Italia: Mohamed Konare, inmigrante africano desde hace dos décadas, afirma que la oligarquía global quiere vaciar a África de sus recursos humanos, traer hombres jóvenes aquí sabiendo que no tendrán futuro con las dificultades económicas de Europa. Los extranjeros que vivimos aquí hoy estamos casi todos desempleados. Los resultados son devastadores para los inmigrantes africanos que están mal preparados para la sociedad occidental. Esos jóvenes serán arrojados a la calle sin ayuda, sin ningún medio. Estallará una guerra entre los italianos pobres que están en dificultades contra cientos de miles de africanos hambrientos. Sólo hay una solución para evitarlo que es cerrar las fronteras.
Suecia: Se han recibido más de 400 quejas sobre fraude electoral. Los informes hablan de papeletas faltantes, interferencias inapropiadas, acusaciones de manipulación de computadoras, cifras y resultados. Además, 25 observadores internacionales dictaminaron que se cometieron trampas en el 46 por ciento de las 250 mesas electorales que visitaron, y en la gran mayoría de los casos el personal de las mesas no intervino para evitarlas.
Gran Bretaña: Los británicos quieren un control más estricto en las fronteras para detener la inmigración ilegal. Hay un aumento anual de alrededor de 70.000 inmigrantes ilegales.
Zambia: China está literalmente comprando el país africano que corre el peligro de perder su soberanía debido a la enorme deuda interna con China. Puede ser obligado a entregar sus principales infraestructuras de transporte y energía, así como la rica industria de extracción de diamantes. China ya controla la cadena nacional de radio y televisión. También está próxima a conseguir la empresa estatal de electricidad. La deuda externa ya alcanzó los 9,3 billones de dólares. Es la nueva fórmula del imperialismo comunista chino.
El pasado 31 de julio tuvo lugar un espectacular robo a plena luz del día de varias joyas de la Corona suecamientras se encontraban expuestas en la catedral de Strängnäs, en el sureste del país. Se trata de dos coronas y un orbe crucífero de oro con incrustaciones de plata, perlas y piedras preciosas que pertenecieron a los reyes suecos del siglo XVII.
Los testigos señalaron que dos hombres salieron corriendo de la catedral que estaba abierta al público. Los ladrones huyeron primero en bicicleta hasta el lago Malaren donde marcharon en una lancha rápida.Uno de los testigos del robo se dio cuenta de que eran ladrones por la forma como se comportaban y avisó a la policía.
El portavoz policial dijo que estas joyas tienen un valor incalculable pues son patrimonio de interés nacional y advirtió que las joyas restantes deberán ser expuestas en un futuro dentro de una caja de seguridad y rodeadas de vidrio blindado.
Formaban parte del atuendo funerario de Carlos IX fallecido en 1611 y de Cristina de Suecia que en 1654 abdicó, repudió el protestantismo y se convirtió al catolicismo.
No es la primera vez que unos objetos funerarios de la realeza sueca han desaparecido. En 2013 fueron sustraídas de la ciudad de Västeras, ubicada en el centro del país, una corona y un cetro del atuendo funerario del rey Johan III los cuales posteriormente aparecieron abandonados.
Es un hecho altamente simbólico en estos momentos en que la subsistencia de Suecia como nación civilizada está gravemente amenazada por la invasión islámica mientras el rey Carlos XVI Gustavo permanece indiferente dedicándose a promocionar el deporte y a premiar con el Nobel los servicios prestados a la Revolución por individuos como el expresidente colombiano Santos.
Para las mentes más políticamente correctas, que hasta hace bien poco parecían ser mayoría abrumadora en Suecia, las elecciones generales del próximo domingo pueden ser el punto culminante de un escenario de pesadilla impensable un par de legislaturas atrás. El país que imaginaban, la superpotencia humanitaria que tenía sitio para todos los inmigrantes que necesitaran cobijo, independientemente del número, y que mantenía a raya cualquier atisbo de nacionalismo, ya fuese político o mediático, dejará de existir, si es que alguna vez lo hizo.
De cumplirse los pronósticos de los sondeos, las legislativas resultarán históricas. Los socialdemócratas del primer ministro Stefan Löfven serán castigados con los peores resultados de su historia, pasando del 31,2% del voto a aproximadamente un 25%, mientras que los Demócratas de Suecia (SD), nacionalistas antiinmigración y anti-UE, cosecharán un nuevo éxito que les haría subir del 12,9% en 2014 a un 19%. El SD podría incluso arrebatar el segundo puesto a los moderados (centroderecha), que descenderían del 23,2% a un 18%.
Una situación que haría realidad los peores temores de aquellos que, en 2010, cuando el SD accedió por primera vez al Riksdag, el Parlamento, con un modesto 5,7%, consideraron que, simbólicamente, se trataba poco menos que de una catástrofe. Hasta entonces, el 'establishment' sueco se enorgullecía de que, a diferencia de lo ocurrido con sus vecinos nórdicos, había logrado mantener al SD fuera del Riksdag gracias al "cordón sanitario" establecido en torno a los nacionalistas: los demás partidos se negaban a debatir con ellos, y la prensa los ignoraba por completo, hasta rechazando su publicidad electoral.
Parte del "cordón sanitario", no obstante, se mantiene. Mientras los antiinmigración son parte o principal sostén de los Gobiernos de Noruega y Dinamarca, el centroderecha sueco sigue negándose a colaborar con el SD, con lo cual las elecciones del domingo, siempre según los sondeos, darían lugar a una situación enormemente inestable. Ganaría el bloque de izquierda, pero sólo con un 41% del voto, mientras que el centroderecha, una vez enviado al limbo el 19% del SD (que le proporcionaría una clara mayoría), se quedaría con un 37%. Es cierto que los moderados de Ulf Kristersson no descartan del todo gobernar con un apoyo pasivo del SD, pero el rechazo de sus aliados centristas y liberales a esta posibilidad, que no de los cristianodemócratas, la hace altamente improbable.
La inmigración, en el centro del debate
En cualquier caso, y pese a la buena salud de la economía y el bajo desempleo, el clima social y político ha cambiado radicalmente. Por primera vez, una campaña electoral ha estado protagonizada por la inmigración y sus consecuencias sobre la inseguridad ciudadana y el estado de bienestar, lo que ha permitido al SD, y en menor medida a los moderados, explotar la rentable postura del "ya lo habíamos avisado nosotros".
Incluso los medios clásicos se han apuntado al debate. La postura habitual hasta ahora era no dar cabida a noticias negativas sobre inmigrantes porque "harían el juego a los racistas". También eso ha cambiado. Los principales diarios y canales de televisión han publicado en las últimas semanas demoledoras investigaciones sobre las violaciones perpetradas en el último lustro.
Según la cadena pública SVT, el 58% de los condenados por violaciones en los últimos cinco años (843 personas) ha nacido en el extranjero, más de la mitad fuera de Europa. Entre los procesados por violación, el porcentaje se eleva al 80%. De ellos, el 40% llevaba menos de un año en el país cuando se produjo el presunto delito. Según el tabloide 'Aftonbladet', 82 de los 112 condenados por violaciones en grupo desde 2012 también son nacidos en el extranjero. Desde el entorno del SD se matiza que estas cifras no incluyen a los descendientes de inmigrantes, que también estarían sobrerrepresentados en las estadísticas.
"Desde 2015, cuando llegaron en masa cientos de miles de refugiados a Suecia, los ciudadanos han exigido leyes de extranjería más duras, y prácticamente todos los partidos han apoyado este endurecimiento", señala Ulf Kristofferson, analista político de la cadena TV4. "Si volvemos a una política de inmigración generosa y la UE no encuentra un modo de repartir los refugiados entre los países miembros, podemos acabar otra vez en la misma situación. Por eso ahora se habla de la inmigración y de los problemas que conlleva de una forma completamente distinta a hace dos o tres años. Antes de 2005 sólo lo hacía el SD".
Las cifras de llegada en 2014 y 2015, efectivamente, son impactantes. En 24 meses llegaron a Suecia 244.178 refugiados, de los que 138.023 recibieron permiso para quedarse. Como contraste, al otro lado del puente del Oresund, en Dinamarca, llegaron 36.107, concediéndose asilo a 24.446. El número de llegadas ha descendido, pero las reagrupaciones familiares aumentan. El año pasado hubo 47.693, el 40% para refugiados.
Actualmente, el 16% de la población de Suecia es de origen no occidental. Curiosamente, un dato calculado por medios daneses, ya que el SCB, el instituto oficial sueco de estadística, no realiza este tipo de diferenciaciones. En sólo 13 años, la población ha crecido en un millón de personas. El 80% debido a la inmigración. Y se espera que crezca otro millón en los próximos 11 años, por lo que no será fácil seguir financiando el estado de Bienestar, que ya se encuentra bajo presión. La sociedad, advierten los expertos, no puede mantener el mismo ritmo.
Gustav Kasselstrand, líder de la recién fundada Alternativa
por Suecia, dice: las cosas están muy mal porque nos enfrentamos a los
problemas más graves de nuestra historia. Hay una especie de guerra civil que
va creciendo gradualmente de intensidad. La situación es agravada por la
corrección política pero la gente se está volviendo contra los políticos y los
medios de comunicación por ser los responsables de haber convertido un país
pacífico y próspero en un verdadero desastre que ahora se pone de ejemplo para
advertir a otros países europeos y de todo el mundo.
La clase política no quiere hacer nada más que hablar y hay que
remplazarlos para que podamos recuperarnos.
A pesar de la gravedad de la situación ahora está habiendo una
evolución de la opinión pública muy interesante. Ningún país está perdido si
hay personas dispuestas a resistir y ofrecer una alternativa. Muchos suecos
están comenzando a despertarse.
Los europeos debemos buscar inspiración en el pasado como cuando
los musulmanes ocuparon gran parte de España o cuando los turcos sitiaron
Viena. La mayoría de los europeos se están dando cuenta de lo que pasa. Nuestra
lucha por la reconquista de Suecia y de Europa ya ha comenzado. El himno
nacional polaco comienza diciendo ¡Polonia aún no está perdida! y esa es
exactamente la mentalidad que necesitamos. Suecia no está perdida, mientras
nosotros tengamos vida.
Es necesario terminar
completamente con la inmigración y repatriar a cientos de miles de ilegales,
delincuentes e inmigrantes que perturban nuestra sociedad. La libertad de
expresión está amenazada por el sofisma llamado “discursos de odio” con leyes
que nos criminalizan.
En
Suecia, los inmigrantes musulmanes gozan de más ventajas que el resto de
ciudadanos ya que se les permite la poligamia. Según informa el diario Dagens
Juridik, al menos 307 inmigrantes se han registrado como polígamos, práctica
habitual en los países musulmanes pero que en Europa es ilegal. Además, se
celebraron 38 bodas entre más de dos personas. Este aumento de la poligamia se
debe al gran número de inmigrantes procedentes de países musulmanes. Suad Mohamed,
islamólogo que lleva viviendo allí 32 años, defiende la poligamia, cree que
debería ser aceptada como lo han sido las uniones entre personas del mismo sexo
y afirma que todos los musulmanes que creen en el Corán saben que pueden tener
varias mujeres. https://somatemps.me/2018/02/17/por-fin-llego-suecia-permite-la-poligamia-a-los-inmigrantes-musulmanes/
Otro musulmán, el sirio Ahmad, ante las
cámaras de Spiegel TV se declara feliz de estar en Alemania. Con sus dos
mujeres y sus siete hijos está cómodo en la casa que le han dado. Pero advierte
de que tendrán que ampliarla si trae otras dos mujeres hasta las cuatro que le
permite su ley. Dice que a él no le afectan las leyes alemanas, solo la sharía.
Tendrá los hijos que diga Alá, veinte o más. Está como refugiado pese a no
cumplir las condiciones. Para llegar pasó por países sin guerra como Grecia,
Francia o Dinamarca, pero él quería Alemania. No buscaba seguridad que la
habría tenido en esos países sino las subvenciones. Además, afirma que no
piensa aprender alemán ni trabajar ya que prefiere quedarse en casa con los
niños. Con el dinero que recibe por ellos no necesita trabajar. Mientras, los
trabajadores alemanes sufren dramáticos recortes en prestaciones y los
servicios municipales se deterioran cada vez más.
Así empieza el primer verso del Himno sueco, cuya letra aprendí a principios de los noventa cuando vivía en Suecia como estudiante
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Muestra de condolencia por el atentado en Estocolmo - EFE
Du gamla, Du fria: «Tu antigua, tu libre». Así empieza el primer verso del Himno sueco, cuya letra aprendí a principios de los noventa cuando vivía en Suecia como estudiante. En contra de lo que ocurre con otras canciones nacionales, el himno no goza de ningún carácter oficial ni hay ley alguna que fije su utilización y en qué condiciones sino que, simplemente, ha sido aceptado por todos conforme al uso tradicional; sin imposiciones ni normas. En contraste con las estúpidas trifulcas que los españoles mantenemos por los símbolos que nos representan, los suecos exhiben los suyos con el lógico orgullo que otorga el que son de todos porque todos tienen claro que son más cosas las que les unen que las que les separan. Y, además, estos consensos básicos son construidos con la mejor argamasa: la tolerancia nacida de la doctrina del Saltsjöbadsavtal o Pacto de la Isla de Saltsjöbad que, en 1939, sentó las bases de la prosperidad sueca. En principipo, se trataba de un pacto para regular las relaciones laborales entre gobierno, sindicatos y empresarios pero cuyo espíritu ha impregnado el resto de la vida pública escandinava. A grandes rasgos, consiste en que siempre hay que conseguir un acuerdo satisfactorio y no hay acuerdos posibles si no hay voluntad de ello. Y tal voluntad será una pura entelequia si no hay tolerancia y capacidad para colocarse en el lugar del otro y buscar puntos de encuentro en vez de motivos para la pelea. Parece simple. O al menos, los suecos hacen que así lo parezca.
Y es que, después de más de dos décadas de relación con el país nórdico, si tuviera que elegir la característica que más admiro de Suecia y los suecos es, precisamente, la tolerancia, que recibió ayer otra puñalada poco antes de las tres de la tarde en el corazón de Estocolmo. En ese momento, un terrorista, emulando a otros canallas de Berlín, Niza o Londres, se lanzó con un camión sobre una multitud. El responsable de esta fechoría no pudo elegir mejor el escenario donde pretendía hacer el mayor daño posible en una de las ciudades más cultas, amables y pacíficas de Europa. El resultado: cuatro muertos y quince heridos. Y podía haber sido peor. Mucho peor.
El horror se desató en Drottninggatan (la calle de la Reina). Es una agradable rambla (peatonal en su mayor parte y llena de tiendas) que baja desde la colina del Observatorio hasta la orilla del lago Mälar para morir justo ante el Riksbron, el puente que une el islote del Riksdaghuset, el Parlamento, y que da acceso a Gamla Stan, la fascinante ciudad vieja de la capital nórdica, que es tan bella porque nació de la sangre de una ondina del Báltico, según contaba le leyenda recogida por la primera mujer que ganó el Premio Nobel de Literatura, Selma Lägerloff en su libro «El maravilloso viaje de Nils Holgersson».
La violencia política en Suecia es un fenómeno extrañísimo. Por esa razón, sucesos como el de ayer tienen un impacto mucho mayor, pero no es la primera vez que ocurren. El 11 de diciembre de 2010, a las 16:48 horas, Taimour Abdulwahab al Abadaly, un ciudadano sueco nacido en Irak, hizo detonar un artefacto casero a menos de 200 metros de donde se produjo el ataque de ayer, en el cruce de Drottninggatan con Bryggargatan, inmolándose en el proceso e hiriendo a dos personas. Por primera vez desde el misterioso y no resuelto asesinato del primer ministro Olof Palme el 28 de febrero de 1986, el país sufría en sus carnes el mordisco del terrorismo, aunque, esta vez, de manos del fundamentalismo islámico. El apuñalamiento de la ministra de Asuntos Exteriores Anna Lindh el 10 de septiembre de 2003 fue obra de un perturbado.
Lo de ayer en Estocolmo demuestra que el mundo occidental que defiende los valores de la democracia y la libertad está en guerra y es un conflicto invisible en su desarrollo y espantoso en sus consecuencias, donde no marchan ejércitos ni se libran batallas campales. Las armas son aviones o camiones y la munición que siega vidas camina con explosivos fijados al torso y odio sectario grapado a las meninges. No estamos hablando de fanáticos entrenados en una cueva remota de Afganistán, sino de europeos, muchos nacidos y educados en el próspero occidente que han hecho el viaje inverso desde la tolerancia, la democracia y la libertad hacia la barbarie.
Desde los años 70, Suecia ha sido uno de los países más acogedores del mundo. Durante décadas ha ido recibiendo e integrando –no sin problemas, como es lógico– a exiliados de las dictaduras argentina y chilena; a las víctimas de la guerra civil de El Salvador; a los que huían de la miseria del comunismo o del terror de los Balcanes hasta el punto de que uno de sus héroes nacionales, el futbolista Zlatan Ibrahimovic, es hijo de un refugiado bosnio que nació en Rosengård, el barrio de Malmö donde conviven inmigrantes de 176 nacionalidades distintas. En los últimos meses, hemos podido comprobar como muchos de los desesperados sirios que llegaban a Grecia, Macedonia o Italia decían que su destino soñado era Suecia. Por algo será.
Por eso, el atentado de ayer es especialmente doloroso porque pocos países como el nórdico han sido tan generosos en este aspecto. Y, por esa misma razón, es necesario que los valores de democracia, tolerancia y libertad que el Occidente de tradición cristiana (pese a quien pese, ahí está la Historia para quien necesite comprobarlo) no cedan ante el terror fanático del terrorismo islámico. Suecia ha sido, y es, un ejemplo para muchas cosas para el resto del mundo. Y, pese al ataque de ayer, seguirá siéndolo porque así la necesitamos. Antigua y libre como dice su himno. Du gamla, du fria.
Nací en Madrid en el año 1.948. Estudié durante nueve años en los colegios de la Compañía de Jesús de Areneros y del Recuerdo de Madrid.
Licenciado en derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, estudié también los dos primeros cursos de Ingeniero de Minas del plan 1964 en la E.T.S.I. de Minas de Madrid.
Además de mi lengua materna, el castellano, leo fluentemente el portugués, francés, italiano, y latín. Tengo nociones de inglés, griego y hebreo bíblico.
Desde muy joven ingresé en la Familia de Almas fundada por el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, habiendo sido fundador y presidente de la Sociedad Cultural Covadonga – TFP.
Como miembro de la Familia de Almas fundada por el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, asumo totalmente el análisis filosófico-histórico de su obra cumbre: el libro Revolución y Contra-Revolución, síntesis de su pensamiento en esta área, y punto de partida para el apostolado lego del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira y de toda la Familia de Almas por él fundada. Con sus propias palabras diremos: «Revolução e Contra-Revolução não é senão uma aplicação da Doutrina Católica a certas situações históricas». En la médula de su pensamiento están: El Magisterio Tradicional de la Iglesia y Santo Tomás: «Sou tomista convicto. O aspecto da Filosofia pelo qual mais me interesso é a Filosofia da História. Em função deste encontro o ponto de junção entre os dois gêneros de atividade em que me venho dividindo ao longo de minha vida: o estudo e a ação. O ensaio em que condenso o essencial de meu pensamento explica o sentido de minha atuação ideológica. Trata-se do livro Revolução e Contra-Revolução» (cfr. Auto-retrato filosófico de Plinio Corrêa de Oliveira. Revista “Catolicismo” (http://www.catolicismo.com.br), outubro de 1996, N° 550. Editora Padre Belchior de Pontes Ltda. Sáo Paulo – Brasil. Cfr. También en el sitehttp://www.pliniocorreadeoliveira.info/).
Este Blog «Las Españas», que considero una forma de apostolado lego, copia las noticias de modo indicativo, no exhaustivo, que señalan en qué estado está España, por eso prácticamente el noticiario seleccionado se dedica a España, aunque a menudo reproducimos noticias que no son de España, pero que conforme el caso pueden afectar al rumbo histórico de España.
¿Por qué «Las Españas»? Fue el título de nuestros Reyes, Reyes de todas Las Españas, desde los Reyes Católicos hasta el Rey Carlos II último rey de la Casa de Austria. Representa el respeto a la diversidad regional.
Finalmente diremos que ese apostolado tiene como ideal el enunciado por San Luis María Grignion de Montfort en su «Tratado de la Verdadera Devoción a la Santíssima Virgen». «Ut adveniat regnum tuum, adveniat regnum Mariae» (op. cit., Vozes, Petrópolis, 1984, 13ª ed., no 217, pp. 210-211).