La economía española se frena. Ese es al menos el pronóstico del
Banco de España, que no se cree las previsiones del Gobierno de que el
producto interior bruto (PIB) seguirá creciendo en torno al 3% tanto
este año como el próximo. Además, los riesgos para la economía han
"empeorado apreciablemente en los últimos meses". Y entre esos riesgos,
el organismo destaca especialmente la incertidumbre política, como
previamente había hecho la Comisión Europea.
"Las dudas acerca del curso futuro de las políticas económicas
podrían incidir negativamente en las decisiones de gasto de los agentes
privados, especialmente si la actual situación de incertidumbre política
se prolongase en el tiempo", señala el organismo con motivo del informe
trimestral de proyecciones incluido
en su Boletín Económico.
El organismo señala que, "en la medida en que esta incertidumbre
abarca ámbitos diferentes, como la política presupuestaria o la agenda
de reformas, estimar su impacto macroeconómico y, especialmente, su
distribución temporal resulta extraordinariamente complejo".
"Reducir la incidencia de estos riesgos requiere priorizar tanto la
culminación del proceso de consolidación fiscal, que resulta esencial
para mantener la confianza, como perseverar en la aplicación de las
reformas estructurales que reduzcan las vulnerabilidades de la economía
española y permitan mejorar su capacidad de crecimiento futuro", añade
el Banco de España.
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A
esos riegos internos se unen otros externos, como las tensiones en los
mercados financieros internacionales, la fragilidad de algunos mercados
emergentes y la intensificación de las tensiones geopolíticas.
El servicio de estudios del organismo que dirige Luis Linde ha
rebajado la previsión de crecimiento para este año una décima, hasta el
2,7%, frente al 3% que preveía el Gobierno. Además, prevé que el frenazo
continuará el año próximo, en el que la economía crecerá un 2,3%, según
sus previsiones, frente al 2,9% del cuadro macroeconómico del Gobierno
de Mariano Rajoy.
Exceso de déficit
El frenazo en el crecimiento económico será una dificultad añadida para reducir el desbocado déficit público,
que en 2015 fue del 5,2%, un punto por encima de lo acordado con la Comisión Europea.
En los Presupuestos para este año, el crecimiento previsto era del 3%.
Un menor crecimiento se traduce normalmente en menores ingresos por
recaudaciones y mayores gastos por prestaciones.
Tratar de corregir ese déficit puede suponer un frenazo económico aún
mayor, reconoce el servicio de estudios del organismo. "La adopción de
medidas presupuestarias adicionales (...) podría alterar el perfil de
crecimiento del producto, comportando costes en el corto plazo y
generando beneficios, en términos de las ganancias de confianza
correspondientes, que solo se harían totalmente visibles transcurrido un
tiempo", indica
en su Boletín Económico.
El organismo cree que el periodo expansivo continuará, pero a menor
ritmo, "a medida que pierdan fuerza algunos de los factores que han
impulsado recientemente el avance del producto, tales como las sucesivas
bajadas del precio del petróleo registradas desde mediados de 2014, la
depreciación del tipo de cambio del euro observada durante buena parte
de 2015, la moderación de los costes de financiación que se ha producido
en los últimos años o el tono más expansivo de la política fiscal en el
pasado ejercicio".
Crecimiento del 0,7% en el primer trimestre
El Banco de España cree que esa desaceleración de la actividad
económica ya se ha empezado a notar en el primer trimestre del año, en
el que, según sus estimaciones, el PIB ha crecido un 0,7% trimestral,
frente al 0,8% de los últimos tres meses de 2008.
En cuanto a los precios, el Banco de España cree que la inflación
media del año será negativa en una décima, muy condicionada por la
evolución del precio del petróleo. El nuevo pronóstico del -0,1% supone
una rebaja de ocho décimas frente al anterior. El Banco de España señala
que, "en ausencia de nuevas perturbaciones", los precios empezarán a
repuntar en la segunda mitad de año y llevarían la inflación media al
1,6% en 2017.
El Banco de España justifica la rebaja de su previsión de crecimiento
para este año en "una ligera revisión a la baja en el crecimiento
mundial, una apreciación del tipo de cambio efectivo del euro y un
descenso en las cotizaciones bursátiles".
El crecimiento seguiría apoyándose en la demanda nacional y, en
particular, en el consumo de los hogares, gracias a "la buena evolución
esperada del empleo y, en el corto plazo, a algunos elementos de
carácter transitorio, como las recientes caídas del precio del
petróleo". "La desaceleración prevista para la inversión empresarial se
debe al debilitamiento transitorio de los mercados exteriores y el
fortalecimiento del euro", añade el organismo.
Creación de empleo
En el mercado de trabajo, el Banco de España tampoco se cree las
previsiones del Gobierno. Aun así, considera que "se continuaría creando
empleo a tasas elevadas en relación al crecimiento del producto, en un
entorno en el que los costes laborales aumentarían de forma moderada".
esa creación de empleo llevaría a rebajar la tasa de paro, que al final
de 2017 se situaría ligeramente por encima del 18% de la población
activa, de nuevo peor de lo que esperaba el Gobierno.
El Banco de España prevé que la tasa de paro se sitúe de media en el
20,3% este año y en el 18,9% en 2017, claramente por encima del 19,7% y
del 17,6% que calculaba el Gobierno de Rajoy hace solo unos meses, al
presentar
el escenario macroeconómico para los Presupuestos de 2016.
El déficit de este año será muy superior al acordado
El Banco de España no cree que España vaya a cumplir tampoco este año
lo acordado con Bruselas en materia de déficit público. Tras el
incumplimiento de 2015 por unos 10.000 millones, la desviación de este
año va camino de ser aún mayor, del orden de los 18.000 millones, con
respecto a lo pactado con la Comisión Europea.
En 2015, el déficit cerró en el 5,2% del producto interior bruto
(PIB), un punto más de lo acordado con las autoridades europeas. Para
este año, el compromiso del Gobierno de Mariano Rajoy era reducir el
déficit al 2,8% del PIB, pero el Banco de España calcula que se quedará
en el 4,4%. Con un Gobierno en funciones sin capacidad para tomar
medidas adicionales y un panorama bastante nublado para la formación de
un nuevo Gobierno, la reducción del déficit será mucho menor de lo que
calculaba el Gobierno, según el organismo.
De hecho, la desviación continuará y se ampliará en 2017, en que el
Banco de España calcula que el déficit será aún del 3,4%, de nuevo muy
por encima del 1,4% que apuntó el ministro de Hacienda, Cristóbal
Montoro, en su optimista escenario macroeconómico.