15 de diciembre de 2009

Vírgenes 'sin papeles'

Madrid | elmundo.es

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Martes 15/12/2009. Actualizado 13:52h.

INMIGRACIÓN | En iglesias madrileñas

Vírgenes 'sin papeles'

Carmen Serna | Vídeo: Daniel Izeddin | Madrid

Volaron en el interior de una maleta, rodeados de telas para protegerlas, en cajas cuidadosamente preparadas y hasta en los brazos de sus devotos que cambiaban de ciudad, de país, pero no de fe.

La mayoría son vírgenes con una enorme tradición en sus lugares de origen que se han ido haciendo un hueco en las iglesias madrileñas a base de la insistencia de sus fieles. Han llegado con pasaporte peruano, ecuatoriano, paraguayo o boliviano. Para los párrocos que han guardado un sitio en el altar es "la madre de Dios". Para sus devotos, "la esperanza de muchos sin papeles".

Es difícil determinar cuál fue la primera. Los ecuatorianos se enorgullecen de que fue su Virgen del Cisne. Al principio la tenían en un bar hasta que pidieron colocarla en la Iglesia de San Lorenzo, en pleno Lavapiés. La sacaban en procesión, le hacían misas especiales, le cambiaban los vestidos.

Poco duró esa imagen en concreto. La polémica sobre si colocarla en una urna de cristal o ver a quién correspondía el dinero del cepillo acabó con la pequeña 'Churrona', como la llaman, dando vueltas por casas particulares y con otra talla de la Virgen en el altar de San Lorenzo, con certificado de autenticidad.

De hecho, esta iglesia no se ha mantenido ajena a la evolución del barrio más multicultural de Madrid. En un altar, a la derecha del edificio, casi todos los inmigrantes suramericanos pueden sentirse refugiados. Además de la Virgen del Cisne, de Quito, está el Divino Niño, de Bogotá; la Virgen Caacupé, de Paraguay, las Vírgenes de Urkupiña y de Cotoca, de Bolivia y hasta la única santa mártir que tienen los ecuatorianos.
El 'padresito' de Lavapiés

'Les llevo noticias de madres que han dejado a sus hijos o de hijos que tienen allí a sus padres'

El 'culpable' del mestizaje del altar es el padre Juan José. El sacerdote cruza el charco una vez al año para traerse imágenes y para conocer de primera mano las costumbres de quienes cada día se sientan en los bancos de esta iglesia. De paso, su peregrinación a cualquier país suramericano se convierte en un correo con pies y manos de sus fieles a sus familias.

"Muchas veces voy a visitar familiares enfermos que tienen allá, o a rezar al cementerio porque han fallecido sin que hayan podido ir. Les llevo noticias de madres que han dejado a sus hijos o de hijos que tienen a sus padres allí y me aseguro que todo está bien".

A cambio, el 'padresito', como lo llaman muchos, ha conseguido atraer a fieles de todos los rincones de la región. "Yo vengo de Argüelles y quería bautizar a mi hijo aquí, porque está la Virgen del Cisne", explica una ecuatoriana con cara de niña y con un bebé sin padre. Nada es un inconveniente para esta Iglesia porque "todos somos iguales ante los ojos de Dios".

"Lo hacemos por cuatro razones básicas: es una forma de desempolvar la fe, de que todos se sientan mirados como iguales, de crear un sentimiento de pertenencia a una comunidad, muy importante cuando se está fuera, y de tratar de que caminen por el buen camino".

También se aceptan costumbres como misas por las patronas de los distintos países, misas por el Día de la Madre en Ecuador o en Bolivia, misas con banderas nacionales y hasta la celebración de los 15 años o la presentación en sociedad de las adolescentes. "Cuando hacemos algo especial mandamos hasta 3.000 sms para avisarles", asegura el padre Juan José.

El resultado es una iglesia a rebosar cada domingo y fiestas de guardar.
Escondida y sin permisos

Otras comunidades madrileñas han seguido los pasos de San Lorenzo. La parroquia de San Francisco de La Ventilla ha cedido, a la derecha del altar, un lugar privilegiado para la Virgen de El Quinche, de Ecuador. La mayoría de sus devotos la llaman 'La sin papeles' porque entró en España, como muchos de sus fieles, escondida y sin permiso.

Los peruanos vienen, la arreglan, le cambian de vestido, la cuidan mucho y le tienen mucha fe

Cada mes de noviembre, muchos ecuatorianos se acercan hasta este lugar de culto para hacerle una procesión y una bonita fiesta. Pero para los que le tienen fe, la virgen milagrosa está presente todo el año. "Cuando llega el día, llenan toda esta zona", asegura el camarero de un bar próximo.

Los jesuitas que dirigen esta parroquia no se han olvidado de los nuevos hermanos. En la entrada de la iglesia se pueden ver carteles anunciando grupos de contacto especiales para quienes vinieron desorientados y sin más maleta que la esperanza y la amenaza de expulsión.
La única talla que procesiona en Semana Santa

En la parroquia de La Virgen de los Llanos, su imagen principal comparte protagonismo con la Virgen de La Puerta, peruana de origen. Sólo en su forma de vestir, ya se identifica el colorido típico de estas tallas. Menudas pero milagrosas como la que más, según sus creyentes, la imagen de Otuzco, que tiene un hueco preferente en el altar de esta parroquia de Aluche.

"El sacerdote nos pidió permiso para colocar a la Virgen de Otuzco en el altar y nosotros, encantados. La congregación de peruanos viene mucho por aquí, la arreglan, le cambian de vestido, la cuidan mucho y le tienen mucha fe", explica una de las feligresas de Virgen de los Llanos, quien asegura que la integración de fieles y creencias ha sido absoluta.

En una de las misas, un cura negro y todavía no muy desenvuelto en el castellano explica que las parroquias tienen que abrirse a todos y que todos son bienvenidos, con o sin papeles, como la virgen.

Algunos curas creen que los inmigrantes deberían de adaptarse a nuestras imágenes, pero qué más da si la madre de Dios es una

"Ellos dicen que es muy milagrosa, pero yo no te sabría decir. De todas formas, la patrona de aquí es la Virgen de los Llanos", aclara otra feligresa, marcando la idea de que su llegada no significa ningún tipo de invasión. De hecho, esta imagen es la primera foránea que ha participado en la Semana Santa madrileña como una Dolorosa.

Relativamente cerca de este punto, también al sur de Madrid, la parroquia de la Fuencisla tiene casi más fieles inmigrantes que con pasaporte español. En este caso, la mayoría son bolivianos que también se han traído con ellos su imagen y su costumbre. La Virgen de Urkupiña no tiene un altar en esta iglesia pero cada 15 de agosto el barrio, en Usera, se transforma en un trozo de la región de Cochabamba para bailarle, literalmente, a esta pequeña madre.

"Entran en la iglesia bailándole a la Virgen, que viene en procesión. Es una fiesta muy bonita. Yo estuve en Bolivia muchos años y sé perfectamente cuáles son sus costumbres y qué devoción le tienen", aclara el padre Enrique, a la salida de la misa de 12.

En la Perla Boliviana, el restaurante donde le han hecho un hueco a la virgen, explican cuál es la fe que mueve a miles y miles de compatriotas a buscar a esta pequeña imagen.
Nuevos y viejos fieles

Aunque la devoción por María en los países suramericanos ha hecho que sus tallas sean las primeras en cruzar el Atlántico, en Madrid también se puede rezar al llamado 'Cristo negro'. En la Parroquia de San Romualdo, en Ascao, la Hermandad del Señor de Los Milagros ha migrado sus costumbres y su devoción por esta curiosa talla.

Para algunas iglesias, la llegada de inmigrantes suramericanos ha supuesto su supervivencia. Se han vuelto a llenar las misas de fieles devotos, vuelven a tener niños en las catequesis, primeras comuniones, bodas y bautizos. De hecho, en algunos barrios de Madrid, los católicos venidos del otro lado del charco son una amplia mayoría.

Sin embargo, esto no ha servido para que todos los sacerdotes de la región se muestren dispuestos a aceptar la inclusión de la nueva imaginería y nuevas costumbres en sus iglesias. "Algunos creen que los inmigrantes deberían de adaptarse a nuestras costumbres, a nuestras imágenes, pero qué más da si la madre de Dios es una, qué más da si ellos le tienen fe a una u otra virgen", insisten fuentes eclesiásticas.