1 de agosto de 2011

El Gobierno ‘civiliza’ la Fiesta Nacional para que no se limite a un desfile

CAMBIOS EN LAS CELEBRACIONES DEL 12 DE OCTUBRE

El Gobierno ‘civiliza’ la Fiesta Nacional para que no se limite a un desfile

Las principales instituciones y museos abrirán gratis el próximo 12 de octubre

La Legión desfila por el paseo de la Castellana el día de la Fiesta Nacional. / LUIS SEVILLANO
La ley de 1987 que instituyó la celebración de la Fiesta Nacional cada 12 de octubre asegura que su finalidad es conmemorar el “patrimonio histórico, cultural y social común”. Desde entonces, sin embargo, el único acto popular programado para esta fecha ha sido un desfile por el centro de Madrid, como si el patrimonio común de los españoles se limitase a sus Fuerzas Armadas. Además, en los últimos años, el tradicional desfile ha servido de pretexto para abuchear al presidente del Gobierno; lo que en la última edición provocó situaciones bochornosas al coincidir las protestas más sonoras con el momento de mayor emoción y solemnidad: el homenaje a los caídos. “Es una fiesta que debemos cuidar y aupar”, dijo entonces el Rey, visiblemente contrariado.
Para que la Fiesta Nacional sea asumida por el conjunto de la sociedad, el Gobierno ha decidido dar un giro a la forma en que se celebra. No habrá un “protocolo”, como sugirió la ministra de Defensa, Carme Chacón, pero sí un nuevo enfoque y un programa mucho más amplio de actividades. Se mantendrá el desfile, por supuesto, pero ya no será un acto aislado.
Está previsto que el Congreso y el Senado celebren jornadas de puertas abiertas en esa fecha, como ya lo hacen el Día de la Constitución, y que se sumen a la celebración, con visitas gratuitas, los principales museos del Estado, El Prado y el Reina Sofía, y probablemente alguno privado, como el Thyssen. También se podrán visitar sin pagar el Palacio Real, la Casa de América, el Instituto Cervantes, la Biblioteca Nacional o el Palacio de Cibeles, la nueva sede del Ayuntamiento de Madrid. Se trata de ofrecer una amplia oferta de actividades en torno al eje que va desde la estación de Atocha hasta la plaza de Cibeles, por donde transcurrirá la parada militar, en pleno centro de la capital.
Tras la remodelación de la plaza de Colón, en 2009, el desfile se desplazó Paseo de la Castellana arriba, junto al estadio Santiago Bernabéu, en una zona con escasez de espacio para colocar tribunas. Tras estudiar varios emplazamientos alternativos, el Ministerio de Defensa y el Ayuntamiento de Madrid han acordado que la tribuna real —reservada a la Familia Real y a las principales autoridades del Estado— se ubicará en la plaza de Neptuno, entre el paseo del Prado y Recoletos.
Se pedirá silencio para evitar abucheos en los momentos solemnes 
Según el Ministerio de Defensa, los efectivos participantes serán los mismos que el año pasado —3.100 militares, 150 vehículos y 50 aeronaves— y también el trayecto: 1.450 metros desde la Glorieta de Carlos V hasta la plaza de Cibeles. En cambio, habrá más espacio para colocar tribunas de invitados y para el propio público.
Defensa sostiene que el cambio de ubicación no persigue evitar los abucheos, sino dar un escenario más noble y adecuado a la parada militar y englobarla dentro de un conjunto de actividades culturales y recreativas que se desarrollarán ese día en el centro de la capital.
En todo caso, se colocarán pantallas de vídeo a lo largo del recorrido del desfile para que quienes protesten no puedan alegar que ignoran lo que sucede en la zona central; y se pedirá al público, por megafonía, que guarde silencio en los momentos más solemenes del acto: el homenaje a la bandera; el homenaje a los caídos; y la interpretación del himno nacional.
La conmemoración no se limitará a la capital, ya que incluirá visitas guiadas a algunas de las joyas de Patrimonio Nacional: los palacios de Aranjuez y la Granja, el monasterio de El Escorial o el citado Palacio Real, que se abrirá al público por la tarde.
La Fiesta Nacional dejará de ser así un asunto exclusivo del Ministerio de Defensa y de la Casa del Rey —que tradicionalmente ofrece una recepción tras el desfile— para implicar a media docena de departamentos. Bajo la coordinación del Ministerio de Presidencia, se ha creado una comisión en la que participan Cultura; Sanidad; Medio Ambiente, Rural y Marino; y Asuntos Exteriores, además de Defensa. Cada departamento ha propuesto su propia aportación: Sanidad montará una carpa ante su sede y Medio Ambiente dará a conocer el Centro de Educación Ambiental de Valsain (Segovia).
El ministro de Presidencia, Ramón Jáuregui, se ha reunido ya con los portavoces de los grupos parlamentarios para exponerles el nuevo enfoque que el Gobierno quiere dar a la Fiesta Nacional y el cambio de ubicación del desfile. Y todos se han mostrado conformes.
Fuentes de Defensa subrayan que las Fuerzas Armadas cuentan con su propio día —que se celebra el último fin de semana de mayo con una exhibición militar en una localidad diferente de España cada año— por lo que es un error reducir la Fiesta Nacional a un acto puramente castrense. Los organizadores están convencidos de que cada año serán más las entidades que se sumen a una celebración que sirva realmente para dar a conocer el “patrimonio histórico, cultural y social común” de los españoles.

El líder del PP renace moderado

El líder del PP renace moderado

Rajoy seguirá su línea de perfil bajo y dejará el trabajo sucio a sus 'segundos'

Su estrategia es una enmienda a su anterior etapa para dulcificar su imagen

Mariano Rajoy cuenta con una enorme ventaja frente a su rival, Alfredo Pérez Rubalcaba. No solo las encuestas y el mar de fondo juegan a su favor. No solo la situación económica que arrastra a la mayoría de los Gobiernos europeos le empuja hacia la mayoría absoluta. Además, cuenta con un factor imposible de cambiar: el tiempo. Si Rubalcaba tiene unos pocos meses para reinventarse y tratar de reconciliarse con el electorado de izquierdas, Rajoy lleva cuatro años reinventándose. Desde la misma noche electoral de 2008, en la que comprendió que el voto anti-PP, sobre todo en Cataluña, le había arrebatado una victoria que daba por segura, no ha hecho otra cosa.
Rajoy ha hecho una campaña electoral de cuatro años con un solo objetivo: dulcificar su imagen, moderar su discurso, evitar movilizar a la izquierda. Ahora solo le queda la recta final, y nada va a cambiar. Como en las autonómicas, Rajoy hará una no campaña, evitará todas las polémicas, mantendrá su discurso como un martillo pilón y obviará todo lo que pueda a su rival. Desde que el PSOE le eligió como candidato, ni siquiera lo ha nombrado. Alguna vez ha comentado sus propuestas de impuesto a la banca como "demagógicas", pero nunca lo llama por su nombre.
Rajoy se sabe favorito, y cree que le basta con dejar pasar el tiempo y que la crisis y el mar de fondo hagan su trabajo. Él solo tiene que hacer una cosa: transmitir confianza, no dar miedo. "Gobernaré desde el centro, desde la moderación, no tengo intenciones de hacer recortes sociales, otros sí los han hecho", aseguró el viernes poco después de que Zapatero, que le había llamado el día anterior para avisarle, anunciara la fecha electoral.
Eso no quiere decir que el PP no tenga diseñada una estrategia contra Rubalcaba. Existe, y muy perfilada. De hecho, lleva meses en marcha. Pero de ella no se encarga Rajoy. En eso hay especialistas. Sobre todo Soraya Sáenz de Santamaría y Esteban González Pons. La portavoz parlamentaria llegó a decir que Rubalcaba estaba "inhabilitado como candidato" el día que se conoció el auto por que se pide el procesamiento de tres miembros de la cúpula policial por el caso Faisán.El PP se prepara para convertir este asunto en uno de los ejes de la campaña. Rajoy no hace prácticamente mención al caso, y así seguirá mientras no le pregunten, pero sus segundos se van a dedicar a tratar de deteriorar la buena imagen de Rubalcaba en el electorado moderado, una de las mayores preocupaciones del equipo de estrategas del PP. Los populares están convencidos de que ya está surtiendo efecto y creen que a medida que se acerquen las elecciones Rubalcaba irá perdiendo puntos en las encuestas. El PP cuenta además con la animadversión hacia el exministro del Interior de los medios más conservadores, que también es útil para sus fines.
El PP convertirá el 'caso Faisán' en uno de los ejes de la campaña
En cualquier caso, Rubalcaba no es ni mucho menos el centro de la estrategia del PP para estas elecciones. Lo más importante es la economía, que lo arrastra todo. Rajoy confía en obtener una aplastante mayoría absoluta porque los españoles entiendan que el PP va a generar condiciones para el crecimiento. No detallará mucho el cómo, porque el líder cree que concretar mucho sus propuestas, y sobre todo anunciar medidas impopulares, podría costarle las elecciones. Así que se concentrará, más que en el contenido, en la imagen, consolidada en algunas encuestas, de que el PP gestiona mejor la economía.
Pero para llegar a este momento Rajoy antes ha tenido que hacer una enmienda total a su pasado. No solo a su entrega al aznarismo, con el que empezó a romper en 2008. También a sus propias decisiones en la anterior legislatura. Si antes ordenó recoger por toda España -y recogió- firmas contra el Estatuto catalán, ahora va a Barcelona y pide que el Gobierno entregue a Cataluña el fondo de convergencia e incluso dice que está dispuesto a hablar de todo, incluido el Concierto económico. Si antes acusó a Zapatero de "traicionar a sus muertos", ahora mantiene contra viento y marea su apoyo a la política antiterrorista frente a la presión del ala derecha, a la que sin embargo deja hacer. Si mandó a los suyos a manifestarse contra el matrimonio homosexual, ahora trata de mantener una cierta ambigüedad sobre lo que hará con la ley si gobierna.
Los populares venderán que ellos gestionan mejor la economía
Rajoy ha logrado dulcificar su imagen, pero también ha jugado fuerte. Su decisión de votar en contra de los recortes en mayo de 2010, que hizo que salieran por un solo voto, fue arriesgada. Entonces cundía la imagen de que el PP no arrima el hombro. Él apostó a alejarse del Gobierno para que la crisis lo tumbara y no arrastrara también al PP. Funcionó, aunque muchos empresarios y banqueros le criticaron lo que veían como una irresponsabilidad. Ahora, el líder, convencido de que tenía razón en todo, va a mantener la línea marcada y se va a concentrar en su discurso más moderado. La crisis y el tiempo, ya muy poco, harán el resto, señalan en su entorno.

El programa electoral de Rubalcaba regresa a los orígenes del PSOE

 ELECCIONES GENERALES 20-N

El programa electoral de Rubalcaba regresa a los orígenes del PSOE

El candidato socialista se centra en el empleo, los servicios sociales y la regeneración democrática

Rubalcaba, junto a los responsables del comité electoral de su partido, Elena Valenciano y Antonio Hernando. / SERGIO BARRENECHEA (EFE)
Alfredo Pérez Rubalcaba ha ido desgranando promesas a medida que definía su perfil como candidato socialista, por lo que el PSOE arranca la precampaña del 20-N con un programa electoral bastante más definido que el del Partido Popular. Sus propuestas suponen una vuelta altradicional discurso socialdemócrata del PSOE y están, lógicamente, relacionadas con la resolución de la crisis y con las recientes protestas ciudadanas: defensa del Estado del bienestar, fomento del empleo, lucha contra la corrupción política...
Rubalcaba ha hecho autocrítica por no haber tomado algunas medidas durante su presencia en el Ejecutivo de Zapatero, pero se justifica de cara a una hipotética próxima legislatura. “No es lo mismo actuar con la tormenta encima que cuando ha pasado”, ha comentado.

Empleo

  • Crear "nuevas empresas que generen nuevos puestos de trabajo en una nueva economía". El candiato socialista pretende centrarse en sectores como el de energías renovables (para combatir el paro y, a la vez, trabajar contra el cambio climático) o el de la atención a la tercera edad.
  • Pedir a los bancos que cedan parte sus beneficios para crear empleo.
  • Fomentar el contrato a tiempo parcial.
  • Propiciar un “acuerdo entre empresarios y trabajadores que aporte más flexibilidad y más seguridad”, un pacto de salarios y beneficios "con objetivos compartidos”.
  • Facilitar la consecución del primer empleo para jóvenes preparados pero sin experiencia
  • Contratos de aprendizaje que permita estudiar a aquellos jóvenes sin formación.
  • Impulsar el regreso a las aulas de los desempleados que abandonaron los estudios por un trabajo en la construcción.

Economía

  • Recuperar el impuesto para gravar a los grandes patrimonios, modificado para permitir que no se escuden en empresas pantalla para eludir el pago.
  • Finalizar la reforma fiscal: "Las empresas no tienen crédito y tenemos que terminar cuanto antes la reestructuración", ha apuntado Rubalcaba.

Sanidad

  • Mantener una sanidad pública sin copago. "La sanidad pública es sagrada e intocable", ha anunciado el socialista. Cree que, si el copago impusiese un pago alto, sería injusto; y, si fuese simbólico, a la Administración no le compensaría la recaudación a cambio de los costes de gestión de cobrarlo. Ha sugerido es que los 8.000 millones de euros que el Gobierno enviará a las comunidades autónomas para gastos sanitarios deben dedicarse exclusivamente a estos y no a otros servicios.

Igualdad

  • Perseguir “la intolerable brecha salarial entre las mujeres y los hombres”.
  • Apoyar a las familias, "un núcleo básico de la sociedad”, con becas, atención a dependientes, conciliación de la vida familiar laboral…

Educación

  • Ampliar la escuela infantil hasta los tres años.
  • No hacer más reformas legales. Rubalcaba cree que el sistema educativo ya ha sido muy "zarandeado", y que lo que todavía falta son "medios, mejor gestión universitaria, más movilidad, más conexión entre la universidad y el empleo o la preocupación porque los estudiantes salgan preparados para trabajar".
  • Contratar 200.000 profesores desde ahora hasta 2020. "Por eso he propuesto un sistema MIR, porque en sanidad ha funcionado”.

Lucha contra la corrupción

  • Aumentar los controles previos sobre planes urbanísticos: "Hemos hecho muchas cosas por perseguir a los corruptos. Pero no basta. La gente no quiere que haya corrupción. Se trata de evitar. Y eso nos lleva a los controles previos. Estoy proponiendo que el Estado tenga control previo sobre los planes urbanísticos para impedir la corrupción. Hay que hilar fino, pero se puede hacer. No es restar competencias ni autonomía", ha señalado.

Sistema democrático

  • Reformar la ley electoral para "incrementar la cercanía al ciudadano" y "reflexionar sobre la proporcionalidad", con vistas en el modelo alemán basado en circunscripciones pequeñas y un resto nacional que favorezca la proporcionalidad. "No es razonable que los ciudadanos solo se pronuncien cada cuatro años”, ha comentado.
  • El candidato del PSOE ha sugerido, aunque sin concretar demasiado, tres cambios en el funcionamiento del Parlamento: que los diputados y senadores puedan formular iniciativas de forma individual, que los ciudadanos puedan hacer llegar sus propuestas modificando la actual comisión de peticiones por una comisión de participación ciudadana, y que para las circunscripciones grandes los grupos socialistas cambien su funcionamiento para estar más próximos a los votantes.
  • Plantear la reforma del Senado, que "no cumple los objetivos que le marca la Constitución" porque "no sintoniza" con el Estado de las autonomías y "no cumple con ninguna de las funciones" para las que fue creado.
  • Acabar con los sueldos públicos "desorbitados".