2 de noviembre de 2012

“No había exceso de aforo y no se desalojó para evitar el pánico”


“No había exceso de aforo y no se desalojó para evitar el pánico”

El Ayuntamiento explica que el estallido de un petardo o una bengala produjo el amontonamiento

Asegura que se respetaron todas las medidas de seguridad

"No podemos decir aún qué falló", explica el vicealcalde, Miguel Ángel Villanueva

El vicealcalde, Miguel Ángel Villanueva, comparece hoy ante los medios para explicar la tragedia del Madrid Arena. / BERNARDO PÉREZ
Según los organizadores, no había exceso de aforo: se vendieron 9.650 entradas sobre una capacidad total de 10.600 personas. No sólo las salidas de emergencia funcionaban correctamente, sino que además no tuvieron que ser utilizadas porque el recinto no se desalojó. La empresa organizadora, Diviertt SL, tenía todos los permisos en regla. Los técnicos de Madrid Espacios y Congresos (MEyC) la empresa municipal que gestiona el pabellón Madrid Arena, verificaron que Diviertt SL, que había alquilado el recinto para su fiesta multitudinaria de la Noche de las Ánimas, cumpliera los requisitos de seguridad. Y realizaron una inspección junto a la Policía Nacional justo antes de su celebración.
Así al menos lo ha explicado, "con toda la prudencia", el vicealcalde de Madrid, Miguel Ángel Villanueva, que ha comparecido junto al concejal de Economía y presidente de MEyC, Pedro Calvo, y al inspector jefe de la Policía Municipal, Emilio Monteagudo, en una rueda de prensa convocada a mediodía tras la muerte anoche de tres adolescentes, aplastadas entre la gente durante fiesta.

Un aforo de 10.620 personas repartidas en tres niveles

El pabellón Madrid Arena es un recinto muy flexible para permitir la organización de todo tipo de eventos, desde conciertos hasta partidos de baloncesto o fiestas multitudinarias. Así, el aforo se calcula “como un traje a medida”, porque influyen muchísimas variables, según ha explicado la empresa municipal de la que depende, Madrid Espacios y Congresos (MEyC).
Anoche, el aforo era de 10.620 personas divididas en tres niveles diferentes. El público podría pasar de uno a otro a través de la zona exterior al área de espectáculos; controlar el flujo de personas depende de los servicios de seguridad.
En la cota cero, el nivel de la pista, había una superficie de 1.930 metros cuadrados para público (descontando barras, escenarios, etcétera). Hay dos formas legales de determinar el aforo: según las salidas de emergencia (la mayor de ellas se considera por defecto como bloqueada para reforzar aún más la seguridad), o según la superficie. MEyC elige siempre la más restrictiva.
Así, en la cota cero salía un aforo de 3.860 personas por superficie (considerando la normativa de discotecas, con dos personas por metro cuadrado; el máximo, que no se aplicó en este caso, serían cuatro) y 3.680 por salidas de emergencia. Se eligió esta última cifra.
En la cota cinco (cinco metros por encima del nivel de la pista), cabrían 4.400 personas por superficie y 3.920 por salidas de emergencia (la cifra elegida).
En la cota once, el aforo no se calcula por salidas porque, al haber tantas (40), se dispararía. Así, por superficie había una zona de vestíbulo (donde puede haber una persona por cada dos metros cuadrados, porque es área de paso), desde la que no se veía el escenario, de 3.500 metros cuadrados y 1.500 personas de aforo. Además, había otra desde la que sí se veía el escenario de 480 metros de superficie y 960 personas de aforo. Y otra VIP de 270 metros y 540 personas. En total, 3.000 personas en la cota once.
Según el relato de Villanueva, "por causas que se desconocen, alrededor de las cuatro de la mañana se produjo el estallido de un petardo o una bengala en el pasillo principal de acceso a la pista central del Madrid Arena, lo que provocó un amontonamiento de gente" en el que fallecieron tres jóvenes y otras dos resultaron heridas. Fueron hospitalizadas en estado critico en el 12 de Octubre y la Fundación Jiménez Díaz.
Villanueva ha señalado que, según la información proporcionada por los organizadores, no se había superado el aforo del recinto. Tras el suceso, las víctimas fueron atendidas en el primer momento por los servicios médicos del Madrid Arena, hasta la llegada en unos minutos de los servicios de emergencia del Samur.
"No hubo estado de alarma del resto de asistentes, la mayoría ni se enteró", ha explicado Villanueva. Por ello, y para evitar peligrosas situaciones de pánico, no se procedió a desalojar el recinto. Los asistentes fueron saliendo progresivamente tras la fiesta, hasta vaciarlo alrededor de las seis de la mañana
Villanueva ha señalado que el personal de seguridad estaba integrado por 113 personas. Había 38 guardias jurados contratados por el Ayuntamiento a la empresa Seguriber, que se encarga de la seguridad del recinto, y que los organizadores habían subcontratado esta noche. Y había 75 más contratados directamente por los organizadores a la empresa Control 34.
Además, había agentes municipales y un refuerzo de la Policía Nacional junto al pabellón. Evidentemente, introducir bengalas o petardos (que pueden ser muy pequeños y casi imposibles de detectar) estaba prohibido, pero no se ha podido determinar qué ha ocurrido. "No podemos decirles qué ha fallado", ha explicado Villanueva.
Un portavoz de la Policía Municipal ha señalado a EL PAÍS que el suceso pudo deberse a petardos y bengalas, que provocaron el agolpamiento de personas en un pasillo que une la pista principal y otra más pequeña en la que también había actuaciones musicales. Tras el primer aviso, tanto la policía como los servicios de emergencia recibieron “infinitas llamadas” contando los hechos, según esta fuente. Los investigadores tratan de averiguar la identidad de quién provocó el agolpamiento, que podrá ser acusado de homicidio por imprudencia. Una portavoz de la empresa Seguriber ha preferido no aportar datos sobre el suceso: “Ahora mismo la policía está investigando el caso, y nosotros no sabemos nada. No tenemos más datos”.
LUGAR DE LA TRAGEDIA. Pinche sobre la imagen para ver la reconstrucción del suceso. / M. ZAFRA, H. LONGÁS / EL PAÍS
La investigación la dirigen el Grupo V de Homicidios y la Policía Científica de la Policía Nacional. La alcaldesa, Ana Botella, ha visitado a las familias de las víctimas en el Instituto Anatómico-Forense y en los dos hospitales donde se hallaban los heridos. Ha declarado mañana día de luto en la ciudad. "Queremos expresar nuestras más sentidas condolencias a las familias de las víctimas", ha señalado la alcaldesa durante su visita a las víctimas. Botella ha comunicado además que se personará como acusación particular si el juez que investiga la muerte de las tres jóvenes determina que la empresa organizadora tiene algún tipo de responsabilidad.

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