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15 de diciembre de 2017
Uno de cada cinco jóvenes manifiesta una posición ideológica extrema
En los últimos 30 años ha cambiado mucho el panorama político de nuestro país, y la opinión al respecto de los jóvenes de 15 a 24 años, también. En la actualidad se detecta un mayor interés por parte de la juventud en este asunto, aunque todavía un 43% suscribe que «no tiene nada que ver conmigo, ni me afecta», según apunta el informe «Jóvenes españoles entre dos siglos (1985-2017)», presentado ayer en Madrid por la Fundación SM.
Sin embargo, el creciente atractivo por la política «contrasta con su falta de acción –puntualiza el sociólogo Juan María González-Anleo, y también autor de este estudio realizado en colaboración con el Observatorio de la Juventud en Iberoamérica–, en parte motivado porque el 77% cree que los políticos no tienen en cuenta las ideas e inquietudes de los jóvenes. Consideran que buscan antes sus propios intereses, los de su partido, los de las multinacionales, bancos o grandes grupos de presión por encima del bien de los ciudadanos».
Lo que resulta muy llamativo para este sociólogo es que en las últimas tres décadas ha aumentado la cifra de jóvenes con una posición ideológica extrema, de forma que ya son uno de cada cinco los que se confiesan radicales de izquierda o de derecha. «Pese a que aún no puede hablarse de brecha generacional –explica– y que los chicos continúan posicionándose en el centro del espectro político,se ha incrementado el éxodo hacia posturas radicales, pasando del 10% de 1989, al 15,1% actual en el caso de la extrema izquierda. El aumento ha sido más moderado en el de la extrema derecha, que se sitúa en el 2,8% frente al 2,2% de hace 30 años».
En cuanto a la valoración que realizan sobre las instituciones, solo las organizaciones de voluntariado consiguen generar mucha confianza para el 23% de los jóvenes. Le sigue la Policía (19%), las Fuerzas Armadas (17%), el sistema de enseñanza (15%), las grandes empresas y multinacionales (8%). Sin embargo, pierden considerablemente puntos en esta escala de valores las cortes del Estado, la prensa, la monarquía, el parlamento de su comunidad autónoma y los sindicatos.
Por el contrario, el valor al que conceden mayor importancia en su vida es la salud (en el 84% de los casos). Eso sí, le sigue muy de cerca la familia (80,6%) y a una distancia considerable, (de más de 20 puntos porcentuales) los amigos y el trabajo. Según José Antonio López-Ruiz, sociólogo y coautor de este informe, el hecho de que la familia ocupe un lugar tan relevante es porque para los encuestados se ha convertido en «un gran referente para entender el mundo y encontrar un lugar en él».
Actualmente, la institución familiar es para el 62% de los jóvenes el lugar donde se dicen las cosas más importantes en cuanto a ideas e interpretaciones del mundo, citándola por encima de los amigos, centros educativos, libros o medios de comunicación.
La reciente crisis económica –matiza– ha ayudado a que la institución familiar cobre mayor protagonismo, «puesto que la juventud ha sido testigo de cómo ésta ha dañado a los hogares, y las familias han sabido reaccionar para salir airosa de situaciones muy complicadas. Por este motivo –apunta–, más que sentir directamente la crisis, han vivido resguardados de la misma por la familia, por el superministerio de bienestar dentro de una sociedad que relega en ella esta función, en lugar de ser asumida como algo prioritario por el Estado y las instituciones».
Valoran también otras cualidades que reciben de sus padres: buenos modales, tolerancia y respeto con los demás, sentido de la responsabilidad, honestidad, características todas ellas valoradas también por los jóvenes en 1984, aunque la más citada entonces fue el sentido de la responsabilidad.
A pesar de esta valoración tan positiva de la familia, los jóvenes encuestados (un total de 1.250) reconocen que discuten ligeramente más con sus padres que los de hace unos años. «La mitad lo hace con cierta frecuencia por cuestiones relativas a la falta de colaboración en las labores domésticas; algo más del 40% por asuntos referentes a los estudios, y un 39% mantiene conflictos por dinero», explica José Antonio López-Ruiz.
Un dato llamativo que señala el informe es que el trabajo y los estudios de los sondeados no llegan a alcanzar la importancia que podría parecer esencial para la vida futura. Siguen sin ser percibidos como verdaderas alternativas de emancipación. «Ya en el año 2005, y con anterioridad, no se tenían en cuenta como una salida realista, y ahora influye la falta de alternativas profesionales, no solo reales, sino también plenas y con un auténtico valor integral para los jóvenes. Sigue pesando –se insiste en el informe– la idea del Dorado de la construcción y de la hostelería, una de las razones más importantes de las estratosféricas tasas de abandono escolar españolas».
En cuanto a sus perspectivas de futuro para crear una familia, cerca de la tercera parte de los entrevistados se casaría, pero conviviendo antes con su pareja (32%); uno de cada cinco jóvenes afirma que vivirá en pareja sin casarse (20%), mientras que casi un 30% no sabe aún lo que hará. Con respecto al deseo de vivir en pareja sin casarse, se mantiene similar al observado en 2010, en torno al 20% en ambos casos.
Casi en la misma medida, aumenta la cantidad de jóvenes indecisos, que no saben lo que harán y dudan si casarse o no, algo que señalaban el 17% de los encuestados en el año 2005 y alcanza en la actualidad un 29%. «Sin duda –apuntaba José Antonio López-Ruiz–, la crisis económica desempeña un papel determinante para explicar este dato, dado el alto índice de desempleo juvenil y las enormes dificultades con las que se encuentran para la emancipación, que queda retrasada en la mayoría de los casos, hasta pasados los 25 años».
El capítulo religioso sigue ocupando uno de los últimos lugares en la escala de valores de la juventud española, a pesar de que un 40% se define como católico. En comparación con 2010, desciende el número de encuestados que señalan estar de acuerdo con la frase: «soy miembro de la Iglesia católica y pienso continuar siéndolo». Se ha incrementado, incluso, el porcentaje de los que opinan que «incluso sin la Iglesia puedo creer en Dios».
Desde la perspectiva histórica que la Fundación SM ha realizado en los diferentes estudios sobre la juventud a lo largo de los últimos 30 años, el último informe que se acaba de presentar destaca tres rasgos predominantes que la definen en la actualidad: es consumista, rebelde e independiente. Además está demasiado preocupada por la imagen que proyecta y es algo egoísta.
Para José Antonio López-Ruiz, los jóvenes no son tan diferentes a sus padres, nacidos en la década de los 80. «Los de entonces tuvieron más distancia con sus progenitores, mientras que los jóvenes de ahora se sienten más cercanos y con mayor libertad. Esa sensación la tienen porque pasan más tiempo solos por la falta de conciliación laboral y familiar y porque sus padres se preocupan de darles esas “alas” que ellos no tuvieron en su juventud».
Juan María González-Anleo destaca que aunque el informe indica que asuntos como el terrorismo, la violencia de género, causar destrozos en la calle o aceptar un soborno no están justificados, «los jóvenes tienen falta de referentes morales en la sociedad. El problema –concluye este experto– es que los padres, por estar muy ocupados, pasan esta “patata caliente” a los educadores y estos a los medios de comunicación. Al final, sus verdaderas fuentes de influencia son los youtubers, que desgraciadamente, no son un buen referente moral».
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Juventud
10 de febrero de 2017
La sécularisation express des jeunes Espagnols
LE MONDE | • Mis à jour le |Par Sandrine Morel (Madrid, correspondance)
Madrid — Où est
passé le « grand réservoir spirituel de l’Occident », comme fut
longtemps surnommée l’Espagne ? Ces
quinze dernières années, la sécularisation de la société a avancé à un rythme
effréné. Selon l’Institut national de
statistiques (INE), à peine
22 % des couples qui se sont mariés au premier semestre 2016 sont passés
devant l’autel. Du jamais vu.
En 2000, 75,6 % des
mariages étaient célébrés à l’église. En 2005, c’était encore le cas de 60,3 % des unions.
En 2010, ce pourcentage est descendu à 41,1 %, et en 2015, à
29,1 %. La vitesse du phénomène surprend les sociologues eux-mêmes.
« C’est une évolution extrêmement rapide, reconnaît Maria del Mar
Griera, professeure de sociologie de la religion à l’université autonome de
Barcelone, qui y voit plusieurs facteurs. La sécularisation de la société est un processus qui avait commencé au
début du XXe siècle, comme dans le reste de l’Europe, mais qui a été congelé pendant la dictature et
nous rattrapons en quelque sorte ce retard. A ce facteur historique s’ajoute un
facteur générationnel : les couples
en âge de se marier sont nés durant la démocratie et ont reçu une éducation majoritairement
laïque, déconnectée de la religion. S’y
ajoute l’émergence de nouveaux modèles familiaux qui font déjà partie de
l’imaginaire collectif, comme les mariages homosexuels, les familles
monoparentales… »
« Indifférence
des jeunes envers la religion »
Pour Alfonso Perez Agote, professeur de la sociologie de la religion à
l’université Complutense, il faudrait y ajouter un quatrième élément d’explication : « la crise
économique » qui aurait accéléré le processus en limitant les
capacités d’émancipation des jeunes, et finalement de se marier. « Le
vrai sacrement pour les jeunes d’aujourd’hui est le crédit immobilier » ironise le sociologue, qui souligne
que « l’anticléricalisme de la vieille gauche républicaine espagnole
est remplacé par une simple indifférence des jeunes envers la religion ».
Selon le Centre de recherche sociologique, 71 %
des Espagnols se disent certes encore catholiques, mais ils étaient 84 %
en 2000, et à peine 16 % d’entre eux sont pratiquants. Le nombre d’athées a connu parallèlement
une forte croissance, passant de 13 % en 2000 à 24 %
en 2015.
L’image d’une Espagne fortement catholique, véhiculée par les grandes
processions de la Semaine sainte par exemple, relèverait plus du folklore et
d’une « religion populaire » que d’un réel sentiment
d’appartenance religieux, assure M. Perez Agote.
L’ancien pape Benoît XVI s’était déjà inquiété du
phénomène lors de ses trois visites en Espagne, en 2006, 2010 et à
l’occasion des Journées mondiales de la jeunesse de 2011, venant défendre ce « pays dont le principal signe d’identité historique — de
sa culture et sa façon d’être — est la
profession de la foi chrétienne » contre ce qu’il percevait
comme « une laïcité et un anticléricalisme agressif ». C’était
l’époque du gouvernement socialiste de José Luis Rodriguez Zapatero, de la
libéralisation de l’avortement, du divorce express et du mariage homosexuel.
L’Eglise avait alors tout fait pour éviter de perdre son influence dans la société espagnole, ainsi que ses nombreux
privilèges. Mais sa réaction a sans doute été
« contre-productive », estime Mme Griera. On se souvient de
manifestations auxquelles participaient des évêques contre le mariage
homosexuel ou les cours d’« éducation pour la citoyenneté » qu’ils
percevaient comme une menace aux cours de religion, dont l’enseignement est
garanti dans tous les établissements publics espagnols.
Pour calmer sa colère, le gouvernement socialiste avait augmenté son financement,
en 2009. Chaque année, elle empoche en effet près de 250 millions
d’euros prélevés directement des recettes fiscales de l’Etat grâce à la possibilité
offerte à tous les contribuables de donner, gratuitement, 0,7 % de leurs impôts à l’Eglise (contre 0,5 %
avant 2009). Un tiers des contribuables cochent la « case » de
l’Eglise sur leur déclaration d’impôts.
Plus récemment, l’Eglise, qui contrôle l’essentiel des établissements
scolaires privés sous contrat, ainsi que plusieurs universités et écoles de commerce, a obtenu que la
religion soit une option au baccalauréat. Elle contrôle aussi une radio
importante, la COPe, et une chaîne de télévision, 13TV. Et elle mène un travail
social important par le biais d’organisations comme Caritas. Mais rien ne semble
capable de freiner la sécularisation de la société.
Pis, l’Eglise a perdu son
influence sur la droite espagnole, sur laquelle elle pesait fortement au temps de l’ex-chef du gouvernement
José Maria Aznar. Le Parti populaire (PP) de Mariano Rajoy a finalement refusé
de revenir sur la libéralisation de l’avortement accordée sous le gouvernement
Zapatero ou sur le mariage homosexuel.
Et à Madrid, l’antenne régionale du PP, menée par une figure de la jeune garde du parti conservateur, Cristina Cifuentes
a même surpris en se positionnant, en 2016, en faveur de la gestation pour autrui, alors que les socialistes et Podemos s’y sont opposés… Le débat
pourrait d’ailleurs être à l’ordre du jour du prochain congrès du PP, le 12 février.
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10 de septiembre de 2015
Más del 80% de los adolescentes españoles afirma conocer algún acto de violencia entre géneros en parejas de su edad
Más del 80% de los adolescentes españoles afirma conocer algún acto de violencia entre géneros en parejas de su edad
ESTHER BLANCO / MADRID
ABC -Día 10/09/2015 - 15.56h
Un estudio de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) revela que el comportamiento agresivo se da más entre los hombres
La violencia de género se extiende entre la población menor. Más del 80% de los adolescentes y jóvenes españoles de 14 a 19 años afirmaconocer o haber conocido algún acto de violencia de género en parejas de su edad. De hecho, son capaces de identificar una media de cinco actos por persona de violencia ejercida por chicos y una media de 3,7 de violencia ejercida por chicas.
Por tanto, las relaciones de pareja de adolescentes y jóvenes españoles se articulan alrededor de mecanismos de posesividad y de control basado en el ideal de la exclusividad, lo cual da lugar a un comportamiento potencialmente agresivo por ambas partes, aunque más frecuente y más grave por parte del varón.
Esta es una de las principales conclusiones extraídas del estudio«¿Fuertes como papá? ¿Sensibles como mamá? Identidades de género en la adolescencia», elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, un centro privado creado por laFundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) gracias al apoyo de Banco Santander y Telefónica. La investigación ha sido presentada por el director general y el director técnico del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud y de la FAD, Ignacio Calderón y Eusebio Megías.
Este estudio explora un aspecto de la realidad que «es equivalente al progreso de la sociedad» según Ignacio Calderón. Calderón además señala que «el estudio del género es de gran importancia porque permite ver la visión del mundo que tiene un sector de la población, en este caso los jóvenes de entre 14 y 19 años».
Identidad, atributos y capacidades
La impronta cultural es —tal y como apunta Eusebio Megías— el factor que refuerza «las diferencias a la hora de atribuir capacidades a chicos y chicas, que se hace en función de las identidades y roles de género». Para descubrir cómo es el mundo que los jóvenes perbicen como propio la investigación ha encuestado a 2.514 chicos y chicas, escolarizados, de 14 a 19 años.
Entre los resultados hay que destacar que existe una posición unánime a la hora de aceptar —y nombrar— estereotipos que diferencian a chicos y a chicas. En conjunto, las respuestas atribuyen a las chicas calificativos como «sensibles, tiernas, responsables, trabajadoras y preocupadas por la imagen». Por el contrario, a los chicos se les define como «dinámicos, activos, autónomos, emprendedores, posesivos y superficiales».
Ellas son emocionales, ellos físicos. Sobre estos atributos se contruye el género
Amistad y relaciones
En relación a los estereotipos sobre la amistad los encuestados reconocen que con las chicas es más fácil compartir aspectos afectivos y emocionales, y con los chicos todo aquello que esajeno a la intimidad personal (estudio, trabajo, pretensiones de futuro...). Aunque sí coinciden al rechazar la idea de que entre chicos y chicas no puede existir una amistad.
En las relaciones sentimentales se mantienen los ideales tradicionales. Se basan en la idea del poder sobre el otro e incluso el 59,4% de los encuestados están bastante de acuerdo con que «el chico debe proteger a su chica». Esto se traslada a los tópicos en las relaciones sexuales, en las que ambos sexos coinciden en la idea de que la fidelidad es importante, pero reconocen diferencias a la hora de la disposición a mantener relaciones —ellas (38,8%) apuntan que los chicos tienen más necesidad de sexo—. No es de extrañar que, a raíz de esto, un 66% de los chicos encuestados reconozca la elevada importancia de las relaciones sexuales en pareja frente al 45% de las chicas.
Por último, otro tópico —y disyuntiva— que encuentran las chicas es el que apunta que necesitan de conexión emocional para mantener una relación sexual lo que causa la confrontación del tópico de «chica fácil» o «chica dura».
Desigualdad, violencia y futuro
Al preguntar a los encuestados por su entorno, solo el 12% afirma que no conoce ningún acto de violencia de un chico a una chica, frente a un16,5% que afirma no conocerlos de una chica a un chico. Estos actos de violencia, por ejemplo, son mirar el móvil de la pareja —un 62,9% de las chicas lo hace—, pegar a la pareja —un 28% de chicos lo hace—, difundir material como SMS o imágenes sin permiso —un 32,7% de chicos lo hace— o controlar todo lo que hace —un 45,3% de las chicas y un 47,6% de los chicos lo hacen—. Estas cifras desvelan que aunque la violencia entre géneros es habitual, la ejercida por los chicos es más frecuente y más grave.
3 de cada 10 creen que existen desigualdades graves entre jóvenes
Sociedad y mentalidad, conclusiones
En función de los estereotipos que los jóvenes asumen como propios, el estudio ha encontrado cuatro grupos de jóvenes que según su clase social, ideología, credo y sexo asumen de una forma u otra los roles de género.
En primer lugar, aquellos que asumen las diferencias de género en parejas (28,6%). Asumen estos tópicos y estereotipos aunque defienden la idea de una pareja flexible. Son mayoritariamente chicas.
El segundo grupo, lo forman quienes rechazan los estereotipos y roles de género tradicionales (21,8). Son más chicas, poco religiosas y de tendencia política de izquierda que cuestionan los tópicos tradicionales, defienden sus posturas e ideas —muchas de ellas feministas—.
El tercer grupo, son los que más defienden los estereotipos e incluso son machistas. Su postura es una defensa férrea de los tópicos de género y son, en su mayoría, chicos de más edad, mejor «status» social, religiosos y de tendencia política de derechas.
Por último, los hay que aun siendo tradicionales, defienden la idea de que los hombres también tienen emociones. Son contradictorios, pero buscan cierta reforma de los tópicos. Son chicos, más jóvenes, de una posición económica privilegiada y de ideología de centro derecha.
3 de noviembre de 2014
La apatía de un ‘nini’
La apatía de un ‘nini’
España es el país europeo con más jóvenes que ni estudian ni trabajan
La vida de José Luis Flores transcurre desde hace tres años entre su cuarto y el salón
Es de Cádiz, la provincia con más paro
el pais - CARMEN PÉREZ-LANZAC Madrid 2 NOV 2014 - 23:46 CET657
Domingo de octubre. Pasada la medianoche, mientras la mayoría de los españoles se retira a dormir para encarar el lunes, en la barriada de Loreto, en Cádiz, José Luis Flores (23 años) ve tranquilo en la televisión el debate sobre Gran Hermano. A las 2.30, Selu —como le llama todo el mundo— se encierra en su cuarto y enciende la PlayStation 4 para echar unas partidas a su nueva pasión, el juego de fútbol Fifa 14, en el que uno forma su equipo eligiendo jugadores reales de las distintas ligas. Gracias a su mejor inversión —el delantero nigeriano del Villareal, Uche— gana un montón de partidos. A las 4.30 apaga la luz.
La vida de muchos jóvenes españoles que se han quedado atrapados por la crisis transcurre despacio, como si sus días se repitieran en bucle. Son los ninis, cuyo número ha aumentado con paso firme. El 25% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años ni estudia ni trabaja frente al 15% de la media de la OCDE, según el informePanorama de la Educación 2014 presentado en septiembre. España, en este estudio, se sitúa como el país europeo con más ni-nis.
No tienen ninguna ocupación el 31% de los que no alcanzaron la educación secundaria en España (frente al 15% de media de la OCDE); el 20% de quienes se han titulado en enseñanza obligatoria (frente al 16% en los países desarrollados) y el 23% de los universitarios (13% en la OCDE). Muchos, sobre todo los licenciados, han salido de España para buscar trabajo. Pero la mayoría de los menos formados siguen en casa de sus padres.
Flores es uno de esos jóvenes y su bloqueo tiene origen en el fracaso escolar. Cuando pasó a secundaria empezó a encadenar suspensos. Repitió primero. Luego segundo. Después tercero. Meses más tarde intentó hacer un módulo de administración. Pero abandonó. En septiembre de 2011 se apuntó a una escuela para adultos donde cumplió con la exigencia de su madre y se sacó la secundaria.
El paro en cifras
La tasa de desempleo por provincias muestra que Cádiz tiene la más elevada de España. Los datos según la EPA en el segundo trimestre de 2014:
Cádiz: 37,16%
Provincia de Cádiz: 42,50%
Andalucía: 34,74
España: 24,47%
Además, tiene una de la tasa de paro juvenilmás elevadas de España (donde la media es el 53,12%): 69,2%
Cádiz: 37,16%
Provincia de Cádiz: 42,50%
Andalucía: 34,74
España: 24,47%
Además, tiene una de la tasa de paro juvenilmás elevadas de España (donde la media es el 53,12%): 69,2%
Los ninis como él, con menos formación (no tienen el Bachiller), son especialmente numerosos. No dan un paso adelante. Muchas veces porque no pueden plantearse pagar los cursos que les sacarían del ahogo formativo y quizá laboral. Estar en esta situación en Cádiz ha aniquilado completamente la voluntad de Flores de buscar un empleo. La tasa de paro de la provincia es la más elevada de España, un 42,4%, muy por encima de la media española (24,4%, según datos del segundo trimestre de laEncuesta a la Población Activa). La tasa de desempleo juvenil (para menores de 25 años) es también la segunda más elevada del país, un 69,2%, tras Palencia (aunque el dato de la ciudad castellana está sujeto a errores de muestreo por ser escasos los encuestados).
Desde hace tres años, Flores ya no busca trabajo. Y apenas mira cursos de formación. Al principio se apuntó al paro por si acaso le ayudaba en algo. Al año le caducó el carné y ni se molestó en renovarlo. Cinco años más tarde ha vuelto a pisar una oficina del INEM. “Pregunté si podían ayudarme a encontrar algo para formarme y me dijeron que hablara con una de sus asesoras. Fue hace un mes y todavía no he ido. Me da flojera, no veo que me vaya a ayudar en nada”.
Hace poco encontró por su cuenta un curso de vigilante de seguridad que le interesó. Era de Comisiones Obreras (CC OO) y gratuito, un punto positivo para su madre, que, con su puesto en una confitería familiar, llega con dificultad a fin de mes. Pero debido a los pocos puntos de formación que consiguió, se quedó fuera. Su confianza en un cambio de su suerte es prácticamente nula. Cree —y lo dice sin rastro de indignación, con la misma fe con la que confía en que mañana saldrá el sol— que su única esperanza es lograr un enchufe. “El tío de un amigo tiene una empresa de seguridad. A lo mejor por ahí...”.
Cómo motivar a alguien desencantado
Cuando un joven se estanca en una situación de inactividad hay que intentar motivarle para que reaccione. Aunque si la situación se prolonga cada vez es más difícil hacerlo. Mara Cuadrado, psicóloga de infancia, juventud y familia, dice que diferencia entre dos grupos de ninis, los que dejan los estudios a partir de los 16 años y los que tienen entre 22 y 23 años, la mayoría de ellos licenciados. “Los primeros están desorientados y los segundos desencantados. Ambos han crecido en un sistema de bienestar en el que lo que quiero, lo tengo. Es fundamental evitar que se apalanquen. Hay que inculcarles una cultura del esfuerzo, que no dejen de formarse, de hacer entrevistas. En última instancia, emigrar. Todo menos cronificarse”.
Para Amado Benito, psicólogo de jóvenes, es importante que su entorno “dé señales de que haciendo cosas pueden cambiar su realidad. Si les están ayudando a subsistir, no luchan, se rinden, por eso es importante que entiendan que para sobrevivir hay que pelear”.
Manuel García Sedeño, psicólogo y profesor de la Universidad de Cádiz (con experiencia en el pasado en el INEM), cree que para ayudar a los jóvenes que ya están fuera del sistema, lo mejor es que hagan un curso de FP con prácticas en empresas donde vean la realidad”. “Además yo soy muy partidario de la formación ocupacional”, continúa. “Son cursos con una finalidad concreta, como construir una vivienda. Y eso es muy motivante”. García se queja de que la despreocupación de las autoridades por este colectivo es muy elevada.
Entre sus amigos hay tres jóvenes en su misma situación. Tienen entre 22 y 24 años y todos han logrado empleos temporales en algún momento por esa vía. Uno de ellos trabajó durante unos meses de camarero en un bar de su padre. Otro en un astillero gracias a su suegro. El último es el sobrino del dueño de la empresa de seguridad en el que confía Selu. Los tres esperan que les vuelvan a llamar algún día.
Flores pasa su tiempo puertas adentro. Entre su cuarto y el salón. Apaciblemente. Se acuesta tarde. Se levanta tarde. Ve la televisión —el lunes comió viendo Deportes Cuatro seguido de dos episodios de La que se avecina, tres de The Big Bang Theory y uno de Cómo conocí a vuestra madre— y sigue gratuitamente programas en webs como Seriesly, donde terminó hace poco Breaking Bad, o Biophobia, donde ve partidos de fútbol. De vez en cuando sale al exterior. Los lunes echa un partido de fútbol con sus amigos en San Fernando. Y también va dos veces a la semana a Body Fitness, un gimnasio cercano en el que ha esculpido sus brazos levantando pesas. “No me sale ir buscando trabajo por ahí”, dice en el salón de su casa. “Por vergüenza, por flojera, por una mezcla rara. Veo mi futuro muy negro. Sin trabajo ni estudios, imagínate. Pero no lo quiero pensar demasiado”.
Como a la mayoría de los ninis, le mantiene su familia, en su caso, su madre, Mari Carmen, de 53 años, separada, alegre y llena de vitalidad. Es ella quien paga los 32 euros mensuales del gimnasio y fue también ella quien le adelantó los 160 euros que le faltaban para comprarse la consola (él logró 240 al vender el modelo anterior). Por suerte, su hijo no es “derrochador”. Viste unas zapatillas New Balance falsas y bebe Pepsi en vez de Coca-Cola. “Botellita a botellita, ahorras”, asegura él.
Selu se confiesa apolítico (votó en una ocasión y no recuerda si lo hizo a favor del PP o del PSOE), pero en estos momentos solo confiaría en Podemos: “Por ver si cambia algo”. Su madre coincide con él: “Políticamente, paso. En la ciudad de Cádiz hemos tenido al PSOE, al PP, y luego de nuevo al PSOE y al PP. Son todos iguales. Yo ahora votaría a Podemos. Es el que mayor confianza me da”.
Para cenar, Selu espera a su madre. Mari Carmen llega pasadas las 22.30 enfadada porque esa tarde el banco ha querido cobrarle tres euros de comisión por ingresar sus gastos de comunidad. Tras preparar la cena, se sienta ante el televisor: “En Cádiz es imposible tener esperanza”, reflexiona mientras cena un sandwich y su hijo una pizza. “Nos hemos quedado sin astilleros y sin fábricas. Por otro lado, a mi hijo no me lo imagino de fontanero o de albañil”, reconoce. El propio Selu dice que solo se ve de monitor de gimnasio o de vigilante de seguridad. “La juventud no tiene alicientes. Si mi hijo tuviera algo, se le pasaría la vaguería. Una novia. Un trabajo. Algo para que arranque. Pero ganas de vivir tiene muchas, ¿eh?”, recalca ella.
Tras ver TopChef, Selu se retira a su cuarto a jugar con la Play. El juego busca aleatoriamente algún internauta del planeta contra el que medirse. El elegido es un tal Teo Pac; no sabe de qué país es pero comprueba que todos sus jugadores son de la liga inglesa. Empieza la partida. En bastante poco tiempo, Uche marca cuatro golazos. Teo Pac reacciona y marca tres tantos. Uche marca un quinto gol. Y acaba el partido. Los puntos van a su hucha personal: quiere ahorrar lo suficiente para comprar a un jugador como Benzema. Su principal preocupación por el momento.
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