17 de octubre de 2008

La Policia intercepta 17.000 joyas falsas que se comercializaban en joyerías y por Internet

ABC - 15/10/08

La Policia intercepta 17.000 joyas falsas que se comercializaban en joyerías y por Internet

J.E. MADRID
Actualizado Miércoles, 15-10-08 a las 11:54
Agentes de la Policía Nacional han detenido a 22 personas acusadas de importar, producir y distribuir joyas falsas de prestigiosas marcas por todo el territorio nacional. En total, se han intervenido 16.767 con un valor que podría superar los 3.000.000 de euros en el mercado. Las falsificaciones eran en su mayoría importadas desde Asia, por lo que el cabecilla del grupo podría haber recibido de Tailandia cerca de 289.000 joyas según acreditan los servicios de aduanas. En los registros, también se han incautado 130 moldes con los que se realizaban también las copias de las joyas desde España.
Réplicas en primicia
La investigación se inició con la denuncia interpuesta, ante la Policía Municipal de Madrid, por el representante legal de una prestigiosa compañía italiana quien alertaba de la existencia de dos empresas que estaban vendiendo joyas falsas de la marca que representaba por Internet. La Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional, concretamente el grupo Antipiratería, se hizo cargo de las gestiones necesarias para identificar, y posteriormente desmantelar, el grupo organizado que no solo importaba y comercializaba joyas falsas de la marca inicialmente denunciante, sino también de otras de gran prestigio en el mercado.
El grupo desarticulado estaba integrado por individuos de nacionalidad española, organizado jerárquicamente y con una delimitación de las funciones de cada uno de sus miembros. La organización recibía de forma semanal o quincenal la mercancía, de tal forma que conseguían ofrecer en el mercado ilícito –en joyerías o a través de Internet- las réplicas en primicia, casi al mismo tiempo que los originales. Las joyas falsas eran introducidas en España y posteriormente distribuidas tanto en joyerías como en webs, a través de José David A. G. que las importaba desde Tailandia hasta Córdoba por transporte aéreo. Los distribuidores, Carlos R. C. y Manuel A. P., eran los responsables de viajar por diferentes regiones de España visitando a sus clientes, mayoristas y joyeros, para venderles las joyas falsas importadas. Los viajes los iban rotando cada semana a una zona diferente y transportan cantidades que superan las 8.000 piezas. Por último, éstos las comercializaban en joyerías y establecimientos minoristas o las vendían por Internet. Todos los establecimientos y joyerías registrados, en total 56, compaginaban las actividades ilícitas con las legales de un establecimiento de joyería, resultando más difícil poner al descubierto las actividades delictivas. Los precios de venta al público eran más baratos que la joya original, pero mucho más caros que los de otra joya corriente de idéntica naturaleza.