15 de junio de 2010

«Rojo era un militar como los de hoy: liberal, demócrata...»

ABC

«Rojo era un militar como los de hoy: liberal, demócrata...»

Vicente Rojo escribió «Historia de la guerra civil española» (RBA), que ve la luz y prologa Jorge M. Reverte

TULIO DEMICHELI / MADRID

Día 14/06/2010 - 02.47h


Jorge Martínez Reverte, después de la entrevista. ÁNGEL DE ANTONIO
Casi por una casualidad apareció este libro de 600 páginas, «Historia de la guerra civil española» (RBA), que el general Vicente Rojo escribió durante los últimos años de su vida en Madrid, en su exilio de la calle Ríos Rosas. Cuando leyó esas páginas, a Jorge Martínez Reverte lo que más le sorprendió es haberse encontrado con «un militar moderno, con un hombre de armas como los de ahora, que son demócratas y liberales, que saben idiomas y están muy preparados. Así era el general Vicente Rojo». El gran estratega de la República «era un hombre de perfil conservador, un católico practicante y fiel al Gobierno legítimamente constituido. Es fascinante cómo describe la situación de aquel Ejército no monolítico, y con pluralidad ideológica: muy pocos militares estaban afiliados a Falange o al Partido Comunista».
En 1936, Rojo no creía que la República fuera «a llevar a España al bolchevismo, sino que el Gobierno podía reconducir la situación. Y él quiere parar el golpe, como así lo creyeron otros muchos militares de alta graduación, la mayoría; no se olvide que las primeras víctimas del levantamiento militar fueron los militares».
Cuando el golpe de Estado fracasó y el levantamiento se convierte en una Guerra Civil, «en España desaparecen unas tradiciones: la de los republicanos moderados de izquierda y de derecha, ése es un sustrato que desaparece, y se hacen dominantes los extremistas. En cualquier caso, los militares españoles se parecen mucho a los europeos. ¿Qué temen los militares austriacos, franceses o alemanes de derechas? Más que a los anarquistas temen a los bolcheviques, la única revolución triunfante. Rojo no se deja llevar ni por unos ni por otros; detestaba el comunismo».
Bien es verdad que a lo largo de las páginas de este libro, inédito hasta ahora, Rojo no da cuenta de los desmanes que se produjeron en los primeros meses de la guerra, con crímenes tan infames como ls sacas de Paracuellos, en las que se asesinaron vilmente a varios miles de prisioneros. «Creo que ni se enteró porque no tenía tiempo, pero él sí se escandaliza ante los desmanes. La verdad es que él esconde en su casa a militares perseguidos y les salva la vida. Regresa del exilio en 1957, y los militares a los que había librado de una muerte segura ni siquiera le llaman para darle las gracias. Fue muy triste».
Las relaciones «entre José Miaja y Vicente Rojo fueron al principio muy buenas. Rojo fue el gran organizador de la defensa de Madrid y resultó un éxito. Miaja apostaba por un estrategia defensiva, mientras que Rojo hasta el último momento estuvo obsesionado con concebir una gran batalla decisiva. Al final, Miaja simplemente le desobedecía». Entre las novedades que este libro aporta a la historiografía, Reverte destaca «la conversación con Azaña, la única vez que se muestra optimista en toda la guerra, es un momento único porque se pasó todo el tiempo muy deprimido... O la descripción de cómo la disolución del ejército profesional y la formación de las milicias, un error tremendo, afectó al destino final de la República... Y una cosa brutal: cómo mueren los mejores milicianos socialistas y comunistas en los primeros momentos, los más bravos y disciplinados y que hubieran sido muy buenos soldados... de haber sabido».