1 de octubre de 2018

Intento de asalto al Parlament tras instar Torra a los CDR a «apretar»

Intento de asalto al Parlament tras instar Torra a los CDR a «apretar»

Grupos de encapuchados asedian la cámara y abuchean al presidente

El independentismo radical corta autopistas y las vías del AVE

Cientos de independentistas intentan asaltar el cordón de seguridad del Parlament que defendían los Mossos

BarcelonaActualizado:
Otoño caliente para recordar el otoño negro catalán de 2017. El independentismo conmemoró este lunes el aniversario del referéndum ilegal del 1 de octubre con una nueva jornada de movilización callejera protagonizada en buena forma por los Comités de Defensa de la República (CDR) y el independentismo más violento, cuyas acciones -intento de asalto al Parlamento catalán anoche, enfrentamientos con los Mossos, cortes de carreteras, ocupación de las vías el AVE, fallido intento de paralizar la actividad económica...-, un año después del hito del 1 de octubre reflejan la impotencia de un movimiento secesionista que se sabe fracasado.
Por la tarde, una nutrida manifestación convocada por la ANC recorrió las calles de Barcelona para recordar lo sucedido hace un año y denunciar la intervención policial de entonces, ahora mismo, junto a la petición de libertad de los políticos presos, el único nexo común de un independentismo dividido, fracturado en su estrategia y que después de años proclamando ser la «revolución de las sonrisas» se descubre bronco y hasta violento. Al acabar la marcha, y después de que por la mañana el presidente Quim Torra animase a los CDR a «seguir apretando», frente al Parlamento catalán se produjeron escenas de violencia cuando varios centenares de manifestantes desbordaron el cordón policial y se enfrentaron a los Mossos, a los que lanzaron las vallas del perímetro mientras exigían la dimisión de Torra y del consejero del Interior, Miquel Buch.

«Se acabó la paciencia»

«Se nos ha acabado la paciencia, se acabaron las sonrisas, desobediencia o dimisión», gritaban los manifestantes a la vez que arremetían contra el PDECat y ERC. Torra y el presidente del Parlament, Roger Torrent, fueron abucheados a la vez que decenas de encapuchados se arremolinaban frente a la puerta del palacio del Parlament, donde los Mossos acabaron recluyéndose ante el acoso e intento de asalto de los violentos. Únicamente el gran portón de madera impidió el paso de una turba que acabó siendo dispersada por un fuerte contingente de los Mossos, tanto de la Brigada Móvil como de agentes que habitualmente trabajan en el Parlamento catalán, y que fueron pertrechados con elementos de defensa que se guardan en el interior del palacio.
De forma simultánea, también se produjeron graves incidentes y fuertes cargas en Vía Layetana, en el centro de Barcelona, donde varios miles de manifestantes desgagajados de la marcha principal se habían concentrado frente a la Prefectura del Cuerpo Nacional de Policía. Entrada la madrugada ya se había restablecido el orden en el centro de Barcelona.
Los graves incidentes de este lunes -una reformulación del asedio al Parlament de 2011- son el reflejo de la deriva secesionista, a la que Torra responde plegándose a los radicales. Si el sábado los Mossos sacaban brillo a sus porras para contener la contramanifestación de la CUP -ante el enojo del independentismo más radical- ayer se refería a los CDR como sus «amigos». De forma simultánea a que esos mismos CDR mantenían cortada la línea del AVE en Gerona, o bloqueaban el macropolígono industrial del Vallés, Torra les animaba ayer a seguir con sus acciones. «Amigos de los CDR: apretáis y hacéis bien en apretar», explicó Torra desde Sant Julià de Ramis (Gerona), el pueblo donde el expresidente Carles Puigdemont debía votar el pasado 1 de octubre, y donde ayer su sucesor reunió de forma extraordinaria a su gobierno. El expresidente aludió anoche a los violentos asegurando que «si van encapuchados no son 1-O».
En precario equilibrio entre un Govern que actúa en modo autonomista pero gallea en modo republicano, y un independentismo que le exige liberar a los presos y cerrar la vía autonomista, Torra ayer se puso del lado de estos últimos. Primero en Sant Julià, y luego ya en Barcelona jaleado y exigido por un grupo de estudiantes, Torra les prometió que «el Govern estará, tened confianza», sin especificar en qué se concretará ese «estar». Lo explicó después de que representantes de los CDR volvieran a dejar claro a la Generalitat cuál es su posición»: «El pueblo manda, el gobierno obedece».
Lo que manda el pueblo -una parte del mismo, se entiende-, es cumplir con el «mandato del 1-0», algo que la Generalitat, es obvio, no está en condiciones de llevar a cabo. En este contexto, la premisa del Govern parece ser la de seguir ganando tiempo y prepararse para la «ventana de oportunidad» que a su criterio podría abrirse con el juicio a los líderes independentistas y la respuesta social que se produzca entonces. Patada a seguir. «Apelo a las consciencias colectivas de los catalanes para saber si aceptaremos o no las sentencias, por saber si volveremos a determinarnos». Épica de saldo para animar a los catalanes a «afrontar estas semanas sin miedo». «O libertad o libertad», concluyó con una frase que al independentismo más hiperventilado, empezando por los CDR, les suena casi a tomadura de pelo, como se acabó viendo anoche con los incidentes frente al Parlament.
La jornada de ayer fue el mejor resumen de esta dicotomía que afronta el independentismo: por la mañana y a última hora, un nuevo paso hacia la «borrokizacion» de la movilización callejera; por la tarde, una manifestación en Barcelona que, aunque no tan masiva como las de la Diada -180.000 personas según la Guardia Urbana-, volvió a llenar el centro de la ciudad. El escenario es preocupante, tanto por la capacidad de los activistas para, al grito de «ni olvido ni perdón» amagar con poner patas arriba el país -dos centenares bastaron para cerrar la AP-7 en Tarragona, y otros tantos hicieron lo mismo con el AVE en Gerona- como por el apoyo que, al menos de palabra, se les ha dado desde la administración autonómica.

Preocupación en los Mossos

Dentro de los Mossos, como ayer daba cuenta ABC, la preocupación es amplia, al sentirse utilizados políticamente y por no notar suficiente apoyo por parte de la Generalitat, tal y como denuncian los sindicatos policiales. El apoyo a los CDR o el anuncio por ejemplo de que el Govern investigará las cargas de la manifestación del sábado ha encendido los ánimos en un cuerpo que ayer, por otra parte, daba cuenta de la detención del agresor de uno de los participantes de la marcha del sindicato policial Jusapol.
Por contra, horas antes de los disturbios, el ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, insistió en la política de apaciguamiento y dijo conferir una «importancia relativa» a las declaraciones de Torra en apoyo a los CDR. Según insistió, la jornada estaba transcurriendo de modo «asumible» y al Gobierno le «importan las acciones más allá de los discursos».
El apoyo de Quim Torra a los CDR fue denunciado por los grupos de la oposición. Cs y PP firmaron ayer una petición conjunta de comparecencia en el Congreso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que dé explicaciones por el «deterioro general de la política española» y las «amenazas independentistas».

En este sentido, el líder del PP, Pablo Casado aseguró en Twitter tras los incidentes que «me duele Cataluña y ver a los totalitarios independentistas tomar las calles y el Parlament. ¿Cómo es posible que el Gobierno no haga nada? Exigimos aplicar ya el artículo 155 y la ley de Partidos para restablecer el orden y destituir a Torra. O que convoquen elecciones generales ya». También el presidente de Cs, Albert Rivera, reaccionó y se preguntó en un mensaje en la misma red social «¿se puede saber dónde anda Pedro Sánchez ante el caos y la violencia sembrada por los separatistas en Cataluña», indicó, para añadir que «hoy se ha humillado a la democracia española».

Holanda quiere enterrar la leyenda negra española 450 años después


Holanda quiere enterrar la leyenda negra española 450 años después

Los Países Bajos y España se unen para revisar el tópico forjado tras el final de la Guerra de Flandes a través de una gran muestra en el Rijksmuseum de Ámsterdam

Leyenda negra española
'La furia española en Amberes, 4 de noviembre de 1576' (1580), anónimo del Museo aan de Stroom (Amberes).

EL PAIS -  Utrecht 1 OCT 2018 - 14:23 BRT
La Guerra de los 80 Años (Guerra de Flandes) sucedió entre 1568 y 1648, y ambas fechas son memorizadas en las escuelas holandesas. Este año se cumple el 450º aniversario del inicio del conflicto, y el Instituto Cervantes y el Rijksmuseum (Ámsterdam) se han propuesto revisarlo juntos a través de una muestra que lo sitúa en su contexto internacional. Quieren mirar de otro modo lo que empezó como una revuelta liderada por Guillermo de Orange contra el rey español Felipe II, y acabó propiciando el nacimiento de los Países Bajos y Bélgica. Una contienda que carga todavía con el lastre de la leyenda negra encarnada en la figura del duque de Alba.

Durante décadas, la guerra desatada en los territorios que Felipe II había heredado de su padre, Carlos V, nacido en Gante, se ha presentado en los colegios holandeses como una lucha de liberación contra España. Así, Guillermo de Orange era el heroico padre de la patria, protestante que luchó contra el ocupante católico. El duque de Alba, en cambio, fue el gobernador español sanguinario que se ganó el apelativo de Duque de Hierro. “Es la famosa leyenda negra, la propaganda de la época del lado holandés. Sin embargo, Felipe II era el soberano legítimo de las Diecisiete Provincias, denominación que durante el siglo XVI se otorgó a los 17 territorios de la región de los Países Bajos [que comprendía los actuales Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, el Norte de Francia, y una parte del oeste de Alemania]. No era un tirano invasor. Antes de que todo se desbordara, el objetivo era ganar libertades para los protestantes y que las ciudades y autoridades locales tuvieran más poder de decisión. El conflicto siguió una ruta inesperada: la rebelión se transformó en guerra civil, y nadie pensó que acabaría creando los Países Bajos y Bélgica”, señaló la pasada semana Gijs van der Ham, comisario de la exposición, titulada La Guerra de los 80 Años. El nacimiento de los Países Bajos, que abrirá el 12 de octubre. La muestra contará con prestamos del Museo del Prado, Patrimonio Nacional, Archivo de Simancas y la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

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“Hay dos planos: la ausencia de mitos en la relación actual de ambos países como socios de la Unión Europea, y España como un país estupendo donde se pasan las vacaciones, y luego, el pasado común. Ahí, la imagen española sigue siendo negativa. Es así porque la lucha contra la España católica en los siglos XVI y XVII es el origen del Estado holandés. En el discurso histórico, nuestra identidad tiene la voz de la historia protestante. Cuando, en realidad, somos el resultado de una guerra civil. Al principio, el 90% de los holandeses era católico. El calvinismo fue minoritario durante siglos, pero no lo queremos ver. Necesitamos ese enemigo español para demostrar que hemos luchado contra el opresor por la libertad política y de religión”, aseguró Raymond Fagel, profesor de Historia en la Universidad de Leiden.

El académico indica que incluso sus alumnos “repiten a veces los mitos de la guerra en sus trabajos”. “Sin mito no queda nada. Cuando lo que hubo fue un problema religioso con un grupo pequeño de calvinistas defendiendo su religión y modelo social, y la nobleza, que quiso dominar la situación en Bruselas y chocó con la burocracia de Felipe II. Ambos conflictos, religioso y político, desencadenan una guerra civil. Pero esa imagen no es tan bonita como la de una República de las Siete Provincias, que triunfa contra la intolerancia”, añade.

'Prácticas con escudo y lanza' (1618), de Adam van Breen.
'Prácticas con escudo y lanza' (1618), de Adam van Breen. RIKJSMUSEUM EL PAÍS
El Rijksmuseum es también el Museo Nacional de Holanda, y ha intentado sumar los aspectos del choque que siguen vigentes. “Me refiero a la libertad de pensamiento y de religión, la identidad, y el tipo de sociedad que se quiere”, señala Gijs Van der Ham. También él cree que “los holandeses no conocen bien la Guerra de los 80 Años”. Una realidad que Raymond Fagel describe en dos colores: “A los españoles se les endosa una leyenda negra, mientras los holandeses tienen su leyenda blanca, duque de Alba incluido”.

Otras guerras de religión
Para Bernardo J. García, profesor de Historia Moderna en la Universidad Complutense de Madrid, el problema de Felipe II en los Países Bajos “es que puede perdonar al vasallo, pero no al hereje, en este caso el calvinista o protestante”. También hubo guerras de religión en Francia e Inglaterra, “pero admitir la presencia de otras confesiones en el mismo territorio cuestiona la soberanía del rey”. “De modo que, en Holanda, los rebeldes sublevados del norte generan un discurso contra la tiranía y por su libertad para explicar el desarrollo del liberalismo. Cuando ya existía en otros lugares ajenos al protestantismo”. García recuerda que el conflicto fue internacional: “Es constitucional al principio contra el soberano legítimo, por eso la propaganda presenta al holandés como un resistente. Es para mantener el ánimo de la población con la promesa de la libertad. Luego, en el XVII, es ya una guerra global de índole económica, con la presencia de holandeses en Asia o el Caribe, convertida ya en potencia mercantil. En todo ello, Bélgica es la gran olvidada, porque permaneció al lado de Felipe II”.

En 1648, en el tratado de Münster (Paz de Westfalia), la corona española reconoció la independencia de la República de las (siete) Provincias Unidas. A pesar de tantos años de guerra, “España y Holanda se convirtieron enseguida en firmes aliados en la política europea; valdría la pena romper la barrera de la percepción popular”, abunda García. “La historia de los Países Bajos no se ha explicado bien aquí durante años porque eso era nacionalista, pero los mitos se destruyen en la escuela”, concluye Raymond Fagel.

EL DUQUE (DE ALBA) DEL MIEDO
Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, duque de Alba, estuvo seis años en los Países Bajos (1567-1573) para reprimir la revuelta contra el rey Felipe II. En el imaginario popular, el duque es el responsable de la estrategia del miedo: arrasar una ciudad para rendir a las demás. Y aún hoy se le sigue presentando como un personaje malvado. Dado que Holanda y Flandes tenían buenas imprentas, se conservan las imágenes de los asedios y ejecuciones de aquella época que forjaron su figura sanguinaria. Pilar Tena, directora del Instituto Cervantes en Utrecht —que colabora también en la conmemoración—, considera que “fechas redondas como los 450 años del inicio de la Guerra de Flandes ayudan a reflexionar sobre temas importantes”. “Fue muy doloroso, pero pensar que pueda seguir siendo motivo de confrontación es algo totalmente anacrónico”, añadió Tena la pasada semana.


NACHO ALDAY - INDONESIA

domingo, 30 de septiembre de 2018


NACHO ALDAY - INDONESIA – 01/10/2018

El viernes se produjo un terremoto de 6 grados en el norte de las islas a las 15 horas seguido de hasta 27 réplicas que derrumbaron varios edificios. Tres horas después los temblores alcanzaron la magnitud de 7,5 en la escala de Ritcher a 56 kilómetros al norte de Donggala y a 10 de profundidad.

Al caer la tarde, olas de hasta 6 metros arrasaron la costa de la emergente ciudad turística de Palu y Donggala con 600.000 habitantes entre ambas. Los cortes de energía están complicando el balance de víctimas y daños, especialmente en las zonas que siguen incomunicadas. La situación era caótica, la gente corriendo por las calles en medio de los edificios derrumbados incluso hay un barco varado en tierra.

Centenares de personas estaban trabajando en la preparación de un festival en una playa poco antes del tsunami. Muchas víctimas aún no han sido sacadas de entre los escombros, el principal centro comercial de Palu se ha derrumbado y el hotel Rua-Rua ha colapsado con 76 habitaciones ocupadas.

El número de fallecidos es al menos de 1.203 si bien que todavía no se saben las dimensiones de la catástrofe por lo que las autoridades temen que haya muchos más a los que no se ha podido llegar. El panorama es calificado de aterrador.

El tsunami avanzando a toda velocidad arrastraba coches, troncos y se tragó todo lo que encontró en su camino. No se sabe nada de la ciudad de Donggala a solo 27 kilómetros del epicentro sísmico.

Se han derrumbado miles de casas, puentes, hospitales, comercios y hoteles. Con los centros médicos en ruinas, los pacientes tienen que ser atendidos en plena calle y la gente lleva los cuerpos como puede. Todos entramos en pánico y salimos corriendo comenta un superviviente. El aeropuerto quedó dañado hasta el punto que último avión en partir lo hizo en medio de los temblores de tierra y cuando despegó ya torre de control se había derrumbado sepultando al controlador que le dio la salida.

Este verano la turística isla de Lombok sufrió varios terremotos que se cobraron más de 500 vidas y 1.500 heridos.

La «Leyenda Negra» se decolora junto a la tumba de Felipe II

La «Leyenda Negra» se decolora junto a la tumba de Felipe II

Lleno absoluto en una jornada de expertos sobre la historia de España en San Lorenzo del Escorial


Actualizado:
Ayer, San Lorenzo de El Escorial, lugar donde se encuentra el túmulo del que fuera denominado como «demonio del Sur» y paradigma de la llamada Leyenda Negra, el rey Felipe II, acogió la primera Jornada sobre dicha Leyenda que se ha hecho en España sobre este tema en concreto. Un lugar emblemático ha acogido este foro en el que han participado varias de las firmas más señeras que, con sus publicaciones, han luchado contra ella y tratan de divulgar la visión fidedigna de nuestra historia, alejándola lo más posible tanto de Leyenda Negra como de la llamada Leyenda Rosa.
Así, en la que fuera antigua Casa de Oficios diseñada por Juan de Herrera en 1587, actual Casa de Cultura del Ayuntamiento sanlorentino, se ha registrado un lleno total, abarrotada de asistentes que hacían cola desde una hora antes de la apertura, teniendo que habilitarse salas contiguas para poder seguir la sesión en directo mediante pantallas de plasma. El interés por conocer nuestra Historia es cada vez mayor, y este acto ha sido el ejemplo de ello.
El acto comenzó con la inauguración por parte de la alcaldesa de la localidad, Blanca Juárez, y por la presidente del Ateneo Escurialense, organizador del evento, Soledad González. Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de la popular investigadora María Elvira Roca Barea, autora del bestseller «Imperiofobia», que hay que darle el mérito de haber abierto este melón de desarmar de una vez por todas tan maniquea y falsa visión sobre España y los españoles. Elvira Roca deseaba que esta iniciativa acabara extendiéndose a universidades y a cada vez más foros en general.
Se sucederían a continuación una serie de Mesas Redondas en donde se trataron aspectos concretos sobre el lema de la Jornada, siendo la primera sobre las causas y orígenes de tal Leyenda Negra. Moderaría la mesa el periodista Jorge Bustos, jefe de Opinión del diario «El Mundo», autor de «Vidas Cipotudas. Momentos estelares del empecinamiento español», abriéndola con un apasionado alegato acerca de nuestra Historia. Jorge Bustos ha comentado que el ansia por conocer la Historia que nos han ocultado no para de crecer y que el público de su periódico «se bebe hasta la última gota de cada artículo que publican» cuando tratan estos temas. No menos apasionado estuvo el doctor en Derecho Alberto Gil Ibañez, autor de «La Leyenda Negra. Historia del odio a España» acerca de lo absurdo que ha sido aceptar el discurso ajeno sobre nosotros mismos, no especialmente favorable obviamente. Le daría la réplica el arquitecto y comunicador Iván Vélez, autor de «Sobre la Leyenda Negra», quien incidiría en este aspecto que ha hecho caer sobre España quien estaba interesado en sus propios intereses, y dejando de nuestra parte el conocimiento sobre qué hicimos verdaderamente en el pasado.
En la segunda Mesa Redonda sobre «La gran mentira americana: ¿genocidio o civilización?», sería el redactor jefe de Cultura de ABC, Jesús García Calero, quien la moderara, no sin antes hacer también unas interesantes reflexiones acerca de cómo ha sido posible aceptar un discurso basado en tópicos falsos, y en una visión de los hechos sesgada. Calero comentó que «cada vez que hay artículo en el ABC digital sobre Blas de Lezo, el número de lecturas gana a las noticias de fútbol por goleada», lo que provocó una cerrada ovación En este caso le acompañaban el escritor León Arsenal, autor de «Enemigos del Imperio» quien ha hecho especial incidencia en aspectos desconocidos de nuestra acción en América, sobre todo las más desconocidas en Norteamérica, y el peligro de la óptica de la ideología sobre lo que es Historia. Dando la contrarréplica se encontraba el filósofo Pedro Insua, autor de «1492, España contra sus fantasmas», que no dejó tampoco de desglosar cuantas afirmaciones se han tenido por ciertas a despecho de la palpable realidad de lo que en verdad fue la colonización de España sobre lo que siempre consideró como parte de ella misma.
La tercera mesa sobre «La Historia que no nos contaron: otra visión de España», estuvo presidida por el diputado por Ciudadanos, Guillermo Díaz, cuya defensa de lo que es Historia real de nuestra nación tuvo igual reflejo de cuando lo hace en el Congreso de los Diputados, señalando la importancia de un modelo educativo que no manipule ni falsee lo que debiera de ser común para todos, sin mentiras ni falsas verdades. Le acompañaban el doctor y arqueólogo Francisco García del Junco, autor de «Eso no estaba en mi libro de Historia de España», que no abogó por ninguna Leyenda Rosa, sino por asumir los hechos acontecidos en los que España ha sido protagonista, pero sin dejar de lado esos otros que nos han sido escamoteados. Parecido discurso tenía el otro participante en la mesa, el politólogo Javier Santamarta del Pozo, autor de «Siempre tuvimos héroes. La impagable aportación de España al Humanitarismo» -verdadero animador de este prime encuentro sobre la Leyenda Negra, apuntando a personajes que tendrían que estar más reconocidos por todos nosotros como el inquisidor Alonso de Salazar, el comandante médico Fidel Pagés, inventor de la epidural, la Expedición Balmis, o la importancia de las Leyes de Burgos o de la Escuela de Salamanca.
Cerro la Jornada el doctor en Historia, Rafael Rodrigo Fernández, con la emisión de la película francesa de 1935 de Jacques Feyder, «La kermesse heróica», con una introducción magistral sobre la época de los Tercios en Flandes, donde se sitúa la acción de esta más que interesante comedia histórica, donde todos los clichés sobre la actuación de los soldados españoles aparecen aunque tratados con un sorprendente humor.
El éxito de público obligó a preparar salas con pantallas para que pudieran seguirse las mesas redondas
El éxito de público obligó a preparar salas con pantallas para que pudieran seguirse las mesas redondas

Desde las 11 de la mañana a las 21:30 horas, con un público entregado hacia lo que está claro que es una demanda que vemos cada día mayor. Conocer sobre nuestra Historia, y dejar de lado sambenitos y flagelaciones que otros países desde luego no llevan a cabo, y llevar a cabo una recuperación de una auténtica memoria histórica que vaya más allá de unas décadas. Pues quedó demostrada en esta Jornada que España tiene muchos siglos de Historia que revisitar, y sorprenderse gratamente con ella. Eventos como el llevado a cabo en San Lorenzo de El Escorial lo han probado. Esperemos que sea el primero de muchos. Como dijo uno de los ponentes, tal vez estamos en el principio del fin de la Leyenda Negra.