada diez votantes potenciales de ERC, Junts per Catalunya y CUP definen como buena la actual situación económica de Cataluña.

Eso sí, solo el 29% de los votantes cree que se ha informado de forma “suficiente” a los catalanes de las consecuencias que tendría la independencia.