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16 de julio de 2019

ARCA

P E R I S C O P I O

Blog Contra-Revolucionario

lunes, 15 de julio de 2019


ARCA – 16/07/2019

Así como no se conoce realmente a Cristo mientras no se conoce su Corazón, el Corazón de Jesús es la mejor perspectiva del Salvador, es la clave del enigma de todas sus misericordias, así también María Santísima sólo será conocida, amada y reinará plenamente en las almas, cuando íntimamente se conozca su Corazón Inmaculado. Él es también la mejor perspectiva de María. A la luz de su Corazón se iluminan las más suaves y deslumbrantes tonalidades de su virginidad sin par, su incomparable dignidad de Madre de Dios, de Esposa del Espíritu Santo, de Hija Predilecta del Altísimo, su tierna solicitud de Madre de los hombres, de Reina de Cielos y Tierra.

Su Corazón es el imán misterioso que nos arrebata los corazones, lo que llevó a San Bernardo a denominarla raptrix cordium, arrebatadora de los corazones. Pero si es por el Corazón que Ella nos conquista a nosotros, es también el arma con que la conquistamos: tocarle en el Corazón es vencerla. ¡Y, misterio profundo, no es otro el cetro con que María impera junto al Altísimo! Mostrar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo su Corazón de Hija, Esposa y Madre es conquistar a Dios, es inclinar a su favor toda la Santísima Trinidad.

De aquí viene que todo lo que se afirma de María Santísima en su misión y misericordia con los individuos, la humanidad y la Iglesia en particular, se debe afirmar con mayor razón de su Corazón Inmaculado.

Por lo tanto, no conoce a María quien no conoce su Corazón y quien conoce ese Corazón posee el mejor conocimiento de María.

No ama a María quien no ama su Corazón y amar el Corazón de María es amarle del mejor modo que Ella desea ser amada. Es en su Corazón que está la razón de todas sus bondades hacia los hombres, es esa la fuerza que nos atrae, cuando a ella acudimos y el bálsamo que nos conforta cuando la imploramos con la certeza de ser socorridos.

Es porque en el pecho de María palpitaba un Corazón tan semejante al suyo, que el Corazón de Jesús a la hora de la muerte en el Calvario nos la dio por Madre: ecce mater y a Ella nos entregó por hijos: ecce filius tuus.

Con toda razón, por tanto, en las horas difíciles en que hoy vivimos, todas nuestras esperanzas de salvación, de triunfos y de paz están colocadas en este Arca de salvación: la Señora de todos los Pueblos.

 NACHO ALDAY  

31 de mayo de 2019

IGLESIA

P E R I S C O P I O

Blog Contra-Revolucionario

viernes, 31 de mayo de 2019


IGLESIA – 31/05/2019

El 31 de mayo de 1956, fiesta de María Reina y día del Corpus Christi, la Señora muestra claramente a Ida Peerdeman dónde y cómo se construirá en Ámsterdam la iglesia de la Señora de todos los Pueblos: un campo con árboles y una glorieta, al sur de la calle Wandelweg, un terreno grande, rodeado de casas y edificios nuevos. Una parte del dique habrá sido removida.

En ese lugar ve una iglesia majestuosa sobre una gran plaza, una iglesia desconocida muy especial en la que se reconocen detalles de todas las otras iglesias existentes. La parte posterior es de estilo oriental, la fachada es de un estilo más occidental. Es de piedra natural, color amarillento crema. Muy llamativas son las cúpulas, de color verde claro, una gran cúpula central y a cada lado una más pequeña. El verde de las cúpulas forma un hermoso contraste con el color amarillo crema de los muros laterales. En esos muros hay grandes ventanales, pero sólo donde están las cúpulas. Sobre la cúpula grande hay una cruz. La entrada es extraordinariamente majestuosa, grandiosa y elegante. Hay peldaños que conducen a un gran pórtico abierto en cuya parte frontal se encuentran cuatro enormes columnas, adornadas tanto en la parte superior como en la inferior. Las columnas no son lisas sino estriadas de arriba a abajo. El techo sobre la entrada, sostenido por estas columnas, presenta una cornisa sobresaliente, que tiene una especie de escultura o relieve.

Por dentro es enorme y cálida. Todas las ventanas son vidrieras de colores vivos y cálidos, predomina una especie de rojo oriental y el azul, colores que no se ven en nuestras iglesias. El suelo tiene una cierta inclinación hacia abajo, como en forma de anfiteatro. También llama la atención que todo esté dispuesto en semicírculo. Todo es redondo dentro y por encima del templo. En la parte delantera se ve una especie de plataforma elevada, como un estrado de impresionantes dimensiones. Tiene escalones redondos por la parte delantera. También los asientos son redondeados. Delante de la plataforma hay comulgatorios y sobre ella tres altares, colocados en semicírculo. En el centro la Cruz, el altar del Sacrificio de la Cruz con un tabernáculo bajo, sobre el cual hay una pequeña cruz y detrás una representación de la última cena. En la pared del fondo del lado de la epístola hay una representación del Padre sentado sobre el globo terrestre con una cruz en su mano derecha y sobre el que una Paloma despide rayos en todas direcciones, es el altar del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y del lado del púlpito es el altar de la Señora de todos los Pueblos con una representación de Ella de pie sobre la esfera terrestre, detrás de Ella la Cruz y alrededor del mundo las ovejas. Las tres representaciones están esculpidas en un tipo de madera oscura y a un mismo nivel. Parece un semicírculo. Un gran semicírculo y a cada lado uno pequeño. Aunque se ven tres altares, parece como si estuvieran unidos formando un solo altar, un semicírculo, pero a la vez son tres. En una pequeña capilla aparte el cuadro de Ella que conocemos.
 NACHO ALDAY  

20 de mayo de 2019

GENAZZANO

domingo, 19 de mayo de 2019


GENAZZANO – 20/05/2019

En la imagen de Nuestra Señora del Buen Consejo de la localidad italiana de Genazzano destaca la intimidad con su Hijo. Lo que más conmueve en primer lugar no es tanto la santidad de Ella, sino la compasión con que esa santidad virginal y regia mira a quien no es santo, atendiendo con pena, con deseo de ayudar, con una misericordia cuyo tamaño es el de las otras cualidades, o sea inagotable, pacientísima, clementísima. Dispuesta a sustentar en cualquier momento de un modo inimaginable, sin tener nunca un suspiro de cansancio, de extenuación, de impaciencia. Siempre dispuesta, no sólo a repetirse a sí misma, sino a superase a sí misma. De manera que hecha tal misericordia y no correspondida, viene una misericordia aún mayor. Nuestros abismos nos van llevando a las peores profundidades y cuanto más huimos de Ella, más sus gracias se iluminan y se prolongan hacia nosotros. Mirando esa imagen de la Virgen se puede tener un conocimiento como que personal de esa misericordia insondable, de esa bondad que envuelve totalmente, de modo que, incluso si uno quisiese huir o renegar, Ella nos cogería de todos modos y diría: hijo mío vuelve de nuevo.

Cuando uno entiende la profundidad de esa misericordia puede quedarse tranquilo para toda la vida. Porque sea como sea y lo que sea, una vez que nosotros los hombres estamos envueltos por esa misericordia podemos descansar, porque en el fondo, cualquiera que recurra a Ella, que no sea brutalmente insensible, Ella acaba arreglando la situación, ayudando. Y téngase en cuenta que una de las cosas que más encantan es que eso no es un privilegio para uno sino es su actitud hacia todos los hombres, hacia cualquiera que va por la calle. Es decir, todos los hombres que existieron, existen y existirán. Para todos los pecadores que están llenando las calles, las avenidas, los autobuses, los automóviles. Para todos es exactamente así. Ellos son los que la rechazan, pero Ella es así. La Señora de todos los Pueblos tiene un amor tiernísimo incluso por los pecadores.

Da pena ver a personas nerviosas, con problemas, pues uno no puede comunicarles aquella mirada de la Señora. No se sabe expresar lo que eso es. Es la misericordia insaciable, multiplicada, solícita, bondadosa, que toma nuestra dimensión, que se hace hasta menor que nosotros para auxiliarnos, por pena de nosotros.

EXTRACTOS ADAPTADOS DE COMENTARIOS DEL PROF. PLINIO CORREA DE OLIVEIRA AUTORIA DE NACHO ALDAY SIN REVISION DEL AUTOR.

25 de marzo de 2019

ANUNCIACION



domingo, 24 de marzo de 2019



ANUNCIACIÓN – 25/03/2019

La Anunciación es un retablo realizado por el pintor toscano Fra Angélico hacia 1426 y que en la actualidad se encuentra en el museo del Prado de Madrid.

La famosa aparición del Arcángel San Gabriel a Nuestra Señora constituyó para la humanidad una hora de gracia. Se abrió el Cielo, que la culpa de Adán había cerrado, y de él bajó un espíritu de luz y de pureza trayendo un mensaje de reconciliación y de paz.

Ese mensaje se dirigía a la criatura más hermosa, más noble, más cándida y más benigna que naciera de la estirpe de Adán. Estando frente a frente las dos personas, el diálogo se establece.

La nobleza propia a la naturaleza angélica, su fortaleza leve y toda espiritual, su inteligencia y pureza, todo en definitiva se refleja admirablemente en la figura altamente expresiva de San Gabriel.

Nuestra Señora es menos etérea, menos leve, casi diríamos menos impalpable. Y con razón, pues es una criatura humana.

No obstante, algo de angélico se nota en toda la compostura de la Reina de los Ángeles. Y su fisonomía excede en espiritualidad, nobleza y candidez a la del propio emisario celeste.

Invisible, Dios sin embargo manifiesta su presencia en la luz sobrenatural que parece irradiarse de ambos personajes  comunicando el esplendor de una alegría pura, tranquila y virginal. Se siente casi la temperatura suavísima, la brisa levísima y aromática, la alegría que invade toda la naturaleza.

EXTRACTOS DE COMENTARIOS DEL PROF. PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA SIN REVISION DEL AUTOR

19 de febrero de 2019

NACHO ALDAY - CUADRO

lunes, 18 de febrero de 2019



NACHO ALDAY - CUADRO – 19/02/2019

Así como es verdad que en el Rijksmuseum de Ámsterdam hay muchos cuadros de extraordinario valor también es verdad que el cuadro más importante del país está fuera del museo en un oratorio de la calle Diepenbrookstraat 3.

Se trata del cuadro de la Señora de todos los Pueblos pintado en Alemania por Heinrich Repke en 1951 y que permaneció hasta finales de 1953 en la capilla de una finca alemana.

De allí fue llevado a Holanda y expuesto provisionalmente en la casa parroquial de la iglesia de Santo Tomás, en la calle Rijnstraat.

A finales de 1954 el párroco obtuvo el permiso del entonces obispo de la diócesis de Haarlem, Monseñor Huibers, para colocarlo en la capilla de la Virgen dentro de la iglesia siendo trasladado en una solemne ceremonia.

Cuando el 31 de mayo de 1955, en la capilla de la Virgen de la iglesia de Santo Tomás, repleta de gente, la vidente Ida Peerdeman recibió el mensaje 51 de la Señora, en la diócesis se produjeron reacciones contrarias. Se dijo que la iglesia de Santo Tomás podría convertirse en un lugar de peregrinaciones cosa que les perturbaría su vida mundana. Así que en junio de 1955 el obispo retiró su permiso y el párroco tuvo que quitar el cuadro de la iglesia. El pretexto aludido fue que una veneración pública no era posible mientras estuviera abierta la investigación sobre la autenticidad de las apariciones. Todo lo que podía recordar su culto fue sacado de la iglesia y el cuadro fue puesto primero en la biblioteca y luego en el sótano.

En 1966 el cuadro fue a la pequeña iglesia de Ville d‘Avray, junto a París, en 1967 al Convento de los padres del Santísimo Sacramento de La Haya, en 1969 al Convento de Oegstgeest y en 1970 a la casa de la vidente en la calle Diepenbrockstraat donde fue construido un oratorio en la planta baja, lugar en el que permanece desde entonces. Su destino definitivo, anunciado por la Señora en su mensaje 52, será una capilla propia en la casa del Señor Jesucristo, la futura iglesia de la Señora de todos los Pueblos en la Europaplein de Amsterdam.

En la foto el P. Minutella ante el cuadro, revestido con una casulla de la Señora de todos los Pueblos durante una peregrinación italiana.

1 de enero de 2019

RENOVACION

lunes, 31 de diciembre de 2018


RENOVACIÓN – 01/01/2019

¡Oh Sabiduría eterna y encarnada, amabilísimo y adorable Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, Hijo único del Padre Eterno y de María, siempre Virgen!, os adoro profundamente en el seno y en los esplendores de vuestro Padre. Os doy gracias porque os habéis anonadado tomando la forma de esclavo para sacarme de la cruel esclavitud del demonio. Os alabo y glorifico porque os habéis dignado someteros a María a fin de hacerme por Ella vuestro esclavo fiel. Pero por seros ingrato e infiel no he cumplido las promesas que tan solemnemente os hice en el bautismo.

Por eso recurro a la intercesión de vuestra Santísima Madre, que me habéis dado como Corredentora, Medianera y Abogada, y por este medio espero alcanzar la contrición y el perdón de mis pecados, la adquisición y la conservación de la Sabiduría.

Yo, pecador infiel, renuevo y ratifico hoy en vuestras manos los votos de mi bautismo, renuncio para siempre a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y me doy enteramente a Jesucristo, la Sabiduría encarnada, para llevar mi cruz todos los días de mi vida. Y a fin de serle más fiel de lo que he sido hasta ahora, os escojo hoy, ¡oh Señora de todos los Pueblos!, en presencia de toda la corte celestial, por mi Madre y mi Señora. Os entrego y consagro en calidad de esclavo mi cuerpo y mi alma, mis bienes interiores y exteriores, y aun el valor de mis buenas acciones pasadas, presentes y futuras, dejándoos entero y pleno derecho para que dispongáis de mí y de todo lo que me pertenece, sin reserva, según vuestro beneplácito, a mayor gloria de Dios, en el tiempo y en la eternidad.

Recibid esta humilde ofrenda de mi esclavitud, en honor y unión de la sumisión que la Sabiduría eterna se ha dignado tener a vuestra maternidad, en homenaje del poder que ambos tenéis sobre este pobre gusanillo y miserable pecador, en acción de gracias por los privilegios con que la Santísima Trinidad os ha favorecido. Protesto que en adelante quiero, como verdadero esclavo, procurar vuestro honor y obedeceros en todas las cosas.

Presentadme a vuestro querido Hijo en calidad de esclavo eterno, a fin de que, pues me rescató por Vos, me reciba también por Vos. Concededme la gracia de alcanzar la verdadera sabiduría de Dios, y de colocarme entre los que amáis, enseñáis, conducís, alimentáis y protegéis como a vuestros hijos y esclavos. Así sea.

Adaptación de San Luis María Grignión de Monfort.

9 de diciembre de 2018

Solemnidad de la Inmaculada Concepción - El milagro de Empel

Solemnidad de la Inmaculada Concepción
 
 "Declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."
Con estas palabras proclamaba Pío IX hace hoy 164 años el dogma de la Inmaculada Concepción de María. El dogma declara que María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir María es la "llena de gracia" desde su concepción.
Hoy recordamos también el milagro de Empel: 
Flandes, diciembre de 1585. La guerra de Flandes se ha enquistado. España pugna por mantener los territorios de la Corona, que Felipe II ha heredado de Carlos I de España y V de Alemania. 
La burguesía holandesa, con apoyo inglés y francés, ha abrazado el protestantismo calvinista y ha levantado la bandera de la independencia contra España. Los tercios españoles combaten en condiciones de extrema dureza. El apoyo inglés y francés ha dotado a los rebeldes flamencos de una potencia extraordinaria.
En un punto concreto del frente, la isla de Bommel, entre los ríos Mosa y Waal, combaten cinco mil españoles. Es el Tercio del maestre de campo don Francisco de Bobadilla.
Los rebeldes han descartado atacarles por tierra, demasiado respeto inspira la que entonces era mejor infantería del mundo. El conde Hollac, al mando de las tropas flamencas, trata de recabar el apoyo francés, pero su aliado debió recordar lo que dijo su compatriota Bonnivet: “Cinco mil españoles son cinco mil hombres de armas, y cinco mil caballos ligeros, y cinco mil infantes, y cinco mil gastadores, y cinco mil diablos”. Así que se rajaron los franceses.
Hollac diseña entonces un sitio marítimo, con barcos de poco calado, capaces de formar un cerco formidable a través de los canales, dejando desabastecidos a los hombres de Bobadilla, sin víveres, sin abrigo, sin esperanza alguna de recibir refuerzos. Lo sensato es rendirse, y los holandeses -con tal de no tener que llegar al cuerpo a cuerpo con los tercios- ofrecen una capitulación honrosa: retirada sin prisioneros y abandono del lugar conservando las banderas. Bobadilla no parece considerar mucho esa proposición: “Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos”. La frase parecería una fanfarronada si no fuera acompañada por centenares de hechos de armas en esas mismas tierras. Esos hombres son los que pocos años atr ás capturaron Tournai, Mastrique, reconquistaron Dunquerque y Nieuwpoort, pasearon sus banderas por Brujas y Gante, pusieron sitio y conquistaron Amberes… En fin que sus bravuconadas resultaban creíbles, así que el conde Hollac tiene una brillante idea para desbaratar la terca resistencia sin tener que chocar el acero con los sitiados: se dispone a inundar la isla de Bommel. Ordena volar los diques que contenían los ríos Mosa y Waal, dejando el terreno que ocupan los españoles prácticamente anegado. Sólo el montecillo de Empel sobresale de las aguas, y allí se refugian los soldados de los tercios, tan cansados como antes, tan hambrientos como siempre, y ahora, además, calados hasta los huesos y reducidos a un pedazo de tierra fácilmente bombardeable por el enemigo.
Mientras, el centenar de barcos holandeses ocupan todos los fuertes de la zona, uniendo esa artillería a la que ya vomitaba fuego desde las embarcaciones.
Era el 7 de diciembre. Además de plomo sobre el montecillo de Empel también caía la noche. Los hombres de Bobadilla cavan refugios desesperados, y la pala de un soldado choca con un objeto extraño, que al principio confunde con una piedra. Lo coge y sacude la tierra que lo envuelve, es un trozo de madera. Según sus manos retiran el barro y la arena, va descubriendo poco a poco colores azules y blancos, hasta que aparece al fin -sobre aquella olvidada tabla flamenca- la figura de la Inmaculada Concepción. El hallazgo no es una anécdota. Además de a su rey, aquellas tropas están allí sirviendo a una fe. De hecho en las ciudades católicas que están defendiendo -como Bolduque- los habitantes han sacado en procesión al Santísimo Sacramento rogándole por los sitiados. Y justo enton ces aparece aquella imagen de la Purísima. La devoción española a ese dogma que Roma tardaría aún varios siglos en reconocer se hace incluso más fervorosa entre los soldados. La Inmaculada es veterana de las Navas de Tolosa y de la conquista de Granada, a ella se encomendaron los vencedores de aquellas batallas. Y ahora aparecía allí, en aquella ratonera de Empel, donde sólo un milagro podía evitar la derrota....
Si no conoces la historia de cómo la Inmaculada ayudó a los tercios españoles a ganar una importante batalla en Flandes, puedes terminar de leer aquí cómo lo cuenta José Javier Esparza.
Empel: Así ayudó la Inmaculada a los tercios españoles

Por INFOVATICANA | 17 diciembre, 2017

La Inmaculada ha tenido un protagonismo esencial en varios episodios muy importantes de nuestra historia. El programa Tiempos Modernos de Intereconomía aborda el conocido como Milagro de Empel y el patrocinio de la Inmaculada sobre los tercios de Flandes e Italia.
A continuación, puede leer también el artículo de José Javier Esparza sobre el Milagro de Empel publicado en La Gaceta bajo el título “Empel: Un tercio para un milagro”:
Flandes, diciembre de 1585. La guerra de Flandes se ha enquistado. España pugna por mantener los territorios de la Corona, que Felipe II ha heredado de Carlos I de España y V de Alemania. 
La burguesía holandesa, con apoyo inglés y francés, ha abrazado el protestantismo calvinista y ha levantado la bandera de la independencia contra España. Los tercios españoles combaten en condiciones de extrema dureza. El apoyo inglés y francés ha dotado a los rebeldes flamencos de una potencia extraordinaria.
En un punto concreto del frente, la isla de Bommel, entre los ríos Mosa y Waal, combaten cinco mil españoles. Es el Tercio del maestre de campo don Francisco de Bobadilla.
Los rebeldes han descartado atacarles por tierra, demasiado respeto inspira la que entonces era mejor infantería del mundo. El conde Hollac, al mando de las tropas flamencas, trata de recabar el apoyo francés, pero su aliado debió recordar lo que dijo su compatriota Bonnivet: “Cinco mil españoles son cinco mil hombres de armas, y cinco mil caballos ligeros, y cinco mil infantes, y cinco mil gastadores, y cinco mil diablos”. Así que se rajaron los franceses.
Antes la muerte que la deshonra
Hollac diseña entonces un sitio marítimo, con barcos de poco calado, capaces de formar un cerco formidable a través de los canales, dejando desabastecidos a los hombres de Bobadilla, sin víveres, sin abrigo, sin esperanza alguna de recibir refuerzos. Lo sensato es rendirse, y los holandeses -con tal de no tener que llegar al cuerpo a cuerpo con los tercios- ofrecen una capitulación honrosa: retirada sin prisioneros y abandono del lugar conservando las banderas. Bobadilla no parece considerar mucho esa proposición: “Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos”. La frase parecería una fanfarronada si no fuera acompañada por centenares de hechos de armas en esas mismas tierras. Esos hombres son los que pocos años atrás capturaron Tournai, Mastrique, reconquistaron Dunquerque y Nieuwpoort, pasearon sus banderas por Brujas y Gante, pusieron sitio y conquistaron Amberes… En fin que sus bravuconadas resultaban creíbles, así que el conde Hollac tiene una brillante idea para desbaratar la terca resistencia sin tener que chocar el acero con los sitiados: se dispone a inundar la isla de Bommel. Ordena volar los diques que contenían los ríos Mosa y Waal, dejando el terreno que ocupan los españoles prácticamente anegado. Sólo el montecillo de Empel sobresale de las aguas, y allí se refugian los soldados de los tercios, tan cansados como antes, tan hambrientos como siempre, y ahora, además, calados hasta los huesos y reducidos a un pedazo de tierra fácilmente bombardeable por el enemigo.
Mientras, el centenar de barcos holandeses ocupan todos los fuertes de la zona, uniendo esa artillería a la que ya vomitaba fuego desde las embarcaciones.
Era el 7 de diciembre. Además de plomo sobre el montecillo de Empel también caía la noche. Los hombres de Bobadilla cavan refugios desesperados, y la pala de un soldado choca con un objeto extraño, que al principio confunde con una piedra. Lo coge y sacude la tierra que lo envuelve, es un trozo de madera. Según sus manos retiran el barro y la arena, va descubriendo poco a poco colores azules y blancos, hasta que aparece al fin -sobre aquella olvidada tabla flamenca- la figura de la Inmaculada Concepción. El hallazgo no es una anécdota. Además de a su rey, aquellas tropas están allí sirviendo a una fe. De hecho en las ciudades católicas que están defendiendo -como Bolduque- los habitantes han sacado en procesión al Santísimo Sacramento rogándole por los sitiados. Y justo entonces aparece aquella imagen de la Purísima. La devoción española a ese dogma que Roma tardaría aún varios siglos en reconocer se hace incluso más fervorosa entre los soldados. La Inmaculada es veterana de las Navas de Tolosa y de la conquista de Granada, a ella se encomendaron los vencedores de aquellas batallas. Y ahora aparecía allí, en aquella ratonera de Empel, donde sólo un milagro podía evitar la derrota.
Prometiendo a la Virgen
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Oficiales y soldados corrieron a construir un altar de piedras y barro, y sobre él la bandera con las aspas de San Andrés, para venerar la imagen encontrada, a la que le rezan una Salve.
Terminada la oración, reconfortados aquellos hombres por aquella casualidad que haría sonreír con escepticismo a nuestras mentes modernas, Bobadilla se dirige a sus hombres: “¡Soldados! El hambre y el frío nos llevan a la derrota; el milagroso hallazgo viene a salvarnos. ¿Queréis que se quemen las banderas, se inutilice la artillería y abordemos de noche las galeras, prometiendo a la Virgen ganarlas o perder todos, todos, sin quedar uno, la vida?”. Y quisieron.
El plan era desesperado, pero no había otra alternativa: subir a bordo de algunas barquichuelas que tenían, desafiar a la artillería enemiga y tratar de tomar al abordaje los barcos holandeses. Pero lo verdaderamente prodigioso vino después. Porque un viento poderoso y glacial comenzó a azotar aquellas tierras y aquellas aguas. Todo se envolvió en hielo. Los barcos holandeses no tuvieron más remedio que retirarse antes de quedar bloqueados. Para los españoles, por el contrario, renacía la esperanza.
Tal parece que Dios es español
A marchas forzadas, corriendo sobre el hielo del río, los tercios de Bobadilla asaltaron los fuertes, que cayeron uno tras otro. Y lo mismo hicieron con los barcos que no habían podido escapar. Capturaron diez navíos, víveres, toda la artillería y munición enemiga, hicieron dos mil prisioneros… una victoria total que sólo unas horas antes parecía imposible. No sólo a los españoles les pareció aquello fruto de una intervención divina. También Hollac empezó a sospechar que luchaba contra fuerzas demasiado poderosas: “Para mí, tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro”.
La batalla aún continuó dos días. Llovió y el hielo se deshizo. Los holandeses tuvieron que retirarse. La imagen de la Inmaculada fue trasladada a la iglesia local en Balduque. Hasta entonces, cada tercio tenía su patrón o patrona; después del Milagro de Empel la Inmaculada se convirtió en patrona de todos los tercios de Flandes e Italia. Se fundó luego la cofradía de los Soldados de la Virgen Concebida sin Mancha. Su primer cofrade fue Bobadilla. A ella pertenecerán todos los alistados en los Tercios de Flandes e Italia.
El 12 de noviembre de 1892, la reina regente Doña María Cristina firmaba la orden que daba carta institucional a lo que ya era un hecho consumado desde tres siglos atrás: la advocación de la Inmaculada como patrona del Arma de Infantería
¿Fue un milagro? No hay dictamen canónico al respecto, aunque el insólito fenómeno meteorológico que tuvo lugar aquel 8 de diciembre de 1585 en la isla de Bommel ha sido objeto de estudio e investigación por historiadores y meteorólogos holandeses. Hoy el Instituto de Meteorología holandés se limita a certificar que aquello, la concatenación de circunstancias que produjeron que el agua alrededor de la isla de Bommel se helase en una sola noche, fue un fenómeno por completo inusual y nunca visto en esas tierras. Desde luego aquellos hombres sí creyeron que la Purísima había acudido a rescatarles. Así, por el milagro de Empel, la Inmaculada es la patrona de la Infantería.