31 de julio de 2012

Crueldad bajo palio


Crueldad bajo palio

Once historiadores diseccionan la figura del dictador Franco

Franco organizó la Guerra Civil para derribar la República. Una vez logrado su objetivo usó el poder para ensañarse con sus adversarios. Un grupo de historiadores analizan los gestos y la personalidad de un dictador cuya crueldad alcanzó, entre otros, la protección del palio.

Franco. La crueldad

Por ÁNGEL VIÑAS

Hay aspectos en Franco que no dejan de sorprenderme. Su capacidad de actuar jugando con todas sus cartas contra su pecho. Su cautela llevada al límite. Su sabio aprovechamiento de la coyuntura, en su provecho. La falta de pudor con que pocos días más tarde se autopresentó ante Hitler como el cabecilla de la sublevación. O la forma en que engañó como chinos a los agentes del SIM italianos. Su total desprecio por la vida humana. Una anécdota, que me contó hace años un testigo, uno de los emisarios que envió a Hitler, se me ha quedado grabada. Un oficial se presentó a Franco para ver si podía conseguir que se perdonara a dos chavalas que habían usado mosquetones contra los sublevados. La respuesta de Franco fue glacial: ya conoce usted las órdenes. Ejecútelas. El oficial salió temblando. No todos eran killers. Pero las chicas no se salvaron.
Carecía de fibra moral. No había sido un genio en la política, en la milicia, en la economía o en la formación técnica. Su capacidad para la traición. La sublevación la reacondicionó de tal manera que los deseos de los monárquicos que confiaban en él se quedaron en agua de borrajas. La inversión en terror que promovió, incluso por medios que chocan en comparación con la Italia mussoliniana y el Tercer Reich, fue el legado sangriento que ha dejado en la historia de España.
Ángel Viñas es historiador, autor de La conspiración del general Franco.

EL llorón

Por PAUL PRESTON

Aunque implacablemente cruel con sus enemigos y fríamente distante con sus subordinados, era de lágrima fácil. Las limitaciones emocionales de su infancia se reflejaban en la madurez en un profundo sentido de privación y la consiguiente autocompasión: lloró el día de su primera comunión; lloraba al hablar de Alfonso XIII; lloraba cuando hablaba de la ayuda recibida de Portugal, Italia y Alemania durante la guerra. En las pruebas de su encuentro con Hitler se veía que sus ojos empapados le brillaban de emoción. Se le llenaron los ojos de lágrimas al recordar la vergüenza de Pétain cuando tuvo que pedir el armisticio, olvidando cómo él mismo había intentado explotar la debilidad francesa para ocupar parte del imperio francés en el norte de África. Franco estaba embargado de emoción durante la visita de Eisenhower y lloró en el banquete que se dio en el palacio de Oriente visiblemente conmovido por estar en términos de familiaridad con el presidente de EE UU. Se emocionó el día que recibió un doctorado honorífico de la Pontificia de Salamanca. Tal emoción contrastaba con la frialdad con que contemplaba masivas sentencias de muerte. Y la llorosa gratitud por la ayuda portuguesa durante la guerra no le impidió acariciar la idea de una anexión de Portugal para una España más grande.
El tono de resentimiento y de lástima de sí mismo fue una de las fuerzas motivadoras que le condujeron a la grandeza. Numerosas anécdotas de su vida evocan al chiquillo oprimido que debió de ser: un día en Alcañiz durante la guerra, al ver a sus oficiales tomando un aperitivo, salió de su cuartel y dijo en voz quejica a uno de sus generales: “¿Es que yo no puedo tomar una copa?”. Sólido comilón, se quejó un día ante su guiso de carne favorito, “como soy el jefe del Estado, me ponen el ragú con mucha carne, y resulta que a mí también me gustan mucho las patatas”. Se sentía a gusto sintiéndose privado. La autocompasión se veía en muchos de sus discursos, pero quizás el ejemplo más llamativo fue el 7 de marzo de 1946 en el Museo del Ejército. Hablando de la hostilidad internacional, aseguró: “Nosotros somos a los que menos puede sorprender, pues jamás se nos habló de otra cosa que de sacrificios e incomodidades, de austeridad y largas vigilias, de servicios y de centinelas. Pero en este servicio, a vosotros os corresponde alguna vez el descanso, y a mí no; yo soy el centinela que nunca es relevado, el que recibe los telegramas ingratos y dicta las soluciones; el que vigila mientras los demás duermen”.
Paul Preston, catedrático en la London School of Economics, es autor de El gran manipulador. La mentira cotidiana de Franco.

El saludo blando

Por JOAN MARIA THOMAS

Las imágenes saludando vistiendo uniforme del Ejército con los añadidos de cuello azul y boina roja fueron muy corrientes a lo largo de su régimen. Tal multicoloridad representaba los tres sectores que nutrieron el bando rebelde en la Guerra Civil: militares, falangistas y carlistas. Al primero pertenecía el llamado Caudillo y de los demás se incautó el 19 de abril de 1937, vía promulgación de un Decreto de Unificación que creó el partido único Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Un partido fascista en el que los camisas viejas aceptaron participar creyendo que Franco y su consejero Serrano Súñerconstruirían un auténtico Estado fascista. Pero no lo hicieron, sino un régimen representativo de los rebeldes y sus apoyos civiles, bajo la jefatura indiscutible y (casi) eterna del dictador. La progresiva castración del sueño falangista no fue demasiado cruenta, y cuando se vio lo que en realidad se pretendía, tan solo unos pocos falangistas dimitieron (como Ridruejo en 1942). La triunfante Falange de Franco quedaría para siempre. Ni más ni menos que hasta abril de 1977, cuando se disolvió por decreto, tras cambiar de nombre y llamarse Movimiento. Sus militantes disfrutarían durante años de empleos, sinecuras, pisos e influencias, aún soñando unos pocos de ellos en una “revolución pendiente” que nunca llegó. En realidad se convirtieron en el apoyo civil más incondicional de Franco, ya que a él y solo a él todo se lo debían. El poco enérgico saludo del Caudillo ejemplifica su versión del fascismo. Blando. Nada terso, como gustaban de decir nuestros fascistas.
Joan Maria Thomas es profesor titular de Historia Contemporánea de la Universitat Rovira i Virgili. Autor de Los fascismos españoles.

Franco, la voz y el carisma

Por JULIÁN CASANOVA

Los déspotas modernos dedicaron mucha atención a la construcción de su imagen pública, al cuidado del estilo y de la pose en los discursos y apariciones públicas. Si hubiese que concretar en un caso histórico el “tipo ideal” de “autoridad carismática” que teorizó Max Weber, ese sería Hitler. El liderazgo de Franco tuvo, por el contrario, poco de carismático y para ejercerlo no necesitó de la dramatización. Ni de la voz. Era atiplada y sonaba casi infantil, poco agradable. Nunca empleaba una entonación variada y sus discursos eran monótonos y aburridos. ¿Para qué quería una dicción clara, armónica o limpia, una voz que transmitiera credibilidad y seguridad? Franco no conquistó el poder dirigiendo un partido de masas, ni nunca tuvo que convencer a los votantes. Llegó al mando supremo a través de las armas y después ya se encargó la Iglesia de moldear su imagen de “gran católico cruzado”. Era el elegido por la divina providencia para guiar a los españoles por el buen camino. Pese a su voz atiplada y poco enérgica.
Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza, es autor de República y Guerra Civil.

La sonrisa de Franco

Por ISMAEL SAZ

En 1937, Franco era casi todo. Pero le faltaba algo para ser como los grandes caudillos fascistas Hitler y Mussolini, genuinos caudillos populares, dotados de todos los elementos que, se supone, configuran el carisma. Ni por sus orígenes sociales, ni por su trayectoria política, ni por su capacidad de comunicación, ni por su figura corporal, ni por su voz atiplada Franco parecía dar la talla del auténtico caudillo fascista. Lo constató pronto el primer embajador de la Italia fascista en España, Roberto Cantalupo. Ante unas masas entregadas al grito de “¡Franco, Franco, Franco!”, el caudillo “fue incapaz de decir algo a la gente que le aplaudía y esperaba una arenga... se había vuelto frío, vidrioso y femenino”. Todo un problema en la Europa fascista y carismática.
Muchos franquistas pusieron manos a la obra y encontraron la solución, la sonrisa. Como dijo Giménez Caballero, Franco no tenía “la mirada y la forma de emproar la mandíbula” de Mussolini, o el “aire entre marcial y popular, entre doctoral y solemne” de Hitler, pero tenía la sonrisa, y esta le confería una “ternura paternal y maternal a la vez”. “Capitán de la sonrisa blanca”; de la sonrisa gentil y natural, aroma de optimismo y rúbrica de victoria; sonrisa resplandeciente que transmitía “fe y amor”, escribió Manuel Machado; sonrisa “como una rosa en flor” ofrecida por un hada maravillosa a un recién nacido Franco, compuso Pemán.
Convertido por mor de su sonrisa en pacificador y reconciliador de los españoles, amado por ellos, de los que podía ser padre y madre a la vez, la imagen del Franco sonriente parecía haber dado con la clave de aquel quantum de carisma que le faltaba. La estrategia tuvo éxito. Sin embargo, era una sonrisa extraña. Tras ella había un cerebro “calculador, frío y metódico” que sabía esperar y decidir en el momento oportuno, se dijo en la prensa de la época. Buena percepción sin duda, como lo sería aquella otra de Samuel Ros cuando hablaba del “acento más firme de la sonrisa que una veces dibujan sus labios y otras veces ocultan sus labios”. Grandes virtudes para los franquistas que esto escribían, pero fundados motivos de inquietud para los que no lo eran.
Ismael Saz es catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat de València. Autor de Fascismo y franquismo.

El cuerpo de Franco

Por ENRIQUE MORADIELLOS

El cuerpo de Franco sufrió unos cambios considerables a lo largo de su vida adulta. En el caso de Franco, esa transformación de su fisonomía externa dejó patente tres grandes momentos: 1. El joven oficial de pequeña estatura (1,64 metros), acusada delgadez, rostro aniñado y barbilampiño y voz fina y atiplada. 2. El maduro general victorioso y omnipotente de los años cuarenta, con porte más soberbio y altanero, apreciable tendencia a la gordura y marcado sobrepeso. 3. El anciano dictador de los primeros años setenta, enfermo y tembloroso, con notoria rigidez corporal y facial y un hilo de voz apenas audible y bisbiseante. La primera imagen corporal descrita corresponde a su etapa de joven oficial “africanista” de Infantería de ligeros aires románticos que se curte con valor en las artes marciales en una cruenta guerra colonial en el Protectorado de Marruecos. La segunda imagen, antológica del primer franquismo, es la propia de un temible “Caudillo de la Victoria” que ha vencido en una guerra civil fratricida y levanta sobre su triunfo un régimen de dictadura caudillista con plenos poderes y sin fecha de caducidad. La tercera imagen evidencia la decrepitud física de un anciano débil y vulnerable que oficiaba como severo y anacrónico patriarca de una España irreconocible para su generación y cada vez más compleja y conflictiva.
Enrique Moradiellos, historiador, es autor de La España de Franco. Política y sociedad.

La niña de sus ojos

Por VICENTE SÁNCHEZ-BIOSCA

La mirada de Franco carecía de la electricidad de Hitler, del exceso de Mussolini, de la opacidad de Stalin. Su adustez quizá encarnara la severidad castrense, su desprecio por la seducción. Cuentan que los soldados a los que mandaba la temían por implacable, pero esta no quedó, que yo sepa, impresa jamás. La que circuló se fue haciendo más y más impenetrable. Hay una foto de Franco que perfora mis noches. Un grupo de jerarcas del régimen sale de una gala: los ministros Iturmendi y Barroso flanquean al matrimonio. La esposa luce su collar de perlas y recoge púdicamente su vestido largo. El Caudillo, ya orondo, luce sus laureles en su traje de gala. Carmen Polo sonríe con compostura; el resto vacila entre una alegría moderada y la tediosa etiqueta. En cambio, los ojos de Franco se tuercen respeto al eje de la fotografía y su mirada de reojo taladra a alguien situado apenas un paso fuera del encuadre. El gesto no estaba previsto y escapó probablemente a quien la difundió. Pero creo percibir en ella, agazapada, la mirada fulminante evocada por aquellos legionarios de antaño y presiento que si fuera capaz de entender esta mirada, habría penetrado el sentido de toda una época.
Vicente Sánchez-Biosca es catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valencia. Autor de Imágenes en migración: iconos de la Guerra Civil.

La representación

Por ZIRA BOX

El dictador emergió simbólicamente de la guerra alzado a la tribuna de los vencedores. Franco presidía triunfal el desfile de la Victoria. Era el 19 de mayo de 1939 y la imagen, aquella que le mostraba como el invicto Caudillo ganador de la guerra, se iba a convertir en una omnipresente reproducción a lo largo de los años posteriores. Casi nada fue dejado a la improvisación. En el caso de los cuadros, el cuerpo de Franco se idealizó y adelgazó, y en el de las fotografías, se iluminó y retocó. Su rostro casi siempre lució serio y severo, sereno y grave, a tono con los tiempos que acontecían. Se le esculpió a caballo, emulando a los guerreros clásicos; se le mostró de pie, con pose aristocrática. Y se le sentó, como si de un monarca se tratara. Su represtación fue cambiando al ritmo de la propia dictadura. Así, su exhibición comenzó con el Caudillo militar para que después, y de forma progresiva, fuera apareciendo el hombre político, el estadista que también reconstruía la paz. El paso de los años hizo que primase su parte humana: el gobernante aficionado al campo, la caza o la pesca, junto al hombre familiar, el padre que se convertiría en un abuelo gustoso de rodearse de sus nietos. Al final, el otrora triunfal Caudillo y general se trocó en anciano: una descontextualizada reproducción de un hombrecillo delgado y avejentado dentro de un país que, por aquel entonces, ansiaba ya por abrir las ventanas a la libertad y la modernidad.
Zira Box es profesora de Historia del Pensamiento Político de la UNED, autora deEspaña, año cero.

Bajo palio

Por GIULIANA DI FEBO

Durante su dictadura Franco fue el centro de ceremonias y ritos destinados a subrayar su condición de enviado de la Providencia. El modelo ritual fue inaugurado en diciembre de 1937 con motivo de la jura en Burgos del I Consejo Nacional de Falange. La ceremonia se desarrolló en el monasterio de Santa María de las Huelgas. Fue un rito de fundación del Nuevo Estado nacionalcatólico y de celebración de Franco como “Caudillo supremo”. Las fuerzas del Ejército desplegadas en vistosa parada, la Falange llegada de los frentes de combate, el paso de las tropas marroquíes y la escolta mora. Franco entraba en la iglesia para oír misa mientras el órgano tocaba el Te Deum laudamus. Ya en la sala Capitular, sentado en un trono con dosel de damasco rojo, después de haber jurado sobre los Evangelios ante el cardenal Gomá su fidelidad a España y a Falange, asistió al desfile y a la jura de los consejeros. La ceremonia ilustraba la sacralidad del pacto entre Franco y una jerarquía eclesiástica garante de la reciprocidad del vínculo entre las instituciones del régimen. Era la primera etapa de un proceso que culminó en la ceremonia de la ofrenda de la espada de la Victoria en la iglesia de Santa Bárbara de Madrid en 1939. El “generalísimo” se dirigía hacia la iglesia saludado por blancas palmas que añadían a la escena un toque bíblico. Se acercaba al altar caminando bajo palio, una modalidad litúrgica reservada a los reyes, a los obispos y al Santísimo Sacramento. Después de una solemne ceremonia evocadora de ritos medievales, depositaba su espada gloriosa. La Ofrenda concluyó con la bendición de Gomá y un abrazo entre los dos. Salvas de artillería y repiques de campana festejaron la aparición en la plaza de un “generalísimo” que “no pudo contener el llanto”, pero ya consagrado “Caudillo por la gracia de Dios”.
Giuliana Di Febo, catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Roma. Autora de Ritos de guerra y de victoria en la España franquista.

Atado y bien atado

Por SANTOS JULIÁ

Fue en el cerro de Garabitas en mayo de 1962. Para responder a las embestidas contra la patria la Hermandad de Alféreces Provisionales convocó una gran concentración en este sagrado lugar de su memoria histórica. La guerra no terminó en la victoria, dijo Franco, y quienes torpemente especulaban con sus años debían saber que se sentía joven y que detrás de él “todo quedará bien atado y garantizado por la voluntad de los españoles y por la guardia fiel e insuperable de nuestros ejércitos”. Nuestra obra, terminó diciendo, es el mandato de nuestros muertos.
Pero no sería hasta el 22 de julio de 1969, ante las Cortes, convocadas para aprobar la ley que declaraba al príncipe Juan Carlos de Borbón heredero a título de rey, cuando encontró la fórmula definitiva. De nuevo, la memoria de la guerra y el recuerdo de los muertos. Lo que hacemos hoy, añadió, no es una restauración, es una instauración. Y cuando “mi Capitanía llegue a faltaros la decisión que hoy vamos a tomar contribuirá a que todo quede atado y bien atado para el futuro”. Habían pasado 30 años del fin de la guerra y así quedaba instaurada la Monarquía del Movimiento Nacional. Dueño del tiempo y de la memoria, Franco se sintió aquel día como Dios, alfa y omega de la historia.
Santos Juliá, catedrático de Historia Social y del Pensamiento Político de la UNED, es autor de La violencia política en la España del siglo XX.

Franco como obsesión

Por JOSÉ ÁLVAREZ JUNCO

Vivimos, en los últimos lustros de la dictadura, cosas extraordinarias, nunca vistas. Carreteras atascadas (término nuevo), hasta donde alcanzaba la vista. Un atardecer, en una de aquellas situaciones inéditas, me asaltó la sospecha de que Franco se hubiera muerto. Podía ser un síntoma de que el edificio se colapsaba. Y el colapso tenía que comenzar por la desaparición de la piedra angular, que era él, el padre incoloro y silencioso, pequeñito, de voz atiplada, casi inaudible, pero a la vez omnipresente, conocedor de todo y causa de todo. Cuando muera, repetíamos, porque algún día tendrá que morir. Pero era hablar por hablar porque, en el fondo, nadie se lo creía. Nuestras vidas eran inimaginables sin aquella referencia a la que odiar y temer, a la que culpar de todo. En nuestras primeras discusiones políticas, le habíamos disculpado: había enchufes y chabolas, sí, pero solo porque él no se enteraba, porque estaba rodeado de gentes que le ocultaban la realidad para aprovecharse. Pasamos más tarde a maldecirle, a culparle de todo. De lo que no podíamos hacernos a la idea es de que un día, de verdad, viviríamos sin aquella losa encima.
José Álvarez Junco, catedrático de Historia de la Universidad Complutense, es autor de Mater dolorosa.

Apoteosis musical y rechazo escénico en Bayreuth


Apoteosis musical y rechazo escénico en Bayreuth

El director alemán Christian Thielemann da brillo al arranque del festival wagneriano

La soprano Adrianne Pieczonka, en el ensayo general de 'El holandés errante' en Bayreuth. /DANIEL KARMANN (EFE)
En más de una ocasión ha defendido en sus ensayos Rüdiger Safranski la conveniencia de que se mantengan algunos principios básicos del Romanticismo en los tiempos actuales. Es un pensamiento que sale a flote cada vez que se programa una obra tan romántica como El holandés errante, de Wagner. Más aún, si es en Bayreuth, con una nueva producción escénica, e inaugurando el festival. ¿Es preferible una recreación de los mitos románticos tal cual, o una lectura que incida en lo que queda de ellos en la actualidad? Complicada cuestión en la que cualquier sugerencia no está nunca de más. La única nueva producción de esta edición contaba a priori con la garantía de un director musical de campanillas y con un equipo escénico nuevo en la plaza. La apuesta era sabrosona, qué duda cabe. Bien es verdad que el festival wagneriano por antonomasia anda este año con cierta mentalidad de vísperas, pues no en vano el próximo 2013 se cumple el segundo centenario del nacimiento del compositor, lo cual no impide que para las festividades que se avecinan se quiera llegar con la sensación de los deberes bien hechos. En ese contexto es elogiable que se haya cerrado el ciclo de tres nuevas producciones de las óperas románticas, que se haya consolidado en cuatro años consecutivos la experiencia de ópera para niños y que se realice una histórica exposición sobre la música silenciada en Bayreuth hasta 1945, con la represión sobre los judíos y otros temas paralelos. Como en Bayreuth siempre salta algún tema de gran alcance mediático, este año se lleva la palma el tatuaje, en una segunda capa de piel, con símbolos nazis de Eugeny Nikitin, bajo-barítono ruso que iba a encarnar la figura del Holandés. La dirección artística no quiere líos en este terreno y sustituyó sin más rodeos al cantante. Lo que no se va en lágrimas se va en suspiros. Qué sofoco.
Es ya un tópico afirmar el desafío que supone para un director de escena la posibilidad de meter dos barcos en escena en El holandés. Las preocupaciones del joven Jan Philipp Gloger —su primera ópera,Las bodas de Fígaro, fue en 2010— van por otros derroteros. Le preocupa dar una imagen del Holandés que no esté excesivamente en función de Senta. El tema marino no está en sus prioridades. La inmensidad del océano se sustituye por una instalación tecnológica bastante inquietante, por cierto. Las perspectivas de los mitos y leyendas del Romanticismo al pie de la letra se difuminan. La dialéctica entre el mundo real y el mundo fantasmal de la tripulación del Holandésaflora en una confrontación conceptual entre el aire y el fuego, que desemboca, a grandes rasgos, en un retrato consumista de la sociedad actual frente a la posibilidad de un cambio en la fantasmal. La dirección de actores y coros es magnífica. El sentido del humor brilla más que los aspectos dramáticos. La pirueta final de integración en un objeto de consumo de la tragedia final del Holandés y Senta, gracias a una foto oportunista, es demoledora. Hay buenas intenciones y buen teatro, pero se renuncia al misterio y la leyenda. Tan discutible como atractivo. Lo que decía Safranski pero quizá un poco banalizado, infantilizado, en las soluciones. El público abucheó, en líneas generales, este planteamiento escénico, aunque tuvo sus defensores.
El Romanticismo de pura ley viene del foso. Christian Thielemann hace una lectura magistral de la partitura. Apasionada, fogosa, sutil en los detalles, con una tensión extrema. Desde las versiones de los años cincuenta con Hans Knappertsbusch dudo que se haya escuchado en Bayreuth algo semejante con esta obra tan erizada de dificultades. Thielemann es el rey wagneriano en Bayreuth. El 22 de mayo de 2013 —día del 200º aniversario del nacimiento de Wagner— dirigirá el concierto de cumpleaños en la Festspielhaus. En julio volverá con Rienzi al Oberfrankenhalle de Bayreuth en un ciclo previo al festival con las tres óperas de juventud anteriores a El holandés. Thielemann posee ese fuego que materializa ese estilo literario de “rojo de sangre en las velas, negro el mástil”. Lleva el barco de la orquesta con seguridad y entrega. El público enloqueció con su visión musical.
El elenco vocal se mantuvo a un nivel más que aceptable. Samuel Youn salvó la papeleta de la sustitución y agradeció al público de rodillas su comprensión y reconocimiento. Le falta un poco de chispa o de coraje en la construcción de su personaje, pero su vena profesional es encomiable. Adrianne Pieczonka fue la gran triunfadora del apartado vocal. Su retrato de Senta fue arrollador. Franz-Josef Selig, Michael König, Benjamin Bruns y Christa Mayer completaron un reparto calurosamente recibido en su totalidad por el respetable. Diez minutos de aclamaciones —con la salvedad de lo escénico— pusieron el punto final a una velada que llevó a las inmediaciones del teatro a centenares de curiosos para ver a personajes de la cultura y la política alemanas.

La salida de capitales de España suma un récord de 163.000 millones hasta mayo


La salida de capitales de España suma un récord de 163.000 millones hasta mayo

La fuga se aceleró de nuevo en mayo, el mes de la crisis de Bankia

El saldo negativo dura ya 11 meses en los que han salido 259.000 millones

La salida de capitales de la economía española continúa. En el mes de mayo salieron fondos de la economía española por importe de 41.294 millones de euros, el segundo peor dato registrado este año. La fuga se aceleró en un mes en que estalló la crisis de Bankia, se disparó la prima de riesgo y empezó a quedar claro que España necesitaría el rescate europeo para sanear sus sector financiero. Con la cifra de mayo, la salida total de capitales de España en los cinco primeros meses del año suma ya 163.168 millones de euros, una cifra sin precedentes.
En 11 meses consecutivos de caída, la retirada de fondos de España ha sido de más de 259.000 millones de euros. Esas cifras, incluidas en losdatos de la balanza de pagos que publica el Banco de España reflejan una suma de factores diferentes, desde la venta de deuda española por parte de inversores extranjeros hasta préstamos, depósitos y repos de bancos españoles en el exterior e incluso algo de salida de depósitos de particulares y empresas.
En el mes de mayo, los inversores extranjeros vendieron títulos españoles (deuda pública y privada y acciones, principalmente) por importe de 12.200 millones de euros. Sin embargo, los españoles redujeron a su vez la inversión en cartera en el exterior en 3.000 millones, con lo que el saldo neto de inversiones en cartera fue de 9.200 millones, menos de la mitad que el mes anterior.
Con todo, los mayores movimientos de capitales se produjeron en el capítulo de "otras inversiones", con 31.924 millones. Este capítulo engloba principalmente, préstamos, depósitos y operaciones temporales entre los bancos. Buena parte se debió a que bancos españoles colocaron en el exterior en los mercados interbancarios 18.560 millones de euros. A su vez, los inversores exteriores retiraron de España 13.363 millones.
Este es el capítulo que ha visto una mayor salida de capitales a lo largo del año y en buena medida se debe al efecto que las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo (BCE) han tenido en el esquema de financiación de la cartera de deuda pública por los bancos españoles: la sustitución del recurso a repos en cámaras de compensación europeas por la liquidez del eurosistema. Las inyecciones multimillonarias a tres años del Banco Central Europeo han llenado de liquidez a las entidades españolas, pero el dinero no se destina a aumentar el crédito a familias y empresas de una economía en recesión, sino que se guarda para cubrir vencimientos de deuda. Mientras, buena parte de él se coloca a corto plazo en operaciones interbancarias en el exterior.
En algún caso, como el de Barclays, el cambio de fuentes de financiación (que en la balanza de pagos es una salida de capitales) le ha llevado de pedir dinero a su matriz en Londres a solicitárselo al BCE. Barclays señaló que lo hacía para cubrirse del riesgo de salida de Esaña del euro.
Lo que no hay es una fuga masiva de depósitos de particulares y empresas hacia el exterior. El movimiento tiene más que ver con el mercado interbancario y las ventas de deuda y acciones españolas. La cifra de "otra inversión" de familias y empresas en el exterior, donde estaría recogida la salida de depósitos, fue de 1.793 millones en mayo,según los datos del Banco de España. Es la mayor cifra del año, pero inferior a la de varios meses del pasado ejercicio, por ejemplo.
Esa salida de capitales se ve compensada en buena parte por la apelación al Eurosistema, esto es a los bancos centrales de la zona euro a través del Banco de España. La banca y, en general, la economía española, cada vez es más dependiente de esa financiación que se canaliza a través del Banco Central Europeo.

La Generalitat planta a Montoro en el Consejo de Política Fiscal


La Generalitat planta a Montoro en el Consejo de Política Fiscal

El consejero de Economía Andreu Mas-Colell no asistirá a la reunión de esta tarde

"No tiene sentido asistir a una reunión en la que está todo decidido", dice el portavoz catalán

El consejero de Economía de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, en la reunión del Gobierno catalán en el Palau de la Generalitat. / TONI GARRIGA (EFE)
El consejero de Economía de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, no asistirá esta tarde al Consejo de Política Fiscal y Financiera que se reúne para fijar el límite de déficit y deuda de las comunidades. "No tiene sentido asistir a una reunión en la que está todo decidido", ha afirmado el portavoz del Gobierno catalán, Francesc Homs, este mediodía. "Todas las decisiones ya se han tomado, de forma unilateral y sin posibilidad de diálogo", se ha lamentado HOms.
Homs ha explicado que el consejero de Economía se ha dirigido por carta al Ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, pidiéndole una "rectificación" en sus políticas. Según Homs, si las instituciones europeas han modificado su postura ante la deuda del Estado durante las últimas semanas, lo mismo debe hacer el Gobierno porque la situación financiera de las autonomías es insostenible.
La reunión de hoy aprobará, entre otras medidas un objetivo de déficit a la baja para todas las autonomías el año que viene. Del 1,1 previsto inicialmente se pasará al 0,7% del PIB, una decisión que la Generalitat rechaza porque se ha tomado sin diálogo previo. ¿"Cómo vamos a ir a una reunión en la que no hay diálogo?", se ha preguntado Homs.
La Generalitat ha atribuido los impagos del mes de julio a los centros sanitarios, educativos y sociales concertados a la política económica del Gobierno central. "La liquidez en los pagos a los que debemos hacer frente depende de ellos. Y ellos deben cumplir, lo que no hacen", ha asegurado el portavoz del Gobierno catalán. Según Homs, el Gobierno central debe dinero a Cataluña, por lo que la Generalitat no puede hacer frente a sus pagos y no tiene otras vías porque sino incumpliría con la legislación vigente.
Homs considera que a finales de agosto sí se podrá hacer frente a los pagos de los conciertos educativos y sanitarios porque confía en las transferencias del Gobierno central y prevé poder dedicar todo el dinero que se reciba a pagar deudas con estos prestadores de servicios. Ahora esto no se ha podido hacer porque antes se tenía que pagar a los bancos. Lo que no ha aclarado el portavoz del Gobierno de CiU es cuándo se podrán pagar las deudas que contrae este mes. Homs ha hablado de "unos días", sin concretar más.
El Gobierno de Convergència i Unió (CiU) también vincula directamente el impago de los conciertos a la reivindicación del pacto fiscal que impregna todos los discursos de los nacionalistas catalanes. El portavoz Francesc Homs ha asegurado que no tendría que atrasar los pagos de tener una mejor financiación. "Si tuviéramos la llave de la caja esto no nos pasaría", ha afirmado Homs.