19 de noviembre de 2015

El supervisor tiene listos los ‘testamentos’ de los grandes bancos

El supervisor tiene listos los ‘testamentos’ de los grandes bancos

El Banco de España tiene planes por si llegan problemas a Santander, BBVA, CaixaBank

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Luis Linde
Luis María Linde, durante una comisión en el Congreso. / SAMUEL SÁNCHEZ
La crisis financiera ha demostrado que es muy difícil detener la caída de un banco y que los supervisores no estaban preparados para ello. La nueva regulación europea trata de evitar otra quiebra desordenada y caótica como la de Lehman Brothers en 2008 y ha creado los planes de resolución. Son similares a un testamento que escribe el supervisor en vida del banco y establece lo que se debe hacer cuando sea “inviable o previsiblemente vaya a serlo en un futuro próximo, no haya soluciones privadas y por razones de interés público sea necesario evitar su liquidación concursal”, según fuentes del Banco de España. Es decir, sea demasiado grande para caer.
Accionistas y acreedores deben pagar la factura, así como los grandes depositantes. Solo quedan protegidos los particulares y pymes con menos de 100.000 euros de saldo. El organismo dirigido por Luis Linde ya tiene listos los planes de resolución de Santander, BBVA y CaixaBank “y no se ha detectado ningún problema en su análisis”, apuntan en el supervisor. La Comisión Ejecutiva los aprobará en unas semanas y los remitirá a la UE. El resto de grandes bancos —los 14 supervisados por el BCE—también se someten a este análisis, así como el resto de entidades, cooperativas y cajas. A estas últimas se les exigirán menos compromisos.
El BCE ha delegado la elaboración de estos planes en el Banco de España por su mejor conocimiento del sistema financiero, situación que se mantendrá en 2016 y 2017. Estos planes, que son un ejercicio teórico de complicada adecuación si los mercados internacionales enloquecen, como ha ocurrido en el pasado.

Ordenar el caos de una crisis bancaria

Tratan de ordenar el caos que supone la caída de un banco sin contagiar al resto del sistema y preservando el impacto sobre la economía real. Las medidas previstas son captación de capital mediante emisiones en el mercado, venta de negocios (seguros, gestoras de activos, inmuebles) y mejora de la liquidez. Por otro lado, los tres grandes han cumplido el nuevo requerimiento regulatorio de absorción de pérdidas MREL (Minimum Requirement for own funds and Eligible Liabilities), según el Banco de España.
Este requerimiento se fija caso a caso y entidad por entidad y tendrá que ser comunicado a los bancos a lo largo del próximo ejercicio 2016. No obstante, ante su cumplimiento, se está estudiando en Europa por si fuese posible su aplicación en fases que se prolongaría durante 48 meses. Las mismas fuentes admitieron que el MREL no se comunicará de manera oficial al mercado, si bien las entidades financieras que lo deseen sí podrán hacerlo público.
El principal problema, a juicio del Banco de España, es que el mercado pueda “malinterpretar” los resultados, puesto que un mayor nivel de MREL no quiere decir que esa entidad tenga más problemas. En este sentido, puntualizaron que cumplir con esta regulación “no va a suponer ningún requerimiento de capital adicional” para la banca. El objetivo del MREL es que las entidades financieras de gran tamaño tengan suficiente capacidad de absorción de pérdidas en forma de capital regulatorio y pasivos elegibles.

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