12 de noviembre de 2009

Los obispos declaran "herejía" el voto a la ley del aborto

ELPAIS

Los obispos declaran "herejía" el voto a la ley del aborto

Dicen que los diputados estarían "en pecado mortal público"

JUAN G. BEDOYA - Madrid - 12/11/2009

Herejía, pecado mortal, contrasentido, barbarie moral... El portavoz de los obispos, el jesuita Juan Antonio Martínez Camino, avanzó ayer un paso más en la presión sobre los parlamentarios católicos que piensan respaldar la ampliación de la ley del aborto planteada por los socialistas.

Herejía, pecado mortal, contrasentido, barbarie moral... El portavoz de los obispos, el jesuita Juan Antonio Martínez Camino, avanzó ayer un paso más en la presión sobre los parlamentarios católicos que piensan respaldar la ampliación de la ley del aborto planteada por los socialistas. También advirtió a futuros votantes. "Quien apoye, vote o promueva esa ley está en pecado mortal público y no puede ser admitido a la sagrada comunión", dijo este obispo auxiliar del cardenal Antonio María Rouco y secretario general de la Conferencia Episcopal.

Más tarde, avanzaría en la execración. "Quitar la vida a un ser humano es contradictorio con la fe católica. Quien contribuya a ello está en la herejía y, por tanto, excomulgado". Por si quedase alguna duda sobre los aludidos, el prelado proclamó que esa doctrina episcopal "vale para todos los católicos, estén en el partido que estén y por encima de lo que les diga su partido".

El portavoz episcopal cargó las tintas, además, sobre una supuesta historia de la despenalización del aborto en Europa, desde la ley Lenin en Rusia, de 18 de noviembre de 1920, a las normas aprobadas en 1933 por los nazis en Alemania, que promovieron el aborto para los no arios y lo castigaron severamente entre arios. Ésos fueron, según el prelado, los precedentes que secundaron décadas después las grandes democracias occidentales.

El prelado ha reconocido que no son pocas las circunstancias adversas que pueden llevar a una mujer a tomar la decisión de abortar, incluso el desánimo de no querer traer a "un mundo hostil un nuevo ser humano". También se ha referido a una de las réplicas que suelen recibir los prelados cuando condenan la despenalización del aborto voluntario: el encarcelamiento de las mujeres en esa situación. Los obispos no quieren que nadie vaya a la cárcel. "Ni las mujeres, ni nadie", proclama Martínez Camino, antes de preguntarse sobre cuántas personas hay en prisión por eso en España. Deja en manos de los jueces los atenuantes e, incluso, las eximentes que hayan de aplicarse. También se preguntó retóricamente sobre la industria que se lucra con el aborto.

Los obispos van a luchar por la generalización de la objeción de conciencia entre los médicos. Según Martínez Camino, se trata de un derecho reconocido en la Constitución dentro del derecho a la libertad religiosa. Además de felicitar a quienes hoy ejercen ese derecho -"Hay que agradecerles su coraje cívico y su valentía"-, Martínez Camino argumenta: "La ley impone el aborto como un acto médico, cuando es todo lo contrario. Los médicos curan enfermedades. El embarazo no es una enfermedad, abortar no es curar". También ha criticado que el Gobierno, en la llamada nueva ley del aborto -en realidad, proyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo- pretenda imponer en el sistema educativo "una visión abortista y de genero". Añadió: "Hay que educar para el amor. El Estado no puede imponer una mayoría moral a todos, ni aunque fuese la católica. El Estado no es el educador de la sociedad, ni puede imponer principios morales. Con esta reforma legal, se está violando el principio constitucional de la libertad de enseñanza".

Martínez Camino fue el encargado de inaugurar ayer los llamados "desayunos informativos CEU", que la poderosa Asociación Nacional de Propagandistas y la Fundación Universitaria San Pablo-CEU se proponen convocar cada dos meses.