19 de abril de 2014

“Aznar nos puso no pocas dificultades para la retirada de Irak”

ENTREVISTA A JOSÉ BONO

“Aznar nos puso no pocas dificultades para la retirada de Irak”

José Bono ultima sus memorias con anotaciones de cuando era ministro de Defensa


El exministro de Defensa José Bono, fotografiado en su despacho, en su casa de Olías del Rey (Toledo) en 2012. / CRISTÓBAL MANUEL
José Bono está retirado de los escenarios, “no tengo ningún cargo ni de partido”, subraya, pero eso no significa que no le interese la política. Estos días de descanso los pasa en su localidad natal de Salobre (Albacete), donde ultima el segundo tomo de sus memorias, el que recoge sus anotaciones de cuando era ministro de Defensa (2004-2006) y le tocó gestionar la polémica retirada de las tropas españolas de Irak, de cuyo anuncio se cumplen hoy diez años.
Pregunta: ¿Quién y cuándo decidió la retirada de Irak?
Respuesta: La decidió el presidente Zapatero, lo anunció un año antes de las elecciones de 2004 y tuvo un motivo muy digno: no se podía participar en una guerra ilegal que hasta el Papa Wojtyla, no sospechoso de izquierdismo, había calificado de “inmoral”. El tiempo ha ratificado lo acertado de la decisión.
P. ¿Por qué se decidió hacerlo de manera inmediata y no esperar algunos meses?
R. Porque era un compromiso electoral que no podía aplazarse. Ahora que se duda del valor de la política, Zapatero hizo que prevaleciera la opinión de los españoles sobre la del presidente del país más poderoso de la tierra. Y no fue fácil.
P. ¿No se debatió la conveniencia de esperar un tiempo para no enojar a Washington?
R. Como Zapatero había dicho que si la ONU se hacía cargo de las tropas en Irak podría repensar el repliegue, hubo quienes pensaron, como Narcís Serra, Javier Solana o Felipe González, que deberíamos esperar a la reunión de Naciones Unidas de finales de junio. Zapatero y yo no estábamos de acuerdo y por eso decidimos preguntar a los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido si aceptarían que la ONU tomara el mando. [El secretario de Defensa estadounidense, Donald] Rumsfeld fue categórico conmigo. “En los soldados norteamericanos mandan quienes les pagan, que son nuestros contribuyentes y no la ONU”, me dijo. Cuando quedó claro que no lo aceptarían, se despejaron todas las dudas.
P. ¿Cuándo supo que iba a ser ministro de Defensa?
R. El 17 de marzo, una semana después de las elecciones. Inmediatamente Zapatero me ordena que vaya a ver a Rumsfeld, a Hoon [ministro británico de Defensa], a Berlusconi y a mi homólogo polaco, ya que eran los países a los que más afectaba nuestro repliegue. A todos les digo que España se va a retirar con carácter inminente, a menos que la ONU tome el mando.
P. El Gobierno tomó posesión un domingo, el 18 de abril, ¿a qué vino tanta prisa?
R. Porque el lunes 19 se cumplía el plazo de relevo ordinario de las tropas que estaban en Irak y había que mandar un nuevo contingente para otros cuatro meses o bien ordenar la retirada. Pero no se podía ordenar la retirada sin ministro de Defensa… Zapatero pensó incluso que solo yo tomase posesión, pero le dije que bastantes problemas había ya como para singularizarme de esa forma. Así que tomó posesión todo el Gobierno.
P. Ese mismo día se anunció la retirada…
R. Al salir del Palacio de la Zarzuela, Zapatero me pide que vaya con él en el coche a La Moncloa. Llegamos a su despacho y con cierta formalidad me dice: “Ministro, te ordeno que vuelvan los soldados españoles y que se suspenda el relevo del contingente”. De allí me voy a Vitrubio [sede del Estado Mayor de la Defensa], reúno a la Junta de Jefes de Estado Mayor y les traslado la orden del presidente.
P. ¿Cuál fue la actitud de los mandos militares?
R. Obediencia al Gobierno de todos los mandos y gran profesionalidad de nuestros militares. Es verdad que algún general arrastró los pies y quiso que el repliegue fuera relevo, pero a las 14.56 h del día 21 de mayo me llamó el general [JOSÉ MANUEL] Muñoz [jefe del contingente de apoyo al repliegue] desde Kuwait para anunciarme que en ese instante acababa de cruzar la frontera el último soldado español.
R. ¿Quién se lo comunicó a Washington? ¿Cómo reaccionó?
P. Antes de ser ministro, el 5 de abril de 2004, fui al Pentágono y se lo anuncié a Rumsfeld. “Vengo a comunicarle que nos vamos a retirar de Irak... la vuelta de las tropas españolas puede hacerse en muy breve plazo y usted será el primer extranjero en conocer la fecha exacta en la que iniciemos la retirada”, le dije. Luego no fue así exactamente porque [MIGUEL ÁNGEL] Moratinos [ministro de Exteriores] despertó a Collin Powell [secretario de Estado] para informarle unas horas antes y Rumsfeld se enfadó.
P. ¿Qué consecuencias tuvo la retirada en las relaciones con la Administración Bush?
R. Un periodo de incomprensión y enfriamiento que fuimos superando con lealtad hacia nuestros aliados pero con firmeza en la defensa de nuestros compromisos con los españoles. La retirada les molestó mucho pero la invitación a otros países a seguir el ejemplo de España ahondó el problema.
P. Durante el traspaso de poderes se produjo un grave deterioro de la seguridad de las tropas en Irak. ¿Cómo lo vivió?
R. Con tensión, es evidente. Pero la verdad es que tanto EE UU como Reino Unido fueron leales y ayudaron eficazmente para que la salida se hiciera con seguridad máxima. No hubo ni un incidente destacable.
P. ¿Intentó Trillo comprometer al PSOE con el relevo de las tropas en Irak?
R. En el proceso de repliegue de nuestros soldados Trillo se portó bien. Quien puso dificultades, y no pocas, fue Aznar, que como presidente en funciones suspendió el relevo normal de las tropas para intentar forzarnos a demorar la retirada.
El 29 de marzo Zapatero tuvo que mandarle una carta: “La seguridad de nuestros soldados destinados en Irak, obligan a V.E. y a su Gobierno a cumplir con el ordenamiento jurídico español. No se pueden perjudicar, sin fundamento jurídico, los derechos que las tropas tienen a ser relevadas en las fechas que ya estaban programadas por el Ministerio de Defensa. Si V.E. no está en condiciones de cumplir con su obligación como Presidente del Gobierno en funciones, y en consecuencia no retira la orden de suspensión del relevo de las tropas españolas en Irak, le aconsejo que inicie los trámites precisos para que nuestros soldados y sus mandos regresen definitiva y urgentemente a España. Atentamente le saluda. José Luis Rodríguez Zapatero, Secretario general del PSOE”.
P. ¿El envío de más tropas a Afganistán fue una forma de compensar la retirada de Irak?
R. La salida de Irak era un compromiso con los españoles que nada tenía que ver con Afganistán. Cuando Zapatero estaba en la oposición apoyó la presencia en Afganistán porque tenía todas las bendiciones de la ONU. La ampliación fue coherente con esa actitud previa, aunque es verdad que también recibimos la solicitud de nuestros aliados y concretamente, de manera directa, del presidente Bush, primero, y del presidente Obama, después.

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