Plinio Corrêa de Oliveira
Artigos na
"Folha de S. Paulo"
|
25 de junio de 2015
Plinio Corrêa de Oliveira - O favo, o lirio e a bomba / Condições para que a restauraçao da indissolubilidade do matrimonio seja viavel
6 de junho de 1987
O favo, o lírio e a bomba
A TFP conta em seu passado numerosos lances contra o divórcio. E até o derradeiro momento, a TFP lutou contra ele, nisto empenhando a totalidade de seus meios de ação.
A vitória do divórcio não resultou, aliás, do fato de que uma investida divorcista particularmente calorosa ou eficaz tenha conseguido derrubar, por fim, a muralha gloriosa da indissolubilidade conjugal. Decorreu tal vitória, isto sim, de afrouxamentos lamentáveis... para dizer só isto, ocorridos nos próprios meios católicos! Mas, insisto, é bem notório que a TFP contra ele lutou até o fim.
Lembro estes fatos por ocasião da pergunta que me faz a "Folha" sobre se sou favorável ou contrário ao "fim das restrições legais ao divórcio". É claro que sou contrário à revogação dessas restrições. Pois, vendo eu no divórcio uma catástrofe, só posso ser vivamente favorável ao que restrinja os efeitos dessa catástrofe.
Mas devo acrescentar que a maior catástrofe nessa matéria não foi – nem continua a ser – o divórcio, mas a terrível dissolução dos costumes que de há muitos anos se vem propagando, de modo gradual e inexorável, em nosso País. Constitui esta a causa profunda do que a implantação do divórcio é apenas um dos catastróficos efeitos.
Em outros termos, um número sempre maior de brasileiros, católicos praticantes (!) ou não, ou então ateus, coincidem nesta matéria. Pois estimam que o casamento civil entre divorciados (ou de divorciado comPESSOA SOLTEIRA
) carece de conteúdo moral, pelo que lhe falta seriedade. De onde estarem de acordo, num sem-número de casos, em estabelecerem a coabitação sem passarem pela cerimonia vazia, do contrato civil. Quando o divórcio penetrou em nossas leis, o concubinato já se tinha difundido largamente nos costumes de incontáveis setores sociais no País, dos mais altos aos mais modestos.
Parece não o terem percebido certos divorcistas que imaginavam ocorrer, logo depois da aprovação do divórcio uma avalanche de pedidos de dissolução do vínculo matrimonial. E isto a tal ponto que, em certos lugares, se estudou muito seriamente a instalação de bancas nos corredores forenses, a fim de atender de algum modo a essa avalanche. Seria como que um "estouro da boiada" dos malcasados, afinal "liberados" de entraves legais, e sôfregos constituírem nova união.
Porém não houve tal "estouro", simplesmente porque os malcasados que queriam uma "fórmula" para escapar do liame conjugal, em sua grande maioria não sentiam qualquer sofreguidão, pois já haviam afundado no lodaçal do concubinato agravado pelo adultério!
Comparativamente com a imensidade dessa ruína moral, a diminuição dos entraves legais ao divórcio, ou a supressão deles, o que significa? Quão pouco!
Digo, pois, que do ponto de vista de sua repercussão na opinião pública, a atual controvérsia sobre o tema exerce um efeito pouco salutar, sempre que não seja lembrado o que ficou dito acima.
De fato, essa controvérsia se apresenta a muitos antidivorcistas como uma ocasião para repetir, em ponto pequeno, a batalha perdida com a aprovação do divórcio. Como que a fazer luzir, bem ao fundo de um horizonte tenebroso, a esperança de uma reinstauração do casamento monogâmico indissolúvel.
Isto pode desviar a atenção dos antidivorcistas para um campo que é mais importante.
Para que a restauração da indissolubilidade tenha viabilidade, é preciso que se restaure previamente, em incontáveis almas, o anseio de seriedade, de austeridade, de mortificação. Sim, e de algo mais, que se exprime por uma palavra doce como um favo de mel, perfumada como um lírio e que, entretanto, detona hoje em dia como uma bomba. Essa palavra é: pureza. E ela vem seguida de perto por duas coirmãs, não menos doces, nem menos suaves, mas com um poder de detonação ainda maior. Essas são: virgindade e honra.
Antes disto, como esperar que o País revogue o divórcio?
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En 2014 emigraron 78.785 españoles, el doble que en 2010
En 2014 emigraron 78.785 españoles, el doble que en 2010
La población cae por tercer año consecutivo hasta los 46,44 millones
Se modera el ritmo del descenso con un retroceso del 0,14% de los habitantes (-72.000)
el pais - JAIME PRATS Valencia 25 JUN 2015 - 10:37 CEST
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PROTESTA
en Madrid de un grupo de jóvenes bajo el lema: "La juventud busca un futuro", en junio de 2013. / ÁLVARO GARCIA
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Durante el año 2014 un total de 78.785 españoles abandonaron el país, casi el doble que en 2010. Los últimos datos de población y migraciones difundidos este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que la población residente en España ha descendido por tercer año consecutivo, aunque el ritmo de caída se ha moderado a lo largo de 2014.
El número de habitantes a 1 de enero de 2015 es de 46.439.864 personas, un 0,14% menos del registro alcanzado un año antes (-72.335). En 2013, la reducción fue sensiblemente más intensa, del 0,46% (-220.130).
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La evolución de la población responde, básicamente, a tres variables: nacimientos, fallecimientos y movimiento migratorio. El saldo de los dos primeros sigue siendo favorable (aún hay más nacimientos que fallecimientos, aunque por pocas decenas de miles de personas: 29.974). Pero hay más emigrantes que inmigrantes, y en una cantidad superior al crecimiento vegetativo. De esta forma, la caída de habitantes obedece al peso de la emigración, una tendencia que se mantiene a lo largo de los últimos años aunque pierde fuelle, especialmente en lo que se refiere a ciudadanos extranjeros. En términos generales, el saldo migratorio (diferencia entre los que llegan y los que parten) es negativo en 102.309 personas.
En cuanto a los ciudadanos españoles, el año pasado se alcanzaron las cifras más elevadas de emigración desde que comenzó la crisis económica. Se ha pasado de 40.157 salidas en 2010 a 78.785 durante el año pasado, prácticamente el doble de 2010 y 5.000 más que en 2013. La gran parte de quienes dejan el país (50.249) se trata de personas nacidas en España, lo que indica que no son ciudadanos que han adquirido la nacionalidad que regresan a su país de origen, sino, en su mayoría, emigración económica de nacionales no naturalizados. Los principales destinos refuerzan esta tesis: Reino Unido, Francia y, en cuarto lugar, Alemania.
En todo caso, hay un cambio de tendencia en los españoles que regresan del extranjero. En 2014 este grupo de personas aumentó en 10.000 ciudadanos, el volumen más elevado desde 2010, lo que ha servido para reducir el saldo migratorio de los españoles a -37.507 (-40.908 en 2013).
En cuanto a las partidas de inmigrantes, el ritmo se ha reducido, y es incluso inferior a 2010. En 2014 salieron del país 330.559 extranjeros y hace cuatro años 363.221. El número es muy inferior a las 458.974 salidas de 2013.
La cifra de españoles aumentó en 156.872 personas en 2014 mientras que la de extranjeros cayó en 229.207. Estos datos, sin embargo, pueden resultar confusos debido al proceso de adquisición de nacionalidad española que afectó a 205.870 residentes durante el año pasado.
Leen las ondas cerebrales y las convierten en texto
Leen las ondas cerebrales y las convierten en texto
Investigadores logran traducir las señales eléctricas del cerebro en palabras y frases completas
el pais - MIGUEL ÁNGEL CRIADO 25 JUN 2015 - 12:43 CEST
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El sueño o la pesadilla, según se mire, de leer la mente está un poco más cerca. Investigadores europeos han logrado registrar ondas cerebrales y convertirlas en letras, palabras y hasta frases completas. El sistema, formado por un interfaz cerebro-máquina, puede reconstruir casi un meritorio 50% de las palabras de una frase. Lo malo es que para lograrlo es preciso abrir la cabeza para colocar los electrodos directamente en el cerebro.
Tras cada pensamiento, emoción o acción hay un torrente electroquímico en las neuronas del cerebro. Esas señales eléctricas pueden ser registradas y los neurocientíficos llevan décadas estudiando las ondas cerebrales buscando el significado de cada señal. Han creado gorros repletos de electrodos que, colocados sobre la cabeza, permiten, por ejemplo, una especie de comunicación telepática. Así, el año pasado, investigadores estadounidenses conectaron dos cerebros a distancia. Pero, ¿se puede leer la mente de una persona en coma? ¿los humanos se podrán comunicar con las máquinas solo con pensarlo?
Un grupo de investigadores alemanes y estadounidenses no han logrado leer la mente pero sí convertir las ondas cerebrales en texto con un alto grado de acierto. Diseñaron un interfaz cerebro-máquina que registraba los cambios de potencial en las señales eléctricas del cerebro. Mediante una técnica de inteligencia artificial (aprendizaje de máquinas), el sistema iba afinando hasta hacer corresponder cada cambio eléctrico con un fono, segmento básico del sonido y que se puede equiparar a una letra. Tras el entrenamiento, el interfaz logró descodificar palabras y hasta frases.
"Nuestro sistema descodifica frases completas", dice el investigador delLaboratorio de Sistemas Cognitivosdel Instituto Tecnológico de Karlsruhe (Alemania) y coautor de la investigación, Christian Herff. "Logramos descodificar una media de 7,5 palabras de cada 10 pero solo cuando había 10 palabras a escoger. Si el sistema podía elegir entre 100, conseguimos tener cuatro de diez correctas, precisa. En cuanto a los fonos, el sistema reconocía alrededor del 50%. "Pero no hace falta un acierto del 100%", recuerda Herff. "Al usar un diccionario que nos muestra cómo se producen las palabras (por ejemplo, hola es h o l a) y un modelo de lenguaje, esto nos ofrece la probabilidad de la siguiente palabra", añade. Así que usaron una especie de predictor de textos para rellenar los huecos.
La técnica utilizada para leer la mente se conoce comoelectrocorticografía (ECoG) intracraneal. Es la mejor manera que hay para registrar las ondas cerebrales ya que ofrece mayor resolución espacial y temporal. Pero también es la más invasiva. A diferencia de otros métodos, como el electroencefalograma, los electrodos no se colocan en la cabeza sino directamente sobre el cerebro, con lo que la señal es más clara y no se ve mediatizada por el cráneo o el cuero cabelludo.
Los investigadores tuvieron la rara ocasión de poder realizar distintas sesiones de ECoG a siete personas con epilepsia aguda a las que les iban a extirpar el foco epiléptico. Con esta ventana abierta a su cerebro, los voluntarios tuvieron que leer en voz alta fragmentos de textos históricos, como el discurso de investidura de John Fitzgerald Kennedy. Los investigadores grabaron tanto el audio como la actividad de las ondas gamma de áreas cerebrales conocidas por su papel en el procesamiento del habla. Lo siguiente fue parcelar en segmentos de unos 50 milisegundos ambas señales y dejar que el interfaz encontrara correspondencias entre la actividad cerebral y los sonidos.
"Nos centramos en las ondas gamma de alta frecuencia (entre los 70 y 170 hercios). Esa frecuencia es conocida por reflejar la actividad muy localizada de funciones especializadas del cerebro", explica Herff. De las cinco ondas cerebrales que emite la actividad eléctrica del cerebro, las gamma son las de mayor frecuencia y menor amplitud y reflejarían picos de gran actividad cerebral como la producida durante el habla.
Para los investigadores, que han publicado sus resultados en la revista especializada Frontiers in Neuroscience, solo es un primer paso para la comunicación mental entre humanos y máquinas. Además, como comenta Herff, "un sistema que usara patrones de habla podría permitir a los pacientes incomunicados relacionarse de nuevo con su entorno, sin embargo, aún falta tiempo para esto".
Hay que abrir la cabeza
Para el investigador de la empresa Starlab, Giulio Ruffini, ajeno a esta investigación, sus resultados son muy interesantes porque demuestran que se puede traducir la actividad eléctrica en información. "No debería ser una sorpresa, ya que el cerebro es un órgano eléctrico y con EcoG se puede registrar bien esta actividad eléctrica, pero no deja de ser un buen resultado mostrar que se pueden extraer fonos de esta manera", opina.
Ruffini, que trabaja en el desarrollo de interfaces cerebro-máquina, ya demostró el año pasado que se podían enviar pensamientos de un cerebro a otro situado a miles de kilómetros de distancia. Para él, no se puede decir que se este leyendo el pensamiento en sentido literal, "hay que entender que es más bien la actividad motora de hablar la que se está descodificando", dice. El avance definitivo sería, según Ruffini, que un sistema como este pudiera descodificar en modo lectura silenciosa, sin mover un músculo de la lengua, es decir, los pensamientos: "Si se consiguiera, ya estaríamos más cerca de poder decir que estamos leyendo la mente".
24 de junio de 2015
Leves críticas al uso de la bandera en un acto del PSOE
PSOE »
Leves críticas al uso de la bandera en un acto del PSOE
El diputado madrileño Manuel de la Rocha expresó ante Pedro Sánchez sus dudas sobre la conveniencia de exhibir la bandera española en actos del partido
Sánchez: “Lo que quiero es que el PSOE sienta esa bandera como propia”
EL PAIS - ANABEL DÍEZ Madrid 23 JUN 2015 - 21:47 CEST
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Archivado en: Pedro Sánchez Oposición política Banderas nacionales Símbolos políticos PSOE Elecciones generales Partidos políticos Elecciones Parlamento Política

Pedro Sánchez y el Grupo Parlamentario Socialista. / SAMUEL SÁNCHEZ
No son muchos los socialistas que cuestionan el hecho de que Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, incorpore la bandera española a los actos del partido. Pero los hay, aunque no lo expresen públicamente. Este martes solo lo hizo el diputado Manuel de la Rocha y tuvo la réplica de un nutrido grupo de parlamentarios que alabaron la decisión. Otros ponen objeciones formales, como el tamaño de la enseña y que nadie conociera antes esa decisión.
MÁS INFORMACIÓN
Rajoy: “Una cosa es usar la bandera y otra, apoyar a extremistas”
Iceta defiende la puesta en escena de Pedro Sánchez
Presidencialismo a la americana
Izquierda y bandera
VÍDEO La escenografía de Sánchez, a examen
Más palabras y menos imágenes
Hasta este martes, no se había dado la ocasión de que socialistas de toda España pudieran poner en común su punto de vista sobre la exhibición de la bandera constitucional en un acto del PSOE. Y hubo aquiescencia y apoyo. Las críticas, más por la forma que por el fondo, apenas se manifestaron.
Sorpresa, en todo caso, fue lo que causó que en el acto en el que Sánchez se lanzaba a la carrera por la presidencia del Gobierno se proyectara a su espalda una gran bandera de España en el escenario del Teatro Circo Price de Madrid. Con ese telón de fondo pronunció su primer discurso como candidato socialista.
Solo el diputado madrileño Manuel de la Rocha expresó este martes en la reunión del grupo socialista, ante Pedro Sánchez, sus dudas sobre la conveniencia de exhibir la bandera en una puesta en escena que pudo ocultar el fondo de lo que se pretendía. “Se insistió demasiado en los mensajes de moderación en respuesta a que el PP nos llama radicales”, señaló De la Rocha. “¿A qué electorado queremos recuperar; al que se ha ido con el PP o al que ha votado a Manuela Carmena?”, se preguntó este diputado ante Sánchez y sus compañeros.
La réplica le vino de numerosos diputados que, por el contrario, elogiaron la decisión de Sánchez. Así lo expresaron el expresidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, la exministra Trinidad Jiménez, los diputados Juan Luis Gordo, Miguel Cortizo, Antonio Trevín y José Martínez Olmos, entre otros.
“Superar fracturas”
En la réplica, Sánchez se reafirmó en su decisión de “superar fracturas” e “identificar el proyecto socialista con la España constitucional”, señalan en el entorno de Sánchez.
No fue un asunto menor, sino que ese símbolo no ha dejado indiferente a los socialistas. “Los mayores son los más dudosos por un mayor apego a la bandera republicana”, explican veteranos socialistas. Estos interlocutores expresan su certeza, no obstante, de que es muy difícil rechazar el uso del símbolo que emanó de la Transición y de la Constitución de 1978.
Para algunos, Sánchez debía haber comunicado a los dirigentes territoriales su decisión; para otros, no era necesario que ocupara tanto espacio, sino que con una bandera con mástil de metro y medio, de tela, no una proyección, hubiera sido suficiente... Las opiniones a favor son muchas, como las de los diputados Rafael Simancas y José Enrique Serrano, jefe de gabinete de todos los presidentes socialistas, con el que Sánchez trabaja con asiduidad.
“Esta no es la bandera de Franco; es la bandera constitucional y ahora se van a cumplir 40 años de la muerte del dictador”, recalca Serrano en defensa del gesto de Sánchez. El análisis de lo vivido el domingo lo sintetizó el diputado socialista Odón Elorza: “Mi lectura es que fueron gestos para comunicar confianza, unidad y posición de centralidad hacia el cambio. Pueden gustar o no”.
El candidato socialista suma a Patxi López a su equipo de expertos
Al menos tres miembros de la ejecutiva federal del PSOE estarán en el equipo de expertos que Pedro Sánchez, el secretario general, va a formar para que elaboren su programa de gobierno. El exlehendakari Patxi López, secretario de Acción Política y Ciudadana, ha aceptado la propuesta de hacerse cargo del área de Seguridad y Libertad. Esta es la tarea en que considera que López puede hacer un trabajo de relevancia, señalan en el entorno del secretario general.
Además de Mariluz Rodríguez, responsable de Empleo en la ejecutiva, que tendrá esta misma misión en el comité de expertos, aún queda otra mujer de la cúpula federal, que pasará al equipo. Con ellas estarán las catedráticas Victoria Camps y Silvina Bacigalupo que se ocuparán de las áreas de Ética y de Transparencia Empresarial, respectivamente. Bacigalupo es catedrática de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid y es experta en transparencia, delitos económicos y su prevención. Camps, catedrática de Ética de la Universidad de Barcelona, ha colaborado con el PSOE en distintas etapas.
Aún están por confirmar cinco miembros del equipo, entre ellos Ángel Gabilondo, a quien Sánchez ha ofrecido el área de Educación. No le ha dado el sí, ocupado en su puesto de jefe de la oposición en la Comunidad de Madrid. Hoy dará la réplica a Cristina Cifuentes
Leves críticas al uso de la bandera en un acto del PSOE
El diputado madrileño Manuel de la Rocha expresó ante Pedro Sánchez sus dudas sobre la conveniencia de exhibir la bandera española en actos del partido
Sánchez: “Lo que quiero es que el PSOE sienta esa bandera como propia”
EL PAIS - ANABEL DÍEZ Madrid 23 JUN 2015 - 21:47 CEST
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Pedro Sánchez y el Grupo Parlamentario Socialista. / SAMUEL SÁNCHEZ
No son muchos los socialistas que cuestionan el hecho de que Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, incorpore la bandera española a los actos del partido. Pero los hay, aunque no lo expresen públicamente. Este martes solo lo hizo el diputado Manuel de la Rocha y tuvo la réplica de un nutrido grupo de parlamentarios que alabaron la decisión. Otros ponen objeciones formales, como el tamaño de la enseña y que nadie conociera antes esa decisión.
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Hasta este martes, no se había dado la ocasión de que socialistas de toda España pudieran poner en común su punto de vista sobre la exhibición de la bandera constitucional en un acto del PSOE. Y hubo aquiescencia y apoyo. Las críticas, más por la forma que por el fondo, apenas se manifestaron.
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Solo el diputado madrileño Manuel de la Rocha expresó este martes en la reunión del grupo socialista, ante Pedro Sánchez, sus dudas sobre la conveniencia de exhibir la bandera en una puesta en escena que pudo ocultar el fondo de lo que se pretendía. “Se insistió demasiado en los mensajes de moderación en respuesta a que el PP nos llama radicales”, señaló De la Rocha. “¿A qué electorado queremos recuperar; al que se ha ido con el PP o al que ha votado a Manuela Carmena?”, se preguntó este diputado ante Sánchez y sus compañeros.
La réplica le vino de numerosos diputados que, por el contrario, elogiaron la decisión de Sánchez. Así lo expresaron el expresidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, la exministra Trinidad Jiménez, los diputados Juan Luis Gordo, Miguel Cortizo, Antonio Trevín y José Martínez Olmos, entre otros.
“Superar fracturas”
En la réplica, Sánchez se reafirmó en su decisión de “superar fracturas” e “identificar el proyecto socialista con la España constitucional”, señalan en el entorno de Sánchez.
No fue un asunto menor, sino que ese símbolo no ha dejado indiferente a los socialistas. “Los mayores son los más dudosos por un mayor apego a la bandera republicana”, explican veteranos socialistas. Estos interlocutores expresan su certeza, no obstante, de que es muy difícil rechazar el uso del símbolo que emanó de la Transición y de la Constitución de 1978.
Para algunos, Sánchez debía haber comunicado a los dirigentes territoriales su decisión; para otros, no era necesario que ocupara tanto espacio, sino que con una bandera con mástil de metro y medio, de tela, no una proyección, hubiera sido suficiente... Las opiniones a favor son muchas, como las de los diputados Rafael Simancas y José Enrique Serrano, jefe de gabinete de todos los presidentes socialistas, con el que Sánchez trabaja con asiduidad.
“Esta no es la bandera de Franco; es la bandera constitucional y ahora se van a cumplir 40 años de la muerte del dictador”, recalca Serrano en defensa del gesto de Sánchez. El análisis de lo vivido el domingo lo sintetizó el diputado socialista Odón Elorza: “Mi lectura es que fueron gestos para comunicar confianza, unidad y posición de centralidad hacia el cambio. Pueden gustar o no”.
El candidato socialista suma a Patxi López a su equipo de expertos
Al menos tres miembros de la ejecutiva federal del PSOE estarán en el equipo de expertos que Pedro Sánchez, el secretario general, va a formar para que elaboren su programa de gobierno. El exlehendakari Patxi López, secretario de Acción Política y Ciudadana, ha aceptado la propuesta de hacerse cargo del área de Seguridad y Libertad. Esta es la tarea en que considera que López puede hacer un trabajo de relevancia, señalan en el entorno del secretario general.
Además de Mariluz Rodríguez, responsable de Empleo en la ejecutiva, que tendrá esta misma misión en el comité de expertos, aún queda otra mujer de la cúpula federal, que pasará al equipo. Con ellas estarán las catedráticas Victoria Camps y Silvina Bacigalupo que se ocuparán de las áreas de Ética y de Transparencia Empresarial, respectivamente. Bacigalupo es catedrática de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Madrid y es experta en transparencia, delitos económicos y su prevención. Camps, catedrática de Ética de la Universidad de Barcelona, ha colaborado con el PSOE en distintas etapas.
Aún están por confirmar cinco miembros del equipo, entre ellos Ángel Gabilondo, a quien Sánchez ha ofrecido el área de Educación. No le ha dado el sí, ocupado en su puesto de jefe de la oposición en la Comunidad de Madrid. Hoy dará la réplica a Cristina Cifuentes
A la sombra de la bandera
TRIBUNA »
A la sombra de la bandera
El único sitio donde perdura el franquismo es en nuestros jóvenes antifranquistas. La izquierda cree que toda la realidad a partir de 1939 ha sido impuesta, incluida la Transición. Podemos empieza a captar las limitaciones de ese discurso
JUAN CLAUDIO DE RAMON 24 JUN 2015 - 00:00 CEST
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NICOLÁS AZNÁREZ
Al exhibir la bandera de la democracia española en su último mitin, Pedro Sánchez no solo ha realizado un gesto liberador para miles de militantes socialistas y del agrado de millones de españoles; también ha descolocado a su principal rival por la izquierda. Desde hace meses se rumoreaba que en Podemos se estaban pensando si sacar o no la bandera española a la calle y ahora el PSOE se les ha adelantado. El asunto no es menor. Si, en la estela de Sánchez, Pablo Iglesias y los suyos se sacuden los complejos que impiden a la izquierda española contemporánea hacer de la bandera constitucional un signo de dignidad popular, algo habrá cambiado en nuestra cultura política.
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Las banderas no deberían estar muy presentes en nuestras vidas. Habrían de colgar en los balcones oficiales y poco más. En general no son bonitas, y su proliferación equivale a contaminación visual e ideológica. Dicho lo cual, las comunidades humanas aún no saben vivir sin símbolos y afectar desdén por todas las banderas es una pose intelectual que no conduce a ningún sitio, sobre todo porque no todas significan lo mismo: unas son inclusivas y democráticas, otras no tanto y algunas son portadoras de mensajes de odio y desprecio. En todo caso, la aversión a la bandera española —que no al resto de banderas privativas, incluidas las irredentistas— es reseñable por el problema al que apunta: buena parte de nuestra izquierda se resiste a abandonar el marco mental del antifranquismo, identificando erróneamente la enseña constitucional con el lábaro de la dictadura. (Dicho sea de paso: nuestra actual bandera, que es la única bandera federal que tenemos, está basada en la tradicional desde Carlos III y usa los mismos colores que ya fueron usados sin tormento por la Primera República).
Que la izquierda no renuncie al marco antifranquista, con su confusa y acrítica nostalgia segundorrepublicana (que en muchos poco tiene que ver con auténtico republicanismo), tiene consecuencias. La más importante es que el marco antifranquista no les permite sentirse del todo cómodos en su piel de españoles, porque bajo ese paradigma, no sin motivo, “España” es una realidad negativa y opresiva. Y todo eso les arrastra a dar por buenos los planteamientos victimistas de los nacionalismos periféricos, que vienen dando la murga con mayor contumacia que el fantasmagórico nacionalismo español que se quiere ver en todas partes.
Para Iglesias llega el momento de la verdad: ser un líder español o sólo un líder castellano
Esto se aprecia bien en el documento Podemos: plurinacionalidad y derecho a la autodeterminación, firmado por los barones territoriales de Podemos en Catalunya, Euskadi, Galiza e Illes Balears (escritos así). En el texto se aboga por el derecho de autodeterminación de todas las naciones del Estado (sin especificar cuántas ni cuáles), la exclusión de la lengua española como vehículo de enseñanza en las comunidades y la asimetría en las competencias sin preocuparse de cuáles quedarían en manos del Gobierno central o de la federación. Por supuesto, no faltan las invectivas contra el “Régimen del 78”, del que no hay nada que valorar positivamente, y contra “las dinámicas uniformizadoras del Gobierno español que amenazan lenguas y culturas”.
La pieza parece escrita en 1975; o mejor dicho, está escrita en 1975, que es donde mentalmente viven sus redactores. Es decir, si el franquismo perdura en algún sitio en España es en nuestros jóvenes antifranquistas, que no sueltan el espantajo así se les agarrote su mano siempre puño. Para los líderes de Podemos, que en esto siguen a la izquierda nacionalista punto por punto, nada ha cambiado en España de un tiempo a esta parte. Es indudable que el régimen franquista promovía “dinámicas uniformizadoras que amenazaban lenguas y culturas”; pretender que cualquier Gobierno de España desde 1978 lo siga haciendo solo es fruto de la pereza ideológica y la ignorancia culpable. Hace poco, a Tania Sánchez, interrogada por la cuestión catalana, no se le ocurría otra cosa que decir que “España no es una, grande y libre”. Declaraciones vintage.
E interesa explicitar un presupuesto de este discurso: España no existe; cuando menos, su existencia es dudosa. Cuando los líderes de Podemos, en su única concesión al lector no nacionalista, dicen valorar “positivamente la rica diversidad cultural y lingüística” del “Estado español,” no se les pasa por la cabeza que en esa diversidad se halle también incluida y mezclada una cultura y una lengua que han llegado a ser comunes para todos los españoles. Tan indudable como que en España no hay una única cultura y una única lengua es que hay una lengua y una cultura y una historia en común. Pero no, para la izquierda contemporánea, siguiendo la falsilla mental antifranquista, que cree que todo comienza en 1939, esa realidad común hay que leerla como realidad impuesta. Y esa desaparición de la España en común se refleja vivamente en la nueva moral lingüística: queda prohibido decir España; hay que decir Estado español. Como mucho, en función del contexto, se dice “este país”. Todo menos mentar por su nombre a la innombrable.
Tan indudable como la rica diversidad nacional es que hay una lengua y una cultura comunes
Parece que Iglesias empieza a darse cuenta de las limitaciones de este discurso. Para él será difícil virar el timón. Como el escultor que muestra disgusto ante el trozo de mármol que le han traído, hace poco se excusaba ante sus seguidores por su apretón de manos al Rey alegando que “los españoles están socializados como están socializados”. Puede. Pero Iglesias y Errejón no deben ignorar las limitaciones de su propia socialización. Es decir, una educación sentimental donde ganar la Guerra Civil y restaurar la República es la tarea magna, aunque la vasta mayoría de españoles ya haya saldado la cuenta y pasado la página. Solo situándose en ese pasado previo a 1978 puede uno compenetrarse con los nacionalismos periféricos, que entonces no habían derrochado el caudal de simpatía con que sus postulados ingresaron en la Transición.
Para alguien como Iglesias, de cuya condición de líder no se duda, se acerca el momento de la verdad: ser un líder español o solo un líder castellano. A veces da la impresión en Podemos —al contrario que Ciudadanos, que tiene una idea cabal de España— de que el país que quiere gobernar se limita a lo que podríamos llamar “la castellanía”, en extraña sintonía con la visión franquista, duramente castellanocéntrica. Salir de ahí supondrá dejar de bailar el agua a los nacionalismos vascos y catalán, denunciar su mal disimulado etnicismo y defender con más agallas la dignidad del abundante sentimiento vascoespañol y catalanoespañol en Cataluña y País Vasco. Veremos. No sea que en lugar de asaltar los cielos se acaben conformando con una excursión a la meseta.
Juan Claudio de Ramón Jacob-Ernst es ensayista.
A la sombra de la bandera
El único sitio donde perdura el franquismo es en nuestros jóvenes antifranquistas. La izquierda cree que toda la realidad a partir de 1939 ha sido impuesta, incluida la Transición. Podemos empieza a captar las limitaciones de ese discurso
JUAN CLAUDIO DE RAMON 24 JUN 2015 - 00:00 CEST
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NICOLÁS AZNÁREZ
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Las banderas no deberían estar muy presentes en nuestras vidas. Habrían de colgar en los balcones oficiales y poco más. En general no son bonitas, y su proliferación equivale a contaminación visual e ideológica. Dicho lo cual, las comunidades humanas aún no saben vivir sin símbolos y afectar desdén por todas las banderas es una pose intelectual que no conduce a ningún sitio, sobre todo porque no todas significan lo mismo: unas son inclusivas y democráticas, otras no tanto y algunas son portadoras de mensajes de odio y desprecio. En todo caso, la aversión a la bandera española —que no al resto de banderas privativas, incluidas las irredentistas— es reseñable por el problema al que apunta: buena parte de nuestra izquierda se resiste a abandonar el marco mental del antifranquismo, identificando erróneamente la enseña constitucional con el lábaro de la dictadura. (Dicho sea de paso: nuestra actual bandera, que es la única bandera federal que tenemos, está basada en la tradicional desde Carlos III y usa los mismos colores que ya fueron usados sin tormento por la Primera República).
Que la izquierda no renuncie al marco antifranquista, con su confusa y acrítica nostalgia segundorrepublicana (que en muchos poco tiene que ver con auténtico republicanismo), tiene consecuencias. La más importante es que el marco antifranquista no les permite sentirse del todo cómodos en su piel de españoles, porque bajo ese paradigma, no sin motivo, “España” es una realidad negativa y opresiva. Y todo eso les arrastra a dar por buenos los planteamientos victimistas de los nacionalismos periféricos, que vienen dando la murga con mayor contumacia que el fantasmagórico nacionalismo español que se quiere ver en todas partes.
Para Iglesias llega el momento de la verdad: ser un líder español o sólo un líder castellano
Esto se aprecia bien en el documento Podemos: plurinacionalidad y derecho a la autodeterminación, firmado por los barones territoriales de Podemos en Catalunya, Euskadi, Galiza e Illes Balears (escritos así). En el texto se aboga por el derecho de autodeterminación de todas las naciones del Estado (sin especificar cuántas ni cuáles), la exclusión de la lengua española como vehículo de enseñanza en las comunidades y la asimetría en las competencias sin preocuparse de cuáles quedarían en manos del Gobierno central o de la federación. Por supuesto, no faltan las invectivas contra el “Régimen del 78”, del que no hay nada que valorar positivamente, y contra “las dinámicas uniformizadoras del Gobierno español que amenazan lenguas y culturas”.
La pieza parece escrita en 1975; o mejor dicho, está escrita en 1975, que es donde mentalmente viven sus redactores. Es decir, si el franquismo perdura en algún sitio en España es en nuestros jóvenes antifranquistas, que no sueltan el espantajo así se les agarrote su mano siempre puño. Para los líderes de Podemos, que en esto siguen a la izquierda nacionalista punto por punto, nada ha cambiado en España de un tiempo a esta parte. Es indudable que el régimen franquista promovía “dinámicas uniformizadoras que amenazaban lenguas y culturas”; pretender que cualquier Gobierno de España desde 1978 lo siga haciendo solo es fruto de la pereza ideológica y la ignorancia culpable. Hace poco, a Tania Sánchez, interrogada por la cuestión catalana, no se le ocurría otra cosa que decir que “España no es una, grande y libre”. Declaraciones vintage.
E interesa explicitar un presupuesto de este discurso: España no existe; cuando menos, su existencia es dudosa. Cuando los líderes de Podemos, en su única concesión al lector no nacionalista, dicen valorar “positivamente la rica diversidad cultural y lingüística” del “Estado español,” no se les pasa por la cabeza que en esa diversidad se halle también incluida y mezclada una cultura y una lengua que han llegado a ser comunes para todos los españoles. Tan indudable como que en España no hay una única cultura y una única lengua es que hay una lengua y una cultura y una historia en común. Pero no, para la izquierda contemporánea, siguiendo la falsilla mental antifranquista, que cree que todo comienza en 1939, esa realidad común hay que leerla como realidad impuesta. Y esa desaparición de la España en común se refleja vivamente en la nueva moral lingüística: queda prohibido decir España; hay que decir Estado español. Como mucho, en función del contexto, se dice “este país”. Todo menos mentar por su nombre a la innombrable.
Tan indudable como la rica diversidad nacional es que hay una lengua y una cultura comunes
Parece que Iglesias empieza a darse cuenta de las limitaciones de este discurso. Para él será difícil virar el timón. Como el escultor que muestra disgusto ante el trozo de mármol que le han traído, hace poco se excusaba ante sus seguidores por su apretón de manos al Rey alegando que “los españoles están socializados como están socializados”. Puede. Pero Iglesias y Errejón no deben ignorar las limitaciones de su propia socialización. Es decir, una educación sentimental donde ganar la Guerra Civil y restaurar la República es la tarea magna, aunque la vasta mayoría de españoles ya haya saldado la cuenta y pasado la página. Solo situándose en ese pasado previo a 1978 puede uno compenetrarse con los nacionalismos periféricos, que entonces no habían derrochado el caudal de simpatía con que sus postulados ingresaron en la Transición.
Para alguien como Iglesias, de cuya condición de líder no se duda, se acerca el momento de la verdad: ser un líder español o solo un líder castellano. A veces da la impresión en Podemos —al contrario que Ciudadanos, que tiene una idea cabal de España— de que el país que quiere gobernar se limita a lo que podríamos llamar “la castellanía”, en extraña sintonía con la visión franquista, duramente castellanocéntrica. Salir de ahí supondrá dejar de bailar el agua a los nacionalismos vascos y catalán, denunciar su mal disimulado etnicismo y defender con más agallas la dignidad del abundante sentimiento vascoespañol y catalanoespañol en Cataluña y País Vasco. Veremos. No sea que en lugar de asaltar los cielos se acaben conformando con una excursión a la meseta.
Juan Claudio de Ramón Jacob-Ernst es ensayista.
Podemos descarta frentes de izquierda que no estén bajo su nombre
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Podemos descarta frentes de izquierda que no estén bajo su nombre
"Quien entienda que la unidad popular es ponerse de acuerdo con IU se equivoca", afirma
Iglesias recibirá a Garzón para oír su plan de confluencia
EL PAIS - FRANCESCO MANETTO / ELSA GARCÍA DE BLAS Madrid 23 JUN 2015 - 21:24 CEST
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Archivado en: Pablo Iglesias Turrión Alberto Garzón Podemos Elecciones generales IU Movimientos sociales Partidos políticos Elecciones Política Sociedad

Pablo Iglesias, en Madrid. / GORKA LEJARCEGI
Podemos descarta frentes de izquierda que no estén bajo su nombre
"Quien entienda que la unidad popular es ponerse de acuerdo con IU se equivoca", afirma
Iglesias recibirá a Garzón para oír su plan de confluencia
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El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y la dirección del partido han hecho valer su criterio para evitar un “frente de izquierdas” en las generales del próximo otoño. Iglesias y la cúpula del partido se imponen así a las voces más críticas de la formación, que no descartaron la posibilidad de un entendimiento con IU —el propio Pablo Echenique firmó un manifiesto ambiguo al respecto—. “Quien entienda que la unidad popular es que Podemos se ponga de acuerdo con IU se equivoca; no va a ir por ahí”, declaró Iglesias a EL PAÍS. Este miércoles se lo transmitirá a Alberto Garzón, candidato electoral de IU.
Después de las elecciones autonómicas y municipales del 24 de mayo y el éxito de las candidaturas de unidad en varias ciudades —por ejemplo, Ahora Madrid o Barcelona en Comú—, Podemos planteó un debate sobre la necesidad de “abrir” la formación a otras fuerzas. Esa reflexión fue alentada por sectores críticos y cuadros medios, con Izquierda Anticapitalista a la cabeza. El manifiesto Abriendo Podemos, que ahondaba en ese discurso y en las fórmulas de convergencia, fue suscrito por el líder de la organización en Aragón, Pablo Echenique, aunque horas después matizó su postura: “Podemos ha de acudir a las elecciones generales con su propio nombre”. Juan Carlos Monedero, cofundador de la organización y exdirigente, ha llegado a proponer nombres para una posible papeleta electoral como Podemos Por el Cambio, Podemos Somos Mayoría y Ahora Podemos.
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Pero, más allá de la aceptación que puedan tener esas hipótesis entre las bases, el proyecto de la dirección es claro. “A nosotros nos interesa confluir con la sociedad civil”, mantiene Iglesias, que rechaza con rotundidad “pactos políticos por arriba” y deja la puerta abierta a todos “los actores del cambio” —Equo, por ejemplo— a sumarse, pero diluyéndose en Podemos. “Quien piensa que hay que establecer la posibilidad de salvar una fuerza política cuya marca ya no funciona electoralmente se equivoca. Nos parece muy legítimo que [IU] se presente a las elecciones y seguro que hay gente que les vota”, afirmó. El secretario general de Podemos se reunirá este miércoles con Alberto Garzón, quien defenderá otra perspectiva de convergencia. Su entorno cree que Iglesias ha adelantado el encuentro a este miércoles —previsto en principio para la semana que viene— ante la “preocupación” del eurodiputado por las dificultades que puede encontrar al negociar la confluencia en Galicia y Cataluña.
Excepciones en los pactos
En esas comunidades (junto con la Comunidad Valenciana), Podemos contempla fórmulas de convergencia con otras marcas, donde explora acuerdos con ICV, Compromís y las mareas. A Garzón, que ha estado este pasado fin de semana en la comunidad gallega reuniéndose con los líderes de las mareas y otras fuerzas que han construido las candidaturas de unidad popular, le consta el rechazo en esas formaciones y movimientos sociales a integrarse en una candidatura bajo el liderazgo de Podemos, aunque la papeleta una varios nombres.
En esas regiones el partido de Iglesias no tiene fuerza como para imponer sus tesis al resto. Ambos líderes han negociado personalmente la cita. Hace mucho que no hablan, y el candidato de IU a la presidencia está expectante por el tono que va a mantener Iglesias, después de que en público se haya referido en términos muy duros a IU. El dirigente cree que Podemos necesita a IU si quiere ganar las elecciones, porque tal y como está configurado el sistema electoral, se exige un gran porcentaje de voto (de en torno a un 30%) en las circunscripciones pequeñas para lograr diputados. En IU entienden además que el debate que hay en el seno de Podemos acabará por explotar. Los círculos de Podemos, e incluso dirigentes de esa formación, les han trasladado que la confluencia tiene que llevarse adelante.
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