19 de abril de 2012

Tasas, títulos y horas de investigación centrarán el ahorro en universidades

SOCIEDAD

Tasas, títulos y horas de investigación centrarán el ahorro en universidades

Los rectores contradicen el diagnóstico demoledor del Ministerio de Educación sobre la enseñanza superior

ABC - Día 19/04/2012 - 13.45h
Primero fue la educación primaria y secundaria. Hoy le llega el turno de ahorrar dinero en la enseñanza superior, cuando el ministro de Educación, José Ignacio Wert, se reúna con los consejeros autonómicos encargados de las universidades.
Es de suponer que ocurra algo parecido a lo que ya sucedió el lunes. El ministro Wert les dirá que piensa crear un marco legal estatal cortado a medida para que las comunidades autónomas consigan el objetivo de reducir el déficit fiscal, podando gastos en educación superior.
Se puede pronosticar, también, que las comunidades ligadas al Partido Popular le apoyen, y que se desmarquen, aunque en realidad tengan poca capacidad de maniobra, las comunidades del PSOE (Andalucía, Canarias y el País Vasco). Cataluña aportará su visión discrepante.
El ministro Wert, de nuevo, no ha adelantado oficialmente nada de lo que va a proponer. Pero diversas fuentes, también ministeriales, dan por hecho que sobre la mesa hay al menos tres medidas sobre las que se basará el tijeretazo.
La primera es subir las tasas de las matrículas de los estudiantes universitarios. Después la eliminación de títulos con pocos alumnos u ofertados en universidades próximas. Y la última es el recorte a los profesores en complementos retributivos, como por ejemplo el que se paga a muchos catedráticos por investigar.

Enfrentamiento

La conferencia de hoy viene precedida por un clima de enfrentamiento entre José Ignacio Wert y los rectores, que, según fuentes relacionadas con Educación, no estarán representados en la reunión.
El pasado viernes, en la conferencia tras el Consejo de Ministros, Wert explicó por qué había creado una comisión de expertos que se encargará de la reforma del sistema universitario español. Será la enésima comisión que redacte un trabajo de este estilo, por lo que quizá eso sea menos relevante que las palabras aireadas por el mismo Wert en varias ocasiones. En el sistema universitario español —argumenta— existen una serie de ineficiencias que «contrastan con el esfuerzo inversor» en este ámbito.
El gasto público en instituciones de educación superior respecto al PIB en España «se sitúa en los niveles de la OCDE (1,2%) y el gasto por estudiante respecto al PIB per cápita en el 40%, casi al nivel del 41% de la OCDE». Pero a pesar de esa «notable inversión», los resultados son «insatisfactorios» puesto que «no hay ninguna universidad española entre las 150 mejores del mundo», tenemos «un 30% de abandono universitario frente al 16% de la media europea, lo que supone una pérdida de 2.960 millones de euros invertidos en capital humano sin retorno» y solo «33 de cada 100 estudiantes universitarios españoles obtienen su título sin repetir curso. La media de la OCDE y de la UE es de 38%». Además, «los universitarios de 25 a 29 años sin trabajo representan ya el 20,8% de los parados en ese rango de edad».

Endogamia

Una de las razones que explica de la falta de eficiencia es que el crecimiento y desarrollo de las universidades en muchos casos ha estado «regido por criterios de oportunismo político». Por ejemplo, las universidades de Alicante y Elche distan en torno a los 30 kilómetros. Por este motivo nuestro país cuenta actualmente «con 79 universidades y 236 campus universitarios ubicados en municipios diferentes, que ofrecen 2.413 grados universitarios, 2.758 másteres oficiales y 1.680 doctorados». Es decir, duplicaciones más que abundantes en pocos metros a la redonda.
En consecuencia, «un 30% de los títulos tienen menos de 50 alumnos de nuevo ingreso, el número mínimo de alumnos de referencia para su optimización económica».
El diagnóstico del ministro es, en resumidas cuentas, demoledor. Hay una «escasa movilidad de los estudiantes españoles, así como de los profesores universitarios. El 93,3% de aquellos que obtuvieron una plaza en un departamento universitario entre 1997 y 2001 ya trabajaban en ese mismo centro antes de que se les fuera concedida. Más aún, «el modelo de gobernanza de las universidades consagrado por la LOU no ha rendido los frutos deseados. Solo hay que ver las graves dificultades económicas e irregularidades que se han detectado en la gestión de algunas universidades para comprobar que la autonomía universitaria no ha ido acompañada de un adecuado sistema de rendición de cuentas».
La Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) ha tenido que salir al quite y presentar otra batería de datos. Ayer comunicó: «Los resultados en la universidad son proporcionalmente muy superiores al esfuerzo público realizado». Según los rectores, «el 79% de los estudiantes que inician sus estudios, finalizan con un título universitario, siendo la media en la OCDE del 70%» y «no parece correcto relacionar la preparación de los estudiantes y la eficacia de la universidad con la falta de empleo, especialmente entre los jóvenes».

«Potencia científica»

Según la CRUE, «España es la novena potencia científica, y la octava en publicaciones por habitante, con resultados similares a Japón. En este ámbito, una universidad española se sitúa entre el 1% que agrupa a las mejores universidades del mundo, ocho dentro del 2%, 24 en el 4% y todas las públicas y tres privadas, en el 10%». Es un resultado más que notable si consideramos que España «solo invierte en I+D+i un 1,39% de su PIB, muy lejos del 2,3%, la media de la OCDE. Relacionando la producción científica por habitante con el porcentaje de gasto en I+D+i, resultamos ser uno de los cuatro sistemas más eficiente del mundo». Finalmente, «el porcentaje de patentes que en España proviene del sector universitario, es el segundo más alto del mundo». No parece correcto —concluyen— señalar el sistema universitario español como el principal responsable del bajo porcentaje de innovación de nuestro país».

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