28 de mayo de 2008

Javier Sierra vuelve a Sor María Jesús de Ágreda, «La dama azul»

ABC - 28/05/08

Javier Sierra vuelve a Sor María Jesús de Ágreda, «La dama azul»

TULIO DEMICHELI. MADRID
El éxito obtenido en EE.UU. por la traducción de «La dama azul» ha permitido la reedición de la novela que Javier Sierra publicó en 1998 y que Planeta edita ahora con las modificaciones y apéndices de la versión inglesa. «Este libro no sólo habla de la bilocación -explicó ayer su autor a los periodistas-. También habla de la casualidad y el destino. No es una obra de intriga histórica, sino científica... Decía casualidad, pero también digo causalidad. El periodista que la protagoniza tiene mucho que ver conmigo. Yo trabajaba en un artículo sobre las teleportaciones para «Año cero» y pensé que esas cosas ya pasaban en la antigüedad. Había oído hablar de María Jesús de Ágreda, la monja que se bilocaba y predicaba a los indios en Nuevo México sin salir de Soria, y que además será confidente de Felipe IV. Viajando por la sierra de Cameros, la niebla me sacó de ruta tras una nevada y acabé en un pueblo que se llama Ágreda. Decidí visitarlo y acabé frente a un convento en el que hay una estatua. Llamé al torno. «¿Es de aquí?», pregunté, y me contestaron: «Es nuestra fundadora. Pase». Me cuentan su historia y cuando me voy a marchar me invitan: «¿Quiere visitarla?» Y es que allí se conserva su cuerpo incorrupto... y el de su madre, a la que llaman «la abuelita»».
Para abundar en las dos esferas: la científica y la religiosa, acompañaban al autor un sacerdote, José Pedro Manglano, y un físico del CSIC, Francisco Alonso. No es Sierra aficionado a fabular enredos esotéricos, sino a plantear enigmas siendo respetuoso con la ciencia y la religión. Para el sacerdote, «esta monja es un personaje extraordinario. La Iglesia estudió los hechos en su tiempo y concluyó que fueron verdaderos. Aunque ella no se explicaba cómo le sucedía aquello. En realidad, el brazo sobrenatural continúa el obrar natural, y así, María Jesús de Ágreda, a la que apenaba que tantos indígenas desconocieran a Jesús en las Américas, le fue dado el predicarles». Ellos la llamaban «la dama azul».
Para la ciencia, ni que decir tiene que «las partículas elementales se bilocan. La naturaleza -afirmó Alonso- es sencilla pero sutil. Dos partículas aparentemente separadas están unidas. El arco iris que ve un observador es distinto al que ve otro observador».