30 de diciembre de 2014
El Ejército del Aire despliega cuatro Eurocazas y 114 militares en Estonia
EL PAIS - MIGUEL GONZÁLEZ 29 DIC 2014 - 19:28 CET23
Cuatro cazas Eurofighter (EF-2000) y 114 militares del Ala 11 del Ejército del Aire han partido este lunes de la base aérea de Morón de la Frontera (Sevilla) para incorporarse a la misión de vigilancia del espacio aéreo de las repúblicas bálticas, según ha informado el Ministerio de Defensa. Los militares, de los que ocho son pilotos (para completar dos tripulaciones por cada avión), se desplegarán en la base de Amari (Estonia). Polonia e Italia desplegarán contingentes similares en Lituania y Bélgica, en Polonia.
La misión, que se desarrollará entre el 1 de enero y el 30 de abril, consistirá en la realización de patrullas aéreas y vuelos de alerta temprana ante posibles incursiones sin autorización en el espacio aéreo bajo responsabilidad de las repúblicas bálticas, que controla la operacional del Mando Componente Aéreo de la OTAN con base en Ramstein (Alemania). Aunque hace años que los países aliados se turnan en esta operación, ante la falta de medios de este tipo por parte de las repúblicas bálticas, en los últimos meses ha adquirido un espacial significado, debido a la tensión provocada por el conflicto en Ucrania y las “maniobras sin precedentes” e “incursiones agresivas” de los aviones rusos en el espacio aéreo aliado, en palabras de los responsables de la OTAN. Durante 2014, más de 400 aviones rusos han sido interceptados por cazas de la OTAN, el doble que en 2013. El Ministerio de Defensa noruego difundió un vídeo en el que un F-16 de su flota se veía obligado a realizar una maniobra de evasiónpara no colisionar con un caza ruso.
Fuentes del Ministerio de Defensa han estimado en nueve millones de euros el coste de la misión de los Eurofighter. En 2006, cuando cuatro F-18 se desplegaron en Lituania con el mismo objetivo, el coste se cifró en cinco millones.
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Descubren una nueva ciudad subterránea en Turquía
Descubren una nueva ciudad subterránea en Turquía
El hallazgo es según parece el de mayor extensión en Capadocia region conocida por sus centenares de urbes en el subsuelo
EL PAÍS Madrid 29 DIC 2014 - 15:52 CET5
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Una nueva ciudad subterránea de al parecer 5.000 años de antigüedad ha sido encontrada en la provincia de Nevsehir en la región de Capadocia en Turquía. Esta podría ser la urbe en el subsuelo de mayor extensión en el mundo. Capadocia, en Anatolia central es conocida por sus ciudades subterráneas que datan de la era de bronce y que se esconden bajo rocas volcánicas en forma de conos. El nuevo descubrimiento fue anunciado por el periódico turcoHurriyet Daily News.
La institución TOKI (Administración para el Desarrollo Habitacional de Turquía) se preparaba a remover un terreno de 45 hectáreas para la construcción de un proyecto de viviendas, cuando se encontró con esta gigantesca área arqueológica, en cuyo interior ya se han podido distinguir galerías e iglesias “Se trata posiblemente de una ciudad con pasajes de hasta siete kilómetros de largo”, ha dicho Mehmet Ergün Turan, representante de TOKI. Los primeros indicios del lugar se encontraron en 2013, cuando fue posible distinguir las primeras galerías. Ha sido con el cierre de este año que el terreno ha sido clasificado como área arqueológica en protección.
Noventa millones de liras turcas (cerca de 32 millones de euros) se habían invertido ya en el proyecto de vivienda que había iniciado en 2012 y que ha sido ahora cancelado. Turan ha señalado que no ve esta inversión como una pérdida dada la magnitud e importancia del hallazgo. Por su parte, el alcalde de Nevsehir, Hasan Ünver, ha dicho que otras excavaciones de ciudades bajo el suelo no llegan a ser ni siquiera tan grandes como la “cocina” de este nuevo descubrimiento.
Margallo viaja a Palestina tras apoyar su reconocimiento
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El ministro de Exteriores apuntala las relaciones con Egipto
EL PAIS - RICARD GONZÁLEZ El Cairo 30 DIC 2014 - 00:15 CET17
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, viajará en los próximos días a Palestina, Israel y Jordania para reunirse con sus máximas autoridades políticas, poco después de que el Congreso instase al Gobierno a reconocer al Estado palestino. El viaje se enmarca en la ronda de contactos previos al acceso de España en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como miembro no permanente el próximo 1 de enero. España pretende durante su permanencia en el Consejo de Seguridad impulsar un diálogo de paz y seguridad en dicho territorio.
Margallo calificó ayer de “muy satisfactoria” su visita oficial de dos días a Egipto, durante la que se entrevistó con el presidente del país, Abdelfattá al Sisi; su homólogo egipcio, Sameh Shukry, y el secretario general de la Liga Árabe, Nabil Al Araby.
Además de repasar la situación de los diversos conflictos violentos que afectan el mundo árabe, muy especialmente el de Libia, García-Margallo dedicó una buena parte de su encuentro con Al Sisi a discutirlos problemas de las empresas españolas presentes en Egipto, incluida Gas Natural Fenosa. La multinacional es propietaria de una planta de licuefacción de gas natural inactiva desde hace casi dos años por la falta de suministro. “Vamos a entregar un dossier a las autoridades con todos los conflictos de nuestras compañías, y se han comprometido a darles solución antes del mes de marzo”, dijo el canciller español en declaraciones a EL PAÍS.
La fecha de marzo no es casual, pues Egipto prepara una gran cumbre de inversores internacionales durante ese mes, y España quiere estar presente con una representación de alto nivel. No en vano, según Margallo, las relaciones entre ambos países atraviesan un momento “excelente” en todos los ámbitos, incluido el político. En las conversaciones con sus interlocutores, también abordó la situación política interna de Egipto, sobre la que se mostró optimista. “El presidente me ha informado de que las elecciones legislativas se celebrarán en marzo, culminando así la hoja de ruta de la transición”, explicó.
De su diálogo quedó excluida la cuestión de las violaciones sistemáticas de derechos humanos denunciadas por las ONG locales e internacionales. La irrupción de la amenaza que representa el Estado Islámico parece haber desplazado la democratización del mundo árabe a un segundo plano en las agendas de las cancillerías occidentales.
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Los Estados gastan en prevención apenas un 3% de lo que afrontan en servicios, atención sanitaria y procesos judiciales de maltrato a mujeres
EL PAIS - MARÍA R. SAHUQUILLO Madrid 29 DIC 2014 - 21:54 CET33
Una mujer maltratada con escolta policial. / CRISTÓBAL MANUEL
La violencia machista no solo tiene un gran coste humano. Para las mujeres, las familias, su entorno y toda la sociedad. Los casos de malos tratos suponen también un importantísimo impacto económico. Los países de la Unión Europea dedican más de 109.000 millones de euros al año en atención sanitaria, servicios sociales, procesos judiciales o pérdidas económicas derivadas de la violencia de género, según un reciente estudio coordinado por el Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE), una institución dependiente de la UE. Una huella de alrededor del 0,8% del PIB de los 28 Estados miembros. Mientras, apunta el informe, los países comunitarios invierten en programas de prevención apenas el 3% de esa cantidad, de media.
El trabajo, el primero que mide el coste económico —directo e indirecto— de este problema social a nivel europeo, toma como referencia Reino Unido y sus datos y los ha extrapolado al resto de Estados miembros, por población y estadísticas disponibles. Así, detalla el documento, Reino Unido emplea más de 13.700 millones de euros al año en afrontar el coste derivado de la violencia de los hombres hacia sus parejas o exparejas; España, según esas estimaciones, dedica más de 10.000 millones. “Y estas cantidades son muy conservadoras”, asegura Sylvia Walby, la autora principal del estudio. “En el informe no se incluyen, por ejemplo, los costes para los hijos de las víctimas o para sus familias”, precisa Walby, directora de la cátedra Unesco de Investigación en temas de Género y profesora en la Universidad de Lancaster.
La violencia machista afecta a 55 millones de europeas. Un 22% de las ciudadanas de la UE ha sufrido alguna vez malos tratos por parte de su pareja o expareja, según la macroencuesta de la Agencia Europea para los Derechos Fundamentales (FRA). Estas agresiones provocan, además, un importante coste económico para los sistemas sanitarios de los países. Urgencias, atención especializada, fármacos, o los efectos de esos ataques para la salud mental, sexual y reproductiva. Elementos que suponen un coste de alrededor de 7.600 millones de euros anuales en toda UE. Una cantidad evitable. Como también lo es el impacto de los días de baja o la caída de la productividad laboral. En Reino Unido, dice el estudio, supone una pérdida de casi 1.600 millones de euros al año.
“Las mujeres sufren heridas y lesiones físicas graves, pero también otros problemas, como depresión. La violencia de género tiene un impacto enorme a largo plazo en la salud de las mujeres. Deja importantes secuelas”, apunta la profesora de la Universidad de Copenhague Karin Helweg-Larsen. Esta investigadora explica que los datos oficiales de los servicios sanitarios y sociales daneses indican que las mujeres que sufren violencia —la denuncien o no— acuden con más frecuencia a los centros de salud.
Pero una de las mayores cargas económicas la afronta el sistema legal: desde la investigación policial y forense hasta el proceso judicial o el gasto en medidas de protección y prisiones. En Reino Unido, estos factores suponen, según el estudio del EIGE, un coste de casi 2.500 millones de euros al año. Una cifra difícil de trasladar a otros países de la UE, ya que los sistemas legales de los 28 Estados miembros son distintos. Difieren, por ejemplo, en las penas y los tipos de delito. Un caso: en Lituania una agresión sexual dentro del matrimonio no se define como violación; en España sí.
Walby y su compañera, Philippa Olive, ponen cifras también al impacto emocional y físico de las agresiones machistas. Elementos, reconocen, “polémicos”. Dar un valor monetario a algo tan intangible como la pérdida de años con salud es complejo. Para medirlo, las investigadoras han tomado como referencia los baremos elaborados por el Gobierno británico para evaluar el coste social y económico de los delitos; un estudio que se emplea, por ejemplo, a la hora de fijar indemnizaciones. Y las cifras son colosales. Ese impacto indirecto supone unos 6.600 millones de euros al año en Reino Unido; el 48% del coste económico de la violencia de género.
La jefa de operaciones de EIGE, Thérèse Murphy, apunta que el objetivo del estudio es abrir los ojos a todos los ángulos del fenómeno. “Poner una cifra al sufrimiento y al dolor que produce este fenómeno es complicado, pero necesario. Siempre se habla de cuánto se gasta en prevención, pero no del coste económico de este problema”, añade Walby.
El EIGE no concreta la cifra de lo destinado a prevención en los 28 miembros comunitarios. Apunta que es alrededor del 3% de lo que cuesta la violencia de género: es decir, unos 3.300 millones de euros al año. Establecer esa cantidad país por país es complejo. Hay Estados que no tienen una partida específica para ello sino un apartado en otros presupuestos. Y otros, en los que además de la partida estatal hay fondos regionales o municipales. Este es el caso de España. A los 45 millones de euros que el Gobierno destina a la promoción de la igualdad de oportunidades y la prevención de la violencia de género hay que sumar lo que destinan las 17 autonomías. Aún así, critica Ana María Pérez del Campo, presidenta de la asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas, es “completamente insuficiente”.
Servicios y prestaciones dispares
La violencia de género supone un coste de casi 1.300 millones de euros al año para los servicios sociales y especializados británicos, según el informe del Instituto Europeo de Igualdad de Género (EIGE). Casas de acogida, asistencia, ayuda financiera, cursos de reinserción, desarrollo de protocolos, teléfonos de ayuda. Un impacto grande para un sistema de ayudas robusto, aunque cada vez con más recortes.
Pero no todos los países tienen los mismos servicios de atención para las maltratadas. En una Unión Europea en la que apenas hay estadísticas comunes para medir este problema social, las prestaciones disponibles también difieren. Solo 12 países —incluido España— tienen protocolos sanitarios especializados para víctimas de violencia machista, nueve tienen programas de reinserción laboral y 17 disponen de líneas telefónicas de emergencia especiales. Además, solo cinco, según un informe del EIGE, disponen de programas específicos para los maltratadores. La jefa de operaciones de ese instituto, Thérèse Murphy, apunta que lo siguiente será analizar esos servicios públicos y las políticas: “Así se podrá ver si el dinero se está invirtiendo de manera eficiente y, si no, reconducir la situación”.
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