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15 de julio de 2019

MISILES

P E R I S C O P I O

Blog Contra-Revolucionario

domingo, 14 de julio de 2019


MISILES – 15/07/2019

El primer suministro de lanzaderas de misiles antiaéreos S-400 llegó el pasado día 12 a Turquía procedentes de Rusia en el marco del contrato de 2.200 millones de euros firmado por ambos países en abril de 2017. Esta transacción ha sido criticada por Estados Unidos y la OTAN por considerar que un miembro de la Alianza como Turquía no debe depender de Rusia desde el punto de vista armamentístico y porque ven posible que la tecnología que emplean esas baterías pueda ser utilizada para captar información sensible sobre los sistemas instalados en las aeronaves militares de la Alianza, permitiendo a Rusia acceder a esos datos. Se argumenta también que no son compatibles con los equipamientos de la Alianza. Washington amenaza incluso a Ankara con sanciones y con cancelar la entrega de los aviones de combate F-35, paralizada desde abril.

Como alternativa, Washington ofreció misiles estadounidenses Patriot, pero fueron rechazados por Ankara con el argumento de que Rusia ofrece mejores condiciones.

A comienzos de abril el presidente Putin recibió a Erdogan en el Kremlin afirmando que tienen el serio propósito de reforzar la cooperación técnico militar y especialmente de cumplir con la entrega de los sistemas de misiles S-400. Hablaron también de otros tipos de armas y en mayo el líder turco desveló que existen planes de producir conjuntamente con Rusia las nuevas lanzaderas S-500.

Rusia y Turquía cooperan también en importantes proyectos de energía como la construcción con tecnología rusa de la primera planta nuclear turca o la construcción de un gaseoducto.

Los S-400 Triumph son lanzaderas móviles montadas sobre camiones cuyos misiles están capacitados para alcanzar objetivos hasta a 30 kilómetros de altura y en un radio de hasta 400 pudiendo golpear en vuelo rasante, así como actuar en condiciones climáticas diversas.

En 2015 fueron emplazados en Siria, en la base rusa de Latakia, e Irán que ya recibió de Rusia lanzaderas S-300, lleva tiempo tratando de conseguir también las S-400. Ahora, con la crisis en el Golfo de Ormuz, en el Kremlin están considerando la posibilidad de aceptar las demandas de Teherán a fin de reforzar su sistema defensivo en caso de que estalle una guerra en la región.


 NACHO ALDAY
  

22 de mayo de 2018

ANALYSIS: Muslim Leaders Seek 'Islamic Army' to Protect 'Palestine'

ANALYSIS: Muslim Leaders Seek 'Islamic Army' to Protect 'Palestine'

Tuesday, May 22, 2018 |  Yochanan Visser
Turkish dictator Recep Tayyip Erdogan and other Muslim leaders want to create an Islamic army to ‘protect’ the Palestinian Arabs after 62 of them died last Monday during attempts to invade Israel from Gaza.
Hamas and Islamic Jihad later admitted 53 of those killed during the attempted invasion of southern Israel were members of their terror organizations.
Muslim leaders met in Turkey at an emergency gathering of the 57-member Organization of Islamic Cooperation (OIC), during which the Erdogan regime accused Israel of “willfully murdering” the Palestinian Arabs.
Erdogan further escalated his vile rhetoric against Israel by comparing the Jewish State to Nazi Germany.
“There is no difference between the atrocity faced by the Jewish people in Europe 75 years ago and the brutality that our Gaza brothers are subjected to,” Erdogan told his Muslim counterparts.
“I will say openly and clearly that what Israel is doing is banditry, brutality and state terror,” he added before claiming that the people “who were subjected to all kinds of torture in the concentration camps during World War II are now attacking the Palestinians with methods similar to the Nazis.”
The OIC call for the forming of a Muslim-only “international force” to “protect” the Palestinian Arabs came after the United States threatened to veto a resolution at the UN Security Council (UNSC) that suggested a regular international "peacekeeping force" in Gaza.
The Turkish campaign seeks to mobilize the Muslim world against Israel in a way that bypasses the United Nations, where the Trump Administration can too easily shoot down any measures hostile toward Israel.
Following the OIC summit, the Turkish strongman addressed a huge crowd in the center of Istanbul and insisted that the Muslim world must take “a physical stance” on Israel.
“The occupation of Jerusalem, the violation of the privacy of the Al-Aqsa Mosque, and the violation of the rights of the people of Palestine...we declare that we will not accept this," Erdogan told the crowd, which was waving Palestinian flags along Turkish ones.
The hot-headed leader then claimed that he and his country are “targeted” all the time by Israel.
“Turkey is the country that is targeted the most by Israel, and the leader that is targeted the most by Israel is me," Erdogan claimed. 
The Turkish despot is currently trying to mobilize more moderate Arab Muslim states like Jordan against Israel after relations between Turkey and the Jewish state hit a new low last week.
Jordanian Foreign Minister Ayman Safadi last week told CNN that the “source of all evil” is “the occupation,” meaning the Israeli presence in Judea and Samaria.
PHOTO: Palestinian leader Mahmoud Abbas and Jordan's King Abdullah review an honor guard. (Flash90)

13 de diciembre de 2017

Erdogan se erige en el defensor de Palestina ante un mundo islámico dividido

Erdogan se erige en el defensor de Palestina ante un mundo islámico dividido

Turquía busca que la Organización para la Cooperación Islámica reconozca a Jerusalén Este como capital palestina en respuesta a la decisión de Trump

EL PAIS -  Estambul 13 DIC 2017 - 10:55 BRST

“Jerusalén es nuestra línea roja”. Así de claro y contundente subrayaba su posición el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan, en la inauguración de la cumbre de estados miembros de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) convocada de urgencia para pactar una respuesta común del mundo musulmán a la decisión de Donald Trump de reconocer Jerusalén como capital de Israel y ordenar allá el traslado de la Embajada estadounidense.

 
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, flanqueado por el rey de Jordania, Abdulá II, y el presidente palestino, Mahmud Abbas, posan junto a otros líderes de países musulmanes al inicio de la cumbre de la Organización para la Cooperación Islámica en Estambul. LEFTERIS PITARAKIS (AP) / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

“Israel es un Estado ocupante y un Estado terrorista. ¿Por qué no debería decirlo? Los soldados terroristas están matando a niños de 10 años, detienen a niños y los encierran en jaulas (…). Puedes tener armas nucleares, o puedes tener cazas de combate. Pero eso no significa necesariamente que seas fuerte. La fuerza la da la razón”, prosiguió el mandatario turco. “Agradezco a Turquía y su fraternal pueblo el apoyo a nuestra justa causa, y a su presidente la organización de esta cumbre de la que esperamos un gran acuerdo”, respondió por su parte el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas: “No puede haber un Estado palestino sin que la ciudad de Jerusalén sea su capital, y no habrá paz en la región ni en el mundo sin ello. No hay duda de que estas medidas unilaterales espolearán a los grupos extremistas a transformar un conflicto político en uno religioso, algo contra lo que siempre hemos advertido”.

Si bien la práctica totalidad de los países árabes y aquellos de mayoría de población musulmana han condenado la polémica decisión estadounidense, ninguno ha ido más allá de las palabras e incluso la reacción en las calles palestinas ha sido más tibia de lo esperado pese al llamamiento del partido islamista Hamas a una “tercera intifada”. En cambio, el Gobierno de Turquía —país que no es árabe, que oficialmente es un Estado laico y que mantiene importantes vínculos económicos con Israel— se ha mostrado mucho más combativo, llegando a amenazar con cortar sus relaciones diplomáticas con el Estado hebreo e impulsando el encuentro de este miércoles en Estambul de la OIC, del que pretende que salga una postura común encaminada a reconocer a Jerusalén Este como capital de Palestina.

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“Debemos animar a otros países a reconocer Jerusalén Oriental como capital de Palestina en base a las fronteras de 1967”, afirmó el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, refiriéndose a los límites reconocidos por la ONU pero que no respeta el Gobierno israelí. “Nos hemos reunido hoy para detener la persecución. EE UU ha herido gravemente la conciencia humana. Israel busca legitimar sus intentos de ocupación, (pero) esta decisión de EE UU tiene nula validez para nosotros”, añadió el jefe de la diplomacia turca: “Protejamos Jerusalén, que es un lugar sagrado para las tres religiones abrahamánicas”.

Las razones de esta defensa cerrada de Palestina que hace el Gobierno turco hay que buscarla, según Oytun Orhan, del Centro de Investigaciones Estratégicas de Oriente Medio (ORSAM), en que se trata de un tema “muy sensible” para el partido gobernante por sus orígenes islamistas y para toda la sociedad turca. De ahí que, desde que en 2009 Israel iniciase la Operación Plomo Fundido, en la que murieron cientos de civiles gazatíes, las desavenencias entre Tel Aviv y Ankara no hicieran sino aumentar hasta llegar casi al punto del enfrentamiento durante el ataque israelí a la Flotilla de la Libertad. Los lazos militares —antaño estrechos— se han reducido a cero y los políticos a niveles muy bajos. Sólo los intereses comerciales mutuos han impedido que se rompiesen del todo las relaciones diplomáticas.

Pero hay otra razón tras la iniciativa palestina de Ankara. Tras años en que su influencia internacional ha decaído debido a sus vaivenes diplomáticos, Turquía quiere “convertirse en un líder regional”, sostiene Orhan: “Ankara sabe que el tema palestino toca la sensibilidad de la calle árabe y como ya no puede influir en ella a través de otras cuestiones, debido a la situación política, utiliza este tema”. Ya le funcionó cuando le cantó las cuarenta a Simon Peres en la cumbre de Davos y luego fue recibido como un héroe en las capitales árabes.

Pero, como ha ocurrido tradicionalmente, los países de mayoría musulmana están demasiado divididos como para moverse en una misma dirección, menos aún bajo la batuta turca. En el encuentro de Estambul hubo alguna que otra baja notable pese a que numerosos Estados, como Irán, Catar, Jordania, Líbano, Afganistán, Sudán o Indonesia estuvieron representados por sus jefes de Estado o de Gobierno. Otros como Egipto, Emiratos Árabes Unidos o Marruecos por sus ministros de Exteriores. En cambio, Arabia Saudí envió a su ministro de Asuntos Religiosos, lo suficiente como para salvar la cara, pero un mensaje de que en estos momentos no está tan interesado en la situación palestina como en su guerra regional por detener la creciente influencia iraní.

“El encuentro de Estambul es seguido por muchos árabes y musulmanes en todo el mundo. Y si no se logra reconocer a Jerusalén como capital palestina, supondrá un gran chasco para la gente de a pie. Pero algunos países como Arabia Saudí o Emiratos no quieren una toma de posición fuerte en la cuestión palestina para no hacer peligrar sus buenas relaciones con la actual administración estadounidense”, cree Wadah Khanfar, presidente del Sharq Forum catarí: “Pero esto puede resultar muy destructivo a largo plazo”. Especialmente para unos Estados Unidos cuya influencia en Oriente Próximo se esfuma por momentos (mientras crece la rusa). Lo avisó el propio presidente palestino al inaugurar la cumbre en Estambul: después de la decisión de Trump sobre Jerusalén, “EEUU no está cualificado para mediar en el proceso de paz (israelo-palestino)”.


28 de julio de 2016

ANÁLISIS. Golpe dentro del golpe. Las dos corrientes dirigentes de Turquía, la del presidente Erdogan y la de Gülen son, ahora, mucho más importantes que la oposición laica

ANÁLISIS
Golpe dentro del golpe
Las dos corrientes dirigentes de Turquía, la del presidente Erdogan y la de Gülen son, ahora, mucho más importantes que la oposición laica
EL PAIS -  SAMI NAÏR
 Una foto de Ataturk y otra de Erdogan cuelgan en la plaza Taksim de Estambul.

Una foto de Ataturk y otra de Erdogan cuelgan en la plaza Taksim de 

Estambul. VADIM GHIRDA (TOP), EMRAH GUREL (BOTTOM) AP

Se veía venir desde las elecciones de 2014. La batalla que opone la cofradía de Fetulá Gülen, predicador religioso refugiado en EE UU, al poder del islamista conservador Recep Tayyip Erdogan estallaría de un momento a otro. Las dos corrientes dirigentes de Turquía, país oficialmente laico, la del presidente Erdogan y la de Gülen son, ahora, mucho más importantes que la oposición laica, heredera del secularismo kemalista. Esta última se ha debilitado dramáticamente desde hace más de una veintena de años, cuando el movimiento islamista del Partido de la Justicia y el Desarrollo (nombre elegido para ocultar su carácter religioso prohibido por la Constitución turca) triunfó en la sociedad civil, es decir, esencialmente en las capas populares de las grandes ciudades y en las zonas rurales. Las capas medias altas, en general laicas, fueron progresivamente marginadas y las dos corrientes compartieron el poder dentro de las estructuras del Estado sin pedir nunca, oficialmente, el fin de la laicidad del mismo.

Esta estrategia de penetración silenciosa en las estructuras clave de la enseñanza, la justicia, el Ejército y la Policía fue, precisamente, la que el propio Erdogan aconsejó a los islamistas tunecinos cuando conquistaron el poder en Túnez entre 2012 y 2015.

La oposición entre "gülenistas" y partidarios de Erdogan no es mayoritariamente de carácter confesional; se trata, mejor aún, de un enfrentamiento personal por el reparto del poder entre los dos líderes religiosos y sus respectivas tropas. Si bien se dice que Gülen tiene relación con los masones turcos e internacionales, lo que constituye una garantía de su laicismo frente al islam ultraconservador de Erdogan, esa aseveración aún debe ser demostrada.

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El levantamiento militar, artesanal y brutal, ha sido presentado como una reacción frente a los ataques de estos últimos meses contra los partidarios de Gülen, al desalojo de los puestos que ocupan en los órganos del Estado y, sobre todo, al inicio de una "limpieza" en el estado mayor del Ejército.

¡Pero la realidad es que se trata de un golpe de Estado de ensueño para cualquier poder autoritario! El presidente turco desencadena ahora una represión desproporcionada, sistemática y sin cuarteles contra todos sus adversarios. Impone el temor, suprime las libertades democráticas, amenaza gravemente el pluralismo político turco y se lava las manos a nivel internacional, suspendiendo la Carta Europea de Derechos Humanos, para no tener que justificar nada ante la Unión Europea. Cuando se analiza el amateurismo, la frivolidad, las incoherencias del comportamiento de los golpistas, es imposible no cuestionarse si este levantamiento ha sido manipulado por el poder turco. El comisario europeo para la Política de vecindad, Johannes Hahn, acaba de afirmar que el poder turco tenía en manos, desde hace meses, listas de personas que apartar "un día u otro" del sistema social y político. Lo que sí es seguro, es que este golpe a la democracia, en reacción al intento de golpe de Estado, abre un ciclo de enfrentamientos cuyas consecuencias son muy peligrosas para Turquía.