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27 de diciembre de 2019

APARIENCIAS

jueves, 26 de diciembre de 2019


APARIENCIAS - 27/12/2019

Nuestra Señora correspondió a todas las gracias extraordinarias que recibió, lo cual le convierte en una criatura única en el universo y en la economía de la salvación. El punto de partida de todas esas gracias, sin embargo, reside en el hecho de que ella fue la Madre de Nuestro Señor Jesucristo, lo que significa, según la doctrina católica, que ella es la Madre de Dios.

En la obra de Dios todo es matizado y jerárquico. Al espíritu revolucionario le encanta simplificar todo. El espíritu contrarrevolucionario, por el contrario, ama los matices en la Creación y en la Iglesia Católica. Cuando un contrarrevolucionario ve algo difícil de entender, algo que aparentemente contradice la regla que él conoce, él ama ese punto, porque sabe que en la obra de Dios y en la Iglesia Católica nada es contradictorio. Cuando algo parece contradecir el orden que conocemos, es porque a menudo oculta algo más hermoso que la regla, lo que Dios permite para revelarnos otro nivel de realidad.

Las olas que lavan las arenas de una playa dejan un espejo suave y brillante de arena húmeda entre una y otra ola. Un niño que admira la belleza y la uniformidad de ese espejo puede sorprenderse al encontrar una burbuja de aire aquí y allá que aparece en la superficie vidriosa. Puede pensar que es extraño, y ciertamente no sabe el porqué. Pero cuando la ola retrocede, si va al lugar y rápidamente cava un poco, se da cuenta de que la burbuja marca el lugar donde vive una almeja. Algo de apariencia extraña se explica después de una investigación adecuada y abre la mente a otro orden de la realidad que no es visible a primera vista.

¿Qué expresión puede parecer más absurda a un espíritu cartesiano y revolucionario que el de Madre de Dios? Para una persona que no está familiarizada con la doctrina católica, parecería absurdo que Dios, un espíritu eterno y puro, tenga una Madre. La complicación aumenta cuando se tiene en cuenta de que esta Madre es un ser humano. ¿Cómo puede una criatura finita generar al Infinito? ¿Cómo puede alguien establecido en el tiempo mutable engendrar lo Eterno? En la afirmación de que la Señora es Madre de Dios hay muchas contradicciones aparentes. Sin embargo, hay una armonía profunda y superior debajo de la superficie para quien busca entender.

¿Por qué hizo Dios la unión hipostática con la naturaleza humana en lugar de con la naturaleza angélica? ¿No habría sido más perfecto hacer esto último? No, al establecer Su unión hipostática con un grado menos elevado en la jerarquía de la Creación, Dios hizo algo más maravilloso que si lo hubiera hecho con los Ángeles. De hecho, si Él hubiera elegido unirse con los Ángeles, habría dignificado solo la naturaleza angélica.  En cambio, al unirse con la naturaleza humana, dignificó a toda la Creación. Porque como el hombre tiene alma, participa de la dignidad espiritual de los ángeles, y como tiene cuerpo, también participa en los reinos materiales: animal, vegetal y mineral. Entonces, al hacer la unión hipostática con la naturaleza humana en lugar de la angélica, Dios dignificó todo el universo creado. La incongruencia aparente revela una razón más bella y sabia de Dios.

24 de noviembre de 2019

MADRE

viernes, 22 de noviembre de 2019


MADRE – 23/11/2019

El amor materno es algo que nunca decepciona. Una buena madre, sólo no debe ser solidaria con el pecado de su hijo. Excepto eso, es de una solidaridad integral, hasta el fin, inclusive contra su marido, contra lo que sea. Su hijo es su hijo y no hay más que hablar.

Ahora bien, esta noción se aplica a la Señora de todos los Pueblos, porque si así es o debe ser la madre, entonces la Señora que es la Madre de Nuestro Señor Jesucristo, Madre de todos los hombres, y Madre de todas las madres, tiene esa disposición materna elevada a un grado inimaginable.

De manera que, cualquier cosa que suceda o cualquier pecado que uno cometa debe acercarse a Ella y decirle: Madre mía ved que canalla soy. Yo sé que soy vuestro hijo, y Vos sabéis que sois mi Madre. Y en nombre de esto, confío en vuestra misericordia, me arrodillo delante de Vos y rezo la Salve. Porque yo sé que, si Judas Iscariote os hubiese pedido perdón, o tan sólo hubiese querido veros, con las treinta monedas de la infamia aún en el bolsillo, Vos no lo rechazaríais, conversaríais con él, y durante ese tiempo pediríais a vuestro Divino Hijo la gracia de que arrojara las monedas. Luego podía comenzar una conversión.

Por mal que uno haya actuado, no hizo lo que Judas. Y aunque tuviese la desgracia de ser como Judas, con la misma confianza debería acudir a Ella. Porque si es verdad que cada uno sabe quién es, sobre todo sabe quién es Ella. Uno conoce su propia infamia, pero conoce también la santidad de Ella. Y por eso, uno debería hacer lo que dice la oración del Acordaos, "gimiendo bajo el peso de mis pecados, me postro a vuestros pies pidiendo misericordia, no despreciéis mis súplicas". Uno sabe que merecen desprecio, pero no de Ella que es madre. Quién rezase "dignaos oír propicia nuestro pedido de perdón" tendría el camino abierto para el perdón. No hay duda. No debemos desesperar. Desesperar, ¡nunca!, porque existiendo Ella nunca se debe desesperar. Se debe mantener la esperanza incluso en las situaciones más tremendas.

Es frecuente que un alma, habiendo recibido una gracia eminente de Ella, de una gran enmienda, de haberle salvado en un gran apuro, al mismo tiempo recibe algo que es como si hubiese tenido un contacto con Ella. No es una visión, no es una revelación, nada de eso, pero es como si hubiese tenido un contacto con Nuestra Señora. Desde ese momento le queda algo para la toda la vida. Y la persona toma, por decirlo de alguna manera, un conocimiento experimental de lo que es la bondad de la Señora, su sonrisa, como si Ella le hubiese tocado con su mano en el hombro. Si Ella tocase con su mano celeste el hombro de cualquiera, la reconocería incluso sin verla. Se sentiría inundado de virtud y felicidad. Diría: fue su mano que me tocó.


22 de septiembre de 2019

GILLES

viernes, 20 de septiembre de 2019


GILLES – 21/09/2019

Gilles Bouhours nació el 27 de noviembre de 1944 en la localidad francesa de Bergérac. Con solo 3 años comenzó a tener frecuentemente visiones de Nuestra Señora, hasta 1958. Su mayor distracción era "celebrar" misas en un altar improvisado de su casa. Su madre le había hecho pequeñas vestimentas litúrgicas. En sus apariciones, la Señora recomienda a Gilles rezar la Oración enseñada por el Ángel de Portugal a los tres pastorcillos de Fátima por la conversión de los pecadores. Otra coincidencia con Fátima es que solía aparecerse los días 13 de cada mes.

El 13 de mayo de 1948 hubo dos curaciones milagrosas. El 15 de agosto ve al demonio con forma de dragón y a San Miguel en forma de hombre con alas.

El 10 de febrero de 1949, cuando aún no tenía cinco años, le pregunta a su padre: "Papá, ¿quién reemplaza al Niño Jesús en la tierra?".  El padre responde que es el Papa. Gilles le dice: "¡Ah! sí, es el Papa. Necesito ver al Papa", que en ese momento era Pío XII. El 13 de marzo la Señora le da otro mensaje para que lo transmita al Sumo Pontífice. El 12 de junio con un permiso especial, ya que aún no tenía cinco años, hizo la Primera Comunión. El 13 de noviembre la Señora le dice que ha llegado el momento de ir a Roma para transmitir el mensaje al Papa. El 13 de diciembre comunicó a su padre que la Virgen María le había confiado un secreto que debía decírselo sólo al Papa.

El Santo Padre recibió en solitario a Gilles el 1 de mayo de 1950 el cual le explicó sus apariciones los días 13 en el bosque y que "la Virgen Santa no está muerta. Ella ascendió al cielo con cuerpo y alma". El Papa se mostró visiblemente emocionado tras escuchar al pequeño pues había pedido una señal para confirmar que debía proclamar el dogma de la Asunción de Nuestra Señora al Cielo. En el Vaticano se difundió que la revelación hecha por el niño francés había sido considerada por Pío XII como el signo que había solicitado, lo cual le llevó a proclamar este dogma el 1 de noviembre de ese mismo año.

En febrero de 1960 Gilles enfermó sin que los médicos lograsen diagnosticar la causa y tras recibir la extremaunción, confesar y comulgar, falleció, momento en que una bandada de pájaros llegó cantando en la ventana de la habitación. Tenía apenas 16 años.

Es curioso el paralelismo de este caso con el de Ida Peerdeman a la cual la Señora de todos los Pueblos pidió en Ámsterdam el 11 de octubre de 1953 comunicar al Papa Pío XII que en 1954 debía proclamar del quinto y último dogma mariano, el de Corredentora, Medianera y Abogada.

El 4 de abril de 1954 la Señora le avisa de que el Papa ya sabe todo, pero desgraciadamente falleció en 1958 sin atender tan transcendental pedido. Y tampoco atendió el pedido de la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón tal como el propio Dios pedía. Es arquitectónico que a continuación la Providencia permitiese la ruptura de la Sucesión Apostólica.

15 de septiembre de 2019

INCIDIR

viernes, 13 de septiembre de 2019


DOLOROSA – 14/09/2019

Vamos a incidir en la idea de que Dios, habiendo amado con amor infinito a su Verbo Encarnado, Nuestro Señor Jesucristo, y habiendo amado a Nuestra Señora con un amor inferior a ese, le dio todo cuanto existe de mejor. Y por eso le dio aquella inmensidad de cruces que es representada por el número siete. Son siete dolores, es decir, son todos los dolores. Nuestra Señora de los Dolores podría ser llamada con propiedad Nuestra Señora de todos los Dolores, porque no hubo dolor que Ella no sufriese.

Por eso, si es verdad que todas las generaciones la llamarán bienaventurada, a un título menor, pero inmensamente real, todas las generaciones la podrían llamar "infeliz". Si esto es así, deberíamos comprender mejor, cuando el dolor penetra en nuestra vida, que es una prueba del amor de Dios. Y que mientras el dolor no penetre en nuestra vida, no tendremos todas las pruebas del amor de Dios. Uno agregaría, no tendremos la principal prueba del amor de Dios.

Al ver las fisonomías de muchas personas se percibe en ellas la falta de más sufrimiento. Les faltan una nota de madurez, de estabilidad, de racionalidad, una elevación que sólo tiene quien sufrió y que sufrió mucho. Quien lleva una vida sin sufrimiento, lleva una vida en que esa nota no trasparece en la fisonomía y lo que es mucho peor, no trasparece en el alma.

Debemos comprender esto y cuando comienzan a aparecer contratiempos, dificultades, malentendidos, problemas de salud, en los negocios, en casa, etc. no deberíamos tomar en eso como un absurdo, con el estado de espíritu de las películas de Hollywood, es decir como una cosa que no debería suceder. Porque lo normal es sufrir. A quien Dios ama, a quien Nuestra Señora ama, éste sufre, porque Dios no va a recusar a este hijo, aquello que dio en abundancia a los dos seres que más amó, que son Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora.

Es estupenda la expresión de Bossuet respecto del Niño Jesús, "ese Niño incómodo". ¡Como todos los que quieren seguir a nuestro Señor son incómodos! A veces se tiene la sensación experimental de esto. Al dar un consejo, al pedir un sacrificio, el semblante de nuestro interlocutor va denunciando que nos está considerando incómodos. ¡Cómo sería más fácil decir un chiste alegre, hacer una broma, terminar todo con una palmada en la espalda y dispensar de una obligación!

Pues bien, el peso de ser incómodos es uno de los mayores pesos y también debemos cargarlo. A veces en nuestras familias nos encuentran incómodos porque les recordamos el deber. La resignación alegra esa incomodidad. El coraje de ser incómodos en todas las circunstancias, dar nuestra amistad de modo preferente a nuestros amigos incómodos, cuando su incomodidad consiste en recordarnos el deber, son virtudes que mañana, festividad de los Dolores de María, podríamos pedirle.

En la foto la imagen de la Dolorosa durante la lacrimación milagrosa en la venezolana ciudad de Carache el 1 de abril de 2009.

8 de septiembre de 2019

NATIVIDAD

viernes, 6 de septiembre de 2019


NATIVIDAD – 07/09/2019

La fiesta de la Natividad de Nuestra Señora que celebramos mañana nos lleva a preguntar cuál es el enriquecimiento que Ella trajo para la humanidad y a qué título especial la humanidad debe festejar su nacimiento. Ella, la única en el mundo exenta de toda mancha, era un lirio de incomparable hermosura en el género humano, que debería dar alegría a la Tierra entera y a todos los coros angélicos. Apareció en este exilio, en medio de esta humanidad, una criatura sin pecado original. Pero sucede que, además de eso, traía consigo todas las riquezas naturales que en una mujer puedan caber. Nuestro Señor le dio, según el orden de la naturaleza, una personalidad riquísima, preciosísima, valiosísima y, a ese título, la presencia de Ella entre los hombres representaba otro tesoro verdaderamente incalculable. Pero, si a todo eso juntamos los tesoros de gracias que venían con Ella, que Ella tenía en sí y que son las mayores gracias que Dios Nuestro Señor haya concedido a alguien, gracias verdaderamente inconmensurables, comprendemos entonces lo que representa su entrada en el mundo. Con su nacimiento comenzó la obra de derrocamiento del demonio, en un mundo inmerso en las tinieblas del paganismo. El mundo estaba postrado en el paganismo, pero, en el momento decretado por Dios en su misericordia, Él derriba la muralla, comienza la caída del orden diabólico. Cuando menos se podía imaginar, hace nacer a la que vendría a ser Señora de todos los Pueblos y con su nacimiento, que era la raíz bendita de donde nacería Nuestro Señor, comenzaba la obra de destronamiento del demonio. Desde el primer Instante de su ser, empezó a influir en los destinos de la humanidad. Como Ella era concebida sin pecado original, tuvo el uso de razón desde el primer instante de su ser y desde del vientre materno de Santa Ana pensaba y tenía pensamientos elevadísimos, sublimísimos, viviendo en el seno de su madre como en un verdadero tabernáculo. Y desde allí Ella comenzó a rezar por la humanidad, con la ciencia altísima que había recibido por la gracia de Dios. Comenzaba a pedir la venida del Mesías, comenzaba a pedir el desplome de todo el mal en el género humano. Desde allí se formó en su espíritu, seguramente, aquella intención elevadísima de venir a ser la servidora del Salvador, que pudiese servir a la Madre del Salvador y ayudarla. En realidad, de esa manera comenzó a influir en los destinos de la humanidad. Pero ocurre también que su presencia en la Tierra ya era una fuente de gracias para todos aquellos que se le aproximaban en su infancia e incluso antes de ella nacer. Por eso se puede decir que, a pesar de que ella fuese una pequeña criatura, ya en su nacimiento comenzaron a brillar gracias enormes para la humanidad, ya ahí el demonio comenzó a ser aplastado, la victoria de la Contra-Revolución comenzó a ser afirmada y el demonio comenzó a percibir que algo en su cetro estaba partido y que nunca más se arreglaría. Se comprende la importancia de esta festividad.

1 de septiembre de 2019

ASSUMPTA

viernes, 30 de agosto de 2019


ASSUMPTA – 31/08/2019

Assumpta est Maria in Caelum, canta la Iglesia en los salmos… y se extendió por toda la Tierra, como un perfume, la devoción a Nuestra Señora, que era una quintaesencia de su presencia en la Tierra. Hemos celebrado la fiesta el día 15 de este mes.

El dogma de la Asunción declarado por Pio XII el 1 de noviembre de 1950 fue ardientemente deseado por las almas católicas del mundo entero. A partir de esa fecha en las apariciones de Ámsterdam Ella comienza hablar del quinto y último dogma mariano que pide sea proclamado antes de 1960. El cuarto dogma es una afirmación más sobre la Madre de Dios que le coloca completamente fuera de equiparación con cualquier otra mera criatura y justifica el culto de hiperdulía que la Iglesia le tributa.

Ella tuvo una muerte suavísima, tanto que es calificada por los escritores, con una propiedad de lenguaje muy bonita, la dormición de la Bienaventurada Virgen María, Dormitio Beatae Mariae Virgine, indicando que Ella tuvo una muerte tan leve, tan próxima de la resurrección, que, a pesar de constituir verdadera muerte, es más parecida a un simple sueño.

Después de la muerte resucitó como Nuestro Señor Jesucristo, fue llamada a la vida por Dios y subió a los Cielos en presencia de todos los Apóstoles allí reunidos y de muchos fieles.

Esa Asunción representa para Ella una verdadera glorificación a los ojos de los hombres y de toda la humanidad hasta el fin del mundo, así como una anticipación de la glorificación que deberá recibir en el Cielo.

La Iglesia triunfante entera la recibe con todos los coros de ángeles, Nuestro Señor Jesucristo la acoge, San José asiste a la escena, después es coronada por la Santísima Trinidad como Corredentora, Medianera y Abogada. Es la glorificación de Nuestra Señora a los ojos de toda la Iglesia triunfante y a los ojos de toda la Iglesia militante.

Con certeza en ese día, la Iglesia purgante también recibió una efusión de gracias extraordinarias. Y no es temerario pensar que casi todas las almas que estaban en el Purgatorio fueron entonces liberadas por Ella, de manera que allí hubo igualmente una alegría enorme. Así podemos imaginar cómo fue la gloria de la Señora de todos los Pueblos.

Algo de eso se repetirá cuando sea instaurado el Reino de María, cuando veamos el todo el mundo transformado y la gloria de la Señora brillar sobre la Tierra.