3 de septiembre de 2011

El TSJC da dos meses a la Generalitat para implantar el castellano como lengua vehicular en las escuelas


El TSJC da dos meses a la Generalitat para implantar el castellano como lengua vehicular en las escuelas

La consejera de Educación, Irene Rigau, ha asegurado que la Generalitat presentará un recurso contra el auto del Tribunal

EL PAIS - FERRAN BALSELLS - Barcelona - 02/09/2011
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El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha dado un plazo máximo de dos meses al Departamento de Enseñanza de la Generalitat para que modifique el sistema educativo con el fin de implantar el castellano como lengua vehicular en las escuelas, junto al catalán. De esa forma, el alto tribunal catalán fija un límite de 60 días para que el Gobierno catalán cumpla la sentencia que el Tribunal Supremo dictó en diciembre de pasado año. Esta reclamaba a la Generalitat que adaptara el castellano como lengua vehicular del sistema educativo pero sin fijar ningún plazo temporal. La consejera de Educación, Irene Rigau, ha asegurado que la Generalitat presentará un recurso contra el auto del Tribunal. Por su parte, Carme Chacón, informa Efe, ha defendido el actual modelo educativo. Rigau anunció a última hora de la tarde que la Generalitat recurrirá el auto "con el máximo respeto y la máxima lealtad institucional". Aunque esta impugnación solo suspenderá la ejecución del auto si lo acuerda el propio TSJC, la consejera confió en que "permitirá justificar que no es necesario ningún cambio". "El Constitucional permite que el catalán sea el centro de gravedad del modelo siempre que no se excluya el castellano, y así se hace", interpretó la consejera.
La sentencia que ahora el TSJC obliga a cumplir en dos meses reclama que el castellano "no quede reducido en su uso al de objeto de estudio de una asignatura más, sino que se haga efectiva su utilización como lengua docente y vehicular en la enseñanza" de las escuelas públicas catalanas. La normalización lingüística del catalán en que se basa el sistema educativo defendido por la Generalitat bien merece "otorgar al catalán un trato diferenciado sobre el castellano", admitió el fallo del Tribunal, "pero no relegar [el castellano] al estudio de una simple materia" como ocurre en la actualidad en las escuelas públicas catalanas. El auto parte de esta sentencia y obliga a que la Generalitat adapte el modelo educativo en dos meses. Tras este plazo, la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, deberá informar al Tribunal de las medidas adoptadas para cumplir con la sentencia del TSJC del año pasado.
El auto, del que ha informado hoy el TSJC, coincide con las sentencias del Tribunal Supremo del pasado mayo en las que daba la razón a dos familias catalanas que reclamaban su derecho a la escolarización en castellano, representadas por Convivencia Cívica Catalana (CCC). La Generalitat puede recurrir la medida pero esta impugnación no suspendería de forma automática la ejecución de la sentencia a menos que el propio TSJC lo acordara así a instancia de alguna de las partes.
Pese al aviso del Tribunal, el gobierno catalán no se plantea un cambio del modelo lingüístico. La consejera de Educación, Irene Rigau, ha asegurado que presentará un recurso contra el auto del TSJC antes de la fecha límite, el 6 de septiembre. Rigau ha dicho que el modelo escolar catalán actual "ha sido patrimonio colectivo de este país y que no ha generado diferencias y que ha permitido el conocimiento de los dos idiomas a la vez que garantizado la cohesión social".
En la misma línea, la futura candidata del Partido Socialista catalán en las elecciones generales, Carme Chacón, ha defendido la inmersión lingüística porque, a su juicio, "garantiza la cohesión social y lingüística" en el país. Durante su visita a Sant Andreu de la Barca, en Barcelona, la ministra de Defensa ha insistido en "fortalecer" el sistema educativo público.

Los sindicatos critican el fallo

Sindicatos y asociaciones de padres de alumnos han criticado duramente el fallo del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) que establece un plazo de dos meses para que el Departamentode Enseñanza de la Generalitat adopte las medidas necesarias para incluir el castellano como lengua vehicular en el sistema educativo catalán. Portavoces de los sindicatos CC OO, USTECA·STEs y UGT, junto a la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Secundaria (Fapaes), han lamentado la "agresión" que supone el fallo, por entender que el modelo actual de inmersión lingüística en catalán ha representado un éxito y es la única vía para garantizar que los escolares aprenden castellano y catalán.
La portavoz de CC OO, Montse Ros, se ha puesto al servicio de la Generalitat para trabajar "para que no se cambie el modelo", y ha subrayado que elactual cuenta con el consenso de la sociedad catalana. La representante de USTECA·STEs, Rosa Cañadell, ha lamentado que el fallo del TSJC quiere "buscar problemas donde no los hay", y ha recordado que todas las pruebas de nivel realizadas en Cataluña durante los últimos años garantizan que los alumnos catalanes tienen un conocimiento del castellano similar al de los alumnos de otras comunidades autónomas. La delegada de UGT Roser Font ha considerado muy negativo el fallo, por entender que el sistema actual ha sido modélico en la integración de la población inmigrante, y ha lamentado que "unos cuantos" pretendan recortar la voluntad de la mayoría de la sociedad catalana.
Por su parte, el portavoz de la Fapaes, Pere Farriol, ha subrayado también el amplio consenso social y político del que goza la inmersión lingüística en catalán, y ha augurado que el cambio de este modelo supondría la marginación de los jóvenes por cuestiones de idioma, a la vez que ha calificado de "barbaridad" el fallo y se ha puesto al servicio de la Generalitat para defender el sistema actual.
EUROPA PRESS

La reforma constitucional por la crisis quiebra el histórico consenso de 1978


POLÉMICA REFORMA CONSTITUCIONAL

La reforma constitucional por la crisis quiebra el histórico consenso de 1978

La reforma constitucional del PSOE y PP sale adelante con una imagen de desunión

Socialistas y populares no logran forzar in extremis siquiera la abstención de CiU

El Congreso avaló ayer una reforma histórica de la Constitución sin el consenso con el que se aprobó esta norma fundamental en 1978. Los dos artífices del cambio para imponer la estabilidad presupuestaria en la Constitución, PP y PSOE, fracasaron al buscar el consenso de las grandes ocasiones.
Un “no puedo” pronunciado por Josep Antoni Duran, el portavoz de CiU, acabó de rematar media hora frenética en la que todo se movió para intentar atraer al grupo nacionalista que ha sido el fiel de la balanza de la política española muchas veces y podría volver a serlo si no hay mayorías absolutas tras las elecciones del 20 de noviembre. Se intentó todo, y fue en vano. CiU no quiso ni votar.
Tal vez lo más interesante de la política, las negociaciones hasta el último minuto, suceden casi siempre de forma discreta, a puerta cerrada para la prensa. Por eso ayer, los periodistas que estaban en la tribuna de prensa del Congreso asistían atónitos a una escena en el hemiciclo muy difícil de contemplar casi en toda su dimensión, como si fuera un teatro. Faltaban los diálogos, aunque muchos se intuían. Todo sucedió a la vista de todos, y grabado por las cámaras de televisión, porque en vez de suspender la sesión para negociar, como es habitual, el presidente José Bono concedió un receso de cinco minutos que luego fueron muchos más. Hasta 30. Así todos se quedaron en el hemiciclo y la negociación se pudo ver en directo con imágenes inéditas.


Corrillo de socialistas y populares junto al presidente del Gobierno, ayer, durante el pleno. / ULY MARTÍN
La primera reforma de la Constitución de calado en sus 33 años de historia vivió momentos de enorme tensión con los principales actores de la política española en juego. El objetivo era importante. Ni el PP, que quiere cortejar a CiU por si la necesita para gobernar, ni el PSOE, que quiere evitar a toda costa la imagen de un pacto en soledad con el PP —con el acompañamiento de UPN— dejaron de intentar durante toda la semana que los nacionalistas aceptaran al menos abstenerse en la votación. La ruptura con una formación que, como CiU, estuvo en el pacto constitucional, y gobierna en Cataluña, era algo que nadie deseaba.
El PP, por su futuro, y el PSOE, por su presente, querían intentar salvar la pésima imagen que se temían y que finalmente quedó plasmada en las fotografías y las televisiones: una reforma constitucional apoyada por menos diputados que los que votaron en 1978 el texto original —316 frente a 325, informa Efe—. Tres diputados socialistas se ausentaron y uno quiso votar en contra. 34 quedaron así fuera del pacto, uno menos de las firmas necesarias para que se convocara un referéndum, aunque no todos, ni mucho menos, están dispuestos a firmar.
Pero sobre todo se produjo una imagen de distancia total de las formaciones de la izquierda —especialmente significativa la de IU, que también estuvo en el pacto constitucional cuando era solo PCE— y de los nacionalistas de CiU y PNV. Estos dos últimos se quedaron y no votaron. Duran, que siempre cuida los gestos, quiso hacer uno muy claro: mientras los demás diputados apretaban el botón él leía tranquilamente el libro Narració d’una asfixia premeditada, de Ramón Trias Farga, que trata sobre los problemas financieros de la Generalitat.
Pero el gesto aún más llamativo, después de discursos durísimos en los que acusaron al PP y al PSOE de haber secuestrado la Constitución que era de todos, fue el de los grupos pequeños, ERC, BNG, NaBai, ICV, que decidieron abandonar el pleno antes de la votación.
Y eso que, por la mañana, todo parecía indicar que al menos CiU se abstendría. La noche anterior, socialistas y populares, dirigidos por José Antonio Alonso y Soraya Sáenz de Santamaría, habían preparado una enmienda transaccional para satisfacer a CiU y permitirle que se abstuviera. En ella se permitía que, en caso de catástrofe, los parlamentos autonómicos puedan pedir al Congreso endeudarse más. Pero es este último quien decide, y no los primeros como pedía CiU. El propio Alfredo Pérez Rubalcaba habló con Duran y creyó que la abstención estaba cerca aunque CiU nunca llegó a comprometerse del todo.
PP y PSOE señalan que Duran habló finalmente con Artur Mas y decidió no votar el texto pasara lo que pasara. Ni abstención ni nada. Muchos lo atribuyen a un momento de campaña electoral y al intento de CiU por rematar al PSC, que tiene así más dificultades para explicar en Cataluña la reforma. Las caras de algunos diputados socialistas catalanes a la hora de votar algo criticado en su propia Ejecutiva, incluida por la ministra Carme Chacón, que ha mostrado sus dudas, reflejaban esa preocupación.
CiU buscó entonces cuadrar el círculo. No votaría el texto, pero sí estaba dispuesta a apoyar la enmienda transaccional pactada con PSOE y PP. Ahí llegó el receso de esos supuestos cinco minutos. Y las dudas en el PSOE y el PP.
Cristóbal Montoro, después de hablar con Rajoy, insistía ante Rubalcaba y Zapatero en que no tenía sentido mantener unas transaccionales pensadas para incluir a CiU en el consenso si los catalanes se negaban en redondo ni siquiera a abstenerse. En medio de un enorme revuelo, al que tanto los diputados de base, los ministros y los periodistas asistían estupefactos, comenzó una larga negociación pública primero entre socialistas y populares para tomar una decisión. Todos se consultaban, alrededor del escaño de Zapatero, que observaba mientras Rubalcaba hacía todo tipo de aspavientos con Montoro. Rajoy permanecía en su escaño completamente ajeno a todas las negociaciones, aunque los suyos le informaban de vez en cuando.
Los socialistas insistían en que las enmiendas no suponían modificar lo sustancial, y que valía la pena votarlas para que al menos con ese mínimo gesto CiU se comprometiera. La escena era cada vez más parecida a un ritual de atracción, y Sánchez Llibre recorría los escaños mientras Duran permanecía impasible en el suyo. Al final, PSOE y PP se pusieron de acuerdo después de que Elena Salgado llamara a Rajoy a capítulo para que aceptara presentar esas enmiendas. Y entonces sí llegó la escena más espectacular de todas. Duran no tenía intenciones de moverse de su escaño. Así que fueron los grupos mayoritarios —Alonso y Sáenz de Santamaría— los que acudieron a la casa del pequeño, Duran, para intentar rematar las transaccionales. Lograron pactar dos. Todos los diputados minoritarios salieron para mostrar su enfado salvo Llamazares, que se guardaba un último as en la manga: vetó las transaccionales porque le parecían una “tomadura de pelo” con lo que no se pudieron votar. Y al final, una imagen aún más extraña. Los diputados del PSOE, cuyo presidente había propuesto la reforma, no aplaudieron. Los del PP, con Rajoy a la cabeza, sí lo hicieron con entusiasmo. Todo un paradigma.
[El presidente francés, Nicolás Sarkozy, como había hecho la cánciller alemana Angela Merkel un día antes, ensalzó la iniciativa española poniéndola como ejemplo de buen hacer. “A mí también me gustaría que en Francia los políticos quisieran más a su país que a sus partidos, quisieran más el interés general que su situación personal. Cuando los socialistas españoles y la derecha española se han puesto de acuerdo es porque quieren más a su país que a sus partidos”, señaló Sarkozy].

Rajoy pide "el apoyo de todos" pero advierte que será difícil salir de la crisis


ARRANQUE DE LA PRECAMPAÑA ELECTORAL

Rajoy pide "el apoyo de todos" pero advierte que será difícil salir de la crisis

El líder del PP promete "diálogo" para superar la "gran encrucijada" histórica en que está España

El candidato a la Presidencia arranca en un acto en Galicia el curso político centrado en el 20-N

Rajoy, durante su intervención en el acto de arranque de la precampaña en el castillo de Soutomaior (Pontevedra). /SALVADOR SAS (EFE)
La situación económica no solo es complicada, sino que está empeorando. Esa es al menos la visión instalada en el Partido Popular (PP). Tanto que la dirección empieza a estar muy preocupada con la situación que se va a encontrar Mariano Rajoycuando llegue a La Moncloa, algo que dan por hecho. El líder del PP ya ha empezado hoy, en su mitin de arranque del curso político como cada año en Soutomaior (Pontevedra), a preparar a la gente para lo que puede venir y a avisar de que la salida de la crisis no va a ser nada fácil.
Rajoy no concretó y evitó el dramatismo que, según piensan en el PP, hundió al inglés David Cameron en la campaña electoral británica, pero apuntó un discurso mucho más preocupado de lo que hacía hasta ahora: "No voy a hablar del Gobierno, es el pasado. Lo que nos toca y nos preocupa es mirar al futuro. Yo lo que quiero deciros es que nos espera una tarea muy difíicil por delante. Quien piense que las cosas van a ser fáciles se equivoca, quien piense que se puede hace sin esfuerzo se equivoca, y quien crear que esto se arregla con una varita mágica se equivoca".
"Salir de donde estamos va a ser muy difícil", insistió Rajoy, "pero vamos a superar todas las dificultades, que no haya dudas. No existe crisis lo suficientemente profunda que no podamos superar. Tenemos pruebas fehacientes de la capacidad de nuestros trabajadores, de la pujanza de nuestros emprendedores, de la competencia de nuestras empresas. Tenemos talento, dinamismo, somos una gran nación, una nación imbatible que se llama España".

"Diálogo y concordia"

El presidente del PP ha prometido que si gana las elecciones, actuará desde "el diálogo, la centralidad y la concordia" para, con el apoyo de todos, superar la "gran encrucijada" histórica que atraviesa España, informa Efe.
Con su discurso pronunciado en el Castillo de Soutomaior (Pontevedra), Rajoy inicia un curso político, que, como ha destacado, "no es un curso cualquiera", sino "uno de los más cruciales" de la historia de la democracia española.
El PP es "una esperanza real de cambio" que trabaja por la recuperación tras los comicios autonómicos del 22 de mayo y que en este tiempo ha demostrado, según sus palabras, que se puede atajar el déficit, no subiendo impuestos, sino reduciendo gastos superfluos y fomentando nuevos ingresos.
Rajoy ha estado acompañado hoy por uno de los barones clave del Partido Popular, el presidente de su tierra natal, Galicia, Alberto Núñez Feijóo. Junto a él han estado también las juntas directivas regionales y provinciales, y más de 2.000 afiliados y simpatizantes, informa Europa Press.
Los populares gallegos celebran que su líder haya vuelto a elegir su tierra natal para un acto que, como dicen "supone el primer paso de su última etapa" en al carrera que termina el 20-N en La Moncloa. Sus paisanos están convencidos de que, como indican los sondeos, Rajoy será el próximo presidente del Gobierno, y acabará con "los siete años de expermientos socialistas". El portavoz del PP gallego, Antonio Rodríguez Miranda, ha proclamado públicamente que confía en que Galicia sea "el talismán" de su líder para llevarlo a La Moncloa.