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4 de mayo de 2015

El BCE entrará en el consejo de los bancos para revisar su funcionamiento

El BCE entrará en el consejo de los bancos para revisar su funcionamiento

El supervisor quiere saber si tienen adecuados sistemas de vigilancia del riesgo

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BCE
Vista de los cuarteles generales del Banco Central Europeo en Fráncfort. / BLOOMBERG
“La supervisión del Banco Central Europeo (BCE) supone un cambio radical sobre la que existía hasta ahora”. Así de contundente se expresaba la semana pasada el consejero delegado de una de las principales entidades después de la presentación de resultados del primer trimestre. Y los hechos lo corroboran: el Mecanismo Único de Supervisión (MUS) del BCE, el nuevo policía bancario europeo, se sentará en los consejos de administración de las entidades españolas —y las del resto de Europa— para conocer de primera mano si funcionan correctamente, si los miembros tienen la formación adecuada y si controlan el riesgo que asumen.
En el BCE está convencido de que los problemas que han causado la mayor crisis bancaria arrancan en fallos en el gobierno corporativo de las entidades. Se vendieron productos cuyos riesgos no entendieron los consejeros y no controlaron el excesivo endeudamiento de la banca. La mayor parte de las cajas de ahorros son un claro ejemplo de esta situación, pero también ha habido bancos europeos, como Royal Bank of Scotland, que han sufrido por el deficiente gobierno corporativo. El supervisor no quiere dejar todo en manos de la regulación y ha pasado al control sobre el terreno. El BCE sigue los pasos de la autoridad supervisora británica que ya ha entrado en los consejos.
El Mecanismo Único de Supervisión, presidido por la francesa Danièle Nouy, ha tenido que pedir permiso a las entidades para entrar en los consejos porque legalmente no tiene derecho a llegar al sancta santórum del poder de los bancos. La ley regula con precisión quien puede sentarse en un consejo, y necesita la aprobación de la junta de accionistas.
El plan inicial, por lo que saben los bancos españoles, es que un representante del MUS asista a los consejos, según un programa establecido. En algún caso, el supervisor europeo acudirá al próximo consejo de mayo.
Ningún Banco Central de la zona euro había dado un paso como el del BCE 
Está previsto que escuche los debates del consejo y, después, realice comentarios sobre los aspectos positivos y negativos del funcionamiento del órgano. El supervisor analizará el funcionamiento de las diferentes comisiones, quienes las forman, qué cualificación tienen, y cómo se ejerce el control sobre el presidente y los principales ejecutivos.
Según una de las entidades consultadas, el supervisor europeo quiere saber si realmente se discuten los temas en el consejo y, si se hace, por qué en muchas ocasiones, no se reflejan en las actas. En algunas entidades es habitual que figuren los temas aprobados y las propuestas realizadas, pero son minoría en los que se detallan los debates y, sobre todo, si las confrontaciones son relevantes contra la opinión del presidente o consejero delegado.
Hasta ahora, ningún supervisor de la zona euro había dado este paso. Pero todos los bancos españoles han accedido a los deseos del MUS, según diferentes fuentes consultadas. Sin embargo, eso no significa que todos lo hayan visto con agrado. “No te puedes negar a una petición de este tipo; un supervisor es un supervisor... pero ha habido debates legales sobre esta decisión porque entre las funciones del MUS no está el control del consejo. Pero da igual”, admite resignado un directivo de una entidad, que pide el anonimato.
Se quiere conocer la cualificación de los consejeros y si frenan al presidente
Otros recuerdan que el Banco de España nunca lo hizo. Incluso algunas fuentes apuntan que algunos directores del organismo dirigido por Luis Linde no ven con buenos ojos el paso que va a dar el BCE. “Estar sentado en el consejo de administración de un banco acarrea unas responsabilidades y el supervisor podría verse implicado si está presente cuando se decida algo que después resulte conflictivo”, señalan ejecutivos consultados. Para otros, este argumento no tiene relevancia porque, primero, el supervisor no tendrá voto y, segundo, de las reuniones del consejo a las que asista no saldrán decisiones de calado. Fuentes del Banco de España y del BCE declinaron realizar comentarios sobre estas cuestiones.
Desde noviembre pasado, cuando el BCE tomó las riendas de la supervisión, ha transmitido que la gestión de las entidades es muy compleja y exige una alta formación para cuestionar a los ejecutivos y al presidente. Esta posición podría cuestionar el papel de los consejeros independientes. Ahora se valora más su preparación técnica que el hecho de que sean independientes. Este asunto ha sido muy debatido en la crisis: ¿Si un independiente no tiene la formación adecuada puede ejercer su labor como contrapoder?
Además del control, el organismo dirigido por Danièle Nouy recomienda la gestión a largo plazo de las entidades. Pero algunos banqueros están más pendientes de la cotización y de la opinión diaria de los analistas. El BCE ha venido a cambiarlo todo, como decía el consejero delegado español. Y parece que se lo está tomando en serio.

Resistencia en Alemania y Francia

Los banqueros españoles no han puesto especial resistencia a la entrada del BCE en sus consejos de administración. Sin embargo, otras entidades financieras de Alemania, Francia o Italia si han mostrado más reticencias al paso dado por el organismo dirigido por Danièle Nouy, según fuentes consultadas. 
Los todopoderosos bancos alemanes y franceses están acostumbrados a la relación con sus supervisores nacionales, pero esta decisión les parece intrusista. En el caso algunos bancos italianos, el problema es más profundo, ya que están señalados como las entidades mayores problemas de Europa.
Pero el supervisor europeo va más allá del control de los consejos de administración.
También quiere que los consejeros sean responsables de las consecuencias de las políticas comerciales. Según directivos del sector, ha pedido que el consejo analice las estrategias en la colocación de productos y sus posibles consecuencias si la entidad acaba con problemas y tiene que ser rescatada por los mecanismos europeos. Se trata de transmitir a los consejeros la responsabilidad sobre una cuestión clave que antes solo tenían los directivos, pero tampoco ellos han respondido por sus errores en esta crisis.

8 de mayo de 2014

El BCE mantiene los tipos de interés en el 0,25% un mes más pese al alza del euro

El BCE mantiene los tipos de interés en el 0,25% un mes más pese al alza del euro

La divisa europea está a un paso de superar los 1,40 dólares por primera vez desde 2011

Draghi insiste en que el consejo está unido para tomar medidas si la situación empeora

El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener durante un mes más los tipos de interés en el mínimo del 0,25% pese a la baja inflación y la fortaleza del euro, que está en sus niveles más altos desde octubre de 2011 y a un paso de rebasar los 1,40 dólares.
La fuerte revalorización del euro es, junto a la baja inflación, uno de los grandes factores de riesgo de la recuperación. Y, por ello, también es uno de los problemas que podrían llevar a Draghi a abandonar en un futuro la inacción y pasar de las palabras, que hasta ahora se han demostrado efectivas pero que tienen fecha de caducidad, a los hechos.
Para ello será clave el hecho de que el BCE debe revisar sus previsiones en junio. En este proceso, la institución se verá obligada a asumir que la inflación en la eurozona no repunta. El último dato, correspondiente a abril, arrojó una tasa del 0,7%, por encima del 0,5% de marzo pero todavía muy lejos del objetivo del 2%. También, sigue por debajo del 1% que el propio Draghi calificó como "zona de peligro".
Fuentes del BCE en Fráncfort, donde tiene su sede central, ya han explicado que si la inflación no repunta y el euro sigue fuerte, el Eurobanco activará la primera fase del plan. Se trata de una ligera rebaja de los tipos de interés desde el 0,25% hasta el 0,15%. Esta decisión podría venir acompañada de una medida extraordinaria: situar la tasa de depósito en territorio negativo, de manera que los bancos tengan que pagar por dejar el dinero en el BCE.
La segunda fase de la respuesta del BCE pasaría por activar la compra de activos. Esta medida, similar a la que pusieron en marcha hace tiempo en EE UU y Reino Unido, se retrasaría en cualquier caso a que concluyan las pruebas de esfuerzo a la banca europeas. Con ello, la decisión no llegaría hasta pasado el verano.

29 de abril de 2014

España sale relativamente bien parada en los escenarios de los exámenes a la banca

España sale relativamente bien parada en los escenarios de los exámenes a la banca

Pese a ello, los bancos tendrán que estar listos para afrontar una tercera recesión

La EBA exige un 8% de capital en el escenario base y un 5,5% en el adverso

Mario Draghi, presidente del BCE, en su comparecencia en la asamblea del FMI de marzo. /ANDREW HARRER (BLOOMBERG)
La profundidad de la recesión, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el ascenso vertiginoso de los niveles de desempleo y la desaparición de la inflación han sido ya tan acusados en España a lo largo de los últimos años que en los escenarios de los exámenes a la banca el país sale relativamente bien parado, según ha anunciado este martes la Autoridad Bancaria Europea. Pese a ello, para aprobar el examen, los bancos españoles deberán estar preparados para afrontar una tercera recesióncon dos años más de retroceso económico y uno de estancamiento.
La EBA hará públicas este otoño la tercera edición de las pruebas de resistencia, un examen para tratar de demostrar que el sistema financiero continental podría afrontar una nueva perturbación y que obligará a algunas entidades a recapitalizarse para tapar agujeros si vienen mal dadas. Para España, la EBA imagina en el escenario adverso un horizonte con una desviación a la baja del producto interior bruto (PIB) con respecto a las previsiones del escenario base de 5,9 puntos hasta 2016 (de las más bajos de Europa, frente a una media del 6,6% en la eurozona).
Eso dejaría a España con un escenario adverso de caída del PIB del 0,3% este año, otro retroceso del 1% en 2015 y un crecimiento de solo el 0,1% en 2016. Es decir, se confirma que el BCE exige que la banca española esté lista para resistir con solvencia una larga y severa tercera recesión, tras las dos que encadena la economía española.
El escenario también favorece relativamente a España en otros aspectos. Por ejemplo, se da por descartado que haya una crisis de la deuda similar a la de 2012, pues en el escenario más adverso se prevé que el bono a 10 años español esté como máximo en el 5,7%. Hace menos de dos años, los inversores llegaron a exigir un 7,62% por los títulos de deuda española a ese plazo.
El ajuste a la baja de la inflación de un punto también es menor a los 1,9 puntos previstos en la eurozona y no se contempla para España la posibilidad de deflación. Para Europa, el escenario adverso llevaría a una inflación del 0% en 2016. Además, se contempla para España una depreciación adicional de la vivienda del 9,9% (frente al 19% de la media del euro, que en general no ha sufrido los efectos del pinchazo de una burbuja). Sin embargo, el impacto en el desempleo español de una tercera recesión sería mayor que en el resto del continente, a pesar de que la tasa de paro española es ya la más alta de Europa junto con la de Grecia. Pero el 27,1% que se contempla como peor escenario de los posibles en caso de que hubiera una larga tercera recesión no parece muy severo teniendo en cuenta que esa era prácticamente la tasa de paro de hace un año.  Los bancos españoles sí saldrían peor parados en los efectos de un shock en Bolsa, según los escenarios.

Necesidades de capital

Se trata de un ejercicio puramente teórico, pero fundamental en la práctica para el futuro de los bancos: tras la recapitalización de las entidades gracias al rescate financiero europeo de 41.300 millones, la banca española se medirá con esas macrocifras para detectar si es necesario tapiar nuevos agujeros de capital. La EBA exige un 8% de capital en el escenario base y un 5,5% en el adverso.
Las fuentes consultadas en Bruselas y Madrid esperan unas necesidades inferiores a las de otros países —los más señalados son siempre Eslovenia e Italia, junto a algunos grandes bancos alemanes y franceses— tras el buen resultado del programa de ayuda europea al sistema financiero. Aun así, las entidades que en los exámenes del Banco de España y las consultoras privadas —previos al rescate—quedaron muy cerca de la frontera que hacía necesaria la recapitalización son las que más probabilidades tienen de presentar alguna dificultad, según las citadas fuentes.
El ejercicio de la EBA se hace en paralelo con el del Banco Central Europeo, que ya ha puesto en marcha una revisión de la calidad de los activos con vistas a convertirse en supervisor único de las 130 mayores entidades europeas. Ambas pruebas persiguen disipar las dudas que más de un lustro después, y tras haber gastado centenares de miles de millones de euros de los contribuyentes en todo el continente, persisten sobre el sistema bancario europeo, punto de partida y estación de destino en cada una de las sacudidas de la crisis.