2 de febrero de 2013

Un millar de personas recorre Madrid al grito de “dimisión”


Un millar de personas recorre Madrid al grito de “dimisión”

Por segundo día consecutivo, un grupo de manifestantes ha salido a protestar por las cuentas manuscritas del extesorero del PP Luis Bárcenas

Protestas en Madrid por el escando de los papeles de contabilidad de Bárcenas. / KIKE PARA
Una improvisada marcha ha recorrido el centro de Madrid al grito de “dimisión”. Por segundo día consecutivo, unos mil manifestantes, según cálculos de este diario, han salido a la calle para dejar patente su indignación ante las cuentas manuscritas del extesorero del PP Luis Bárcenas, que revelan pagos a altos cargos del partido. “Este presidente es un delincuente”, en alusión al jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, ha sido una de las consignas más coreadas.
Desde estudiantes a jubilados, los convocados han ido cortando el tráfico, al tiempo que eran escoltados por un fuerte dispositivo policial. La marcha ha partido desde las inmediaciones de la calle Génova -donde se encuentra la sede nacional del Partido Popular- que había sido cortada por furgones policiales.
“Estoy indignada. Nos están robando mientras nos recortan de todos lados”, declaraba María Teresa Liébana, jubilada, mientras agitaba un sobre que llevaba en la mano en señal de protesta. Irene, una estudiante de 25 años, también llevaba sobre. Acompañada por su padre y una amiga, criticaba un sistema en el que “se pueden comprar leyes a medida”.
Los manifestantes avanzaban por inercia sin saber al destino al que se dirigían, ante las miradas entre sorprendidas y resignadas de los conductores. En su periplo, han llegado hasta el Congreso de los Diputados, al que no se podía acceder por el bloqueo policial, por lo que, algo más dispersos, se han dirigido hacia la Puerta del Sol, donde la marcha se ha disuelto. Allí, una decena de personas ha intentado acampar. Para protegerse de la lluvia se han provisto de cartones y han improvisado un toldo con un plástico. Minutos después, unos 15 policías los han rodeado, les han pedido la documentación y les han obligado a levantarse.
Jorge Linares, parado de 28 años, cuenta indignado que los agentes se han reído de él y le han garantizado que le va a caer “una multa gorda”, aunque no le han explicado los motivos. “Yo no me pienso mover de aquí”, dice mientras porta un cartel que reza “dimisión”.

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