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20 de diciembre de 2018

CARIDAD

miércoles, 19 de diciembre de 2018


CARIDAD – 20/12/2018

Existe una tendencia a mostrar la caridad casi exclusivamente como si fuera la virtud por la cual se busca sólo aliviar los sufrimientos del cuerpo, pero la primera caridad, la caridad verdadera y exenta del lodo de los afectos humanos, es la que se eleva directamente a Dios. Y el amor de Dios bien entendido no se limita a una adoración inerte y exclusiva, sino que se refleja sobre los hombres, criaturas del propio Dios. El verdadero amor al prójimo sólo se encuentra en las criaturas que tienen verdadero amor a Dios.

El cristianismo muestra el inmenso deseo que tuvo Dios Nuestro Señor de salvar nuestras almas. El verdadero amor al prójimo, por lo tanto, sólo puede ser entendido como un reflejo del amor de Dios.

Los hombres son animales racionales, dotados de un cuerpo material y mortal, y de un alma inmaterial e inmortal. La importancia del alma, evidentemente, es mucho mayor que la del cuerpo. Así, los males del alma, los pecados, las infelicidades de todo tipo, constituyen para el individuo un peso mucho más doloroso y mucho más terrible que todos los padecimientos físicos. Efectivamente, cuando muere el cuerpo, desaparecen con él todas las enfermedades, pero el alma no muere y pagará sus pecados eternamente.

No fue para salvar cuerpos que el Redentor vino al mundo y que Dios se hizo inmolar en expiación de los pecados de sus criaturas. No fue para salvar los cuerpos que la Iglesia fue instituida, ni es para salvar cuerpos que los Sacramentos existen. Almas, almas y siempre almas, es lo que desea Jesús. Cuando curaba cuerpos, fue constantemente con el fin principal de salvar almas.

Y, al contrario, muchas veces envía grandes dolores físicos a algunas personas para inducirlas a la penitencia por medio del sufrimiento. Esto significa que Él permite que los cuerpos se enfermen para que las almas se salven.

Por consiguiente, las verdaderas obras de caridad en la vida activa no son únicamente aquellas que se destinan al alivio de los sufrimientos físicos, sino, y de manera especial, a curar las almas.

En el cuadro de Giotto vemos el famoso episodio de la vida de San Francisco de Asís predicando incluso a las aves.
Excertos de comentarios del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, sin revisión del autor.

9 de diciembre de 2018

Solemnidad de la Inmaculada Concepción - El milagro de Empel

Solemnidad de la Inmaculada Concepción
 
 "Declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."
Con estas palabras proclamaba Pío IX hace hoy 164 años el dogma de la Inmaculada Concepción de María. El dogma declara que María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir María es la "llena de gracia" desde su concepción.
Hoy recordamos también el milagro de Empel: 
Flandes, diciembre de 1585. La guerra de Flandes se ha enquistado. España pugna por mantener los territorios de la Corona, que Felipe II ha heredado de Carlos I de España y V de Alemania. 
La burguesía holandesa, con apoyo inglés y francés, ha abrazado el protestantismo calvinista y ha levantado la bandera de la independencia contra España. Los tercios españoles combaten en condiciones de extrema dureza. El apoyo inglés y francés ha dotado a los rebeldes flamencos de una potencia extraordinaria.
En un punto concreto del frente, la isla de Bommel, entre los ríos Mosa y Waal, combaten cinco mil españoles. Es el Tercio del maestre de campo don Francisco de Bobadilla.
Los rebeldes han descartado atacarles por tierra, demasiado respeto inspira la que entonces era mejor infantería del mundo. El conde Hollac, al mando de las tropas flamencas, trata de recabar el apoyo francés, pero su aliado debió recordar lo que dijo su compatriota Bonnivet: “Cinco mil españoles son cinco mil hombres de armas, y cinco mil caballos ligeros, y cinco mil infantes, y cinco mil gastadores, y cinco mil diablos”. Así que se rajaron los franceses.
Hollac diseña entonces un sitio marítimo, con barcos de poco calado, capaces de formar un cerco formidable a través de los canales, dejando desabastecidos a los hombres de Bobadilla, sin víveres, sin abrigo, sin esperanza alguna de recibir refuerzos. Lo sensato es rendirse, y los holandeses -con tal de no tener que llegar al cuerpo a cuerpo con los tercios- ofrecen una capitulación honrosa: retirada sin prisioneros y abandono del lugar conservando las banderas. Bobadilla no parece considerar mucho esa proposición: “Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos”. La frase parecería una fanfarronada si no fuera acompañada por centenares de hechos de armas en esas mismas tierras. Esos hombres son los que pocos años atr ás capturaron Tournai, Mastrique, reconquistaron Dunquerque y Nieuwpoort, pasearon sus banderas por Brujas y Gante, pusieron sitio y conquistaron Amberes… En fin que sus bravuconadas resultaban creíbles, así que el conde Hollac tiene una brillante idea para desbaratar la terca resistencia sin tener que chocar el acero con los sitiados: se dispone a inundar la isla de Bommel. Ordena volar los diques que contenían los ríos Mosa y Waal, dejando el terreno que ocupan los españoles prácticamente anegado. Sólo el montecillo de Empel sobresale de las aguas, y allí se refugian los soldados de los tercios, tan cansados como antes, tan hambrientos como siempre, y ahora, además, calados hasta los huesos y reducidos a un pedazo de tierra fácilmente bombardeable por el enemigo.
Mientras, el centenar de barcos holandeses ocupan todos los fuertes de la zona, uniendo esa artillería a la que ya vomitaba fuego desde las embarcaciones.
Era el 7 de diciembre. Además de plomo sobre el montecillo de Empel también caía la noche. Los hombres de Bobadilla cavan refugios desesperados, y la pala de un soldado choca con un objeto extraño, que al principio confunde con una piedra. Lo coge y sacude la tierra que lo envuelve, es un trozo de madera. Según sus manos retiran el barro y la arena, va descubriendo poco a poco colores azules y blancos, hasta que aparece al fin -sobre aquella olvidada tabla flamenca- la figura de la Inmaculada Concepción. El hallazgo no es una anécdota. Además de a su rey, aquellas tropas están allí sirviendo a una fe. De hecho en las ciudades católicas que están defendiendo -como Bolduque- los habitantes han sacado en procesión al Santísimo Sacramento rogándole por los sitiados. Y justo enton ces aparece aquella imagen de la Purísima. La devoción española a ese dogma que Roma tardaría aún varios siglos en reconocer se hace incluso más fervorosa entre los soldados. La Inmaculada es veterana de las Navas de Tolosa y de la conquista de Granada, a ella se encomendaron los vencedores de aquellas batallas. Y ahora aparecía allí, en aquella ratonera de Empel, donde sólo un milagro podía evitar la derrota....
Si no conoces la historia de cómo la Inmaculada ayudó a los tercios españoles a ganar una importante batalla en Flandes, puedes terminar de leer aquí cómo lo cuenta José Javier Esparza.
Empel: Así ayudó la Inmaculada a los tercios españoles

Por INFOVATICANA | 17 diciembre, 2017

La Inmaculada ha tenido un protagonismo esencial en varios episodios muy importantes de nuestra historia. El programa Tiempos Modernos de Intereconomía aborda el conocido como Milagro de Empel y el patrocinio de la Inmaculada sobre los tercios de Flandes e Italia.
A continuación, puede leer también el artículo de José Javier Esparza sobre el Milagro de Empel publicado en La Gaceta bajo el título “Empel: Un tercio para un milagro”:
Flandes, diciembre de 1585. La guerra de Flandes se ha enquistado. España pugna por mantener los territorios de la Corona, que Felipe II ha heredado de Carlos I de España y V de Alemania. 
La burguesía holandesa, con apoyo inglés y francés, ha abrazado el protestantismo calvinista y ha levantado la bandera de la independencia contra España. Los tercios españoles combaten en condiciones de extrema dureza. El apoyo inglés y francés ha dotado a los rebeldes flamencos de una potencia extraordinaria.
En un punto concreto del frente, la isla de Bommel, entre los ríos Mosa y Waal, combaten cinco mil españoles. Es el Tercio del maestre de campo don Francisco de Bobadilla.
Los rebeldes han descartado atacarles por tierra, demasiado respeto inspira la que entonces era mejor infantería del mundo. El conde Hollac, al mando de las tropas flamencas, trata de recabar el apoyo francés, pero su aliado debió recordar lo que dijo su compatriota Bonnivet: “Cinco mil españoles son cinco mil hombres de armas, y cinco mil caballos ligeros, y cinco mil infantes, y cinco mil gastadores, y cinco mil diablos”. Así que se rajaron los franceses.
Antes la muerte que la deshonra
Hollac diseña entonces un sitio marítimo, con barcos de poco calado, capaces de formar un cerco formidable a través de los canales, dejando desabastecidos a los hombres de Bobadilla, sin víveres, sin abrigo, sin esperanza alguna de recibir refuerzos. Lo sensato es rendirse, y los holandeses -con tal de no tener que llegar al cuerpo a cuerpo con los tercios- ofrecen una capitulación honrosa: retirada sin prisioneros y abandono del lugar conservando las banderas. Bobadilla no parece considerar mucho esa proposición: “Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos”. La frase parecería una fanfarronada si no fuera acompañada por centenares de hechos de armas en esas mismas tierras. Esos hombres son los que pocos años atrás capturaron Tournai, Mastrique, reconquistaron Dunquerque y Nieuwpoort, pasearon sus banderas por Brujas y Gante, pusieron sitio y conquistaron Amberes… En fin que sus bravuconadas resultaban creíbles, así que el conde Hollac tiene una brillante idea para desbaratar la terca resistencia sin tener que chocar el acero con los sitiados: se dispone a inundar la isla de Bommel. Ordena volar los diques que contenían los ríos Mosa y Waal, dejando el terreno que ocupan los españoles prácticamente anegado. Sólo el montecillo de Empel sobresale de las aguas, y allí se refugian los soldados de los tercios, tan cansados como antes, tan hambrientos como siempre, y ahora, además, calados hasta los huesos y reducidos a un pedazo de tierra fácilmente bombardeable por el enemigo.
Mientras, el centenar de barcos holandeses ocupan todos los fuertes de la zona, uniendo esa artillería a la que ya vomitaba fuego desde las embarcaciones.
Era el 7 de diciembre. Además de plomo sobre el montecillo de Empel también caía la noche. Los hombres de Bobadilla cavan refugios desesperados, y la pala de un soldado choca con un objeto extraño, que al principio confunde con una piedra. Lo coge y sacude la tierra que lo envuelve, es un trozo de madera. Según sus manos retiran el barro y la arena, va descubriendo poco a poco colores azules y blancos, hasta que aparece al fin -sobre aquella olvidada tabla flamenca- la figura de la Inmaculada Concepción. El hallazgo no es una anécdota. Además de a su rey, aquellas tropas están allí sirviendo a una fe. De hecho en las ciudades católicas que están defendiendo -como Bolduque- los habitantes han sacado en procesión al Santísimo Sacramento rogándole por los sitiados. Y justo entonces aparece aquella imagen de la Purísima. La devoción española a ese dogma que Roma tardaría aún varios siglos en reconocer se hace incluso más fervorosa entre los soldados. La Inmaculada es veterana de las Navas de Tolosa y de la conquista de Granada, a ella se encomendaron los vencedores de aquellas batallas. Y ahora aparecía allí, en aquella ratonera de Empel, donde sólo un milagro podía evitar la derrota.
Prometiendo a la Virgen
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Oficiales y soldados corrieron a construir un altar de piedras y barro, y sobre él la bandera con las aspas de San Andrés, para venerar la imagen encontrada, a la que le rezan una Salve.
Terminada la oración, reconfortados aquellos hombres por aquella casualidad que haría sonreír con escepticismo a nuestras mentes modernas, Bobadilla se dirige a sus hombres: “¡Soldados! El hambre y el frío nos llevan a la derrota; el milagroso hallazgo viene a salvarnos. ¿Queréis que se quemen las banderas, se inutilice la artillería y abordemos de noche las galeras, prometiendo a la Virgen ganarlas o perder todos, todos, sin quedar uno, la vida?”. Y quisieron.
El plan era desesperado, pero no había otra alternativa: subir a bordo de algunas barquichuelas que tenían, desafiar a la artillería enemiga y tratar de tomar al abordaje los barcos holandeses. Pero lo verdaderamente prodigioso vino después. Porque un viento poderoso y glacial comenzó a azotar aquellas tierras y aquellas aguas. Todo se envolvió en hielo. Los barcos holandeses no tuvieron más remedio que retirarse antes de quedar bloqueados. Para los españoles, por el contrario, renacía la esperanza.
Tal parece que Dios es español
A marchas forzadas, corriendo sobre el hielo del río, los tercios de Bobadilla asaltaron los fuertes, que cayeron uno tras otro. Y lo mismo hicieron con los barcos que no habían podido escapar. Capturaron diez navíos, víveres, toda la artillería y munición enemiga, hicieron dos mil prisioneros… una victoria total que sólo unas horas antes parecía imposible. No sólo a los españoles les pareció aquello fruto de una intervención divina. También Hollac empezó a sospechar que luchaba contra fuerzas demasiado poderosas: “Para mí, tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro”.
La batalla aún continuó dos días. Llovió y el hielo se deshizo. Los holandeses tuvieron que retirarse. La imagen de la Inmaculada fue trasladada a la iglesia local en Balduque. Hasta entonces, cada tercio tenía su patrón o patrona; después del Milagro de Empel la Inmaculada se convirtió en patrona de todos los tercios de Flandes e Italia. Se fundó luego la cofradía de los Soldados de la Virgen Concebida sin Mancha. Su primer cofrade fue Bobadilla. A ella pertenecerán todos los alistados en los Tercios de Flandes e Italia.
El 12 de noviembre de 1892, la reina regente Doña María Cristina firmaba la orden que daba carta institucional a lo que ya era un hecho consumado desde tres siglos atrás: la advocación de la Inmaculada como patrona del Arma de Infantería
¿Fue un milagro? No hay dictamen canónico al respecto, aunque el insólito fenómeno meteorológico que tuvo lugar aquel 8 de diciembre de 1585 en la isla de Bommel ha sido objeto de estudio e investigación por historiadores y meteorólogos holandeses. Hoy el Instituto de Meteorología holandés se limita a certificar que aquello, la concatenación de circunstancias que produjeron que el agua alrededor de la isla de Bommel se helase en una sola noche, fue un fenómeno por completo inusual y nunca visto en esas tierras. Desde luego aquellos hombres sí creyeron que la Purísima había acudido a rescatarles. Así, por el milagro de Empel, la Inmaculada es la patrona de la Infantería.


 

19 de noviembre de 2018

PERISCOPIO - PUERTA

domingo, 18 de noviembre de 2018


PUERTA – 19/11/2018

En la Sagrada Escritura encontramos la frase “porque fueron débiles, yo les abrí una puerta que nadie podrá cerrar”. Esta puerta abierta es el Corazón Inmaculado de María.

Nada puede darnos mayor confianza, esperanza más fundada, estímulo más seguro, que la convicción de que, en todas nuestras miserias, en todas nuestras caídas, no tenemos sólo mirándonos con rigor de Juez, a la infinita Santidad de Dios, sino también al Corazón lleno de ternura, de compasión y de misericordia, de Nuestra Madre celestial.

Mientras más dificultades encontremos, humillaciones, rechazos y desprecios, si a pesar de todo, confiamos con una confianza mayor que el peso de la adversidad, debemos tener la certeza de que seremos atendidos.

Se puede medir el tamaño de la victoria por el tamaño de la humillación, por el tamaño del fracaso, por el tamaño de la imposibilidad aparente de conseguir algo. Esta regla tiene mucha importancia. Debe formar parte del estado de espíritu habitual cuando se hacen planes, se conciben esperanzas y se ejecutan proyectos. La derrota no es tan importante. La única derrota verdadera consiste en no confiar. ¡Quien confía, vence!

No se debe pensar que será un paseo triunfal hasta la victoria, un paseo con los aplausos de todos. Pocas veces a lo largo de la Historia la Iglesia ha vencido así. Y cuando vence de este modo, frecuentemente viene luego una derrota.

La verdadera victoria normalmente viene de una confianza ciega. Ante lo paradójico, lo inverosímil, aquello que se diría que no podría ocurrir, debemos poner nuestra confianza serena en la Señora de todos los Pueblos.

El camino es duro porque es la vía de la Cruz. Los caminos suaves no son los rieles de la verdadera victoria. La victoria es la de la Cruz, en la que todo es difícil, complicado, y en la que aparentemente no se tendrá éxito.

Ella que es la omnipotencia suplicante sabrá conseguirnos todo cuanto nuestra flaqueza necesita. Con el Corazón Inmaculado de María todos los terrores se disipan, los desánimos se desvanecen, las incertidumbres se despejan. Ella es la Puerta del Cielo abierta de par en par para los hombres de nuestro tiempo, tan extremadamente débiles. Y esta puerta “nadie la podrá cerrar”, ni el demonio, ni el mundo, ni la carne.

16 de noviembre de 2018

NACHO ALDAY - FOSORES

jueves, 15 de noviembre de 2018


NACHO ALDAY - FOSORES – 16/11/2018

El 11 de febrero de 1953, Fray José María de Jesús Crucificado, nombre que adoptó como religioso, fundó la congregación de Hermanos Fosores de la Misericordia en el granadino pueblo de Guadix con la misión de cuidar el cementerio, enterrar a los muertos y consolar a sus seres queridos. Creía que en la Santa Iglesia debería existir una congregación con esa finalidad. Su vocación es la práctica de tres obras de misericordia: consolar al triste, rezar por los difuntos y enterrar a los muertos. Con los mismos votos que las órdenes religiosas de pobreza, castidad y obediencia, aunque se componía sólo de hermanos legos, por tanto, no contaban con sacerdotes. Habitando en los cementerios, cuidándolos y encargándose de los menesteres correspondientes para su buen funcionamiento es como seguían su particular llamada de Dios. El nombre de Fosores viene de los que cavan el foso.

Dicho cementerio fue construido en 1860 y al principio los hermanos vivieron en una casita que era del conserje, pero inspirándose en las catacumbas de los primeros cristianos, poco a poco fueron excavando en la tierra hasta hacerse una cueva con celdas, comedor, cocina y una pequeña capilla con las paredes convenientemente revocadas, bien repasadas con la llana y encaladas. Ese tipo de casas cuevas eran frecuentes en la región. Con el tiempo se le añadió a la entrada una fachada que le daba el aspecto externo de una edificación normal.

Al ingresar en la congregación debían cambiarse el nombre con la idea de que morían para el mundo exterior, dormían sobre tablas, se levantaban a las seis y media de la mañana para el aseo ya que su vida estaba sometida a un estricto horario, como la rutina de una oración o las partes de la liturgia. Los frailes se afanaban en limpiar tumbas, sustituir flores marchitas, colocar carteles con oraciones para facilitar a los parientes las plegarias por sus muertos y eran los propios monjes los que cavaban el hoyo en el que un día se les sepultaría.

Llegaron a estar presentes en otros cementerios de diversas ciudades y contar hasta con 50 miembros.

Casi todos los camposantos se levantaron a partir de 1800. Con anterioridad se enterraba en las iglesias o sus alrededores, pero al identificarse como fuente de enfermedades, o con ese pretexto, se empezaron a construir a las afueras de los pueblos.


20 de octubre de 2018

NACHO ALDAY - RECONSTRUCCIÓN

viernes, 19 de octubre de 2018


NACHO ALDAY - RECONSTRUCCIÓN – 20/10/2018

Con el avance de las tropas nacionales la Legión y los Regulares marroquíes, tras durísimos combates, reconquistaron el Cerro de los Ángeles.

Terminada la guerra, el régimen de Franco recuperó su nombre original y dio orden de construir un nuevo monumento en el mismo lugar, réplica del anterior, que comenzó a edificarse en 1944.

El 25 de junio de 1965, el general Franco inauguró el nuevo monumento y renovó la consagración de España al Sagrado Corazón hecha por el rey Alfonso XIII.

Los restos del antiguo monumento, destrozado por la voladura, se conservan frente al nuevo donde se pueden contemplar para que no se olvide la maldad de la persecución religiosa llevada a cabo por las izquierdas durante la guerra.

Su construcción inicial fue siguiendo la recomendación del Papa León XIII cuando consagró todo el género humano al Sagrado Corazón de Jesús en el Año Santo de 1900.

En los laterales cuenta con cuatro grupos escultóricos representando la España misionera, la España defensora de la fe, la Iglesia militante y la Iglesia triunfante.

Algunos de los personajes esculpidos son la reina Isabel la Católica propulsora de la fe en las Américas, Fray Junípero Serra símbolo de la obra evangelizadora de los misioneros, Hernán Cortés representante de los conquistadores españoles, el obispo Osio símbolo de la lucha de la Iglesia contra la herejía arriana, el rey Don Pelayo iniciador de la Reconquista, el Padre Laínez teólogo del Concilio de Trento, Don Juan de Austria vencedor de Lepanto, el Padre Polanco mártir en el asedio de Teruel, Santa Gertrudis precursora de la devoción al Corazón de Jesús, Santa Margarita María Alacoque elegida para propagar la devoción al Sagrado Corazón, San Agustín doctor de la ciudad de Dios, San Francisco de Asís modelo de amor a Cristo, Santa Teresa de Jesús mística de la Contrarreforma, el Padre Hoyos a quien el Señor le hizo la gran promesa de reinar en España con más veneración que en muchas otras partes.

También figura una Hija de San Vicente de Paúl símbolo de la caridad, un hombre y una mujer con un niño en brazos símbolo de la familia y un hombre descalzo dirigiéndose a Cristo simbolizando el arrepentimiento y la penitencia, implorando la misericordia de Aquel que dijo: Venid a Mí todos los que estáis agobiados y Yo os aliviaré.

12 de septiembre de 2018

NACHO ALDAY - ESTRATEGIA – 12/09/2018 FIESTA DEL DULCE NOMBRE DE MARIA

martes, 11 de septiembre de 2018


NACHO ALDAY - ESTRATEGIA – 12/09/2018

Hoy hace 335 años los turcos eran derrotados en el cerco de Viena por la férrea resistencia de la ciudad y las huestes cristianas del rey de Polonia Juan Sobieski. El Papa Inocencio XI en agradecimiento estableció en esta fecha la fiesta del dulce nombre de María.

Ya la había intentado conquistar Solimán en 1529 habiendo también fracasado. Y en Lepanto fueron igualmente derrotados de nuevo gracias a la ayuda de Ella.

Estas históricas derrotas no les han hecho desistir de su diabólico deseo de conquistar Europa para el islam, pero sí de cambiar la estrategia: ahora la invasión viene disfrazada de inmigración.

Veamos las últimas noticias:

En Alemania un refugiado sirio de 17 años que apuñaló a una mujer alemana en Burgwedel dice que, según su cultura, los conflictos se resuelven con cuchillos. Un insulto justifica apuñalar a alguien y si la ofensa se percibe como grave, se permite matar, además no entiende por qué se le acusa y por qué está detenido pues actuó de acuerdo con su religión. / En Köthen muere un joven de 22 años por ataque de invasores en circunstancias no aclaradas por la policía lo cual provoca una concentración de protesta como se ve en la foto.

En Suecia el grupo terrorista Estado Islámico mandó una amenaza, publicada por los periódicos, al líder los Demócratas de Suecia, Jimmie Åkesson y a su hijo de cuatro años anunciando de que les decapitarán sino se retira de la política./Avance en las elecciones de los partidos anti invasión.

En Francia siete personas resultaron heridas este domingo en París, cuatro de ellas de gravedad, por un afgano armado con un cuchillo y una barra de hierro que fue detenido. Los hechos se produjeron en una zona en la que hay dos cines que como se sabe a los musulmanes no les gustan. Tanto las cúpulas policiales como la prensa intentaron ocultar el móvil islamista.

En España actualmente hay 1.600.000 musulmanes residentes, 1.177 mezquitas y más de 15.000 presos que nos cuestan diariamente 825.000 euros. Sólo en las Vascongadas el mantenimiento de menores de origen magrebí cuesta anualmente más de 60 millones de euros y cuando cumplen la mayoría de edad pasan a cobrar 990 euros mensuales además de 250 para vivienda. Luego ellos son los responsables del 55% de los delitos que se cometen y del 90 % de las violaciones. La última aportación del Gobierno del Estado a la invasión consiste en darles asistencia sanitaria gratuita a todos. ¡La traición es clamorosa!