La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya -EP
España protesta «de manera discreta» por la destrucción de estatuas de Colón en Estados Unidos
La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, considera que estos ataques también a esculturas de fray Junípero Serra o Isabel La Católica son un fenómeno que se debe al desconocimiento de la historia compartida de España y el país norteamericano
La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, ha asegurado este miércoles que España ha expresado «de manera discreta su preocupación» por la destrucción de estatuas de personajes como Cristóbal Colón o Isabel la Católica en Estados Unidos, un fenómeno que se debe, en su opinión, al desconocimiento de la historia compartida de España y el país norteamericano.
«Hemos mostrado nuestra preocupación discretamente, y también nuestro deseo de contribuir a una mejor difusión y entendimiento de este legado hispano», ha señalado González Laya en una rueda de prensa en el Ministerio al ser preguntada por la campaña de destrucción de imágenes de personajes españoles como parte de las movilizaciones en contra del racismo.
Fuentes del Ministerio han precisado que, tras la oleada de destrucción de estatuas de Colón, fray Junípero Serra, Juan de Oñate o Ponce de León por tos Estados Unidos, el embajador se ha dirigido por carta a las autoridades locales y estatales de las ciudades afectadas para expresar su preocupación.
Para la ministra, el movimiento «protesta contra la discriminación racial y la falta de oportunidades de muchas minorías en Estados Unidos, y no solo en Estados Unidos» y cuestiona fenómenos como la discriminación y la xenofobia que «hablan de heridas en nuestra democracia, que debemos tratar con mucho cuidado si queremos que sean democracias fuertes».
Al margen de este movimiento, según la ministra, se ha generado una campaña de ataques contra «símbolos de la historia de Estados Unidos que, en alguna medida, forman parte de la historia de España y hablan del legado hispano en la historia de Estados Unidos».
Para González Laya, lo que está ocurriendo es «un enfado que está somatizándose en contra de las esculturas, que tienen poco en común» ya que no solo se están atacando estatuas de personajes españoles sino incluso las de George Washington o Theodore Roosvelt.
No obstante, España ha «puesto en conocimiento de las autoridades locales y estatales estadounidenses nuestra preocupación por la importancia que le damos a esta historia compartida, una historia tan compartida como poco conocida», ha señalado la ministra, que ha apuntado la disposición de España a trabajar junto con las autoridades estadounidenses en la difusión del legado español en Estados Unidos.
Para ello, ha recordado el proyecto de abrir un nuevo centro del Instituto Cervantes en Los Ángeles, el sexto en Estados Unidos, «que puede ser tremendamente útil para la difusión del legado español» en ese país
El paladín de Isabel la Católica en Estados Unidos
El hispanófilo estadounidense John Paul Paine quiso colocar una estatua de la reina española en el Capitolio y reivindicó su figura como «Madrina de América»
+ infoWashington DC (Estados Unidos), 1966. John Paul Paine promotor de la idea de colocar una estatua de Isabel la Católica en la rotonda del Capitolio de Washington, junto al congresista norteamericano James Fulton, autor de dos proyectos de ley para honrar en los Estados Unidos a la Reina patrocinadora del descubrimiento.Actualizado: ABC
John Paul Paine tenía solo 26 años cuando emprendió su particular lucha en defensa de la memoria de Isabel la Católica. Este joven estadounidense quería que se colocara una estatua a la Reina española en la Rotonda del Capitolio de Washington. «Allí están los presidentes de los Estados Unidos y, por excepción, el general Lafayette. ¿No estaría más justificada la presencia de la Reina española que la del ilustre soldado francés?», defendía.
En una carta publicada en julio de 1957 en el New York Herald Tribune, que reprodujo ABC, explicó que buscaba «el reconocimiento oficial de Isabel, Reina de España, que fue la impulsora del envío de Colón al Nuevo Mundo. Pues Su Majestad dijo que si no había bastante dinero en el Tesoro español ella daría sus joyas reales para hacer posible el viaje de Colón. Los tres barcos eran españoles, el viaje se inició en España y, sin embargo, todavía hay muchas personas, compatriotas míos, que aún creen que los italianos descubrieron América».
+ infoJohn Paul Paine ante la estatua de Colón y la Reina Isabel de Granada
A partir de entonces comenzó a moverse en todas las esferas en busca de apoyo, como hiciera el gran navegante para llevar a cabo su empresa cinco siglos atrás. «En las escuelas americanas se habla siempre de la hazaña de Colón como si fuera exclusivamente obra de Italia. La fiesta del 12 de octubre -el «Columbus Day»- tiene una marcada significación italiana. Claro que en ello juega mucho la política. Los votos italianos pueden pesar en las próximas elecciones de noviembre. Y no interesa deshacer el equívoco», comentó al periodista Andrés Travesi durante su estancia en Madrid.
En unos meses había logrado el apoyo de ilustres personalidades de la política, como el senador Russell, por Georgia, o el senador Johnson, jefe de la mayoría demócrata en la Cámara Alta. También en Pensilvania, su estado, y en Pittsburgh la idea había sido bien recibida. «Creen que, reivindicando para España la gesta del Descubrimiento, se sirve a la fidelidad histórica, tan maltratada en este caso desde las escuelas primarias hasta las de grado superior, y a la amistad entre España y Estados Unidos», decía.
Hasta la columnista Mary Van Rensselaer Thayer había escrito un artículo en The Washington Post titulado «Después de quinientos años, Isabel va a ser conocida».
En respuesta a una carta de Paine, el presidente Eisenhower le había hecho saber que había indicado al jefe del Departamento de Correos la conveniencia de emitir sellos conmemorativos con la efigie de Isabel la Católica. «El presidente Eisenhower habla de la Reina española como de una campeona de las libertades de los pueblos, como lo demuestran las humanitarias leyes dictadas para gobernar a los indios», subrayó a Travesi.
Años después el periodista de ABC recordaría a este norteamericano, descendiente de ingleses y polacos, al que muchos tacharon de visionario en su país. Lyndon B. Johnson era entonces presidente y también mostraba «gran entusiasmo» por el proyecto de rendir homenaje a Isabel la Católica en el Capitolio, según Paine. En octubre de 1963 el miembro de la Cámara de Representantes por Pennsylvania James Fulton había llevado la iniciativa. La estatua sería un obsequio de España a los Estados Unidos.
En 1967, un buen número de ciudades de Estados Unidos como Filadelfia, Pittsburg, Houston, San Luis o Baltimore, proclamaron el 22 de abril «Día de la Reina Isabel» y en el Congreso una resolución conjunta autorizaba al presidente a dedicar ese día de cada año a Isabel la Católica. Ante el edificio de la Organización de Estados Americanos, a escasos metros de la Casa Blanca, se colocó una estatua de Isabel la Católica, obra de José Luis Sánchez, donada por España en 1966.
El hispanófilo John Paul Paine se estaría lamentando en estos días al contemplar la furia desatada contra Cristóbal Colón en Estados Unidos y al saber que los demócratas van a retirar la estatua de mármol que muestra al navegante pidiendo financiación a Isabel la Católica para su viaje a América que llevaba en el Capitolio de California desde 1883.
Así batalló Isabel La Católica por que los indios fueran tratados «muy bien y con cariño»
Los demócratas anunciaron este miércoles que retirarán una estatua de mármol que muestra a Cristóbal Colón pidiendo financiación a la Reina Isabel la Católica para su viaje a América
Isabel I de Castilla representada en el cuadro llamado la Virgen de la mosca
La furia iconoclasta del Black Lives Matter que, al menos en apariencia, parecía dirigida contra las élites anglosajonas, blancas y protestantes que llevan décadas perpetuando ciertos comportamientos racistas, se ha dirigido en los últimos días contra los de siempre: contra el legado de los conquistadores españoles en América. Las estatuas de Custer, Jefferson y compañía siguen de momento en su sitio, sin inmutarse, no así las de Cristóbal Colón, Juan de Oñate y hasta Isabel La Católico, una mujer adelantada a su tiempo que hizo todo lo posible para evitar que se hiciera daño a los indios.
Los demócratas anunciaron este miércoles que retirarán una estatua de mármol que muestra a Cristóbal Colón pidiendo financiación a la Reina Isabel la Católica para su viaje a América que llevaba en el Capitolio de California, sede del poder legislativo de ese estado, desde 1883.
Un mundo desconocido
Los Reyes Católicos, como el propio Cristóbal Colón, creyeron en 1492 haber llegado a una isla de Asia y no a un nuevo continente. No obstante, incluso en la incertidumbre tuvieron claro que aquella oportunidad histórica debía guiarse por la evangelización y no por meros intereses económicos. Desde el principio, Isabel La Católica ordenó al navegante «tratar a dichos indios muy bien y con cariño», aunque no siempre se hizo caso a lo que se predicaba desde España.
A su primer regreso a España, Colón fue agasajado por los Reyes, quienes escucharon asombrados los detalles del viaje y conocieron a varios indios de aquellas tierras. Más allá de las posibilidades económicas, se habló en la reunión de las millones de vidas que corrían el riesgo de condenarse si no eran evangelizadas, pues se habían encontrado muestras entre ellos de «idolatría y sacrificios diabólicos para venerar a Satán».
Cristóbal Colón ante los Reyes Católicos en la corte de Barcelona
La Reina redactó de cara a los siguientes viajes dieciséis órdenes, cuyo primer punto se refería a la obligación de instruir en la religión cristiana a los indios, a los que «por todos los medios debían esforzarse y empeñarse en convencerlos» para convertirlos a «nuestra sagrada fe católica», además de enseñarlos español para que entendieran a los sacerdotes que envió con Colón. Isabel «La Católica» ordenó, asimismo, «tratar a dichos indios muy bien y con cariño, y abstenerse de hacerles ningún daño, disponiendo que ambos pueblos debían conversar e intimar y servir los unos a los otros en todo lo que puedan». En caso de que Colón conociera algún maltrato, debía «castigarles [a los responsables] con severidad», en virtud de su autoridad como almirante, virrey y gobernador.
La dificultad de reinar en dos orillas del mundo
Cristóbal Colón, como harían muchos conquistadores de espaldas a la Corona, desobedeció las instrucciones de no causar daño a los indios una vez se enfrentó a las dificultades sobre el terreno. Bartolomé Las Casas criticó la crueldad de Colón con los indios y recordó en sus crónicas que contradecía el espíritu «de benevolencia, dulzura y paz cristiana» reclamado por los Reyes Católicos.
Los Monarcas exigían que se tratara bien a los indios, que se enviaran mensajes a los caciques para reunirse con ellos y que se les llevaran regalos a esos encuentros. Pero, en cualquier caso, no fueron el único tipo de críticas que recibió el explorador, que pronto demostró ser un mal administrador y un líder autoritario. El aragonés Mosén Margarit, amigo personal del Rey Fernando, decidió marcharse, sin pedir permiso a nadie, a España con tres barcos para informar en la corte de lo ocurrido.
Primer desembarco de Cristóbal Colón en América (Dióscoro Puebla, 1862).
El colmo de los desafíos a la Corona fue la captura de 1.600 nativos, que, sin capacidad de embarcarlos a todos, obligó a Colón a liberar a 400 de ellos. Las indígenas «para poder escapar mejor de nosotros, como tenían miedo de que volviéramos a apresarlas de nuevo, dejaron a sus hijos en el suelo y huyeron como desesperados» a las montañas, relató Miguel de Cuneo.
En España, la Reina Isabel se puso furiosa por la captura del millar de esclavos y ordenó al marino que devolviera como fuera a aquellos hombres y mujeres al Nuevo Mundo, lo que para muchos de ellos fue demasiado tarde, debido al frío ibérico y la exposición a enfermedades desconocidas.
Entre los indios que pudieron volver a casa, se contó un joven que trabó amistad con Bartolomé de Las Casas, cuyos familiares habían viajado en este segundo viaje a América. Aquel encuentro prendió la chispa a la lucha que de Las Casas acometió a lo largo de su vida en defensa de los derechos de los indígenas. De sus textos, poco precisos en sus cifras, se valieron los enemigos del Imperio español para tejer la llamada Leyenda Negra.
La caída en desgracia del descubridor
Las relaciones entre Colón y la Reina empeoraron a raíz de esta ofensa. Los hijos del italiano fueron insultados en las calles de Granada por las familias de los que habían perdido la vida en América: «¡Ahí van los hijos del almirante de los mosquitos, el que ha descubierto las tierras de la vanidad y la ilusión, la tumba y la ruina de los caballeros castellanos!». Solo después de muchos ruegos aceptó Isabel que el navegante cruzara una tercera vez el charco.
La directriz de tratar bien a los indios y cooperar con ellos pervivió a la muerte de la Reina, aunque no faltaron conquistadores que hicieron oídos sordos y cometieron numerosos abusos
Con la caída en desgracia de Colón en 1500, cuando fue arrestado por representantes de la Corona, la empresa americana entró en una nueva fase más ambiciosa. La Reina castellana tenía claro que quería llevar al Nuevo Mundo la educación castellana, la atención sanitaria, los sistemas políticos y los valores espirituales cristianos a millones de personas, aparte de que, por mucho aprecio que tuviera a Colón, no quería permitir que toda la conquista y evangelización se produjera a través de un solo hombre. Isabel abrió el abanico a otras expediciones a cargo de Alonso de Hojeda, Juan de la Cosa, Vicente Yáñez Pinzón, Diego de Lepe, Pedro Alonso Niño...
La directriz de tratar bien a los indios y cooperar con ellos pervivió a la muerte de la Reina, aunque no faltaron conquistadores que hicieron oídos sordos y cometieron numerosos abusos, castigados por la Corona siempre que fue posible. La presencia de los representantes reales en un territorio tan extenso fue siempre escasa y condicionada por el poder de los grandes terratenientes.
En los días que precedieron a su muerte, el 26 de noviembre de 1504, una de las pocas preocupaciones que Isabel la Católica plasmó en su testamento estuvo puesta en los «inocentes» del Nuevo Mundo y de las Islas Canarias. La Monarca comprendía que la esclavitud estaba justificada para los «infieles» y los enemigos vencidos, no para los habitantes de la tierra descubierta por Cristóbal Colón. En su lecho escribió: «No consientan ni den lugar que los indios reciban agravio alguno en sus personas y sus bienes, mas manden que sean bien y justamente tratados».
Nací en Madrid en el año 1.948. Estudié durante nueve años en los colegios de la Compañía de Jesús de Areneros y del Recuerdo de Madrid.
Licenciado en derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, estudié también los dos primeros cursos de Ingeniero de Minas del plan 1964 en la E.T.S.I. de Minas de Madrid.
Además de mi lengua materna, el castellano, leo fluentemente el portugués, francés, italiano, y latín. Tengo nociones de inglés, griego y hebreo bíblico.
Desde muy joven ingresé en la Familia de Almas fundada por el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, habiendo sido fundador y presidente de la Sociedad Cultural Covadonga – TFP.
Como miembro de la Familia de Almas fundada por el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira, asumo totalmente el análisis filosófico-histórico de su obra cumbre: el libro Revolución y Contra-Revolución, síntesis de su pensamiento en esta área, y punto de partida para el apostolado lego del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira y de toda la Familia de Almas por él fundada. Con sus propias palabras diremos: «Revolução e Contra-Revolução não é senão uma aplicação da Doutrina Católica a certas situações históricas». En la médula de su pensamiento están: El Magisterio Tradicional de la Iglesia y Santo Tomás: «Sou tomista convicto. O aspecto da Filosofia pelo qual mais me interesso é a Filosofia da História. Em função deste encontro o ponto de junção entre os dois gêneros de atividade em que me venho dividindo ao longo de minha vida: o estudo e a ação. O ensaio em que condenso o essencial de meu pensamento explica o sentido de minha atuação ideológica. Trata-se do livro Revolução e Contra-Revolução» (cfr. Auto-retrato filosófico de Plinio Corrêa de Oliveira. Revista “Catolicismo” (http://www.catolicismo.com.br), outubro de 1996, N° 550. Editora Padre Belchior de Pontes Ltda. Sáo Paulo – Brasil. Cfr. También en el sitehttp://www.pliniocorreadeoliveira.info/).
Este Blog «Las Españas», que considero una forma de apostolado lego, copia las noticias de modo indicativo, no exhaustivo, que señalan en qué estado está España, por eso prácticamente el noticiario seleccionado se dedica a España, aunque a menudo reproducimos noticias que no son de España, pero que conforme el caso pueden afectar al rumbo histórico de España.
¿Por qué «Las Españas»? Fue el título de nuestros Reyes, Reyes de todas Las Españas, desde los Reyes Católicos hasta el Rey Carlos II último rey de la Casa de Austria. Representa el respeto a la diversidad regional.
Finalmente diremos que ese apostolado tiene como ideal el enunciado por San Luis María Grignion de Montfort en su «Tratado de la Verdadera Devoción a la Santíssima Virgen». «Ut adveniat regnum tuum, adveniat regnum Mariae» (op. cit., Vozes, Petrópolis, 1984, 13ª ed., no 217, pp. 210-211).