La escritora e investigadora María Elvira Roca Barea, autora del libro "Imperiofobia y leyenda negra". Foto: Daniel Pérez
No es frecuente que un ensayo de historia se mantenga en la lista de los libros más vendidos. Pero la historiadora Elvira Roca, (El Borge, Málaga, 1966), investigadora del CSIC, lo ha conseguido.
Y con una tesis políticamente incorrecta. Le ha hincado el diente a un tema tabú desde hace siglos, la leyenda negra que España lleva colgada como un sambenito.
Actuall depende del apoyo de lectores como tú para seguir defendiendo la cultura de la vida, la familia y las libertades.
El libro, “Imperiofobia y leyenda negra” (editorial Siruela), desmonta los tópicos que con tanto éxito construyeron los enemigos de la hispanidad. Mitos que hablan de una España oscura y atrasada a pesar de ser capaz de llevar su fe a América y ser primera potencia mundial en el siglo XVI. Un estigma del que ya nunca se pudo librar.
Elvira Roca sostiene que nada de eso hubiera ocurrido sin el seguidismo de los intelectuales españoles de la Ilustración o el pesimismo histórico de la generación del 98, que ayudaron a asimilar y propagar el relato envenenado cocinado al fuego de las luces de la Ilustración: España es culpable.
Interiorizado el complejo las élites españolas repitieron la doctrina ilustrada de forma acrítica contra España, muy al contrario de lo que sucedía en nuestro país vecino: Voltaire, que se pasó la vida exiliado de una Francia que prohibió sus obras, jamás escribió nada que supusiera una afrenta a su país. Las comparaciones son odiosas.
Roca recoge en su libro que instituciones como la Inquisición o episodios como la expulsión de los judíos en 1492 -algo repetido en otras naciones de Europa en otros momentos históricos- fueron magnificados de tal forma que aún pesan en el imaginario de la culpa colectiva hispana.
La mala prensa sobre España y su imperio, ¿es el precio a pagar por la conquista de América?
Es el precio a pagar por muchas cosas. La propaganda antiespañola fue útil en un momento de la Historia como parte del aparato de autojustificación del protestantismo y de varios nacionalismos, era un tipo de mentalidad dual que segrega un enemigo y transforma en demonio al enemigo. El asunto no es que haya en nuestra historia errores y equivocaciones como en cualquier otro país, el caso es la posición peculiar que ocupan esos errores dentro del imaginario europeo.
Ejemplo de errores y equivocaciones en otro país…
En la historia de Francia hay hechos muy vergonzosos y algunos en el siglo XX, pero sobre ellos no ha caído el descrédito general ni la calificación de pueblo ignorante y anómalo en el conjunto de Europa. En España sí se ha producido esa corriente con casos que ni mucho menos han sido anómalos en la historia europea.
“Con la llegada de los Borbones nuestras élites copiaron a los ilustrados franceses y asimilaron que no había habido un caso de intolerancia religiosa comparable a la Inquisición española”
¿Por ejemplo?
La expulsión de los judíos. En ningún lugar ha adquirido las connotaciones peculiares que ha adquirido en nuestra historia. La expulsión de los judíos de España en 1492 parece única cuando en realidad no lo fue, es algo que ha ocurrido en Europa durante muchos siglos. ¿Por qué en nuestro caso es peculiar y en los otros no?
Sánchez Dragó escribió el ensayo ‘Y si habla mal de España, es español’ en el que retrata nuestros complejos y leyendas. ¿Acaso somos los españoles los principales entusiastas de la leyenda negra?
La hemos asumido con absoluto entusiasmo. En el siglo XVIII llegan a España los Borbones y, con ellos, la hispanófoba Ilustración francesa; para Francia siempre fue útil todo lo que fuese perjudicial a España. Pero nuestras élites copiaron a los ilustrados franceses y propiciaron una asimilación que sostenía que no había habido un caso de intolerancia religiosa comparable a la Inquisición española, cuando justamente es al revés.
¿Al revés?
La intolerancia religiosa se la tendrían que colgar los pueblos protestantes, que fueron más perseguidores que la propia Inquisición.
¿No hubo reacción a esa corriente?
Nuestras élites generaron la tradición por la cual si quieres ser un intelectual prestigioso en España tienes que ser crítico hasta la extenuación con nuestro país. Pero fue lo único que se imitó de la Ilustración, porque la Ilustración francesa trabajó siempre a favor de la creación de Francia como potencia. Voltaire se pasó la vida exiliado de una Francia que prohibió sus obras. ¡Pues en en Voltaire no hay una sola crítica a su país! Podría haber dicho que allí se persigue la libertad y la cultura. Pero no sólo él, ninguno de los intelectuales galos de la Ilustración escriben algo contra Francia, al revés: para ellos es el país más hermoso de Europa, donde hay más libertad y donde brillan las luces y la razón.
O sea, que la supuesta vanguardia intelectual española del XVIII en realidad asume acríticamente una doctrina extranjera.
Los intelectuales españoles del siglo XVIII, que fueron mucho menos perseguidos que en Francia, repiten como un mantra el tópico francés de que España es un país en el que no hay libertad y la cultura y la ciencia son perseguidas. Eso ha creado una tradición que sigue viva hoy.
Martin Lutero
¿En qué medida influyó el declive del imperio en América?
El fin de las colonias americanas tampoco ayudó;y a finales del XIX las élites españolas justifican la crisis nacional recurriendo a los tópicos de la leyenda negra: España se lo merece, es que esto tenía que acabar mal porque hemos sido los más intolerantes, los campeones de la falta de libertad… Y entonces se asume que la culpa de la caída del imperio la tienen quienes lo levantaron en el XVI. Algo absurdo, claro, lo lógico hubiera sido analizar qué es lo que ocurre en nuestro siglo XIX para explicar el derrumbe del imperio.
¿El pesimismo tras el Desastre del 98 llegó para no irse nunca?
La generación del 98 no fue capaz de afrontar el problema que la historia les puso por delante y terminaron asumiendo los tópicos sobre España. Pero si analizamos uno por uno los argumentos contra el imperio, no cuesta mucho trabajo desmontar el absurdo de la leyenda negra. Lo más fácil para tranquilidad de aquella generación fue culpar a la Inquisición. Todos menos yo.
“Una amiga medio india navaja de Texas me dijo una vez: “Yo no he emigrado nunca, fueron los Estados Unidos los que vinieron hasta mi casa”
¿Es imposible la construcción de un Imperio sin que arrastre una leyenda negra?
Es casi imposible. Yo no he estudiado todos los imperios, pero en líneas generales todos tienen esa sombra en gran parte propiciada por la envidia. Ahora sucede algo parecido con los Estados Unidos, que hasta vestimos a nuestros hijos de Halloween e incluso copiamos su catastrófica gastronomía. También hay fiebre por el idioma y no porque venga la Sexta Flota a obligarnos a abrir una academia en nuestro barrio. Lo hacemos porque queremos. Y todo esto al final genera un sentimiento de resquemor o envidia que necesita una explicación sencilla. Todo esto genera la imperiofobia. Pues esto mismo ocurría con España en el siglo XVI, en Europa se imitaba la moda española, se estudiaba español y todo eso segregaba un enorme malestar.
¿Existiría la Leyenda Negra si los primeros conquistadores de América no hubieran sido españoles?
El ejemplo está en el norte de América, donde hubo una conquista y no ha sido argumento para pensar que todos los ingleses son unos bárbaros ni para pensar que los norteamericanos lo son desde la independencia de las 13 colonias. La América hispana está llena de indios y mestizaje mientras que en el norte no lo hay, y la que hay es población hispana preexistente, ya que la mitad de los territorios de EEUU fueron del imperio español. Una amiga medio india navaja de Texas me dijo una vez: “Yo no he emigrado nunca, fueron los Estados Unidos los que vinieron hasta mi casa”. Pocos indios lograron sobrevivir en los territorios que ocuparon del este al oeste.
No todas las colonizaciones fueron iguales, claro.
Los ilustrados jamás vieron las ciudades, hospitales, universidades y catedrales españolas en América. Ni tampoco las leyes de Indias, ni el mestizaje ni el crecimiento de la población. Sin embargo, se pasaron la vida hablando de la vergüenza para la humanidad que suponía España, pero nunca dijeron nada sobre la moda francesa de cortar cabelleras o la de ser incapaces de construir una ciudad en siglo y medio. ¡Los franceses no dejaron nada en América!
El descubrimiento de América / Wikipedia
“Es falsa la idea de que España coloniza el sur de América y el resultado es pobreza mientras que los ingleses colonizan el norte y el resultado es riqueza”
En cambio, España dejó universidades y catedrales. Quizá tenga usted razón en lo de la envidia.
Sólo hubo universidades en la América hispana. El imperio británico durante su segunda expansión tan sólo fundó cuatro. España dejó una infraestructura educativa espectacular. La pena y el dolor fue que, en gran parte, fue destruida tras la independencia, etapa en la que la América hispana sufre un empobrecimiento total. La idea de que España coloniza el sur de América y el resultado es pobreza mientras que los ingleses colonizan el norte y el resultado es riqueza es falso.
¿Otro mito?
Cuando se produjeron las independencias los virreinatos españoles eran mucho más ricos que las 13 colonias norteamericanas. Y se puede medir tanto en población, demografía, justicia, velocidad del correo, capacidad adquisitiva, sistema educativo… Sin embargo tras la independencia de España en pocas décadas se dio un vuelco: el sur se empobreció a pasos agigantados mientras que el norte anglosajón creció deprisa. La supuesta ‘liberación de la tiranía española’ supuso un empobrecimiento bestial de la población. En 50 años pasaron de estar a la cabeza al furgón de cola.
En una sola jornada de la Revolución francesa murió más gente asesinada que en los casi cuatro siglos de Inquisición. ¿Por qué unos crían la fama y otros cardan la lana?
Estudiamos la Revolución francesa como si fuera un gran logro de la humanidad. Percibo cierta torpeza de los católicos en manejar la propaganda y controlar la opinión pública que existe sobre ellos. Esta batalla se pierde en el momento en el que el protestantismo consigue que los pueblos del sur de Europa asuman su inferioridad moral. A España le cae la del pulpo más que a nadie por su torpeza. No logramos ver que al otro lado se está generando una opinión pública interesada y manipulada. Esa puesta en escena no es casual.
“Los protestantes crecieron con la noción de que existió una religión pervertida, un cristianismo malvado y un mensaje degradado de Jesucristo (la Iglesia de Roma)”
¿Esto lo seguimos viendo hoy?
Que toda Europa haya ido a Alemania a colocar el dinero durante la última crisis cuando los alemanes han sido los responsables de tres ruinas sucesivas en la historia de Europa lo dice todo. Los alemanes no han pagado las deudas en su vida. Desde Bismarck arrastran una historia de los impagos. Y sin embargo todo el mundo llama a la puerta de los bancos germanos para dejar allí su dinero. España, en cambio, pagó tras la guerra del 1898 su deuda con los Estados Unidos asumiendo además la de Cuba.
¿Es comparable la leyenda negra que se construye contra España a la de otros imperios como Roma, Estados Unidos o Rusia?
Es muy difícil que podamos medir la virulencia de la propaganda contra Roma, pero sí la de hoy contra EEUU. Pero yo destacaría que el único caso de imperiofobia en Europa es la de España y la importancia que eso tiene en nuestro entorno es decisiva: los protestantes crecieron con la noción de que existió una religión pervertida, un cristianismo malvado y un mensaje degradado de Jesucristo (la Iglesia de Roma).
¿Acaso es el catolicismo lo que inspira a los enemigos de España a construir la Leyenda Negra?
No, para nada. Es al revés. Usan el catolicismo como coartada. Si no hubiera sido el catolicismo hubiera sido otra cosa, necesitaban fabricar algo que les colocara en la posición de supremacía moral. Había que atacar a España y a las bases de su moral en tanto que imperio poderoso. España tenía en el mundo una posición contraria a las iglesias nacionales que sí había en Inglaterra. España no podía más que defender el catolicismo que defiende una moral supranacional, es decir, no es de ninguna nación ni de ningún rey. En cambio las iglesias protestantes son propiedad de las naciones al frente de las cuales se colocaron reyes o príncipes luteranos. El imperio español siempre defendió que la religión está por encima de las naciones.
Entrevista«La leyenda negra de la Inquisición ha sido utilizada para dar una imagen horrible de España»
ABC entrevista en exclusiva a la historiadora María Lara aprovechando la publicación de su nuevo libro «Pasaporte de bruja. Volando en escoba, de España a América, en el tiempo de Cervantes»
Compartido veces
VIDEO: CAROLINA MÍNGUEZ - Wikimedia
Se suele decir que las cosas no son lo que parecen. Y eso es precisamente lo que ha sucedido en España desde que, en el año 1478 y por bula papal, se concediera a los Reyes Católicos la potestad de instituir el Santo Oficio en sus territorios. Un organismo que sustituyó a la Inquisición medieval y que buscaba, entre otras cosas, perseguir y castigar la herejía. La razón es que, en ese más de medio milenio, se ha generalizado la idea de que los tribunales inquisitoriales modernos establecidos en la Península a partir del siglo XV en el Mediterráneo fueron de los más sanguinarios que hubo en Europa.
Sin embargo, esa es una premisa contra la que lucha María Lara (escritora, profesora de la UDIMA y Primer Premio Nacional de Fin de Carrera en Historia) en su nuevo libro: «Pasaporte de bruja. Volando en escoba, de España a América, en el tiempo de Cervantes» (Alderabán, 2016), sobre el que ahora la entrevistamos en primicia, pues en unos días llega a las librerías.
Y es que, a pesar de que la leyenda negra ha maltratado a la Inquisición hispana, lo cierto es que tan solo unos pocos centenares de personas fueron quemados en la hoguera o ajusticiados. A su vez, la autora dedica una buena parte de su obra a explorar -a través de una ingente cantidad de archivos centenarios- multitud de juicios reales que el Santo Oficio llevó a cabo en España contra aquellas odiadas brujas que raptaban niños y lanzaban encantamientos a los hombres. Hechiceras que se encontraban tanto en España como en el Nuevo Mundo.
¿Fue la Inquisición española tan letal cómo se cree?
Aunque nunca se puede justificar el drama, también hay mitos infundados. En mi libro busco desentrañar esas historias y demostrar que, a veces, las cosas no son lo que parecen. Por ejemplo, las cifras son muy dispares atendiendo a los países y, cuando te sumerges en los archivos inquisitoriales, te das cuenta de que la caza de brujas en nuestra nación no fue tan alarmante. Por esta causa, fueron concretamente ajusticiados 300 individuos de un total de más de 8 millones de habitantes. En Liechtenstein, donde la población censada era de 3.000, se mató a la misma cantidad de personas y, sin embargo, en el imaginario popular parece haber pesado más el terror del Santo Oficio.
¿Qué países fueron más prolíficos en el asesinato de brujas?
Habitualmente se considera a los espacios latinos más activos en esta materia, lo mismo que circulan los estereotipos del carácter extrovertido y pasional de los habitantes del sur de Europa. Pero no es así. Miguel Servet, el científico español más agudo, fue quemado en la hoguera con todos sus libros en Ginebra a instancias de Calvino. Las impresiones son subjetivas, pero las matemáticas son objetivas y los recuentos revelan que, en los países en los que estuvo el Santo Oficio (España, Portugal e Italia), el número de brujas ajusticiadas fue menor que las que de los países nórdicos y centroeuropeos, con arraigo protestante. ¿Acaso ejercieron ciertos inquisidores de abogados defensores de las brujas? Es una hipótesis que lanzo al lector en este nuevo libro.
¿Favoreció la misma Inquisición el miedo generalizado a las brujas?
Al principio, con el surgimiento del Santo Oficio a partir de 1478, las instrucciones indicaban que había que despachar pronto los expedientes de hechiceras porque eran más lascivos que heréticos, pero en el siglo XVIla muerte inexplicable de niños, junto con la detección en pueblos y ciudades de vecinos sospechosos de pacto con las fuerzas del mal, llevó a teólogos y a testigos de los hechos a implicarse en las denuncias.
No obstante, a partir de las brujas de Zugarramurdi y del auto de fe de Logroño de 1610, en que fueron procesadas, en España hubo un inquisidor que se desmarcó de esa opinión general: Alonso de Salazar y Frías. Este sacerdote, que había participado en aquel juicio, cambió de idea y propuso que “no hubo brujos ni embrujados en el lugar hasta que se comenzó a hablar y a escribir de ellos”.
Conocía el arraigo de los sortilegios mas, consciente de que existía un abismo entre la cultura docta y la de los sencillos (el 75% de la población era analfabeta), adoptó la opinión de que lo mejor era apostar por un pacto de silencio que evitase que la sociedad se alarmara. Se percató de ello cuando vio que, al llegar a los diferentes pueblos con su mula y su crucifijo, centenares de personas se acercaban hasta él para delatar a sus amigos y familiares, en un intento de esquivar la pena de excomunión por ocultar a posibles nigromantes. Y es que, entre los bosques y cuevas del valle de Baztán, en la faceta esotérica todo el mundo en el XVII era “presunto”.
¿Se ha exagerado el papel de la Inquisición española para denostar a nuestro país?
La Inquisición fue un ingrediente básico de la leyenda negra contra España orquestada por holandeses e ingleses y, así, a vez que a Felipe II -el Rey Prudente de la retórica hispana- en el exterior se lo presentaba como un ser abominable, sobre todo por la revancha del antiguo secretario Antonio Pérez, la corona hispánica veía aumentar su halo siniestro. Pero es totalmente injusto porque la guerra estaba a la orden del día en todos los territorios en la Edad Moderna, también el control de las conciencias.
En 1555, la Paz de Augsburgo selló el modelo confesional en toda Europa, cuando la religión del príncipe marcaría la de los súbditos, y hasta 1648, con Westfalia, no se llegaría a la libertad religiosa. Si en Holanda se temía alDuque del Alba y se asustaba invocando su presencia cuando los niños no querían dormir, en la Península Ibérica quien causaba pavor era el pirataDrake...
«La Inquisición actuaba en ocasiones muy levemente»
¿Sucedió lo contrario? ¿Llegó a ser la Inquisición demasiado «blanda» con las brujas?
Aunque parezca políticamente incorrecto hoy, he de afirmar que la Inquisición actuaba en ocasiones muy levemente. Me explico. Hubo mujeres que realmente asesinaron a criaturas, y a las que solo se las expulsó 10 años de su ciudad. Un ejemplo claro fueron las brujas de Pareja, en Guadalajara, a quienes se mandó al destierro, cuando el municipio- con una lúcida conciencia ciudadana que llama poderosamente la atención en el XVI- no tomó la justicia por su mano sino que trató de poner orden en las calles combatiendo pacíficamente aquellos allanamientos de morada.
Las Morillas eran hechiceras perversas que entraban en los hogares y raptaban menores. La pena que se les puso fue el destierro del obispado.Algo sumamente leve si tenemos en cuenta que al licenciado Eugenio Torralba (un astrólogo o «mago bueno») acabó torturado y asesinado en los calabozos de la Inquisición. Después de estar 8 años investigando en España, París y Estados Unidos sobre estas “historias encantadas”, me he encontrado con que las cosas no son lo que parecen. Aunque, dicho esto, tampoco se puede justificar lo que hizo la Inquisición cuando pagaron justos por pecadores, y en el grupo de los inocentes incluyo a las curanderas y visionarias.
¿A qué se refiere con «mago bueno»?
A que nunca hizo daño a nadie. Eugenio Torralba presagió el saqueo de roma de 1527 y decía que tenía un ángel, Zequiel, que le ayudaba a predecir cosas. A pesar de ello, fue acusado por unos falsos amigos de Valladolid por ser incapaz de ayudarles a encontrar un tesoro escondido. Ellos creyeron que se había repartido el botín con ese “ángel” del que hablaba y cargaron contra él.
Pero no fue el único ajusticiado sin razón. Lo mismo podemos decir de labeata de Villar del Águila, un pueblo de cuenca donde la llevaban a hombros y encendían velas en su honor. La tenían por una santa en vida. La Inquisicion la condujo a los calabozos y la enterraron bajo las escaleras de la iglesia de San Pedro para que recibiese el castigo de ser pisada por el pueblo. Todo ello, porque anteriormente había sido portada en andas, como una santa, al filo de 1800.
Auto de fe- Wikimedia
¿Por qué unas penas eran tan extremas, y otras tan laxas? ¿Era la justicia de la Inquisición arbitraria?
Hay que tener en cuenta que la Inquisición ideó un sistema para registrar todas las declaraciones e informaciones que iban obteniendo en sus interrogatorios y en los juicios. Lo que entonces era un tormento para las víctimas, hoy es una fuente inagotable de información que te muestra el palpitar de la sociedad de aquel tiempo. Por ello no se puede hablar de justicia arbitraria.
Con todo, había inquisidores más sanguinarios y tribunales en los que un expediente se seguía hasta el final. Un ejemplo fue el de Cuenca, que regía también zonas de Valencia, Albacete, Guadalajara... En la Sátira del matrimonio de los ruines casados, asevera sobre el mismo Quevedo: “¿Quemé yo a tus abuelos sobre Cuenca?”. Se trataba, sin duda, de untribunal con altas competencias, no sólo por extensión sino por “dificultad” de la herejía a desentrañar. En lo que sí se equivocó el Santo Oficio es en que, lamentablemente, se temía más a los visionarios que podían desestabilizar el orden público a través de los presagios, que a los delincuentes comunes.
¿Cuál fue la última hoguera por brujería hecha en España?
Se llevó a cabo en Sevilla, en 1781. La ajusticiada fue la «Monja Dolores», también llamada la «Cieguecita de Marchena». Esta señora había vivido con sacerdotes (era su ama de llaves), aunque llevaba una existencia bastante disoluta, parece que se introducía en el lecho de los reverendos...
Tan pronto afirmaba que hablaba con el niño Jesús, como que ella misma ponía huevos. Al final la acabaron condenando. Cruzó el Puerto de Triana desde el Castillo de San Jorge rodeada de una multitud el 24 de agosto. De hecho, el número de personas era tal que el puente sufrió desplomes. La ejecución de la sentencia se hizo en la iglesia de San Pablo de Sevilla. La llevaron enjaulada y, antes de que fuera ajusticiada, le pidieron que se retractara de todo lo dicho y que desmintiera sus errores, pero no lo hizo. Como último deseo pidió un puro que se fumó ante los inquisidores.
María Lara- M.L.
¿Demuestra eso que España era retrógrada para la época?
Cuando sus cenizas fueron esparcidas por Sevilla, algunos ilustrados dijeron que en España seguía pesando mucho la ignorancia. Pero eso realmente era matizable, porque en el centro de Europa se estaban abriendo también multitud de casos de brujería. En Gran Bretaña, por ejemplo, la brujería no había dejado de ser delito hasta 1736.
¿Ha descubierto algún caso curioso relacionado con la brujería en sus investigaciones para este libro?
Sí, muchísimos, que con todo detalle narro en Pasaporte de bruja, como el de Juana García, la suegra hechicera de Sisante que, hacia 1615, trató de envenenar a su yerno con empanada de cuernos y hasta lo tiró por un puente; la causa: el día posterior a la boda con su hija había tratado de arrebatar la hacienda a su familia política. Fuera de nuestras fronteras, en 1684 se registró en Inglaterra el ahorcamiento de una mujer junto a su hija de nueve años después de que la acusaran de haber provocado una tormenta por quitarse las medias. No fue el único. En 2015 las autoridades de Brentonico (Italia) reabrieron la causa de Maria Bertoletti, una viuda sin hijos casada en segunda nupcias con un sacerdote que fue llevada a la hoguera en el XVIII. ¿La razón? Que era vista por la familia de su nuevo esposo como una rival a la hora de obtener la herencia. Fue ajusticiada a pesar de que no se había acercado jamás a un caldero.
«En 1684 se registró el ahorcamiento de una mujer años después de que la acusaran de haber provocado una tormenta por quitarse las medias»
¿Se extiende con la Inquisición la idea de la existencia de las brujas?
De algún modo se propaga en tanto en cuanto se habla más del tema y surge la imitación y cunde el pánico, pero no se inventa entonces la caza de brujas. Anteriormente ya se había hablado de personas vivas que andaban por los cementerios a la luz de la luna y ya había gente afirmando que veía entrar a hechiceras por sus chimeneas, caminando como los gatos por los tejados y compareciendo en las habitaciones ajenas con extraños fines. También, en otros momentos, había vecinos que afirmaban que las hechiceras adquirían aspecto de animal (de zorro, de libre, de felino..). Los paisanos sostenían esto basándose en que, cuando daban un golpe a estas bestias y las lesionaban -por ejemplo- en la pata, al día siguiente veían como las mujeres de las que sospechaban que hacían maleficios iban cojeando.
¿Qué otros poderes se atribuían a las brujas?
Multitud. La palabra “bruja” en castellano es la más polisémica, no es lo mismo pronunciarla en un tono afectuoso que con desdén. Y es que engloba desde lamala persona a la presencia mística y angelical, pasando por las curanderasy videntes. Las brujas implicadas en los aquelarres eran malas, en el sentido de que buscaban la unión con las fuerzas nefastas. Sin embargo, también practicaban viajes astrales personas inofensivas como Lucrecia de León, “profetisa” política, aunque lamentablemente siempre sus visiones tenían un tono apocalíptico para la monarquía de los Austrias. Ella anticipó el desastre de la Armada Invencible en 1588. Quizás habría sido aconsejable que la hubieran mantenido despierta...
Por otra parte, en Zugarramurdi, por ejemplo, los archivos afirman que había una bruja que, cuando se encontraba con un sacerdote al que le gustaba cazar, le decía siempre: “Señor compadre, mate muchas liebres, para que nos dé lebrada a toados”. Así hasta un día en que la hechicera se untó con “agua sucia” el cuerpo (líquido con sustancias estupefacientes para entrar en fase de alucinación) y el demonio “la puso en figura de liebre”. Esa jornada, los galgos del cura trataron de cazarla, pero no pudieron. Además, espantó a todos los animales del entorno.
«Los aspirantes a escuelas de magia solían ser captados por las hechiceras en mitad de la noche mediante golosinas»
¿Algunos niños participaron en actos de brujería?
Sí. Se dice que en los aquelarres era habitual que los aprendices (de unos cinco años de edad) cuidaran los sapos (el animal ritual) de las estrigas mientras éstas bailaban. Los aspirantes a escuelas de magia solían ser captados por las hechiceras en mitad de la noche mediante golosinas, nueces y manzanas... Sólo podían acudir a las reuniones en los inhóspitos parajes guiados por sus maestras. Después, se creía que las “catedráticas” de pócimas las devolvían a sus camas. Además, se decía que un verdugo azotaba a los pequeños si estos decían algo.
¿Cómo se protegía a los niños de estas brujas?
Más que mediante la confrontación directa con las causantes del mal, a través del traslado de los chavales a edificios con alta vigilancia. En la Villa de Vera los padres denunciaron la debilidad de los niños a causa de los castigos corporales de las brujas. El párroco local congregó a todos los chicos en una sala donde él también dormía para estar expectante. Cada noche los bendecía para que las hechiceras no se los llevasen, pero -según el propio religioso-, una treintena de brujas se desplazaban mientras tanto por las tejas. La primera velada no lograron sacarlos de la casa, pero unos días después, los textos afirman “echaron sueño” al eclesiástico (le encantaron) y se llevaron consigo a todo el grupo.
Esto me dio pie, en Pasaporte de bruja, para hablar de la magia y la infancia como un binomio que no se extinguió en el XVII. En el siglo XXI miles de niños son acusados de practicar sortilegios en África y todo, por estar huérfanos, ser gemelos, albinos o carecer de parientes. Abandonados del mundo soportan grandes padecimientos y a veces perecen, como también señoras mayores a las que se acusa de propagar el sida en las tribus. El libro tiene una dimensión social muy fuerte, para expresar cómo ese mismo proceso de racionalización del misterio que se llevó a cabo en España en el XVII, a través del inquisidor Alonso de Salazar y Frías, debería ser operado mediante los organismos internacionales en las áreas del planeta donde los chivos expiatorios siguen ardiendo mientras la superstición se extiende con la guadaña de la muerte.
¿Persiguió la Inquisición también a inquisidores y sacerdotes?
Sí. Había eclesiásticos que ejercían de “taumaturgos” y afirmaban que podían prevenir las enfermedades mediante fórmulas y oraciones. En elSiglo de Oro había hechizos para la salud, para el dinero, para el amor..., es decir, para todo, y desde el mendigo al rey el común de los habitantes estaba convencido de que la magia tenía efecto. Los inquisidores, a pesar de que eran eclesiásticos, también encarcelaban a estos curas. Uno de ellos,Joan Vicente, de Zaragoza, se escapó del palacio de la Aljafería, donde estaba preso, descolgándose con una cuerda y se escapó a Roma. Su caso es curioso porque a los tres años logró cancelar su sentencia de muerte, es más denunció al Santo Oficio por perseguirlo y logró que cada inquisidor le pagara 500 ducados en compensación. Al mosén Vicente, que presumía de encontrar objetos perdidos, el juego le salió redondo.
¿Es este libro una continuación de la obra que usted creó en 2013?
Sí. Es la segunda parte de “Brujas, magos e incrédulos en la España del Siglo de Oro” (Aldebarán, 2013). Fue una obra con gran resonancia internacional, además de en España en Iberoamérica, me permitió constatar cómo tanto en la época de los Reyes Católicos como en la era de la globalización, existe una preocupación inherente al ser humano sobre la capacidad que la magia ofrece en la manipulación de la naturaleza. En aquella primera entrega trataba de mostrar que, a lo largo de la Historia, el hombre que se dedicaba a la brujeríaha sido mucho más reconocido y mejor considerado que la mujer por los terribles prejuicios misóginos. El varón podía ir a la universidad, la dama, no. Él podía aspirar a la condición de “mago”, como amigo de las estrellas, en cambio ella, aunque ejerciera de “médica” de su pueblo y sanara dolencias, era tildada de bruja.
¿En qué se centró aquella primera obra sobre las brujas?
En desvelar historias cotidianas de la España moderna con los hechizos de por medio. Con el telescopio del astrólogo apunté a la sociedad para sacar la lupa de detective y analizar la microhistoria de los hechizos en el tiempo de Velázquez, ¿qué suponía para alguien vivir puerta con puerta con una hechicera? Ese hilo conductor dio como resultado la aparición de multitud de anécdotas, desde la colaboración de los párracos con los curanderos buenos para hacer frente a los maleficios, hasta el adentrarse en el manual “psicológico” del inquisidor, para captar si el declarante le estaba contando la verdad.
Por supuesto que dejé de lado la tortura, ya se ha hablado del tema, particularmente yo, como persona aparte de escritora, soy muy sensible al dolor ajeno, cuando leo sobre él es como si me lo estuvieran haciendo a mí, aunque entre los sucesos y el presente haya una gruesa cortina de años. Por ello, preferí centrarme en ese otro ámbito más olvidado, el de rescatar las pócimas, las vivencias populares, las oraciones mágicas y el coraje de los vecinos ante las brujas siniestras, todo ello mediante la investigación de los expedientes inquisitoriales y la lectura atenta de los clásicos literarios.
La perplejidad me ha acompañado durante el proceso de escritura de ambos libros porque en los legajos me he encontrado con siluetas mágicas que pudieron inspirar a seres de tinta, incluso con el mismo nombre o apellido. Así, Cervantes incorpora a una de sus obras (El coloquio de los perros, de las Novelas Ejemplares) a tres brujas, la Camacha, la Montiela y la Cañizares, cuya existencia he descubierto vinculada a la realidad más material. Hallazgos que me han colmado de emoción...
Torquemada- Wikimedia
¿Cuál es el objetivo de su nuevo libro?
En “Pasaporte de bruja. Volando en escoba, de España a América, en el tiempo de Cervantes” (Cuenca, Alderabán, 2016), presento al espectador un ensayo histórico con un hilo narrativo tan ameno que su lectura esté marcada por la aventura. El rigor científico y el tono dinámico confluyen en un título dirigido a todos los públicos, a los amantes de la lectura y también a los estudiantes y alumnos de Historia. Se halla estructurado en ocho capítulossalpicados por tres cuentos, donde la bruja (buena) detalla sus preocupaciones, inquietudes y movimientos de cada día entre dos orillas (las Indias y España). Explico además que, ni todos los inquisidores eran Torquemada, ni todas las brujas resultaban almas cándidas. Por eso, afirmaba al principio de esta entrevista que muchas veces las cosas no son lo que parecen, no sólo por Don Quijote y Cervantes, cuyos encantadores protagonizan la última parte de Pasaporte de bruja, sino también por lo relativo a las exageraciones difundidas por la leyenda negra...
¿Qué fuentes ha usado para elaborar su libro?
Los archivos inquisitoriales, la literatura del Siglo de Oro y la iconografía de la bruja en pinacotecas internacionales, no todas eran feas..., tal apariencia formó parte de la prevención ante la heterodoxia. También he hecho entrevistas a personas que dicen que tienen un don (curanderas, videntes...), he viajado mucho para conocer los parajes donde se realizaban los aquelarres, todas las regiones españolas cuentan con su espacio en este libro, porque hay muchos enclaves que “presumen” de ser el pueblo de las brujas. Asimismo, he analizado con profusión el presente para reivindicar la paz social en el presente... En lo relativo al chivo expiatorio, en poblados africanos advertimos un relato paralelo con tres siglos de distancia: la superstición se acrecienta y la enfermedad se esparce.
Como comentaba antes, he disfrutado mucho escribiendo literariamente este libro y, en la fase previa, he pasado horas y horas entre los fondos del Santo Oficio. Mientras descifraba legajos, totalmente sola, en la sala de investigadores del Archivo Diocesano de Cuenca, me llegué a plantear si no sería más fácil decir que las hechiceras volaban a bordo de la escoba. En cierta manera, sentada en aquella butaca ante lo s vetustos folios me he sentido “inquisidora” (de las benévolas), lanzando una y mil preguntas al aire para dilucidar por qué todas aquellas “lindas maestras” decían tener unos mismos métodos de despegue y aterrizajes.
Luego, al salir a la luz de la ciudad abstracta, la ciencia volvía a aposentarse en mi mente y, con una sonrisa, me liberaba de la incertidumbre que las “encandileras” habían tratado de sembrar en mi mente. Esperándome entre las casas solariegas, mi hermana, la historiadora Laura Lara- autora del prólogo “Las botas de los italianos” contenido en el libro- confirmaba que el tic tac del reloj proseguía su habitual ritmo: todo había sido producto de la fantasía.
Nací en Madrid en el año 1.948. Estudié durante nueve años en los colegios de la Compañía de Jesús de Areneros y del Recuerdo de Madrid.
Licenciado en derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, estudié también los dos primeros cursos de Ingeniero de Minas del plan 1964 en la E.T.S.I. de Minas de Madrid.
Además de mi lengua materna, el castellano, leo fluentemente el portugués, francés, italiano, y latín. Tengo nociones de inglés, griego y hebreo bíblico.
Desde muy joven ingresé en la Familia de Almas fundada por el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, habiendo sido fundador y presidente de la Sociedad Cultural Covadonga – TFP.
Como miembro de la Familia de Almas fundada por el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, asumo totalmente el análisis filosófico-histórico de su obra cumbre: el libro Revolución y Contra-Revolución, síntesis de su pensamiento en esta área, y punto de partida para el apostolado lego del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira y de toda la Familia de Almas por él fundada. Con sus propias palabras diremos: «Revolução e Contra-Revolução não é senão uma aplicação da Doutrina Católica a certas situações históricas». En la médula de su pensamiento están: El Magisterio Tradicional de la Iglesia y Santo Tomás: «Sou tomista convicto. O aspecto da Filosofia pelo qual mais me interesso é a Filosofia da História. Em função deste encontro o ponto de junção entre os dois gêneros de atividade em que me venho dividindo ao longo de minha vida: o estudo e a ação. O ensaio em que condenso o essencial de meu pensamento explica o sentido de minha atuação ideológica. Trata-se do livro Revolução e Contra-Revolução» (cfr. Auto-retrato filosófico de Plinio Corrêa de Oliveira. Revista “Catolicismo” (http://www.catolicismo.com.br), outubro de 1996, N° 550. Editora Padre Belchior de Pontes Ltda. Sáo Paulo – Brasil. Cfr. También en el sitehttp://www.pliniocorreadeoliveira.info/).
Este Blog «Las Españas», que considero una forma de apostolado lego, copia las noticias de modo indicativo, no exhaustivo, que señalan en qué estado está España, por eso prácticamente el noticiario seleccionado se dedica a España, aunque a menudo reproducimos noticias que no son de España, pero que conforme el caso pueden afectar al rumbo histórico de España.
¿Por qué «Las Españas»? Fue el título de nuestros Reyes, Reyes de todas Las Españas, desde los Reyes Católicos hasta el Rey Carlos II último rey de la Casa de Austria. Representa el respeto a la diversidad regional.
Finalmente diremos que ese apostolado tiene como ideal el enunciado por San Luis María Grignion de Montfort en su «Tratado de la Verdadera Devoción a la Santíssima Virgen». «Ut adveniat regnum tuum, adveniat regnum Mariae» (op. cit., Vozes, Petrópolis, 1984, 13ª ed., no 217, pp. 210-211).