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8 de junio de 2018

Adiós, España “católica”, en una Europa cada vez más secular. Pero en Estados Unidos…

Infovaticana Blogs

Adiós, España “católica”, en una Europa cada vez más secular. Pero en Estados Unidos…

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En la última poderosa encuesta del Pew Research Center, de Washington, sobre la situación del cristianismo en Europa occidental, los datos que impresionan más son los de España y de su acelerada mutación de “católica” a ultra secularizada.
Se puede leer la encuesta en su totalidad en:

> Being Christian in Western Europe
Pero aquí basta recordar algunos datos. En primer lugar, el alcance numérico del cristianismo en Italia, Portugal e Irlanda, donde quienes se declaran cristianos siguen siendo el 80% de la población y donde los que practican la religión al menos una vez al mes son el 40% en Italia, el 35% en Portugal y el 34% en Irlanda.
En estos tres países son todavía relativamente pocos, el 15%, los que se dicen ateos, agnósticos o sin una religión en particular, los “nones” estadísticos de la Ilustración.
Pero ellos, por el contrario, constituyen un gran número en los cuatro países decididamente más secularizados de Europa occidental:
– Holanda, donde los que no profesan ninguna religión son ahora más que los cristianos, el 48% contra el 41%;
– Noruega, con el 43% que no profesa ningún credo y el 51% de cristianos;
– Suecia, con el 42% que no profesa ninguna religión y el 52% de cristianos;
– Bélgica, con el 38% que no profesa ningún credo y el 55% de cristianos.
También en otros cuatro países de Europa la secularización está en un estadio muy avanzado: en Francia, Alemania, Suiza y el Reino Unido. Aquí la secularización viene desde hace tiempo y ahora crece a un ritmo menos impetuoso, con los que no profesan ninguna religión que hoy se proclaman entre el 21 y el 28%.
Pero la gran sorpresa está dada por España, donde los ateos, los agnósticos y los sin religión son hoy ya el 30% de la población y han llegado a ese nivel en tiempos muy breves.
Para medir en qué proporción la secularización en España es tan abrumadora, es suficiente advertir que el incremento de los sin religión ha llevado en pocos años a España casi al mismo nivel que los cuatro países más secularizados de Europa occidental, es decir, Holanda, Noruega, Suecia y Bélgica.
Pero con una diferencia significativa. Mientras que en estos cuatro países los que hoy se declara sin religión ya han nacido y crecido en la mayor parte de los casos en un ambiente familiar alejado de la fe, en España cada cinco de seis de ellos eran católicos en su juventud y casi todos ellos fueron bautizados.
El cuadro general en España es hoy el siguiente:
– cristianos con práctica religiosa al menos mensual, el 21%;
– cristianos no practicantes, el 44%;
– sin religión, el 30%.
Se nota también que entre los cristianos practicantes la fidelidad a la Iglesia en algunas cuestiones cruciales es muy incierta. El 40% de ellos, en España, está a favor de la legalización del aborto y el 59% está a favor del matrimonio entre homosexuales, en cifras superiores a las que – si bien ya por arriba del 40% – se encuentran entre los cristianos practicantes de los tres países más “católicos” de Europa occidental: Italia, Portugal e Irlanda, éste último recién salido de un referendo para la legalización del aborto que ha visto vencer al “sí” con el 66% de los votos.
El modo con el que en los distintos países europeos se abandona la fe es descrito por los entrevistados como un “alejamiento gradual” de ésta última, un alejamiento no traumático. Pero en España tres de cada cuatro entrevistados hacen responsable de ese alejamiento a los “escándalos que involucran a jerarcas e instituciones religiosas”.
Del total de la encuesta surge entonces una fuerte diferencia entre Europa occidental y Estados Unidos.
Mientras que en Europa los que con una práctica religiosa al menos mensual son el 31% de los cristianos, en Estados Unidos son más del doble, el 64%. Y aquí también un 9% de ciudadanos que se dicen sin una religión en particular practican al menos mensualmente algún culto.
En Europa reza diariamente el 14% de los cristianos y en Estados Unidos el 68%, más un 20% que no profesa ninguna religión.
Creen en Dios con absoluta certeza el 23% de los cristianos y en Estados Unidos el 76%, más un 27% que no profesa ninguna religión.
Asignan a la religión un lugar “muy importante en su propia vida” el 14% de los cristianos en Europa y el 68% de los cristianos en Estados Unidos, más un 13% de los que no se identifican con una fe religiosa en particular.

13 de septiembre de 2017

Si no es por España hoy no existiría el catolicismo





ADELANTE LA FE
http://adelantelafe.com/no-espana-hoy-no-existiria-catolicismo/

Si no es por España hoy no existiría el catolicismo

España ha tenido un papel providencial en la historia de la salvación, preservando la fe católica en Europa y expandiéndola por América y por otros continentes, por lo que muchos historiadores hablan con rigor de que si no hubiese sido por España la fe católica habría desaparecido. Dios, en sus sabios designios, había reservado a nuestra patria la noble misión de custodiar la fe ante herejes e infieles.
La Santísima Virgen vino en carne mortal a Zaragoza dejando un Pilar como símbolo de que la fe nunca desaparecería en España. Tras la conquista y evangelización de América se convirtió en Patrona de la Hispanidad. Los españoles a lo largo de la historia defendieron a ultranza la religión católica frente a los judíos, musulmanes, protestantes…
Jesús Ángel Rojo, escritor, historiador y periodista es experto en la Historia de España y concretamente en la leyenda negra antiespañola. En esta entrevista nos habla de la importancia esencial de España en la conservación del catolicismo en el mundo.
¿Qué se entiende por leyenda negra y cuál es el origen del término? 
El término leyenda negra lo acuña en un primer momento Emilia Pardo Bazán en una conferencia en Paris en 1899, pero verdaderamente el término leyenda negra como algo despectivo contra España, sus habitantes y su historia se empieza a conocer cuando Julián de Juderías en 1914 escribe su famoso libro “Leyenda negra y la verdad histórica” donde desmiente todas las mentiras que se habían emitido contra España.  Afirma que se había creado un ambiente de relato fantástico contra España sobre todo en los países enemigos. Esa serie de relatos empieza a puntualizarlos uno por uno y a luchar abiertamente contra ellos.
Ya Quevedo fue denunciando la leyenda negra que se estaba realizando contra España o el mismo Quesada, el conquistador de Colombia, también denunciaba que lo que estaban haciendo con España era una campaña de desprestigio brutal. Todos los países que han sido imperio o primera potencia mundial han sufrido leyenda negra y exageraciones, pero la mayor campaña de desprestigio de la historia de la humanidad la ha sufrido España, deformando todos los hechos positivos, haciéndolos de menos y exaltando todo lo negativo hasta límites absurdos.
¿Hay un punto de inflexión sobre la propagación masiva internacional de este mito de la leyenda negra?
Cuando en el siglo XVI Bartolomé de las Casas escribe la brevísima Instrucción de las Indias se da el argumento perfecto a nuestros enemigos para crear una leyenda negra mítica sobre el Imperio español. Lo que dijo sirvió de base para acusar a España directamente del mayor genocidio de la historia de la humanidad. El dominico se inventaba las cosas, escribió un libro sin ningún tipo de rigor histórico donde afirmaba que España había matado más de 24 millones de indios haciendo las peores torturas que jamás el hombre había visto. Además, presentaban a los indios, que eran caníbales y hacían sacrificios humanos, como ovejas mansas y a los españoles como tigres sanguinarios capaces de las mayores atrocidades. En ese libro Bartolomé de las Casas hace afirmaciones de sitios donde dijo estar y nunca había estado y dijo ver lo que nunca había visto. Desde el punto de vista histórico es un panfleto muy dañino. No se entiende como en esa época le dejaron publicarlo cuando no se ha visto libro que injurie tanto a una nación como ese.
Es a partir de ese libro cuando los herejes holandeses, que habían traicionado a Felipe II tras romper los lazos de lealtad el taciturno Guillermo de Orange, utilizan el libro de De las Casas para degenerar la imagen de los españoles. Guillermo de Orange utilizó ese libro como base para atacar a España y con mentiras y medidas verdades generar un nacionalismo absurdo tratando de justificar su inmundicia moral e injustificable rebelión contra su rey Felipe II.
El catolicismo ha sido cruelmente perseguido y combatido por los anglicanos y calvinistas y esto se silencia…
Así es. Donde hubo las mayores persecuciones de católicos de la historia de la humanidad fue en Inglaterra donde los mataban sin ningún tipo de juicio o en las regiones calvinistas, donde estuvieron persiguiendo a los católicos hasta al siglo XIX. Todo esto está totalmente ocultado. Por ello utilizan la Santa Inquisición española como un elemento para denigrar la imagen de España.
Uno de los principales culpables de todo eso fue Reginaldo Gonzalo Montañés que escribió el libro “Exposición de algunas mañas de la Santa Inquisición española”. Era un hereje español protegido por los principales príncipes alemanes seguidores de Lutero, que recriminaba en ese libro el fanatismo y la brutalidad de los españoles a través de la Santa Inquisición. Cuando esta institución no es un invento de los españoles. Incluso Castilla es el último Reino al que llega el Santo Oficio. La Santa Inquisición mantenía unas garantías procesales que no las tenía ningún otro tribunal civil. Y además la Santa Inquisición no perseguía a un hereje, sólo tenía competencias sobre católicos. Sin embargo, en países como Holanda o Inglaterra te mataban directamente por ser católico.
Un componente esencial de la leyenda negra es el hecho de que España era la gran defensora del catolicismo en el mundo…
Si no hubiera existido España el catolicismo hubiese desaparecido de Europa y no hubiera llegado a América ni a Asia ni a ningún lado porque fue tal el expansionismo protestante que sólo el empeño de España hizo posible que se conservara la fe católica. La leyenda negra por tanto no sólo ataca a España sino al propio catolicismo, ya que España es la primera defensora de la fe verdadera.
Por ejemplo, si ahora oyes hablar a los indigenistas radicales cuando hablan de la conquista de América dicen que por medio de la fe se sometieron los indios a aberraciones y barbaridades cuando en realidad por medio de la fe se produjeron de forma pacífica, gracias a los misioneros, las mayores conquistas de terrenos y anexiones de los mismos indígenas al Imperio español. Ellos estaban hartos de esas religiones brutales y sangrientas que les obligaban a inmolar su vida. Los indios preferían una religión como la católica que hablaba de paz y de amor antes que una religión de sacrificios y de canibalismo.
Si no es por España el catolicismo habría desaparecido del mundo. España y su imperio pusieron todos sus recursos, todos sus hombres y toda su sangre para evitar tanto el ataque de los musulmanes como de los protestantes contra la religión católica. Es una verdad histórica indudable que si España no hubiera existido ahora mismo no existiría la religión católica.
El Imperio español fue el gran defensor del Papado. El protestantismo surge como una lucha contra el poder de Roma y el Imperio español, que era quien lo defendía. 
Efectivamente. Fueron los tercios españoles los que salvaron la religión católica en Europa y fueron los españoles los que evangelizaron América. El fin de la conquista de América de los Reyes Católicos era la conquista de almas. De hecho, España era la representante de la Iglesia en América. El Papa otorga la bula papal para que España represente a la Iglesia en América y el principio fundamental para tener derecho sobre estos territorios era la evangelización.
De hecho, si hablamos de derecho internacional hoy en día para justificar cualquier acción internacional, en aquella época el representante de Dios en la tierra era el Papa. Como cabeza de la Iglesia le da poder a España para poder conquistar esas tierras y que esa conquista fuera legítima porque el principal fin era la cristianización. Ningún otro país hubiera conseguido evangelizar América como lo hizo España ni ningún otro país hubiese podido evitar que la herejía se extendiese por Europa como lo hizo España.
La católica Francia, cuando la misma Europa estaba en peligro contra los otomanos, se alió con este pueblo contra Carlos I de España y V de Alemania. Los únicos que dieron todo por mantener la fe verdadera fueron los españoles. Ningún otro país dio todo lo que tenía para mantenerla y extenderla como España.
La leyenda negra se ceba de una manera desmesurada con la Santa Inquisición, que no es ni siquiera una creación española… 
Así es pues como he dicho antes fue Castilla uno de los últimos reinos en donde se instauró. La leyenda negra dice que la Santa Inquisición española mató más de 100.000 personas y que hacía unas torturas brutales. De hecho, hay miles de exposiciones sectarias por España y por el mundo sobre las torturas de la Inquisición. Los castigos de la Inquisición eran mucho más humanos que los de cualquier tribunal civil. Las 100.000 muertes son evidentemente falsas.
Si algo tenía la Santa Inquisición española es que todo lo tenía documentado. En 300 años hubo 4000 sentencias de muerte. De esas 4000, se ejecutaron la mitad y de esa mitad había ejecuciones literales y otras simbólicas por lo que podríamos hablar de 1500 ejecuciones en 300 años. Acusan al Santo Oficio español de quemar a las brujas cuando si queremos poner un ejemplo verdadero de quema de brujas es lo que hicieron los protestantes holandeses, que quemaron más de 60.000 brujas o lo que hacían los puritanos anglosajones. De hecho, hay una fiesta que se llama Halloween que celebra la quema de las brujas de Salem.
Todo lo que hacía el Santo Oficio está documentado porque se seguía un proceso jurídico. Por ejemplo, la figura del médico forense nace con la Inquisición española. Era un médico que vigilaba que las torturas no llegaran a la muerte. Lo que hace la Inquisición es un procedimiento jurídico que te da unas ciertas garantías que no había en esa época. La figura del abogado defensor no nace de las películas americanas sino de la misma legalidad del procedimiento que hacía la Inquisición.
Recientemente han emitido un documental de la BBC donde se afirma que el 99% de las cosas que se dicen sobre la Inquisición española son falsas o mitos. Está claro que la Inquisición hizo cosas mucho menos graves que las policías políticas de muchos regímenes dictatoriales.
En el siglo XVI es cuando más actividad tuvo, pero en los siguientes siglos fue casi simbólica. La Santa Inquisición garantizó una cierta unidad religiosa en España que evitó matanzas como las que vivieron en toda Europa. Por ejemplo, en una sola noche mataron 2000 hugonotes, más de lo que pudo matar la inquisición en 300 años.
Para finalizar además de su libro Cuando éramos invencibles, ¿Qué libros recomendaría para documentarse a fondo sobre la leyenda negra?
Un libro principal es el que ya he mencionado “Leyenda negra y la verdad histórica” de Julián de Juderías. Otro libro de referencia es “Los exploradores españoles en América” de Charles F. Lummis. Es un norteamericano que puso blanco sobre oscuro tratando el tema de la conquista española y comparándolo con la inglesa que sí que fue terrible. Demostró que todo lo que se había hablado sobre España era verdaderamente falso.
Javier Navascués
Javier Navascués

Ha trabajado como redactor en el Periodico de Aragón y Canal 44 de Zaragoza y como locutor y guionista en diferentes medios católicos como NSE, EWTN, Radio María etc...y últimamente en Agnus Dei.

20 de junio de 2017

Un islamófobo (Leído en @HerreraEnCOPE)


Un islamófobo (Leído en @HerreraEnCOPE)
Publicado por  el Jun20, 2017
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Por fin hemos reconocido el odio religioso en un acto terrorista. Por fin hemos podido verbalizar que el asesino era uno que odiaba a los fieles de una determinada confesión. Y así leemos y escuchamos hoy que un islamófobo atropelló a los fieles de una mezquita en Londres.
Los católicos no hemos tenido ningún problema en reconocerlo y en condenarlo y no nos hemos ahorrado ni una sola palabra. Hemos actuado como personas sensibles y libres mostrando todo nuestro dolor y todo nuestro rechazo.
En cambio nos da miedo hablar de por qué nos odian y por qué nos matan y en nombre de qué religión y de qué Dios. Nos aterra de tal modo que nos llamen racistas que caemos en el auto odio de apresuramos a elevar la islamofobia a plaga de nuestra era y obviamos señalar el islamismo que viene a por nosotros, a por los valores cristianos y católicos que encarnamos. Y forzados por la corrección política nos doblegamos al cinismo de proclamar de que no son musulmanes, son terroristas, como si la Historia no nos hubiera dramáticamente enseñado que son dos conceptos perfectamente compatibles.
Estamos tan podridos de relativismo y tan extraviados en nuestra decadencia, que la islamofobia que prácticamente no existe es nuestro mantra, y a pesar de caer como moscas, siempre en manos de los mismos criminales, no hemos ni siquiera inventado la palabra para nombrar a los que odian a los católicos. ¿Cuál sería? ¿Católicofóbico? ¿Cristianofóbico?
Ahora que hemos aprendido a decir “atentado islamófobo” podríamos aprender a decir por dónde sangramos y por qué; quién nos mata y en nombre de qué, y a no confundir el odio ni el racismo con la obligación de defendernos, que es nuestra obligación de sobrevivir.
La libertad no es un derecho. Es un deber. Como seguir vivos, fuertes y seguros. Es lo que nunca entedemos de Israel, y por eso creyendo que somos pacifistas nos comportamos como los viejos antisemitas de todos los tiempos y todas las tragedias. Mientras no seamos capaces de asumirlo, mientras no dejemos de despreciar lo que somos y no nos pongamos en pie para defenderlo, no sólo nos matarán sino que hasta muertos seremos sus rehenes y nuestros propios verdugos.
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1 de mayo de 2017

La promesse de Fatima vue depuis la Russie – et utilisée contre les catholiques

reinformation.tv

La promesse de Fatima vue depuis la Russie – et utilisée contre les catholiques


promesse Fatima Russie contre catholiques

Jeanne Smits
Et si on regardait, pour une fois, l’histoire et la promesse de Fatima avec des yeux russes ? En ce centenaire des apparitions de Notre-Dame, on peut être sûr d’une chose : ce que nous, catholiques, disons de la Russie et des erreurs qu’elle allait répandre dans le monde est connu aussi des Russes eux-mêmes. Et aujourd’hui, l’Union soviétique étant désormais un vieux souvenir, et le communisme russe apparemment enterré avec lui, on assiste à une situation — pour ne pas dire une opération — où la Russie apparaît comme le rempart du christianisme, le dernier défenseur de la morale traditionnelle face à la folle idéologie LGBT présentée comme une conséquence logique de l’« hyperlibéralisme » venu d’« Occident », imposée au nom d’un individualisme que plus rien n’arrête.

C’était tout le thème du colloque « L’Occident contre l’Europe » évoqué ici.
Ainsi ce n’est plus la Russie qui répandrait ses erreurs sur le monde, mais le monde occidental. Et ce sont des erreurs que l’on peut juger plus graves encore que le communisme, en ce sens qu’elles déshumanisent l’homme de l’intérieur à travers un nihilisme total, qui nie jusqu’à l’identité sexuelle elle-même et contredit chaque loi de Dieu. Nihilisme moral, dictature absolue du relativisme : c’est une révolte suprême contre Dieu, contre la vérité, instillée dans les âmes avec une perversité qui dépasse celle de la tyrannie marxiste-léniniste et athée. Elle a réussi à porter la majorité des Occidentaux, en tout cas en Europe, à concevoir l’assassinat des enfants à naître dans le ventre de leur mère comme un « droit », à accepter le principe des unions homosexuelles et de l’euthanasie, à justifier le démantèlement du mariage (avec près de 60 % de naissances hors mariage en France, c’est devenu un modèle de dissociété)… La liste ne s’arrête pas là.
La Russie de Poutine se penche sur le message de Fatima
Face à ce désastre, la Russie, la Russie de Poutine, apparaît comme un havre de salut, un point de départ pour le redressement moral et intellectuel, en même temps qu’un champion des chrétiens d’Orient persécutés. Ainsi la présentent de nombreux catholiques, notamment en France où la Russie apparaît comme le soutien des forces « conservatrices ». Marine Le Pen et sa nièce Marion n’ont-elles pas fait le voyage de Moscou, sous les applaudissements de la presse russe francophone ? (On oublie que Marine elle-même affirme le « droit » à l’avortement, que Marion ne le conteste guère, et que le programme de la candidate à la présidentielle comporte une belle part de jacobinisme socialiste…).

Et tant pis si la Russie continue de connaître l’un des taux d’avortement les plus élevés au monde, que la gestation pour autrui y est légale et profite notamment aux homosexuels, que le divorce y est endémique… Il y a certes une loi qui interdit la propagande homosexuelle en direction des mineurs. Et le « mariage » [homosexuel] n’y est pas légal (alors que la licence sexuelle absolue était l’une des premières réalités accompagnant la révolution bolchevique en 1917…). Les églises sont pleines et les sacrements sont distribués — ce sont de vrais sacrements, l’Eglise orthodoxe n’étant « que » schismatique — et de ce point de vue la situation des chrétiens russes est moins terrible qu’elle ne le fut du temps de l’URSS. Mais parler d’une nation redressée intellectuellement et moralement est un abus de langage — et peut-être même une manipulation.

J’ai entendu des prêtres et des laïcs catholiques français affirmer que les promesses de Fatima ont été remplies grâce à la consécration du monde (et non de la Russie nommément comme la Vierge de Fatima l’avait demandé) au Cœur Immaculé de Marie, et que la Russie s’est « convertie » en retrouvant sa foi… orthodoxe.

Le message de Fatima évoquait la Russie, non le communisme
Mais que dit Notre Dame à Fatima à propos de la Russie ? Ce sont ces paroles prononcées juste après la terrifiante vision de l’enfer :

« Vous avez vu l’enfer, où vont les âmes des pauvres pécheurs. Pour les sauver, Dieu veut établir dans le monde la dévotion à mon Cœur immaculé. Si l’on fait ce que je vais vous dire, de nombreuses âmes obtiendront le salut et auront la paix. La guerre va finir, mais si on ne cesse pas d’offenser Dieu… une autre, bien pire, commencera. Lorsque vous verrez une nuit éclairée par une lumière inconnue, sachez qu’il s’agit du grand signe que Dieu vous donne qu’il va punir le monde de ses crimes par le moyen de la guerre, de la famine et des persécutions contre l’Eglise et le Saint-Père. Pour l’empêcher, je viendrai demander la consécration de la Russie à mon Cœur immaculé et la Communion réparatrice des premiers samedis. Si on répond à mes demandes, la Russie se convertira et on aura la paix; sinon, elle répandra ses erreurs à travers le monde, provoquant des guerres et des persécutions contre l’Eglise. Les bons seront martyrisés, le Saint-Père aura beaucoup à souffrir, plusieurs nations seront anéanties. Finalement, mon Cœur immaculé triomphera. Le Saint-Père me consacrera la Russie qui se convertira, et il sera accordé au monde un certain temps de paix. Au Portugal se conservera toujours le dogme de la foi. Etc. Cela ne le dites à personne. A Francisco, oui, vous pouvez le dire. »

Dans la situation où se trouve le monde aujourd’hui, est-il raisonnable de dire que le monde connaît un « certain temps de paix », que le « Cœur immaculé de Marie » a déjà « triomphé ? » Si ce n’est pas le cas, la Russie aurait-elle cessé de répandre ses erreurs sur le monde… pour les voir remplacées par des erreurs bien pires encore, dont la Sainte Vierge n’aurait pas parlé ? Et quelles sont ces erreurs, au juste ? Le communisme ? On l’a toujours pensé. Et s’il y avait autre chose ?

De fait, le refus de la loi de Dieu et la culture de mort — avortement, destruction du mariage et de la famille… ont été mis en place en Russie en même temps que le marxisme-léninisme ; les attaques contre la famille ont été théorisées par Engels. Aujourd’hui, les défenseurs de la famille en Russie accusent l’Occident, à travers Marx et Engels, d’avoir importé ces erreurs dans leur pays. Mais c’est bien Vladimir Illitch Oulianov, dit Lénine qui a, si l’on peut dire, « théorisé » la praxis de la Révolution russe, cette Roue rouge qui ne cesse de tourner, toujours différente, toujours la même comme l’avait compris Soljenitsyne. L’Ecole de Francfort a fait le reste : écouter et lire à ce sujet la passionnante intervention d’Anca-Maria Cernea au Rome Life Forum de 2016, c’est par là.
N’oublions pas en passant que l’avortement est « le plus grand destructeur de la paix aujourd’hui », pour reprendre les paroles de Mère Teresa lorsqu’elle reçut son prix Nobel. Cette paix dont la Vierge de Fatima nous donne les clefs…

N’oublions pas non plus que la libération sexuelle imposée en mai-68 l’était par des maoïstes — des communistes.

Les erreurs répandues par la Russie : du communisme à l’avortement
Et ces erreurs-là — tout comme les réformes pédagogistes qui ont été instituées en Russie à la faveur du communisme — se sont dès lors, dès 1917, répandues dans le monde. Comme un insidieux acide, elles ont attaqué les nations catholiques ou chrétiennes comme les Etats-Unis, elles les premières, provoquant à la fois un décervelage généralisé (sans quoi le relativisme ne peut trouver prise) et un effondrement moral.

Cette révolution culturelle théorisée par Gramsci est une autre forme de communisme, plus efficace que la dictature sanglante… Si bien qu’aujourd’hui, les « erreurs de la Russie », son matérialisme athée, certes fortement aidé par le libéralisme philosophique qui s’est si largement imposé, prospèrent dans de nombreux pays. Comment prétendre venir éteindre cet incendie sans précédent tout en refusant de renier réellement le passé soviétique — comme le fait aujourd’hui Poutine pour qui la chute de l’Union soviétique a été un « désastre géopolitique majeur » ? En Russie, il est à la mode de répéter avec lui que Lénine, avec « l’autonomisation » des Républiques soviétiques, a posé la bombe qui a fini par désintégrer l’URSS. Staline, lui, est toujours bien vu et à l’honneur dans les discours, y compris les discours pro-famille qui lui attribuent un redressement (très relatif, nous l’avons vu) de la société russe sur ce plan. Tout cela est vu sous l’angle de la puissance de la Grande Russie. Ailleurs, les sociétés en déliquescence se précipitent vers l’autodestruction, à tel point que les plus lucides sur ce fait en viennent à se tourner vers la Russie qui chez elle, semble vouloir inverser le cours de ce suicide collectif.

Viendra peut-être le jour où l’expansion de la Russie vers l’Ouest — n’a-t-on pas entendu parler de manière répétée d’une « confédération de Brest à Vladivostok » lors du colloque « l’Occident contre l’Europe », l’Union eurasiatique de Poutine en posant les premières bases — sera accueillie comme une « libération » en Europe occidentale. Mais est-il franchement raisonnable d’y voir… l’apport d’un temps de paix, le triomphe du Cœur Immaculé qui n’est en aucun cas une dévotion orthodoxe ? Aveuglé par la « renaissance orthodoxe », largement financée par des oligarques et forte de l’orthodoxie affichée par Poutine, l’Occident catholique pourrait s’y laisser prendre. « Il aimait Big Brother »…

Konstantin Malofeev et Katehon, porte-paroles de la Quatrième théorie politique
Il est temps, pour y voir plus clair, de se tourner vers ce que disent, ou font dire, les proches de Poutine lui-même. Un « proche entre les proches » : il s’agit de Konstantin Malofeev, le multimilliardaire auquel Valeurs actuelles attribuait cette qualité en lui consacrant, en 2014, un article élogieux sous le titre « L’homme qui parle à l’oreille de Poutine ». Grand bâtisseur d’églises, de séminaires et de monastères orthodoxes, Malofeev brandit sa foi comme un étendard.

Mais Malofeev a d’autres cordes à son arc — il serait plus exact de parler de flèches pour son arc. Il est le fondateur et le président du think-tank Katehon (et son financier ? — on n’a pas de détails à ce sujet), un site qui diffuse des analyses géopolitiques en sept langues au moins, et qui donne une grande place aux théories, aux articles et aux vidéos d’ Alexandre Douguine le gnostique, chantre de l’eurasisme, adepte d’un vocabulaire évidemment maçonnique, inventeur de la Quatrième théorie politique au service d’un « monde multipolaire » dont la Russie constitue la grande force « traditionnelle » (cette « Tradition » étant celle qui est antérieure aux grandes religions, qui ne sont que des déclinaisons de cette spiritualité gnostique). La fille de Douguine, Daria (qui signe également Daria Platonova) est une collaboratrice habituelle de Katehon.

Il y a quelques semaines, dans une série de trois textes publiés les 27 et 28 mars (premier article, deuxième article, troisième article) Katehon donnait la parole à Charles Upton qui exposait l’analyse du Purgatorio de Dante par son épouse, Jennifer Doane Upton, sous le titre : « La prophétie de Dante sur la chute de l’Eglise catholique romaine. » Charles Upton se présente comme un ancien catholique romain converti au soufisme islamique. Et il explique d’emblée que sa femme a réalisé cette analyse non pas du point de vue de saint Augustin ou de saint Thomas d’Aquin, mais de celui des Pères d’Orient et surtout des « philosophes traditionalistes René Guénon et Frithjof Schuon », ce dernier étant un ésotériste syncrétiste. La série d’articles affirme clairement qu’il appartient à Moscou, la « Troisième Rome », à l’Eglise orthodoxe russe, donc, de sauver l’Eglise d’Occident, gangrénée par Vatican II, du modernisme et du libéralisme. Le texte cite amplement les prophéties de La Salette et de Fatima pour expliquer que Rome perdra la foi. Et que par conséquent, la religion orthodoxe est la vraie religion chrétienne qui doit se méfier des rapprochements avec la Rome apostate.

Katehon et l’ésotérisme d’Alexandre Douguine
En voyant ce qui se passe au Vatican aujourd’hui, avec un pape qui fait des déclarations et pose des actes de plus en plus aberrants aux yeux des catholiques traditionnels, l’analyse peut paraître séduisante.

Mais il faut en poser le contexte, comme le fait Upton lui-même dans son introduction : « Lorsque le grand schisme entre l’église catholique romaine et l’église orthodoxe orientale a eu lieu en 1054, l’église occidentale a perdu beaucoup de ceux qui étaient jusqu’alors la tradition chrétienne universelle. Cependant — à l’inverse de la plupart des chrétiens orthodoxes — je ne crois pas que l’église catholique romaine soit pleinement entrée dans l’apostasie avant le concile Vatican II et ses suites, commencés en 1963, puisque jusqu’à cette époque le catholicisme produisait encore des saints. Bien que je sois musulman et soufi depuis 1988, je dis cela en tant qu’ex-catholique, quelqu’un qui n’a pas tant l’impression d’avoir déserté l’église que d’avoir été déserté par elle. »
Il présente ensuite le concile Vatican II comme ayant « catapulté l’Eglise catholique dans la grande apostasie prédite dans la 2e épître aux Thessaloniciens en détruisant ce qui pouvait subsister de cohésion organique et spirituelle en Europe occidentale après deux guerres mondiales — une unité donnée par Dieu que l’union européenne ne peut d’aucune façon restaurer ». De là, de cette chute, viendrait selon lui l’effondrement de la natalité en Europe occidentale qui a eu pour résultat l’arrivée des masses déculturées de plusieurs nations musulmanes. « Et nul n’a aidé et applaudi ce désastre de manière plus enthousiaste que Jorge Bergoglio, autrement connu comme le pape François. »

Que la Russie ait subie une dénatalité semblable, un effondrement de sa population, ne l’effleure même pas. Il est vrai qu’elle est curieusement préservée des flux migratoires depuis le Sud…
Dante annoncerait le naufrage de l’Eglise catholique — si on le lit avec les yeux de René Guénon
Mais continuons avec Upton. « Ce prochain 13 mai marquera le centième anniversaire de l’apparition de la Theotokos à trois enfants dans la ville de Fatima, au Portugal. (Tout se passe comme si, à mesure que l’Eglise d’Occident lui a laissé de moins en moins de place spirituelle, elle a été obligée d’apparaître “sur les routes et les chemins” », écrit-il).

L’Eglise catholique, qui a proclamé deux dogmes mariaux si récemment ! Celui de l’Assomption que peu ou prou les Orthodoxes professent sans qu’il soit défini, et celui de l’Immaculée Conception, qu’ils rejettent, estimant que si Marie n’a pas commis de péché personnel, elle n’a pas été exempte de la tache originelle…

Charles Upton poursuit son raisonnement : « La dernière de ces trois témoins à mourir était Lucie, qui est décédée en 2005 — même si, comme nous le verrons plus loin, la vraie Lucie a pu un moment donné être remplacée par un imposteur. En tout cas, la préparation de sa canonisation en tant que sainte Lucie est déjà en route à l’Ouest. Beaucoup croient que cela pourra ouvrir le chemin à la consécration de la Russie par le pape au Cœur sacré de Marie que la Vierge a demandée à Fatima. D’autres au contraire disent que cette consécration a déjà eu lieu, ayant été menée à bien par l’un des papes d’avant Vatican II, peut-être le pape Pie XII — et en tout cas, le retour de la Russie à la vénération et à la protection de la Theotokos a déjà été accompli, en termes entièrement orthodoxes, par la chute de l’Union soviétique et l’émergence de l’Eglise orthodoxe russe à l’issue de trois quarts de siècle de persécution communiste. Vu la menace croissante que représentent pour la Russie les globalistes occidentaux, on ne peut s’empêcher de se demander si cette “consécration” proposée, si elle devait en effet avoir lieu — une consécration qui, du point de vue de la Tradition chrétienne, serait très probablement effectuée par un faux pape à la tête d’une Eglise apostate — ne pourrait pas faire parti du grand dessein des élites globalise en vue de “remettre la Russie à sa place”. »
L’analyse révèle plusieurs choses. D’abord, la haine ontologique, plus ou moins cachées selon les époques et les lieux, de l’orthodoxie à l’égard de l’Eglise catholique et du pape. Mais aussi et peut-être surtout, une sorte de détournement du message de Fatima qui sert précisément la cause de ceux dont il dénonçait les erreurs qui allaient « être répandues dans le monde ».

La promesse de Fatima utilisée contre les catholiques
La présentation du message est évidemment boiteuse. C’est dans l’Eglise catholique, avec une insistance forte sur la personne du pape pour lequel tout catholique est appelé à prier et à offrir des sacrifices, que la Vierge sans tâche, l’Immaculée Conception, a prononcé ses paroles de paix. Elle a nommément désigné la Russie comme destructrice de cette paix et elle n’a pas annoncé son retour comme l’œuvre de la Russie, mais comme celle de son Cœur immaculé touché par les prières et les sacrifices des chrétiens.

L’insistance à présenter l’Eglise catholique comme apostate est frappante. C’est une insistance que l’on retrouve dans d’autres articles du site Katehon, et notamment un éditorial non signé de 2015 qui appelle à une vision œcuménique pan-chrétienne qui se traduirait notamment par la renonciation de l’Eglise catholique à convertir les autres chrétiens. Cette apostasie est celle que les catholiques ont en effet pu constater chez nombre de leurs chefs spirituels, donnant force à l’argument russe. Mais les catholiques savent que l’Eglise est bâtie sur le roc qu’est Pierre, et que les portes de l’enfer ne prévaudront pas sur elle, quelles que soient les tempêtes.

Un peu de politique-fiction ? Si j’étais russe, et que je connaissais le message de Fatima, je pourrais y voir un levier pour faire avancer ma cause, comme le font aujourd’hui avec le recul de plusieurs décennies d’apostasie silencieuse de l’Occident les écrivains et journalistes consacrés et diffusés par Katehon. Allons plus loin : si j’étais le KGB, et que j’avais les moyens de monter un gigantesque montage, j’aurais favorisé de toutes mes forces l’effondrement de la liturgie catholique, la montée du relativisme et pour finir j’aurais fait constater l’échec de Rome. J’aurais pris la précaution de favoriser une renaissance orthodoxe. Je vous livre le scénario pour ce qu’il vaut. Quoi qu’il en soit, c’est un appel à dire la vérité, mais toute la vérité : oui, l’Eglise catholique semble discréditée, mais quelles que soient les défaillances de certains de ses prêtres, de ses évêques, de ses cardinaux, quelle que soit l’évidente confusion semée même par le pape, il nous faut nous accrocher à l’Eglise du Christ, l’Eglise romaine, une, sainte, catholique et apostolique.

L’ironie de cette histoire, c’est que l’un des principaux reproches que l’on fait en Occident au pape François est d’avoir ouvert les portes à quelque chose qui existe depuis très longtemps chez les orthodoxes : la possibilité pour les divorcés de se remarier et communier. Les mêmes qui évoquent la conversion « acquise » de la Russie sont les premiers à dénoncer cette dérive qui ne concerne pas seulement la discipline mais le sens des sacrements et tout le sens moral. L’Eglise catholique semble en cela se rapprocher de l’orthodoxie ; on n’a peut-être jamais été aussi proche d’une fausse entente œcuménique. D’une grande entente dont la Russie mènerait le jeu.

On notera enfin que les reproches adressés à l’Occident en pleine décadence des mœurs sont les mêmes, qu’ils viennent de ces tenants de la « révolution conservatrice », mais plus exactement de la « Tradition » ésotérique prête à s’allier avec l’islam, ou de l’islam radical lui-même qui veut tuer des « croisés » à la fois parce qu’ils sont du Christ et parce qu’ils ont abandonné toute décence.

18 de febrero de 2017

The Trump Era’s Catholic Mirror








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A worker papers over an “illegal poster,” accusing Pope Francis of attacking conservative Catholics, in Rome on Feb. 5.CreditMax Rossi/Reuters

There is a natural desire for a unifying theory of all the disturbances in Western institutions, a way to make all the conflicts into one so that an unstable situation can be distilled and understood. Which is why, over the last week, there’s been an attempt to unite American politics and Vatican intrigue into a single melodrama, in which the same populist forces that elevated Donald Trump are supposedly trying to pull Pope Francis down.
The key to this interpretation is the connection, reported last week by my colleague Jason Horowitz, between Steve Bannon, Trump’s chief ideologist, and Cardinal Raymond Burke, the American traditionalist who has been the Jesuit pope’s most vocal critic within the College of Cardinals. The Bannon-Burke link consists of a friendly 2014 meeting, a few secondary connections and some broad commonalities between their respective worldviews — both in their way reactionary, nostalgic for the civilizational confidence of the Western or Catholic past.
Out of this thread a number of the pope’s admirers have spun a narrative in which the Catholic Church’s internal conflict and the secular struggle between liberalism and nationalism are basically the same battle. The Washington Post’s E. J. Dionne, for instance, portrayed Bannon and the pope as locked in a struggle “to define the meaning of both Americanism and Catholicism.” Rather more intemperately, another Post writer, Emma-Kate Symons, accused Cardinal Burke of “using his position within the walls of the Vatican to legitimize extremist forces that want to bring down Western liberal democracy.”
As a description of actual machinations, this is conspiratorial nonsense: Burke has no such illiberal ambitions, Bannon has other fish to fry, and the theological issues dividing the church are quite distinct from the political issues dividing Western countries.
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But the urge to compare the two conflicts is still understandable, because for all the differences in detail, the drama in the church is a kind of photonegative of the drama in Washington, D.C. In both contexts, a provisional center has cracked up, and a form of steamrolling populism has taken power. In both contexts, ideas from the fringes — far right and far left, radical and traditional — suddenly have unexpected resonance.
The difference is that in Rome the populist isn’t a right-wing president. He’s a radical pope.
Friendly media coverage casts the pontiff as a man of the center, an ecclesiastical equivalent of Angela Merkel or Barack Obama or David Cameron, menaced by authoritarians to his right. But he is no such thing, and not only because his politics are much more radical and apocalyptic than any Western technocrat. In the context of the papacy, in his style as a ruler of the church, Francis is flagrantly Trumpian: a shatterer of norms, a disregarder of traditions, an insult-heavy rhetorician, a pontiff impatient with the strictures of church law and inclined to govern by decree when existing rules and structures resist his will.
His admirers believe that all these aggressive moves, from his high-stakes push to change church discipline on remarriage and divorce to his recent annexation of the Knights of Malta, are justified by the ossification of the church and the need for rapid change. Which is to say, they regard the unhappiness of Vatican bureaucrats, the doubts of theologians, the confusion of bishops and the despair of canon lawyers the way Trump supporters regard the anxiety of D.C. insiders and policy experts and journalists — as a sign that their hero’s moves are working, that he’s finally draining the Roman swamp.
Meanwhile the church’s institutionalists are divided along roughly the same lines as mainstream politicians in the face of Trump’s ascent.
There is a faction that has thrown in with Francis completely, some out of theological conviction, some out of opportunism, some out of simple loyalty to the papal office. (The analogy would be to the mix of populists, opportunists and institutionalists who smoothed Trump’s progress to the Republican nomination.)
There is a group that is simply silent or deeply cautious — note how few of the world’s bishops have taken any position on the controversy over divorce and remarriage — in the hopes that things will simply return to normal without their having to put anything at risk. (The analogy would be to most Republican elected officials, and a few red-state Democrats as well.)
There is a group that is relatively open in criticism of the pope’s agenda but also unwilling to cross the line into norm-smashing of its own. (The analogy would be to the American center-right and center-left, from John McCain to Hillary Clinton.)
This last group’s sheer diversity is one reason the Bannon-versus-Francis theory fails. The ranks of papal skeptics are filled with Africans and Latin Americans as well as North Americans and Europeans, with prelates and theologians and laypeople of diverse economic and political perspectives. Most are not traditionalists like Burke; they are simply conservatives, comfortable with the Pope John Paul II model of Catholicism, with its fusion of the traditional and modern, its attempt to maintain doctrinal conservatism while embracing the Second Vatican Council’s reforms.
But because this larger group is cautious, its members have been overshadowed by the more forthright, combative and, yes, reactionary Cardinal Burke, whose interventions might as well come with the hashtag #TheResistance.
Which places him in the same position, relative to Francis, that a Bernie Sanders occupies relative to Trump — or that Jeremy Corbyn occupies relative to Brexit. He’s a figure from the fringe whose ideas gain influence because the other fringe is suddenly in power; a reactionary critic of a radical pope just as Sanders or Corbyn are radical critics of a suddenly empowered spirit of reaction.
So the story of Catholicism right now has less to do with reaction alone and more to do with what happens generally when an institution’s center doesn’t hold.
In his own way, no less than neoliberals in Western politics, John Paul II tried to forge a stable post-Second Vatican Council center for Catholicism; now, much like the neoliberal order in Western politics, his project seems to be collapsing. The church under Francis has moved left as Western politics has moved right, but the reality in both cases is one of polarization, of a right that wants to be more reactionary and a left that wants to be more radical, and an establishment uncertain how and where to move.
And while for now the Bannon-Burke conflation is a bit silly, it is possible to imagine the religious and the political eventually converging.
Today, the mainstream of conservative Catholicism is not reactionary and not remotely Trumpian.
But just as the Trump era may turn liberals into radicals, the Francis bulldozer is making a traditionalist critique of the entire post-Vatican II church resonate on the younger Catholic right — which is already more skeptical of modernity than the John Paul II generation. And with a traditionalist turn in theology could come the return of an illiberal or post-liberal Catholic politics — one already visible here and there online, in the zeal of certain Catholic trads for Trumpism and far-right politics in general.

Just as Trumpism is forging tomorrow’s political left, in other words, Francis is forging tomorrow’s Catholic right — theologically and perhaps politically as well.
Again: As a description of religion and politics today, the Bannon-Burke alliance is a conspiracy theory. But as a vision of what populism and polarization could deliver to Catholicism and Western politics, it is not the most implausible of prophecies.