7 de enero de 2019

CORPORACIONES

domingo, 6 de enero de 2019


CORPORACIONES – 07/01/2019

En las apacibles aguas de este canal de la ciudad belga de Gante se reflejan desde hace siglos las típicas fachadas de algunos edificios de la Edad Media y el Renacimiento. Los edificios dan una singular impresión de equilibrio arquitectónico, por el contraste armónico entre su masa imponente, grave y sólida, y la decoración rica, variada y casi fantasiosa de sus fachadas.

Primitivamente estos edificios tan recogidos, se diría tan pensativos, fueron ocupados por entidades de cuño corporativo: a la derecha, la sede de la corporación de los Barqueros Libres; después, la casa de los Medidores de Granos, vecina del pequeño edificio de la Aduana, donde los mercaderes medievales venían a declarar sus mercancías. A continuación, el Granero, y por fin la Corporación de los Canteros.

Casas de trabajo y de negocios donde la historia nos cuenta que se desarrolló una actividad de las más intensas y productivas.

La producción económica aún no estaba envuelta por las influencias materialistas de hoy, y por eso se hacía en un ambiente de calma, de pensamiento y de fino gusto, y no en la atmósfera febril, trepidante, irreflexiva y proletarizante que tantas veces le marca en nuestros días. ¿Quién imaginaría para edificios burgueses tanta nobleza, y para corporaciones de trabajo tanto buen gusto?

Más que un problema de arte, aquí hay un problema de mentalidad. Según la concepción espiritualista, lo mejor de la actividad humana se hace con la mente, y por eso la producción económica da lo mejor de sí misma, en calidad y hasta en cantidad, cuando se hace con calma sin ocio y en el recogimiento meditativo.

Según la concepción materialista, vale más la cantidad que la calidad, el actuar del cuerpo que el del alma, la agitación que la reflexión, la sobreexcitación nerviosa que el pensamiento auténtico. Y de ahí la atmósfera vibrante de algunos mercados bursátiles o de ciertas avenidas modernas.

Excertos de comentarios del Prof. Plinio Corrêa de Oliveira sin revisión del autor.

No hay comentarios: