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16 de enero de 2018
Suevos: El falso mito del nacionalismo gallego
2018/01/1401:37H.
La exposición «In tempore sueborum», un ejemplo de rigor histórico que se puede ver en tres espacios de Orense, devuelve a la actualidad el tema de la utilización política de este pueblo, contaminado por el etnicismo supremacista
Decían los antiguos historiadores romanos que eran un pueblo de temer, la élite de los bárbaros, caracterizados por su gran estatura, su fiereza en combate, sus cabellos de oro o de color zanahoria anudados para aterrorizar al enemigo en una suerte de trenza sobre la frente, el llamado nodus. Así eran los suevos, poderosos guerreros oriundos del norte de Europa, cuya peripecia histórica se sitúa en su comienzos a orillas del Mar Báltico, llamado por Ptolomeo «Mar Suevo», en el actual Bran-demburgo, aunque acaso provenían de más al Oriente aún. Los suevos se configuraron como entidad étnica en aquellos lares y aparecen en la historia por primera vez en las campañas de César, entrando en contacto con los romanos en las riberas del Rin. Fue Tácito uno de los historiadores que describe a este pueblo con cierto detalle, una hueste de nombre parlante de identidad etnónima (seguramente relacionado con la raíz indoeuropea *swe–, que está en el posesivo «suyo»), y con cierta admiración también en el capítulo 38 de su Germania, como uno de los más antiguos y nobles pueblos germánicos.
Abundantes huellas
Su peripecia histórica nos sigue asombrando a día de hoy, con su epopeya desde el Báltico a Galicia y han dejado restos arqueológicos, iconografía y abundantes huellas en la toponimia europea, como se ve en la actual Suabia, región cultural entre los Länder alemanes de Baden-Württemberg y Baviera, pero también han quedado en la actual Galicia, dando fe de la presencia de un reino que, bajo su égida, duró exactamente 177 años. A ellos se dedica ahora la magnífica exposición «In tempore sueborum», patrocinada por la Diputación de Ourense y bajo el comisariado del profesor Jorge López Quiroga (UAM), con piezas excepcionales de 13 museos europeos y un catálogo que reúne textos de diversos especialistas. Todo un ejemplo de excelente tratamiento histórico de esta cuestión que puede verse estos días en el palacio de la diputación orensana.
Todo comenzó cuando en diciembre de 406 un contingente de unos veinte mil suevos, acompañados por huestes de vándalos y alanos, cruzó el helado Rin en las cercanías de la actual Maguncia y se dirigió hacia el oeste, asolando las Galias y después las Hispanias en una invasión cruenta que trastocó para siempre el destino del Imperio de Occidente. En el reparto que se hizo entre los pueblos de esa expedición a los suevos les cayó en suerte la provincia de Gallaecia y establecieron en Braga su capital primera, aunque también tuvieron residencia en la actual Coruña. Glosaron su presencia en la Península Ibérica cronistas como Isidoro de Sevilla, algo posterior a ella, en su Historia Sueborum, y los eclesiásticos que fueron testigos de los acontecimientos que relatan: Hidacio, nacido en Lemica, no lejos de la vieja Civitas Auriensis, y que llego a ostentar la sede episcopal de Aquae Flaviae (Chaves, Portugal), y Orosio, natural de Bracara Augusta. Ellos refieren cómo este pueblo se había enseñoreado de la esquina noroccidental de la Península Ibérica y cómo mantuvo durante largo tiempo la supremacía en aquellos pagos. Hidacio, por ejemplo, encabezó una delegación al representante del Imperio, Flavio Aecio, que intentaba salvaguardar el poder de Roma aprovechando los conflictos entre bárbaros invasores, para quejarse de la opresión de los suevos en Gallaecia. Roma, enormemente debilitada, no pudo hacer nada por ellos y fue Hidacio quien tuvo que hacer de mediador entre la nueva elite dominante sueva y los Hispanorromanos
Desde esa corte rigieron los suevos, desde el primer rey atestiguado, Hermerico, y trataron de mantener su hegemonía sobre el noroeste de la Península Ibérica en pugna sobre todo con vándalos y visigodos. El segundo rey suevo, Reiquila, llegó a conquistar de los vándalos una parte importante de la Bética, con las ciudades de Emérita e incluso Híspalis, que tomó en el año 440. Este monarca representó la máxima expansión sueva, que se extendió por todas las provincias salvo la tarraconense, aun en manos imperiales. Como resultado de esta situación intervinieron los visigodos contra el tercer rey atestiguado, Requiario, y derrotaron a los suevos en la batalla del río Órbigo (456), ejecutando a su rey e imponiendo a Agiulfo como nuevo monarca, lo que provocó una guerra civil entre los suevos. A partir de entonces comienza una edad oscura del reino suevo, con la injerencia continua de los visigodos, que tendrá una breve recuperación bajo Remismundo, que se convierte al arrianismo, y se consolida a mediados del siglo VI, cuando se da un cierto reflorecimiento político y cultural, con el primer rey católico, Teodomiro (559-570), los concilios de Braga o la figura clave de San Martín Dumiense o de Braga, el llamado «apóstol de los suevos», con una obra literaria de primer orden.
Escasez de las fuentes
Pero la ruina del reino suevo no tardaría en llegar, como refiere por ejemplo Isidoro de Sevilla, y sería manos de los visigodos, pues en 575 su rey Leovigildo invade los montes de Ourense e inicia una larga guerra contra los suevos, trufado de cuestiones sucesorias y de conflictos religiosos –los visigodos eran aún arrianos– y cambios de equilibrios de poder en la zona, que concluye con la anexión del reino suevo al visigodo diez años después.
La peripecia de los suevos es apasionante históricamente, aunque su estudio es problemático por la escasez y la oscuridad de las fuentes, tanto literarias como arqueológicas. Se puede seguir, empero, su recorrido en diversas reliquias excepcionales, como el caldero de Musov, decorado con bustos de guerreros, de la república Checa, el del Museo polaco Leborku o el fantástico cráneo de Osterby. Pero los suevos han devenido también uno de esos mitos de la historia que suscitan curiosidad, fascinación y exageración a partes iguales, más allá de lo que científicamente se puede saber de ellos en la investigación histórica, arqueológica o filológica. A ese respecto, es curiosa, en lo moderno, la fijación del nacionalismo gallego por localizar en este pueblo germano algunas de las características idiosincráticas de una pretendida Galicia independiente y ancestral. Por ejemplo, para reivindicar la consideración de la «nación» gallega en el proyecto de nuevo estatuto de autonomía para Galicia que elaboró el BNG en 2005 se decía curiosamente, en el preámbulo, que «la llegada de los suevos consolidó el marco político de un Reino de Galicia», algo muy dudoso en un reino tan remoto y de tan breve trayectoria comprobable (unos 60 años) y más bien fruto de su mitologización a partir del llamado Rexurdimento de la cultura gallega, en el XIX.
Entonces se fraguaron ideas sobre un origen diferente de los gallegos, haciendo énfasis en los elementos étnicos celtas o suevos que los distinguirían del resto de la población de España, especialmente contraponiendo una supuesta raza pura gallega a una raza mestiza castellana, con elementos semíticos y gitanos, como estudia Salas Díaz. Un poeta como Pondal, autor de la hermosa letra del himno gallego, habla de la raza sueva como origen de la gallega y rechaza a los castellanos que serían «de los cíngaros, / de los rudos iberos, / de los vagos gitanos, / de la gente del infierno; / de los godos, de los moros». Y Manuel Murguía, marido de Rosalía de Castro, sitúa en ese pueblo germánico también los orígenes del gallego, «ligado estrechamente a la grande y nobilísima familia ariana» y caracterizado por «no haberse contaminado con la sangre semita».
Otros escritores de los comienzos en nacionalismo gallego, como Brañas o Valladares, citan a los suevos e, incluso en el siglo XX, Castelao insistirá en la diferencia, rechazando con citas diversas la presencia en Galicia de una cultura «mestiza» o «impura»: «Si la raza fuese, en efecto, la determinante del carácter homogéneo de un pueblo, sin que por así creerlo incurriésemos en pecado, bien podría Galicia enfrentar su pureza con el mestizaje del resto de España, atribuyéndole a la sangre árabe la indisciplina, la intolerancia y la intransigencia con que los españoles se adornan». Lástima que este pueblo tan fascinante se haya visto también contaminado por el etnicismo supremacista que indefectiblemente subyace tras todo nacionalismo. En el tratamiento del tema que muestra la citada exposición puede verse todo un ejemplo de rigor histórico ajeno a cualquier motivación política. En los textos clave del nacionalismo se abunda en un uso torticero y manipulador de la historia, para manipular a los pueblos. Es el contraste entre historia y mito.
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Galicia,
Nacionalismo
30 de octubre de 2015
La Xunta aprueba una declaración en defensa del Estado de las autonomías
La Xunta aprueba una declaración en defensa del Estado de las autonomías
Feijóo reivindica la Transición y dice que los secesionistas desafían "a todas las autonomías y no solo al Gobierno"
el pais - CRISTINA HUETE Orense 29 OCT 2015 - 15:54 CET
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El presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, el pasado domingo en Lugo. / ELISEO TRIGO (EFE)
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El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo (PP), ofrece el respaldo de su Ejecutivo al Gobierno —"a este o a cualquiera que respete la Constitución"— ante el desafío secesionista de Cataluña. El Gobierno gallego ha aprobado una declaración institucional en defensa del Estado de las autonomías, en la que alerta de que la declaración secesionista catalana supone "un desafío a todas las comunidades que conforman España". También tilda de "irresponsabilidad", "deslealtad" y "cálculo partidario" la postura de los secesionistas que, señala, "no pueden estar por encima de un marco de entendimiento y convivencia".
La declaración del Ejecutivo gallego destaca que la postura de las fuerzas catalanas independentistas supone "un desafío al conjunto del Estado de las autonomías y no solo a un Gobierno concreto", por lo que garantiza su respaldo a la "respuesta del Gobierno central y partidos democráticos" ante el desafío rupturista.
Feijóo, que leyó este jueves el manifiesto de su Gobierno en la rueda de prensa posterior al Consello de la Xunta, reivindicó la Constitución y la Transición. El presidente gallego eludió contestar a las preguntas de los periodistas sobre si su Gobierno respaldaría la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que permite la suspensión de una autonomía y sobre el que Mariano Rajoy ha señalado que "espera" no tener que aplicar.
29 de octubre de 2015
Ciudadanos pide que el gallego deje de ser idioma oficial en Ferrol
Ciudadanos pide que el gallego deje de ser idioma oficial en Ferrol
La formación de Rivera propone derogar la ordenanza lingüística aprobada hace 20 años por el PP "para garantizar la igualdad"
el pais - CRISTINA HUETE Ourense 29 OCT 2015 - 12:01 CET
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Albert Rivera en rueda de prensa en Madrid este miércoles. / GERARD JULIEN (AFP)
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Ciudadanos ha pedido la derogación de la Ordenanza de Normalización Lingüística, aprobada hace dos décadas por el PP enel Ayuntamiento de Ferrol, que establece que el gallego es la "lengua propia de Galicia y el idioma oficial" de la institución local. El partido de Albert Rivera, que cuenta con una sola concejala en el municipio de la provincia de A Coruña, ha presentado una moción, que se debatirá en la tarde de este jueves en pleno, en la que reclama que se adopten las medidas oportunas para "restablecer la situación de legalidad vulnerada" por la ordenanza aprobada en 1997.
La propuesta de la formación naranja incluye la supresión de los artículos de la ordenanza que establecen que "las actuaciones administrativas realizadas en gallego en territorio municipal tendrán plena validez y eficacia", así como los preceptos relacionados con la promoción del gallego por empresas o entidades que presten servicios públicos municipales a través de concesiones, arrendamientos o conciertos. El texto añade a la lista de artículos a suprimir el que exige conocimientos mínimos del idioma gallego para la selección del personal municipal y el que requiere que los trámites del Ayuntamiento dirigidos a la Administración civil o militar del Estado y la justicia se redacten en gallego.
La moción se ampara en una sentencia dictada en 2006 por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, atendiendo a una impugnación presentada por la Delegación del Gobierno, que declaraba que varios artículos de la normativa lingüística del Ayuntamiento coruñés de As Pontes eran inconstitucionales y vulneraban además el Estatuto de Autonomía de Galicia.
La representante municipal del partido naranja, Ana Rodríguez Masafret, sostiene que el objetivo de la moción es "garantizar la igualdad de los derechos lingüísticos de todos los ciudadanos en sus relaciones con el Ayuntamiento".
Se prevé que la propuesta no prospere ya que cuenta con los votos contrarios de los 11 concejales del Gobierno local que preside la Marea Ciudadana Ferrol en Común y en el que está integrado el PSOE. El BNG, con cinco ediles en la oposición, ha sido rotundo al señalar que si el objetivo de Ciudadanos fuese alcanzar la igualdad entre gallego y castellano "tendrían que reclamar más usos sociales y públicos para el gallego, en desventaja". El PP, con 11 concejales, no ha anunciado su posición.
20 de mayo de 2014
El PP aprueba en Galicia una Ley de privilegios para el lobby LGTB, de lo más radical de Europa
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