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13 de diciembre de 2017

VIDEO. “Las redes sociales están desgarrando a la sociedad”, dice un exejecutivo de Facebook

“Las redes sociales están desgarrando a la sociedad”, dice un exejecutivo de Facebook
Chamath Palihapitiya lamenta haber participado en la construcción de herramientas que destruyen el tejido social

Chamath Palihapitiya, durante el foro de la Escuela de Negocios de Stanford el pasado 10 de noviembre.
Chamath Palihapitiya, durante el foro de la Escuela de Negocios de Stanford el pasado 10 de noviembre.
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Un antiguo alto ejecutivo de Facebook ha entonado el mea culpa por su contribución al desarrollo de unas herramientas que, a su juicio "están desgarrando el tejido social". Chamath Palihapitiya, que trabajó en la compañía de Mark Zuckerberg de 2007 a 2011 y que llegó a ser su vicepresidente de crecimiento de usuarios, opina que "los ciclos de retroalimentación a corto plazo impulsados por la dopamina que hemos creado están destruyendo el funcionamiento de la sociedad. Sin discursos civiles, sin cooperación, con desinformación, con falsedad".

Palihapitiya hizo estas declaraciones sobre la adicción a las redes sociales y sus efectos en un foro de la Escuela de Negocios de Stanford el pasado 10 de noviembre, pero la web de tecnología The Verge las ha recogido este lunes y, a través, de ella, diarios como The GuardianPalihapitiya, que en su día trabajó para aumentar el número de personas que usan las redes sociales, recomendó a su audiencia que se tomara un "descanso" en su uso.

Aclaró que no hablaba solo de Estados Unidos y de las campañas de intoxicación rusas en Facebook. "Es un problema global. Está erosionando las bases fundamentales de cómo las personas se comportan ante sí y entre ellas", subrayó, para añadir que siente "una gran culpa" por haber trabajado en Facebook. Habló de cómo las interacciones humanas se están limitando a corazones y pulgares hacia arriba y de cómo las redes sociales han conducido a una grave falta falta de "discurso civil", a la desinformación y a la falsedad.


En la charla, Palihapitiya, ahora fundador y CEO de Social Capital, desde la que financia a compañías de sectores como la salud y la educación, se declaró una especie de objetor de conciencia del uso de redes sociales y anunció que quiere usar el dinero que ganó en Facebook para hacer el bien en el mundo. "No puedo controlar [a Facebook] pero sí puedo controlar mi decisión, que es que no usar esa [...]. También puedo controlar las decisiones de mis hijos, que no pueden usar esa [...]", declaró, para aclarar que no se ha borrado del todo de las redes pero que sí trata de usarlas lo menos posible.

El ex alto cargo de Facebook alertó de que los comportamientos de las personas están siendo programados sin que se den cuenta. "Ahora tienes que decidir a cuánto vas a renunciar", añadió. Palihapitiya hizo referencia a lo sucedido en el Estado indio de Jharkhand el pasado mayo, cuando unos mensajes falsos de WhatsApp sobre la presencia de supuestos secuestradores de niños acabaron con el linchamiento de siete personas inocentes. "A esto nos enfrentamos", criticó Palihapitiya, que añadió que este caso "llevado al extremo" implica que unos delincuentes "puedan manipular a grandes grupos de personas para que hagan lo que ellos quieran".

Pero Palihapitiya no solo censuró los efectos de las redes en cómo funciona la sociedad, sino todo el sistema de funcionamiento de Silicon Valley. A su juicio, los inversores inyectan dinero en "empresas estúpidas, inútiles e idiotas", en lugar de abordar problemas reales como el cambio climático y las enfermedades curables.

Las críticas de Palihapitiya a las redes se suman a las del primer presidente de Facebook, Sean Parker, que censuró la forma en que la compañía "explota una vulnerabilidad en psicología humana" al crear un "ciclo de retroalimentación de validación social". Además, un exgerente de producto de la empresa, Antonio García-Martínez, acusó a Facebook de mentir sobre su capacidad para influir en las personas en función de los datos que recaba sobre ellos, y escribió un libro, Chaos Monkeys, sobre su trabajo en la empresa. En el último año se ha producido una creciente preocupación por el poder de Facebook, su papel en las elecciones estadounidenses y su capacidad para amplificar noticias falsas.


3 de junio de 2015

Por qué estamos abandonando el correo electrónico

TIFLE GURU

El correo electrónico empieza a desaparecer

TENDENCIA

Por qué estamos abandonando el correo electrónico

El diario The New York Times descubrió hace poco, a cuenta del escándalo de los correos electrónicos de Hillary Clinton, que muchos senadores de EE UU no usaban jamás el correo electrónico. Y seguían vivos. Su trabajo parecía no resentirse. Algunos quisieron ver un signo de señorío y distinción, en tanto que se deducía que tenían tantos asistentes que alguien los abría por ellos, y les contaba lo que fuese necesario. Pero no parecía ser el caso, y confesaban resolver muchas cuestiones con llamadas.
Lo cierto es que es una tendencia galopante en las empresas: limitar el uso del correo electrónico. La gran espoleta ha sido, curiosamente, un experimento personal de una empresaria irlandesa, Clare Burge, quien decidió prescindir totalmente del correo electrónico tras volver de vacaciones y encontrarse 10.000 mensajes en la bandeja. En vez de leerlos y contestarlos, decidió poner unas líneas de respuesta automática indicando que se le llamase por teléfono. La empresaria midió su propia productividadcon la aplicación online gratuita Rescue Time, y descubrió que, cuando usaba el correo electrónico, solamente era productiva el 23% de su tiempo.
A la vez, empresas como Ferrari comenzaron a limitar el número de emails que sus empleados podían mandar (“Menos correos electrónicos y más diálogo con tus compañeros”, rezaba su comunicado a los empleados y a la Prensa). Y varias compañías de la industria automovilística alemana están adoptando la misma medida. A la tendencia se han sumado ya la teleco French IT (con 80.000 empleados) o la inmobiliaria británica Halton Housing Trust. En algunos casos se establecen horarios de consulta del buzón o se marcan cupos máximos de emails que se pueden enviar.

SALUD Y PRODUCTIVIDAD

El motivo es de productividad y concentración: uno, porque las continuas consultas al buzón, la lectura y la respuesta descentran al empleado de su labor –los estudios calculan que tardamos unos 60 segundos en volver a concentrarnos en nuestra tarea anterior–.
mujer leyendo correo
El volumen de correo sin contestar produce estrés y frustración.
Y dos, porque el correo electrónico no es siempre la mejor manera de solucionar un problema o tomar una decisión colectiva. El alcance a los destinatarios no es efectivo porque no siempre contestan o no leen todas las respuestas de los demás, con lo cual hay interferencias que entorpecen o atascan el proceso.
En cuato al estrés –que afecta a la salud pero también a la productividad– unainvestigación de 2013 realizada por la Loughborough University inglesa detectó que al 83% de los empleados públicos les aumentaba el ritmo cardíaco al recibir o enviar un email. Y que entre el 12 y el 15% de ellos presentaban síntomas de adicción al correo –y respondían a los mensajes en menos de 6 segundos–. Por su parte, en 2012, laUniversidad de California dejó sin correo electrónico a trece trabajadores del ejército y comparó su ritmo cardíaco con el de sus compañeros (que continuaban usando sus buzones); descubrió que sus pulsaciones eran claramente menores, y que su índice de concentración en una sola labor era también mucho más alta.

LOS JÓVENES CASI NO LO USAN

Además, la mensajería instantánea (WhatsApp a Snapchat o Instagram) está supliendo esta herramienta, hasta el punto de que estos sistemas de comunicación superaron en uso al correo en España en 2014. Y especialmente los más jóvenes están dejando de consultar sus cuentas, de modo que solamente el 11% hace un uso habitual, según un estudio de FacebookSheryl Sandberg, responsable de operaciones de la red social, ya comenzó a vaticinar el fin del email en 2010, aunque sin atreverse a ponerle fecha.

***EN TLIFE nos interesan tus comentarios. ¿Crees que el correo electrónico desaparecerá pronto?


28 de agosto de 2013

La línea que separa lo privado de lo público se está desintegrando. Y el objetivo es ser populares.


¿Incontinencia verbal, yo?

EL PAIS - Por:  28 de agosto de 2013

                                                                                                        Gloria Rodríguez

Cualquiera puede irse de lengua en Facebook. Hablar más de la cuenta de la vida de otros, pero lo normal es que lo haga de la suya propia. Que cuente sus problemas de tránsito intestinal o los de su niño, la épica doméstica para poner la funda del edredón, que publique un mensaje trasnochado de su ex o la foto de las cuatro botellas de vino vacías que yacen sobre la mesa de su cocina. 
 Antropólogos, sociólogos y psicólogos no acaban de entender por qué somos más indiscretos que nunca en el escaparate global, y tejen abundantes teorías al respecto. Y como siempre queda muy elegante citar a algún filósofo o académico para explicar nuestras conductas asilvestradas en Internet, aquí van algunas de las más recientes: 
Teoría N.1
 Sherry Turkle, profesora del MIT y autora del best seller Alone Together  cree que"estamos perdiendo el saludable sentido de la compartimentación de la información". Ese que nos enseñaba que no podíamos decir las mismas cosas en todos los sitios, que cada público requería unos códigos y un lenguaje y que no se hablaba igual con todos, ni se contaba lo mismo a todo el mundo. Esta pérdida del pudor para hablar de nuestras miserias la explicaron el año pasado unos investigadores de la Universidad de Harvard con su hallazgo de que "compartir nuestros pensamientos y sentimientos íntimos activa el sistema de recompensa neuroquímico del cerebro, en una medida mayor que contar las actitudes de otras personas". 
Teoría N.2
Elizabeth Bernstein, socióloga y columnista del Wall Street Journal piensa que la pérdida de aprecio por nuestra privacidad no podría explicarse solamente por la proliferacion de reality shows en todas las televisiones del mundo, sino también porque hablar de nosotros mismos es un modo de controlar la ansiedad. Este esfuerzo se conoce como autoregulación y funciona, según la socióloga, de esta manera: Cuando estamos hablando con alguien consumimos mucha energía en intentar lograr dejar una buena impresión en el otro. "Tratamos de parecer más inteligentes e interesantes pero ese esfuerzo supone que el cerebro pierda capacidad para filtrar el tipo de información que vamos soltando y a quién"
Teoría N.3
Para el profesor Russel W. Belk, de la Escuela de Negocios de la York University en Toronto y autor del trabajo El yo extendido en el mundo digital, nuestra presencia y comportamiento en redes sociales como PinterestInstagram y Youtube están creando una idea más compleja de quiénes somos. "Estamos construyendo nuestra identidad de un modo que nunca antes habíamos probado". "Cuando publicamos algo sobre nosotros no tenemos a nadie enfrente para que nos responda, esto nos hace ser más desinhibidos. "Nos sentimos casi invisibles cuando escribimos un comentario que irónicamente podrá ser visto  potencialmente por mucha gente".
El profesor Belk cree que las prácticas del confesionario católico o del diván del psicoanálisis han migrado a Internet. Por su parte, las redes sociales con sus continuas preguntas "¿Qué está pasando?" "¿Qué estás pensando?" etc. no hacen más que incitarnos a que contemos cada vez más detalles sobre nuestra vida.  La reacción de amigos, familiares y desconocidos nos critican o nos validan en nuestras posturas, y terminan por apuntalar nuestra identidad. Pero eso no es nada nuevo, en el mundo real la identidad se construye entre todos, entre uno mismo, los amigos y los enemigos. 
Teoría N.4
Segun este experto, otro ingrediente del exhibicionismo on line es la tensión entre la privacidad y la posibilidad de ser famoso o popular. Dos conceptos que en estos tiempos parecen excluyentes.Para mucha gente el anhelo de ser popular es de lejos mucho más fuerte que el de ser respetado. Un estudio de 2010 que examinó la imagen que se construían en Facebook un grupo de estudiantes verificó que no estaban preocupados porque personas desconocidas pudieran ver sus perfiles, lo ùnico que querían era que todo el mundo pensara que tenían una personalidad "cool". 
La línea que separa lo privado de lo público se está desintegrando. Y el objetivo es ser populares. Y sucede a cualquier edad"Queremos ser interesantes, queremos que se nos recuerde, que la gente nos siga, pero antes tenemos que llamar su atención. Y ya hemos aprendido de los realitys que caer lo más bajo posible es el modo más fácil y eficiente paraque la mayoría de la gente repare en nuestra existencia". dice el profesor Belk. 
Posdata
Un último detalle, los investigadores señalan que a las personas que comparten poco o nada de su vida en las redes sociales no se las considera discretas, prudentes o sensatas. Son simplemente, aburridas.