11 de septiembre de 2017

Expressão da destreza e elegância na arte do rejoneo

Agência Boa Imprensa – ABIM

Expressão da destreza e elegância na arte do rejoneo

Hélio Dias Viana
CartagenaCavalgado de modo exímio pelo rejoneador (toureiro montado) Andy Cartagena, o belo e fogoso cavalo Luminoso — qual novo Pégaso prestes a levantar voo — atravessa sobre duas patas quase toda a arena da Plaza de Toros de Villarrobledo, na Espanha. Deslumbrado, o numeroso público presente aplaudiu de pé o rejoneador, pediu e obteve que ele saísse pelo portão principal nos ombros de membros de sua equipe — a maior consagração de um toureiro.
Atividade de risco, o rejoneo é cercado de um belo cerimonial que evoca a época cavalheiresca de outrora, e não dispensa cenas maravilhosas como esta, assistidas por famílias inteiras, de avós a netos. Segundo um experiente comentarista da arte do rejoneo, este vive sua Idade de Ouro, tanto pela qualidade dos cavalos — sobretudo os de raça lusitana — quanto pela destreza, elegância e arrojo dos rejoneadores.


10 de septiembre de 2017

Los más jóvenes encabezan la petición de una salida negociada

Los más jóvenes encabezan la petición de una salida negociada
El 61% pide al Gobierno catalán que recapacite y opte por una vía como la del nacionalismo vasco
Periodista de El País. Sección política.

Los ideólogos del independentismo suelen dar por sentado que los jóvenes son los más partidarios de sus tesis y los más dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias en el actual proceso de ruptura con el resto de España. La encuesta de Metroscopia desmiente parte de estas teorías. De entrada, son los votantes más jóvenes los que, con mayor proporción (61%), piden al Gobierno catalán que recapacite y opte por una vía negociadora como la del nacionalismo vasco.

Los catalanes menores de 35 años son los que se muestran más críticos con la actual situación política. Su malestar con el Gobierno central, al que culpan de haber dado alas al independentismo, no impide que sean más críticos que la media también con el bloque independentista.

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A ello contribuye que sectores de los partidos independentistas, sobre todo los alineados con la CUP, hayan marcado distancias con el proceso soberanista porque creen que en muchos casos ha tapado el debate sobre los problemas sociales. Conscientes de ello, y en un intento de no perder sus votantes más jóvenes, los dirigentes de la CUP llevan meses llamando a “enterrar” el proceso y clarificar la situación, lo que para ellos pasa por la independencia inmediata. En otras palabras, los jóvenes de la CUP quieren romper cuanto antes sus vínculos con el partido de Carles Puigdemont, al que ven excesivamente escorado hacia tesis neoliberales y heredero de los casos de corrupción de Convergència.

Una muestra de la incomodidad de buena parte de los jóvenes con el proceso soberanista la refleja la decisión del equipo de Carles Puigdemont de no fijar un mínimo de participación en el referéndum de octubre para considerar válidos los resultados. Hasta el 68% de los votantes de menos de 35 años se muestran contrarios a ello y piden que se aplique el requisito de una participación elevada ante la consulta independentista.

Mala situación política
Los más jóvenes encabezan la petición de una salida negociada

Son también los jóvenes los más críticos con las formas utilizadas para llevar a cabo la tramitación del referéndum. El 63% de los encuestados menores de 35 años creen que la forma empleada hace que el referéndum no se pueda considerar válido.

Más allá del referéndum, la actual situación política en Cataluña no satisface precisamente a su ciudadanía: el 60% la define como mala, y solo el 32% como buena (porcentaje éste, nótese, cuya magnitud coincide con el tercio aproximado de independentistas decididos que desde hace ya años los sondeos detectan). La satisfacción al respecto solo es claramente mayoritaria entre quienes votaron en 2015 a Junts Pel Sí (JxSí). Sin embargo, un tercio de los votantes de la coalición de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras tampoco están satisfechos con la actual situación. Y es que el momento político catalán, muy bronco, tiene poco que ver con la transición tranquila y ordenada que Junts pel Sí prometió durante la campaña electoral que les llevó a ganar las elecciones y que consiguió el favor mayoritario de las clases medias.
En el caso de los votantes de la CUP también resulta destacable que un 41% de sus votantes considere mala la actual situación, justo en el momento de máximo poder de este partido de izquierda radical.

Al mismo tiempo, la insatisfacción es claramente más elevada entre los catalanes más jóvenes (66%) que entre los de más edad.


No faltan tampoco las críticas al Gobierno central entre los más jóvenes. El 82% cree que Mariano Rajoy ha contribuido a reforzar el proceso de secesión en lugar de debilitarlo

El independentismo catalán lleva un año perdiendo mil adeptos cada día

El independentismo catalán lleva un año perdiendo mil adeptos cada día

La exhibición de fuerza de los partidos secesionistas encubre una acusada pérdida de apoyo y su posición minoritaria
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Banderas españolas e independentistas en una concentración ante el Parlamento catalán - Oriol Campuzano
ROBERTO PÉREZ  - Actualizado: Guardado en: España

La rebelión contra el Estado que han consumado los independentistas en el 'Parlament' y en la Generalitat se produce en un momento en el que el independentismo que abanderan estos partidos no deja de perder apoyo a pie de calle. Esta deriva ha hecho que sea más acusada la minoritaria posición sociológica que ocupa el secesionismo. De un año a esta parte, la idea de la independencia ha estado perdiendo afines a un ritmo medio de mil catalanes menos cada día. Y es relevante que esta pérdida de adeptos se está disparando especialmente entre los jóvenes, los menores de 35 años -y, sobre todo, entre los menores de 25 años-.
Esa posición sociológica minoritaria que tiene el secesionismo, y la pérdida significativa de simpatizantes, es algo que los partidos independentistas tratan de encubrir haciendo exhibición de fuerza desde el 'Parlament': exprimen a efectos de imagen el hecho de que, por las aritméticas de la normativa electoral, los partidos secesionistas suman mayoría en escaños pese a no haber tenido mayoría de votos en las últimas elecciones autonómicas.
Los partidos secesionistas llevan un año viendo con inquietud la continua pérdida de apoyo social a su pretensión de una Cataluña independiente. Las encuestas lo dejan claro, empezando por las que realiza de forma periódica la propia Generalitat a través de su Centro de Estudios de Opinión.
El análisis de los datos que vienen dejando estos sondeos oficiales confirman que el secesionismo cala cada vez menos entre los catalanes. Nunca han sido mayoría los proclives a la independencia, pero de un año a esta parte esa minoría independentista se ha hecho más acusada aún.

Acelerada pérdida de afines

Según estos estudios de la propia Generalitat, en solo doce meses, de junio de 2016 a junio de 2017, el independentismo ha perdido a un 14% de los ciudadanos que tenía de su lado. A la pregunta de «¿Quiere que Cataluña se convierta en un Estado independiente?», este verano contestaron que sí el 41,1% de los entrevistados; hace justo un año fueron un 47,7%. En el lado contrario, los partidarios del «no» a una secesión han pasado en doce meses del 42,4 al 49,4%.
Junts pel Sí (PDECat y ERC) y la CUP, con su continuo desafío al Estado, no solo han conseguido que cada vez más catalanes le den la espalda al independentismo, sino que han sacado de la «neutralidad» a una parte de quienes antes no tomaban partido en este asunto cuando se les encuestaba. Así, los que hace un año contestaban a esa pregunta con un «no sabe» eran el 8,3%; doce meses después son un 7,8%.
Aplicando al censo electoral de Cataluña los porcentajes que arrojan los sondeos de la Generalitat, el resultado de la extrapolación demoscópica es demoledora para el PDECat de Puigdemont, la Esquerra de Junqueras y los antisistema de la CUP: entre todos, con su orquestada deriva secesionista, han logrado que en doce meses -del verano de 2016 al verano de este año- 350.000 catalanes que antes estaban del lado de la independencia ahora le den la espalda, se han pasado al mayoritario grupo de los catalanes que quieren seguir siendo parte de España. Esos 350.000 catalanes que han perdido los secesionistas en solo 12 meses significa que el independentismo pierde apoyo a un ritmo medio de 29.000 catalanes menos cada mes, unos mil menos cada día, 40 menos cada hora.

Cada vez menos jóvenes apoyan la secesión

Es significativo que la mayor fuga de apoyos que está experimentando el independentismo de un año a esta parte se concentra entre los catalanes menores de 35 años. Y, sobre todo, entre los menores de 25 años. Así, el número de afines a la idea de una Cataluña independiente se ha recortado un 28% en el segmento de catalanes de entre 25 y 34 años -hace un año apoyaban esta idea un 58% y ahora son el 41,6%-. Y entre los catalanes de 18 a 24 años de edad, el retroceso ha sido del 29%: en el sondeo de la Generalitat de junio de 2016 eran un 59% los que decían querer una Cataluña independiente, y ahora son el 41,7%.

Una mayoría de catalanes considera que el referéndum ni es válido ni legal

Una mayoría de catalanes considera que el referéndum ni es válido ni legal
El mismo porcentaje de ciudadanos es partidario de una estrategia negociadora por parte de la Generalitat
Periodista de El País. Sección política.

El rodillo independentista que esta semana ha aprobado en el Parlament tanto la ley del referéndum como la de ruptura, que establece las bases de una futura república catalana, escasea de apoyos entre la opinión pública. Una mayoría de catalanes (56%) considera que el referéndum del 1 de octubre, como está planteado, no puede ser considerado ni válido ni legal. El mismo porcentaje de ciudadanos es partidario de un cambio de estrategia por parte de la Generalitat y optar por la vía negociadora, similar a la del nacionalismo vasco. Los defensores de negociar aventajan en casi veinte puntos a los del referéndum unilateral.


La oposición abandona el hemiciclo, el jueves. ALBERT GARCIA

La mayoría independentista del Parlament choca así con los deseos de una buena parte de los catalanes como se ha venido apreciando en los casi dos años que tiene la actual legislatura. El último sondeo de Metroscopia para EL PAÍS, realizado mediante una muestra de 1.000 residentes en Cataluña a lo largo de esta semana, vuelve a reflejar esta disonancia. La mayoría rechaza el fondo y la forma del referéndum como lo plantea el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y le piden que cambie de estrategia. Sin embargo, el Gobierno central no se libra de las críticas, pues el 82% de los catalanes cree que el Ejecutivo de Mariano Rajoy ha contribuido a reforzar el proceso independentista en vez de debilitarlo.

La idea de celebrar un referéndum sobre el futuro de Cataluña lleva años en la agenda política de los catalanes pero la forma de la consulta que plantea Puigdemont, sin acuerdo con el Estado y sin garantías democráticas, no convence. Solo lo consideran válido el 38% de los catalanes frente al 56% que lo rechaza. Lo significativo es que las dudas, e incluso el rechazo, alcanzan a un porcentaje nada desdeñable de votantes de las dos fuerzas que impulsan la votación: Junts pel Sí y la CUP. El 20% de los votantes de la coalición que agrupa al PDeCAT —el partido de Carles Puigdemont— y Esquerra Republicana —la formación de Oriol Junqueras— cree que el referéndum del 1 de octubre no puede ser considerado legal ni válido a nivel internacional. El rechazo es incluso mayor en la CUP, que con sus diez parlamentarios ejerce de muleta parlamentaria de Junts pel Sí y en muchos momentos ha liderado el proceso independentista. El 26% de sus votantes rechaza que el referéndum se pueda considerar legal.
Como se apreció en los convulsos plenos parlamentarios de los pasados miércoles y jueves, el PP, Ciudadanos y el PSC encabezan el rechazo al referéndum, sin apenas fisuras entre su electorado. Sí las tiene Catalunya Sí que es Pot, la confluencia de izquierdas en la que participa Podemos. Un 15% de sus votantes sí cree que el referéndum puede considerarse legal y válido internacionalmente.

Por edades, los más jóvenes son los más críticos a la hora de admitir que este referéndum pueda ser considerado legal. Lo rechazan dos de cada tres jóvenes de hasta 34 años. Los menos críticos con el planteamiento de la consulta son los adultos de entre 54 y 64 años. Lo rechaza el 53% y lo admite el 42% de los catalanes comprendidos en este grupo de edad.
Lo que produce mayor división de opiniones es la forma, cómo se ha tramitado en el Parlament. La encuesta se realizó el día después de que se votara la ley del referéndum mediante un repentino cambio del orden del día del pleno y dando solo dos horas para que los grupos de la oposición pudieran enmendar el texto. El tumulto que esta situación provocó en el Parlamento catalán y el tira y afloja de más de 12 horas han hecho mella en todos los sectores. El 44% de los catalanes está en desacuerdo en la forma en la que se ha hecho y un 41% la apoya.

Mecanismos de control

No solo ha influido en esta división la, para muchos, delirante sesión parlamentaria, repleta de descalificaciones y con una votación en la que la oposición ni siquiera quiso participar. La ley del referéndum se ha tramitado con un secretismo absoluto y solo fue presentada en julio en un acto al que asistieron los diputados independentistas y posteriormente mediante una puesta de largo en el Teatro Nacional de Catalunya. El texto, pues, no ha seguido ninguna de las tramitaciones habituales para una ley, y, menos aún, con los procedimientos que suelen acompañar las leyes de calado político.

El procedimiento, diseñado para burlar una impugnación previa del Gobierno ante el Tribunal Constitucional, se ha saltado tantos mecanismos de control que ni siquiera ha podido ser estudiado por el principal órgano fiscalizador de la Generalitat, el Consejo de Garantías Estatutarias. Todo ello provoca que uno de cada diez votantes de Junts pel Sí y de la CUP tampoco compartan la estrategia de sus líderes políticos. De nuevo las discrepancias alcanzan a Catalunya Sí que es Pot, uno de los grupos que ha sido víctima de la estrategia independentista al habérsele privado de buena parte de sus derechos como grupo parlamentario. Pese a ello, el 22% de sus electores defienden la forma de tramitación de la ley.

En caso de que el referéndum se llegue a celebrar tampoco convencen a los catalanes las condiciones que fija la ley del referéndum. Según el texto aprobado por el Parlament y ya suspendido por el Tribunal Constitucional, bastaría con que haya más votos a favor que en contra de la independencia para proclamar la secesión. No fija ni mínimos de participación ni ningún tipo de mayoría reforzada para la independencia. Buena parte de esto lo rechaza el 56% del electorado, partidario de que la independencia se pudiera declarar solo si hay más votos a favor que en contra y con una participación “muy elevada”. Este requisito es apoyado, incluso, de forma mayoritaria (52%) por los votantes de la CUP.


7 de septiembre de 2017

‘Verano 1993’, un filme en catalán, representará a España en los Oscar

‘Verano 1993’, un filme en catalán, representará a España en los Oscar
La Academia de Cine elige el drama biográfico de Carla Simón, que se reestrenará doblado, para competir por la estatuilla de Hollywood

EL PAIS -  GREGORIO BELINCHÓN

 
Laia Artigas y David Verdaguer, en el filme.

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Verano 1993, de la debutante Carla Simón, será la representante española en la carrera a los Oscar, cuya 90ª edición se celebrará el próximo 4 de marzo en el Teatro Dolby en Los Ángeles. Verano 1993, que está rodada en catalán y su título original es Estiu 1993, responde a dos interrogantes, según su directora: ¿cómo se le explica a un niño la muerte? ¿Cómo entender lo que está sucediendo a su alrededor, los silencios, los gestos? A Carla Simón (Barcelona, 1986) el sida le arrebató a sus padres cuando era una cría, y se fue a vivir con sus tíos y con una prima un poco más pequeña al Ampurdán. En aquel momento, el virus del VIH parecía un enemigo imbatible, y el desconocimiento hizo aún más complicada la vida de aquella niña. "Por desgracia para mis padres, los retrovirales efectivos llegaron después, un año tarde para haberles salvado". Y mientras masticaba su dolor, la ausencia de su madre, intentaba asimilar el concepto de "gestionar emociones", Carla Simón no lloró. "No tengo pudor con ello porque después de haberlo contado tantas veces mi historia suena a cuento. De hecho, durante el proceso de creación de la película, pasé momentos desconectada del hecho de que fuera mi vida. Sobre todo, en el rodaje".

Sobre la selección de su película, Simón se ha declarado feliz y, con todo, muy sorprendida. "Jamás llegué a pensar que llegaríamos tan lejos", contaba. "Creo que los académicos la han elegido porque les ha emocionado. A veces cuando ves una película te quedas sobre todo con los sentimientos. Y sospecho que la universalidad de sus temas también ha decantado los votos a nuestro favor". Verano 1993 se estrenó en catalán, ya ha sido vista por más de 96.300 espectadores (más de 600.000 euros en taquila) desde su estreno, el pasado 30 de junio, y solo a partir de este viernes se reestrenará -en 16 salas- doblada al español: "He controlado minuciosamente el proceso y lo han realizado los mismos actores. No creo que en la carrera en los Oscar afecte el idioma. Debería ser normal que vaya por España cualquier filme en cualquiera de los idiomas que hablamos [en anteriores ediciones la Academia ya presentó Pa Negre, en catalán, y Loreak, en euskera], aunque el momento político salpique la selección".

La directora, Carla Simón (derecha), y la productora, Valérie Delpierre, de 'Verano 1993' tras el anuncio de la película española que competirá a los Oscars.
La directora, Carla Simón (derecha), y la productora, Valérie Delpierre, de 'Verano 1993' tras el anuncio de la película española que competirá a los Oscars. JAIME VILLANUEVA
La película fue aplaudida en el último Festival de Berlín, donde se presentó en la sección Generation Kplus, y obtuvo el premio a la mejor ópera prima de todo el certamen. Posteriormente, se hizo con la Biznaga de Oro del Festival de Málaga. Los académicos la han preferido antes que Abracadabra, de Pablo Berger, y 1898. Los últimos de Filipinas, de Salvador Calvo, un trío de filmes elegidos de entre los 42 largometrajes estrenados entre el 1 octubre de 2016 y el 30 de septiembre 2017. "Ya se ha estrenado Francia, Holanda y Bélgica -entre otros 25 mercados- y próximamente lo hará en Estados Unidos", comenta Simón. "Creo que la emoción le llega a todo el público. Aunque luego en cada país la prensa pone el acento en cosas distintas. En Francia, me preguntaban más por el periodo de la Transición. En Argentina, sobre la psicología de la niña... Los tópicos se cumplen". Y ahora le toca la campaña: "Sé que tengo que hacer mucho trabajo".

Entre los hallazgos de la película, las dos niñas protagonistas, Laia Artigas, en el papel de la propia Carla Simón, y Paula Robles, como su prima pequeña, junto a David Verdaguer y Bruna Cusí, como los tíos que la acogen en esta nueva familia. Para la presidenta de la Academia, Yvonne Blake, se trata de una película "preciosa y tierna" que puede gustar en Hollywood y que aborda temas "muy actuales".

La última película española que logró llegar al quinteto finalista -y además ganó la estatuilla- fue Mar adentro, de Alejandro Amenábar, en 2004. España ha sido candidata al Oscar de habla extranjera en 19 ocasiones, y lo ha ganado en cuatro: Volver a empezar (1982), de José Luis Garci; Belle Epoque (1993), de Fernando Trueba; Todo sobre mi madre (1999), de Pedro Almodóvar, y Mar adentro(2004). Ahora Verano 1993 entrará en una lista de aproximadamente 90 rivales (no se sabe cuántos hasta que se cierre el trámite a mitad de octubre), y a inicios de enero se hará pública una preselección de nueve filmes para esta categoría, antes de que se hagan públicas las candidaturas finales el 23 de enero.

Algunos países ya han hecho públicas su selección: por Suecia irá The Square, de Ruben Östlund, ganadora de la Palma de Oro de Cannes; por Noruega, Thelma, de Joachim Trier; por Corea del Sur A Taxi Driver, de Jang Hoon; por Palestina, Wajib, de Annemarie Jacir; por Rumanía, The Fixer, de Adrian Sitaru; por Grecia, Amerika Square, de Yannis Sakaridis; por Turquía, Ayla: the daughter of war, de Can Ulkay; por Ucrania, Black Level, de Valentyn Vasyanovych; por Japón, Her love bolis bathwater, de Ryota Nakano; por Holanda, Layla M., de Mijke de Jong, y por Finlandia, Tom of Finland, de Dome Karukoski.