6 de septiembre de 2017

El arzobispo de Granada echa a un gran intelectual por cuestionar Amoris Laetitia





El arzobispo de Granada echa a un gran intelectual por cuestionar Amoris Laetitia

INFOVATICANA
5 Septiembre, 2017
El Arzobispado de Granada informa de que el filósofo austriaco Josef Seifert, uno de los fundadores de la Academia Internacional de Filosofía de Liechtenstein, dejó de enseñar en el Instituto de Filosofía “Edith Stein” de Granada a raíz de un escrito crítico con Amoris Laetitia.
El Arzobispado de Granada ha emitido una nota lamentando el artículo sobre la exhortación apostólica postsinodal Amoris Laetitia publicado por el profesor Josef Seifert, uno de los fundadores de la Academia Internacional de Filosofía de Liechtenstein.
En su artículo sobre Amoris Laetitia, Seifert plantea la pregunta de si hay o no al menos una afirmación en la exhortación apostólica que conlleva la consecuencia lógica de destruir toda la enseñanza moral católica y pide al Papa Francisco que se retracte si esta pregunta tiene que ser respondida de modo afirmativo.
En su nota, el Arzobispado de Granada acusa al profesor Seifert de dañar con su artículo a la comunión de la Iglesia, confundir la fe de los fieles y sembrar desconfianza en el sucesor de Pedro.
Asimismo, el Arzobispado informa de que Seifert dejó de enseñar en el Instituto de Filosofía “Edith Stein” de Granada en septiembre de 2016, a raíz de su primer escrito crítico con Amoris Laetitia. Ahora, según señalan los responsables de la diócesis granadina, se está tramitando la jubilación de Seifert de la Academia Internacional de Filosofía “concurriendo las razones precisas para ello”.

‘¿La lógica pura amenaza con destruir la entera doctrina moral de la Iglesia católica?’

La pregunta que da título al paper de Seifert -“¿La lógica pura amenaza con destruir la entera doctrina moral de la Iglesia católica?”- está dirigida, según indica su autor, al Papa Francisco y a todos los cardenales católicos, obispos, filósofos y teólogos.
El autor del artículo reprobado por el Arzobispado de Granada sostiene que en Amoris Laetitia, además de llamar a un estado objetivo de pecado grave, eufemísticamente, “no plenamente el ideal objetivo”, se dice que podemos conocer con “cierta seguridad moral” que Dios mismo nos pide continuar cometiendo actos intrínsecamente malos como el adulterio. Esta reflexión se basa en las siguientes afirmaciones recogidas en Amoris Laetitia:
“A partir del reconocimiento del peso de los condicionamientos concretos, podemos agregar que la conciencia de las personas debe ser mejor incorporada en la praxis de la Iglesia en algunas situaciones que no realizan objetivamente nuestra concepción del matrimonio. Ciertamente, que hay que alentar la maduración de una conciencia iluminada, formada y acompañada por el discernimiento responsable y serio del pastor, y proponer una confianza cada vez mayor en la gracia.
Pero esa conciencia puede reconocer no sólo que una situación no responde objetivamente a la propuesta general del Evangelio. También puede reconocer con sinceridad y honestidad aquello que, por ahora, es la respuesta generosa que se puede ofrecer a Dios, y descubrir con cierta seguridad moral que esa es la entrega que Dios mismo está reclamando en medio de la complejidad concreta de los límites, aunque todavía no sea plenamente el ideal objetivo” (AL 303).
“Yo pregunto: ¿Puede la lógica pura errar al preguntarnos bajo este presupuesto?: Si un solo caso de un acto intrínsecamente inmoral puede ser permitido e incluso querido por Dios, ¿no debe aplicar para todos los actos considerados “intrínsecamente malos”?”, plantea Seifert.
El filósofo austriaco asevera que si la pregunta-título del paper debe ser respondida de modo afirmativo, la pura consecuencia lógica de esa afirmación de la Amoris Laetitia “parece que destruye toda la enseñanza moral de la Iglesia”. “¿No debería, en consecuencia, ser retirada y condenada por el mismo Papa Francisco, que sin duda alguna aborrece tal consecuencia?”, apunta Seifert.

El arzobispo de Granada asume los criterios de los obispos de Buenos Aires sobre Amoris Laetitia

En septiembre de 2016, el arzobispo de Granada, Javier Martínez, emitió una nota en la que asumía como propios y “promulgaba” los criterios de los Obispos de la Región de Buenos Aires para la aplicación del capítulo VIII de Amoris Laetitia.
En el documento Criterios básicos para la aplicación del capítulo VIII de Amoris Laetitia, los obispos de la Región de Buenos Aires reflexionan sobre el posible acceso a los sacramentos de algunos “divorciados en nueva unión”.
En los criterios de los obispos de Buenos Aires se recoge que cuando las circunstancias concretas de una pareja lo hagan factible “se puede proponer el empeño de vivir en continencia”. El texto añade que en otras circunstancias más complejas esta opción puede no ser factible y que, si se llega a reconocer que en un caso concreto hay limitaciones que atenúan la responsabilidad y la culpabilidad, Amoris laetitia abre la posibilidad del acceso a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía:
“En otras circunstancias más complejas, y cuando no se pudo obtener una declaración de nulidad, la opción mencionada puede no ser de hecho factible. No obstante, igualmente es posible un camino de discernimiento. Si se llega a reconocer que, en un caso concreto, hay limitaciones que atenúan la responsabilidad y la culpabilidad (cf. 301-302), particularmente cuando una persona considere que caería en una ulterior falta dañando a los hijos de la nueva unión, Amoris laetitia abre la posibilidad del acceso a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía (cf. notas 336 y 351). Estos a su vez disponen a la persona a seguir madurando y creciendo con la fuerza de la gracia”.
Los obispos indican, sin embargo, que es necesario “evitar entender esta posibilidad como un acceso irrestricto a los sacramentos” sino como “un discernimiento que distinga adecuadamente cada caso”.
El texto de los obispos bonaerenses fue enviado al Papa Francisco, que respondió a los prelados asegurando que “el escrito es muy bueno y explicita cabalmente el sentido del capítulo VIII de Amoris Laetitia”. “No hay otras interpretaciones. Y estoy seguro de que hará mucho bien”, añadía la nota del pontífice.

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