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6 de mayo de 2017

LA PROMESA DEL SAGRADO CORAZON AL P. BERNARDO HOYOS



PERISCOPIO
06/05/2017
NACHO ALDAY - PROMESA

Los fenómenos místicos de Bernardo Hoyos en Valladolid fueron para España y el mundo hispánico algo equivalente a lo que las revelaciones hechas en Paray-Le Monial a Santa Margarita María de Alacoque  fueron para toda la Iglesia.

El 4 de mayo de 1733 estando arrodillado ante el Santísimo oyó que le había elegido para extender la devoción a su Sagrado Corazón mostrándole su amor a la humanidad y la ingratitud por parte de ella.

El domingo siguiente, después de comulgar, vio al Arcángel San Miguel asegurándole su ayuda en el nuevo apostolado y tuvo una visión mística del Sagrado Corazón.

Y 4 días más tarde, fiesta de la Ascensión, de nuevo después de la comunión volvió a tener otra visión mística del Corazón de Jesús en la que le dio a entender que esas gracias no eran solo para él sino para los demás también e hizo la gran promesa de que reinaría en España con más veneración que en muchas otras partes.


Vida del P. Bernardo Hoyos por el P. Guillermo Ubillos, S.I. Editorial Católica – pág. 105, Madrid, 1954.

15 de octubre de 2013

15 de octubre fiesta de Santa Teresa: Nada te turbe -- Vivo sin vivir en mi - sobre aquellas palabras

santa


Santa Teresa de Avila


Nada te turbe, nada te espante todo se pasa, 
Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza, 
quien a Dios tiene nada le falta sólo Dios basta.


Vivo ya fuera de mí después que muero de amor, porque vivo en el Señor que me quiso para sí. Cuando el corazón le di, puso en él este letrero: que muero porque no muero. Esta divina prisión del amor en que yo vivo, ha hecho a Dios mi cautivo, y libre mi corazón; y causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué larga es esta vida! ¡Qué duros estos destierros, esta cárcel, estos hierros en que el alma está metida! Sólo esperar la salida me causa un dolor tan fiero, que muero porque no muero. ¡Ay! ¡Qué vida tan amarga do no se goza el Señor! Porque si es dulce el amor, no es la esperanza larga; quíteme Dios esta carga, más pesada que el acero, que muero porque no muero. Solo con la confianza vivo de que he de morir, porque muriendo el vivir me asegura mi esperanza; muerte do el vivir se alcanza, no te tardes, que te espero, que muero porque no muero. Estando ausente de ti, ¿qué vida puedo tener, sino muerte padecer la mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí, por ser mi mal tan entero, que muero porque no muero. Mira que el amor es fuerte: Vida no me seas molesta; mira que sólo te resta, para ganarte, perderte; venga ya la dulce muerte, venga el morir muy ligero, que muero porque no muero. Aquella vida de arriba es la vida verdadera, hasta que esta vida muera, no se goza estando viva: muerte, no me seas esquiva; viva muriendo primero, que muero porque no muero. Vida ¿qué puedo yo darle a mi Dios, que vive en mí si no es perderte a ti, para mejor a Él gozarle? Quiero muriendo alcanzarle, pues a Él sólo es el que quiero, que muero porque no muero.

Ya toda me entregué y di y de tal suerte he trocado, que es mi amado para mí, y yo soy para mi amado. Cuando el dulce cazador me tiró y dejó rendida, en los brazos del amor mi alma quedó caída. Y cobrando nueva vida de tal manera he trocado que es mi amado para mí, y yo soy para mi amado. Hirióme con una flecha enherbolada de amor, y mi alma quedo hecha una con su Criador, ya no quiero otro amor pues a mi Dios me he entregado, y mi amado es para mi, y yo soy para mi amado.