17 de mayo de 2008

Bermejo, el cazador cazado


ABC - 17/05/08

Bermejo, el cazador cazado


J. ALBIOL. MADRID.
Mariano Fernández Bermejo no sólo tiene afición a las reformas caras de pisos oficiales -la última le costó al erario público 250.000 euros-. Al actual ministro de Justicia, que se considera de izquierdas -«y como tal actúo»-, le gusta también, y mucho por lo que se ve, la caza mayor. En un reportaje de «Época» aparece Bermejo en octubre de 2006 -unos meses antes de ser nombrado ministro-, en la finca El Sotillo, de Badajoz, después de una montería, rodeado de ciervos abatidos. Bermejo posa ante la cámara orgulloso por la cacería, agarrando las astas con el gesto del deber cumplido, mientras los cuerpos de los animales inertes yacen a su alrededor -en la imagen se ven al menos 15-. Una actividad muy legítima pero contradictoria con un Gobierno que se ha pintado de verde ecologista. Y que además no retransmite corridas de toros en TVE por un extraño complejo.
¿Trofeos en el ático?
Se desconoce si en su ático recién reformado dispone a modo de trofeo de una o varias de las cabezas de los astados abatidos en esta cacería, o en otras que se le conocen. Porque a Bermejo también se le ha visto practicar la modalidad cinegética más cara, según «Época», en la finca Peñas Blancas, en Ciudad Real. Llama la atención que el pasado mes de marzo, justo antes de las elecciones, cuando los cazadores se manifestaron en Madrid en contra de algunos aspectos de la ley de Patrimonio Natural y la Biodiversidad, y algunos socialistas tardaran dos segundos en tildarles de «señoritos» y cosas por el estilo, el cazador Bermejo no dijera ni «mu» en defensa de esta actividad y de las reivindicaciones del sector. Medio millón de cazadores, según los organizadores, se manifestaron el 1 de marzo pasado en Madrid para pedir, entre otras cuestiones, una moratoria en la prohibición del plomo y que se defina dónde se prohíbe esta munición.
En la campaña electoral los españoles descubrieron otra de las aficiones de Bermejo: el baile. Se arrancó con la canción «Que el tiempo no te cambie», en un mitin en Murcia junto a su esposa, que llevaba un mes y medio de baja.